(Hoy en una estación del subte estaba un hombre sentado en un banco. No había nadie visible junto a él. Sin embargo, pese a ello, a raíz de ello, hablaba y decía que “Los seres humanos son los peores animales que hay en el mundo… ¡boludos! No se lo digo a nadie en especial… ¡boludos! y me incluyo entre ellos… cuando nos demos cuenta…”)
(Texto traducido con algunas modificaciones respecto a los subtítulos del video.)
“Intenté sentir orgullo por mi servicio pero sólo pude sentir vergüenza. El racismo ya no podía enmascarar la realidad de la ocupación por más tiempo; eran personas, eran seres humanos. Desde entonces me persigue la culpa; puede que vea a un hombre mayor, como el que no podía caminar y lo pusimos sobre una camilla para que la policía iraquí se lo llevara.
Siento culpa cada vez que veo a una madre con sus hijos como la que sollozaba histéricamente gritándonos que éramos peores que Saddam mientras la obligábamos a salir de su casa. Siento culpa cada vez que veo a una joven niña como la que agarré por el brazo y arrastré hacia la calle. Nos dijeron que luchábamos contra terroristas. El verdadero terrorista era yo, y el verdadero terrorismo era esta ocupación.
El racismo dentro de lo militar ha sido durante largo tiempo una herramienta para justificar la destrucción y ocupación de otro país. Durante mucho tiempo se ha usado para justificar las matanzas, la dominación y las torturas a otras personas.
El racismo es un arma vital empleada por este gobierno. Es un arma más importante que un rifle, que un tanque, que un bombardero o que un barco acorazado; es más destructiva que un proyectil de atrillería, o un revienta búnkers o que un misil Tomahawk. Mientras que esas armas son creadas y son propiedad de este gobierno, son inofensivas mientras haya personas que se nieguen a usarlas.
Aquellos que nos evían a la guerra, no tienen que apretar el gatillo o tirar una ronda de morteros. No tienen que luchar en la guerra. Sólo tienen que vender la guerra. Necesitan un público dispuesto a enviar y a poner a sus soldados en peligro. Necesitan soldados dispuestos a matar y a ser matados sin cuestionarlo. Pueden despilfarrar millones en una sola bomba, pero esa bomba sólo se convierte en arma cuando los rangos militares están dispuestos a seguir órdenes para usarla. Pueden enviar al último soldado a cualquier parte del mundo, pero sólo habrá guerra si los soldados están dispuestos a luchar. Y la clase dominante, los multimillonarios que obtienen beneficios del sufrimiento humano, que sólo se preocupan en expandir su riqueza, en controlar la economía mundial, comprenden que su poder sólo yace en su habilidad para convencernos de que la guerra, la opresión y la explotación es por nuestro interés. Ellos entienden que su riqueza depende de su habilidad en convencer a la clase obrera de que mueran para controlar el mercado de otro país y de convencernos de que matemos o muramos; se basa en su habilidad para hacernos pensar que de alguna forma somos superiores.
Soldados, marineros, marines, aviadores: no tienen nada que ganar con esta ocupación. La mayoría de la gente que vive en los Estados Unidos no tiene nada que ganar con esta ocupación. De hecho, no sólo no tememos nada que ganar, sino que sufrimos más debido a ella. Perdemos miembros y damos nuestras vidas en forma traumática. Nuestras familias deben contemplar los féretros envueltos en una bandera siendo bajados a la tierra.
Millones de personas en este país, sin asistencia médica, sin trabajo, sin acceso a la educación debe mirar cómo este gobierno derrocha 450 millones de dólares diarios en esta ocupación. Gente trabajadora y pobre de este país son enviados para matar a gente trabajadora y pobre de otro país para convertir a los ricos en más ricos aún. Sin el racismo, los soldados se darían cuenta de que tienen más en común con el pueblo iraquí de lo que tienen en común con los multimillonarios que nos envían a la guerra. Tiré a familias enteras a la calle en Irak, sólo para volver a casa y encontrarme con familias siendo tiradas a la calle en este país, con esta trágica e innecesaria crisis hipotecaria.
Debemos despertarnos y darnos cuenta de que nuestros verdaderos enemigos no se encuentran en un país lejano y no son personas cuyos nombres desconocemos ni culturas que no comprendemos. El enemigo son personas que conocemos muy bien, personas que podemos identificar. El enemigo es un sistema que declara la guerra cuando es rentable. El enemigo son los jefes ejecutivos que nos despiden de nuestros puestos de trabajo cuando no son rentables. Son las compañías aseguradoras que nos niegan la asistencia médica cuando no es rentable. Son los bancos que nos expropian nuestros hogares cuando no son rentables.
Nuestro enemigo no está a 5000 millas de distancia, están justo aquí, en casa. Si nos organizamos y luchamos juntos, con nuestras hermanas y hermanos, podemos detener esta guerra. Podemos detener a este gobierno, y podemos crear un mundo mejor.”
Myke Prysner, ex combatiente en Irak.
*
“Si la tiranía y la opresión llegan a esta tierra, será bajo el disfraz de la lucha contra un enemigo extranjero… La pérdida de la Libertad en casa estará cargada de las provisiones contra el peligro, real o imaginario, ante lo extranjero…”
“If tyranny and oppression come to this land, it will be in the guise of fighting a foreign enemy… The loss of Liberty at home is to be charged to the provisions against danger, real or imagined, from abroad…”
James Madison, 1751-1836, cuarto presidente de los Estados Unidos.