Archive | diciembre 2011

The Muppets / Bohemian Rhapsody

The Muppets fueron creados por Jim Henson (1936-1990).

Películas para cine y para televisión:

The Muppet Movie (1979)
The Great Muppet Caper (1981)
The Muppets Take Manhattan (1984)
The Muppet Christmas Carol (1992)
Muppet Treasure Island (1996)
Muppets from Space (1999)
It’s a Very Merry Muppet Christmas Movie (2002)
The Muppets’ Wizard of Oz (2005)
The Muppets (2011)

Series de televisión:

Sam and Friends (1955–1961)
Saturday Night Live (1975-1976, 2011)
The Muppet Show (1976–1981)
Fraggle Rock (1983–1987)
Jim Henson’s Muppet Babies (1984–1991)
Jim Henson’s Little Muppet Monsters (1985)
The Storyteller (1988, 1990)
The Jim Henson Hour (1989)
The Ghost of Faffner Hall (1989)
Jim Henson’s Mother Goose Stories (1990)
Dinosaurs (1991–1994)
Dog City (1992–1995)
CityKids (1993–1994)
Secret Life of Toys (1994–1996)
Jim Henson’s Animal Show (1994–1997)
Muppets Tonight (1996–1998)
The Wubbulous World of Dr. Seuss (1996–1998)
Big Bag (1996–1998)
Bear in the Big Blue House (1997–2007)
Mopatop’s Shop (1999–2003)
Telling Stories with Tomie dePaola (2001)
The Hoobs (2001–2006)
Animal Jam (2003)
Breakfast with Bear (2005–2006)

Especiales de televisión:

Hey, Cinderella! (1970)
The Frog Prince (1971)
The Muppet Musicians of Bremen (1972)
The Muppets Valentine Show (1974)
The Muppet Show: Sex and Violence (1975)
Emmet Otter’s Jug-Band Christmas (1977)
Christmas Eve on Sesame Street (1978)
The Muppets Go Hollywood (1979)
John Denver and the Muppets: A Christmas Together (1979)
The Muppets Go To the Movies (1981)
Of Muppets and Men (1981)
The Fantastic Miss Piggy Show (1982)
Big Bird in China (1983)
Rocky Mountain Holiday with John Denver and the Muppets (1983)
Don’t Eat the Pictures (1983)
The Muppets: A Celebration of 30 Years (1985)
The Christmas Toy (1986)
The Tale of the Bunny Picnic (1986)
A Muppet Family Christmas (1987)
Big Bird in Japan (1989)
The Song of the Cloud Forest (1989)
The Muppets at Walt Disney World (1990)
Disneyland’s 35th Anniversary (1990)
The Muppets Celebrate Jim Henson (1990)
Maris the Muppet Fairy (1994)
Mr. Willowby’s Christmas Tree (1995)
Cinderelmo (1999)
Studio DC hosted by Dylan Sprouse and Cole Sprouse (2008)
Studio DC hosted by Selena Gomez (2008)
A Muppet Christmas: Letters to Santa (2008)

Producciones para video y la web:

Muppet Classic Theater (1994)
Kermit’s Swamp Years (2002)
Statler and Waldorf: From the Balcony (2005-2006)
Abby in Wonderland (2008)
The Muppets Kitchen with Cat Cora (2010)

The Butterfly Circus (El Circo de la Mariposa) (2009)

The Butterfly Circus es una maravillosa película estadounidense de 20 minutos de duración dirigida por Joshua Weigel y escrita en colaboración con Rebekah Weigel.

El Circo de la Mariposa es un circo ambulante que recorre los EEUU. El Señor Méndez es el dueño del circo y conoce a Will, que no tiene ni brazos ni piernas, y que es exhibido en la sección de “fenómenos” de una feria en uno de los pueblos.  Will abandona la feria y se va con el Circo, pero ya su vida no será la misma ya que algo sucede.

Actúan Eduardo Verástegui (Sr. Mendez), Nick Vujicic (Will), Doug Jones (Otto), Matt Allmen (George), Connor Rosen (Sammy), Lexi Pearl (Anna), Bob Yerkes (Poppy), Mark Atteberry (Sr. Haley, Presentador del espectáculo), Kirk Bovill (Jimmy, el Hombre Pintado), Dion Slider (Father), Christian Pikes (Muchacho inspirado), Max Daniels (Payaso), Corey David Thomas (Titiritero del carnaval), Eros Biox (El que anda en zancos), Jared Day (Mago).

Sitio oficial thebutterflycircus.com

Revista Pelo Internacional, Año V, Nº 55, Diciembre 1974

La revista Pelo fue una de las más importantes publicaciones argentinas sobre el rock, por momentos la única por su regularidad y su permanencia en el tiempo. Dirigida por Osvaldo Daniel Ripoll salió a la venta por primera vez en 1970.

Un viaje en el tiempo, hace 37 años…

Revista Pelo Internacional, Año V, Nº 55, Diciembre 1974, $10, 58 pp.

Incluye poster de Yes (Steve Howe y Jon Anderson), tarjeta postal color de Mick Jagger y ficha color de Keith Emerson.

NOTAS:
La noticia del mes / Separaciones: New York Dolls: Un fin previsible, King Crimson: Ahora es definitivo

Tommy. El film de la ópera

Claudio Gabis. Con experiencias brasileras

Algunos datos / Humble Pie. Caliente y desagradable

Recital de muestra: Escarcha / Om / Los Barrocos / Mesías / Ideas del yo

Jethro Tull. Las iras de Mr. Tull

Bernie Taupin. -Quién? -El de las letras?

Carly Simon. “Una chica de su hogar…”

Datos totales: Espíritu

Crosby, Stills, Nash & Young. Regresó el supergrupo

Sello propio de Led Zeppelin. El canto del cisne

Ronnie Lane. Con circo (pero en serio)

Los Barrocos. Rompiendo el círculo

Films. El hijo de Drácula

La Banda de Trícupa. La soledad de la banda

Rolling Stones. Album “It’s Only Rock and Roll”. No pidan nada más

Presentamos a Mike Oldfield. El músico más importante

CRÍTICAS DE DISCOS:
King Crimson. Larks’ Tongues in Aspic
Dave Brubeck. Los más grandes éxitos
Paul Anka. Anka

Últimas ediciones internacionales:
Traffic. When The Eagle Flies
John Lennon. Walls And Bridges
Crosby, Stills, Nash & Young. So Far
Herbie Hancock. Trhust
Lou Reed. Sally Can’t Dance
Rod Stewart. Smiler
Steppenwolf. Slow Flux

AVISOS PUBLICITARIOS DE RECITALES:
Los Jaivas junto a la Orquesta Sinfónica de la Asociación del Profesorado Orquestal dirigida por Armando Krieger, 20 de diciembre, Teatro Coliseo
Rock en el Coliseo. 13 de diciembre Sui Generis, 21 de diciembre Invisible, 27 de diciembre Aquelarre, Teatro Coliseo

AVISOS PUBLICITARIOS DE DISCOS:
Sello Polydor/Phonogram:
Artistas varios. Ruidos, vol. 7
The Who. Quadrophenia
Gary Glitter. Remember Me This Way
Bee Gees. Mr. Natural

Sello Music Hall:
King Crimson. Larks’ Tongues in Aspic
Leon Gieco. Banda de caballos cansados
Yes. Tales from Topographic Oceans
Led Zeppelin. Led Zeppelin II
Alejandro Medina. Alejandro Medina
Jethro Tull. A Passion Play
Aretha Franklin. Déjame entrar en tu vida
Johnny Rivers y su L.A. Boogie Band. Last Boogie in Paris
Pappo’s Blues. Triángulo

Diego Batlle / Balance 2011: Todas las cifras del mercado argentino

(Publicado en Otroscines. com)

En principio, les dejamos las cifras finales del año a partir de los datos que proporciona Ultracine más algunas fuentes propias.

-Público total:
2011: 42,5 millones
2010: 38,1 millones
2009: 33 millones

-Recaudación total:
2011: 973 millones de pesos
2010: 675 millones de pesos
2009: 472 millones de pesos

-Entradas a películas argentinas:
2011: 3,2 millones
2010: 3,4 millones
2009: 5,3 millones

-Cuota de mercado del cine argentino:
2011: 7,5%
2010: 9%
2009: 16%

LOS 12 FILMS MÁS VISTOS DEL AÑO

Cars 2: 2.060.000

2° Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas: 1.930.000

3° Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte 2: 1.825.000

4° Río: 1.650.000

5° Enredados: 1.625.000

6° Kung Fu Panda 2: 1.605.000

7° Los Pitufos: 1.325.000

8° Transformers: El lado oscuro de la Luna: 1.280.000

9° Rápidos y furiosos: Sin control: 1.240.000

10° Gato con Botas: 1.100.000

11° La saga Crepúsculo: Amanecer – Parte 1: 960.000

12° Un cuento chino: 910.000

TOP 20 DE CINE ARGENTINO

UN CUENTO CHINO: 910.000

2° VIUDAS: 395.000

3° MI PRIMERA BODA: 300.000

4° REVOLUCION. EL CRUCE DE LOS ANDES: 280.000

5° LOS MARZIANO: 220.000

6° DON GATO Y SU PANDILLA: 115.000

7° HERMANITOS DEL FIN DEL MUNDO: 90.000

8° SUDOR FRIO: 85.000

9 ° UN AMOR: 65.000

10° JUAN Y EVA: 62.000

11° MEDIANERAS: 61.000

12° EL GATO DESAPARECE: 45.000

13° FASE 7: 37.000

14° ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO: 35.000

15° GUELCOM: 32.000

16° EL ESTUDIANTE: 28.000

17° EL TUNEL DE LOS HUESOS: 25.000

18° DE CARAVANA: 24.000

19° LAS ACACIAS: 24.000

20° VERDADES VERDADERAS. LA VIDA DE ESTELA: 21.000

EL ANÁLISIS

-El dato más importante es el aumento en la concurrencia del 11,5 por ciento respecto de 2010, ya que el incremento del 44 por ciento en la facturación se debe en buena medida a la inflación.

-El total anual quedó muy cerca del récord de 42,9 millones de tickets conseguido en 2004. Estamos hablando de las últimas dos décadas, ya que en 1984 el acumulado fue de 63,4 millones de espectadores.

-Las salas digitales 3D representan la cuarta parte de las entradas pero un tercio de la recaudación, ya que tienen precios más caros y no contemplan demasiadas promociones.

-Los dos títulos más vistos fueron lanzados por Disney.

-Cinco de los seis films más populares fueron nuevas entregas de sagas hollywoodenses.

-Los 11 largometrajes más elegidos fueron de Hollywood. Recién aparece Un cuento chino en el puesto 12°.

-Un film (Cars 2) superó los dos millones de entradas y las 10 primeras lograron pasar el millón.

-Concentración: los 12 films que encabezaron el ranking anual sumaron 17,5 millones de tickets; es decir, el 41 por ciento del total.

-El cine argentino casi repitió la magra cifra de 2010 (algo más de tres millones de tickets). Si bien las cifras de Ultracine no contemplan los datos de la mayoría de los Espacios INCAA y de salas alternativas como el MALBA, la producción nacional no superó los 3,5 millones de espectadores.

-Ningún título nacional superó el millón de localidades y sólo 6 lograron traspasar la barrera de las 100.000.

-Si se toman como estrenos los lanzamientos en salas comerciales, en cines alternativos y en Espacios INCAA de todo el país se registraron casi un centenar de novedades nacionales.

-El estudiante (sobre todo en CABA), De Caravana (especialmente en Córdoba) y Road July (con Mendoza como epicentro) fueron pequeños fenómenos comerciales.

-Si 2011 fue el año de los premios en festivales (Las Acacias en Cannes, Londres y varias otras muestras; El estudiante en BAFICI, Locarno y Gijón; Abrir puertas y ventanas en Locarno y Mar del Plata, y un largo etcétera), para 2012 se espera un incremento significativo en el público para el cine argentino con los estrenos de varios films que se presentan como muy taquilleros. Esperemos que así sea.

Sergio Ramírez / El tupido velo

(Publicado en La Nación, 21.12.2011)

MASATEPE, Nicaragua

Pilar Donoso, a quien nunca conocí más que a través de su libro de memorias Correr el tupido velo , se había excusado de asistir a la ceremonia en la que recibí el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso en Santiago de Chile, instituido por la Universidad de Talca en memoria de su padre, uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX, autor de novelas de primera línea como Coronación, o El obsceno pájaro de la noche .

No recuerdo ahora cuál fue su excusa, pero es que ya se hallaba con un pie en la otra dimensión, esa dimensión vacía de los ruidos del mundo y de paredes desnudas a la que se trasladan los suicidas antes de dar el paso final, un cuarto de hotel desolado donde los pesados muebles apenas caben como esos de los cuadros de Edward Hopper, las maletas que ya nunca serán abiertas depositadas en el piso y la muchacha que sentada sobre la cama en ropa interior lee lo que parece ser la carta de despedida de un amor perdido, pero que no es sino el itinerario de trenes en busca del que habrá de llevarla donde al fin quiere ir sin equipaje, sin ni siquiera volver a vestirse.

La ceremonia de entrega del premio fue el sábado 12 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de la Estación Mapocho. Yo partí hacia Madrid al mediodía del domingo. El lunes, cerca de las 16.30, Pilar bajó de su departamento en el tercer piso de un edificio de la calle de Los Leones, en Providencia, Santiago de Chile, y el portero declara que parecía recién levantada de la cama. Regresó al poco rato cargando unas bolsas del supermercado Ekono.

El martes ya nadie la volvió a ver. Su tía Luz Larraín, que tenía llave del departamento, entró como a las ocho de la noche, vio que la puerta de su dormitorio estaba cerrada, y se sentó en la sala a esperar; pero después de una hora, el silencio seguía tras la puerta y bajó a buscar al conserje mientras todo Santiago se hallaba pendiente del partido de fútbol entre Chile y Paraguay, en la ronda de eliminatorias para el Mundial de Brasil de 2014, a ver qué iba a pasar porque el partido anterior contra Uruguay resultó un desastre, una goleada de 4 a 0 con cinco de los jugadores suspendidos por presentarse al entrenamiento con aliento alcohólico.

Ese tema había estado de por medio en la conversación en casa de Antonio Skármeta, que como buen hincha patriótico resentía la derrota y acusaba al entrenador Claudio Borghi de intransigente, una regañada bastaba, pero una suspensión era excesiva y ya se había visto, catastrófica, mientras Norita, su mujer, como buena alemana, lo contradecía, sin disciplina no se va a ninguna parte. Pero a esas alturas, cuando la tía de Pilar, preocupada, está hablando con el conserje de buscar un cerrajero, Chile va ganando a Paraguay por un gol a cero, es el intermedio del partido y el conserje puede despegarse del televisor sin refunfuñar mucho. ¿Habrá un cerrajero en toda la ciudad que no esté sentado también frente al televisor?

Ella telefoneó a su marido, que encontró al cerrajero, y también llamó a los carabineros. La puerta fue abierta por fin a las 11 de la noche, ya cuando Chile había vencido a Paraguay dos goles a cero y una multitud celebraba en la Alameda agitando banderas. Para entonces, las hijas de Pilar, Natalia y Clara, habían llegado al apartamento. La hallaron tendida en la cama, con el control remoto del televisor en la mano, como si aburrida de la programación tras hacer zapping inútilmente en busca de algo atractivo lo hubiera apagado para quedarse luego dormida. Según el dictamen forense su muerte se había producido diez horas atrás, es decir, cerca de la una de la tarde de ese martes, y la autopsia reveló que fue a causa de “una intoxicación medicamentosa”.

Correr el tupido velo es un libro estremecedor. Pilar mete la mano en la herida de su pasado buscando encontrarse, un doble pasado, su madre biológica que la había dejado a los tres meses de edad en un hogar de adopción en España y cuya vida ignorada buscaba conocer, y la vida y los secretos de sus padres adoptivos, ocho años hurgando entre los diarios de Donoso depositados en la Universidad de Princeton, y entre lo que vino a hallar estaba el esbozo de una novela en la que una hija descubre los diarios personales de su padre y después de leerlos, se suicida. Un espejo de viejo azogue carcomido en el que se vio, y ya nunca más pudo dejar de asomarse a aquel abismo de turbios reflejos. El padre muerto que llama a la hija para que cumpla el destino que como personaje le ha asignado en la novela.

Ha vivido al lado de unos seres humanos complicados, como ella misma dice, y por medio de su libro busca reconciliarse con ellos, unos seres que la vida puso en su camino cuando la encontraron en un orfanato, y no busca ajustar cuentas, sino comparar cuentas; saber, entender, comprender, ponerse en paz. ¿Pero lo consigue? Mi identidad estaba en ellos, no tenía por qué buscarla en otra parte, le dice a Juan Cruz en la presentación del libro en Casa de América en Madrid el 28 de septiembre de 2010. ¿Pero la encuentra?

En su voz apagada de doble acento español y chileno hay pesadumbre, una cierta fatiga que no puedo dejar de notar ahora que me siento a ver el video de esa presentación, triste Pilar hasta cuando ríe. Juan le dice que hay una triple delicadeza en el libro, ética, psicológica y literaria, y es cierto, pero no puede tampoco dejar de haber desasosiego para quien se asoma a una tumba sin quietud, aunque su intención sea, como ella afirma, dejar atrás los fantasmas molestos que sigue cargando, el del padre atormentado, el de la madre alcohólica. Un padre que alguna vez le ha dicho: “Eres más madre mía que yo padre tuyo”, y mientras lo recuerda, tras la ventana de cortinas de gasa que está a sus espaldas, ha caído ya la noche en Madrid.

El viaje de Pilar a Itaca es el viaje de regreso a Calaceite, el pueblo de Teruel donde vivió los años más dichosos de su infancia, al menos en sus recuerdos, porque la memoria falsifica también la dicha; un viaje que ya no pudo hacer sino en la muerte, la moneda de cobre en la mano para pagar el óbolo al barquero. O dentro de la boca, en la lengua, como las palabras.

* * *

Sergio Ramírez Mercado nació en Masatepe, Masaya, Nicaragua el 5 de agosto de 1942. Es escritor, abogado, periodista y político nicaragüense. Ejerció la vicepresidencia de ese país centroamericano entre el 10 de enero de 1986 hasta el 25 de abril de 1990, durante el mandato de Daniel Ortega.

Cuentos y novelas: Cuentos (1963), Tiempo de fulgor (novela, 1970), De tropeles y tropelías (cuentos, 1971), Charles Atlas también muere (cuentos, 1976), ¿Te dio miedo la sangre? (novela, 1977), Heiliger Bimbam (novela, 1984), Castigo divino (novela, 1988), Clave de sol (cuentos, 1992), Un baile de máscaras (novela, 1995), Cuentos completos (1997), Margarita, está linda la mar (novela, 1998), Catalina y Catalina (2001, cuentos: La herencia del bohemio, El pibe Cabriola, La partida de caza, Aparición en la fábrica de ladrillos, Perdón y olvido, Gran Hotel, Un bosque oscuro, Ya todo está en calma, La viuda Carlota, Vallejo y Catalina y Catalina), Sombras nada más (novela, 2002), Mil y una muertes (novela, 2004), El reino animal (relatos, 2006), Ómnibus (antología personal, cuentos, 2008), Juego perfecto (2008, cuentos), El cielo llora por mí (novela, 2009), Perdón y olvido (Antología de cuentos 1960-2009, 2009), La fugitiva (novela, 2011).

Ensayos y Testimonios: Mis días con el rector (1965), Hombre del Caribe (1977), El muchacho de Niquinohomo (ensayo biográfico sobre Sandino, 1981), Pensamiento vivo de Sandino (1981), Balcanes y volcanes (1983), El alba de oro. La historia viva de Nicaragua (1983), Estás en Nicaragua (1985), Las armas del futuro (1987), La marca del Zorro (1989), Confesión de amor (1991), Oficios compartidos (1994), Biografía Mariano Fiallos (1997), Adiós muchachos (1999), Mentiras verdaderas (2001), El viejo arte de mentir (2004), El señor de los tristes (2006), Tambor olvidado (2007), Cuando todos hablamos (2008).

25 de diciembre

Hoy es una fecha importante por muchos de estos motivos:

Nacimientos

1250: Juan IV Ducas Láscaris, emperador bizantino.
1461: Cristina de Sajonia, reina dinamarquesa.
1469: Vasco de Gama, navegante portugués.
1583: Orlando Gibbons, compositor británico (f. 1625).
1587: Margarita de Austria-Estiria, reina consorte de España y Portugal.
1628: Noël Coypel, pintor y decorador francés.
1637: Rodrigo Arias Maldonado y Góngora, misionero español (f. 1716).
1711: Jean Joseph de Mondonville, compositor francés (f. 1772).
1717: Pío VI papa italiano entre 1775 y 1799.
1763: Claude Chappe, inventor francés, pionero de las telecomunicaciones.
1799: Manuel Bulnes, militar y político chileno.
1800: José Manuel Groot, artista colombiano.
1812: Manuel Ancízar, escritor colombiano.
1821: Clara Barton, filántropa y fundadora de la Cruz Roja de Estados Unidos.
1825: Manuel Rodríguez de Berlanga y Rosado, historiador español.
1863: Charles Pathé, cineasta francés.
1873: Rosario Vera Peñaloza, educadora argentina.
1875: Manuel Benedito, pintor español.
1876: Muhammad Ali Jinnah, político indio, fundador de Pakistán.
1876: Adolf Windaus, químico alemán, Premio Nobel de Química en 1928.
1882: Gonzalo Zaldumbide, escritor y diplomático ecuatoriano.
1883: Maurice Utrillo, pintor francés.
1890: Noel Odell, montañista británico (f. 1987).
1890: Robert Ripley, caricaturista, empresario y coleccionista estadounidense (f. 1949).
1892: Rebecca West, escritora británica.
1899: Humphrey Bogart, actor estadounidense (f. 1957).
1901: Juan Vicente Chiarino, político uruguayo.
1902: Manuel Halcón, escritor y periodista español.
1902: Barton MacLane, actor estadounidense.
1904: Gerhard Herzberg, químico alemán, Premio Nobel de Química en 1971.
1906: Lew Grade, productor de cine ucraniano.
1906: Ernst Ruska, físico alemán, Premio Nobel de Física en 1986 (f. 1988).
1907: Cab Calloway, director estadounidense de bandas.
1908: Quentin Crisp, escritor inglés.
1911: Louise Bourgeois, escultora francesa (f. 2010).
1916: Ahmed Ben Bella, presidente argelino.
1918: Anwar el Sadat, presidente egipcio.
1919: Armando Calvo, actor español.
1920: Artur Agostinho, periodista y actor portugués. (f. 2011)
1923: Rene Girard, historiador, crítico literario y filósofo francés.
1924: Rod Serling, guionista estadounidense.
1924: Atal Bihari Vajpayee, primer ministro indio.
1925: Carlos Castañeda, escritor peruano.
1925: Jaime Salom, dramaturgo español.
1926: Enrique Jorrín, músico cubano.
1927: José Luis Olaizola, escritor español.
1927: Ram Narayan, músico indio.
1932: Mabel King, actriz estadounidense.
1936: Raúl del Pozo, periodista y escritor español.
1936: Ismail Merchant, productor de cine hindú.
1937: O’Kelly Isley, Jr., cantante estadounidense (The Isley Brothers).
1939: Claudio Huepe, ingeniero y político chileno.
1942: Enrique Morente, cantante español (f. 2010).
1943: Hanna Schygulla, actriz polaco–alemana.
1944: Jairzinho, futbolista brasileño.
1945: Jesús Ávila de Grado, biólogo español.
1945: Juan Manuel Eguiagaray, político español.
1945: Noel Redding, bajista inglés (The Jimi Hendrix Experience).
1946: Jimmy Buffett, cantautor estadounidense.
1948: Joel Santana, futbolista brasileño.
1949: Simone Bittencourt de Oliveira, cantante brasileña.
1949: Nawaz Sharif, político pakistaní.
1949: Sissy Spacek, actriz estadounidense.
1950: Manny Trillo, beisbolista estadounidense.
1950: Karl Rove, político estadounidense.
1950: Rodrigo González “Rockdrigo”, cantautor mexicano.
1952: Desireless, cantante francesa.
1952: CCH Pounder, actriz estadounidense.
1952: José Obeso Revuelta, político español.
1953: Mario Santiago Papasquiaro, poeta mexicano.
1954: Annie Lennox, cantante británica.
1954: Antonio Pérez Baeza, analista español.
1957: Shane MacGowan, compositores irlandés (The Pogues).
1958: Rickey Henderson, beisbolista estadounidense.
1958: Alannah Myles, cantante canadiense.
1959: Michael P. Anderson, astronauta estadounidense.
1961: Íngrid Betancourt, política colombiana.
1961: David Thompson, primer presidente de Barbados (f. 2010).
1962: Dean Cameron, actor estadounidense.
1962: Darren Wharton, tecladista inglés (Thin Lizzy).
1964: Gary McAllister, futbolista escocés.
1964: Bob Stanley, músico inglés (Saint Etienne).
1964: Chucho Solana, futbolista español.
1966: Patricia Gaztañaga, presentadora española.
1967: Boris Novković, cantante bosnio-croata.
1967: Jason Thirsk, bajista estadounidense (Pennywise).
1967: Amaro Gómez-Pablos, periodista y conductor chileno-español.
1968: Helena Christensen, modelo danesa.
1970: Emmanuel Amunike, futbolista nigeriano.
1971: Dido Armstrong, cantante británica.
1971: Noel Hogan, guitarrista irlandés (The Cranberries).
1972: Josh Freese, baterista estadounidense (The Vandals, Devo).
1976: Armin van Buuren, DJ holandés.
1976: Tuomas Holopainen, músico finlandés (Nightwish).
1979: Paula Seling, cantante rumana.
1980: Reika Hashimoto, actriz japonesa.
1982: Trenesha Biggers, luchadora profesional estadounidense.
1982: Dani Martínez, presentador de televisión español.
1984: Jessica y Lisa Origliasso, cantantes australianas.
1984: Manuel Antonio Cange Locó, futbolista angoleño.
1985: Francisco Lara, jugador español de fútbol americano.
1988: Eric Gordon, baloncestista estadounidense.

Fallecimientos

317 a. C.: Filipo III de Macedonia, rey de Macedonia.
795: Adriano I (772–795), papa católico.
1406: Enrique III, rey de Castilla y León.
1553: Pedro de Valdivia, conquistador español en Chile.
1635: Samuel de Champlain, explorador francés.
1644: Jan Baptista van Helmont, médico y alquimista belga.
1762: Isabel Petrovna, emperatriz rusa.
1784: Yosa Buson, pintor japonés (n. 1716).
1820: Joseph Fouché, político francés.
1825: Manuel Tolsá, arquitecto y escultor español.
1838: Grimod de La Reynière gastrónomo francés.
1875: Young Tom Morris, golfista escocés (n. 1851).
1881: Ignacio Suárez Llanos, pintor español.
1893: Victor Schoelcher, político francés.
1913: Alberto Aguilera, alcalde madrileño.
1914: Bernhard Stavenhagen, pianista, compositor y director de orquesta alemán (n. 1862).
1921: Vladímir Galaktiónovich Korolenko, escritor ruso.
1925: Karl Abraham, psicoanalista alemán.
1926: Yoshihito, emperador japonés.
1933: Francesc Macià, político catalán.
1938: Karel Čapek, escritor checo.
1946: W. C. Fields, actor y comediante estadounidense.
1950: Xavier Villaurrutia, escritor mexicano.
1954: Johnny Ace, cantante estadounidense (n. 1929).
1956: Robert Walser, escritor suizo.
1957: Charles Pathé, cineasta francés.
1961: Otto Loewi, fisiólogo alemán, Premio Nobel de Medicina en 1936.
1963: Tristan Tzara, ensayista y poeta francés.
1973: Ismet Inönü, presidente turco.
1975: Gaston Gallimard, editor francés.
1976: Günther Arndt, director de coro alemán.
1977: Charles Chaplin, actor y cineasta británico (n. 1889).
1979: Joan Blondell, actriz estadounidense.
1979: Rudi Dutchke, líder alemán de la protesta estudiantil del Mayo francés.
1980: Enrique Bahamonde, abogado y político chileno (n. 1892).
1983: Joan Miró, pintor español.
1987: Agustín Cuzzani, escritor argentino.
1989: Nicolae Ceauşescu, dictador comunista rumano.
1989: Elena Ceauşescu, co-dictadora de Rumania, esposa del dictador Nicolae Ceauşescu.
1989: Jean-Étienne Marie compositor francés.
1989: Billy Martin, beisbolista estadounidense.
1991: José Guerrero, pintor hispanoestadounidense.
1995: Dean Martin, actor y cantante estadounidense.
1995: Emmanuel Levinás, filósofo lituano nacionalizado francés.
1996: JonBenét Ramsey, niña estadounidense, reina de belleza y víctima de asesinato (n. 1990).
1997: Anatoli Boukreev, escalador kazajo.
1997: Giorgio Strehler, dramaturgo italiano.
1998: Bryan MacLean, cantautor y guitarrista de la banda Love.
2000: Willard Van Orman Quine, filósofo estadounidense (n. 1908).
2002: Íñigo Cavero, político español.
2005: Birgit Nilsson, soprano sueca.
2006: James Brown, cantante estadounidense, llamado «el padrino del soul» (n. 1933).
2006: Lágrima Ríos, cantante afrouruguaya.
2006: Francisco Salinas Quijada, abogado y profesor español (n. 1915).
2008: Eartha Kitt, cantante y actriz estadounidense (n. 1927).
2009: Vic Chesnutt, cantante y compositor estadounidense (n. 1964).
2010: Carlos Andrés Pérez, político y presidente venezolano entre 1974 y 1979 y entre 1989 y 1993 (n. 1922).
2010: Jorge Mayer, arzobispo emérito argentino (n. 1915).

Fuente: Wikipedia en español.

Gary Burton, Pat Metheny, Steve Swallow, Antonio Sánchez / B And G (Midwestern Night’s Dream) (Sueño de una noche del medio-oeste)

El vibrafonista Gary Burton nació el 23 de enero de 1943 en Anderson, Indiana, EEUU.

Discografía como líder: New Vibe Man in Town (1961), Who is Gary Burton? (1962), 3 in Jazz (1963), Something’s Coming! (1963), The Groovy Sound of Music (1964), The Time Machine (1966), Tennessee Firebird (1966), Duster (1967), Lofty Fake Anagram (1967), A Genuine Tong Funeral (1968, con Carla Bley), Gary Burton Quartet in Concert (1968), Country Roads & Other Places (1969), Throb (1969), Good Vibes (1969), Paris Encounter (1969, con Stephane Grappelli), Gary Burton & Keith Jarrett (1970), Alone at Last (1971), Crystal Silence (1972, con Chick Corea), The New Quartet (1973), Seven Songs For Quartet And Chamber Orchestra (1974, presentando música de Mike Gibbs), Hotel Hello (1974, con Steve Swallow), Ring (1974, con Eberhard Weber), Matchbook (1974, con Ralph Towner), Dreams So Real (1975, presentando música de Carla Bley), Passengers (1976, con Eberhard Weber), Times Square (1978), Duet (1979, con Chick Corea), In Concert, Zurich, October 28, 1979 (1980, con Chick Corea), Easy as Pie (1980), Picture This (1982), Lyric Suite for Sextet (1982, con Chick Corea), Real Life Hits (1984), Gary Burton and the Berklee All-Stars (1985), Slide Show (1986, con Ralph Towner), Whiz Kids (1986), Times Like These (1988), The New Tango (1988, con Ástor Piazzolla), Reunion (1989, con Pat Metheny, Will Lee, Peter Erskine, Mitchel Forman), Right Time, Right Place (1990), Cool Nights (1991), Six Pack (1992), It’s Another Day (1993), Face to Face (1994), Live in Cannes (1996), Ástor Piazzolla Reunion: A Tango Excursion (1996), Departure (1997), Native Sense with Chick Corea (1997), Like Minds (con Chick Corea, Pat Metheny, Roy Haynes y Dave Holland, 1998), Alone At Last (album solista, temas en vivo 1-3 en Montreaux Jazz Festival 1971, temas en estudios 4-7, 1999), Libertango: The Music of Ástor Piazzolla (2000), For Hamp, Red, Bags, and Cal (2001), Virtuosi (2002), Music of Duke Ellington (2003), Generations (2004), Next Generation (2005), Live in Montreux 2002 (2006), L’Hymne a l’Amour (2007, con Richard Galliano), The New Crystal Silence (2008, con Chick Corea), Quartet Live (2009, con Pat Metheny, Steve Swallow, Antonio Sanchez), Common Ground (Gary Burton The New Quartet).

Como invitado: Con Chet Atkins: After the Riot in Newport with the Nashville Allstars (1960).
Con Bob Brookmeyer: Bob Brookmeyer and Friends (1962).
Con Bruce Cockburn: The Charity of Night (1996).
Con Floyd Cramer: Last Date (1960).
Con Hank Garland: Jazz Winds from a New Direction (1960).
Con Stan Getz: Getz au GoGo (1964), Getz/Gilberto #2 (1964), Nobody Else But Me (1964).
Con k.d. lang: Ingénue (1992).
Con George Shearing: Out of the Woods (1963).
Con Eberhard Weber: Fluid Rustle (1979).
Con Jon Weber: Simple Complex (2004).

Ricardo Kirschbaum / Sbatella, Boudou y las mordazas

(Publicado en Clarín, 23.12.2011)

La ofensiva que el Gobierno ha lanzado sobre cualquier voz crítica que sea influyente es total e impúdica. Ya se han caído todos los maquillajes que, hasta ahora, tratan de adornar los verdaderos objetivos de esta blitzkrieg contra el periodismo . Las graves decisiones que han votado los legisladores del oficialismo y alguno de sus aliados incluyen la llamada ley antiterrorista, un engendro que se presenta como una exigencia del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) para que la Argentina no sea sancionada como país lavador de dinero.

José Sbatella, el jefe del organismo que debe combatir el lavado de dinero en el país, ha dicho que la ley antiterrorista no sólo incluye a las corridas cambiarias como un delito sino que los medios que reflejen ese fenómeno pueden ser acusado a la vez de terroristas.

La ley antiterrorista es un grave retroceso para la democracia, pero eso no parece preocuparle al oficialismo. Lo que sí le preocupa, y de allí las precauciones y mordazas que están sembrando, es el futuro inmediato .

Esta feroz campaña -la Presidenta se encargó de descalificar a todos los medios oficialistas, que no alcanzarían según Cristina, la categoría de medios- está basado en la afirmación de que supuestamente “no quieren que nos vaya bien” . Los incluidos en esa categoría (los medios, dijo en Montevideo) son distintos de los otros que forman parte del vasto aparato de propaganda.

El Gobierno ha pasado desde ayer a controlar la producción, comercialización e importación de papel de diarios. A ese peligro anticonstitucional lo llama “ley de acceso al papel”. Otra vez, recurre a las grandes frases para esconder que el control al periodismo avanza sin cesar. Boudou, en sintonía, dijo que la oposición de Clarín y de La Nación a esa ley “atenta contra la democracia”.

Así que entre la sentencia de Boudou y la revelación de Sbatella sobre el posible alcance de la figura de “terrorismo” a los medios, se ha configurado el escenario que Cristina quiere para ahogar al periodismo

El Gobierno logró imponer la ley para controlar el papel de diario

(Publicado en Clarín, 23.12.2011)

El proyecto impulsado por Cristina habilita al Estado a avanzar sobre la empresa Papel Prensa. Se aprobó con 41 votos del oficialismo y sus aliados, contra 26 negativos y una abstención. La oposición catalogó a la ley de “inconstitucional”

Tras un trámite rápido y expeditivo en el Congreso, el Gobierno cuenta desde ayer con la ley que le permitirá controlar el papel para diarios y, eventualmente, licuar el capital privado en la empresa Papel Prensa –propiedad de Clarín, La Nación y el Estado en proporción minoritaria– para estatizar la compañía.

La nueva ley, calificada de “inconstitucional” por los opositores y que podría ser cuestionada por las empresas en la Justicia, se terminó de sancionar ayer en el Senado por 41 votos a 26 y una abstención. El kirchnerismo impuso su mayoría con sus aliados permanentes (entre ellos el ex presidente Carlos Menem) y sumó tres votos sorpresivos, los del ex arista Samuel Cabanchik, la peronista pampeana María Higonet y el radical correntino José María Roldán. La oposición rechazó masivamente el proyecto y sus senadores coincidieron en denunciar que la ley es “un avance sobre la libertad de imprenta y de expresión”.

La iniciativa surgida del Ejecutivo, a la que sólo le falta la promulgación por parte de Cristina Kirchner, le da amplios poderes al Estado para condicionar la producción, distribución e importación de papel para diarios, y abre la puerta a una confiscación encubierta de Papel Prensa. Declara “de interés público” la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y papel para diarios; convierte a la empresa en un monopolio (hoy no lo es, ya que el papel puede ser importado por cualquiera con arancel cero), al exigirle satisfacer “toda la demanda interna de papel para diarios”; limita la posibilidad de importarlo; y finalmente obliga a hacer inversiones que, en caso de que los privados no las hagan, serán afrontadas por el Estado a cambio del crecimiento en su composición accionaria.

“Si lo que se quiere es ganar una batalla de amor y odios personales, no cuenten con nosotros”, dijo el radical Ernesto Sanz, tras recordar que en ocho años de sociedad con Clarín y La Nación –nombró a los directores estatales que pasaron por la empresa, entre ellos el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández– nunca el Gobierno denunció nada. Le contestó Aníbal Fernández: “Ese director del que usted habla tenía puesta la camiseta del otro lado, no me merece ninguna confianza”. La UCR presentó otro dictamen que declara de interés público “el acceso” al papel para diarios, estimula la creación de nuevas fábricas, ratifica la importación con arancel cero y crea un programa bautizado con ironía “Papel para Todos”.

En el debate de más de cinco horas en la Cámara Alta, los opositores hicieron fila para cuestionar el proyecto. Juan Carlos Romero (PJ disidente, Salta) dijo que “el ataque a la libertad de expresión no es patrimonio de la derecha ni de la izquierda. Es patrimonio de un pensamiento autoritario , más cercano a los tiempos de la guerra fría”. Para Jaime Linares (GEN), “lo único que le interesa al Gobierno es avanzar en su pelea de grupos contra Clarín y Nación”. Eugenio “Nito” Artaza (UCR) dijo que “hay un afán del Gobierno por tener una posición hegemónica y eso le hace equivocar el camino”. Según María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica), “en el siglo XXI es muy difícil encarcelar a un periodista sin tener consecuencias de repercusión internacional. Entonces se utilizan métodos de censura indirecta como la publicidad oficial o el control del papel para diarios”. La Carta Interamericana de Derechos Humanos califica al control de la producción de papel como “censura indirecta”.

Desde el kirchnerismo, la jujeña Liliana Fellner y el neuquino Marcelo Fuentes negaron las acusaciones. Miguel Pichetto dijo que la ley “forma parte de la política” del Gobierno, que tuvo como primera etapa “democratizar los medios audiovisuales”. Y Aníbal Fernández, el más vehemente, pidió: “No seamos naif, no es una pelea entre poderes, estamos hablando de alguien que se está quedando con la nuestra , con la de todos los argentinos”. Al final, el oficialismo sumó 3 “sorpresas”. La única abstención fue del renovador salteño Juan Pérez Alsina. El radical Pablo Verani rechazó la ley antes de sumarse a los cuatro ausentes.

Cómo votaron

A favor: Kirchnerismo (33), aliados permanentes (5: Menem, Bongiorno, López, Díaz, Latorre y Lores) y nuevos aliados (3: Cabanchik, del Probafe; Higonet, del PJ pampeano y Roldán, radical disidente).

En contra: Radicalismo (14), PJ disidente (7), Frente Amplio Progresista (4), Coalición Cívica (1).
Ausentes: 4.

Abstención: Pérez Alsina (Renov. de Salta).

Ausentes: Verani y Rached (UCR), Verna (PJ-LaPampa), Meabe (liberal).

Fernando Laborda / Hacia un poder hegemónico

(Publicado en La Nación, 23.12.2011)

La inusitada celeridad con que el kirchnerismo liquidó en el Congreso el debate sobre una decena de leyes de enorme gravitación en la ciudadanía pavimentó el camino hacia la consolidación de un poder hegemónico. Tan veloz fue el trámite legislativo y tantas las iniciativas legales aprobadas en tiempo récord que ni siquiera hubo espacio para que muchos de esos temas se instalaran en la opinión pública. Entre ellos, una cuestión que entraña un enorme peligro para la libertad de expresión, como el control del Gobierno sobre el papel para diarios y la empresa Papel Prensa .

El huracán Cristina arrastra incluso a algunos legisladores que no muestran mucha convicción a la hora de justificar la apresurada sanción de ciertas leyes, pero que no dudan en anteponer la lealtad a la verdad.

La verdadera finalidad del Gobierno con el control sobre Papel Prensa se evidenció en las últimas 48 horas, cuando se sucedieron junto al avance de la ley el insólito allanamiento de las oficinas de Cablevisión con medio centenar de efectivos de la Gendarmería armados; la inhibición de bienes dispuesta a LA NACION por un juez que actuó a instancias de la AFIP con desconocimiento de una resolución de la Corte Suprema que no avalaba semejante acción, y las declaraciones del titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella, advirtiendo que la nueva ley antiterrorista podría alcanzar a los medios de comunicación.

Las precisiones de Sbatella, vinculadas con la teoría de un “golpe de mercado” fogoneado desde la prensa, desnudaron, según el presidente del bloque de diputados de la UCR, Ricardo Gil Lavedra, “la intención del oficialismo de tener un marco legal para condicionar a todos en la difusión de noticias económicas que no se adecuen al relato oficial”.

A partir de su vaguedad, la ley antiterrorista haría posible que cualquier noticia que, a juicio de las autoridades, alarme a la sociedad sea calificada como terrorista.

El antecedente de este peligroso criterio reside en las multas confiscatorias que el Gobierno les impuso a consultoras privadas que midieron una inflación mucho más alta que la dibujada por el Indec.

Ahora, con la hipótesis de Sbatella, tal vez también podría ser demandado un periodista que considere que el dólar ha ido perdiendo terreno en los últimos años ante la inflación local o que juzgue natural que el público busque un refugio para sus ahorros en la moneda extranjera.

Puede parecer descabellado. Pero no lo es tanto si se advierte que el régimen de Hugo Chávez les prohibió a los medios y a los periodistas difundir la cotización del dólar paralelo en Venezuela, que virtualmente duplica la cotización oficial, bajo amenaza de severas sanciones.

Los llamados a la unidad nacional y a la concordia que caracterizaron los mensajes de Cristina Fernández de Kirchner durante la campaña proselitista quedaron en el olvido. Desde que asumió su segundo mandato ante la Asamblea Legislativa, quedó claro que esos discursos están bien guardados. La Presidenta ha vuelto a la estrategia de acumular poder mediante la construcción permanente de enemigos y la concepción de que el 54 por ciento de apoyo en las urnas puede legitimar cualquier cosa y le da derecho a ir por todo.

Los ataques a Clarín y LA NACION dan cuenta de que el gobierno kirchnerista trata de imponer en el orden nacional el modelo de Santa Cruz, donde durante la gobernación de Néstor Kirchner, y con el peso de la publicidad oficial, se asfixió a la prensa independiente y hoy la única concentración mediática es la de su ex chofer Rudy Ulloa.

Si la inquietud oficial era abastecer de papel a todos -Papel Prensa cubre las necesidades del 75% del mercado nacional y el resto se importa sin aranceles-, el Gobierno podría haber fomentado la instalación de nuevas fábricas de papel o ampliar las facilidades para importar ese insumo. Pero no lo hizo. Su intención es castigar a dos medios que no se someten a los designios gubernamentales y, en el futuro, distribuir el papel para diarios con la misma discrecionalidad con que asigna la publicidad oficial, beneficiando a los amigos y penalizando a los independientes.

Gustavo Ybarra / El Gobierno tendrá el control total del mercado de papel para diarios

(Publicado en La Nación, 23.12.2011)

El Senado, con los votos de 33 kirchneristas y 8 aliados, sancionó la ley que estatiza la producción, venta y distribución del principal insumo del periodismo escrito; condiciona la importación y le da amplias facultades al Estado para intervenir la empresa Papel Prensa

La ofensiva legislativa oficialista llegó ayer a su fin en el Senado con la sanción de la ley que declara de interés público la fabricación y comercialización del papel para diarios.

A partir de la promulgación de esta norma, el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Economía, tendrá la potestad para controlar el mercado, estableciendo precios de venta y metas de producción sobre la empresa Papel Prensa, y aplicar sanciones que pueden llegar hasta la confiscación de la firma ante el incumplimiento de sus directivas.

Para todo el arco opositor, estas facultades apuntan a justificar una eventual expropiación de Papel Prensa por parte del Estado y a limitar, a través de la administración de este insumo básico, la libertad de expresión de los diarios cuya línea editorial no coincida con la Casa Rosada.

La ley fue aprobada por 41 votos a favor, 26 en contra y la abstención de Agustín Pérez Alsina (Partido Renovador de Salta). Además del kirchnerismo, que tuvo la asistencia perfecta de sus 33 senadores, la norma fue apoyada por los fueguinos de Nuevo Encuentro, el Movimiento Popular Neuquino, los peronistas Carlos Menem (La Rioja), Roxana Latorre (Santa Fe) y María Higonet (La Pampa), el radical independiente José Roldán (Corrientes) y el porteño Samuel Cabanchik.

Votaron en contra el radicalismo, el peronismo disidente y el Frente Amplio Progresista (FAP). “El oficialismo eligió avanzar en un enfrentamiento contra empresas y no en el camino de ampliar un derecho y garantizar el acceso a ese derecho”, denunció Ernesto Sanz (UCR-Mendoza).

“Es el caso más sofisticado y abarcativo para controlar la prensa por parte del Gobierno, ya que nada quedará fuera del control del Ministerio de Economía”, opinó María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica-Capital).

Ambos senadores rechazaron así el argumento oficial, según el cual la ley tiene por finalidad garantizar “la pluralidad de voces” a través del acceso en iguales condiciones al papel de todos los diarios del país.

“Buscamos igualdad de oportunidades para todas las editoriales”, aseguró Aníbal Fernández. Sin embargo, al ex jefe de Gabinete lo traicionó su locuacidad y dejó trascender cuál es el final último de la iniciativa cuando admitió que a partir de esta ley la empresa Papel Prensa estará “obligada a abastecer a todos” los diarios y que en caso de no poder hacerlo tendrá que “poner plata”.

Fernández a punto estuvo de no votar la ley que con tanto ahínco había defendido, ya que en ese momento se encontraba haciendo declaraciones a la prensa fuera del recinto. La oportuna demora de la votación por parte del vicepresidente Amado Boudou lo salvó de protagonizar lo que hubiese sido un papelón difícil de explicar.

Según la ley, el Estado podrá invertir en la empresa e incrementar el capital de su participación en Papel Prensa; en consecuencia, una situación que lo pone en clara ventaja para hacerse del control de la firma debido a la cantidad ilimitada de recursos que podrá volcar en ella.

Además, se coloca en manos del Ministerio de Economía la decisión de permitir o impedir la importación de papel para diarios (algo que hoy está habilitado con arancel cero, lo que hace que sea más barato comprar fuera del país).

La norma sancionada ayer se suma al marco normativo establecido por la ley de medios audiovisuales -que persigue el desguace de grupos empresarios periodísticos- y a las acciones judiciales impulsadas desde y con la connivencia del Poder Ejecutivo para hostigar a los medios de comunicación que no son afines al discurso oficial, como el intento de intervención de Cablevisión y la inhibición general de bienes a LA NACION reclamada por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

También durante este año se registraron situaciones de presión paraoficial hacia los medios con los bloqueos del gremio de camioneros a las plantas impresoras de diarios como Clarín y LA NACION.

“El gobierno demoniza a la prensa porque le molesta la crítica, le molesta el disenso”, denunció el jefe del bloque radical, Luis Naidenoff, quien dijo que su bancada no podía permitir que “se silencie a la prensa libre por vías indirectas, con un modelo de silenciamiento informativo”.

Su par de la bancada kirchnerista, Miguel Pichetto (Río Negro), replicó el discurso oficial, al decir que la ley apunta a dar “mayor democracia, mayor equidad, para que los medios puedan dar su opinión”.

LEY DE TIERRAS

La maratón legislativa lanzada por el oficialismo en las últimas dos semanas concluyó con la sanción de la ley que limita la compra de tierras en zonas rurales por parte de capitales extranjeros. A partir de ahora, no podrán adquirir más del 15% en todo el territorio nacional, aunque tampoco podrán poseer más de mil hectáreas en una misma zona.

La norma fue aprobada por amplia mayoría, ya que contó con el apoyo de fuerzas como el Frente Amplio Progresista (FAP), que la votó en general pero puso objeciones en el debate en particular por considerar su articulado insuficiente. “Debe sancionarse una ley integral de uso y tenencia de la tierra que limite la concentración y garantice la protección de los recursos naturales y el desarrollo económico”, afirmó Rubén Giustiniani (Santa Fe).

El crítico más duro de la nueva norma fue el radical Mario Cimadevilla (Chubut), quien sostuvo que “esta ley no evita que se especule con el valor de la tierra”.

“De ninguna manera esta ley impide la extranjerización de la tierra a sociedades anónimas, porque permite que hasta más del 51% pueda quedar en manos de capitales extranjeros”, agregó.

41
A favor 

Votaron los 33 integrantes del Frente para la Victoria, más los fueguinos de Nuevo Encuentro (Osvaldo López y María Rosa Díaz), el Movimiento Popular Neuquino (Horacio Lores), los peronistas Carlos Menem, Roxana Latorre y María Higonet, el radical independiente José Roldán (Corrientes) y el porteño Samuel Cabanchik.

26
En contra 

Entre ellos hay senadores de la UCR, del PJ disidente y del Frente Amplio Progresista.

1
Abstencion 

Juan Agustín Pérez Alsina (Partido Renovador-Salta).

4
Ausentes 

Faltaron los radicales Emilio Rached y Pablo Verani, el peronista Carlos Verna y Josefina Meabe (Liberal- Corrientes).

EN VOZ ALTA

“LA NACION y Clarín están haciendo un ataque feroz desde sus líneas editoriales en contra de la libertad de acceso al papel que necesitan todos los medios y en definitiva en contra de la democracia”
AMADO BOUDOU
VICEPRESIDENTE DE LA NACIÓN

“El oficialismo eligió avanzar en un enfrentamiento contra empresas y no en el camino de ampliar un derecho y garantizar el acceso a ese derecho”
ERNESTO SANZ
UCR – MENDOZA

“Detrás de esta ley está el papel, detrás del papel están los diarios y detrás de los diarios la libertad de prensa, que es la que finalmente se afecta con esta decisión”
JUAN CARLOS ROMERO
FRENTE PERONISTA – SALTA

“Si el Gobierno considerara que el papel para diarios es un recurso estratégico, propondría la expropiación de Papel Prensa. Lejos de eso, lo único que le interesa es avanzar en su pelea de grupos contra Clarín y LA NACION”
JAIME LINARES
GEN-FAP BUENOS AIRES

“Este sistema kafkiano viola de manera descarada el artículo 32 de Nuestra Constitución”
MARIA EUGENIA ESTENSSORO
COALICIÓN CÍVICA – CAPITAL FEDERAL

Richard Ford / Carreras de galgos

Mi mujer se acababa de largar hacia el oeste con un mozo del canódromo local, y yo estaba por casa a la espera de que las cosas se aclarasen, con intención de coger el tren de Florida para tratar de cambiar mi suerte. Incluso tenía ya el billete en la cartera.

Era la víspera del día de Acción de Gracias, y a lo largo de toda la semana había habido vehículos de cazadores aparcados ante la verja: furgonetas y un par de viejos Chevys —la mayoría con matrículas de otros estados— vacíos durante todo el santo día. De cuando en cuando, de pie junto a su coche, dos hombres tomaban café y charlaban. No les había prestado la más mínima atención. Gainsborough, mi casero —estaba pensando seriamente en irme sin pagarle el alquiler—, me había dicho que no me enemistase con ellos, que les dejase cazar a menos que disparasen cerca de la casa; en tal caso debía llamar a la policía del estado y dejar que fuera ella quien tomara las medidas oportunas. Nadie había disparado en las cercanías de la casa, aunque había oído disparos allá atrás en el bosque, y visto cómo uno de los Chevys salía de él a todo gas con un ciervo en la baca, pero pensé que no había motivo para preocuparse.

Quería marcharme antes de que llegaran las nieves, y antes de que empezaran a llegar las facturas de la electricidad. Mi mujer había vendido el coche antes de fugarse, así que no iba a resultarme fácil arreglar mis asuntos. Aunque la verdad es que tampoco había podido dedicarles mucho tiempo.

Minutos después de las diez de la mañana llamaron a la puerta. Fuera, de pie en el césped helado, había dos mujeres gordas con un ciervo muerto.

—¿Dónde está Gainsborough? —preguntó una de las gordas.

Llevaban ropa de cazador. Una vestía zamarra de leñador a cuadros rojos, y la otra guerrera y pantalones verdes de camuflaje. Las dos llevaban un pequeño cojín naranja de esos que se cuelgan de la presilla trasera del cinturón y se calientan cuando te sientas encima. Las dos llevaban escopeta.

—No está aquí —dije—. Ha vuelto a Inglaterra. Algún problema con el gobierno. No estoy muy al corriente.

Ambas mujeres me miraban fijamente, como si trataran de enfocar mejor mi persona. Llevaban la cara pintada de un potingue de camuflaje verde y negro, y parecía que tenían algo en mente. Yo aún estaba en albornoz.

—Queríamos invitarle a Gainsborough a una chuleta de ciervo —dijo la de la zamarra roja de leñador, que era la que había hablado antes. Se volvió y miró hacia el ciervo muerto, que tenía la lengua fuera, a un costado de la boca, y ojos como de ciervo disecado—. Nos deja cazar, y queríamos agradecérselo de este modo —dijo.

—Podían dejármela aquí, la chuleta de ciervo —dije—. Se la guardaría hasta que vuelva.

—Sí, supongo que sí —dijo la que hablaba siempre. Pero la otra, la que llevaba el traje de camuflaje, le dirigió una mirada que decía que si me la daban no llegaría jamás a manos de Gainsborough. -¿Por qué no pasan? —dije—. Haré un poco de café y podrán entrar en calor.

—La verdad es que tenemos bastante frío —dijo la de la zamarra a cuadros frotándose las manos—. Si a Phyllis no le importa…

Phyllis dijo que no tenía ningún inconveniente, aunque parecía dejar bien claro que aceptar una taza de café no suponía en absoluto desprenderse de la chuleta de ciervo.

—Phyllis es en realidad la que lo ha matado —dijo la gorda agradable; estaban sentadas en el sofá cama con sendos tazones apretados entre las manos rollizas. Luego explicó que se llamaba Bonnie y que eran del otro lado de la frontera del estado.

Eran mujeres grandes, cuarentonas y de cara obesa, y su ropa daba un aspecto enorme a todos y cada uno de sus volúmenes corporales. Las dos eran alegres; incluso Phyllis, en cuanto se olvidó de las chuletas de ciervo y volvió a tener algo de color en las mejillas. Parecían llenar la casa y crear en ella cierta atmósfera festiva.

—Corrió unos sesenta metros después de que ésta le pegara el tiro, y cayó a tierra al saltar la cerca —dijo Bonnie, en tono de entendida en la materia—. Fue un tiro en el corazón, y a veces ésos tardan en tumbar al bicho.

—Corría como un perro escaldado —dijo Phyllis—, y cayó como un saco de mierda.

Phyllis tenía el pelo rubio y corto, y una boca dura que parecía diseñada para decir ordinarieces.

—También vimos una gama herida —dijo Bonnie, y pareció irritarse al recordarlo—. Esas cosas la ponen a una hecha una furia.

—Puede que el cazador le estuviese siguiendo el rastro —dije—. Puede que fuera un error. Nunca se sabe con estas cosas.

—Eso sí que es verdad —dijo Bonnie, y miró a Phyllis, esperanzada, pero Phyllis no levantó la mirada. Traté de imaginarlas arrastrando el ciervo muerto fuera del bosque, y no me resultó difícil.

Fui a la cocina a sacar un pastel que había puesto en el horno, y cuando volví las encontré cuchicheando. Pero parecía un cuchicheo afable, y les ofrecí el pastel sin mencionarlo. Me alegraba tenerlas allí conmigo. Mi mujer es delgada y menuda, y se compraba toda la ropa en la sección infantil de los grandes almacenes, y dice que es la mejor ropa que se puede comprar porque es la más resistente. Pero nunca se hizo notar gran cosa en la casa; lo que había de ella no bastaba para llenar todo el espacio. No es que la casa fuera enorme; de hecho era muy pequeña —una casa prefabricada que Gainsborough había traído hasta allí en un tráiler—. Pero aquellas mujeres parecían llenarlo todo, y hacer como si hubiera ya llegado el día de Acción de Gracias. Ser así de grande nunca me había dado la impresión de que tenía su lado bueno, pero ahora mi opinión era diferente.

—¿Va alguna vez al canódromo? —preguntó Phyllis, con un trozo de pastel en la boca y otro flotando en el tazón.

—Sí —dije—. ¿Cómo lo sabe?

—Phyllis dice que cree haberle visto allí unas cuantas veces —dijo Bonnie, y sonrió.

—Yo sólo apuesto a la quiniela —dijo Phyllis—. Pero Bon apuesta a cualquier cosa, ¿no, Bon? Triples, dobles diarias, cualquier cosa. Le da igual.

—Por supuesto. —Bon volvió a sonreír, y se quitó el cojín termógeno naranja de debajo de las nalgas para ponerlo encima del brazo del sofá cama—. Phyllis dice que cree haberle visto allí una vez con una mujer. Una mujer pequeña, muy menuda y muy guapa.

—Puede ser —dije.

—¿Quién era? —dijo Phyllis con brusquedad.

—Mi mujer —dije.

—¿Está aquí? —preguntó Bon, mirando con gracia en torno como si alguien se hubiera escondido detrás de una silla.

—No —dije—. Está de viaje. Se ha ido al oeste.

—¿Qué pasó? —dijo Phyllis en tono hostil—. ¿Ha perdido toda la pasta en las carreras de galgos y ella se le ha largado?

—No.

Phyllis me gustaba infinitamente menos que Bon, pero en cierto modo parecía más de fiar llegado el caso (aunque no creía que tal caso pudiera llegar nunca). No me agradaba, sin embargo, que Phyllis fuera tan sagaz, pese a no acertar de pleno en el asunto del dinero. Mi mujer y yo dejamos la ciudad y nos vinimos a vivir a esta comarca. Tenía en mente el negocio de vender publicidad de las carreras le galgos en restaurantes y gasolineras, y distribuir cupones de descuento para pasar la velada en el canódromo que harían ganar a todo el mundo algún dinero. Había empleado mucho tiempo en el asunto, e invertido todo mi capital. Y ahora tenía un sótano lleno de cajas de cupones que nadie quería, que no estaban pagados. Mi mujer llegó un día riendo y me dijo que mis ideas no servían ni para enfriar el hielo, y al día siguiente se largó en nuestro coche y no volvió. Días después llamó un tipo para preguntarme si tenía las fichas de mantenimiento del coche; no las tenía, claro, pero es así como supe que lo habían vendido y con quién se había fugado mi mujer.

Phyllis se sacó un botellín de plástico de algún bolsillo interior de la guerrera, le desenroscó el tapón y me lo tendió por encima de la mesa. Era temprano, pero —pensé— qué diablos. Era la víspera del día de Acción de Gracias. Estaba solo y a punto de dejarle a deber a Gainsborough el alquiler. Poco podía importar que echara un trago.

—Esto está hecho una leonera —dijo Phyllis. Le devolví el botellín y lo examinó para comprobar la magnitud del trago—. Parece la guarida de una fiera muerta de hambre.

—Necesita la mano de una mujer —dijo Bon, y me guiñó un ojo. En realidad no era fea, aunque sí un tanto adiposa. La pasta de camuflaje de la cara le daba un aire de payaso, pero no me impedía ver que tenía una cara agraciada.

—Estoy a punto de dejar la casa —dije, y alargué la mano para coger el botellín, pero Phyllis volvió a metérselo en la guerrera—. Ahora me he puesto a reorganizar las cosas ahí atrás.

—¿Tiene coche?

—Le están poniendo anticongelante —dije—. Lo tengo ahí en BP. Es un Camaro azul. Seguro que lo han visto al pasar. ¿Están casadas, chicas? —dije, aliviado al desviar la conversación hacia otros temas.

Bon y Phyllis intercambiaron una mirada de fastidio, y ello me desalentó. Me causaba desaliento cualquier asomo de disgusto que ensombreciera las bonitas facciones redondas de Bon.

—Estamos casadas con dos vendedores de goma elástica de Petersburg. Eso está justo al otro lado de la frontera del estado —dijo Phyllis—. Un auténtico par de micos, ya sabe lo que quiero decir.

Traté de imaginarme a los maridos de Bonnie y Phyllis: dos sujetos enjutos con chaquetas de nylon, dando apretones de manos en el oscuro aparcamiento de un centro comercial, frente a una bolera-bar. No lograba imaginarme nada más.

—¿Qué piensa de Gainsborough? —dijo Phyllis.

Bon ahora se limitaba a sonreírme.

—No lo conozco bien —dije—. Me contó que era descendiente directo del pintor inglés. Pero no le creo.

—Ni yo —dijo Bonnie, y volvió a guiñarme el ojo.

—Es de los que mean colonia —dijo Phyllis.

—Tiene dos hijos que vienen por aquí a fisgar de vez en cuando —dije—. Uno es bailarín y trabaja en la ciudad. El otro repara computadoras. Creo que lo que quieren es venirse a vivir a esta casa. Pero tengo un contrato de arrendamiento.

—¿Piensa marcharse sin pagarle? —dijo Phyllis.

—No —dije—. Jamás le haría eso. Se ha portado bien conmigo, aunque a veces invente cuentos.

—Mea colonia —dijo Phyllis.

Phyllis y Bonnie intercambiaron una mirada de inteligencia. A través del pequeño ventanal vi que estaba nevando; era apenas un velo fino, pero inconfundible.

—Tengo la sensación de que usted no le haría ascos a un buen revolcón —dijo Bon, y me dedicó una gran sonrisa que dejó al descubierto sus dientes. Tenía una dentadura pequeña, blanca, impecable. Phyllis dirigió a Bonnie una mirada inexpresiva, como si hubiera oído la frase otras veces—. ¿Qué opina? —dijo Bonnie, y adelantó un poco el torso sobre sus gruesas rodillas.

Al principio no supe qué pensar. Pero luego pensé que no sonaba nada mal, por mucho que Bonnie fuera un tanto voluminosa. Le dije que me parecía perfecto.

—Ni siquiera sé cómo se llama —dijo Bonnie. Se levantó y miró la triste salita en busca de la puerta que daba al fondo de la casa.

—Henderson —mentí—. Lloyd Henderson. Y llevo aquí seis meses.

Me levanté.

—No me gusta Lloyd —dijo Bonnie. Ahora podía verme de pie, en albornoz, y me miró de arriba abajo—. Creo que te llamaré Curly, porque tienes el pelo rizado [1]. Tan rizado como el de los negros —dijo, y lanzó una carcajada que le sacudió el corpachón bajo la zamarra.

—Puedes llamarme como quieras —dije, y me sentí estupendamente.

—Si vais a meteros en el cuarto, me pondré a limpiar un poco todo esto —dijo Phyllis. Y dejó caer una mano enorme sobre el brazo del sofá cama, como si esperara hacer saltar una nube de polvo—. No te importa que lo haga, ¿verdad, Lloyd?

—Curly —dijo Bonnie—. Llámalo Curly.

—No, claro que no —dije, y miré la nieve a través de la ventana. Ahora empezaba a caer sobre los campos, al pie de la colina. Era como una estampa navideña.

—Pues no os preocupéis si hago un poco de ruido —dijo Phyllis, y se puso a recoger los tazones y los platos de la mesa.

Bonnie, desnuda, no estaba tan mal. Tenía infinidad de pesadas capas carnosas, pero sabías que en su interior, detrás de todas ellas, era una mujer generosa y amante y tan buena como la mejor que un hombre pueda desear. Era gorda, sí, aunque probablemente no tan gorda como Phyllis.

Quité las ropas amontonadas encima de mi cama y las dejé en el suelo. Pero cuando Bon se sentó en la colcha su trasero fue a caer sobre un alfiler de corbata y varias monedas. Soltó un grito y se echó a reír, y ambos reímos. Me sentía estupendamente.

—Siempre que vamos de caza esperamos que nos suceda algo como esto —dijo Bonnie entre risitas—. Encontrar a alguien como tú.

—Y yo igual —dije.

La toqué, y la sensación no estaba nada mal; blandura por todas partes. Siempre había pensado que las mujeres gordas eran quizá mejores que las otras porque no tienen tantas ocasiones de hacerlo.

—¿Sabes muchos chistes de gordos? —me preguntó.

—Unos cuantos —dije—. Antes sabía un montón.

Oía a Phyllis en la cocina, abriendo el grifo y revolviendo los cacharros en la pila.

—El que más me gusta es el del camión —dijo Bonnie. No lo conocía.

—Ese no lo sé —dije.

—¿No sabes el del camión? —dijo ella, con asombro.

—No, lo siento —dije.

—Puede que te lo cuente algún día, Curly —dijo—. Te partirás de risa.

Pensé en los dos maridos con chaquetas de nylon, dando apretones de manos en el oscuro aparcamiento, y me dije que les traería sin cuidado si hacía el amor con Bonnie o con Phyllis; o que, si les importaba, se iban a enterar cuando yo estuviera ya en Florida y tuviera un coche. Así, Gainsborough podría contarles luego todo el asunto, explicando con ello por qué me había largado sin pagar el alquiler ni las facturas de la casa. Y ellos quizá hasta le dieran un par de guantazos antes de volverse a Petersburg.

—Eres un hombre guapo —dijo Bonnie—. Hay muchos hombres gordos, pero tú eres delgado. Tienes brazos de olímpico de la silla de ruedas.

Me gustó lo que me dijo. Me hizo sentir bien. Hizo que me sintiera audaz; como si hubiera matado un ciervo, como si tuviera montones de ideas que ofrecer al mundo.

—He roto un plato —dijo Phyllis cuando Bonnie y yo volvimos a la sala—. Seguramente oísteis el ruido. Pero he encontrado pegamento en un cajón y me ha quedado como nuevo. Glínsborotigh ni se dará cuenta.

Phyllis, en nuestra ausencia, lo había limpiado casi todo, y fregado hasta el último plato de la pila. Pero, se había vuelto a poner la guerrera de camuflaje y parecía lista para despedirse. Estábamos los tres de pie en medio de la sala, y me dio la sensación de que la colmábamos hasta las mismísimas paredes. Yo seguía en albornoz, y me apeteció pedirles que se quedaran a dormir. Pensé que con el tiempo podría llegar a hacer mejores migas con Phyllis, y que a lo mejor comíamos ciervo el día de Acción de Gracias. La nieve, fuera, lo cubría todo. Aún era pronto para las primeras nieves. Presentí el comienzo de un mal invierno.

—Eh, chicas, ¿por qué no os quedáis a pasar la noche? —dije, y les sonreí esperanzado.

—No puede ser, Curly —dijo Phyllis.

Estaban en la puerta. A través de la triple cristalera vi el ciervo sobre la hierba. La nieve se fundía en la oquedad de sus entrañas. Bonnie y Phyllis se habían echado ya al hombro las escopetas. Bon parecía compungida de veras ante su inminente partida.

—Tendrías que verle los brazos —estaba diciéndole a su amiga. Luego me envió un último guiño. Llevaba su zamarra de leñador y su cojín naranja colgándole del cinturón—. A primera vista no parece fuerte. Pero lo es. ¡Santo cielo! Deberías verle los brazos —dijo.

Estaba en la puerta, despidiéndolas, y las miré. Tenían agarrado el ciervo por los cuernos, y lo arrastraban por el camino en dirección al coche.

—Cuídate, Lloyd —dijo Phyllis.

Bonnie miró hacia atrás y me sonrió.

—Lo haré, no te preocupes —dije—. Podéis contar conmigo.

Cerré la puerta. Luego fui hasta el pequeño ventanal y me quedé mirando cómo bajaban por el camino de entrada hacia la valla, tirando del ciervo a través de la nieve y dejando un surco a su espalda. Después las vi arreglárselas para pasar el ciervo por debajo de la valla de Gainsborough, y reír junto al coche, y levantar el ciervo hasta el maletero, y depositarlo en su interior y atar la puerta del maletero con cuerdas. La cabeza del ciervo sobresalía por la abertura para facilitar una eventual inspección. Bonnie y Phyllis se irguieron y miraron hacia la ventana y me dijeron adiós con la mano; las dos, con grandes movimientos de abanico de los brazos. Una en zamarra de leñador y la otra en traje de camuflaje. Les devolví el saludo desde el ventanal. Luego subieron al coche, un Pontiac rojo nuevo, y se alejaron.

Pasé en la sala casi todo el resto de la tarde, echando de menos la televisión, contemplando la caída de la nieve, alegrándome de que Phyllis lo hubiera arreglado todo y de no tener que hacerlo yo antes de dejar la casa. Y pensando en cuánto me habría gustado comerme una tajada de aquel ciervo. Y en Tina, rumbo a Phoenix con un tipo que de lo único que entendía en la vida era de galgos.

Al rato empezó a parecerme magnífica la idea de marcharme: llamar a un taxi, irme en él hasta la estación, subir al tren de Florida y olvidarme de todo lo demás.

Pero cuando fui al comedor a coger mi cartera para echarle un vistazo al billete, lo único que encontré en ella fue algo de cambio y unos cuantos estuches de cerillas. Y comprendí que no era sino el comienzo de una nueva racha de mala suerte.

[1] Curly hair: pelo rizado. (N. del T.)

(De Rock Springs, 1987)

(Reproducido en el suplemento Verano/12 del diario Página/12, 17.1.1997)

* * *

Richard Ford nació el 16 de febrero de 1944 en Jackson, Mississippi, EEUU.

Obras: Novelas: A Piece of My Heart (Un pedazo de mi corazón, 1976), The Ultimate Good Luck (1981), The Sportswriter (El periodista deportivo, 1986), Wildlife (1990), Independence Day (El Día de la Independencia, 1995), The Lay of the Land (2006).

Colecciones de relatos: Rock Springs (1987), Women with Men: Three Stories (1997), A Multitude of Sins (2002), Vintage Ford (2004).

Ignacio F. Bracht / Un revisionismo de fantasía

(Publicado en La Nación, 20.12.2011)

La reelecta presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, ha creado por decreto el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, con la presidencia del escritor Mario O’Donnell. En este ampuloso título, el kirchnerismo, con su habitual voluntad refundadora de todo lo posible -y también de lo imposible-, encierra la pretensión de hacer nacer el revisionismo histórico, sobre todo ante los jóvenes, siendo que éste, como corriente historiográfica, tiene ya un largo y meritorio camino recorrido.

Podemos sostener que el revisionismo histórico nace de la pluma de Adolfo Saldías, que plasma en su obra Historia de la Confederación Argentina, en la que con documentos en la mano y entrevistando a los propios protagonistas inicia una revalorización de la acción de gobierno de Juan Manuel de Rosas, que, desde 1829 hasta 1853, año de su derrota en los pagos de Caseros, fue el actor político fundamental en una suerte de dictadura, erigiéndose como un Leviatán criollo, al decir del politólogo Vicente Massot. A esta obra, diríamos, fundacional, se sumaron otras como la de Ernesto Quesada, La época de Rosas, publicada en 1926.

Recién en la década del 30 surgen en distintas provincias instituciones que buscan mirar el pasado revisando lo dicho y escrito hasta el presente con una mirada crítica hacia el relato oficial o liberal, como se calificó a la escuela historiográfica que nació y se desarrolló siguiendo los postulados y la genial creación de Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López.

Así, en 1934 surgirá en Santa Fe el Instituto de Estudios Federalistas, que profundizará en los análisis sobre el federalismo y el accionar de los caudillos Estanislao López, José Gervasio de Artigas y Juan Manuel de Rosas. Pero será en 1938 cuando nace el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, que continúa hasta el presente como institución académica nacional. El mismo agrupará a escritores, pensadores, literatos e historiadores de renombre que cristalizarán la escuela revisionista.

Entre ellos encontramos a personajes de distintos orígenes políticos, como el historiador José María Rosa, de familia conservadora, militante juvenil de la Democracia Progresista de Lisandro De la Torre, que a partir de 1955, luego de su paso por el nacionalismo, adhirió al movimiento creado por Juan D. Perón en 1945. Entre sus múltiples obras podemos mencionar sus diez tomos de la Historia Argentina, su investigación sobre el pasado hispano en su libro Del Municipio Indiano a la Provincia Argentina, y La caída de Rosas, escrito de profundo rigor sobre los móviles, situaciones y acciones que llevaron a la caída del régimen rosista. Los hermanos Rodolfo y Julio Irazusta, que en algún momento de sus vidas adhirieron a la Unión Cívica Radical, también formaron parte del Instituto, investigando y dando a luz, el último de los mencionados, una obra fundamental y definitiva sobre los años de Rosas: Vida política de Juan Manuel de Rosas a través de su correspondencia, editada en ocho voluminosos tomos. También formaron parte Vicente Sierra, autor de una Historia Argentina en diez tomos; Ernesto Palacio, Ricardo Font Ezcurra, el padre Leonardo Castellani, Carlos Ibarguren, demócrata progresista en su juventud, autor de una clásica biografía sobre el Restaurador; su hijo Federico; Manuel Gálvez, Héctor Sáenz Quesada, el oriental Luis Alberto de Herrera, Dardo Corvalán y muchos otros historiadores y escritores que produjeron obras de gran valía en cuanto a la investigación historiográfica sobre el período de la Confederación Argentina y sus principales actores.

Es decir que el revisionismo, como escuela historiográfica, dio la batalla por equilibrar el conocimiento de los hechos y de sus actores frente a las otras corrientes de pensamiento herederas de los que habían sido en vida los opositores al gobierno rosista. La historia de una nación es una síntesis, forjada por procesos y hombres con pasiones, ideas, amores y odios, que en períodos de guerra civil se enfrentan casi hasta el exterminio.

Con el paso del tiempo, la síntesis histórica es una sumatoria de corrientes de pensamiento, ya sean liberal, revisionista o cualquier otra. Así, debemos resaltar los aportes hechos por historiadores que no provienen del revisionismo como Tulio Halperín Donghi, Félix Luna, José Luis Romero, Armando Alonso Piñeyro, Enrique de Gandía, Ricardo Levene y Ezequiel Gallo, por citar tan sólo algunos de los más relevantes.

La repatriación de los restos mortales de Rosas en 1989 con el lema “Por la Unión Nacional”, como un hecho de reparación y justicia histórica, no implicó, sin embargo, demoler la memoria de sus también ilustres oponentes; como así también la revalorización de la gesta de la Vuelta de Obligado, combate contra la intervención anglo-francesa en 1845, que fuera reivindicada en su momento por el propio Libertador José de San Martín.

Ahora bien, crear por decreto y fundamentar con esquemas maniqueos que apuntan más a un programa y proyecto político presente, basado en un relato parcial que desvirtúa a la propia ciencia e investigación histórica, autoerigiéndose en refundadores de la historia, y hacerlo en nombre del revisionismo, resulta cuanto menos una falta de respeto a la memoria de aquellos investigadores de nuestro pasado que poseyeron una formación clásica, de sólida cultura, y que se debatieron desde el llano y no desde burocracias y despachos oficiales.

Este revisionismo de fantasía no tiene que considerarse heredero de aquel revisionismo que, envuelto -por qué no decirlo- en las pasiones del debate, realizó aportes relevantes al conocimiento de nuestra historia.

* * *

El autor es Licenciado en Historia y Consultor.

Alfredo Ves Losada / Rodolfo Rossi, ultramaratonista amateur. Corrió 24 horas seguidas en una cinta y rozó el ‘Guinness’

(Publicado en Perfil, 17.12.2011)

En una carpa en Plaza de Mayo hizo 212 km hasta las 18 de ayer. Logró la marca argentina pero quedó a 46 km del récord mundial

Momento final. A la hora 24 se aflojó, pero no sufrió calambres y pudo hablar sin problemas.

“¿Esas son las horas que lleva corriendo?”, pregunta un turista mexicano que pasea por Plaza de Mayo en la tarde encapotada. “Sí”, le responden. El señor duda; se saca los anteojos de sol, mira una vez más el cronómetro que marca 23 horas y 30 minutos, e insiste: “¿Perdón, perdón; usted quiere decir que ese joven que está montado en esa cinta está corriendo ahí desde ayer a la tarde?”. “Sí, señor”, le dicen.

El hombre al que se refiere es Rodolfo Rossi, ultramaratonista argentino de 36 años, que el jueves a las 18 se subió a una cinta de correr y se bajó ayer, 24 horas después, luego de conseguir el nuevo récord argentino: 212 kilómetros de un tirón.

Rossi quería batir su propia marca de 173 km lograda el año pasado –que era hasta ayer el récord argentino–, y tratar de acercarse a los 258 del Guinness. Por eso dispuso una carpa en la Plaza de Mayo. Por eso, a las 18 del jueves apretó el botón de inicio de una de las dos cintas montadas de cara a la Casa Rosada, y no se detuvo hasta ayer por la tarde, luego de recorrer la distancia exacta que une Buenos Aires con Dolores. Perdió casi 4 kilos.

Rossi es administrador de empresas y corre en su tiempo libre. El año pasado intentó batir el Guinness y una descompostura lo obligó a bajarse. Supo que era difícil lograrlo pero lo importante era, en realidad, correr a buen ritmo un día entero, y aportar a una acción benéfica: por cada km, los esponsores harían alguna donación a la Fundación Desarrollo a través del Deporte.

Desde que puso fecha para el segundo intento, planificó un entrenamiento que incluyó sesiones de seis horas en un gimnasio, 100 kilómetros en la pista del Parque Sarmiento y maratones intermedias de cuatro y seis horas.

Para que su rutina no alterara la vida doméstica ni su matrimonio con Natalia, con quien tiene a Lucía y Nicolás, encontró una solución: running de madrugada. Luego de la cena, se acuesta dos horas, se despierta a las 2 de la madrugada y sale a trotar 3 horas, para volver a la cama y dormir un rato más antes de ir a la oficina.

“Lo más difícil es cuando llevás 14 o 15 horas, pero la emoción es enorme”, explicó Rossi mientras una médica le tomaba la presión después de su prueba. Lo que viene tampoco será fácil: en los próximos días se le caerán todas las uñas y empezarán a aparecer dolores. Pero el lunes vuelve al trabajo.

Steve Reich / Proverb for voices and ensemble (1995)

Stephen Michael “Steve” Reich nació el 3 de octubre de 1936 en New York, EEUU.

Obras: Soundtrack for The Plastic Haircut, tape (1963), Music for two or more pianos (1964), Livelihood (1964), It’s Gonna Rain, tape (1965), Soundtrack for Oh Dem Watermelons, tape (1965), Come Out, tape (1966), Melodica, for melodica and tape (1966), Reed Phase, for soprano saxophone and tape (1966), Piano Phase for two pianos, or two marimbas (1967), Slow Motion Sound concept piece (1967), Violin Phase for violin and tape or four violins (1967), My Name Is for three tape recorders and performers (1967), Pendulum Music for 3 or 4 microphones, amplifiers and loudspeakers (1968) (revised 1973), Four Organs for four electric organs and maracas (1970), Phase Patterns for four electric organs (1970), Drumming for 4 pairs of tuned bongo drums, 3 marimbas, 3 glockenspiels, 2 female voices, whistling and piccolo (1970/1971), Clapping Music for two musicians clapping (1972), Music for Pieces of Wood for five pairs of tuned claves (1973), Six Pianos (1973, transcribed as Six Marimbas (1986), Music for Mallet Instruments, Voices and Organ (1973), Music for 18 Musicians (1974–76), Music for a Large Ensemble (1978), Octet (1979, withdrawn in favor of the 1983 revision for slightly larger ensemble, Eight Lines), Variations for Winds, Strings and Keyboards for orchestra (1979), Tehillim for voices and ensemble (1981), Vermont Counterpoint for amplified flute and tape (1982), The Desert Music for chorus and orchestra or voices and ensemble (1983, text by William Carlos Williams), Sextet for percussion and keyboards (1984), New York Counterpoint for amplified clarinet and tape, or 11 clarinets and bass clarinet (1985), Three Movements for orchestra (1986), Electric Counterpoint for electric guitar or amplified acoustic guitar and tape (1987, for Pat Metheny), The Four Sections for orchestra (1987), Different Trains for string quartet and tape (1988), The Cave for four voices, ensemble and video (1993, with Beryl Korot), Duet for two violins and string ensemble (1993), Nagoya Marimbas for two marimbas (1994), City Life for amplified ensemble (1995), Proverb for voices and ensemble (1995, text by Ludwig Wittgenstein), Triple Quartet for amplified string quartet (with prerecorded tape), or three string quartets, or string orchestra (1998), Know What Is Above You for four women’s voices and 2 tamborims (1999), Three Tales for video projection, five voices and ensemble (1998–2002, with Beryl Korot), Dance Patterns for 2 xylophones, 2 vibraphones and 2 pianos (2002), Cello Counterpoint for amplified cello and multichannel tape (2003), You Are (Variations) for voices and ensemble (2004), For Strings (with Winds and Brass) for orchestra (1987/2004), Variations for Vibes, Pianos, and Strings dance piece for three string quartets, four vibraphones, and two pianos (2005), Daniel Variations for four voices and ensemble (2006), Double Sextet for 2 violins, 2 cellos, 2 pianos, 2 vibraphones, 2 clarinets, 2 flutes or ensemble and pre-recorded tape (2007), 2×5 for 2 drum sets, 2 pianos, 4 electric guitars and 2 bass guitars (2008), Mallet Quartet for 2 marimbas and 2 vibraphones or 4 marimbas (or solo percussion and tape) (2009), WTC 9/11 for String Quartet and Tape (2010).

Su sitio web es stevereich.com

Aumentó la desigualdad en educación

(Publicado en La Nación, 13.12.2011)

Según un censo oficial entre casi 278.000 estudiantes del nivel medio, Norte y Cuyo tienen los niveles más bajos del país; Sileoni se lo expuso a la Presidenta

La desigualdad social y económica tiene su correlato en la educación. Un censo oficial realizado sobre casi 278.000 estudiantes del último año del secundario, reveló que la brecha educativa aumenta en la Argentina. Norte y Cuyo, las zonas más pobres del país, tienen los niveles más bajos de aprendizaje y el Centro y la Patagonia están entre los mejores.

Este trabajo censal, que hacía diez años que no se realizaba, fue presentado a la presidenta Cristina Kirchner de mano del propio Ministro de Educación, Alberto Sileoni. Se trata de pruebas tomadas a la totalidad de los alumnos y es la primera vez que este tipo de evaluaciones abarcan las cuatro principales disciplinas educativas (Matemática, Lengua, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales). En las pruebas participaron 7308 escuelas de todo el país.

Observados en conjunto, los resultados muestran una mejora en Matemática, ya que se pasó de un 55,3% de alumnos con un desempeño medio y alto en esa materia en 2007, a un 70% con ese desempeño en 2010. Las Ciencias Sociales y las Naturales muestran una tendencia similare. Pero en Lengua se nota un retroceso. Allí, en 2007 (año en que se realizó la prueba en un número limitado de escuelas) se tenía que un 78,8% de los alumnos conseguían un desempeño entre medio y alto, mientras que para 2010 esa cifra pasó a ser de un 73,7%.

LA BRECHA SOCIAL

Del informe se desprende que cuando aumenta la capacidad económica familiar, crece el rendimiento escolar. Entre los alumnos que forman parte de las familias de nivel económico más bajo, sólo 4,4 % alcanzó un desempeño alto en Matemática y un 8,7 % lo consiguió en Lengua; mientras que entre los de familias de mayor nivel económico, fueron el 26 % los que lograron un alto desempeño en Matemática y un 31,7%, en Lengua.

En la misma línea, otro factor que se notó fuertemente asociado al rendimiento escolar de los chicos fue el nivel educativo de su madre, que también está condicionado por las oportunidades que esta persona tuvo cuando joven. Por ejemplo, según puede leerse en las conclusiones, el desempeño alto en Matemática entre los estudiantes cuyas madres no tienen la primaria completa alcanzó solamente al 4,3%, mientras que el 45,8% tienen bajo desempeño en esa materia.

Así se va trazando un mapa de oportunidades dispares en todo el país. A su vez, a la hora de los promedios, más allá de cada familia en particular, la prueba censal indica que la Región Centro y la Patagonia superan en todas las disciplinas los resultados obtenidos por las regiones del Nordeste (NEA), el noroeste (NOA) y Cuyo.

Para el ministro Sileoni, la información obtenida resultará importante para tomar decisiones destinadas a mejorar las políticas educativas y su balance general es positivo. “Los resultados confirman que vamos por buen camino”, declaró el responsable del área. ¿En qué consistía la prueba? Los estudiantes debieron resolver tanto actividades de respuesta cerrada como abierta, al mismo tiempo que respondieron a un formulario complementario con información sobre aspectos contextuales.

EL 50% NO COMPRENDE UN TEXTO

Cada tres años, las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, impulsado por la OCDE, evalúan la calidad educativa en distintos países. Para eso, miden el rendimiento de los estudiantes de 15 años en Matemática, Ciencias y Lectura. Los últimos resultados, de 2009, y ubican a la Argentina en el puesto 58 entre 65 países.

La peor nota fue en Lengua. Según los datos de PISA, en comprensión lectora Argentina obtuvo 398 puntos, con lo que quedó en el puesto 58, precedida de Indonesia y seguida de Kazajistán. La cifra supone que el 50% de los jóvenes de 15 años no comprende la lectura de un texto sencillo.

En Matemática el país obtuvo 388 puntos -quedó en el puesto 55, entre Montenegro y Jordania-; y en Ciencias, con 401 puntos, quedó en el puesto 56, entre Montenegro y Túnez.

Los resultados indicaron también que Argentina es el país con los mayores niveles de desigualdad educativa entre los más ricos y los más pobres, con serias falencias sobre todo en la región Norte.

Argentina ya había participado en estas pruebas en tres ocasiones. La primera vez, en 2000, había quedado en el puesto 37 a nivel mundial y había encabezado el ranking regional, por encima de países como México, Chile, Brasil y Perú.

Rokia Traoré, música

(De Tchamantché, 2008)

(De Bowmboï, 2003)

Rokia Traoré nació el 24 de enero de 1974 en Kolokani, Mali.

Discografía: Mouneïssa (1998), Wanita (2000), Bowmboï (2003), Tchamantché (2008).

Sitio web www.rokiatraore.com

Mónica Beltrán / Los docentes, eje del problema. La inversión educativa nunca fue tan alta, pero los chicos no aprenden

(Publicado en Perfil, 13.11.2011)

La Argentina invierte el 6,47% del PBI en educación, cifra inédita en su historia y que supera lo recomendado por la Unesco, y los salarios docentes aumentaron 530% en ocho años. Sin embargo, la percepción generalizada es que la educación pública es de muy baja calidad. Una de las causas: los docentes no conocen los contenidos que fija el Estado.

Contrastes. En estos años se construyeron muchas escuelas, pero falta un "denominador común" en la formación de los alumnos, lo que iguala a todos.

Ya 500 años antes de Cristo, el filósofo chino Confucio sentenció: “Donde hay educación, no hay distinción de clases”. Sin embargo, ese gran punto de acuerdo, en el que podrían confluir los más diversos sectores de la sociedad argentina, más allá de sus ideologías o adhesiones partidarias, sigue siendo una deuda pendiente y no se vislumbra con facilidad cuáles son los caminos sugeridos para que sea una realidad. Aunque la Argentina invierte el 6,47% de su PBI en educación –casi 3 puntos más que en 2003–, los salarios docentes crecieron el 530% en ocho años, se entregaron netbooks y se repararon edificios, los chicos siguen sin aprender. Así lo indican las pruebas internacionales de evaluación de la calidad, pero también el sentido común de los padres que lo comprueban cada día que deciden mirar las carpetas de sus hijos.

Especialistas del Cippec, interesados en investigar cuáles son los caminos para que la Argentina logre cumplir con su apuesta ambiciosa de garantizar el derecho a la educación de todos los chicos, como fija la Ley Nacional de Educación, aseguraron que al sistema educativo le falta mucho para garantizar lo que ahora se denomina justicia educativa para todos.

La coordinadora del Programa Educativo, Cecilia Veleda, señala con preocupación: “Lo que cada docente enseña en el aula depende más de los materiales que le caen en la mano y de sus propias prioridades, que de los objetivos básicos fijados por el Estado”. Es que está convencida de que la mayoría de los educadores no conoce lo mínimo que tiene que enseñar, objetivos contemplados en el documento Núcleos de Acción Prioritaria (NAP), aprobado por los ministros de Educación de todas las provincias durante la gestión de Daniel Filmus.

Los NAP no son respetados por los docentes, pero tampoco por los directores ni los supervisores y, en algunos casos, no llegaron a completarse aún para los últimos años del secundario.

“No es el único problema, pero es un punto muy importante” –dijo Veleda–, para quien los NAP son una medida de justicia porque “generan un denominador común, una cultura común”. En el libro La construcción de la justicia educativa, editado por Cippec y Unicef, la especialista asegura que “todos deberían compartir ciertos fundamentos culturales indispensables para la inserción en el mercado laboral, el desarrollo de los estudios superiores, la participación ciudadana o, incluso, para el desarrollo personal, saberes difíciles de adquirir fuera de la escuela”.

La educación suele aparecer como una de las principales preocupaciones. Incluso dos días después de los comicios presidenciales, una investigación del Centro de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Sociales (UBA) reveló que la sociedad le demandaba a la Presidenta reelecta que se ocupara principalmente de la seguridad y la educación.  Paradójicamente, no fue uno de los temas que concentró la atención en el último debate electoral, en el que la mayoría de los partidos sólo dijeron generalidades.

En el fondo de la tabla. En los últimos resultados de las pruebas internacionales de evaluación PISA, la Argentina ocupó el lugar 58 entre los 65 países que participaron. Las autoridades educativas cuestionan la validez de esos resultados porque consideran que se utilizan parámetros propios de los países de la OCDE, pero discutibles para América latina. Sin embargo, el año próximo el país volverá a participar. En esa oportunidad, la Ciudad de Buenos Aires tendrá su propio capítulo PISA, en el marco de una política dispuesta por el Gobierno porteño, que multiplicó las evaluaciones. Hace una semana, completaron una prueba censal a los 27 mil alumnos que en 2011 terminan quinto año; evaluaron también la práctica áulica de docentes que se ofrecieron voluntariamente para la experiencia y se tomaron este año pruebas a 10 mil chicos de 15 años, de escuelas públicas y privadas.

“Evaluamos para mejorar por eso devolvemos todos los datos al sistema educativo”, dice Mercedes Miguel, directora de Planeamiento Educativo de la Ciudad de Buenos Aires. La funcionaria fue cauta a la hora de opinar sobre la calidad del sistema educativo: “Nosotros valoramos el esfuerzo que hicimos como país en aumentar la inversión, luego creemos que la inversión en sí misma no trae aparejada calidad”.

“Estamos evaluando cada día más intensamente. En pocos días, vamos a dar a conocer los resultados del Operativo Nacional de Evaluación (ONE) 2010, que fue censal para quienes finalizaron el quinto año del secundario. Confiamos en que va a haber buenas noticias. Y vamos por más evaluación con un censo en la primaria el próximo año”, precisó el subsecretario de Planeamiento Educativo de la Nación, Eduardo Aragundi.

Aunque en la cartera educativa no quisieron adelantar los resultados del ONE, que podrían conocerse en dos o tres semanas más, según fuentes educativas, las escuelas podrán acceder a los resultados de cada institución vía Web, ingresando con una clave, y en marzo llegarán a las escuelas cuadernos pedagógicos para trabajar sobre las dificultades.

El modelo del vecino. Un modelo que se sigue con atención es Brasil, un país con mayores bolsones de pobreza que la Argentina y con un Indice de Desarrollo Humano (IDH) levemente más bajo (0.718), pero que logró que su sistema educativo mejorara al mismo tiempo que expandió su matrícula escolar. “Lo de Brasil es casi un milagro porque logró las dos cosas juntas, a base de instalar una cultura de evaluación en las escuelas”, explicó Veleda.

“En la Argentina, las políticas implementadas hasta ahora no significan mejora porque no empujan hacia la calidad –opinó Gustavo Iaies, director del Centro de Estudios de Políticas Públicas (Cippec), quien agregó: “Si uno  las compara con lo que pasa del otro lado de la frontera, en Brasil, las escuelas tienen más recursos y más autonomía, pero  mejoran sus indicadores de calidad y de retención. Es que el Estado les manda un mensaje:  ‘Si mejorás tenés tales condiciones’”. Para Iaies, lo hecho tiene más que ver con políticas “de reparación”. “La discusión –dijo– es si esa política no debería haber sido simultánea con una de mejoramiento de la calidad, pero eso es pasado. La idea es que el sistema está hoy en mejores condiciones de encarar una política de mejoramiento de la calidad y la equidad.”

¿Inclusión vs calidad? Para el Gobierno nacional, la calidad no tiene sólo que ver con el rendimiento concreto de los chicos en el aula, sino también con el acceso y la permanencia de nuevos sectores sociales en las escuelas. El ministro de Educación, Alberto Sileoni, aseguró a PERFIL que cree en “un concepto de calidad más amplio: la construcción de 1.800 escuelas, los 45 millones de libros entregados a chicos que cada vez usan menos  fotocopias, las 1.800.000 netbook es una parte de la calidad. La calidad se construye en un continuo de medidas, algunas son materiales y otras son el mejoramiento de las técnicas pedagógicas, que en eso estamos”, dijo el ministro.

Sileoni presentó el martes 8 un estudio sobre el impacto de la Asignación Universal por Hijo (AUH) en las escuelas. La matrícula no creció tanto como se había anunciado en un principio. En 2010, hubo 167.160 alumnos más que el año anterior, es decir, un crecimiento de matrícula del 1% y no del 25% que las autoridades educativas habían anunciado eufóricas a comienzos del año pasado. “El impacto no se vio tanto en cantidad de alumnos, que hoy son unos 130 mil más que en 2009, como en aumento del presentismo de los chicos. Van más a la escuela, faltan menos, tienen acceso a otros insumos, llevan útiles nuevos, eligen la comida en el comedor”, precisó el ministro. Es decir la AUH habría aumentado más la retención que la expansión de la matrícula, según la cartera educativa.

Una de las consecuencias no deseables de la retención, que trajo muchos conflictos aún no resueltos en las escuelas, es el aumento de la sobreedad; es decir, el incremento de la cantidad de chicos que cursan un año o más inferior al que tendrían que transitar por su edad. Esa tasa alcanza al 25% en primaria y 43% en secundaria básica, según datos oficiales. De los tres índices indicativos de problemas en la educación  (deserción y repitencia son los otros dos) el de sobreedad es el que más creció en forma constante desde  2003, cuando era del 37.7%.

El ausentismo docente. 
Otro tema del que poco se habla es el elevado ausentismo de los maestros. En el último número de una revista editada por el sindicato docente Ctera, dedicado íntegramente al tema evaluación del sistema educativo, la investigadora de Flacso, Inés Dussel, se animó a dar el debate “necesario sobre el ausentismo docente” que, según fuentes educativas, en algunos distritos de la provincia de Buenos Aires alcanzó este año al 40%.

“Lo peor es el goteo: las dos horas de física del lunes que se suman a las dos de inglés del martes, a la licencia por problemas de salud del miércoles y el día por examen del profesor del viernes. Horas y horas sin clases que se suman en las escuelas públicas, mientras en las privadas sigue habiendo una continuidad. Esto es un tema de falta de conciencia también del rol docente”, confió a PERFIL un sindicalista docente.

“Muchos colegas que no saben o no pueden resolver su situación de otra manera, eligen esa vía (el ausentismo) para compensar su sufrimiento laboral. Lo terrible es que las faltas son más frecuentes en las instituciones públicas que atienden a sectores sociales mas precarizados, donde las sanciones serán menores si es que existen. Es poco probable que se falte a los colegios privados caros, porque correría riesgo el empleo”, expresó Dussel.

Un aspecto que sobrevuela los debates más actuales sobre educación en la Argentina, tiene que ver con la necesidad de que los maestros se asuman de una vez y para siempre como funcionarios públicos, con derechos, pero también con obligaciones.

Nadie niega las múltiples dificultades con las que se encuentra un maestro en aulas muchas veces superpobladas, con chicos que son víctimas de maltrato o violencia, que tienen dificultades para respetar límites y que muchas veces no tienen la asistencia técnica mínima necesaria (gabinete psicopedagógico) para atender esas cuestiones sociales que no golpean la puerta antes de entrar. Pero esa es la realidad de muchos otros empleos en la actualidad y la docencia no deja de ser una de las carreras que más creció en la Argentina en los últimos años y que, por lo tanto, seguirá ofreciendo nuevas fuentes de trabajo como ninguna otra profesión lo hace. El sistema educativo se democratiza, la matrícula se sigue expandiendo y cada vez el Estado deberá tomar más maestros como empleados para dar respuesta.

Hay todavía en la Argentina demasiados jóvenes que no trabajan ni estudian. Datos del organismo internacional Siteal indican que en 2009 representaban el 31,9% en niveles bajos, 20,2% en niveles medios y 8,5% en niveles altos. En los tres niveles este indicador se sitúa en la Argentina por encima de Brasil, Colombia, Bolivia y Perú. Lo esperable es que  se integren a las aulas, pero también tienen que aprender y egresar.

Esa posibilidad depende en parte de una docencia comprometida, que se sienta protagonista de dar vuelta, con su acción y su ejemplo, la vida de chicos que pasan mil horas al año frente a un televisor y sólo 800 horas, con suerte, en la escuela. “Se debería tomar posición ante un contexto donde los chicos están formándose cada vez más por los contenidos de la televisión y que circulan por internet. La escuela podría proponer de una manera más contundente y clara modelos de referencia alternativa al dinero, la fama y el éxito como valores máximos”, disparó, polémica, Veleda.

Ezequiel Alemian / Enrique Symns. Relatos de un paranoico esencial

(Publicado en Perfil, 4.12.2011)

Se publica una antología con lo mejor de la revista argentina más rupturista de las últimas décadas. Contracultura, drogas, sensualidad, escritura, música: Symns repasa aquí la historia de Cerdos & Peces.

Los hombres duros no bailan. Hace un tiempo Symns tuvo un accidente cerebrovascular que le dejó secuelas. Hoy vive en Derqui, provincia de Buenos Aires.

Si tenía que entrevistar a un juez no sabía qué preguntarle, pero sí sabía qué preguntarle a un drogadicto”, cuenta Enrique Symns a propósito de Cerdos & Peces, la revista que dirigió, con largas interrupciones, desde mediados de 1983. Fue una publicación que “buscó horadar la base en que se asientan todas las mentiras: la identidad”, dice. En total fueron 59 números. Invocando a Nietzsche y a Artaud, pero también a Norman Mailer y a Truman Capote, Cerdos & Peces desarrolló un estilo inconfundible, donde una prosa de aliento casi visionario se mezclaba con la indagación de lo más oculto de la antropología urbana y de la vida personal. Fueron los años de emergencia y constitución de experiencias, de culturas como la del Parakultural, o la de los Redonditos de Ricota, de su apogeo y también de su desvanecimiento. La revista exploró ese recorrido, que también fue el suyo. La vida íntima de esta aventura la contó Symns en El señor de los venenos, un magnífico libro de crónicas. Ahora acaba de aparecer Cerdos & Peces. Lo mejor, una selección que hicieron el mismo Symns y el investigador Juan Mendoza de los artículos publicados por la revista. Son casi trescientas páginas, con reproducciones facsimilares de la impactante gráfica de tapa e interiores que tenía la revista.

—Yo venía de España –dice Symns–, donde había vivido desde la muerte de Franco. Venía lleno de ideas de lo que había visto allá: El víbora, Ajoblanco, El viejo topo. Ideas sobre los marginales, los putos, los violadores. Algo completamente amoral. Jorge Pistochi me llamó para que trabajara en Pan Caliente y Gabriel Levinas, que además de Pan Caliente dirigía El Porteño, me llamó para que fuera a trabajar a la revista. Le gustaba mi estilo. Entonces me propuso hacer un suplemento para El Porteño. Los redactores de la revista, Miguel Briante, Fernando Almirón y otros, se opusieron. El único que no se opuso fue Fogwill. Buscando un nombre, tiramos el I Ching y salió un hexagrama, el 61, creo, La Vida Interior, que dice que los cerdos y los peces son los animales que más resisten a la cultura del hombre. Pegó mucho la bajada que pusimos: “La revista de este sitio inmundo”. El primer número de Cerdos & Peces salió como suplemento de El Porteño en agosto del ’83; todavía estaba Bignone. En la tapa pusimos la foto de dos amigos pidiéndole fuego a un policía para prenderse un porro. “Legalizar la marihuana”, era el título. Al día siguiente nos pusieron una bomba en la redacción, dos kilos de trotyl. Salimos un año como suplemento. En abril del ’84 empezamos a salir de manera independiente. En el número tres publiqué la nota “Niños que desean a hombres que desean a niños”, con la foto de una nena desnuda, la hija del fotógrafo, abierta de piernas. Por esa nota nos clausuraron la revista, después del cuarto número. Un año más tarde el caso llegó a la Corte Suprema de Justicia, que dijo que hablar de ese tema no era delito. Volvimos a salir a partir del ’86.

—¿Qué periodismo hacía “Cerdos & Peces”?

—Es difícil definirlo. Uno construye después la teoría de lo que pasó. Ese era un momento de ruptura y de caos; no éramos muy conscientes de lo que hacíamos. En mi propia vida personal quería romper con los tabúes del sexo, quería romper con los tabúes de la droga. Ahora parece una cosa apologética, pero en aquel momento la revista era un poco el espejo en donde mirarnos. Horacio González dijo que Cerdos… no era periodismo. Lanata dijo lo mismo. Nosotros no entrevistábamos a los médicos, sino a los leprosos; no a los psiquiatras, sino a los locos. No éramos objetivos. Ser objetivo es una mierda absoluta. Es lo mismo que ser realista: es pertenecer a la orden del rey. Cerdos & Peces salió en un momento en que se rompía con una cosa vieja, que moría con la dictadura. Nosotros éramos lo más avanzado que había en el periodismo.

(“Soñar es la única actividad trascendental del cerebro humano. El pensamiento, tal cual se expresa en nuestro tiempo, es solamente la sepultura de los sueños. Hemos nacido para pelear con el mundo y derrotarlo. Lo que hoy aburre profundamente es este desfile de inteligentes espectros que visten sus frustraciones con los pensamientos de moda. No resulta enojoso el poder que se aloja en las vísceras de aquellos que lo manipulan, sino la actitud servil de los merodeadores del hedonismo” –Cerdos & Peces Nº 10, marzo de 1987–).

Cerdos & Peces promovía el consumo de drogas y el ejercicio de la promiscuidad –dice Symns. Promovía la bisexualidad, la homosexualidad, el fetichismo, el sadomasoquismo consentido. Estábamos en contra de la normalidad. El que sólo cogía con su mujer era un boludo. Coger con la mujer de uno no es coger, me dijo Germán García en una entrevista. La promiscuidad estaba impulsada por el consumo de cocaína. La revista, y el rock, empezaron con la cocaína. Todos tomábamos. La cocaína produce una cosa que es una tribalización, una vuelta a la orgía, una entrega a los excesos. En la revista investigábamos esos efectos. Teníamos una frase: “al mundo no le falta techo ni comida, le falta éxtasis”. Y las drogas y el sexo promiscuo están directamente vinculados con el éxtasis. El éxtasis es vivir fuera de la cosas, fuera de sí. La angustia no tiene escape. Nos morimos sin saber lo que vivimos. Y sin embargo, el éxtasis te permite una fuga, una salida liberadora, dichosa. Era lo que buscábamos. Estábamos en contra de la moral, no en contra del capitalismo. Para nosotros, la única dictadura en la Argentina era la dictadura de la moral. Ahora parece una ridiculez. Cuando empezamos, todavía existían los edictos y la averiguación de antecedentes.

—¿En la redacción se vivía ese éxtasis?

—La redacción era un cubículo de sexo. Hubo días en que hice el amor con tres o cuatro mujeres. Lo que más buscábamos tener era sexo oral, que era lo que más nos satisfacía: no tenía compromisos, no daba hijos, no tenías que usar forro. La cocaína, el éxtasis, la marihuana, eran cosas que llegaban todos los días. Editábamos el Cocaine Herald, que decía dónde comprar cocaína barata, y dónde tener cuidado porque la vendían mala. Recomendábamos qué ácidos tomar y cuáles no. Eramos muy amigos con Fito Páez, y a Fito se lo quería agarrar todo el mundo. Pero él decía: “No, primero tienen que hacer todo con el viejo”, que es como me llamaron siempre. Así, un mismo día, tres niñas de veinte, veintidós años, me succionaron el pene. Yo llegaba a las siete de la mañana, y el cadete, que después fue el cantante de Dos Minutos, Mosca, iba al bar de la esquina y me traía una medida de vodka, dos medidas de campari y pimienta, y yo me ensartaba eso y me daba un saque. Así empezaba mi día. Fue una etapa de promiscuidad hermosa.

—¿Qué impacto tuvo el sida sobre la revista?

—Creíamos que las personas tenían derecho a vivir y a morir tal cual habían elegido. Hicimos una investigación en la que nos apoyamos en los medios que decían que el sida no existía. Para nosotros, el sida era una propaganda de la Iglesia. Nos equivocamos. Murió mucha gente, y además dejamos de tener sexo.

(“¿Cuál lucha? ¿Para mejorar la cantidad y la calidad de la alimentación de las langostas? ¿Para mejorar la educación que tanto nos ha empeorado a los que la hemos recibido? Distribuir equitativamente el alimento. ¿Y luego qué sigue? ¿Videocaseteras, paseos a Europa, sida, cohetes a la Luna y oscurecimiento de alma para todo el mundo? ¿Cómo harás para luchar por los demás sin haber luchado siquiera como un animal acorralado para proteger tu corazón mutilado?” –Cerdos & Peces Nº 20, noviembre de 1989–).

—La revista jamás intentó intervenir en el debate político –sigue Symns–. Nunca tuvimos la legalidad de la decencia. No éramos decentes. El tema de los derechos humanos nunca figuró en la Cerdos & Peces. Para nosotros, todo preso era político: lo mismo daba un preso común que un montonero encarcelado. Pero, como sostiene Proudhon: el trabajo es esclavitud, y la propiedad privada es el único delito. O sea que, en última instancia, sí teníamos una intervención política, pero en los extremos. Yo soy un paranoico esencial. Tengo una visión paranoica de pensamiento. Como dicen en la antipsiquiatría: paranoico no es el que cree que lo persiguen, sino el que sabe que lo persiguen. Para mí, la Argentina fue siempre un lugar muy fascista. El peronismo es la manifestación más sofisticada de ese virus. Es una enfermedad.

—¿Qué relación hubo entre los Redondos y “Cerdos & Peces”?

—Nacieron juntos. Yo empecé con los Redondos, en La Plata. Era una relación muy profunda, de muchísima amistad. Con el Indio Solari éramos íntimos amigos. Yo salía con la banda, como presentador, y el Indio escribía en la revista, tenía una columna. Pero todo terminó con Walter Bulacio. A Bulacio lo asesinaron, así lo reconoció la Corte Interamericana, pero ellos nunca lo aceptaron. Que había sido asesinado, y que había sido asesinado por gente que ellos mismos habían contratado para su fiesta. Pero ya habíamos tenido varios enfrentamientos: en La Plata, por un recital en el que tiraban gases y nos fajaban mientras Skay estaba solo en el escenario tocando un tema de Jimmy Hendrix. También había habido un recital en Obras, donde los pibes habían robado todo. Yo estuve preso mucho tiempo, y me había parecido que era el mayor desgarro. Sin embargo, con el tiempo esa experiencia en la cárcel me resulta simpática, me hizo bien. Dicen en la cárcel que los amigos no tienen que pelearse en público porque después se tienen que matar. Y yo cometí el error de pelearme con mis amigos en público. La ruptura con los Redondos me llevó una década sacármela de encima.

—¿Qué efectos tuvo esa ruptura sobre la revista?

—Devastadores. Me tiré en contra de los Redondos y perdí la mitad de los lectores. De vender quince, veinte mil ejemplares, pasamos a vender ocho mil. A partir de ahí siguió cayendo.

—¿Es cierto que la revista la escribía casi toda usted?

—En la última etapa, más todavía. La escribíamos entre Vera Land, que era mi secretaria y mi chica, y yo. Firmaba con muchos seudónimos. O firmaba notas como Trotsky. O Nietzsche. O firmaba como Burroughs. Inventaba todo: inventaba al reporteado, al entrevistador, y todo lo que se decía. Al revés de los que creen que el que es periodista muere como escritor, para mí todos los grandes escritores son periodistas. Ser periodista te da una cosa que es la curiosidad por la vida. Te expone a las verdaderas razones del mundo. Igual colaboraba mucha gente: Alfredo Rosso, Marcelo Gobello, Mariano del Mazo, Pablo Schanton, Batato Barea, B.Ode, Maitena, Fernando Noy, Vicente Zito Lema, Tom Lupo, Alfredo Moffat, Perlongher… Y muchísimos desconocidos que publicaban notas alucinantes o mierdas que yo ni leía. Tuvimos grandes diseñadores gráficos, como Jorge Gumier Maier. Nunca se le pagó a nadie.

(“Debe ser una conspiración espontánea la repetición constante, periódica, obsesiva de movimientos de piernas y manos y torsos cuando los cuerpos se levantan, se acuestan, corren, se agachan, agarran, dejan, lanzan, esquivan, utilizan objetos, cosas, árboles, muebles y calles y hasta otras personas para escenificar actos insignificantes que nunca dejan ver que en la cama nunca hay dos, ni en el bar veinte, ni en la calle diez mil, sino un fantasma atareado que hace todos los papeles, que corre de un lado a otro sosteniendo los átomos y los barcos, las penas y las noticias, un loco total que corre desde el escenario a la butaca para reír con su propio chiste” –Cerdos & Peces Nº 18, septiembre de 1989–).

—Uno de los momentos más significativos de la revista fue la marcha que hicimos contra la visita de Juan Pablo II, en abril de 1987 –dice Symns–. Sacamos una tapa con Gumier Maier disfrazado de Papa, con alas de vampiro, afeminado, dándole la bienvenida. En la marcha nos enfrentamos con la policía en el Obelisco, con tal mala suerte que una granada de gas lacrimógeno pegó contra un farol y le cayó en la cabeza a un comisario, con lo cual se desató una represión feroz. Nos dimos el gusto de debutar los que nunca habíamos peleado en la calle. Duró hasta el amanecer. También tengo muchos recuerdos ingratos, como el de los cadetes. Salvo Mosca, murieron todos, por inyectarse. Eran pibes hermosos, unos niños. Alfonsín fue nuestro principal enemigo; nos cerró la revista varias veces, por considerarla “un peligro de perturbación intelectual y afectiva, especialmente para menores”. Pero cada vez que nos mandaba a embolsar la revista, nos traía lectores. Menem en cambio nos ignoró, y así nos ganó la batalla. Pero la revista no podría haber seguido. Si lo hubiese hecho, hoy sería una publicación terrorista. Habría estado a favor del 11 de septiembre. Habría sido una revista nefasta. Ya su ciclo estaba terminado, por propia decadencia. Su recuerdo me produce mucho dolor, porque fue algo que se comió mi vida, y porque soy recordado por los Redondos y por la Cerdos & Peces, y no por mis otras actividades, especialmente la de escritor. Y es imposible volver. La vejez es un enemigo indestructible, es un encierro en el cerebro. Excepto para los que mienten, los que dicen que donde están ellos no está la muerte, pero en la vejez la muerte está siempre presente.

Karl Marx / El 18 Brumario de Luis Bonaparte

Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa. Caussidière por Dantón, Luis Blanc por Robespierre, la Montaña de 1848 a 1851 por la Montaña de 1793 a 1795 (1), el sobrino por el tío. ¡Y la misma caricatura en las circunstancias que acompañan a la segunda edición del 18 Brumario! (2)

Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidos por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal. Así, Lutero se disfrazó de apóstol Pablo, la revolución de 1789-1814 se vistió alternativamente con el ropaje de la República Romana y del Imperio Romano, y la revolución de 1848 no supo hacer nada mejor que parodiar aquí al 1789 y allá la tradición revolucionaria de 1793 a 1795. Es como el principiante al aprender un idioma nuevo lo traduce mentalmente a su idioma nativo, pero sólo se asimila el espíritu del nuevo idioma y sólo es capaz de expresarse libremente en él cuando se mueve dentro de él sin reminiscencias y olvida en él su lengua natal.

Si examinamos esas conjuraciones de los muertos en la historia universal, observaremos en seguida una diferencia que salta a la vista. Camilo Desmoulins, Dantón, Robespierre, Saint-Just, Nopoleón, los héroes, lo mismo que los partidos y la masa de la antigua revolución francesa, cumplieron, bajo el ropaje romano y con frases romanas, la misión de su tiempo: librar de las cadenas e instaurar la sociedad burguesamoderna. Los unos hicieron añicos las instituciones feudales y segaron las cabezas feudales que habían brotado en él. El otro creó en el interior de Francia las condiciones bajo las cuales ya podía desarrollarse la libre concurrencia, explotarse la propiedad territorial parcelada, aplicarse las fuerzas productivas industriales de la nación, que habían sido liberadas; y del otro lado de las fronteras francesas barrió por todas partes las formaciones feudales, en el grado en que esto era necesario para rodear a la sociedad burguesa de Francia en el continente europeo de un ambiente adecuado, acomodado a los tiempos. Una vez instaurada la nueva formación social, desaparecieron los colosos antediluvianos, y con ellos el romanismo resucitado: los Brutos, los Gratos, los Publícolas, los tribunos, los senadores y hasta el mismo César. Con su sobrio practicismo, la sociedad burguesa se había creado sus verdaderos intérpretes y portavoces en los Say, los Cousin, los Royer-Collard, los Benjamín Constant y los Guizot; sus verdaderos caudillos estaban en las oficinas comerciales, y la cabeza atocinada de Luis XVIII era su cabeza política. Completamente absorbida por la producción de la riqueza y por la lucha pacífica de la concurrencia, ya no se daba cuenta de

que los espectros del tiempo de los romanos habían velado su cuna. Pero, por muy poco heroica que la sociedad burguesa sea, para traerla al mundo habían sido necesarios, sin embargo, el heroísmo, la abnegación, el terror, la guerra civil y las batallas de los pueblos. Y sus gladiadores encontraron en las tradiciones clásicamente severas de la República Romana los ideales y las formas artísticas, las ilusiones que necesitaban para ocultarse a sí mismos el contenido burguesamente limitado de sus luchas y mantener su pasión a la altura de la gran tragedia histórica. Así, en otra fase de desarrollo, un siglo antes, Cromwell y el pueblo inglés habían ido a buscar en el Antiguo Testamento el lenguaje, las pasiones y las ilusiones para su revolución burguesa. Alcanzada la verdadera meta, realizada la transformación burguesa de la sociedad inglesa, Locke desplazó a Habacuc (3).

En esas revoluciones, la resurrección de los muertos servía, pues, para glorificar las nuevas luchas y no para parodiar las antiguas, para exagerar en la fantasía la misión trazada y no para retroceder ante su cumplimiento en la realidad, para encontrar de nuevo el espíritu de la revolución y no para hacer vagar otra vez a su espectro.

En 1848-1851, no hizo más que dar vueltas el espectro de la antigua revolución, desde Marrast, le républicain en gants jaunes (4), que se disfrazó de viejo Bailly, hasta el aventurero que esconde sus vulgares y repugnantes rasgos bajo la férrea mascarilla de muerte de Napoleón. Todo un pueblo que creía haberse dado un impulso acelerado por medio de una revolución, se encuentra de pronto retrotraído a una época fenecida, y para que no pueda haber engaño sobre la recaída, hacen aparecer las viejas fechas, el viejo calendario, los viejos nombres, los viejos edictos (entregados ya, desde hace largo tiempo, a la erudición de los anticuarios) y los viejos esbirros, que parecían haberse podrido desde hace mucho tiempo. La nación se parece a aquel inglés loco de Bedlam (5) que creía vivir en tiempo de los viejos faraones y se lamentaba diariamente de las duras faenas que tenía que ejecutar como cavador de oro en las minas de Etiopía, emparedado en aquella cárcel subterránea, con una lámpara de luz mortecina sujeta en la cabeza, detrás el guardián de los esclavos con su largo látigo y en las salidas una turbamulta de mercenarios bárbaros, incapaces de comprender a los forzados ni de entenderse entre sí porque no hablaban el mismo idioma. «¡Y todo esto —suspira el loco— me lo han impuesto a mí, a un ciudadano inglés libre, para sacar oro para los antiguos faraones!» «¡Para pagar las deudas de la familia Bonaparte!», suspira la nación francesa. El inglés, mientras estaba en uso de su razón, no podía sobreponerse a la idea fija de obtener oro. Los franceses, mientras estaban en revolución, no podían sobreponerse al recuerdo napoleónico, como demostraron las elecciones del 10 de diciembre (6). Ante los peligros de la revolución se sintieron atraídos por el recuerdo de las ollas de Egipto (7), y la respuesta fue el 2 de diciembre de 1851 (8). No sólo obtuvieron la caricatura del viejo Napoleón, sino al propio viejo Napoleón en caricatura, tal como necesariamente tiene que aparecer a mediados del siglo XIX.

La revolución social del siglo XIX no puede sacar su poesía del pasado, sino solamente del porvenir. No puede comenzar su propia tarea antes de despojarse de toda veneración supersticiosa por el pasado. Las anteriores revoluciones necesitaban remontarse a los recuerdos de la historia universal para aturdirse acerca de su propio contenido. La revolución del siglo XIX debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido. Allí, la frase desbordaba el contenido; aquí, el contenido desborda la frase.


(1) La Montaña de 1793 a 1795: grupo revolucionario democrático de la Convención durante la revolución burguesa de fines del siglo XVIII en Francia.-

(2) Sobre el golpe de Estado del 18 Brumario véase la nota 87. Por «segunda edición del 18 Brumario» Marx entiende el golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851.

(3) Habacuc: profeta bíblico

(4) El republicano de guantes amarillos. (N. de la Edit.)

(5) Bedlam: manicomio en Londres.-

(6) El 10 de diciembre de 1848 Luis Bonaparte fue elegido Presidente de la República Francesa por sufragio universal.-

(7) La expresión «recordar las ollas de Egipto» procede de una leyenda bíblica: al huir los hebreos de Egipto, algunos de los pusilánimes, asustados por las dificultades del camino y por hambre, empezaron a evocar los días del cautiverio, donde tenían, por lo menos, comida.-

(8) El 2 de diciembre de 1851: día del golpe de Estado contrarrevolucionario que llevaron a cabo en Francia Luis Bonaparte y sus partidarios

(De El 18 Brumario de Luis Bonaparte, 1852, capítulo I)

* * *

Karl Heinrich Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, Reino de Prusia y falleció el 14 de marzo de 1883 en Londres, Reino Unido.

Diamela Eltit / El cuarto mundo

Historia de amores incestuosos, de sordidez y de descubrimientos mutuos, de crecer, desarrollarse y enfrentarse con el mundo y de construir una realidad cruel y única, la relación entre dos hermanos y sus padres y relatar la vida mientras tanto, el goce de los cuerpos, la parición y la historia de América Latina.

Todo esto es esta tremenda novela visceral, impecable. El cuarto mundo fue publicado en 1988. Las novelas Los trabajadores de la muerte y Los vigilantes también son absolutamente recomendables.

Diamela Eltit nació en Santiago de Chile en 1949.

Obras: Lumpérica (novela, 1983), Por la patria (novela, 1986), El cuarto mundo (novela, 1988), El padre mío (testimonios, 1989), Vaca sagrada (novela, 1991), El infarto del alma (libro documental, con fotografías de Paz Errázuriz, 1994), Los vigilantes (novela, 1994), Crónica del sufragio femenino en Chile (ensayo, 1994), Los trabajadores de la muerte (novela, 1998), Emergencias. Escritos sobre literatura, arte y política (ensayos, 2000), Mano de obra (novela, 2002), Puño y letra, sobre Carlos Prats (2005), Jamás el fuego nunca (novela, 2007), Signos vitales. Escritos sobre literatura, arte y política (ensayos, 2007), Colonizadas (relatos, 2009), Impuesto a la carne (novela, 2010).

Ernst Krenek / Veinte miniaturas, op. 139 (1953-54)

Ernst Krenek nació en Viena, Austria, el 23 de agosto de 1900 y falleció en Palm Springs, California, EEUU, el 22 de diciembre de 1991.

Selección de obras:
Óperas: Die Zwingburg, op. 14 (compuesta en 1922), Der Sprung über den Schatten, op. 17 (1923), Orpheus und Eurydike, op. 21 (1923), Bluff op. 36 (1924/5), Jonny spielt auf, op. 45 (1927), Der Diktator op. 49 (1928), Das geheime Königreich op. 50 (1928), Schwergewicht, oder Die Ehre der Nation op. 55 (1928), Leben des Orest, op. 60 (1929), Kehraus um St. Stephan op. 66 (1930), Karl V, op. 73 (1933), Cefalo e Procri op. 77 (1934), Tarquin op. 90 (1940), What Price Confidence? op. 111 (1945), Dark Waters op. 125 (1950), Pallas Athene weint op. 144 (1955), The Bell Tower op. 153 (1956), Ausgerechnet und verspielt op. 179 (1962), Der goldene Bock, op. 186 (1963), Der Zauberspiegel, op.192 (1966), Sardakai, oder Das kommt davon, op. 206 (1969), Flaschenpost aus Paradies, op. 217 (1973).

Ballets: Mammon op. 37 (1925), Der vertauschte Cupido op. 38 (1925), Eight Column Line op. 85 (1939).

Sinfonías: Sinfonía n.º 1, op. 7 (1921), Sinfonía n.º 2, op. 12 (1922), Sinfonía n.º 3, op. 16 (1922), Sinfonía para cuerda y percusión, op. 34 (1924-25), Pequeña Sinfonía, op. 58 (1928), Sinfonía n.º 4, op. 113 (1947), Sinfonía n.º 5, op. 119 (1949), Sinfonía Atenea Palas, op. 137 (1954).

Conciertos y obras concertantes: Concierto para violín n.º 1, op. 29, Pequeño concierto para clave, órgano y orquesta de cámara, op. 88, Concierto para violín, piano y pequeña orquesta, op. 124, Concierto para arpa y orquesta de cámara, op. 126, Concierto para violonchelo n.º 1, op. 133, Concierto para violín n.º 2, op. 140, Capriccio para violonchelo y orquesta, op. 145, Concierto para violonchelo n.º 2, op. 236, Cuatro conciertos para piano, Conciertos para órgano (incluido el concierto op. 230 para órgano y orquesta de cuerda, y el op. 235 para gran orquesta)

Música vocal: 
Obras corales: Die Jahreszeiten, op. 35 (1925) (con texto de Friedrich Hölderlin), Kantate von der Vergänglichkeit des Irdischen, op. 72 (1932), Lamentatio Jeremiae prophetae, op. 93 (1941–2), Santa Fe Timetable, op. 102 (1945), Missa duodecim tonorum, op. 165, para coro mixto y órgano (1957–8), O Holy Ghost, op. 186A (1964), Three Madrigals, a cappella (1960).

Vocal (con piano, salvo otra indicación): Lieder, op. 19 (textos de Otfried Krzyzanowski y Friedrich Gottlieb Klopstock), O Lacrymosa op. 48 (1926); texto de Rainer Maria Rilke escrito a petición del compositor (también hay una versión orquestada, op. 48a), Reisebuch aus den österreichischen Alpen (texto del compositor), op. 62 (1929), The Ballad of the Railroads op. 78 (1944, texto del compositor), Sestina (texto del compositor), op.161, para soprano y ocho instrumentos (1957).

Música de cámara:
Cuartetos de cuerda: Cuarteto de cuerda n.º 1, op. 6, Cuarteto de cuerda n.º 2, op. 8, Cuarteto de cuerda n.º 3, op. 20, Cuarteto de cuerda n.º 4, op. 24, Cuarteto de cuerda n.º 5, op. 65, Cuarteto de cuerda n.º 6, op. 78, Cuarteto de cuerda n.º 7, op. 96, Cuarteto de cuerda n.º 8, op. 233

Sonatas:
Para piano: n.º 1, op. 2 en mi bemol mayor (1919), n.º 2, op. 59, n.º 3, op. 92, n.º 4, op. 921, n.º 4, op. 114, n.º 5, op. 121, n.º 6, op. 128, n.º 7, op. 240
Para violín: Para violín y piano n.º 1 op. 3 en fa sostenido menor, Para violín y piano n.º 2 op. 99, Para violín solo n.º 1, op. 33, Para violín solo n.º 2, op. 115

Otras obras: Serenata para clarinete y trío de cuerda, op. 4, Suite para violonchelo solo, op. 84, Veinte miniaturas, para piano op. 139 (1953-54), Suite para guitarra, op. 164, Trío de cuerda, op. 118, Trío de cuerda Parvula Corona Musicalis: ad honorem Johannis Sebastiani Bach, op. 122, Trío de cuerda en 12 estaciones, op. 237, Monólogue para clarinete solo (1956)

Música electrónica: Spiritus Intelligentiae, Sanctus, op. 152, para dos voces y cinta (1956), San Fernando Sequence, op. 185 (1963), Exercises of a Late Hour, op. 200 (1967), Orga-Nastro, op. 212, órgano y cinta (1971), They Knew What They Wanted, op. 227, narrador, oboe, piano, percusión y cinta (1977)

Pilar Donoso, escritora

Correr el tupido velo

Escribir este libro tuvo grandes consecuencias
para mí, pérdidas irreparables y,
seguramente, habrá más. Es por ello que,
como continuidad de mi historia, se lo
dedico a mis hijos: Natalia, Clara y Felipe.

Life is a sheet of paper white
whereon each one of us may write.
His word or two, and then comes night.
Greatly begin! though thou have time.
But for a line, be that sublime.
Not failure, but low aim is crime.
JAMES RUSSELL LOWELL

Palabras preliminares

Han pasado diez años de la muerte de mi padre y su sombra aún deambula por todas partes: al caminar en las calles, al abrir un clóset, al subir la escalera, al mirar hacia el horizonte.

Una vez este padre tan presente me dijo:

—Uno logra ser uno mismo cuando los padres se mueren.

Qué mentira. No ha sido así en mi caso; ahora he tenido que hacerme cargo de su vida mucho más que cuando vivía.

No puedo liberarme de su cadena opresora. ¿Seré yo también un personaje de sus novelas? La ficción y la realidad vuelven a mezclarse, como cuando era una niña y pude creerle, por mucho tiempo, que los yogures colgaban de los árboles y que había unos con sabor a frutilla y otros a durazno; o que, al hablar de una persona cualquiera, yo podía llegar a creer que era una tía muy lejana que venía a visitarnos; o bien que un personaje de una de sus novelas era un amigo de su infancia.

En mi casa era imposible diferenciar esa línea tenue entre la ficción y la realidad, y aún ahora me cuesta distinguirla. Al leer sus diarios no puedo sino confirmar que él, más allá de su arte como novelista, tenía una seria disfunción respecto de la realidad.

Leo y releo y reconozco tantas cosas… me río, lloro, me enrabio, perdono, vuelvo a llorar; me decepciono, lo enaltezco y nuevamente lo perdono porque lo quise inmensamente.

Ser padre es algo normalmente impuesto; él, en cambio, tomó esa opción, me adoptó y me dio generosamente aquello que, como padres, a veces nos negamos por no habernos liberado de nuestras propias historias.

Ante todo, mi padre era escritor. Cuando los días en que la muerte ya no pertenecía al mundo de la fantasía —su presencia lo rondaba por la casa de Galvarino Gallardo— enfrentamos juntos el hecho de que llegaba el fin. Le pregunté qué quería que dijera su epitafio y me contestó:

Escritor. No quiero nada más. Eso he sido.

Sostenía que muchos de los novelistas latinoamericanos contemporáneos, en su búsqueda de estatus, se transforman en figuras públicas, como tribunos, como políticos; él, en cambio, se consideraba simplemente un escritor.

Voy a tratar de contar esa historia —que es la mía en relación a él, finalmente— sin pretender un análisis literario de su obra, ni menos uno psicológico de su compleja personalidad. Será, más bien, la visión de una hija-niña, hija-adolescente, hijamujer que lo acompañó, lo admiró, lo amó y lo odió. De modo que no esperen objetividad alguna; son los recuerdos de ese fantasma que me persiguen y me perseguirán por siempre.

Debo aclarar que mi padre me designó como su biógrafa, pero yo no era la única a quien confirió este título honorífico. También se lo pidió a Esther Edwards, a su sobrina Claudia Donoso, a su amigo el escritor Fernando Sáez, y quizás a muchos otros. En pos de esta tarea que emprendí seriamente, nos juntábamos tres días a la semana para grabar nuestras conversaciones. En realidad, más que diálogos fueron sesiones sobre lo que él quería contar y no necesariamente acerca de lo que yo preguntaba o quería saber. Estas reuniones metódicas nos dieron la oportunidad de intercambiar recuerdos, ideas estéticas, incluso ideológicas; nos escuchamos como nunca y como nunca nos encontramos. En esas conversaciones, además de sus diarios, cartas y ensayos, está sustentada esta biografía.

Este relato es, de un modo muy personal, una manera de liberarme, de ahuyentar a su fantasma. Mi padre me contó una vez algo que probablemente la mayoría de los lectores debe conocer: Virginia Woolf se preguntaba por qué el recuerdo de su madre no había dejado de obsesionarla a sus cuarenta y cuatro años de vida. Entonces escribió Al faro y el fantasma de su madre dejó de perseguirla. Por supuesto, no es mi intención hacer una comparación de ese tono y proporciones, pero sí de mi propio proceso de liberación.

En un artículo de mi padre encuentro una opinión muy personal sobre este tipo de textos. Biografías, cartas, semblanzas, recuerdos, crónicas, que si se publican son o académicas o ñoñas o mundanas. Somos una raza extrovertida y efusiva, pero temerosa, pudorosa, que no se entera de la verdad (como sí lo hacen los ingleses cuando deciden hacerlo). Así las figuras de nuestra cultura siguen siendo monumentales, nunca humanas, y los elementos contradictorios y a veces hasta vergonzosos con que se construyó la obra genial permanecen velados.

No sé en qué categoría caerían mis escritos para él. Desde luego no en lo académico, pero quizás tampoco en lo ñoño o mundano. Espero que no. En mi personal búsqueda por rescatarlo en su intimidad, en su profundo y particular mundo sin límites, he recurrido a sus cartas, de las que guardó siempre copia, tanto de las que escribió como de las que recibió; también a sus ensayos y, especialmente, a sus diarios, en los cuales jamás guardó secreto alguno. Con esto debemos aprender la lección de que jamás hay que destruir papeles, que los archivos y las colecciones son sagrados, no sólo por cuanto iluminan el pasado, sino también porque proyectan el futuro.

Mis recuerdos se inician muy temprano y quizás simplemente estén asociados a fotografías. Pero si bien éstos comienzan alrededor de los tres años, empezaré esta historia, mi propia historia, desde el matrimonio de mis padres. Incluso creo que será necesario explicar ciertas experiencias previas de mi padre que lo llevaron a dejar Chile por diecisiete años y que lo marcaron definitivamente para ser quien fue.

La historia que quiero contar no es «la historia de José Donoso», sino la de una hija en la búsqueda interminable por saber quiénes fueron sus padres, sean biológicos o adoptivos. Es la búsqueda de la identificación, del entendimiento de quién es uno y del inevitable conflicto que esto implica.

* * *

(Publicado en La Nación, 17.11.2011)

El suicidio de Pilar Donoso, una muerte que predijo su padre, el novelista Donoso

El escritor, en sus diarios íntimos revelados por su propia hija en un libro, tenía un proyecto de novela sobre una hija que descubre los diarios personales de su padre y se suicida luego de leerlos

SANTIAGO DE CHILE.- La escritora chilena Pilar Donoso, hija del fallecido novelista José Donoso, fue encontrada muerta en su casa, producto de una ingesta de remedios.

Donoso, madre de tres niños, publicó en 2009 “Correr el tupido velo”, una biografía de su progenitor, basada en diarios íntimos del autor de “Coronación”. Entre esos textos de José Donoso había paradójicamente fragmentos de un proyecto de novela sobre una hija que descubre los diarios personales de su padre y se suicida luego de leerlos.

Pilar Donoso comentó en su momento que esa historia era una fábula de su padre sobre lo que a ella le ocurriría cuando leyera sus anotaciones íntimas. “El se proyectaba más allá de su muerte con estos diarios y el resultado es descubrir un ser complejísimo”, dijo entonces.

El libro se basó en cuadernos escritos por su padre, guardados en la Universidad de Princeton, donde hablaba de su homosexualidad, de que ella era adoptada y de otras intimidades.

La escritora fue hallada muerta en su dormitorio por una de sus hijas, quien debió llamar a un cerrajero para poder abrir el dormitorio de su madre, donde yacía su cuerpo sobre la cama. La policía descartó inicialmente la acción de terceros en el deceso.

“La causa precisa de su muerte se está investigando, pero podría ser la ingesta de medicamentos”, precisó el inspector de la Policía de Investigaciones, Hugo Reyes, tras develar que a un lado del cuerpo se hallaron diversos fármacos.

Pepe Eliaschev / Buenos

(Publicado en Perfil, 4.12.2011)

Los medios y los políticos, ésos son los enemigos. Responsables de “una demagogia vindicativa” capaz de confundir a las masas y engañar al pueblo, conspiran para desacreditar a los pobres jueces, honorables magistrados a quienes preten-den impugnar para que prevalezcan funestos intereses. Han cambiado los tiempos; ya no son el imperialismo ni la oligarquía los enemigos a vencer. Por el contrario, el obstáculo radica en quiénes son responsables de la “construcción mediática de la realidad”, según pregona Raúl Eugenio Zaffaroni, el sacerdote de ese Ministerio de la Felicidad de facto que se viene delineando con fuerza.

Al participar en Mar del Plata de un seminario internacional de políticas sociales titulado “Retos de la política social bajo el enfoque de derechos”, Zaffaroni se lamentó de que “algunos” políticos pidan “absurdamente” juicios políticos a los jueces. Pensaría en el pobre Oyarbide, estigmatizado por la perversión mediática. El juez Zaffaroni asegura que esos oportunistas amenazan a los jueces al pedirles juicio político. ¿Peste nacional o resultado de cuestiones domésticas surgidas del devenir de la Argentina? No señor: para Zaffaroni “esto es importado de Estados Unidos”. Barrunta este ministro de la Corte que “la propaganda de hacer responsables a los jueces de todo hecho violento que suceda (…) contribuyó a crear un Estado autoritario”.

Por lo demás, nos va bastante bien, o al menos mucho mejor de lo que sugieren o muestran los malévolos “medios”, aun cuando Zaffaroni no desagrega en su arenga anti-medios a aquellos, numerosísimos, que integran la cada vez más grande cadena del multimedios estatal, gubernamental y privado, armada por el Gobierno. No trepida Zaffaroni (“no creo [sic] que haya una violencia desmedida”) y tras la catarata de asesinatos espeluznantes de las últimas semanas, asegura con parsimonia que “no hay ninguna explosión de muertos”. ¿Tiene una visión más estricta respecto de la implantación del narcotráfico en la Argentina? De ninguna manera: “Tampoco creo (sic) que haya un importante tráfico de droga ni que tampoco haya aumentado”.

Zaffaroni no es un emergente aislado o extravagante. Se coloca como pensador del modo en boga, es la “indecación” de la realidad. Para el Indec no hay inflación, o la que hay es menos de la mitad de lo que pregona la “construcción mediática de la realidad”. Niego, luego existo. Nunca antes tuvo tanto éxito en este país la estrategia de no pestañear al mentir u omitir. Es una manera curiosa de pararse ante los hechos: “los medios” agigantan un problema que no es nada grave. El costado propagandístico de esta campaña corre por cuenta de las oficinas publicitarias del Ministerio de la Felicidad, que ha tapizado Buenos Aires con un estrambótico cartel cuya consigna es “Argentina, un país de buena gente”. (Por cierto, ¿cuáles serían, según el Gobierno, los países de “mala” gente?).

El catecismo oficial es inequívoco: para potenciar la autoestima nacional, corresponde devaluar el porte de los problemas y exhibirlos con una quita muy importante, un poco al estilo del canje de la deuda de años atrás. En esta inteligencia, gente preparada, como Zaffaroni, considera que en muchos casos la verdad es reaccionaria. Es el viejo sueño de los totalitarismos, configurar una verdad pública edulcorada y tersa. Criaturas despedazadas y mujeres aniquiladas serían el cruel producto de la irresponsabilidad periodística, de allí la convicción de Zaffaroni. Criminales son los medios, culpables de engañar a un pueblo, enajenándolo. Arcaísmo imbatible, es una mirada que atrasa por lo menos treinta años. Se apoya en la noción elitista de que los medios le comen la cabeza a la gente y que si dijeran “la verdad”, todo discurriría por caminos más placenteros.

Por eso, lo que se impone es acusar a quienes cuentan lo que sucede, una virtual estigmatización de las malas noticias. En la excelsa visión oficial, al ser un país de “buena gente”, lo que aparece en los medios sería un recorte malvado de la realidad, parte de una siniestra campaña de descrédito. Ese “somos un país de buena gente” adoptado ahora por el Gobierno me hace pensar inevitablemente en aquel truculento “somos derechos y humanos” pregonado por la dictadura a fines de los años setenta. En condiciones visiblemente diferentes, este mecanismo de autoindulgencia suprema aspira a limpiar la conciencia nacional y fecundar la prolífica tradición del complejo de superioridad de los argentinos.

Todo sintoniza y articula: no hay muchos muertos, los crímenes no son tantos, no hay tanta droga, somos buena gente. La verdad ha quedado estacionada en un solo campo y le han puesto cepo a sus ruedas: cuestionarla o al menos tematizarla implica convertirse en “enemigo del pueblo”. La verdad oficial es la felicidad. La felicidad se lubrica desde los recursos infinitos del Estado. Interpelar el catecismo zombi de un país al que “los medios” quieren destrozar es, así, una batalla más de la “guerra cultural”. En esa perspectiva, Zaffaroni legisla que lo malo no existe, pero si se le demuestra que hay mucha y variada maldad en el mundo, en la vida y también en la Argentina, el juez murmurará que “no es para tanto”. Mecanismo pintoresco, si no fuera tan nefasto, tiende a consolidar un cinismo profundo e instala un nihilismo desdeñoso y sobrador. El mismo pueblo que puede elegir por abrumadora mayoría a este gobierno, es sensible a los malévolos mandobles del poder mediático, que “construye” realidades dentro de las pobres cabezas de las masas, incultas e inermes.

No habrá este 10 de diciembre un Ministerio de la Felicidad con un titular jurando ante la Presidenta, pero sobran los intelectuales y cuadros militantes convencidos de que, exista o no formalmente esa dependencia, es labor del Estado y necesidad del “modelo” la propaganda destinada a enamorarnos de nuestra belleza interior y a creer que nada demasiado problemático sucede entre nosotros.

William Bouguereau, pinturas

William-Adolphe Bouguereau nació el 30 de noviembre de 1825 en La Rochelle, Francia y falleció el 19 de agosto de 1905 en la misma ciudad.

Jean-Michel Bouvier / Reconocer el crimen de feminicidio

(Publicado en La Nación, 5.10.2011)

El texto que sigue a continuación lo publicó el diario francés Le Monde y pertenece a Jean-Michel Bouvier, el padre de Cassandre, la turista asesinada en Salta junto a su compañera de viaje, Houria Moumni. En la carta el hombre recuerda a su hija y pide justicia para el doble crimen.

El viernes 15 de julio en Salta, al norte de la Argentina, mi hija Cassandra ha sido golpeada, violada y asesinada de un balazo en la cabeza. En la morgue del hospital de Salta, sus ojos negros de gran tamaño estaban con miedo, pero impregnados de una determinación trágica, así como las marcas del desencadenamiento de la violencia ejercida sobre su cuerpo, nos petrificó de horror al padre, a la madre, al hermano y a su hermana que llegaron hasta allí para honrar a su cuerpo y llevarla de regreso a Francia.

Al día siguiente se apoderó de mí la idea mí la idea de que los actos cometidos, primero, contra su libertad de mujer, y finalmente contra de su vida merecía una calificación específica con las mismas consecuencias jurídicas como un crimen contra la humanidad. Al día siguiente descubrí en la Embajada de Francia en Buenos Aires el concepto de feticidio, común en toda América Latina. Encontré la bandera de lucha que habría enorgullecido a mi Cassandre.

Incluir el delito de femicidio en la legislación penal de mi país se ha convertido en el Santo Grial de mi vejez. El hombre que golpeó, violó y asesinó a una mujer porque es mujer y tiene una influencia física sobre ella, debería tener un castigo similar al de un crimen contra la humanidad. Será igual para todos los seres humanos que hacen lo mismo en una reunión.

No soy nada sin el apoyo de todas las mujeres y los hombres de buena voluntad y sin que las organizaciones que protegen los derechos humanos y violencia contra las mujeres. A Cassandre no le gustaba la injusticia y sus consecuencias: la pobreza, el destierro, la exclusión. Le gustaba ayudar a las personas desfavorecidas para superar su condición. Le encantaba estar en solidaridad con todos aquellos que sufren y actuar para ellos.

Espero que las autoridades ejecutivas y legislativas de mi país afirmen la absoluta necesidad de garantizar más y más derechos de las mujeres, especialmente los derechos a la libertad y el respeto a la integridad física. El 1° de septiembre le pedí al presidente que tome una iniciativa en este sentido. Pronto voy a ocupar una silla del Senado y me dirigiré a la Asamblea Nacional. En la próxima elección presidencial voy a pedir a los candidatos que tomen una posición sobre el tema. Voy a invitar a los electores a retirar sus votos a los candidatos que no han hecho un compromiso explícito con la inclusión del delito de feminicidio en el Código Penal.

La muerte de Casandre de Houria, su compañera de viaje, es sin duda un “caso policial” y es comprensible que sea analizado. Pero las condiciones abominables del asesinado son una negación de la mujer que merece una constante cobertura de los medios para proteger a los vulnerables.

Para aliviar mi dolor, le pregunté a Cristina Kirchner, presidenta de la República Argentina, la construcción de un monumento de piedra en el lugar donde Cassandra y Houria fueron asesinadas. Durante su reciente viaje a Francia, ella me dio garantías sobre este punto. En los sueños, me imagino esta estela como una ilustración de una amistad franco-argentino contra el delito de feminicidio. Me lo imagino como el primero de una serie que formará una corona alrededor de la Tierra testigo de la lucha sin descanso para defender la vida de las mujeres.

Gracias, Casandra, por infundirme tu generosidad, tu entusiasmo y tu corazón. Houria y, tú son, por tus familias, ángeles inseparables. También serán heroínas para todas las mujeres argentinas y francesas. Es mi deseo de que lo sean para todos los hombres argentinos y franceses.

Monica Cook, pinturas, animaciones

Monica Cook nació en 1974 en Dalton, Georgia, EEUU. Realiza fotografías, pinturas y animaciones.

Su página web es monicacookart.com

Joel Zac / Psicopatía

(De Joel Zac. Psicopatía, Ediciones Kargieman, Buenos Aires, 1973, tomo I)

I.3.6. Propuesta de definición

La psicopatía es una organización de la personalidad históricamente determinada por una distorsión infantil de la evolución yoica, con una estructura narcisista egosintónica, con intolerancia a la frustración (bajo umbral de tolerancia) y una irresistibilidad impulsiva psicopatológicamente caracterizada por el predominio intrapsíquico de una “situación básica” (“borrosidad” y “multiplicidad de objetos”) que estructura la neurosis grave de la infancia (psicosis) con deterioro de la identidad, la simbolización, la socialización, el control de la agresión, la comunicación, con conductas aloplásticas concretas resultantes de la interacción inicial del niño (luego el adolescente y el adulto) con su ámbito familiar y grupal, con un Superyó lacunar deficitario.

En el adulto esta se actualiza como comportamiento estereotipado, hostil, antisocial, cruel, con carencia aparente de angustia, de sentimientos de culpa, de insight, de capacidad de amar (“máscara de salud”), con una ideología autocrática y sumisividad, con ataques a los objetos y a las relaciones interpersonales.

También se evidencian en el psicópata adulto trastornos en la identidad (“aspectos confusionales”), en el pensamiento (perturbación en la simbolización), en la socialización (capacidad de adjudicar y asumir roles; de aprender por la experiencia); de la comunicación (lenguaje de “acción”), con técnicas defensivas centradas en la omnipotencia, la identificación proyectiva y otros mecanismos tempranos.

Posee un modelo estereotipado de “conducta de acción” aloplástica, con características sádicas vindicatorias (tendientes al robo, el engaño, el crimen o la impostura).

He usado la definición de psicopatía instrumentando las notas descubiertas empíricamente como ligadas a dicho concepto. Se podría proceder más rigurosamente separando las notas semánticamente definitorias de las que empíricamente están correlacionadas legalmente con la aplicación del concepto. En tal caso la definición estaría dada por las primeras notas, mientras que las últimas expresarían descubrimientos psiquiátricos fácticos.

Aunque aquí he preferido utilizar la definición en el sentido amplio, podría agregar que es posible que las notas definitorias mínimas sean: incapacidad para tolerar la frustración; conducta aloplástica y antisocial; incapacidad para instrumentar la angustia; gran dificultad para usar el pensamiento como acción de ensayo.

(Pp. 92 a 94)

IV.1.1. Características de la conducta

Tomando en cuenta la generalidad de los pacientes, si tabuláramos los elementos nosográficos que estipulan distintos autores, sin duda señalaríamos que el elemento más evidente en las personalidades psicopáticas es su conducta antisocial, es decir que su actitud básica es agresivamente antisocial.

El psicópata tiene frecuentemente una genuina y muy seria perturbación de las estructuras básicas de su personalidad. Sin embargo, esto no resulta fácilmente evidente, y en ello reside uno de los rasgos más patológicos de su personalidad, ya que se trata de sujetos que encubren su enfermedad con una convincente máscara de salud. Para un observador exterior todos sus rasgos de personalidad pueden aparentar los de una persona común que cualquiera puede conocer. Se aferran a su rol pero no pueden ser desubicados y puestos en dificultades por preguntas orientadas hacia los niveles más profundos de la personalidad, muchas veces ni siquiera conmovidos. En la investigación psiquiátrica y en pruebas técnicas especiales, su nivel mental conserva un aspecto aparentemente normal. Nos encontramos a menudo con que no sólo ofrecen una especie de máscara característica, sino con que aparentan ser una persona con una sólida y sustancial imagen ya estructurada, de una personalidad relativamente sana y racional. Ello ocurre porque los psicópatas tiene una aguda sensibilidad para captar las necesidades narcisistas de sus interlocutores y una gran capacidad para aparentar satisfacerlas en la medida en que aquellos lo requieran.

La visión que el psicópata tiene de otros hombres no difiere por supuesto de como él se ve. Le resulta imposible ver a las otras personas desde el punto de vista de una mayor comunicación afectiva, ya que para este orden de cosas su ceguera es intensa.

La conducta de los psicópatas generalmente se manifiesta como si no obedeciera de ningún modo a un plan establecido que implica una elaboración de experiencias previas básicas a partir de la cual se seleccionan ciertas metas y hechos en forma definida. Por el contrario, los psicópatas generalmente tienen una gran dependencia de los otros, de la cual no son conscientes, para configurar objetivos que, además, suelen ser sólo provisorios y superficiales. Son irresponsables y llaman la atención por su despreocupación total por las consecuencias de sus actos (como si los mismos no fueran a afectarlos a ellos ni a ningún otro hombre). Es notoria su falta de consideración real de la dimensión temporal, ya sea del presente, del vínculo con el pasado o de la progresión hacia el futuro.

En general poseen una característica muy importante en su conducta, que es la de no modificarse por el ejemplo, ni siquiera por ciertos premios o castigos. Esta característica es una consecuencia de su incapacidad subyacente para cambiar y modificar su comportamiento. La experiencia, por repetida que fuere, es para el psicópata un elemento generalmente poco valioso o nulo, no aprovechable en el aprendizaje.

Los pacientes psicópatas son desconcertantes no solamente por lo imprevisible de su conducta para el observador, el interlocutor común, e inclusive para el terapeuta, sino que también impactan por su versatilidad, por su incapacidad casi absoluta para hacerse cargo de un rol y cumplir con una tarea útil, con características estables en cuanto a tiempo y rendimiento.

Cuando más impulsivo es el comportamiento de un sujeto, más probabilidades hay de que el trabajo refleje esta impulsividad; por ello no es sorprendente que en líneas generales sus empleos duren poco tiempo, muchas veces menos de seis meses.

Otro rasgo sobresaliente de su conducta es que suele ser irreversible y carece de toda planificación. La misma no está centrada en algún objetivo externo, sino en aspectos afines a su concepción de sí mismo y del mundo.

Cuando actúan o hablan (con rápidos y desconcertantes cambios de tema) provocan sorpresa en los demás, porque su convivencia en la relación con los otros en el mundo externo está cimentada sobre la base de situaciones internas muy persecutorias y estereotipadas, que adquieren peligrosidad; por ello necesita depositarlas masivamente en el otro, ya sea una persona, un grupo o la comunidad.

La motivación básica que organiza todos los episodios psicopáticos en los cuales otras personas siempre terminan resultando las víctimas, consiste en la satisfacción de los deseos de venganza. Es por ello que sus conductas resultan sorpresivas y frustrantes, ya que tienden a echar por tierra esfuerzos realizados en común con otros, cuando están a punto de ser coronados por el éxito. Se parecen en este sentido a los casos citados por Freud como caracteres que fracasan en el éxito.

Los psicópatas se enfrentan y chocan con la ley desde épocas tempranas de su vida, y aunque algunos se mantienen en un equilibrio inestable durante mucho tiempo, estas personas son las que constituyen la mayoría de los delincuentes. A veces tienen otro tipo de actitudes, que podríamos definir como excéntricas, aventureras, etcétera. La actitud del psicópata, de colisión o choque con las leyes y normas habituales del contexto en que está inserto, tiene su origen en un sistema de valores y una visión del mundo y de sí mismo totalmente distintos de los del resto de las personas que lo rodean. Debido a que su ética se basa en una consumación de fantasías vindicatorias, en que la víctima aparece como un sustituto de las figuras parentales narcisistas que a su vez fueron frustradoras en la niñez del sujeto, el psicópata puede representar una apariencia y una ética determinadas, cuya finalidad última es alcanzar el objetivo propuesto: el de venganza.

Al mismo tiempo, por identificación proyectiva el psicópata supone que los demás poseen una ética vindicatoria similar a la suya.

Consideramos que estos pacientes tiene una deficiencia, casi una genuina carencia de verdaderos sentimientos de amor, como numerosos autores afirman; tienen a veces una falta de cualquier tipo de afecto en general. Para este tipo de pacientes, la acción es la única técnica que el otro puede entender, lo cual explicaría parcialmente su incapacidad de convivencia social, y por qué en ciertas oportunidades el psicópata no puede frenarse antes de externalizar sus sentimientos hacia los demás, a través de actos concretos. Este mecanismo se agrava porque a los actos concretos que lleva a cabo en perjuicio de otros se agregaría que siente poca culpa, remordimiento o vergüenza por lo que hace. Pero además de esta seria falta de los controles internos, deja sin efecto los externos que la sociedad ha creado, y que traen aparejados ciertos castigos establecidos por las leyes correspondientes.

Esto tiene como consecuencia una grave dificultad para articularse en la relación grupal más amplia. Para lograrlo es necesario un mayor control y regulación de la conducta sobre la base de un grado mínimo de empatía, de la cual el psicópata suele carecer. Por esta situación siente una vez más que su vivencia se le confirma, o sea que es rechazado y entra en el círculo vicioso de la relación víctima-vengador, que lo lleva a externalizar su sentimiento con una conducta concreta.

Desde el punto de vista del interjuego de roles, podemos decir que los psicópatas no son leales ni a las personas, ni a los grupos, ni a las leyes; muestran una oposición constante hacia la autoridad, promoviendo ansiedad en los demás por las probables consecuencias que su actitud puede acarrear para otros.

En algunos tipos psicopáticos se destaca una suerte de cálida simpatía, propia de una personalidad atractiva y hasta subyugante, que puede inducir al equívoco muy fácilmente. Pero en el momento propicio esta máscara dará paso a conductas sorpresivas y frustrantes, al mismo tiempo que, para un observador no comprometido como víctima en el episodio psicopático, comenzará a revelarse el vacío de la vida interior del sujeto. Aparecerá, pues, su incapacidad para la abstracción conceptual,  la verdadera superficialidad y falta de constancia de sus afectos; su impermeabilidad para captar el punto de vista de los demás, o sea el sentido que el otro le da a las cosas, en tanto que su egoísmo y falta de responsabilidad para con las tareas o las personas se hace notorio.

Por otra parte, cuando por determinadas circunstancias ellos perciben que corren el riesgo de que las verdaderas motivaciones (de carácter vindicatorio) de su conducta puedan ser descubiertas, suelen utilizar un recurso poco descripto y que tiende a trastornar la “homeostasis” interna de la persona que puede llegar a realizar ese descubrimiento: recurren a la “apelación a la piedad”. Es decir, procuran despertar, mediante una verdadera teatralización, una suerte de compasión en la otra persona, como un modo de escamotear algo, y simultáneamente para gratificar su narcisismo de sentir que la otra persona se preocupa intensamente por ellos. Procuran así movilizar también los aspectos narcisistas de esa persona (omnipotencia reparatoria) para que quede subordinada a ellos. Todo esto está motivado por la desconfianza y el pánico que les provoca sentirse descubiertos, cuyo significado en última instancia es caer bajo el dominio de la omnipotencia del otro.

Aparentemente poseen astucia, con aspectos y actitudes normales y comunes, pero que en el fondo demuestran la carencia de un sentido adecuado de la realidad. Su falta de adaptación al medio, como a la sociedad y a la cultura en que viven puede ser considerada como seria y grave. En consecuencia, su “lectura” e interpretación de la realidad, es incorrecta e inadecuada, y resulta a veces inconsistente. Se puede llegar a percibir el “encanto” con el cual algunos psicópatas fascinan a sus interlocutores, ocultando su real asociabilidad, ya que ese rol seductor representa la posesión de la omnipotencia y la negación del miedo.

Muchos autores han señalado como síntomas muy frecuentes esta impresión inicial de simpatía e inteligencia, pero que cede al “cansancio” de los psicópatas junto con el nomadismo y la incapacidad de soportar el aburrimiento.

En los psicópatas más evolucionados, su apetito por el prestigio y el reconocimiento social es insaciable, pues en su fantasía viven en un mundo que los agravia y los trata con suma injusticia. Esto nos explica en parte su actitud desafiante con todo el mundo y su grave dificultad para convivir con los demás. Asimismo, nos revela su carencia de una armonía adecuada en sus relaciones con el ambiente. Su dificultad para soportar las frustraciones inherentes a toda convivencia eclosiona brusca y repentinamente y en consecuencia cuando el psicópata actúa lo hace sin pensar. Con frecuencia su comportamiento puede adquirir entonces un matiz de “tonto y sin sentido”.

Hay un patrón general, configurado por una falta de control, que permite que una personalidad persistente en su conducta delicuente-psicopática pueda ser analizada por medio de la observación, descubriendo que en ella se produce una especie de “corto circuito” que provoca un acting out (caracterológico) desde un punto de vista psicoanalítico.

Entre las reacciones antisociales de menor grado surge lo observado y denominado por muchos autores como tendencia a “apostar”; es decir, sería la actitud de los que tienen una vieja cuenta pendiente con el destino. Por otra parte suelen ser muy mentirosos, y pueden llegar a convertirse en verdaderos estafadores en pequeña o gran escala.

Pueden surgir fenómenos de extrema emotividad como los descriptos por Braum y Trillat, a la manera de un shock emocional, de una pérdida mnémica, una obnubilación de la conciencia o fenómenos de tipo oniroide, acompañados generalmente de todo el cortejo somático de la angustia. Asimismo, pueden aparecer reacciones agresivas con un carácter compulsivo, conservando sin embargo a veces la lucidez de la conciencia; en otras oportunidades pueden surgir aspectos oniroides que recuerdan los impulsos epileptoides, por cuyo motivo se ha denominado a estos momentos como “crisis histero-epileptoides”.

Aún un efímero capricho puede impulsar al psicópata a actos que llevan el sello particular de este cuadro clínico; por ejemplo, desbaratar los únicos bienes de familia sin importarle estar perjudicando al resto de la misma. Otras veces se puede expresar como el cometer bigamia o tratar de seducir a la mujer de su mejor amigo, etcétera. En cambio, el delincuente común ordinario es usualmente más coherente que el psicópata para evitar ñas consecuencias de sus actos antisociales, o sea el castigo de la ley.

Enfocado desde otro ángulo, el psicópata se caracteriza en buena parte por sus graves dificultades para pensar y comunicarse. De la misma manera diríamos que el progreso hacia la curación se acompaña siempre de una capacidad para internalizar un objeto, con una mayor posibilidad y capacidad en sus modos expresivos, y asimismo en su capacidad de pensar.

Hay una evidente falla o hasta carencia de la estimación práctica del tiempo y su manejo concreto. La incapacidad de aprender por la experiencia que ya citamos, se destaca como uno de los síntomas cardinales. Es notable su incapacidad para aprovechar lo que consideraríamos su temporalidad en el sentido de experiencia, y su despreocupación por el futuro; el pasado es vago y el futuro, para ellos, carece de un real interés.

En un grado extremo cometen crímenes violentos, muchos de ellos pasionales, hasta alcanzar el límite de un homicidio o de un crimen de neto corte sádico.

Anteriormente se creía que en cierto modo los psicópatas terminaban suicidándose. Generalmente lo intentan, con un calculado efectismo y con dramatizaciones que sobreactúan, dando la impresión a los otros de que tratarán de poner fin a su vida. Pero no poseen la capacidad para deprimirse profundamente ante los fracasos en su vida, depresión que podría conducirlos al suicidio, tal como sucede con enfermos depresivos, por ejemplo.

(Pp. 297 a 305)

El relato reemplaza a la historia

(Editorial publicado en diario La Nación, 1.12.2011)

Al periodismo militante de los medios oficiales y a la matemática militante del Indec se suma la militancia historiográfica

la nómina de institutos nacionales destinados a estudiar a figuras del pasado argentino, entre otras las de José de San Martín, Manuel Belgrano, Guillermo Brown y Juan Manuel de Rosas, se sumará, por decreto presidencial del 21 del mes pasado, el grandilocuentemente denominado Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego. Su objeto, según los considerandos que suscribe la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, será “investigar y difundir la vida y la obra de personalidades y circunstancias destacadas de nuestra historia que no han recibido el reconocimiento adecuado”; de los que “defendieron el ideario nacional y popular ante el embate liberal y extranjerizante de quienes han sido, desde el principio de nuestra historia, sus adversarios, y que, en pro de sus intereses, han pretendido oscurecerlos y relegarlos de la memoria colectiva del pueblo argentino”.

Luego se menciona a esos personajes, entre los que figura en primer término San Martín, quien no habría “recibido el reconocimiento adecuado” pese a que hasta el último de los argentinos lo reconoce con justicia como el Libertador de su pueblo y de América del Sur, además de Güemes, Artigas, Estanislao López, “Chacho” Peñaloza, Felipe Varela, Facundo Quiroga, Juan Manuel de Rosas, Hipólito Yrigoyen y Juan y Eva Perón. Ya en la enumeración los aspirantes a revisar la historia comienzan con un error, incluyendo al argentino Manuel Ugarte en el artículo destinado a los latinoamericanos nacidos fuera del país.

Lo cierto es que tanto el patrono del instituto como el resto de esos personajes, y muchísimos otros que no se señalan, han merecido serios estudios de notables cultores de un revisionismo al cual se invoca como movimiento en pleno vigor, cuando ya forma parte -al menos en el modo en que está descripto en el decreto- de una etapa lejanamente superada en la historia de la historiografía. También han sido abordados por otros investigadores rigurosos, que en vez de adherir a la visión parcializada y panfletista que se quiere imponer por decreto han profundizado con indudable profesionalismo acerca del papel de aquellos hombres y mujeres a lo largo de los procesos en que intervinieron.

A ningún historiador serio se le ocurriría hoy repartir condenas como las que constantemente se leen por parte de ciertos diletantes con falsa patente de investigadores sobre determinados argentinos que dieron lo mejor de sí por el bien de su patria, como Mitre, Sarmiento, Roca y otros tantos demonizados por la actual visión oficial.

Cualquier persona seria, fuera cual fuese su formación cultural, sabe o intuye que los personajes del ayer remoto o más reciente deben ser estudiados en su propio contexto, en vez de ser utilizados para sostener una actitud agresiva y maniquea, que es más grave cuando se instrumenta desde el Estado.

La propia iniciativa de crear un instituto historiográfico dedicado al culto de tales o cuales héroes es una exhibición de primitivismo intelectual. Desde hace ya muchas décadas existe un consenso acerca de que el saber histórico pretende la explicación de procesos colectivos en sus distintas dimensiones y no el culto a figuras supuestamente excepcionales que determinaron con su clarividencia el curso de la vida de sus contemporáneos.

No debería sorprender, sin embargo, el extravío. Quienes decretaron la existencia de esta nueva entidad miran el pasado con la misma lente con la que examinan el presente: la de la exaltación casi infantil de figuras prodigiosas gracias a las cuales se desenvuelve la existencia nacional.

El presente contamina también el pasado en el apasionamiento sectario. La Presidenta, cuyo elevado cargo debería constituirla en prenda de unión para los argentinos, se empeña en remover despojos del pasado en pos de amoldar lo que fue a las conveniencias dialécticas del presente. Al periodismo militante de los medios oficiales y paraoficiales y a la matemática militante del Indec se les debe agregar ahora la historiografía militante. No son más inofensivos que una medicina o una ingeniería militantes. La deformación del pasado ha estado en la base de muchas tragedias humanas, sobre todo las que se desencadenaron por las miserias del nacionalismo, tan familiares a la visión revisionista.

Llama la atención que se promueva un nuevo organismo en lugar de recurrirse al Conicet, donde trabajan historiadores de verdad, o a la Academia Nacional de la Historia, que según sus estatutos debe asesorar a los poderes públicos. La explicación tal vez resida en que lo que se busca desde el Poder Ejecutivo Nacional es falsear los hechos del pasado para servir al discurso oficial. Todo indica que se pretende generar, mediante un producto “enlatado”, una historia sesgada y falsa que a la postre no servirá ni al propio gobierno, pues la ciudadanía sabe, en definitiva, cuándo se la quiere engañar.

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