Según un informe de Aluba, en la Argentina, la edad de iniciación de la enfermedad es cada vez más temprana; las jóvenes son las más vulnerables
Disconformes con la imagen que les devuelve el espejo y condicionadas por un ideal de belleza, muchas veces, distorsionado, cada vez más adolescentes caen presas de alguna patología alimentaria. Según un informe de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba), el 12% de las adolescentes sufre algún desorden en la alimentación, mientras que en el año 2000 esa cifra alcanzaba el 9%.
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El relevamiento, que contempló algo más de 100.000 casos, deslizó, además, que el 37% de la población encuestada pacede anorexia y/o bulimia, cuando hace diez años el índice era del 26%.
Por otro lado, el estudio determinó que si bien estas enfermedades tienen mayor incidencia en la adolescencia, la edad de comienzo es cada vez más temprana. “Tenemos niños desde los seis años con cuadros completos”, aseguró a lanacion.com Mabel Bello, presidenta de Aluba.
La especialista precisó que la edad de iniciación en la anorexia en nuestro país es más temprana en comparación con la bulimia: “La tasa de anorexia empieza a levantar hacia los 11 años, mientras que la de bulimia lo hace a los 14 o 15″. Y añadió que el pico máximo en la primera tiene lugar entre los 15 y 19 años, y en la segunda, se extiende hasta los 23.
Causas. ¿Por qué se originan estas enfermedades? Entre las principales causas, explicó María Cristina Gamberale, miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), figuran la genética y los patrones familiares (como factor predisponerte), la etapa que atraviesan y la cultura consumista en la que se insertan (como factores desencadenantes) y la duración del trastorno y su curación (como factor perpetuante). A esto se suma la existencia de patologías psiquiátricas de base: entre el 50 y el 70% son depresivas, otras fóbicas y ansiosas, y algunas hasta son adictas a diferentes sustancias, como las drogas y el alcohol.
No obstante, el denominador común en todos los casos está dado por el miedo a crecer, a asumir responsabilidades y a ser rechazado, todos rasgos montados sobre la obsesión de alcanzar la perfección en todos los órdenes de la vida.
Estas características se traducen en perfiles definidos, que se diferencian entre sí según la patología.
“En el caso de la anorexia, la personalidad predispuesta es la de la abanderada de escuela. Son personas hiperresponsables, rígidas en sus conductas y que ejercen un gran control. Es la paciente que más se repite en la consulta”, describió Bello.
En cambio, las bulímicas “tienen un carácter muy oscilante: a la mañana están contentas, pero a la tarde deprimidas. Pasan del enojo a la tristeza, del aislamiento a la comprensión constantemente. Están siempre aceleradas, realizan varias cosas a la vez y no registran cansancio”.
Ser o no ser. Bajo la mirada psicológica, las personas que sufren estas patologías encuentran fallas en plena búsqueda de su identidad. Por eso, la adolescencia, entendida como una etapa marcada por una alta vulnerabilidad, suele ser el momento en el que se desencadenan la mayoría de los casos.
“Tienen un interior frágil y no saben muy bien qué son, qué quieren y qué desean. Por eso, siguen los modelos que les ofrece la cultura”, explicó a lanacion.com la psiquiatra y especialista en niños y adolescentes, María Teresa Calabrese.
Por lo general, se trata de personas que por actuar conforme al mandato familiar se olvidaron de ellas mismas. “Siempre se mostraron como buenos hijos y respondieron a los deseos de sus padres, no a los propios. Esto no los ha ayudado a forjar una personalidad y se encuentran entonces con ese vacío que hay que llenar”, manifestó la especialista. .
¿Cómo ayudar? “No se puede imponer desde el exterior lo que no se puede cambiar pronto desde el interior”, coincidieron los expertos consultados. Esto lleva a que el respaldo y la ayuda por parte de los padres, principalmente, tengan que ser paulatinos y no invasivos. De lo contrario, puede lograrse el efecto contrario, es decir, que se potencie justamente la patología.
En líneas generales, los especialistas proponen que el tratamiento se plantee desde el comienzo como un proceso familiar, acompañado de las indicaciones de médicos clínicos y psiquiatras o psicólogos para saber cómo sobrellevar la situación en cada caso.
“La enfermedad es sola y anónima, pero la recuperación es social. La lucha contra la patología se vuelve mucho más amena y efectiva si se realiza en comunidad”, apuntó Bello.
Además, destacaron que una vez iniciada la consulta son los padres los que deben agudizar la mirada y estar mucho más atentos a las conductas de los adolescentes, que suelen caer en la negación y la mentira.
¿La bulimia y la anorexia tienen cura? Los expertos aseguraron que estos trastornos son curables si se los controla adecuadamente, y que el alta física suele ocurrir antes que el alta psicológica.
Finalmente, hicieron hincapié en no descuidar a los pacientes en momentos que puedan ser disparadores de tensión para su desorden, como embarazos o casamientos.
Cómo detectar un desorden alimentario
Prestar atención si, pese a estar en su peso, hacen ejercicios muy intensos o dietas muy restrictivas
Observar si cambian con frecuencia de peso o tienen dificultad para ganarlo
Consultar con un profesional si comienzan a sufrir de amenorrea (ausencia de la menstruación) o retrasos en el periodo.
Analizar si presentan cambios notorios de carácter antes y después de la comida
Si es necesario, revisar la habitación: muchas veces esconden comida o vomitan en su propio espacio
Evitar que se encierren en el baño sin motivo aparente después de comer
En pocas líneas
María Cristina Gamberale definió brevemente en qué consiste cada uno de los trastornos mencionados:
Anorexia: es un trastorno por el cual la paciente sufre una pérdida superior al 15 por ciento del peso esperado para esa edad. Trasmite terror a aumentar de peso y una gran distorsión de la imagen corporal. Suelen padecer amenorrea (pérdida de la menstruación durante por lo menos tres meses). Puede ser restrictiva (la paciente no come) o purgativa (come pero incurre en una conducta compensatoria: vomita, realiza mucha actividad física o toma laxantes). Esta última es la de peor pronóstico y la que utiliza algún método para eliminar lo que come.
Bulimia: se caracteriza por ser un trastorno que paceden pacientes con un peso normal o sobrepeso y que caen en los denominados atracones. El atracón es una ingesta compulsiva e irrefrenable de comida, que pude darse entre media hora y dos horas. La persona deja de comer porque tiene sueño o se siente mal. Come a una alta velocidad y no registra lo que hace. No responde al hambre, sino a una conducta emocional.
(Publicado en La Nación, 9.12.2010)