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Marcelo Morales. Poemas

1.

Tout pure, tout centre,moins toi
Rene Daumal

¿Cuántas veces amaste, sin que ese acto tuviera la menor consecuencia?
el círculo de la vida seguía conteniéndote,
las horas en el tiempo continuaban,
y tú, detrás de alguna mesa, creías visualizar un centro,
el estado de abandono en que existen los objetos, cuando el miedo a ese vacío,
se hace sereno.
Inmóvil como el cuerpo de una taza, como la tarde misma.

¿Cuántas veces, en la radio, escuchaste esas palabras,
cuando el terror a la muerte rompía tu existencia?
Los límites de la vida te atrapaban.
Entonces creías que el mundo era perfecto,
que la misma lluvia caería para siempre.
La luz del mundo, rozaba la forma de su cara,
y tú, tratabas de quebrar el tiempo, tratabas de quebrarlo.

El cuerpo del espacio te envolvía,
La luz de algo terrible te cegaba, la luz de algo perfecto.
Tú querías ser, tú querías ser, pero el hueco era profundo, tú querías ser,
tú querías ser, pero el ojo te negaba, trataba de arrastrarte a un infinito, de arrastrarte a una sustancia, toda pura, toda pura, menos tú.

2.

Recuerda la condición profunda del espíritu,
los momentos en que viste tu rostro reflejado en un espejo
y te volviste muchas cosas y ninguna,
los momentos en que supiste que no eras,
los momentos en que supiste que lo único que no cambiaba,
era que todo cambiaba,
que lo único inamovible era que todo se mueve. La ley.
Recuerda las mañanas en que hizo frío
y caminaste cerca de un muro y estabas solo
y estabas triste, y pensaste.
Querías eso que eras cuando no eras, tu Yo profundo, tu Yo,
los momentos en que supiste que a ti, no te quedaría nada de ti,
los momentos que supiste que no tenías nada,
que no tuviste nunca nada,
y recuerda la pureza, la pureza del perfume,
y recuerda ese peligro,
porque el amor que te debió eternizar,
también, te llevó a la muerte.

3.

Es la cavidad de un plato solo en una mesa.
Dos zapatos vacíos en la esquina de una cama.

De ella se trata la vida.
Si algún día apoyo la cabeza
madre
cúbreme la frente.

Cuando la planta murió la sacaron del jarrón
y el lugar quedó vacío.

Nosotros, como antes sus raíces,
atrapados en la oscuridad
sentimos la presión.

Veo el cadáver de un insecto aplastado contra la luz de la lámpara.
Tener conciencia de la vida es tener conciencia de la muerte.
Comparo el dolor del insecto al dolor de estar vivo.

4.

A veces hay esos momentos en que
bajas de noche una escalera
y no sabes si es un sueño,
o caminas por una calle vacía
cuando la luz de un bombillo cae sobre una planta marchita.
O duermes
y en la noche oyes,
el sonido de un ventilador que gira solo,
una tos seca que se sale de tu cuerpo,
o piensas en la ventanilla trasera de un tren
mientras el aire llega en bloque hasta tu rostro.
Afuera la ciudad,
Las cosas que parecen siempre ajenas.

A veces hay esos momentos
en que entiendes
que la vida es un detalle.
Una mancha en la pared.
O ese hueco del lavamanos por donde se escurre el agua
y que miras espantado.

A veces temo a esos momentos en que sé
podría voltearme y caminar sobre mis pasos.
Yo bailaría desnudo en aquel cuarto
y ella riendo ordenaría la cama.

La radio de la cabecera continúa en mí sonando,
hubiese podido ser de otra manera,
fabricarme otro destino.
Lo que amamos no decide cuando acaba,
no querré ya recordar.

A veces temo esos momentos,
yo bailaría desnudo en aquel cuarto,
y ella riendo ordenaría la cama.

5.

To know the things God knows
Joseph Brodsky

Agarro un caracol y miro su vacío
para entender mejor a Dios,
la ausencia de Dios.
Mi camisa está desabotonada
y veo a través de la ventana
la parte industrial de la ciudad,
la vida actuando en los patrones de la muerte.
Acomodo las cosas en el cuarto y
me hago un ovillo encima de la cama
para tocar algo de lo que soy,
para saber las cosas que Dios sabe.

* * * * *

Marcelo Morales nació en La Habana, Cuba el 26 de enero de 1977.

ObrasCinema (poesía, 1997), La espiral (noveleta, 2005), El mundo como objeto (poesía, 2006), Prólogo. Etnairis Rivera (2003), El círculo mágico (poesía, 2007), Materia (poesía, 2009).

InéditosLos momentos del ser (poesía, 2005), El corredor del vacío (poesía, 2006), Poemas de amor para Margarita (poesía), Cristo, Margarita y la Oruga (novela).

Marcelo Morales. Materia

Cuando veo el polvo en mi cuarto flotando, pienso en la sentencia, hundo mi cara en él.

* * *

La madera podrida de la mesa se deshace entre mis dedos. En el tiempo, el plato, las espinas de pescado, dos cabezas que se miran. Mi cerebro mira hacia el futuro. El corredor del vacío.

* * *

Nosotros, los humanos, hemos construido lo real, lo hemos idealizado. En el bar, en la barra, mi percepción del tiempo, mi vida, la búsqueda del amor sin cese. De eso se trata, me digo, de un fracaso tras otro, de estar de nuevo en el vacío que produce. En la calle, en el carro, el viento y las luces en la cara, luces que pasan, vida que pasa, movimiento.

* * *

Der Gedanke ist Sprache.

Hermann Broch

Ni el pasado ni el futuro tienen consistencia material. No podemos pesar el pasado, pesar lo que perdimos. Eras uno con ella y serás uno cuando mueras, nunca dos. En la iglesia, nuestras frentes, destinadas a la nada, se apoyan en el banco. En la calle, cada vez más, tengo la sensación de estar en mi pasado. Símbolos sin conexión, el lenguaje es pensamiento.

* * *

Un vacío puede actuar sobre otro vacío. El universo es su producción.

* * *

Me levanto y veo, en el espejo, algunas manchas. Naturaleza del retorno. El amor en su punto último es el vacío, apréndete eso, me digo. Me levanto en el desierto, cambio las sábanas.

* * *

Yo no sé a dónde van los que se mueren, los que te amaron, yo no sé. La memoria de ti será eliminada. El susurro de su saya al cerrar la puerta.

* * *

Un matemático amigo me dijo que todos los años tienen al menos un día perdido. Ajuste de segundos, la eternidad tendrá sus siglos. Me pregunto si perdimos algo, me pregunto. El día aquel que te esperaba y afuera sonaron las sirenas. La reja siguió sonando, siguió abriéndose y cerrándose, todavía siento ese dolor. La realidad de mi cerebro. La rectitud del tiempo no me permite regresar. Cuando hablo de dios, la gente puede creer o no creer, pero no saber. Un arrebato es la vida, un arrebato la nada. Tristeza de no verte, de no saber, Tristeza.

* * *

Subo los peldaños palpando la baranda, toco el metal del picaporte, hago la llave girar. No existe nada entre lo vivo y lo muerto. En el patio la luz cae medio roja, peldaños amarillos. La vida se comporta sin conciencia. Esto es el mundo, materia, materia, y nada más.

* * *

Lo poético tiende a lo sobrenatural, paso del tiempo. Dios como un tubo de luz fría. Caminas en la noche y piensas; El aire está cargado de bacterias, la vida está para ser superada. La araña teje un problema circular, al menos por un momento, el insecto será un guerrero seguro de su victoria. Las cosas que están en el tiempo son cosas que están en el espacio.

* * *

Cuando el fuego ha sido apagado, el calor se queda. Ningún recuerdo es la cosa recordada, nada de lo que alcanzarás a ver será real, como el humo ya sin luz. Algunos insectos se lanzan contra el agua creyendo lanzarse hacia un destello

* * *

Sentí el ruido de la puerta al cerrarse, quedé en la escalera oscura. La escritura es como un maestro que aparece cuando el alumno está listo. El amor es un maestro que aparece. La baranda estaba suelta. Hay tantos espacios como tiempos, recordé. Después, borracho, pensé: La serpiente se mueve como un río. En el mercado, código de barras, la serpiente se mueve como un río, hay gorriones durmiendo sobre cables, cosas como ser o no, abuelos muertos, hijos muertos, gente viva. Los objetos ocupan un vacío, las personas. Mi cuerpo se mueve a través de ese espacio, el cero matemático.

* * *

A veces las estatuas necesitan cubrirse de una pátina, colores que sólo el tiempo enciende, respuestas que son cosas de futuro. Hay cosas que sólo dios entiende, hay un lenguaje de dios, hay un lenguaje. La vida tiene, para cada uno, sus respuestas.

* * *

También el miedo salva. Estaba buscando algo que nunca pude tocar. No volvemos más que en el espacio, en el tiempo uno nunca vuelve.

* * *

Veo en el polvo que flota, una calma, una gran calma. Un error te lleva a otro y otro y otro. La cobardía provoca estos estados de la mente.

* * *

Cuando veo el polvo en mi cuarto flotando, pienso en la sentencia, hundo mi cara en él.

(En Materia, Ediciones Unión, La Habana, Cuba, 2009)

Marcelo Morales nació en La Habana, Cuba el 26 de enero de 1977.

Obras: Cinema (poesía, 1997), La espiral (noveleta, 2005), El mundo como objeto (poesía, 2006), Prólogo. Etnairis Rivera (2003), El círculo mágico (poesía, 2007), Materia (poesía, 2009).

Inéditos: Los momentos del ser (poesía, 2005), El corredor del vacío (poesía, 2006), Poemas de amor para Margarita (poesía), Cristo, Margarita y la Oruga (novela).

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