Ziad Doueiri / Lila dit ça (2004) Lila dice

Lila

Aquí estoy, intentando escribir lo que me pasó ayer. Pero no sé si lo conseguiré. Tengo un montón de notas y se trata de pasarlas a limpio. He empezado al revés, con el margen a la derecha, como en árabe. Es un cuaderno caro. Lo robé esta mañana en el súper. Es increíble lo que se tarda en escribir. No lo sabía. Nunca he leído un libro entero, y me pongo a escribir, ¿qué me habré creído? Mejor hablo de lo de ayer.
Ella se para delante de mí y me dice: ¿A que tengo cara de ángel? Todos lo dicen. ¿Ves mis ojos? Tan claros y azules, les entregarías el alma. Y el pelo, ¿lo ves? Rubio como el de un ángel, la piel blanca.

El narrador de la historia es Chimo (Mohammed Khouas) un muchacho de 19 años que vive con su tía en “Bosque umbrío”, un barrio donde hay mucha población de origen árabe. Ella trabaja en el ayuntamiento. A él le gusta escribir y trabaja manteniendo limpio el cementerio. Es un muchacho pacífico y taciturno. Tiene tres amigos muy distintos a él, Mouloud (Karim Ben Haddou), Jo (Hamid Dkhissi)  y Bakary (Lotfi Chakri).

Lila (Vahina Giocante) es una rubia de 16 años que se muda al barrio con su tía. Chimo se siente atraído por ella y a ella le encanta insinuársele abiertamente aprovechando su timidez. Chimo no puede dejar de intentar encontrarse con ella.

Como mantiene su interés en secreto, un día Mouloud y sus otros amigos se enteran de quién es la mujer que tiene tan abstraído a Chimo y la historia da un giro especial.

Lila dit ca

Lila dice (2004) es una coproducción de Francia y el Reino Unido. Es la segunda película de Ziad Doueiri (y escrita por él) luego de À l’abri les enfants (1998) y antes de su última realización L’attentat (2012). Se ha desempeñado como asistente de cámaras en una veintena de películas.

Muy buena película, excelentemente actuada. Con esos actores que su trabajo lo hacen tan naturalmente que inmediatamente “son” los personajes de la historia. La trama es la del transcurrir de la adolescencia a la adultez joven en un barrio modesto con gente de otro origen, Lila y Chimo sorprendiéndose, descubriéndose en sus alegrías pero también en el dolor.

Les avant-premières 2013. Lo mejor del cine francés

(Publicado en La Nación, 21.3.2013, lanacion.com.ar)

El fuego de las mujeres, de Laurent Cantet. 

Les Avants-Premières 2013, que se pone en marcha hoy en el Cinemark Palermo, aparece como una inmejorable posibilidad de compensar la progresiva escasez de estrenos franceses en la cartelera local.

Presentada entre nosotros por quinta vez consecutiva, la muestra anual más importante de la producción gala incluye esta vez las producciones más recientes de realizadores muy familiares para el público argentino, como Laurent Cantet (que además llegó al país para acompañar esta presentación), François Ozon y Jacques Audiard, además de un variado panorama de la actualidad de la principal pantalla europea a cargo de directores de distintas generaciones y escuelas.

En medio de este panorama, es muy probable que entre los cinéfilos la mayor expectativa esté puesta en Vous n’avez enceré rien vu , el trabajo más reciente del venerable Alain Resnais, suerte de gran tributo a los diferentes modos de la actuación.

En cuanto a los directores más reconocidos de la actualidad, se aguarda con atención la primera proyección local de El fuego de las mujeres , el nuevo film de Cantet. Hablado en inglés y basado en una novela de Joyce Carol Oates, cuenta la historia de un grupo de mujeres trabajadoras que en la Nueva York de 1953 deciden armar una sociedad secreta y vivir bajo sus reglas.

También llegan precedidas por una muy buena recepción en el Festival de Toronto Dans la maison, de Ozon (cruce entre realidad y ficción a partir de un escenario escolar), y Metal y hueso , de Audiard, durísimo melodrama que permite, una vez más, el lucimiento de la gran Marion Cotillard.

Los otros títulos

El programa también incluye títulos de realizadores de disímil conocimiento entre nosotros. Desde Tu amor, mi perdición y La vie d’un autre , respectivas óperas primas de los actores Sylvie Testud (La vie en Rose) y Louis-Do De Lencquesaing (Un suceso feliz), hasta Algunos días de primavera (Stéphane Brizé); El amor dura tres años (Frédéric Breigbeder); Renoir (Gilles Bourdos); Du vent dans mes mollets (Carine Tardieu); La strategie de la pousette (Clément Michel), y Augustine (Alice Winocur).

Junto a ellos aparece a priori como una curiosidad Mariage á Mendoza, de Edouard Deluc, la historia de dos hermanos franceses que viajan a la provincia cuyana para el casamiento de un primo que reside allí y enfrentan desde su llegada a Buenos Aires un cambio absoluto de planes.

El programa se completa con la reposición de un clásico indiscutido que a la vez rinde homenaje a su realizador, Henri-Georges Clouzot: Las diabólicas (1954), con Simone Signoret, Véra Clouzot y Paul Meurisse.

Claude Debussy (1904) Danse Sacrée et Danse Profane (CD 113, L 103) Nicanor Zabaleta, arpa

Danse Sacrée et Danse Profane o Deux danses pour Harpe (ou Harpe chromatique ou piano) avec accompagnement d’orchestre d’instruments à cordes, CD 113, L 103.

Claude-Achille Debussy nació el 22 de agosto de 1862 en Saint-Germain-en-Laye, Francia y falleció el 25 de marzo de 1918 en París, Francia.

El listado de las obras completas de Debussy está aquí es.wikipedia.org

El famoso y célebre arpista Nicanor Zabaleta Zala nació en San Sebastián, España el 7 de enero de 1907 y falleció en San Juan de Puerto Rico, Puerto Rico el 31 de marzo de 1993.

Jaco Van Dormael / Mr. Nobody (2009) Sr. Nadie

???????????????????????????????????Sr. Nadie o Las vidas posibles de Mr. Nobody, coproducción entre Francia, Alemania, Canadá y Bélgica, tal como fue conocida en otros países, no así en Argentina donde nunca se estrenó.

Una lástima, porque es una obra de arte. Por las actuaciones, por el despliegue visual, por la historia y por la forma en que el director la llevó a la pantalla. Con toda la sensibilidad al servicio de la película.

Jaco Van Dormael (1957, Ixelles, Brabante, Bélgica) hizo tres largometrajes: Toto le héros (1991), Le huitième jour (1996) y Mr. Nobody (2009). También dirigió cortos y documentales.

En el año 2092 el señor Nemo (Nadie) (notable Jared Leto) es el último mortal. Tiene 118 años y está próximo a morir en un hospital. Ahora las personas ya casi no mueren. Un periodista logra llegar a la habitación de Nemo para grabar sus palabras. Así comienza esta historia, en la que los recuerdos de Nemo van armando su vida, sin orden, yendo de la infancia hasta la adultez.

Porque lo que se pregunta Nemo es qué hubiera sucedido si en vez de hacer lo que hizo, en vez de haber elegido lo que eligió, hubiera hecho otra cosa. Y en su memoria habrá un lugar importante para su madre (Natasha Little) y su padre (Rhys Ifans), y para tres compañeras de su infancia y adolescencia que llegaron a la vida adulta: Elise (excelente Sarah Polley), Anna (Diane Kruger) y Jean (Linh Dan Pham).

El resto está a cargo de los actores, con un especial desempeño del gran Jared Leto (cantante, guitarrista y compositor de 30 Seconds to Mars) como Nemo adulto y anciano. Y a las actrices y actores ya citadas, no hay que dejar de mencionar a aquellos que personifican a Nemo y a sus tres amigas en la infancia y adolescencia: Toby Regbo (Nemo a los 15), Juno Temple (Anna a los 15), Clare Stone (Elise a los 15), Thomas Byrne (Nemo a los 9), Audrey Giacomini (Jean a los 15) y Laura Brumagne (Anna a los 9).

Naissance des pieuvres (2007) Water Lilies (Nacimiento de los pulpos)

naissance-des-pieuvres

Céline Sciamma nació en 1980 en Pontoise, Val-d’Oise, Francia. Ésta es su primer película (también escribió el guión), a la que le siguieron Pauline (cortometraje, 2010) y Tomboy (2011).

Marie (Pauline Acquart), Anne (Louise Blachère) y Floriane (Adèle Haenel) son quinceañeras que viven en los suburbios. Marie es amiga de Anne pero comenzó a observar a la capitana de un equipo de nado sincronizado, Floriane. Se interesa por ella y a la vez no le brinda el mismo tiempo que antes a Anne. Lo que tienen en común las tres jóvenes es que han llegado a la edad y al momento del acceso a la sexualidad genital. En especial las relaciones entre ellas adquieren nuevos matices sumados a todos los que caracterizan al mundo femenino infantil.

Importante será también el papel que juegue el joven François (Warren Jacquin) en estos vínculos.

Pero lo muy interesante de este film es que en la historia que se muestra en pantalla no aparece el mundo adulto, ninguno de los padres de las chicas. Hay indicios de que existen pero la mirada de la directora está puesta en las tres muchachas. Cómo se relacionan entre sí, sus fantasías y realidades, todo sugerido por miradas y dicho con las palabras justas, acorde con lo que nos brinda el cine francés. Por cierto, un film más que recomendable.

Robert Desnos, poeta

COMO UNA MANO…

Como una mano que en el instante de la muerte
y del naufragio se levanta al modo de los rayos del sol poniente,
así surgen por todas partes tus miradas.
Quizá ya no haya tiempo, ya no haya tiempo para verme,
Pero la hoja que cae y la rueda que gira te dirán
que nada perdura en la tierra,
Salvo el amor,
Y de esto quiero convencerme.
Botes de salvamento de colores rojizos.
Tempestades en fuga,
Un vals anticuado que se lleva el tiempo y el viento por los
largos caminos del cielo.
Paisajes.
No quiero más abrazos que aquel al que aspiro,
Y muera el canto del gallo.
Como una mano que en el instante de la muerte
se crispa, así se oprime mi corazón.
Nunca he llorado desde que te conocí.
Quiero demasiado a mi amor para llorar.
Tú llorarás sobre mi tumba,
o yo sobre la tuya.
No será demasiado tarde.
Hasta mentiré. Diré que fuiste mi amante,
Y al final todo es tan absolutamente inútil,
A ti y a mí muy cerca nos espera la muerte.

A la mystérieuse ( Corps et Biens)

TANTO SOÑÉ CONTIGO

Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar
sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre
mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían
adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y
me gobierna desde hace días y años,
seguramente me transformaré en sombra.
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las
apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta
ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios que los primeros labios y la primera frente
que encuentre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de
tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre
los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que
siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.

A la mystérieuse ( Corps et Biens )

ÚLTIMO POEMA

Tanto soñé contigo,
Caminé tanto, hablé tanto,
Tanto amé tu sombra,
Que ya nada me queda de ti.
Sólo me queda ser la sombra entre las sombras
ser cien veces más sombra que la sombra
ser la sombra que retornará y retornará siempre
en tu vida llena de sol.

Domaine Public

* * *

Robert Desnos nació en París el 4 de julio de 1900 y murió en el campo de concentración de Theresienstadt el 8 de junio de 1945.

Obras:
Rrose Sélavy (1922-1923)
Le pélican
Langage cuit (1923)
Deuil pour deuil (1924)
La Liberté ou l’Amour (1927)
Les Ténèbres (1927)
Corps et biens (1930)
Sans cou (1934)
Fortunes (1942)
État de veille (1943)
Le Vin est tiré (1943)
Contrée (1944)
Le Bain avec Andromède (1944)
Chantefables et chantefleurs (1970), publicación póstuma.
Destinée arbitraire (1975), publicación póstuma.
Nouvelles-Hébrides et autres textes (1978), publicación póstuma.

Dante Alighieri & Gustave Doré / Infierno

Dante Alighieri nació en Florencia alrededor del 29 de mayo de 1265 y falleció en Rávena el 14 de septiembre de 1321.

Paul Gustave Doré nació en Estrasburgo, Francia el 6 de enero de 1832 y falleció en París, Francia el 23 de enero de 1883.

Elles (2011) Ellas

Malgorzata Szumowska nació en Kraków, Malopolskie, Polonia, en 1973. Había dirigido los largometrajes Szczesliwy czlowiek (2000), Ono (2004) y 33 sceny z zycia (2008) además de cortos y un par de episodios en películas colectivas, antes de Elles (2011), coproducción entre Francia, Polonia y Alemania.

La historia está centrada en Anne (Juliette Binoche), esposa y madre de un adolescente, y periodista de la revista Elle, para la que está llevando a cabo una investigación acerca de las estudiantes parisinas que se prostituyen para financiar sus estudios y gastos cotidianos.
Anne pasa tiempo en su casa cocinando para la llegada de su marido Patrick (Louis-Do de Lencquesaing), haciendo lo que puede con su hijo y dedicándole horas a su trabajo. La relación con Patrick ni con su hijo es buena. Es una vida rutinaria e infeliz.
A partir de las entrevistas que les hace a Alicja (Joanna Kulig) y Charlotte (Anais Demoustier), dos muchachas que se prostituyen, algo parece empezar a cambiar en su vida. ¿Qué descubre Anne en esas chicas? ¿Cuáles de sus maneras de vivir son más “normales” que las otras?

Si la película se ocupa sobre todo de Anne, la excelente y sutil actuación de Juliette Binoche resalta y embellece a ese personaje y al film. Es que cada gesto de su labor lo hace con suma naturalidad, tanto la mujer que vive en un departamento que parece más pequeño aún por lo que ocurre allí, como la mujer que en su trabajo de periodista trata de mantener distancia con las entrevistadas y no involucrarse en sus historias.
Los trabajos de Joanna Kulig y Anais Demoustier son óptimos complementos al despliegue por momentos ascético de la Binoche.
Un detalle es la acertada elección de dos obras musicales clásicas exquisitas como el segundo movimiento de la Sinfonía Nº 7 de Ludwig van Beethoven y Gloria in excelsis Deo (del Gloria, RV 589) de Antonio Vivaldi.

Il y a longtemps que je t’aime (2008) Hace mucho que te quiero

Hace mucho que te quiero (2008) es la primera película del director Philippe Claudel, una coproducción entre Francia y Alemania. También es el autor del libro original. Claudel nació el 2 de febrero de 1962 en Dombasle-sur-Meurthe, Meurthe-et-Moselle, Francia. Su segunda película es Silencio de amor (Tous les soleils, 2011). Previamente a su labor cinematográfica, Claudel ya era conocido como escritor habiendo publicado más de treinta obras entre novelas y nouvelles, tales como Almas grises (2005), La nieta del señor Linh (2006) y El informe de Brodeck (2008).

Hace mucho que te quiero fue ganadora de dos premios César 2009 (a la mejor ópera prima y a la mejor actriz de reparto, Elsa Zylberstein), el premio BAFTA al mejor film en lengua no inglesa (2009) y dos premios a su director en el Festival de Berlín (2009), entre varios otros galardones y nominaciones.

La historia del reencuentro de Juliette (Kristin Scott Thomas) con su hermana Léa (Elsa Zylberstein) luego de quince años de distanciamiento. Léa hace diez años que vive en la región de Lorraine con su esposo Luc (Serge Hazanavicius), Lexicógrafo y dos pequeñas hijas adoptivas vietnamitas Lys (Lise Ségur) y Emelia. Llegó allí para terminar su doctorado en Letras, conoció a Luc, se casaron y le ofrecieron un trabajo como docente. Con ellos vive Paul (Jean-Claude Arnaud), el padre de Luc, que hace tres años perdió el habla y se la pasa leyendo. La madre de Juliette y Léa (Claire Johnston) está internada en un geriátrico.

Juliette y Léa han pasado mucho tiempo sin tener comunicación. El motivo lo saben todos. Como también saben que Juliette no tiene dónde ir, ante lo cual Léa le ha ofrecido quedarse con ellos hasta que consiga un trabajo y un lugar donde vivir.

Juliette debe presentarse cada quince días en la comisaría. A través de su actitud extremadamente callada, triste y fantasmal el personaje transmite que un suceso de ese pasado transformó su vida y la de su familia. Un hecho terrible la marcó para siempre, pero no toda la verdad ha salido a la luz.

Excelentes actuaciones de la bella y misteriosa Kristin Scott Thomas y de Elsa Zylberstein, como es costumbre en el mejor cine francés, sutil y exquisito. Si bien por momentos la historia se torna algo melodramática, el desarrollo de los acontecimientos y nuevos datos sobre ese pasado atroz sacuden al espectador y sostienen la intriga hasta el final.

Le papillon (2002) / La mariposa

Le papillon es una película francesa del año 2002, escrita y dirigida por Philippe Muyl.

Es la relación especial entre Elsa y Julien. Elsa es una niña de unos 9 años, que se muda junto con su familia al lado de donde vive Julien, un señor mayor solo. Aunque no tan solo, ya que una de las habitaciones de su casa es un lugar lleno de vegetación donde viven cientos de mariposas, ya que las colecciona.

Un día Elsa llega del colegio pero no tiene las llaves para entrar a su casa y su mamá tarda en llegar. Julien se ofrece a darle hospedaje, pero ante la persistente ausencia de su madre, ella decide acompañarlo a la montaña para buscar un ejemplar de una especie rara de mariposa.

Ese viaje y el vínculo entre ambos serán una experiencia inolvidable para los dos.

Claire Bouanich (como Elsa) es una actriz maravillosa. Su personaje es tan espontáneo y tierno que parece que no estuviera actuando y Michel Serrault (Julien) la acompaña de manera magistral, soportando el asombro y las preguntas y reflexiones incómodas de Elsa.

Julien Green / Cristina

La carretera de Fort-Hope sigue, poco más o menos, una línea negra de los arrecifes de los que está separada por unas fajas negras de tierra llanas y desnudas. Un cielo nuboso pesa sobre este triste paisaje que no destaca el brillo de ninguna vegetación, si no es, a trechos, el verde indeciso de una hierba pobre. Se advierte a lo lejos una larga mancha espejeante y gris: es el mar.

Teníamos la costumbre de pasar en verano en una casa construida sobre un promontorio, bastante retirada de la carretera. En América, donde la antigüedad es tan reciente, era considerada como muy antigua y veíase, en efecto, en medio de una viga de la fachada, una inscripción atestiguando que había sido construida en 1640, en la época en que los peregrinos establecían a machetazos el reino de Dios en estas regiones bárbaras. Fuertemente asentada en una de las rocas oponía el frenesí de los vientos, que soplaban desde alta mar, sólidas paredes de piedra lisa y un peñón rudimentario que hacía pensar en la proa de un navío. Sobre un tragaluz leíanse estas palabras, grabadas en la materia más dura que existía en el mundo, el sílex de Rhode Island: Confía sólo en Dios.

No hay aspecto de la vieja casa puritana del cual mi memoria no haya grabado una imagen precisa, mueble del cual mi mano no encontrase en seguida las mismas alegrías de otros tiempos y los mismos terrores, siguiendo los largos pasillos de techos bajos y leyendo encima de las puertas, que un brazo infantil apenas mueve, los preceptos en letras góticas, entresacados del libro de los Salmos.

Recuerdo que todas las piezas parecían estar vacías, tan espaciosas eran, y que la voz en ellas tenía un sonido que estaba ausente en la ciudad, en la casa que habitábamos en Boston. ¿Era un eco? Parecía golpear las paredes y se tenía la impresión de que alguien al lado repetía el final de las frases. Al principio esto me entretenía y se lo hice observar a mi madre, que me aconsejó que no me preocupase, pero tuve ocasión de observar que ella también hablaba aquí menos de lo que acostumbraba y en voz baja.

El verano en que cumplí trece años fue señalado por un acontecimiento bastante extraño y tan penoso que nunca he podido llegar a aclarar todo su misterio, pues me parece que debía contener aún más tristeza de lo que había creído. ¿No es preferible, algunas veces, dejar tranquila la verdad? Y si esta prudencia no es muy arrogante, en casos como el que va a verse es ciertamente más conveniente que un temerario espíritu de investigación. Tenía, pues, trece años cuando mi madre me anunció, una mañana de agosto, la llegada de mi tía Judith. Se trataba de una persona algo enigmática y a la que no veíamos casi nunca porque vivía muy lejos de nosotros, en Washington. Sabía que había sido muy desgraciada y que, por razones que no me explicaron, no había podido casarse. No la quería. Su mirada un poco fija me hacía bajar los ojos y tenía una expresión malhumorada que me disgustaba. Sus rasgos eran regulares como los de mi madre, pero más duros, y una singular mueca displicente levantaba las comisuras de su boca en una semisonrisa llena de amargura.

Algunos días después, al bajar al salón, encontré a mi tía charlando con mi madre. No había venido sola: una niña de mi edad, poco más o menos, permanecía a su lado, pero de espaldas a la luz, de manera que en el primer momento no distinguí su rostro. Mi tía pareció contrariada al verme y, volviendo bruscamente la cabeza hacia mi madre, le dijo muy de prisa algunas palabras que no pude entender; luego, tocó el hombro de la chiquilla, que dio un paso hacia mí y me saludó con una reverencia. “Cristina –dijo-. Se llama Juan. Juan, da la mano de Cristina; ahora abraza a tu tía”.

Al acercarme a Cristina tuve que contenerme para no lanzar un grito de admiración. La belleza, hasta en la edad que yo entonces tenía, me había emocionado siempre con los más fuertes sentimientos, de lo que resulta una especie de combate interior, que me hace pasar, en el mismo instante, de la alegría al deseo, y de éste al desespero. Así es que deseo, y temo a la vez descubrir esta belleza que me atormenta y me arrebata que yo busco, pero con dolorosa inquietud y con el deseo secreto de no encontrarla. La de Cristina me transportó. A contraluz, sus ojos, que la sombra alrededor de los párpados agrandaba, parecían negros. La boca acusaba sobre la piel mate y pura unos contornos dibujados con fuerza. Una inmensa aureola de cabellos rubios parecía recoger en sus profundidades toda la luz que entraba por la ventana y prestaba a la frente y a las mejillas un tono casi sobrenatural. Contemplé en silencio a esta niña de la que estaba dispuesto a creer que era una aparición, si no hubiera tenido en mi mano la mano que me había tendido. Mis miradas no le había hecho bajar los ojos; parecía, en verdad, no verme, sino fijarse obstinadamente en alguien o en algo detrás de mí, hasta el punto que me hizo volverme de pronto. La voz de mi madre me hizo tornar en mí y abracé a mi tía, que se retiró seguida de Cristina.

Todavía hoy me es difícil creer en la verdad de lo que voy a describir. Y sin embargo, mi memoria es fiel y no invento nada. Ya no volví a ver más a Cristina; a lo sumo, la vi dos o tres veces, pero de la manera más imperfecta. A la hora de comer, mi tía bajó sin ella, sin ella comimos y pasó la tarde sin que ella viniera al salón. Al anochecer, mi madre me hizo llamar para decirme que me acostaría, no en el primer piso, como lo había hecho hasta entonces, sino en el segundo y lejos, por consiguiente, de las habitaciones de los invitados, que les habían sido asignadas a mi tía y a Cristina. No puedo decir lo que pasó por mí. ¡De buena gana hubiera creído que todo era una ilusión y que esta niña que pensaba haber visto no existía! Pues de otro modo, era bien cruel saber que ella respiraba en la misma casa que yo y que estaba privado de verla. Rogué a mi madre que me dijera por qué Cristina no había bajado a comer, pero tomó en el acto una expresión seria y me contestó que no me importaba saberlo y que no debía volver a hablar de Cristina a nadie. Esta extraña orden me confundió y me pregunté un instante si mi madre o yo habíamos perdido el seso. Di vueltas en mi cabeza a las palabras que había pronunciado, mas sin acertar al explicármelo de otro modo que por un malicioso deseo de atormentarme. En la cena, mi madre y mi tía pusiéronse a hablar en francés, lengua que ambas sabían muy bien, pero de la que yo no entendía palabra. Me di cuenta, sin embargo, de que se hablaba de Cristina, pues su nombre era pronunciado con bastante frecuencia en su conversación. Por fin, cediendo a mi impaciencia, pregunté bruscamente qué le había pasado a la niña que no bajaba ni a comer ni cenar. La respuesta me llegó bajo la forma de una bofetada de mi madre, que me recordó de este modo todas las instrucciones que me había dado. Mi tía había fruncido las cejas de una manera que la volvió horrible ante mis ojos. Me callé.

¿Quién era, pues, esta pequeña? Si hubiera sido menos joven y más observador habría notado, sin duda, lo que había de particular en sus rasgos. Esta mirada fija, ¿no la conocía ya? ¿Y no había visto a nadie aquel gesto indefinible que parecía una sonrisa y no lo era. Pero pensaba en otra cosa muy distinta que estudiar el rostro de mi tía y era demasiado inocente para descubrir ninguna relación entre esta mujer que me parecía monstruosa y Cristina.

Describiré rápidamente las dos semanas que siguieron, para llegar a lo más curioso de esta historia. El lector se imaginará fácilmente todo el tedio de mi soledad antes tranquila, ahora insoportable y mi pena al sentirme separado de un ser por el cual estaba seguro que hubiera sacrificado mi vida gustosamente. Varias veces vagando alrededor de la casa, me vino la idea de llamar la atención de Cristina haciéndola asomarse a la ventana, pero tan pronto como había hecho el gesto de lanzar piedrecitas contra sus cristales, cuando una voz severa me llamaba al salón: una estrecha vigilancia se ejercía sobre mí y mi plan fracasaba siempre.

Estaba cambiado: me había vuelto triste y nada me daba gusto. Ni siquiera podía leer o comprender algo que necesitase una atención sostenida. No tenía más que un pensamiento: volver a ver a Cristina. Me las arreglaba para encontrarme en las escaleras al paso de mi madre, de mi tía o de Dinah la doncella, cuando cualquiera de ellas le subía a Cristina la comida o la cena. Naturalmente, se me había prohibido seguirlas, pero sentía un melancólico placer en escuchar el sonido de esos pasos que iban hasta ella.

Este inocente manejo disgustó a mi tía que imaginaba en mí, al parecer, intenciones que yo mismo no me conocía. Una tarde me contó una terrorífica historia  sobre la parte de la casa que ella ocupaba con Cristina. Me confió que había visto pasar a alguien muy cerca de ella, en el pasillo que conducía a su cuarto. ¿Era un hombre, una mujer? Mi tía no supo decirlo, pero de lo que estaba segura es de que había sentido una respiración caliente sobre su rostro. Y me miró intensamente, para medir el efecto de sus palabras. Debí palidecer bajo su mirada. Era fácil aterrarme con relatos de este género, y éste me había parecido horrible, porque mi tía había calculado bien su efecto, pues había dicho estrictamente lo necesario. Así, lejos de pensar en ir a la habitación de Cristina, titubeé, desde este momento, en aventurarme por la escalera, después de la caída de la tarde.

Desde la llegada de mi tía, mi madre había tomado la costumbre de enviarme a Fort-Hope cada tarde con el pretexto de hacerme comprar un periódico, pero en realidad estoy seguro de que era para alejarme de la casa a la hora que Cristina debía salir a dar un paseo.

Las cosas siguieron así dos largas semanas. Perdí los colores y unas sombras violetas comenzaron a cercarme los párpados. Mi madre me miraba atentamente cuando iba a verla por la mañana y algunas veces, cogiéndome por la muñeca con un gesto brusco, me decía con voz que temblaba un poco: “¡Miserable niño!”. Pero esta cólera y esta tristeza no me conmovían. Sólo me preocupaba Cristina.

Las vacaciones llegaban a su fin y había perdido toda esperanza de verla nunca más, cuando un acontecimiento, con el que no contaba dio un giro inesperado a esta aventura, a la vez que un fin súbito. Una tarde, a principios de setiembre, se desencadenó una tormenta después de un día de calor agobiante. Las primera gotas de lluvia resonaban contra los vidrios; cuando me dirigía a mi habitación, oí, subiendo del primer piso al segundo, un ruido particular, que no puedo comparar a nada sino a un redoble de tambor. Las historias de mi tía me vinieron a la memoria y comencé a subir con precipitación, cuando un grito me detuvo. No era la voz de mi madre ni la de mi tía, sino una voz penetrante y tan alta de tono tan extraño que hacía pensar en la llamada de un animal. Me sobrecogió una especie de vértigo y me apoyé en la pared. Por nada del mundo hubiera retrocedido un paso, pero como me era igualmente imposible avanzar, permanecía allí, estúpido de terror. Al cabo de un instante el ruido dobló su violencia y entonces comprendí que era alguien. Cristina, sin duda alguna, que, por razones que no adivinaba, golpeaba alguna puerta con sus puños. Por fin recobré bastante ánimo, no ara inquirir de qué se trataba y prestar socorro a Cristina, sino simplemente para salvarme a todo correr. Al llegar a mi cuarto, como creía seguir oyendo el redoble y el grito de poco antes, me arrodillé y, tapándome las orejas, empecé a rezar en voz alta.

Al día siguiente por la mañana, en el salón encontré a mi tía llorando, sentada al lado de mi madre, que le hablaba, teniéndola cogida por las manos. Ambas parecían presas de una violenta emoción y no se fijaron en mí. No dejé de aprovecharme de esta favorable circunstancia, para descubrir, por fin, algo sobre el estado de Cristina, pues no podía tratarse más que de ella, y solapadamente me senté un poco detrás de las dos mujeres. Me enteré así, al cabo de unos minutos, de que la tormenta de anoche anterior había afectado a la niña de manera muy seria. Llena de miedo a los primeros ruidos de los truenos, había llamado tratando de salir de su cuarto y se había desmayado. “No debía haberla traído nunca aquí –prorrumpió mi tía, y añadió sin transición, con un acento que no puedo imitar y como si esas palabras la mataran-: Ha tratado de decirme algo.”

Dos horas más tarde estaba en mi habitación, cuando entró mi madre con su capelina de viaje, y con un largo chal de Paisley. Nunca le había visto un aspecto tan grave. “Juan –me dijo-, la niña que has visto el día de la llegada de tu tía, Cristina, no se encuentra bien y estamos intranquilas. Escúchame. Esta tarde, las dos nos vamos a Providence para traer un médico. Cristina se quedará y Dinah se encargará de su cuidado. ¿Quieres prometerme que no te acercarás al cuarto de Cristina en nuestra ausencia?” Se lo prometí. “Esto es muy serio, pero tengo confianza en ti –prosiguió mi madre mirándome con expresión de duda-. ¿Podrías jurarme sobre la Biblia que no subirás al primer piso para nada?” Le hice un signo afirmativo con la cabeza. Mi madre y mi tía partieron algunos minutos después de la comida.

Mi primer movimiento fue subir en el acto a la habitación de Cristina, pero vacilé tras un segundo de reflexión, a causa de un escrúpulo de conciencia. En fin, pudo más la tentación. Subí, pues, luego de haberme asegurado de que Dinah, que una hora antes había llevado la comida a Cristina, ya estaba de regreso en la cocina.

Cuando alcancé el corredor encantado, o que pasaba por tal, mi corazón empezó a palpitar con violencia. era un largo corredor con varios recodos y muy oscuro. Una inscripción bíblica, que en este momento adquiría un sentido particular en mi espíritu, adornaba la entrada: “Cuando camine por el valle de la Sombra de la Muerte no temeré ningún mal”. Este versículo, que releí maquinalmente, me recordó que había dado mi palabra de no hacer lo que hacía en este instante, pero como, sin embargo, no había llegado a jurar sobre la Biblia, mi conciencia quedó más tranquilizada.

Apenas había avanzado algunos pasos ya debí dominar mi imaginación, para no abandonarme al miedo y retroceder. El pensamiento de que acaso iba a ver de nuevo a la niña, a tocar su mano otra vez, me contuvo. Me había puesto a andar en puntillas, conteniendo la respiración, horrorizado de la longitud de este corredor, que no acababa nunca, y como andaba a oscuras, al cabo de un momento tropecé con la puerta de la habitación de Cristina. En mi turbación no me atreví a llamar y traté de abrir la puerta, pero vi que estaba cerrada con llave. Oí a Cristina andar por el cuarto. Por el ruido que había hecho deduje que se había dirigido a la puerta. Aguardé esperando que abriría, pero noté que había dejado de moverse.

Toqué en la puerta, despacio al principio, y después cada vez más fuerte, pero en vano. Llamé a Cristina diciéndole que era el sobrino de tía Judith, que me habían dado un recado y que tenía que abrirme. Por fin, renunciando a obtener contestación, me arrodillé ante la puerta y miré por el ojo de la cerradura. Cristina estaba de pie a algunos pasos de la puerta, hacia donde miraba atentamente. Una larga camisa de noche le cubría hasta los pies, de los que sólo asomaban los dedos desnudos. Sus cabellos sueltos se extendían alrededor de su cabeza como una melena. Noté que tenía rojas las mejillas. Sus ojos de un azul ardiente en la luz que hería su rostro tenían la mirada inmóvil que yo no había olvidado y tuve la absurda impresión de que, a través de la madera de la puerta, me veía y me observaba. Me pareció más guapa aún de lo que había creído y estaba desesperado viéndola tan cerca de mí y sin poder arrojarme a sus pies. Vencido, al fin, por una emoción largo tiempo contenida, prorrumpí en lágrimas de pronto y golpeándome la cabeza contra la puerta, me dejé llevar por la desesperación.

Al cabo de algún tiempo se me ocurrió una idea que me devolvió el ánimo y que juzgaba ingeniosa, porque no reflexioné lo que podía tener de imprudente. Le deslicé por bajo la puerta un trozo de papel en el que había grabado en grandes letras:

“Cristina, ábreme. Te amo”.

Por el ojo de la cerradura vi a Cristina precipitarse sobre el billete, al que empezó a dar vueltas con expresión de gran curiosidad, pero sin que, al parecer, comprendiese lo que había escrito. De repente lo dejó caer y se dirigió hacia una parte de la habitación en que mi mirada no podía alcanzarla. En mi enloquecimiento la llamé con todas mis fuerzas y casi sin saber lo que decía, le prometí un regalo si consentía en abrirme. Estas palabras, que había pronunciado, sin darme cuenta, hicieron nacer en mí la idea de un nuevo proyecto.

Subí a mi cuarto a toda prisa y escarbé en mis cajones para encontrar algo con que pudiera obsequiarla, pero nada tenía. Me precipité entonces a la habitación de mi madre, sin encontrar, a pesar de registrarle todas las cómodas, nada que me pareciera digno de Cristina. Por fin descubrí, arrimada a la pared y detrás de un muelle, la maleta que mi tía había traído consigo. Sin duda la creían poco segura en la misma pieza de una niña curiosa. La cuestión es que la encontré abierta y no tuve más que levantar la tapa para hundir mis manos febriles. Después de haber buscado algún tiempo, descubrí un cofrecillo de piel de foca, cuidadosamente disimulado bajo la ropa. ¡Lo recuerdo como si lo estuviera viendo! Estaba forrado por dentro de muaré y contenía unas cintas de color y algunas sortijas, una de las cuales me llamó la atención enseguida. Era un anillo de oro muy delgado, con un pequeño zafiro montado. Había pasado por esta sortija in rollo de carta semejante a un dedo de papel que yo quité deshaciéndolo.

Volví enseguida al cuarto de Cristina y la llamé de nuevo, pero sin otro resultado que hacerla venir cerca de la puerta, como la primera vez. De bruces deslicé la sortija por debajo de la puerta, diciendo: “Cristina, mira tu regalo. Ábreme.” Y golpeé con la palma de la mano la parte baja de la puerta, para hacer que Cristina se diera cuenta, pero vi que ya se había apoderado de la sortija. Durante un momento la tuvo en la palma de su mano examinándola, luego trató de ponérsela en el pulgar, pero el anillo le estaba apretado y se detenía un poco junto a la uña. Golpeó con el pie y quiso hacerla entrar a la fuerza. Le grité: “No, en ese dedo, no” Pero o no lo oyó o no comprendió. De repente, agitó la mano; la sortija había pasado. la admiró unos minutos y luego quiso quitársela. Tiró con todas sus fuerzas, pero en vano, la sortija resistía. De rabia, Cristina la mordió. Por fin, tras un momento de esfuerzos desesperados, se arrojó en la cama dando gritos de cólera. Huí.

Cuando mi madre y mi tía regresaron tres horas más tarde acompañadas de un médico de Providence, yo estaba en mi habitación, presa de un terror sin nombre. No osé bajar a cenar, y a la caída de la tarde me dormí.

Hacia las cinco de la mañana un ruido de ruedas me despertó haciéndome asomar por la ventana y vi avanzar un coche de dos caballos a nuestra puerta. Todo cuanto pasó enseguida me pareció como una pesadilla. Vi como la doncella ayudaba al cochero a cargar la maleta de mi tía en lo alto del carruaje: luego apareció mi tía apoyada en el brazo de mi madre. Se abrazaron varias veces. Un hombre las seguía (supongo que sería el médico de Providence que pasaría la noche en casa) conduciendo de la mano a Cristina. La niña llevaba una gran capelina que le ocultaba el rostro. En el pulgar de su mano derecha brillaba el anillo que no había podido quitarse.

Ni mi madre, ni mi tía, a la que volví a ver, sola, pocos meses después, me dijeron una palabra de todo este asunto, que creí, verdaderamente, haber soñado. ¿Se me creerá? Llegué a olvidarlo. Es un corazón muy extraño el nuestro.

Mi tía no vino al verano siguiente, pero días antes de Navidad, teniendo que pasar por Boston, nos hizo una visita de una hora. Mi madre y yo estábamos en el salón. Yo miraba por la ventana a los obreros de las brigadas de limpieza que arrojaban paletadas de arena sobre la escarcha cuando apareció mi tía. Permaneció un instante en el umbral de la puerta quitándose los guantes con un gesto mecánico: luego, sin decir una palabra, se echó sollozando en los brazos de mi madre. En su mano desguantada brillaba el pequeño zafiro. En la calle las paletadas de arena caían sobre el asfalto con un ruido lúgubre.

* * *

Julien Hartridge Green nació el 6 de septiembre de 1900 en París, Francia y falleció el 13 de agosto de 1998 en París, Francia.

Obras:
Pamphlet contre les catholiques de France (1924)
Mount Cinère (1926)
Suite anglaise (1927)
Le voyageur sur la terre (1927)
Adrienne Mesurat (1927)
Un puritain homme de lettres (1928)
Léviathan (1929)
L’autre sommeil (1930)
Épaves (1932)
Le visionnaire (1934)
Minuit (1936)
Journals I, II, III (1938–46)
Varouna (1940)
Memories of Happy Days (1942)
Si j’étais vous… (1947)
Moïra (1950)
Sud (1953)
L’ennemi (1954)
La malfaiteur (1956)
L’ombre (1956)
Le bel aujour-d’hui (1958)
Chaque homme dans sa nuit (1960)
Partir avant le jour (1963)
Mille chemins ouverts (1964)
Terre lointaine (1966)
Les années faciles (1970)
L’autre (1971)
Qui sommes-nous (1972)
Ce qui reste du jour (1972)
Jeunesse (1974)
La liberté (1974)
Memories of Evil Days (1976)
La Nuit des fantômes (1976)
Le Mauvais lieu (1977)
Ce qu’il faut d’amour à l’homme (1978)
Dans la gueule du temps (1979)
Paris (1984)
Les Pays lointains (1987)
Les Étoiles du sud (1989)
Dixie (1994)

Maurice Ravel / Le tombeau de Couperin / La tumba de Couperin (1914-1917)

El pianista Grigory Sokolov nació el 18 de julio de 1950 en San Petersburgo, Rusia.

Joseph Maurice Ravel nació el 7 de marzo de 1875 en Ciboure, Francia y falleció el 28 de diciembre de 1937 en Paris, Francia.

Le tombeau de Couperin es una suite para piano solo, compuesta entre 1914 y 1917, en seis movimientos. Cada movimiento está dedicado a la memoria de amigos del compositor que murieron combatiendo en la Primera Guerra Mundial. Ravel mismo fue un chofer del ejército durante la guerra.

La obra también tiene una versión para orquesta, pero no están incluidos todos los movimientos.

Visión general

Mientras el significado palabra a palabra del título induce a la suposición de que la suite es una obra programática, describiendo lo que se ve y se siente en una visita a la tumba de Couperin, tombeau era un término musical popular en el siglo XVII y significaba “una pieza escrita como una conmemoración”. El específico Couperin (entre una familia notable de músicos durante cerca de dos siglos) que Ravel intentó evocar, junto con los amigos, probablemente sea François Couperin “el Grande” (1668-1733). Sin embargo, Ravel afirmó que su intención nunca fue imitar o rendir tributo a Couperin mismo, sino más bien rendir homenaje a las sensibilidades de la suite para teclado del Barroco Francés. Esto está reflejado en la estructura que imita una suite de danza barroca. Como ejercicio preparatorio, Ravel transcribió un forlane (una danza folklórica italiana) de la cuarta suite del Concerts royaux de Couperin, y esta pieza invoca estructuralmente el forlane de Ravel. No obstante, el neoclasicismo de Ravel brilla intencionalmente con su melodía cromática y sus armonías picantes del siglo veinte.

Cuando lo criticaron por componer una obra poco seria y en algunos momentos reflexiva más bien que una sombría para tal motivo sombrío, Ravel replicó: “Los muertos están lo suficientemente tristes, en su eterno silencio.”

Composición

Los movimientos son:

I. Prélude
“A la memoria del Teniente Jacques Charlot” (que transcribió la pieza a cuatro manos de Ravel Ma mère l’oye, Mi madre la oca para piano solo)

II. Fugue
“A la memoria de Jean Cruppi” (a cuya madre Ravel dedicó su ópera L’heure espagnole, La hora española)

III. Forlane
“A la memoria del Teniente Gabriel Deluc” (un pintor vasco de Saint-Jean-de-Luz)

IV. Rigaudon
“A la memoria de Pierre y Pascal Gaudin” (hermanos muertos por el mismo proyectil)

V. Menuet
“A la memoria de Jean Dreyfus” (en cuyo hogar Ravel se recuperó luego de ser desmovilizado)

VI. Toccata
“A la memoria del Capitán Joseph de Marliave” (muerto en acción en agosto de 1914)

La primera ejecución de la versión original para piano fue realizada en 1919 por Marguerite Long, quien era la viuda de Joseph de Marliave.

Versiones orquestales

En 1919 Ravel orquestó cuatro movimientos de la obra (Prélude, Forlane, Menuet y Rigaudon); esta versión fue ejecutada por primera vez en 1920, y ha permanecido como una de su obras más populares. Ravel transcribió para orquesta muchas de sus piezas para piano, pero aquí él alcanza la altura de sus habilidades de orquestación, tornando una pieza muy pianística en una suite orquestal espléndida con muy pocas sugerencias de sus orígenes. La versión orquestal clarifica el lenguaje armónico de la suite y otorga nitidez a
sus ritmos de danza clásicos; entre las demandas que coloca sobre la orquesta está el requerimiento de un oboe solista de habilidades virtuosas.

La versión orquestal está anotada para dos flautas (una piccolo duplicada), dos oboes (un corno inglés duplicado), dos clarinetes, dos fagots, dos cornos, trompeta, arpa y cuerdas.

Obras seleccionadas:

Menuet antique (piano 1895, orquesta 1929), Shéhérazade (ouverture de féerie, 1897), Pavane pour une infante défunte (piano 1899, orquesta 1910), Jeux d’eau (piano, 1901), Cuarteto para cuerdas en fa Mayor (1902–3), Shéhérazade (ciclo de canciones orquestales, 1903, compuesto sobre poemas de su amigo Tristan Klingsor), Sonatine (piano, 1903–1905), Introducción y Allegro (arpa de concierto, flauta, clarinete, cuarteto de cuerdas, 1905), Miroirs (piano, 1905: Noctuelles, Oiseaux tristes, Une barque sur l’océan -orquestada 1906-, Alborada del Gracioso -orquestada 1918-, La vallée des cloches), Histoires naturelles (ciclo de canciones para voz y piano, texto de Jules Renard, 1906), Pièce en forme de Habanera (voz bajo y piano, 1907), Rapsodie espagnole (orquesta, 1907), L’heure espagnole (ópera, 1907–1909), Gaspard de la nuit (piano, 1908), Ma Mère l’Oye (dúo de pianos 1908–1910, orquestada 1911, ampliada a ballet 1912), Daphnis et Chloé (ballet, 1909–1912), Trois Poèmes de Stéphane Mallarmé (voz, piano, flauta/piccolo, clarinete/clarinete bajo y cuarteto de cuerdas, 1913), Valses nobles et sentimentales (piano 1911, orquesta 1912), Trío para pianos en La menor (1914), Le Tombeau de Couperin (piano 1914–1917; movimientos I, III, IV y V orquestados 1919: I. Prelude, II. Fugue, III. Forlane, IV. Rigaudon, V. Minuet, VI. Toccata), La Valse (poema coreográfico, 1906–1914 y 1919–1920), Sonata para violín y cello en Do mayor (1920–1922), Chansons Madécasses (voz, flauta, cello y piano, texto de Evariste Parny, 1926), L’enfant et les sortilèges (fantasía lírica, 1920–1925, libreto de Colette, 1917), Tzigane (violín y piano, 1924), Sonata para violín y piano en sol mayor (1923–1927), Fanfare (1927, para el ballet de niños L’Éventail de Jeanne, para el cual diez compositores franceses contribuyeron con una danza), Boléro (ballet, 1928), Concierto para piano para la mano izquierda en re mayor (1929–1930; compuesto para Paul Wittgenstein), Concierto para piano en Sol (1929–1931), Don Quichotte à Dulcinée (voz y piano, 1932–1933).

(Los datos de Le tombeau de Couperin y de las obras de Ravel fueron extraídos de
http://en.wikipedia.org/wiki/Le_Tombeau_de_Couperin
http://en.wikipedia.org/wiki/Maurice_Ravel#Notable_compositions
y la traducción es propia)

Jean Genet / Las criadas (en el Teatro Presidente Alvear, Complejo Teatral de Buenos Aires)

El 26 de julio se estrenó una nueva puesta en escena de Las criadas (1947), de Jean Genet (1910-1986), novelista, dramaturgo y poeta francés.

La obra es excepcional porque es un texto con sabias y suficientes dosis de locura, cinismo, grotesco y drama. Los diálogos entre las tres mujeres son impecables, plenos de una deslumbrante belleza sarcástica. La historia de dos criadas que viven planeando apoderarse de los bienes de su ama, que por momentos se visten de ama y quizás, que intenten apoderarse de su vida misma.

Las actuaciones son maravillosas. Paola Barrientos (Solange) y Victoria Almeida (Clara), las criadas y hermanas en la ficción le otorgan a sus personajes todo el delirio necesario como para elevar el texto a obra de arte única. Y Marilú Marini es la Señora ama y criada decadente y lunática de las otras dos. Cada uno de los personajes juega a ser y no ser ellas mismas.

La escenografía subraya el hecho de que estamos presenciando teatro, que todo es pero no es a la vez, ya que la escenografía “principal” no ocupa todo el escenario sino que deja ver cuando las actrices se van de escena y un asistente las ayuda a vestirse o le alcanza algún objeto. Y ellas mismas lo llaman a viva voz para “avisarle” que necesitan de su colaboración. El mismo asistente permanecerá durante toda la obra sentado tras bambalinas, a la vista del público.

Una experiencia teatral cautivante e inolvidable.

(Dos detalles: uno, en la función a la que asistí no entregaban el programa de mano habitual, y el otro, que durante el saludo final las actrices interrumpieron los merecidísimos aplausos para expresar su disgusto con algunos espectadores que no apagaron sus celulares y sonaron en medio de la obra. Y tal como dijo una de ellas, fue un acto de desprecio hacia ellas. Vergonzoso e imbécil actitud por parte de los asistentes a un espectáculo artístico.)

Traducción: Laurent Berger
Dirección: Ciro Zorzoli
Producción Asociada: Complejo Teatral de Buenos Aires, Sebastián Blutrach y Pablo Kompel.

Teatro Presidente Alvear, Av. Corrientes 1659, 4373-4245, Boletería 0800-333-5254

www.complejoteatral.gov.ar

Gustave Caillebotte, pintor

Gustave Caillebotte nació en París, Francia el 19 de agosto de 1848 y falleció en Gennevilliers el 21 de febrero de 1894.

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René Char, poeta

FIDELIDAD

Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido. Ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ella no recuerda ya; ¿quién en verdad la amó?

Busca su igual en el ruego de las miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad. Dibuja la esperanza y suavemente la despide. Es decisiva sin que tenga que ver en ello.

Yo vivo en su profundidad como un despojo feliz. Sin que lo sepa, mi soledad es su tesoro. En el gran meridiano donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo excava.

Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido. Ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ella no recuerda ya: ¿quién en verdad la amó y la ilumina desde lejos para que no se caiga?

(Fureur et Mystère, 1948)

FASTOS

El verano cantaba sobre su roca preferida; el verano cantaba aparte de nosotros que éramos silencio, simpatía libertad triste, mar más aún que el mar cuya larga pala azul se entretenía a nuestros pies.

El verano cantaba y tu corazón nadaba lejos de él. Yo besaba tu coraje, comprendía tu confusión. Camino por el absoluto de las olas hacia esos altos picos de espuma donde cruzan virtudes mortales para las manos que llevan nuestras casas. No éramos crédulos. Estábamos rodeados.

Los años pasaron. Las tormentas murieron. El mundo se fue. Me dolía sentir que tu corazón justamente no me divisaba ya. Te amaba. En mi ausencia de rostro y mi vacío de felicidad. Te amaba, transformándome en todo, fiel a ti.

(Fureur et Mystère, 1948)

A LA SALUD DE LA SERPIENTE
I

Canto el calor con rostro de recién nacido, el calor desesperado.

II

Le toca al pan que parte el hombre ser la belleza del alba.

III

El que confíe en el girasol no meditará dentro de la casa. Todos los pensamientos del amor serán sus pensamientos.

IV

En el giro de la golondrina una tempestad se informa, un jardín se prepara.

V

Habrá siempre una gota de agua para durar más que el sol sin que el ascendiente del sol sea afectado.

VI

Produce aquello que el conocimiento quiere mantener en secreto, el conocimiento con sus cien pasadizos.

VII

Aquello que viene al mundo para no perturbar nada no merece ni consideraciones ni paciencia.

VIII

¿Cuánto durará esta falta del hombre, agonizante en el centro de la creación porque la creación lo ha despedido?

IX

Cada casa era una estación. Así se repetía la ciudad. Todos los habitantes juntos sólo conocían el invierno, a pesar de sus cuerpos caldeados, a pesar del día que no se alejaba.

X

Eres en tu esencia constantemente poeta, constantemente estás en el cenit de tu amor, constantemente ávido de verdad y de justicia. Sin duda es un mal necesario que no puedas serlo asiduamente en tu conciencia.

XI

Harás del alma que no existe un hombre mejor que ella.

XII

Mira la imagen temeraria en que se sumerge tu país, ese placer que te ha escapado por mucho tiempo.

XIII

Numerosos son aquellos que esperan que el escollo los subleve, que la punta los atraviese, para definirse.

XIV

Agradece a aquel que no se preocupa de tu remordimiento. Eres su igual.

XV

Las lágrimas desprecian a su confidente.

XVI

Queda una profundidad mensurable allí donde la arena subyuga al destino.

XVII

Amor mío, poco importa que yo haya nacido: tú te vuelves visible en el lugar donde desaparezco.

XVIII

Poder ir, sin engañar al pájaro desde el corazón del árbol hasta el éxtasis del fruto.

XIX

Lo que te recibe a través del placer no es sino la gratitud mercenaria del recuerdo. La presencia que elegiste no libera de adiós.

XX

No te inclines sino para amar. Si mueres, amas todavía.

XXI

Las tinieblas que te infundes están regidas por la lujuria de tu ascendiente solar.

XXII

No hagas caso de aquellos a cuyos ojos el hombre pasa por ser nada más que una etapa del color sobre la espalda atormentada de la tierra. Que ellos devanen su largo memorial. La tinta del atizador y el rubor de la nube son sólo uno.

XXIII

No es digno del poeta engañar al cordero, investir su lana.

XXIV

Si habitamos un relámpago, es el corazón de la eternidad.

XXV

Ojos que, creyendo inventar el día, habéis despertado el viento, ¿qué puedo por vosotros? Yo soy el olvido.

XXVI

La poesía es de todas las aguas claras la que menos se demora en los reflejos de sus puentes.
Poesía, la vida futura en el interior del hombre recalificado.

XXVII

Una rosa para que llueva. Al término de innumerables años, éste es tu deseo.

(Le Poème pulvérisé, 1947)

LIED DE LA HIGUERA

Tanto heló que las ramas lechosas
Trabaron a la sierra, se rompieron en las manos.
La primavera no vio verdecer a las airosas.

La higuera demandó al señor de lo yacente
El arbusto de una fe nueva.
Pero la oropéndola su profeta,
En la aurora cálida de su retorno,
Al posarse sobre el desastre,
Murió no de hambre, sino de amor.

(Le Nu perdu, 1971)

ANTONIN ARTAUD

No tengo voz para elogiarte, hermano mío.
Si me inclinara sobre tu cuerpo que la claridad va a dispersar,
Tu risa me rechazaría.
El corazón entre nosotros, durante lo que se llama impropiamente una tormenta,
Da en tierra varias veces,
Mata, cava e incendia,
Luego renace más tarde en la dulzura del hongo.
No necesitas un muro de palabras para exaltar tu verdad,
Ni las volutas del mar para ungir tu profundidad,
Ni de esta mano febriciente que nos rodea la muñeca,
Y suavemente nos conduce a derribar un bosque
En donde el hacha son nuestras entrañas.
Está bien. Vuelve al volcán.
Y nosotros,
Que lloremos, asumamos tu relevo o preguntemos: “¿Quién es Artaud?” a esa espiga de dinamita de la que ningún grano se separa,
Para nosotros, nada habrá cambiado,
Nada, sino esta quimera viviente del infierno que se despide de nuestra angustia.

(París, 8 de marzo de 1948)

(Les Matinaux, 1950)

YO HABITO UN DOLOR
No dejes el cuidado de gobernar tu corazón a esas ternuras parientas del otoño del que reciben su plácido andar y su afable agonía. El ojo es precoz para plegarse. El sufrimiento conoce pocas palabras. Prefiere acostarte sin cargas: soñarás con el mañana y tu lecho será liviano para ti. Soñarás que tu casa ya no tiene vidrios. Sientes impaciencia por unirte al viento, al viento que recorre un año en una noche. Otros cantarán la incorporación melodiosa, las carnes que sólo personifican la brujería del reloj de arena. Condenarás la gratitud que se repite. Más tarde, te identificarán con algún gigante disgregado, señor de lo imposible.
Sin embargo.
Sólo has conseguido aumentar el peso de tu noche. Has vuelto a la pesca en las
murallas, a la canícula sin verano. Estás furioso contra tu amor en el centro de un acuerdo que enloquece. Sueña con la casa perfecta que nunca verás elevarse. ¿Para cuándo la cosecha del abismo? Pero has reventado los ojos del león. Crees ver pasar a la belleza por encima de las lavandas negras…
¿Qué es lo que ha izado, una vez más aún, un poco más arriba, sin convencerte?
No hay sitio puro.
(Le poème pulvérisé, 1947)

Traducciones de Raúl Gustavo Aguirre

* * *

René Char nació en L’Isle-sur-Sorgue, Vaucluse, Francia el 14 de junio de 1907 y falleció en París el 19 de febrero de 1988-

Obras: Arsenal (1929), Ralentir Travaux (1930, en colaboración con André Breton y Paul Éluard), Artine (1930), Le Marteau sans maître (1934), Seuls demeurent (1945), Le Poème pulvérisé (1945), Feuillets d’Hypnos (1946), Fureur et Mystère (1948), Le Soleil des eaux (1949), Les Matinaux (1950), L’Art bref suivi de Premières alluvions (1950), À une sérénité crispée (1951), Lettera Amorosa (1952), Recherche de la base et du sommet (1955), La Parole en archipel (1962), Dans la pluie giboyeuse (1968), Le Nu perdu (1971), Aromates chasseurs (1976), Chants de la Balandrane (1977), Fenêtres dormantes et porte sur le toit (1979), Les Voisinages de Van Gogh (1985), Éloge d’une soupçonnée (1988).

Obras diversas: La Postérité du soleil (fotografías de Henriette Grindat. En colaboración con Albert Camus, 1965), Trousseau du moulin premier (2009).

André Breton / Unión libre

Mi mujer con cabellera de llamaradas de leño
con pensamientos de centellas de calor
con talle de reloj de arena
mi mujer con talle de nutria entre los dientes de un tigre
mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última magnitud
con dientes de huella de ratón blanco sobre la tierra blanca
con lengua de ámbar y vidrio frotados
mi mujer con lengua de hostia apuñalada
con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
con lengua de piedra increíble
mi mujer con pestañas de palotes escritos por un niño
con cejas de borde de nido de golondrina
mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero
y de cristales empañados
mi mujer con hombros de champaña
y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
mi mujer con muñecas de cerillas
mi mujer con dedos de azar y de as de corazón
con dedos de heno segado
mi mujer con axilas de marta y de bellotas
de noche de San Juan
de ligustro y de nido de escalarias
con brazos de espuma de mar y de esclusa
y de combinación de trigo y molino
mi mujer con piernas de cohete
con movimientos de relojería y desesperación
mi mujer con pantorrillas de médula de saúco
mi mujer con pies de iniciales
con pies de manojos de llaves con pies de pájaros en el momento de beber
mi mujer con cuello de cebada sin pulir
mi mujer con garganta de Valle de Oro
de cita en el lecho mismo del torrente
con senos nocturnos
mi mujer con senos de montículo marino
mi mujer con senos de crisol de rubíes
con senos de espectro de la rosa bajo el rocío
mi mujer con vientre del apertura de abanico de los días
con vientre de garra gigante
mi mujer con espalda de pájaro que huye en vuelo vertical
con espalda de azogue
con nuca de canto rodado y de tiza mojada
con espalda de luz
y de caída de un vaso en el que acaban de beber
mi mujer con caderas de barquilla
con caderas de lustro y de plumas de flecha
y de canutos de plumas de pavo real blanco
de balanza insensible
mi mujer con algas de greda y amianto
mi mujer con nalgas de lomo de cisne
mi mujer con nalgas de primavera
con sexo de gladiolo
mi mujer con sexo de yacimiento aurífero y de ornitorrinco
mi mujer con sexo de alga y de viejos bombones
mi mujer con sexo de espejo
mi mujer con ojos llenos de lágrimas
con ojos de panoplia violenta y de aguja imantada
mi mujer con ojos de pradera
mi mujer con ojos de agua para beber en prisión
mi mujer con ojos de bosque eternamente bajo el hacha
con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego.

(De L’Union libre)

Traducción de Aldo Pellegrini

* * *

André Breton nació en Tinchebray, Francia el 19 de febrero de 1896 y falleció en París el 28 de septiembre de 1966. Poeta y ensayista, es el fundador del Surrealismo.

Obras de poesía y cuentosMont de piété (1919), Les Champs magnétiques (con Philippe Soupault, 1919), Clair de terre (1923), Les Pas perdus (1924), Poisson soluble (1924), Nadja (1928), Le Trésor des jésuites (en colaboración con Louis Aragon, 1929), Ralentir travaux (en colaboración con René Char y Paul Éluard, 1930), L’Immaculée conception (en colaboración con Paul Éluard, 1930), L’Union libre (1931), Le Revolver à cheveux blancs (1932), Les Vases communicants (1932), L’Air de l’eau (1934), Point du jour (1934), Au lavoir noir (1936), Le Château étoilé (1937), L’Amour fou (1937), Fata morgana (1940), Pleine marge (1943), Arcane 17 (1944-47), Young cherry trees secured against hares (1946), Martinique, charmeuse de serpents (con dibujos de André Masson, 1948), La Lampe dans l’horloge (1948), Au regard des divinités (1949), La Clé des champs (1953), Adieu ne plaise (1954), Constellations (22 textes en écho à 22 gouaches de Joan Miró, 1959), Le La (1961).

EnsayosManifeste du surréalisme (1924), Légitime défense (1926), Le Surréalisme et la Peinture (1928), Second manifeste du Surréalisme (1930),Misère de la poésie (1932), Qu’est-ce que le surréalisme? (1934), Position politique du surréalisme (1935), Notes sur la poésie (en colaboración con Paul Éluard, 1936), Trajectoire du rêve (1938), Dictionnaire abrégé du surréalisme (1938), Anthologie de l’humour noir (1940), Situation du surréalisme entre les deux guerres (1945), Yves Tanguy (1947), Ode à Charles Fourier (1947), Flagrant délit (1949), Prolégomènes à un troisième manifeste du surréalisme ou non, précédé d’une réédition des deux Manifestes (1946), Entretiens avec André Parinaud (1952), Du surréalisme en ses œuvres vives (1954), L’Art magique (en colaboración con Gérard Legrand, 1957).

CorrespondenciaLettres à Aube (1938-1966).

Auguste Villiers de L’Isle-Adam / Vox populi y otros cuentos crueles

La Biblioteca Página/12 fue publicada semanalmente con el diario Página/12 entre fines de los ’80 y principios de los ’90. En este volumen no hay pie de impresión así que no es posible saber su fecha de aparición. Eran libros de no más de cien páginas y estaban representados los principales escritores de la literatura a través de los cien volúmenes que integraron la colección.

Jean Marie Mathias Philippe Auguste, conde de Villiers de L’Isle-Adam, más conocido como Auguste Villiers de L’Isle-Adam nació el 7 de noviembre de 1838 en Saint-Brieuc, Francia y falleció en París el 18 de agosto de 1889.

Sus relatos están plenos de ironía, humor negro, sarcasmos y crueldad. La sociedad de su época, los personajes y sus conductas son criticados y satirizados.

Este libro contiene los cuentos Vox populi, La cartelera celeste, La máquina de gloria S.G.D.G., Virginia y Pablo, y El convidado de las últimas fiestas. Este último es un maravilloso ejemplo del talento narrativo de Villiers de L’Isle. Recomendable leer cualquier recopilación de sus cuentos.

René Koering / Concerto pour violon et orchestre

Traducción propia del epígrafe del video en You Tube:

René Koering nació en 1940 en Alsacia (Francia), y estudió música en el Conservatorio de Estrasburgo, donde tomó cursos de composición, piano y oboe. Fue Pierre Boulez quien le aconsejó estudiar con Bruno Maderna en Darmstadt en 1960. Desde 1965 en los más importantes festivales europeos, comenzando muy precisamente en Estrasburgo, estrenó las obras de Koering. Refinó su aproximación y su lenguaje musical a comienzos de los ’70, renegando de la escena que se había abierto ante las obras llamadas de vanguardia, y prefiriendo proyectar su música desinteresadamente hacia el oyente. Desde entonces desarrolló el enlace permanente que es necesario forjar entre el arte y el individuo, sin importar cuál es su rol y lugar en la sociedad actual. Su lenguaje musical, más que hacer un corte con el pasado, buscó su lugar para tenerlo en cuenta  –a su manera, obviamente.— y para compartir el estilo del pasado. Entre aquellos estilos que fueron evocados en su propia escritura podemos mencionar el bel canto (desde los primeros hasta los últimos, desde Bellini a Puccini), Liszt el virtuoso (sus Estudios de ejecución trascendental) y el meditativo (el nocturno Schloflos — Frage und Antwort) tanto como el post-romanticismo y la resultante escuela de Viena [p.e., la Segunda Escuela Vienesa). René Koering, devorado por una insaciable curiosidad, ha metido su mano en los principales géneros musicales: música de cámara (tres cuartetos de cuerdas), música concertante (Fragmentos de sueño, Concierto para violín), música sinfónica (tres sinfonías), ópera (Eleonora, La luna lejana, Avila y Marie de Montpellier) así como música electroacústica, el “Concerts-Match” y la performance musical Ayer, hoy, mañana en la que la música tecno se une a una orquesta sinfónica.

Nota sobre el Concierto para violín y orquesta:

El solista toca a lo largo del concierto, en el estilo de Schoenberg o Berg. La técnica violinística incluye el frecuente uso de doble, triple e incluso cuádruple suspensión. Evitando el registro medio del instrumento, la escritura acude mayormente a los rangos extremos, ya que las tesituras altas y muy altas rápidamente alternan con las más bajas en líneas melódicas que son tensas pero siempre unificadas cuando el violinista pasa de alturas etéreas al abismo más bajo. El estilo musical provee dos áreas distintas, una en la cual melodías que disminuyen o series de largas notas sostenidas envuelven arabescos breves pero virtuosos alrededor, y donde ritmos “irracionales” hacen una aparición esporádica (tresillos, grupos de cinco o siete notas, especialmente al final de la célula melódica, donde ellos actúan como un rubato cadencioso en la tradición establecida por Stravinsky), y otros compuestos de secciones rápidas en las que el violín solista toca en un estilo percusivo con connotaciones marciales, por lo tanto utilizando ritmos “racionales”.

Charles Baudelaire / Remordimientos póstumos

Cuando ya estés dormida, mi bella vampira,
al fondo de un sepulcro hecho de mármol negro,
y cuando tengas solo por casa y por alcoba
una cueva lluviosa y una fosa cavada,

y la piedra oprima tu pecho temeroso
y los costados de tu cuerpo un grácil abandono doblegue
el latido y el querer a tu pecho le impida
y tus pies no corran aventuras,

la tumba, confidente de mi ensueño infinito
(porque la tumba siempre comprenderá a un poeta)
en esas noches largas que destierran el sueño,

te dirá: ¿de qué te sirve, amante imperfecta,
no haber conocido lo que los muertos lloran?
-y te roerá el gusano como un remordimiento.

(Versión de Alain Verjat y Luis Martínez de Merlo, incluida en “Un libro oscuro. 105 poemas negros”, compilación de Florencia Castellano, Editorial Bajo La Luna, 2012)

Laurent Schwebel, fotografía

Laurent Schwebel nació en 1959 en Alsacia, Francia y fue asesinado el 8 de febrero de 2012 en Buenos Aires.

(Publicado en La Nación, 8.2.2012)

Quién era Laurent Schwebel

El francés que falleció en Plaza San Martín cuando intentaban robarle su cámara, estaba en Buenos Aires como guía turístico; era geólogo y fotógrafo naturista

Laurent Schwebel, el fotógrafo naturalista francés asesinado hoy en Retiro , había nacido en 1959 en la región de Alsacia, el este de Francia. Vivía en la ciudad de Illkirch-Graffenstaden.

El francés había llegado ayer a Buenos Aires: estaba como guía de un grupo de turistas franceses rumbo a Puerto Madryn. En poco tiempo emprendía el viaje de regreso a Francia. Antes de partir lo encontró la tragedia: perdió su vida en Plaza San Martín, en el barrio de Retiro, cuando un delincuente intentó robarle su cámara.

Según se informó, el consulado de Francia ya se comunicó con su familia.

Schwebel no se dedicaba al fotoperiodismo sino que trabajaba como geólogo, fotógrafo naturalista y guía de una agencia de turismo francesa especializada en viajes naturalistas, lejanos, extremos.

Este señor de 52 años recorrió varios países del mundo a lo largo de su vida movilizado por su vocación. Había llegado hasta la Antártida contratado como guía turístico por una agencia de viajes polares.

Schwebel era un apasionado de las zonas frías. Realizó su primer viaje al norte de Canadá a los 20 años. También recorrió Groenland, Kamchatka y fue varias veces a la región del Spitzberg, en Noruega.

Como geólogo se especializaba en peces e insectos, conocimientos que le permitieron trabajar como perito en medio ambiente en el departamento galo del Haut-Rhin. Su sitio en la plataforma de fotografías Flickr testimonia su trabajo en esta área.

Fred Philibert y Anne Dupoizat / Mon petit frére de la lune (Mi hermanito de la luna)

El mundo de la luna… explorarlo con atención. Para entender a nuestro pequeño hombre, hay que sentarse, mirar y no hacer caso a sus gestos retraídos sino llevarle a intentar probar un poco de nuestro mundo.

Tenemos que ser pacientes para conseguir atrapar la luna con un hilo de oro y atraerla hasta nuestro viejo planeta.

¿Hasta qué punto este hermanito vendrá a nuestro encuentro? ¿Hasta qué punto podremos ir a su encuentro?

Hoy me hicieron llegar este hermoso corto porque el 2 de abril es el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo. Es muy importante que se haya declarado un día para ello, pero no quiero esperar ese día para subirlo al blog, porque las personas autistas todos los días son merecedoras de nuestra consideración, respeto y amor.

Del sitio oficial de Naciones Unidas www.un.org:

El autismo es una discapacidad permanente del desarrollo que se manifiesta en los tres primeros años de edad. La tasa del autismo en todas las regiones del mundo es alta y tiene un terrible impacto en los niños, sus familias, las comunidades y la sociedad.

A lo largo de su historia, el Sistema de las Naciones Unidas ha promovido los derechos y el bienestar de los discapacitados, incluidos los niños con discapacidades de desarrollo. En 2008, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad entró en vigor, reafirmando el principio fundamental de universalidad de los derechos humanos para todos.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró por unanimidad el 2 de abril como Día Mundial de Concientización sobre el Autismo (A/RES/62/139) para poner de relieve la necesidad de ayudar a mejorar las condiciones de vida de los niños y adultos que sufren este trastorno.

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Corto realizado por Fred Philibert y Anne Dupoizat, 2007.

Premiado en el Festival de Cine Independiente de Osnabrück, Alemania (2008).

Seleccionado para el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary (República Checa, 2010), Festival de las Naciones, Ebensee (Austria, 2010), Festival Internacional de Cortometrajes de Dresden (Alemania, 2010), Leipzig – Festival Internacional de Cine Documental y de Animación (Alemania, 2009), Seoul International Cartoon & Animation Festival (Corea del Sur, 2009), Sacramento – Festival de cine francés (Estados Unidos, 2009), Sydney – Festival de Cine (Australia, 2009), Trickfilm – Festival Internacional de Cine de Animación de Stuttgart (Alemania, 2009), AniFest – Festival internacional de cine de animación de Teplice (República Checa, 2009), Bratislava – Festival de cine francófono (Eslovaquia, 2009), Nueva York – Rendez-vous With French Cinema Today (Estados Unidos, 2009), Brest – Festival Europeo de Cortometrajes (Francia, 2008), Festival Itinerante de Cine Europeo de Ankara (Turquía, 2008), Festival de Cine Independiente de Osnabrück (Alemania, 2008), Festival Internacional de Cine Francófono de Namur (Bélgica, 2008), Festival Internacional de Animación de Ottawa (Canadá, 2008), Festival Internacional de Cortometrajes y Nuevas Imágenes de Roma (Arcipelago) (Italia,- 2008), Brooklyn – Festival Internacional de Cine (Estados Unidos, 2008), Festival de cortometrajes de Bruselas (Bélgica, 2008).

Pierre Louÿs / Les Chansons de Bilitis (Las canciones de Bilitis) / Georges Barbier, ilustraciones

(Traducción propia del epígrafe del video en inglés.)

En 1922, George Barbier, talló sobre madera cuarenta y dos ilustraciones que fueron publicadas por Pierre Corrand en una edición limitada de 133 copias. Los dibujos fueron coloreados por Schmied y firmados por Barbier cuya brillante carrera como ilustrador comenzó en 1911. Este libro está considerado como su mejor obra de sus comienzos que se sitúa como uno de los trabajos más exquisitos del Art Deco.

“Las canciones de Bilitis” es una colección de poesía erótica de Pierre Louÿs y se publicó en Paris en 1894.

Los sensuales poemas del libro son al estilo de Safo; la introducción expresa que fueron encontrados sobre las paredes de una tumba en Chipre, escritos por una mujer de la antigua Grecia llamada Bilitis, una cortesana y contemporánea de Safo, a cuya “vida” Louÿs dedicó una pequeña sección de su libro. Sobre la publicación, el volumen engañó incluso a los estudiosos más expertos. Aunque los poemas en realidad eran fabulaciones inteligentes, creadas por el mismo Louÿs, son considerados literatura importante.

Louÿs expresó que los 143 poemas en prosa, excluyendo 3 epitafios, eran completamente la obra de esta antigua poetisa—un lugar donde ella depositaba sus más íntimos pensamientos y sus acciones más públicas, desde la inocencia de la infancia en Pamphylia hasta la soledad y mortificación de sus últimos años. Si bien la mayor parte de Las canciones de Bilitis es un trabajo original, muchos de los poemas en la colección fueron epigramas rehechos de la Antología Palatina, y Louÿs inclusive tomó prestados algunos versos de la misma Safo. Los propios poemas son una mezcla de suave sensualidad y estilo pulido a la manera de la escuela parnasiana, pero por debajo corren unos matices sutiles galos de los que Louÿs nunca podría escapar. Para dar autenticidad a la falsificación, Louÿs enumeró algunos poemas somo “no traducidos” en el índice; incluso construyó una sección completa de su libro titulada “La vida de Bilitis”, citando a un cierto arqueólogo inventado Herr G. Heim (“Sr. S. Ecreto”) como el descubridor de la tumba de Bilitis. Y si bien Louÿs demostró un gran conocimiento de la cultura griega antigua, que van desde los juegos de niños en “Tortie Tortue” a la aplicación de olores en “Perfumes”, los poemas eventualmente fueron expuestos como un fraude literario. Esto poco hizo para corromper su valor literario a los ojos de los lectores, sin embargo, y la abierta y simpática celebración de Louÿs de la sensualidad lésbica le otorgó sensación y significación histórica.

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Algunas de Las Canciones de Bilitis:

EL ÁRBOL

Me he desvestido para subir a un árbol. Mis piernas desnudas abrazan la corteza lisa y húmeda. Mis sandalias caminan sobre las ramas.

En lo alto, pero todavía bajo las hojas y a la sombra del calor, me he sentado a caballo sobre una rama apartada, balanceando mis pies en el vacío.

Había llovido. Gotas de agua caían y corrían por mi piel. Mis manos estaban manchadas de musgo y los dedos de mis pies estaban rojos a causa de las flores aplastadas.

Sentía al hermoso árbol vivir cuando el viento pasaba a través de él; entonces apretaba más las piernas y aplicaba mis labios abiertos sobre la parte musgosa de una rama.

EL ANTRO DE LAS NINFAS

Tus pies son más delicados que los de la argentina Thetis. Entre tus brazos cruzados reúnes tus senos o los acunas blandamente como dos bellos cuerpos de palomas.

Bajo tus cabellos disimulas tus ojos húmedos, tu boca temblorosa y las flores rojas de tus orejas; pero nada detendrá mi mirada ni el cálido hálito del beso.

Porque en el secreto de tu cuerpo estás tú, Mnasidika amada, que recelas del antro de aquellas ninfas de que habla Homero, el lugar donde las náyades tejen paños de púrpura.

El lugar de donde fluyen, gota a gota, unas fuentes inagotables y donde la puerta del Norte deja descender a los hombres, y donde la puerta del Sur deja entrar a los Inmortales.

BILITIS

Una mujer se envuelve en lana blanca. Otra se viste de seda y de oro. Otra se cubre de flores, de hojas verdes de uvas.

Yo sólo sabría vivir desnuda. Amante mío, tómame como soy sin ropas, ni joyas ni sandalias, he aquí Bilitis tal como es.

Mis cabellos son negros de su negrura y mis labios rojos de su rojo. Mis bucles flotan a mi alrededor libres como plumas.

Tómame tal como mi madre me hizo una noche de amor lejana y, si te gusto así, no olvides decírmelo.

(De Las Canciones de Bilitis, de Pierre Louÿs, Ediciones 29, Barcelona, España.)

Pierre Louÿs nació en Gand, Bélgica el 10 de diciembre de 1870 y falleció en Paris el 6 de junio de 1925.

Obras: Astarté (1891), Chrysis ou la cérémonie matinale (1893), Lêda ou la louange des bienheureuses ténèbres (1894), Ariane ou le chemin de la paix éternelle (1894), La Maison sur le Nil ou Les apparences de la vertu (1894), Les Chansons de Bilitis (1894), Danaë ou le malheur (1895), Aphrodite (1896), La Femme et le Pantin (1898), Byblis ou l’enchantement des larmes (1898), Les Aventures du Roi Pausole (1901), Sanguines (1903), Archipel (1906), La Femme et le Pantin, pièce en 4 actes de Pierre Louys et Pierre Frondaie (Paris, Théâtre Antoine, 8 décembre 1910), Pervigilium Mortis (no publicado, 1917), Isthi (1917), Poëtique (1917), Manuel de civilité pour les petites filles à l’usage des maisons d’éducation (1926), Trois filles de leur mère (1926), Pybrac (1927), Douze douzains de dialogues ou Petites scènes amoureuses (1927), Psyché (1927), Au Temps des Juges (1933), L’Île aux dames, ébauche pour un roman érotiqueManuel de Gomorrhe (1991). Su diario fue publicado después de su muerte y completado en 2003 (Mon Journal (20 mai 1888-14 mars 1890). Pierre Louÿs asimismo es autor de una correspondencia excepcional la que ha sido publicada en parte, con Claude Debussy, Paul Valéry y André Gide, con su hijo Georges Louis: Mille Lettres inédites de Pierre Louÿs à Georges Louis 1890-1917) o Correspondance inédite (2006).

George Barbier nació en Nantes, Francia en 1882 y falleció en Paris en 1932.

Ai no korîda (El imperio de los sentidos)

Ai no korida (1976) es una historia basada en hechos que sucedieron en Japón en la década de 1930.

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Sada Abe es una ex prostituta que comienza a trabajar como personal de servicio en un hotel. El dueño del lugar es Kichizo Ishida, que está casado con la jefa de los servicios. Kichizo gusta de los excesos y lleva una vida sexualmente muy activa. No transcurre mucho tiempo para que se transformen en amantes. Su atracción mutua les hace dejar de lado todo ocultamiento y cuidado para llevar a cabo sus relaciones. La intensísima atracción sexual y obsesión que siente Sada por Kichizo los lleva a atravesar todos los límites.

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Un film sobre el amor, el deseo y la muerte, incómodo, sofocante, sórdido, exasperante, que muestra la sinrazón de los protagonistas en la búsqueda por poseerse y de intentar que nadie más pueda gozar de ambos. Además de adentrarnos en dos personalidades especiales, y siempre que se trata de relaciones de poder, podríamos hacer una transposición a los vínculos que se establecen entre, por una parte, los ciudadanos de un país (la gran mayoría de la población) que tiene, digamos, un régimen democrático para elegir a sus representantes y, por otra, los que detentan el poder. Necesidad, utilización, dependencia, obediencia, sumisión… ¿qué es una relación? ¿hasta dónde llega el deseo mutuo? ¿puede terminar como terminan Sada y Kichizo? ¿placer o venganza?

Los treinta y cinco años pasados desde su estreno no han hecho disminuir todos los méritos cinematográficos de la película entre los cuales está la música y las actuaciones excluyentes de Tatsuya Fuji (Kichizo Ishida) y Eiko Matsuda (Sada Abe).

Su exhibición en Argentina fue prohibida por la última dictadura militar. La dirigió Nagisa Oshima, nacido el 31 de marzo de 1932 en Kyoto, Japón.

Filmografía: Ai to kibo no machi (1959), Seishun zankoku monogatari (Historias crueles de juventud, 1960), Taiyo no hakaba (1960), Nihon no yoru to kiri (1960), Shiiku (1961), Amakusa Shiro Tokisada (1962), Etsuraku (1965), Hakuchu no torima (1966), Ninja bugeicho (1967), Nihon shunkako (1967), Muri shinju: Nihon no natsu (1967), Koshikei (1968), Kaettekita yopparai (1968), Shinjuku dorobo nikki (Diario de un ladrón de Shinjuku, 1968), Shônen (1969), Tokyo senso sengo hiwa (Murió después de la guerra, 1970), Gishiki (1971), Natsu no imoto (1972), The Battle of Tsushima (1975, documental), Ai no korida (El imperio de los sentidos, 1976), Ai no borei (El imperio de la pasión, 1978), Furyo / Senjo no / Merry Christmas Mr. Lawrence (Feliz Navidad, Mr. Lawrence, 1983), Makkusu, mon amuru (Max, mi amor, 1986), Kyoto, My Mother’s Place (1991), Gohatto (Tabú, 1999).

Hadewijch (Entre la fe y la pasión)

Bruno Dumont nació en 1958 en Bailleul, Francia. Dirigió las películas Flandres (2006), Twentynine Palms (2003), L’humanité (1999) y La vie de Jésus (1997). Su última obra es Hors Satan (2011). En Argentina Hadewijch (2009) fue presentada en el BAFICI 2010 (Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires) con el título de Entre la fe y la pasión. Dumont también escribió el guión.

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Hadewijch es un drama acerca de lo que está viviendo la joven veinteañera Céline, hija de un matrimonio en una muy buena situación económica. Pero a Céline lo que la atormenta y la martiriza es su relación con Dios. Está enamorada de Dios y siente su ausencia. Céline anhela una unión absoluta con Él, mientras que por casualidad, se relaciona con jóvenes creyentes musulmanes de las afueras de París que le acercan otro planteo sobre su tarea en este mundo.

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Hadewijch de Amberes (también conocida como Hadewijch de Brabante o Hadewijch de Antwerp) vivió en el siglo XIII y perteneció a la comunidad de las Beguinas, ubicándose en Bélgica, Holanda, Alemania y el norte de Francia. Si bien no tomaban los votos, eran mujeres cuyas vidas transcurrían muy simplemente y también ayudaban a los pobres. Hacían votos de castidad anuales. Es autora de Visiones, Cartas y Mengeldichten.

Todas las cosas

Todas las cosas
son demasiado pequeñas
para sostenerme,
soy tan vasta.

En el infinito
alcanzo
lo No Creado.

Lo he
tocado,
se me deshace
más amplio que lo amplio.

Todo lo demás
es demasiado estrecho.

Tú lo sabes bien,
tú que también estás ahí.

(Traducción propia del texto en inglés en www.poetry-chaikhana.com)

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Es un film ascético, muy interesante por las preguntas que podemos plantearnos a partir de los hechos que muestra. ¿Es posible una unión con Dios que no conlleve al martirio o al sacrificio? ¿Cuál es el dolor que perturba a Céline? Las respuestas que busca ¿están en el mundo exterior al de un convento o en la abstención del mundo cotidiano? La “verdadera” fe ¿es sólo sufrimiento? ¿Creer es sufrir? ¿Qué estamos dispuestos a hacer para lograr una unión extrema con Dios? Julie Sokolowski le otorga a Céline los matices justos y precisos para transmitir su drama interior.

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Actúan Julie Sokolowski (Céline, Hadewijch), Yassine Salime (Yassine Chikh), Karl Sarafidis (Nassir Chikh), David Dewaele (David).

Francis Picabia / El cielo

París brilla a la luna
desde lo alto del cielo.
Los tranvías pasan
como la muerte.
La muerte es un caminito
para todo el mundo.
La muerte es una estatua.

Las mejores familias
tienen la edad de la razón
me gusta más el cacao
de los mendigos
que no se resignan
por miedo a morir,
ya que las iglesias no son más vírgenes.

Usad siempre la puerta lateral
para subir al cielo.
Felizmente el cielo para mí
está al fin del mundo.
Dios vive en una caja fuerte
de la que los pobres nunca tendrán la llave.

(De Thalassa dans le desert)

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Francis-Marie Martinez de Picabia nació el 22 de enero de 1879 en Paris y falleció el 30 de noviembre de 1953 en Paris. Fue poeta y pintor.

Obra escrita: Cinquante-deux miroirs, Barcelone, octobre 1917, Poèmes et dessins de la Fille née sans mère, Lausanne, Imprimeries réunies, avril 1918, L’Ilot de Beau-Séjour dans le Canton de Nudité, Lausanne, juin 1918, L’Athlète des Pompes funèbres, Bégnins, décembre 1918, Râteliers platoniques, Lausanne, décembre 1918, Poésie ron-ron, Lausanne, février 1919, Pensées sans langage, Paris, Figuière, avril 1919, Unique Eunuque Paris, Au Sans Pareil, Coll. «Dada», février 1920. Rééd. Paris, Allia, 1992, Jésus-Christ Rastaquouère, Paris, Au Sans Pareil, «Dada», automne 1920. Rééd. Paris, Allia, 1996, Caravansérail [1924]. Ed. Luc-Henri Mercié. Paris, Belfond, 1975, Choix de poèmes par Henri Parisot, Paris, Guy Lévis-Mano, 1947, Lettres à Christine, édition établie par Jean Sireuil. Présentation, chronologie et bibliographie par Marc Dachy. Paris, Champ Libre, 1988, Ecrits, deux volumes. Ed. Olivier Revault d’Allonnes et Dominique Bouissou. Paris, Belfond, 1975 et 1978, Ecrits critiques, préf. Bernard Noël. Ed. Carole Boulbès. Paris, Mémoire du Livre, 2005.

Alain Gagnol y Jean-Loup Felicioli / El egoista

Además de esta maravilla cruel y amarga, Alain Gagnol (1967, Roanne, Loire, Francia) y Jean Loup Felicioli crearon en 1999 la serie de diez cortos de animación titulada Les tragedies minuscules (Las tragedias minúsculas), que también se ocupan de las relaciones humanas y quizás algunas cosas más.

Los títulos que conforman esa serie son:
La dispute
Un couteau dans les fourchettes
Ça aurait dû être moi
Je lui ai demandé ce qu’il avait fait pendant toutes ces années
Il est arrivé quand on parlait de lui
Je l’ai vue devant chez moi
Le canapé
Si tu savais ce que j’en pense
Un coin d’ombre
Il faut savoir attendre le bon moment