Franz Kafka / Prometeo

De Prometeo informan cuatro leyendas. Según la primera, fue amarrado al Cáucaso por haber revelado a los hombres los secretos divinos, y los dioses mandaron águilas a devorar su hígado, perpetuamente renovado.

Según la segunda, Prometeo, aguijoneado por el dolor de los picos desgarradores, se fue hundiendo en la roca gasta compenetrarse con ella.

Según la tercera, la traición fue olvidada en el curso de los siglos. Los dioses lo olvidaron, las águilas lo olvidaron, él mismo lo olvidó.

Según la cuarta, se cansaron de esa historia insensata. Se cansaron de los dioses, se cansaron las águilas, la herida se cerró de cansancio.

Quedó el inexplicable peñasco.

La leyenda quiere explicar lo inexplicable.

Como nacida de una verdad, tiene que volver a lo inexplicable.

(En La metamorfosis, Biblioteca Clásica y Contemporánea, Editorial Losada, Buenos Aires.  Traducción y prólogo de Jorge Luis Borges. El volumen incluye La metamorfosis, La edificación de la muralla china, Un artista del hambre, Un artista del trapecio, Una cruza, El buitre, El escudo de la ciudad, Prometeo, Una confusión cotidiana)

Cuentos breves para leer en el colectivo

Excelente volumen de cuentos publicado en 2004 que bien podría titularse Cuentos crueles y de humor negro, ya que las historias transcurren en atmósferas oscuras y con altas dosis de sordidez, tragedia y absurdo, aptas para ser leídas más bien por la noche y antes de dormir…

Todos los autores que están son algunos de los máximos exponentes de la literatura. Se podrán agregar a otros, pero los aquí incluidos sin dudas pertenecen al grupo de los cuentistas que deben leerse alguna vez.

La antología es de escritores nacidos en el siglo XIX (la excepción es Leopardi que nació en 1798) y de lengua no española, pero otro de los méritos del libro es la muy buena traducción de Luz Freire.

La selección y el prólogo estuvieron a cargo de Maximiliano Tomas y se incluyen noticias biográficas acerca de los autores.

Cuentos incluidos:

Ryunosuke Akutagawa. Rashomon
Leónidas Andreiev La nada
Guillaume Apollinaire El bergantín holandés
Ambrose Bierce Aceite de perro
Anton Chejov Las damas
Kate Chopin El hijo de Désireé
Francis Bret Harte El hombre de Solano
O. Henry El policía y el himno
Franz Kafka Un viejo manuscrito
Giacomo Leopardi Diálogo entre un vendedor de almanaques y un transeúnte
Jack London La ley de la vida
Katherine Mansfield La mosca
Guy de Maupassant Pierrot
Herman Melville El vendedor de pararrayos
Edgar Allan Poe Hop-Frog
Saki Sredni Vashtar
Robert Louis Stevenson La piedra de la verdad
Mark Twain El cuento californiano
Auguste Villiers de L’Isle Adam La tortura de la esperanza
Oscar Wilde El ruiseñor y la rosa

Kōji Yamamura / Kafuka: Inaka Isha (Kafka: Un médico rural)

Kōji Yamamura nació el 4 de junio de 1964 en Nagoya, Japón.

Filmografía: Aquatic (Suisei, 1987, 5 min.), Japanese-English Pictionary (Hyakkazukan, 1989, 12 min.), Perspektivenbox -Researcher’s Search- (Enkinhō no Hako -Hakase no Sagashimono-, 1990, 4 min.), The Elevator (Fushigina Erebētā, 1991, 7 min.), Karo & Piyobupt (Karo to Piyobuputo: “A House”, O-Uchi, 1993, 4 min.; “The Sandwiches”, Sandoicchi, 1993, 4 min.; “Imagination”, Ame no Hi, 1993, 4 min.), Pacusi (Pakushi, 1995, 18 × 1 min.), Kipling Jr. (Kippuringu Jr., 1995, 14 min.), Kid’s Castle (1995, 5 min.), Bavel’s Book (Babel no Hon, 1996, 5 min.), Mr. Rib Globe (Chikyū Rokkotsu Otoko, 1998, 2 min.), 48 segundos segmento “CARP” para REMtv (1999), Your Choice! (Docchinisuru, 1999, 10 min.), Mt. Head (Atamayama, 2002, 10 min.), Pieces (Omake, 2003, 2 min.), 40 segundos segmento para Winter Days (Fuyu no Hi, 2003), The Old Crocodile (Toshi o Totta Wani, 2005, 13 min.), 5 minutos segmento “Fig” para Tokyo Loop (2006), Franz Kafka – Ein Landarzt (Kafuka: Inaka Isha, 2007, 21 min.), A Child’s Metaphysics (Kodomo no Keijijōgaku, 2007, 5 min.), Muybridge’s Strings (Maiburijji no Ito, 2011, 12 min.).

Su sitio web es www.yamamura-animation.jp

Franz Kafka. Cuadernos en octava

En el prólogo, Max Brod escribe: Entre los papeles de Kafka, junto con otras cosas, se encontraron ocho pequeños cuadernos azules en octava, de esos que en la escuela se llaman “cuadernos de deberes”. Contienen muchas otras reflexiones además de los aforismos. Este libro presenta los pensamientos de Kafka en el orden en que fueron escritos. Los cuadernos en octava contienen numerosos fragmentos y hasta cuentos completos. El primer cuaderno tiene un solo texto fechado, el del 19 de febrero de 1917. Sobre la base de esa única nota con fecha cabe deducir que se trata, cronológicamente, del primero. Los cuadernos en octava no fueron numerados por Kafka, como lo hizo con aquellos en cuarto, de manera que el orden en que se presentan proviene de simples conjeturas.

“Octava” es una designación característica de la industria gráfica para los libros o folletos cuyo tamaño es igual a la octava parte de un pliego de papel de impresión.

Los cuadernos en “cuarto” son los trece cuadernos que constituyen sus Diarios (1910-1923).

Estoy perdiendo el camino.
El camino verdadero pasa por una cuerda, que no está tendida en lo alto sino sobre el suelo. Parece preparada más para hacer tropezar que para que se la recorra.

Hay que recobrar el aliento cada vez que se sale de un tanque de vanidad o de autocomplacencia. La orgía constituida por la lectura de mi cuento publicado en Der Jude. Como una ardilla enjaulada. Felicidad por el movimiento, desesperación por la estrechez, locura de la perseverancia, sensación de desolación frente a la calma exterior. Todo ello alternativa o simultáneamente, aun en el lodo del fin.

Una soleada franja de felicidad.

Debilidad de la memoria respecto de los detalles y la estructura del propio concepto del mundo: pésima señal. Solamente fragmentos de un todo. ¿Cómo quieres siquiera rozar tu deber supremo, cómo quieres siquiera intuir la proximidad, siquiera soñar la existencia, siquiera invocar el sueño, siquiera aprender las letras que componen la invocación, si no estás en condiciones de concentrarte hasta el punto que, cuando sea el momento decisivo, puedas apretar tu todo en la mano como se aprieta una piedra para arrojarla, un cuchillo
para matar? Por otra parte: no hace falta escupirse en las manos antes de unirlas en plegaria.

¿Es posible pensar una cosa desconsolada? O mejor, ¿una cosa tan desconsolada que no tenga siquiera soplo de consuelo? Una escapatoria sería considerar como consuelo el conocer por sí mismo. Podría pensarse, por ejemplo: debes abolirte, y mantenerse moralmente en pie sin falsear la realidad de tal descubrimiento, sostenido por la conciencia de haberse dado cuenta. Lo que significa verdaderamente arrancarse de la ciénaga tirando del propio pelo. Pero lo que es ridículo en el mundo físico, es posible en el espiritual. En él no rige la ley de gravedad (los ángeles no vuelan, no abolieron ninguna gravedad, somos nosotros, observadores de este mundo terreno, que no sabemos expresarnos mejor), cosa que para nosotros, desde luego es inimaginable, o lo es sólo en un grado más elevado. Qué mísero es el conocimiento que tengo de mi habitación. (Noche) ¿Por qué? No existe una observación del mundo exterior. La psicología descriptiva, por lo menos, se incluye con toda probabilidad en el campo del antropomorfismo, y del mundo interior apenas toca los límites. El mundo interior se puede vivir nada más, no describir. –La psicología es la descripción del reflejo del mundo terreno en la superficie celeste, o mejor: la descripción de un reflejo, como nos lo imaginamos nosotros, criaturas impregnadas de tierra, porque en realidad no hay ningún reflejo, somos nosotros únicamente quienes vemos tierra hacia donde miremos.

La psicología es impaciencia.
Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia, interrupción prematura de un proceso metódico, obstáculo aparente levantado en torno de una realidad aparente.
La desgracia de Don Quijote no es su fantasía, es Sancho Panza.

20 de octubre. En cama.
Existen dos pecados capitales, en el hombre, en los cuales se originan todos los demás: impaciencia e indolencia. La impaciencia hizo que lo expulsaran del paraíso, al que no vuelve por culpa de la indolencia. Pero quizá no existe más que un solo pecado capital: la impaciencia. Por causa de la impaciencia lo expulsaron, por causa de la impaciencia no vuelve.

Nosotros, vistos con nuestros ojos sucios de tierra, nos encontramos en la situación de un grupo de viajeros en ferrocarril que han sufrido un accidente en un túnel, precisamente en un punto donde no se ve ya la luz de la entrada, y en cuanto a la de salida, parece tan minúscula que la vista ha de buscarla continuamente y perderla continuamente, mientras no se tiene siquiera la seguridad de si se trata del principio o del fin del túnel. Entre tanto, en torno de nosotros, en el desorden de nuestros sentidos o en su hipersensibilidad, se da una multitud de monstruos y una especie de juego caleidoscópico fascinante o fatigante, según el humor y las heridas de cada uno.
¿Qué debo hacer? o bien: ¿Por qué debo hacerlo?, no son preguntas que se mediten allí dentro.

Muchas sombras de difuntos no hacen más que lamer las ondas del río de los muertos, porque llega de nuestro mundo y conserva el gusto salobre de nuestros mares. Entonces, el río, detenido por el asco, se pone a correr hacia atrás y empuja a los muertos de vuelta a la vida. Pero ellos están felices, cantan himnos de agradecimiento y acarician las aguas trastornadas.
A partir de cierto punto, en adelante no hay regreso. Es el punto que hay que alcanzar.
El momento decisivo de la evolución humana está siempre en transcurso. Por eso tienen razón aquellos movimientos espirituales revolucionarios que declaran insignificante todo lo anterior, ya que, efectivamente, no ha sucedido nada todavía.

Conócete a ti mismo no significa: Obsérvate. Obsérvate es la palabra de la serpiente. Significa: Conviértete en amo de tus actos. Pero ya lo eres, eres amo de tus actos. Esta frase, por lo tanto, significa: ¡Ignórate! ¡Destrúyete! Algo malo entonces. Y sólo quien se inclina profundamente oye también el mensaje bueno que dice: “Para hacer de ti mismo lo que eres.”

No conozco el contenido,
no poseo la llave,
no creo en las voces,
todo comprensible,
ya que soy yo mismo.

El suicida es un preso que ve, en el patio de la prisión, una horca, cree erróneamente que le está destinada, se escapa por la noche de la celda, baja y se ahorca solo.

La voluntad es libre significa: era libre cuando quiso el desierto, es libre cuando puede elegir el camino para atravesarlo, es libre cuando puede elegir el paso que llevará, pero no es libre porque debe necesariamente atravesar el desierto, no es libre porque cada camino, en su intrincado laberinto, pasa por cada palmo del desierto.

Nuestra salvación es la muerte, pero no ésta.

No es necesario que salgas de casa. Quédate a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate completamente solo y en silencio. El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar, no puede dejar de hacerlo, se prosternará extático a tus pies.

Di, viejo sinvergüenza, ¿qué dirías si pusiéramos finalmente las cosas en su lugar?
No, no, me defendería con uñas y dientes.
No lo dudo. Y sin embargo habría que eliminarte.
Iré a llamar a mis padres.
Eso también lo tengo previsto. Habrá que poner a ellos también contra la pared.

Algunos de mis escritores preferidos: modos de vivir, modos de crear, maneras de morir

Edgar Allan Poe nace en 1809 y muere en 1849 a los 40 años. Luego de haberse reencontrado con Sarah Royster, un amor de juventud en la ciudad de Richmond, se concerta la fecha de la boda para el 17 de octubre de ese año. Luego se pierde el rastro de Poe. El día 3 es encontrado en las calles de Baltimore en estado de delirio, muy angustiado. El 7 muere en el Washington College Hospital sin haber podido decir cómo había llegado a ese estado. Sufría de alcoholismo. En 1835, a los 26 años, se había casado con una prima, Virginia Clemm, de 13 años.

Guy de Maupassant nace en 1850. Intentó cortarse la garganta el 1 de enero de 1892 y luego de pasar dieciocho meses en una casi total inconsciencia muere al año siguiente a los 42 años en el hospicio de Auteuil.

Franz Kafka nace en 1883. Sufría de una tuberculosis que había sido diagnosticada en 1917 cuando tenía 34 años, al terminar su relación con Felice Bauer, su primer amor, a quien seguirían Milena y Dora Diamant. Muere en 1924 a los 40 años a causa de una tuberculosis de laringe.

Howard Phillips Lovecraft nace en 1890 y muere en 1937 a los 46 años de cancer intestinal. Sufría de nefritis crónica.

Horacio Quiroga nació en 1878. A los dos meses de edad muere su padre en un accidente de caza, luego de que se le disparara la escopeta. Sus hermanas Pastora y Prudencia mueren de fiebre tifoidea. Cuando tenía 19 años y delante suyo se suicida su padrastro luego de sufrir parálisis cerebral. En 1902 mata accidentalmente de un disparo a su amigo Federico Ferrando. En 1909 (a sus 31 años) se casa con una alumna suya, Ana María Cirés, 12 años menor que Quiroga. Seis años después ella se suicida con veneno muriendo luego de una agonía de ocho días. Su segunda esposa María Elena Bravo (30 años menor) lo abandona en medio de la selva luego de seis años de matrimonio, llevándose a Pitoca, la hija de ambos. Quiroga se suicida en 1937 a los 58 años por ingestión de cianuro luego de haberle sido diagnosticado cancer gástrico. Su hija Eglé se suicida un año después de la muerte de su padre. Su hijo Darío Quiroga se mata en 1952. Su hija Pitoca se suicida en 1988.

Kafka en Gaza, Gaza en Kafka

FRANZ KAFKA. Ante la ley

08

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta al guardián, y le pide que le deje entrar. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde le permitirá.

-Es posible -contesta el guardián-, pero ahora no.

10

La puerta de la ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el campesino se inclina para espiar el interior. El guardián lo ve, se ríe y le dice:

-Si tantas ganas tienes, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón hayotros tantos guardianes, cada uno más poderoso que el anterior. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo soportar su vista.

012

El campesino no había imaginado tales dificultades; pero el imponente aspecto del guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su larga barba de tártaro, rala y negra, le convencen de que es mejor que espere. El guardián le da un banquito y le permite sentarse a un costado de la puerta. Allí espera días y años. Intenta entrar un sinfín de veces y suplica sin cesar al guardián. Con frecuencia, el guardián mantiene con él breves conversaciones, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas, pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final siempre le repite quetodavía no puede dejarlo entrar. El campesino, que ha llevado muchas cosas para el viaje, lo ofrece todo, aún lo más valioso, para sobornar al guardián. Éste acepta los obsequios, pero le dice:

-Lo acepto para que no pienses que has omitido algún esfuerzo.

02

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

03

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

06

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

09