Jacques Auguste Simon Collin de Plancy / Dictionnaire Infernal (1863)

Traducción de la información que acompaña las imágenes:

Jacques Auguste Simon Collin de Plancy (1793-1887) fue un ocultista, demonólogo y escritor francés; publicó algunos libros sobre ocultismo y demonología. Nació en 1793 en Plancy-l’Abbaye y murió en 1887. Fue un librepensador influenciado por Voltaire. Trabajó como impresor y editor en Plancy-l’Abbaye y en Paris. Entre 1830 y 1837, vivió en Bruselas, y luego retornó a Francia después de volver a la religión católica.
Collin de Plancy siguió la tradición de muchos demonólogos anteriores al catalogar demonios por nombre y título de nobleza, como ocurrió con grimorios como Pseudomonarchia Daemonum, y The Lesser Key of Solomon entre otros. En 1818 se publicó su obra más conocida, Dictionnaire Infernal. En 1863 se le agregaron algunas imágenes que lo hicieron famoso: dibujos imaginarios respecto a la apariencia de ciertos demonios. En 1822 fue publicitado como:
“Anécdotas del nuevo siglo diecinueve o historietas, anécdotas recientes, productos y palabras poco conocidas, aventuras singulares, citas variadas, ofreciéndose partes curiosas y juntas, para utilizarse para la historia de las costumbres y el espíritu del siglo que nosotros vivimos comparadas con las de los últimos siglos.”
Es considerada la obra mayor que documenta seres, personajes, libros, obras y causas pertinentes a las manifestaciones y magia del tráfico con el Infierno; adivinaciones, ciencias ocultas, grimorios, maravillas, errores, prejuicios, tradiciones, cuentos populares, las variadas supersticiones, y en general toda manera de creencias en lo maravilloso, sorprendente, misterioso y supernatural.
A fines de 1830 él se transformó abiertamente en un católico entusiasta — para confusión de sus anteriores admiradores y detractores.
En 1846 se podía comprar (por 16 francos los dos volúmenes) el Dictionnaire Sciences Occultes et des Idée’es superstitieuses que es otro listado de demonios.
Jacques Auguste Simon Collin de Plancy fue el padre de Victor Emile Marie Joseph Collin de Plancy (1853-1924) que durante cerca de una década a partir de 1884 sirvió como Ministro francés en Corea y cuyos libros y obras de arte que coleccionó fueron a formar parte del corazón de las colecciones coreanas de la Bibliothèque Nationale de Francia y del Musée Guimet en Paris.
El Dictionnaire Infernal es un libro acerca de demonología, organizado en jerarquías infernales. Fue escrito por Jacques Auguste Simon Collin de Plancy y publicado por primera vez en 1818. Hubo varias ediciones del libro, pero quizás la más famosa es la edición de 1863, en la que fueron agregadas sesenta y nueve ilustraciones al libro. Esas ilustraciones son dibujos que tratan de representar las descripciones del aspecto de algunos demonios. Muchas de esas imágenes fueron utilizadas más tarde en la edición de S. L. MacGregor Mathers de The Lesser Key of Solomon aunque algunas de ellas fueron eliminadas.

Música: Keith Jarrett, “Shock, Scatter”.

J.D. Salinger (1951) The catcher in the rye (El guardián entre el centeno)

The catcher in the rye (1951) es la única novela que escribió Salinger. Han habido dos maneras de traducir el título al español. Según consta en Wikipedia (es.wikipedia.org):

La primera traducción al castellano de la obra, realizada en 1961 por Compañía General Fabril Editora en la colección Anaquel de Buenos Aires, fue titulada El cazador oculto. Posteriormente una traducción española de 1978 tituló la obra como El guardián entre el centeno. Ese título viene siendo criticado por escritores no españoles desde hace tiempo. Rodolfo Rabanal explicó en 2001:

El guardián entre el centeno es estrictamente literal porque responde a las cinco palabras del título en inglés, pero esa literalidad no beneficia el sentido, más bien lo oscurece. El guardián es el jugador que en el béisbol corre para atrapar la pelota; si ese jugador se encuentra, de manera figurada, en un campo casi idéntico a un trigal, estará evidentemente oculto y fuera del alcance del bateador. En suma, «cazaría» la pelota desde una guarida y se comportaría como un cazador oculto. Ésa es la idea que inspiró el título de Salinger, sólo que en inglés, y en los Estados Unidos, bastaba con la literalidad para establecer la metáfora. Pero en la versión en español era preciso imaginar el propósito de Salinger y dar exactamente la idea que el autor buscaba. Luego se impuso esta nueva versión y el guardián en el centeno ya no suena a nada.

De todas maneras, Salinger desautorizó cualquier otra traducción al castellano, con lo que el primer título, que fue la única versión en español durante décadas, nunca más pudo usarse.

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La novela es la historia de Holden Caulfield, un muchacho de 16 años a quien acaban de expulsar del colegio secundario Pencey, ubicado en Agerstown, Pennsylvania, EEUU. Holden narra los momentos inmediatamente posteriores a la notificación de su expulsión, la relación con su compañero de habitación en el colegio y con otros de sus amigos y el camino que emprende de regreso a Nueva York, donde viven sus padres y su hermana Phoebe, la menor de los cuatro hermanos. Ellos nada saben de su nueva situación.

Pero Holden demora su vuelta a la casa paterna y en Nueva York visita algún bar, algún hotel, bebe, tiene encuentros con personas especiales en la noche neoyorquina y trata de encontrarse con amigas que viven allí.

La narración de Holden es la de un joven que tiene una percepción especial de la realidad, ya que es bastante lector. Y en sus descripciones y valoraciones utiliza un lenguaje vulgar, propio del adolescente que es, lo que provocó una conmoción en el ambiente literario de la época. Y las repercusiones no se limitaron a la década del ’50 sino que se extendieron muchos años después ya que su lectura no ha estado aconsejada por las autoridades escolares.

La traducción de Carmen Criado (en la edición de Alianza Editorial) está realizada a un español de España, esto es, plagada de expresiones propias del lenguaje corriente ibérico, lo que no ayuda a disfrutar plenamente de su lectura.

Una obra excelente, imprescindible.

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El tema Catcher in the rye, del grupo Guns N’Roses forma parte de su album Chinese Democracy (2008).

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Jerome David Salinger nació el 1 de enero de 1919 en New York, EEUU y falleció el 27 de enero de 2010 en Cornish, New Hampshire, EEUU.

Obras:

The Catcher in the Rye (novela, 1951, El cazador oculto / El guardián entre el centeno)

Nine Stories (1953, Nueve cuentos) “A Perfect Day for Bananafish” (1948, Un día perfecto para el pez banana), “Uncle Wiggily in Connecticut” (1948, El tío Wiggily en Connecticut), “Just Before the War with the Eskimos” (1948, Justo antes de la guerra con los esquimales), “The Laughing Man” (1949, El hombre que ríe), “Down at the Dinghy” (1949, En el chinchorro), “For Esmé – with Love and Squalor” (1950, Para Esmé, con amor y sordidez), “Pretty Mouth and Green My Eyes” (1951, Linda boquita y verdes mis ojos), “Teddy” (1953, Teddy), “The Daumier-Smith’s Blue Period” (1952, El período azul de Daumier-Smith).

Franny and Zooey (1961, Franny y Zooey) “Franny” (1955), “Zooey” (1957).

Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An Introduction (1963, Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción) “Raise High the Roof-Beam, Carpenters” (1955), “Seymour: An Introduction” (1959).

Relatos publicados en antologías:

“Go See Eddie” (1940, republicado en Fiction: Form & Experience, 1969)
“The Hang of It” (1941, republicado en The Kit Book for Soldiers, Sailors and Marines, 1943)
“The Long Debut of Lois Taggett” (1942, republicado en Stories: The Fiction of the Forties, 1949)
“A Boy in France” (1945, republicado en Post Stories 1942–45, 1946 y en el número de Julio/Agosto 2010 de la revista del Saturday Evening Post)
“This Sandwich Has No Mayonnaise” (1945, republicado en The Armchair Esquire, 1959)
“Slight Rebellion off Madison” (1946, republicado en Wonderful Town: New York Stories from The New Yorker, 2000)
“A Girl I Knew” (1948, republicado en Best American Short Stories 1949, 1949)

Relatos no publicados en antologías:

“The Young Folks” (1940)
“The Heart of a Broken Story” (1941)
“Personal Notes of an Infantryman” (1942)
“The Varioni Brothers” (1943)
“Both Parties Concerned” (1944)
“Soft-Boiled Sergeant” (1944)
“Last Day of the Last Furlough” (1944)
“Once a Week Won’t Kill You” (1944)
“Elaine” (1945)
“The Stranger” (1945)
“I’m Crazy” (1945)
“A Young Girl in 1941 with No Waist at All” (1947)
“The Inverted Forest” (1947)
“Blue Melody” (1948)
“Hapworth 16, 1924″ (1965)

Relatos no publicados:

“Mrs. Hincher” (1942)
“The Last and Best of the Peter Pans” (1942)
“The Children’s Echelon” (1944)
“Two Lonely Men” (1944)
“The Magic Foxhole” (1944)
“Birthday Boy” (1946)
“The Ocean Full of Bowling Balls” (1947)

Gonzalo Moure Trenor / Lili, Libertad

Lili, Libertad (1996, 108 págs) es la historia de la niña Libertad, a quien llaman Lili. Vive con su madre en una ciudad nueva en la que no conocen a casi nadie. Allí han llegado luego de la separación de sus padres y porque su madre aceptó un ofrecimiento de trabajo en un instituto de Formación Profesional, luego de varios años de haber abandonado la profesión.

Luego de estar en un colegio donde la habían aceptado provisoriamente, ahora Lili cambió a otro donde aún no tiene amigos.

Se acerca Carnaval y el maestro don Mauricio les dice a los alumnos que el lunes deben venir todos disfrazados. Pero Lili no se disfraza, aunque sí lo hace el martes. El motivo de su negativa a obedecer al maestro tiene que ver con cuestiones personales y que hacen a su identidad y a su reconocerse como persona, tanto frente a su madre y abuela como a sus compañeros. Y así comienza otra historia.

Es un relato excelente y profundo en su aparente simplicidad. El derecho a ser, el derecho a ser como uno es frente a los otros y la manera en que los otros nos ven, son cuestiones que Lili va a descubrir y, sin proponérselo, a hacer descubrir a los demás.

De Gonzalo Moure Trenor ya había podido apreciar sus valores literarios y su análisis sensible del mundo infantil en su novela El síndrome de Mozart (2003) donde narra la historia de una niña que toca el violín y se encuentra con alguien que le hace replantear sus dudas por la ejecución de la música y ante la vida en general.

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Gonzalo Moure Trenor nació en Valencia, España en 1951.

Obras:

Geranium, Madrid, Alfaguara, 1991, Alianza Editorial, 2004 (Lista de honor del IBBY)
¡A la mierda la bicicleta! Madrid, Alfaguara, 1993. Premio Jaén. SM (Gran Angular, 2007)
El alimento de los dioses, Madrid, Bruño, 1994 (Lista de honor del IBBY)
Lili, Libertad, Madrid, SM, 1996. Premio El Barco de Vapor 1995
Nacho Chichones, Madrid, SM, 1997
Tomi en las nubes, Madrid, Tutor, 1998
Un loto en la nieve, Barcelona, Ediciones del Bronce, 1998
El beso del Sáhara, Madrid, Alfaguara, 1998, SM (Gran Angular) 2008
El bostezo del puma, Madrid, Alfaguara, 1999. Premio Jaén
Los caballos de mi tío, Madrid, Anaya, 1999
El oso que leía niños, Madrid, SM, 2000
El vencejo que quiso tocar el suelo, León, Everest, Pájaros de cuento, 2000
Yo, que maté de melancolía al pirata Francis Drake, Madrid, Senderos de la historia, Anaya, 2001. Alianza Editorial, 2005, Premio de la Crítica de Asturias
Maíto Panduro, Madrid, Edelvives, 2001, Premio Ala Delta, finalista Premio Nacional de Literatura.
Palabras de Caramelo, Madrid, Anaya, 2002
La rara amistad del tío Jonás, Album, una historia gráfica de Alicia Cañas con texto de G.M. Madrid, SM, El Barco de Vapor, 2002
Daños colaterales (El ojo vago y el general). Libro colectivo contra la guerra, en Lengua de Trapo).
El movimiento continuo. Salvat-Bruño, 2002, SM el Barco de Vapor, 2007
El síndrome de Mozart, Gran Angular, SM, 2003. Premio Gran Angular.
Los gigantes de la luna. Edelvives- Ala Delta, 2003
Ladrón de poesías (Con varios autores, dentro del libro Cuentos azules, SM, El Barco de Vapor, 2003)
Un libro vivo (Con varios autores, dentro del libro 100 sopas, Anaya, 2004)
La Zancada del Deyar (Viaje a la Tierra de los Hombres del Libro en el Sáhara Occidental), El Cobre ediciones, 2004
Fuga del horizonte (Institución Alnfons el Magnànim, Valencia, 2004) Disponible en red gratuitamente.
El mejor amigo del perro. Ilustraciones de Pablo Amargo. Los Piratas de SM, 2006
El Bosque de hoja caduca, Anaya-El Corte Inglés, III Premio de Literatura Infantil Ámbito Cultural. 2006
El Remoto Decimal, SM, Gran Angular, Los Libros de Gonzalo, 2007
La Noche del Risón Anaya (Leer y pensar) y Ed. Xerais, 2007
Soy un caballo, ilustraciones de Esperanza León, Kalandraka 2007
Tuva Edelvives, Alandar, 2007
Los chupadores de ojos. Textos literarios y contextos escolares (Graó, 2008) Autores: Carlos Lomas, Bernardo Atxaga, Gustavo Bombin, Agustín Fernández Paz, Guadalupe Jover, Luis Landero, Víctor Moreno, Gonzalo Moure, Berta Piñán, Juan Mata, Manuel Rivas
A Porta de Mayo, con Tina Blanco, Ediciois Xerais, 2008
Cama y Cuento, ilustraciones de Lucía Serrano, Madrid, Anaya 2010
El hombre que entraba por la ventana (Un fado vagabundo), ilustraciones de Gabriel Pacheco, SM, 2010
Esta, la vida, (Escrito a cuatro manos con Mónica Rodríguez), Edelvives, colección Alandar, 2012

www.gonzalomouretrenor.es

22ª Feria del Libro Infantil y Juvenil 2012 (del 9 al 28 de julio)

(Información extraída del sitio oficial de la feria www.el-libro.org.ar)

La Feria del Libro Infantil y Juvenil es una de las pocas ferias del mundo dedicadas íntegramente a la difusión del libro entre niños y jóvenes. Participan cerca de 100 expositores y la visitan más de 300.000 personas.

Horarios:
Lunes 9 de julio, de 11:00 a 18:00
Martes 10 al viernes 13 de julio, de 09:00 a 18:00

Del 14 al 28 de julio:
Sábados y domingos, de 14:00 a 20:00
Lunes a viernes, de 11:00 a 20:00

Entrada y beneficios

Valor de la entrada
$ 25,00 (veinticinco pesos)

Ingreso sin cargo
Menores de 18 años
Discapacitados
Jubilados, pensionados y docentes de todos los niveles de educación formal; presentando comprobante o carnet.

Lugar:
Centro de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires, Avdas. Figueroa Alcorta y Pueyrredón.

Maximiliano Tomas / Más libros y escritores, pero cada vez menos lectores

(Publicado en La Nación, 14.6.2012)

Ayer fue el día del escritor y, aunque no mandé ningún saludo, me acordé de algunos muertos ilustres recientes y de algunos amigos que, cada tanto, publican libros buenísimos que no lee casi nadie. Después leí los diarios y se me dio por pensar (que es lo peor que uno puede hacer cuando tiene un poco de tiempo libre) en libros, en la industria editorial, en fin, en eso que llamamos literatura y tampoco le importa a casi nadie. Y recordé entonces una broma que devino en mito (y ya lo sabía aquel médico austríaco obsesionado con los sueños, el sexo y la cocaína: detrás de cada broma hay escondida una buena dosis de verdad).

Esta leyenda dice que es mentira que en la Argentina de antes se leyera más, y que los lectores son siempre los mismos y se van renovando: más o menos unas diez mil personas que son las responsables de que la industria literaria (editores, escritores, correctores, docentes, críticos, talleristas, periodistas culturales) no desaparezca de una vez y para siempre. Nadie sabe de dónde salió ese número tan arbitrario, aunque lo mismo daría que fuera el doble o la mitad. La sensación, al menos en Buenos Aires, es la misma: todos andan con un libro bajo el brazo (o en el disco rígido, es una forma de decir), todo el mundo cree que debe escribir y publicar lo que sea que haya escrito. En fin, que pareciera que cada vez hay más escritores y menos lectores. Algo así es lo que dijo en una entrevista Juan José Becerra, que anda por España promocionando su última novela, La interpretación de un libro : “La literatura ya no es un fenómeno de masas; la proporción que la industria del libro se permite para la literatura es mínima; la actualidad del discurso literario es buena en aspectos formales pero la comunidad que espera algo de ese mundo cada vez es más pequeña…En realidad, hoy ya hay más literatura que lectores”. La literatura, termina Becerra, “es como una religión marginal: se vive con intensidad pero cada vez afecta a menos gente de manera íntima”.

Un artículo de febrero de este año lo desmiente y le da la razón al mismo tiempo. Porque si bien la literatura no es ya un fenómeno de masas, se publican cada vez más libros, al menos en la Argentina. En 2011 se editaron 100 millones de ejemplares (33 por ciento más que en 2010) y unos 26.800 títulos diferentes. De todos esos libros, al menos la tercera parte fue englobada por la Cámara Argentina del Libro dentro del rubro literatura. ¿Quiénes son los lectores de todos esos libros? ¿Los hay? ¿Qué porcentaje de los libros literarios que se editan se ponen efectivamente en circulación, es decir, se venden y son leídos?

Habría que hacer, algún día, una clasificación de los lectores de literatura (no de los de bestsellers, autoayuda, libros de actualidad o coyuntura, que son los que con sus compras sostienen a la industria editoral) en categorías. ¿Cuántos tipos de lectores existirán? El lector profesional, por ejemplo: editores, críticos, periodistas, informantes. El lector de temporada o lector golondrina: aquel que lee uno o dos libros al año, en la playa o en las montañas, en vacaciones o durante el tiempo libre. El lector obligado, es decir, el estudiante de letras, literatura y ramos afines. El lector resistente: el que a pesar de los precios de los libros, por una cuestión de dignidad, devoción, pasión, prestigio o curiosidad todavía compra novedades y atiende las sugerencias de los suplementos culturales. El lector groupie, interesado en convertirse en escritor: el que va a charlas, conferencias, presentaciones de libros y firmas de ejemplares para espiar cómo es ese mundo al que más tarde o más temprano buscará integrarse. Sumándolos a todos, ¿llegaríamos a los diez mil?

La literatura, decíamos, no le importa a casi nadie (¿pero cuántas personas están interesadas en la astronomía, la física cuántica, el arte contemporáneo, la música clásica, la fotografía documental?). También tienen razón los que aseguran que, como todas las artes que se sustraen a la lógica de la funcionalidad, no sirve para nada (lo que es lo mismo que decir que sirve para cualquier cosa: aprender a pensar, combatir el insomnio, entretenerse, olvidarse de algo o de alguien, alimentar charlas de sobremesa, enfermarse de bovarismo, ser más o menos miserable, la lista es larga). Pero si hay algo seguro es que, a pesar de que haya cada vez menos lectores, nos sobrevivirá. Porque aunque suene paradójico, la literatura existe haya o no lectores (y es por eso que las reglas del mercado no tienen, en el fondo, ninguna importancia). Mientras tanto, seguiremos recordando las obras de unos pocos muertos ilustres recientes y esperando esos libros buenísimos que algunos amigos publican cada tanto, y casi nadie lee.

Michael Ende / Momo

Momo (1973) es la historia de Momo, la niña que un día se instala entre las ruinas de un anfiteatro, en los viejos, viejos tiempos, haciendo de ese lugar su casa.

Momo es una niña pequeña y delgada, podría tener entre ocho y doce años, su pelo es enrulado y negro, unos ojos muy grandes y casi siempre va descalza. Pronto se hizo amiga de la gente de los alrededores, casi siempre estaba con alguien quien le hablaba con mucho entusiasmo. Y tenía dos amigos en especial: Gigi Cicerone y Beppo Barrendero. Tal es así que había empezado a usarse la expresión “¡Vete con Momo!”. Porque Momo tenía un atributo: sabía escuchar de verdad.

“Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes. no porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él.

Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería. o los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. o los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres. y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida y que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones, y que no importaba nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, iba y le contaba todo eso a la pequeña Momo, y le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era sólo había uno entre todos los hombres y que, por eso, era importante a su manera, para el mundo.”

Y la historia de Momo es la lucha contra los Hombres Grises, quienes quieren apoderarse de lo más valioso que tienen los seres humanos: el tiempo. ¿Cómo podrá enfrentarse a ellos? ¿Cómo contarles a sus amigos y vecinos que los Hombres Grises existen de verdad y han llegado para robarles el tiempo? ¿Quién podrá ayudarla?

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Michael Andreas Helmuth Ende nació el 12 de noviembre de 1929 en Garmisch-Partenkirchen1, Alemania, y falleció el 28 de agosto de 1995 en Filderstadt, Alemania-

Obras: Jim Knopf und Lukas der Lokomotivführer (Jim Botón y Lucas el maquinista, 1960, libro para niños), Jim Knopf und die Wilde 13 (Jim Botón y los 13 salvajes, 1962, libro para niños), Die Spielverderber (1967, teatro), Tranquilla Trampeltreu die beharrliche Schildkröte (1972, libro para niños), Momo (1973, libro para niños), Das Kleine Lumpenkasperle (1975, libro para niños), Das Traumfresserchen (El Tragasueños, 1978), Lirum Larum Willi Warum: Eine lustige Unsinngeschichte für kleine Warumfrager (1978, libro para niños), Die unendliche Geschichte: Von A bis Z (La historia interminable / La historia sin fin, 1979, libro para niños), Der Lindwurm und der Schmetterling oder Der seltsame Tausch (El dragón y la mariposa, 1981, libro para niños), Die zerstreute Brillenschlange (1982, teatro), Die Schattennähmaschine (1982, libro para niños), Das Gauklermärchen (1982, teatro),  Phantasie / Kultur / Politik: Protokoll eines Gesprächs (con Erhard Eppler y Hanne Tächl, 1982), Die Ballade von Norbert Nackendick; oder das nackte Nashom (1982, libro para niños), Norbert Nackendick; oder das nackte Nashom (Norberto Nucagorda o el rinoceronte desnudo, 1984, libro para niños basado en su obra de teatro), Der Spiegel im Spiegel (El espejo en el espejo, 1986, colección de cuentos breves para adultos), Filemon Faltenreich (Filemón, el arrugado, 1984, libro para niños), Der Goggolori (El Goggolori, 1984), Archäologie der Dunkelheit (1985, no ficción), Trödelmarkt der Träume: Mitternachtslieder und leise Balladen (1986, poesía), Ophelias Schattentheater (1988), libreto de Die Jagd nach dem Schlarg, ópera adaptación de The Hunting of the Snark [La caza del snark] de Lewis Carroll, 1988), Der satanarchäolügenialkohöllische Wunschpunsch (1989, para niños), Die Vollmondlegende (La leyenda de la luna llena, 1989), Die Geschichte von der Schüssel und vom Löffel (La sopera y el cazo, 1990, libro para niños), Lenchens Geheimnis (El secreto de Lena, 1991, libro para niños), Das Gefängnis der Freiheit (La prisión de la libertad, 1992, cuentos breves para adultos), Der lange Weg nach Santa Cruz (El largo camino de Santa Cruz, 1992), Der Teddy und die Tiere (El osito de peluche y otros animales, 1993, libro para niños), libreto de la ópera Der Rattenfänger: ein Hamelner Totentanz. Oper in elf Bildern (1993), Der Niemandsgarten (1998).

William Joyce y Brandon Oldenburg / The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore (Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore)

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore (2011) es un corto (sin díálogos) dirigido por William Joyce y Brandon Oldenburg, y escrito por William Joyce. Fue premiado con el Oscar a Mejor Corto de Animación, pero es un dato menor ya que son quince minutos de un homenaje creativo y emocionante al poder de esos objetos tan extraordinarios que son los libros.

J.M. Coetzee / Life & Times of Michael K (Vida y época de Michael K)

En Sudáfrica han desatado la guerra civil. Ahora todo ha cambiado. Michael K, jardinero del Ayuntamiento, sólo tiene a Anna, su madre, que está enferma y que desea refugiarse en el campo junto con su hijo. En un país convulsionado, con la permanente presencia de policía y ejército, ambos emprenden la marcha desde la ciudad luchando para que el estado de salud de Anna no empeore y haciendo frente a la nueva realidad del país.

*

Pensó: Ahora estoy seguro de haber llegado tan lejos como es posible; estoy seguro de que nadie está tan loco de cruzar esa meseta, subir estas montañas, buscar entre estas rocas para encontrarme; y estoy seguro de que ahora, que soy el único en todo el mundo que sabe dónde estoy, puedo darme por perdido.

Todo había quedado atrás. Cuando se despertó por la mañana no se enfrentó más que al enorme bloque de un único día, cada mañana un día. Se vio como una termita abriéndose paso a través de una roca. No había nada más salvo vivir. Permaneció sentado tan quieto que no le hubiera sorprendido ver a los pájaros acercarse y posarse en su hombro.

* *

Esta excelente obra de Coetzee es el testimonio de un viaje exterior, pero a la vez interior, de un hombre que casi lo ha perdido todo y que accede a lo más recóndito de su existencia para ubicarse, transitoriamente, quizás definitivamente, en su lugar en el mundo. Tan recomendable como las otras novelas suyas que he leído: En medio de ninguna parte, Desgracia y Elizabeth Costello.

* * *

John Maxwell Coetzee nació el 9 de febrero de 1940 en Ciudad del Cabo, Provincia del Cabo, Sudáfrica.

Obras: Ficción: Dusklands (Tierras de poniente, 1974), In the Heart of the Country (En medio de ninguna parte, 1977), Waiting for the Barbarians (Esperando a los bárbaros, 1980), Life & Times of Michael K (Vida y época de Michael K, 1983), Foe (1986), Age of Iron (La edad de hierro, 1990), The Master of Petersburg (El maestro de Petersburgo, 1994), The Lives of Animals (Las vidas de los animales, 1999), Disgrace (Desgracia, 1999), Elizabeth Costello (2003), Slow Man (Hombre lento, 2005), Diary of a Bad Year (Diario de un mal año, 2007).

Autobiografía ficcionalizada: Boyhood: Scenes from Provincial Life (Infancia: Escenas de la vida de provincia, 1997), Youth: Scenes from Provincial Life II (Juventud: Escenas de la vida de provincia, 2002), Summertime: Scenes from Provincial Life III (Verano: Escenas de la vida de provincia, 2009).

No ficción: White Writing: On the Culture of Letters in South Africa (1988), Doubling the Point: Essays and Interviews (1992), Giving Offense: Essays on Censorship (1996), Stranger Shores: Literary Essays, 1986–1999 (2002), Inner Workings: Literary Essays, 2000–2005 (2007).

En 1983 obtuvo el Premio Booker por Vida y época de Michael K, en 1987 el Premio Jerusalem, en 1999 el Premio Booker por Desgracia y en 2003 el Premio Nobel de Literatura.

Espliego Ediciones

Espliego Ediciones es una empresa integrada por profesionales del mundo de la edición, que brinda servicios editoriales y capacitación. Es un equipo de más de 20 profesionales (editores literarios, editores técnicos, correctores, traductores, diseñadores, fotógrafos e ilustradores). La dirección editorial está a cargo de Diana Paris y la gerencia comercial y marketing a cargo de Alejandro Gorojovsky.

Sus servicios están dirigidos a empresas que quieran promocionar sus productos mediante publicaciones ya sean libros de antologías literarias, revistas temáticas, fascículos varios, etc, y a editoriales que requieran de servicios editoriales: informes de lectura crítica, editing, corrección, ilustración, maquetación, etc. También consultoría y asesoramiento en planificación editorial. Asimismo a los interesados en capacitarse realizando talleres, cursos, asesoramiento literario y seminarios de temas relativos a la tarea editorial, tutoría de proyectos y tesis.

Su sitio web es www.espliegoediciones.com

37ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (20 de abril al 9 de mayo)

Hoy comienza la 37ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la que estará funcionando hasta el 9 de mayo.

La programación detallada y todas las actividades están en su sitio web www.el-libro.org.ar

He asistido a muchas ediciones de la feria, como público en general y trabajando en stands. Hace años en la feria se podían encontrar libros interesantes a precios reales de oferta, pero las cosas cambiaron mucho.

Hoy la feria es un paseo casi obligado para aquellos que en el resto del año no entran a las librerías ni consideran al libro como algo necesario siempre. Es un espectáculo publicitario pata librerías, autores y editores. Los precios suelen ser los mismos que en una librería común. Incluso cambió el slogan que la caracterizaba: “El libro del autor al lector”. Incluso me han comentado actos de “latrocinio bibliófilo”, respondiendo a necesidades librerarias nunca satisfechas…

Para los demás, o sea aquellos que no podemos salir a la calle sin un libro, la feria es algo prescindible, salvo para hacer relaciones públicas o privadas. O para que padres y niños completen la trilogía: visita al Jardín Botánico + visita al Jardín Zoológico + visita a la Feria del Libro. Ah, los precios de los bares que están dentro de la feria nunca fueron baratos.

Will Santillo. La Petite Mort

(Gacetilla de prensa que recibí hoy con las novedades de Taschen. Es una editorial que publica algunos de los libros más hermosos e increíbles del mundo, tanto por sus formatos como por su temática, que abarca todas las artes visuales.)

Will Santillo, La Petite Mort
Will Santillo, Dian Hanson
Tapa dura, 20.4 x 28.9 cm (8 x 11.4 in.), 208 páginas
EUR 29.99
ISBN 978-3-8365-2437-7 (03/2011 Italiano,Español,Portugués)
Para todos los que sienten curiosidad sobre hasta dónde llega la vecina de al lado —o la propia esposa de uno— en sus momentos privados

La máxima intimidad
Si el orgasmo es la pequeña muerte, ¿la masturbación es el pequeño suicido? El título significa “la pequeña muerte”, un eufemismo de orgasmo, pero las mujeres que se masturban con entusiasmo en este libro para el fotógrafo de Toronto Will Santillo forman un grupo tan vivaz como el que puedas toparte jamás. Santillo concibió el proyecto hace ocho años para incluir una muestra concienzudamente representativa de mujeres: desde jóvenes hasta mayores y desde delgadas hasta gruesas, bellezas perfectas para aquellas no consideradas bellas hasta ser vistas a través de su lente. La única constante sería que cada una decidiría y dirigiría cómo se masturbaba hasta el clímax mientras él captaba el momento. A partir de proyectos previos con amateurs, Santillo había llegado a la conclusión de que la masturbación es un acto mucho más personal que la mayoría de los juegos sexuales, pues se lleva a cabo casi exclusivamente en privado. Así se dispuso a revelar la diversidad y la creatividad con que las mujeres se acercan a la autoestimulación, y a retratar la belleza de mujeres comunes a las puertas del orgasmo: una belleza mucho más rica que las representaciones de orientación masculina vistas en la pornografía. Santillo dice que busca desvelar la cara oculta de sus modelos, y ciertamente son las caras las que muestran mejor la intensidad de la respuesta en estas fotos artísticamente explícitas.

Dian Hanson entrevistó a 37 de las mujeres, y sus francas revelaciones sobre superar la inhibición entregándose al exhibicionismo y alcanzando el orgasmo ante un extraño con una cámara, dan marco a las suntuosas fotos de tono sepia. Para todos los que sienten curiosidad sobre hasta dónde llega la vecina de al lado —o la propia esposa de uno— en sus momentos privados, La Petite Mort es una bocanada de vida.

Sobre el fotógrafo:
Will Santillo
estudió fotografía en el M.I.T. bajo Minor White y ha trabajado en las áreas de la fotografía de moda, corporativa, arquitectónica e íntima. Sus fotos aparecen en el Mammoth Book of Erotic Photography, en New Erotic Photography de TASCHEN y en la monografía Flagrante Delicto. Vive en Toronto.

Sobre la editora y autora:
Dian Hanson
es una editora de más de 25 años de experiencia en las publicaciones masculinas. Comenzó en Puritan Magazine en 1976 y editó otros títulos no menos importantes como Partner, OUI, Hooker, Outlaw Biker, y Juggs magazines. Es la autora y editora de otros libros de TASCHEN: The Big Book of Breasts y The Big Penis Book, entre otros.

Julio Orione. Libros y autores: El curioso arte de vivir

(Publicado en ADN Cultura, suplemento del diario La Nación, 21.1.2011)

En una serie de ensayos, Diana Cohen Agrest aborda con ironía y sutileza los temas que preocupan a los humanos de hoy, desde el uso del tiempo hasta la vejez

Ni bestias ni dioses
Por Diana Cohen Agrest
Debate
288 páginas
$ 59

Dentro de una tradición de pensamiento que se inspira en autores de distintas épocas, pero que encuentra su pico máximo en Michel de Montaigne, la autora de estos “ensayos sobre la fragilidad humana” hace gala de una profundidad colmada de paradojas y sutiles ironías que provocan al lector a pensar cada uno de los temas abordados desde puntos de vista que escapan de la mirada común. Diana Cohen Agrest, filósofa especializada en bioética, cita en el epígrafe inicial a Epicteto: “Pues del mismo modo en que el material del carpintero es la madera, y el del escultor, el bronce, el del arte de vivir es la propia vida de cada uno”.

A partir de allí, Cohen Agrest apunta a los temas más acuciantes de la vida humana: desde el uso del tiempo, pasando por la felicidad, el aburrimiento, la envidia, el morbo, la vergüenza y el miedo hasta llegar a los más estremecedores (el envejecimiento, la muerte y el anhelo de la inmortalidad). Crítica de la idea de medir la felicidad con instrumentos estadísticos como se ha intentado hacer, la autora ironiza sobre una medición subjetiva: el grado de felicidad parece depender de los bienes que tenemos en relación con los que posee el vecino. Pero no hay un “felicitómetro” que nos permita medir en grado absoluto cuán felices somos. Finalmente, compara el logro de la felicidad en función de una vida orientada por un proyecto vital, con la mirada opuesta, que hace surgir la insatisfacción de un deseo que se renueva.

En otras épocas, la felicidad era posible si se poseía el tiempo libre para disfrutar de la pereza. Pero con el capitalismo la pereza se convirtió en un signo mal visto por la sociedad. Para Kant, “el valor del hombre estriba en la cantidad de cosas que hace”. Esta concepción fue discutida posteriormente y el derecho a la pereza volvió a aparecer como una reivindicación del tiempo libre. A su vez, en el mundo contemporáneo, el mundo digitalizado, frente a la computadora, se comparte el tiempo del trabajo con el del ocio (redes sociales, juegos online, chat). Dice Cohen Agrest: “Más que un pecado mortal, la pereza es una experiencia humana”. Aceptar esa idea sería aceptarnos como somos, sin tener que demostrar nada a nadie, “ni siquiera a nosotros mismos”.

El ser humano envidia. Y esta emoción, que opera “como el tiro al blanco: sin un objetivo, sin una víctima, no se siente envidia”, Cohen Agrest la compara con los celos. Para ella, la envidia se produce cuando se desea lo que uno no tiene, mientras que los celos aparecen cuando se teme perder lo que se posee.

El miedo, útil para escapar del peligro, tiene su raíz en la conducta animal, pero en el ser humano se convierte también en temor al pasado o al futuro, a lo desconocido. Hay quienes sienten miedo a situaciones que en realidad no implican reales riesgos, y otros que no sienten suficiente temor ante lo que sí podría causar peligro. Pero, dice la autora, el miedo también es contagioso y en la sociedad mediática puede propagarse, como lo mostró Orson Welles con su célebre transmisión radiofónica de una presunta invasión extraterrestre. Esos marcianos “preanunciaron el sinnúmero de amenazas multifacéticas, insospechadas y perpetuamente renovadas que signan nuestra cotidianeidad”.

Silvia Arazi

La música y las palabras

Tengo doce años. Estoy en camisón, sentada sobre la alfombra del living, junto al equipo de música, rodeada de libros. Dumas, las hermanas Brönte, Herman Hesse, algunos fascículos de La pinacoteca de los genios. Como todos los domingos, mis padres y mis hermanos salieron a comer afuera. Como todos los domingos, prefiero quedarme en casa. Sola. Tengo en mis manos un cuaderno de tapas duras cuyas páginas atormento con dibujos, textos informes y poemas irremediablemente cursis. Una y otra vez, escucho una cantata de Bach (nunca pude recordar el nombre de esa obra pero sí el estremecimiento que en mí producían aquella melodía y la voz irisada de la soprano que cantaba en un remoto alemán).
Crecí en una casa sin libros y sin cuadros, y la música se limitaba a unos discos de Fairuz que mi padre, nacido en Siria, escuchaba con los ojos entrecerrados y una dulce nostalgia. Me acerqué a los libros y a la música un poco a ciegas, a los tumbos; vaya a saber por qué pulsión, necesidad o vacío.
Desde mi adolescencia, incursioné, con mayor o menor suerte, en distintas disciplinas artísticas. Conocí el vértigo del escenario y de traducir personajes con mi cuerpo y, más tarde, como cantante, pronuncié a Goethe, a Baudelaire y a Verlaine acompañada por la música de Schubert, Duparc y Debussy.
Ahora, a través de la escritura, soy yo la que se enfrenta ante el desafío y el placer de moldear personajes y salir al encuentro de mis palabras. Ante el desafío, también, de encontrar, como en el canto, mi propia voz: esa voz primordial, desnuda, despojada de todo artificio. La única capaz de comunicar la verdad. Quisiera, como mi querida Katherine Mansfield, “ser simple, como uno sería simple ante Dios”.
Acabo de terminar una novela en la cual intento reflexionar sobre el misterio de la creación artística y el talento. Durante muchos años compartí sueños y fracasos con actores, poetas y cantantes. A menudo, me pregunto qué empuja a esos hombres y mujeres a dedicar sus vidas a tareas tan arduas e insensatas como escribir ficciones, tocar el violín o componer una sinfonía.
Es difícil encontrar una respuesta. Pero algunos domingos por la tarde, cuando evoco aquellos momentos míticos de mi infancia, sé que, sin esos seres, el mundo sería un lugar más árido. Y más triste.

Silvia Arazi es una cantante, escritora y actriz argentina.

En teatro musical fue protagonista de “Cantando sobre la mesa” de Hugo Midón, de “Cheek to Cheek” (temas de George Gershwin, Cole Porter, Irving Berlin, Kurt Weill) con dirección de Betty Gambartes en el Paseo La Plaza, y de “El beso”, canciones y narración oral en BIO Cine.

En cine protagonizó “Música nocturna” (2007) de Rafael Filippelli junto a Enrique Piñeyro, “Un idilio de estación” de Aníbal Uset, y “Comandos azules” de E. Vieyra.

En televisión protagonizó “Dos y Bartolo” de Paco Hasse junto a Claudio García Satur.

Canto: “Café de París”, selección de poemas y canciones francesas, Café Mozart, y Música de cámara (Schubert, Brahms, Duparc, Berlioz) dirección de Guillermo Opitz. Protagonista de las zarzuelas “Luisa Fernanda” y “La Gran Vía”, Teatro Astral. Conciertos de comedia musical organizados por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. “Blancospirituals” (Negro Spirituals y Gospel), Teatro Margarita. Xirgu. “Desde el alma” (2005-2006), clásicos de la canción latinoamericana, Tobago. “Clásicos de amor” (2007-2008), en Arte Sin Techo y otras salas de conciertos.

Literatura: “Qué temprano anochece” (relatos) recibe el premio internacional “Julio Cortázar”, siendo presidente del jurado el escritor Augusto Roa Bastos. “La maestra de canto” (novela) luego traducida al alemán y al holandés, “La música del adiós” (novela), Su novela “La maestra de canto” será llevada al cine por Ariel Broitman.

Su sitio es www.silviaarazi.com

Jeffrey Eugenides. Las vírgenes suicidas

—Toda la sabiduría termina en paradoja —dijo el señor Buell, justo antes de dejarlo al final de nuestra última entrevista, y entonces nos dimos cuenta de que lo que intentaba decirnos era que nos olvidásemos de las chicas, que las dejásemos en manos de Dios.

Sabíamos que Cecilia se había quitado la vida porque era un ser inadaptado, porque sentía la llamada del más allá, y sabíamos que sus hermanas, una vez abandonadas, también habían sentido que ella las llamaba desde el lugar donde se encontrase. Pero, pese a haber llegado a estas conclusiones, actualmente sentimos un nudo en la garganta porque nos damos cuenta de que son a la vez verdad y mentira. Se han escrito tantas cosas sobre las hermanas Lisbon en los periódicos, se ha rumoreado tanto sobre ellas por encima de la cerca trasera de la casa o se han relatado tantas versiones de los hechos en los consultorios de los psiquiatras a lo largo de los años, que estamos seguros de que no hay explicación suficiente. El señor Eugene, que nos dijo que los científicos estaban a punto de descubrir los «genes malos» que causan el cáncer, la depresión y otras enfermedades, habló de la esperanza de que muy pronto «se pudiese encontrar el gen causante del suicidio». En esto discrepaba del señor Hedlie, que no veía los suicidios como una respuesta a nuestro momento histórico.

—¡Y una mierda! —exclamó—. ¿De qué tienen que preocuparse ahora los jóvenes? Si quieren problemas que vayan a Bangladesh.

—Se trataba de una combinación de muchos factores —dijo el doctor Hornicker en su último informe, escrito sin propósito médico, sólo porque no podía sacarse a las hermanas Lisbon de la cabeza—. Para la mayoría de las personas el suicidio viene a ser como la ruleta rusa. Hay una sola bala en el tambor. En el caso de las hermanas Lisbon, el arma estaba totalmente cargada. Una bala por presión familiar. Una bala por predisposición genética. Una bala por malestar histórico. Una bala por un impulso inevitable. Las otras dos balas son imposibles de nombrar, pero esto no quiere decir que las cámaras estuvieran vacías.

Sin embargo, esto es como querer apresar el viento. La esencia de los suicidios no era la tristeza ni el misterio, sino simplemente el egoísmo. Las hermanas Lisbon quisieron hacerse cargo de decisiones que conviene dejar en manos de Dios. Se convirtieron en criaturas demasiado poderosas para vivir con nosotros, demasiado ególatras, demasiado visionarias, demasiado ciegas. Lo que persistía detrás de ellas no era la vida, que supera siempre a la muerte natural, sino la lista más trivial de hechos mundanos que pueda imaginarse: el tictac de un reloj de pared, las sombras de una habitación a mediodía y la atrocidad de un ser humano que sólo piensa en sí mismo. Su cerebro se hizo opaco a todo y sólo fulguró en puntos precisos de dolor, daños personales, sueños perdidos. Todos amábamos a alguna, pero iba empequeñeciéndose en un inmenso témpano de hielo, que se encogía hasta convertirse en un punto negro y agitaba unos brazos diminutos sin que oyéramos su voz. Después ya fue la cuerda alrededor de la viga, la píldora somnífera en la palma de la mano con una larga línea de la vida, la ventana abierta de par en par, el horno de gas, lo que fuera. Nos hacían partícipes de su locura, porque no podíamos hacer otra cosa que seguir sus pasos, repensar sus pensamientos, comprobar que ninguno confluía en nosotros. No nos cabía en la cabeza aquel vacío que podía sentir un ser capaz de segarse las venas de las muñecas, aquel vacío y aquella calma tan grandes. Teníamos que embadurnarnos la boca con sus últimas huellas, las marcas de barro en el suelo, las maletas apartadas de un puntapié, teníamos que respirar una y otra vez el aire de las habitaciones donde se habían matado. A fin de cuentas, daba igual la edad que tuviesen, el que fueran tan jóvenes, lo único que importaba era que las habíamos amado y que no nos habían oído cuando las llamábamos, que seguían sin oírnos ahora, aquí arriba, en la casa del árbol, con nuestro escaso cabello y nuestra barriga, llamándolas para que salgan de aquellas habitaciones donde se habían quedado solas para siempre, solas en su suicidio, más profundo que la muerte, y en las que ya nunca encontraremos las piezas que podrían servir para volver a unirlas.

(Fragmento de la novela Las vírgenes suicidas, The Virgin Suicides, 1993)

Jeffrey Eugenides nació el 8 de marzo de 1960.

Cuando se publicó la traducción al español de Las vírgenes suicidas, leí una muy fervorosa crítica de Rodrigo Fresán en el diario Página/12. Pero lo que me había atraído desde un primer momento había sido el tema del suicidio, y la historia de las cinco hermanas adolescentes Lipton. Y la lectura de esta joya tan especialmente narrada me confirmó mi admiración hacia Eugenides, ya que además, fue su primera novela. En 2002 apareció Middlesex, con una muy buena crítica.

Marguerite Yourcenar. Memorias de Adriano

Pero de todos modos he llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada. Decir que mis días están contados no tiene sentido; así fue siempre; así es para todos. Pero la incertidumbre del lugar, de la hora y del modo, que nos impide distinguir con claridad ese fin hacia el cual avanzamos sin tregua, disminuye para mí a medida que la enfermedad mortal progresa. Cualquiera puede morir súbitamente, pero el enfermo sabe que dentro de diez años ya no vivirá. Mi margen de duda no abarca los años sino los meses. Mis probabilidades de acabar por obra de una puñalada en el corazón o una caída de caballo van disminuyendo cada vez más; la peste parece improbable; se diría que la lepra o el cáncer han quedado definitivamente atrás. Ya no corro el riesgo de caer en las fronteras, golpeado por un hacha caledonia o atravesado por una flecha parta; las tempestades no supieron aprovechar las ocasiones que se les ofrecían, y el hechicero que me predijo que no moriría ahogado parece haber tenido razón. Moriré en Tíbur, en Roma, o a lo sumo en Nápoles, y una crisis de asfixia se encargará de la tarea. ¿Cuál de ellas me arrastrará, la décima o la centésima? Todo está en eso. Como el viajero que navega entre las islas del Archipiélago ve alzarse al anochecer la bruma luminosa y descubre poco a poco la línea de la costa, así empiezo a percibir el perfil de mi muerte.

(…)

Como todo el mundo, sólo tengo a mi servicio tres medios para evaluar la existencia humana: el estudio de mí mismo, que es el más difícil y peligroso, pero también el más fecundo de los métodos; la observación de los hombres, que logran casi siempre ocultarnos sus secretos o hacernos creer que los tienen; y los libros, con los errores particulares de perspectiva que nacen entre sus líneas. He leído casi todo lo que han escrito nuestros historiadores, nuestros poetas y aun nuestros narradores, aunque se acuse a estos últimos de frivolidad; quizá les debo más informaciones de las que pude recoger en las muy variadas situaciones de mi propia vida. La palabra escrita me enseñó a escuchar la voz humana, un poco como las grandes actitudes inmóviles de las estatuas me enseñaron a apreciar los gestos. En cambio, y posteriormente, la vida me aclaró los libros.
Pero los escritores mienten, aun los más sinceros. Los menos hábiles, carentes de palabras y frases capaces de encerrarla, retienen una imagen pobre y chata de la vida; algunos, como Lucano, la cargan y abruman con una dignidad que no posee. Otros como Petronio, la aligeran, la convierten en una pelota hueca que rebota, fácil de recibir y lanzar en un universo sin peso. Los poetas nos transportan a un mundo más vasto o más hermoso, más ardiente o más dulce que el que nos ha sido dado, diferente de él y casi inhabitable en la práctica. Para estudiarla en toda su pureza, los filósofos hacen sufrir a la realidad casi las mismas transformaciones que el fuego o el mortero hacen sufrir a los cuerpos; en esos cristales o en esas cenizas nada parece subsistir de un ser o de un hecho tales como los conocimos. Los historiadores nos proponen sistemas demasiado completos del pasado, series de causas y efectos harto exactas y claras como para que hayan sido alguna vez verdaderas; reordenan esa dócil materia muerta, y sé que aun a Plutarco se le escapará siempre Alejandro. Los narradores, los autores de fábulas milesias, hacen como los carniceros, exponen en su tabanco pedacitos de carne que las moscas aprecian. Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera.

(En Memorias de Adriano, 1951, traducción exquisita de Julio Cortázar)

Marguerite Yourcenar nació en Bruselas en 1903 y falleció en Estados Unidos en 1987.

María Negroni. Galería fantástica

(Publicado en Adncultura, 20.3.2010)

Crítica de libros / Ensayo
Miniaturas góticas y fantásticas

En su último libro de ensayos, María Negroni reflexiona sobre autores y obras de la literatura fantástica latinoamericana, de Bioy Casares y Carlos Fuentes a Marosa di Giorgio y Pizarnik

Galería fantástica
por María Negroni
Siglo XXI, 110 páginas, $ 39

La obra literaria de María Negroni posee un centro irradiante que es la poesía, desde el libro inicial, De tanto desolar (1985), hasta el reciente La Boca del Infierno (2010) publicado en México, pero tiene otras dos vertientes: la narrativa, con las novelas El sueño de Úrsula (1998) y La Anunciación (2007) -una lúcida visión oblicua y casi onírica de los hechos históricos de los años setenta en la Argentina-, y una sostenida incursión en el ensayo. Galería fantástica , parte de este último grupo, forma una especie de trilogía, explícitamente con Museo negro (1999) y, de un modo más lateral, con El testigo lúcido (2003), sobre Alejandra Pizarnik.
Negroni retoma en este libro una de sus obsesiones más productivas: la reflexión sobre el mundo del gótico y del fantástico como formas en cierto modo desplazadas o sublimadas de la escritura poética. Museo negro exploraba los clásicos del gótico, del Drácula, de Bram Stoker, y el Frankenstein, de Mary Shelley, al Vathek, de William Beckford, desde el Nemo, de Verne, hasta el Dorian Gray, de Wilde, o los personajes kafkianos, y atravesaba a la vez el imaginario cinematográfico.
Con un gesto de continuidad y a la vez de profundización, Negroni indaga ahora esa misma tradición en el ámbito latinoamericano (con cierta preferencia por el rioplatense) y por ello frecuenta de nuevo La Condesa Sangrienta de Pizarnik y examina ficciones de Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar, del mexicano Carlos Fuentes, de la puertorriqueña Rosario Ferré, y de los uruguayos Felisberto Hernández y Marosa di Giorgio. Incursiona en textos laterales de grandes poetas, como La hija de Rapaccini, el cuento de Nathaniel Hawthorne en la recreación de Octavio Paz, o esa insólita novela breve de Vicente Huidobro, Cagliostro. Asimismo, el cine -cuya afinidad con las preferencias del ensayo abre un nuevo campo de reflexión- cruza el fantástico en El afinador de terremotos de los hermanos Quay, en El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais, en Blow-up de Michelangelo Antonioni, y aun en el cuento El espectro de Horacio Quiroga.
Negroni lee explícitamente “la literatura fantástica de América Latina como una deriva de la literatura gótica”. A lo largo de quince ensayos -que proponen una breve y lujosa biblioteca del género, que el lector podrá buscar y reconstruir para su deleite- la prosa es precisa e informativa en sus referencias, delicada e intensa en el resumen de los argumentos, imprevisible en sus derivas metafóricas, siempre original. Su estilo no sólo frecuenta una refinada sensualidad significante, sino también piensa, con un ritmo concentrado y versátil, como si sus postulados fueran efecto de analogías y cruces en el seguro azar de “liturgias íntimas”.
Hay ciertos elementos que la conciencia poética de Negroni descubre con fruición: la infancia como territorio donde lo imaginario se consagra pero que retorna como pérdida o repetición monstruosa, como orfandad o duelo; la colección como un modo de recuperar lo perdido y a la vez de inmovilizarlo en una mortuoria quietud de museo; los espacios miniaturizados donde la totalidad se extravía en un infinito del detalle; las repeticiones, los dobles, los autómatas y las muñecas, que miman lo real con un incremento de irrealidad; la animación de lo inanimado; la melancólica soledad del crimen. Ese universo se descubre en las ficciones fantásticas para constituir una respuesta posible a los enigmas que abre el poema: la constante pérdida de lo real transfigurado en una representación que a la vez lo conserva y lo disuelve; las transacciones del deseo para alcanzar su objetivo en el punto en el que se desvanece; la persistencia de la infancia en el instante previo al descubrimiento de la muerte; la imposible memoria de una dicha pasajera en las defecciones de un cuerpo deseante.
De las notables reflexiones sobre la poesía que María Negroni apunta en Galería fantástica , valga ésta, luminosa: “La poesía es una lucha feroz contra las palabras y una queja interminable por ese destierro del cuerpo que ocurre siempre a manos del lenguaje”. Con justicia, este libro obtuvo el VI Premio Internacional de Ensayo Siglo XXI.

Jorge Monteleone

Kenzaburo Oé. ¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!

“He trenzado mi vida con mi hijo disminuido y mis pensamientos suscitados por la lectura de William Blake en una serie de textos breves. Mi propósito, con ocasión del vigésimo aniversario de mi hijo el próximo junio, ha sido lograr una visión de conjunto -la mía, la de mi esposa y la de los hermanos menores de Eeyore- del tiempo que hemos compartido con él hasta ahora y el que compartiremos en el futuro. También he querido escribir un libro de definiciones del mundo, la sociedad y la humanidad basado en mi propia vida” escribe Kenzaburo Oé, Premio Nobel 1994, acerca del propósito que lo guió para escribir este libro publicado en 1983.

Es muy interesante el relato de los distintos episodios compartidos con su hijo Eeyore, pero por momentos me resultó tedioso el análisis de los poemas de Blake, ya que incluso Blake me fatiga con su simbolismo místico (el título reproduce un verso del poeta inglés). Me resultó un libro algo pretencioso o fallido.

* * *

Kenzaburo Oé nació el 31 de enero de 1935 en Uchiko, Prefectura de Ehime, Japón.

Obras: Kimyou na shigoto (1957, relato breve), Shisha no ogori (1957, relato breve), Tanin no ashi (1957, relato breve), Shiiku (La presa, 1957, relato breve), Miru mae ni tobe (1958, relato breve), Memushiri kouchi (Arrancad las semillas, fusilad a los niños, 1958, novela), Sevuntīn (1961, novela breve), Sakebigoe (1963), Seiteki ningen (1963, relato breve), Sora no kaibutsu Aguī (1964, relato breve), Kojinteki na taiken (Una cuestión personal, 1964, novela), Genshuku na tsunawatari (1965, ensayo), Hiroshima nōto (Cuadernos de Hiroshima, 1965, reportaje), Man’en gan’nen no futtobōru (El grito silencioso, 1967, novela), Jizoku suru kokorozashi (1968, ensayo), Warera no kyōki wo ikinobiru michi wo oshieyo (Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura, 1969), Kowaremono toshiteno ningen (1970, ensayo), Kakujidai no sozouryoku (1970, conversaciones), Okinawa nōto (1970, reportaje), Kujira no shimetsu suru hi (1972, ensayo), Mizukara waga namida wo nuguitamau hi (El día que él se digne secarme las lágrimas, 1972, novela breve), Doujidai toshiteno sengo (1973, ensayo), Kōzui wa waga tamashii ni oyobi (Las aguas han invadido mi alma, 1973), Pinchi ran’nā chōsho (El memorandum del Pinch Runner, 1976), Dojidai gemu (Juegos contemporáneos, 1979, novela), Ume no chiri (A veces el corazón de la tortuga, 1980), Rein tsurī wo kiku on’natachi (1982), Atarashii hito yo, mezameyo (¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!, 1983, ensayos), Ikani ki wo korosu ka (1984), Kaba ni kamareru (1985), M/T to mori no fushigi no monogatari (M/T y la historia de las maravillas del bosque, 1986), Natsukashī tosi eno tegami (Cartas a los años de nostalgia, 1987), ‘Saigo no syousetu’ (1988, ensayo), Atarashii bungaku no tame ni (1988, ensayo), Kirupu no gundan (1988), Jinsei no shinseki (1989), Chiryou tou (La torre de tratamiento, 1990), Shizuka na seikatsu (1990), Chiryou tou wakusei (1991), Boku ga hontou ni wakakatta koro (1992), ‘Sukuinushi’ ga nagurareru made (1993), Yureugoku (Vashirēshon) (1994), Ōinaru hi ni (1995), Aimai na Nihon no watashi (1995, conversación), Kaifukusuru kazoku (Un amor especial: vivir en familia con un hijo disminuido, 1995, ensayo con Yukari Oe), Chūgaeri (Salto mortal, 1999), Torikae ko (Chenjiringu) (Renacimiento, 2000), ‘Jibun no ki’ no shita de (2001, ensayo con Yukari Oe), Ureigao no dōji (2002), ‘Atarashii hito’ no hou he (2003, ensayo con Yukari Oe), Nihyaku nen no kodomo (2003), Sayōnara, watashi no hon yo! (2005), Routashi Anaberu rī souke dachitu mimakaritu (2007), sui shi (2009).

Stieg Larsson. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Segunda novela de la trilogía Millennium, son 731 páginas llenas de acción.

A mi gusto, mejores aún que Los hombres que no amaban a las mujeres. A propósito de ese libro, ví la película hecha por suecos que finalmente estrenaron en Argentina y me pareció una muy buena versión, fiel al texto. No está todo el libro pero las secuencias más significativas a criterio de los productores y director. Los detalles y la mayor información están en el libro. Y la elección de la actriz para personificar a Lisbeth Salander me pareció apropiada, quizás un toque sobreactuada, pero buena.

Creo que si bien se justifica abonar los 98 pesos que cuesta (siempre que uno los pueda destinar a comprar libros, equivalentes a 25,39 dólares), convengamos que se trata de una muy buena novela policial, no un muy buen ensayo que puede releerse.

Stieg Larsson. Los hombres que no amaban a las mujeres

Larsson tuvo la ocurrente idea de morir a los 50 años antes de ver publicada esta su primer novela y después de haber entregado el tercer libro de la serie a su editor. Pero más allá de este hecho desafortunado, Los hombres que no amaban a las mujeres vale sus más de 600 páginas, donde supo reunir todos los elementos que no deben faltar en una muy buena novela policial modelo siglo XXI.

El logro de la historia donde hay corrupción empresarial, intereses económicos, sexo, sadismo, acción y una historia inteligentemente pensada y narrada, son los dos personajes que llevarán a cabo la investigación: Lisbeth Salander (24 años, 1.54m, 42kg) colaboradora free lance en investigaciones para Milton Security, y Mikael Blomkvist (43) periodista y editor de la revista Millennium. Ella está muy disgustada con la sociedad en general, su apariencia es más bien dark-punkie, y es capaz de utilizar la violencia extrema cuando así lo considera, no a la manera de una experta en artes marciales. Nada más lejos de eso. Es violencia en defensa propia y en venganza por haber sido victimizada por ciertas personas.

Hoy estrenan en Argentina la versión cinematográfica que viene precedida por buenas referencias. Celebro que la hayan hecho los suecos, independientes de las factorías estadounidenses. Y luego de haber disfrutado de la también sueca Criatura de la noche (tremenda película gótica, con vampiros creíbles), mis expectativas son mayores aún. Pero primero hay que leer el libro: ver solo la película es de holgazanes.

Stieg Larsson nació en 1954 en Suecia y falleció en 2004. Fue periodista y escribió tres novelas de un proyecto de diez, de la serie Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2005), La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y La reina en el palacio de las corrientes de aire. Circula el rumor de que Larsson ya había escrito la cuarta novela y la había hecho llegar a algunos de sus amigos.

María Negroni. Museo negro

Publicado en 1999, Museo negro es una obra sobre lo gótico, el terror y los ámbitos oscuros de la literatura, esos mundos donde estamos. Y María Negroni recorre esas habitaciones abriéndonos las puertas que nos llevan a esa maravillosa realidad.

Y es un hermoso libro, una joya negra, porque María Negroni es poetisa y deslumbra con su conocimiento, y por el respeto y la sutileza con que construye cada párrafo para hablarnos de un género surgido a la sombra del Romanticismo pero que ha permanecido tan intenso como desde la publicación de la primera novela, El castillo de Otranto de Horace Walpole.

Obra ineludible, necesaria.

María Negroni nació en Rosario, Argentina en 1951. Es poetisa, escritora y traductora.

Obras de poesía: De tanto desolar (1985), Per/canta (1989), La jaula bajo el trapo (1991), Islandia (1994), El viaje de la noche (1994), Diario extranjero (2000), Camera delle Meraviglie (2002), La ineptitud (2002), Night Journey (2002), Arte y fuga (2004).

Ensayos: Ciudad Gótica (1994), Museo Negro (1999), El testigo lúcido: La obra de sombra de Alejandra Pizarnik (2003).

Novela: El sueño de Ursula (1998).

Además ha editado la obra completa de la poetisa Susana Thénon.

Cristina Civale. Perra virtual

Me lo devoré. Así nomás. No es nueva la metáfora, pero efectiva: son cuentos como un certero golpe a la mandíbula. Es un libro publicado en 1998 con historias directas, crueles (como las historias del Gran, Inmenso Abelardo Castillo), obscenas, tristes, perturbadoras, o sea, la vida y la enfermedad, y la muerte, esa otra realidad tan viva.

El cuento que da título al libro es sobre una prostituta via chat, “La prueba” es una mujer que quiere hacerse el análisis para saber si está embarazada, “Caireles” es una mujer que decide suicidarse, “Amor de cinematógrafo” es Jacques, a quien a los 15 años su madre le pegó una patada en la cabeza, “Perras muertas” es una moribunda y su amiga, “Eutanasia” es una psicóloga acusada de homicidio múltiple por mala praxis, “Knock out” es una mujer que sueña con recibir golpes de un hombre y “Los diez sacrilegios” es una mujer que a los 8 años un amigo le asesina a los padres y la viola.

Afortunadamente Civale escribió más libros de ¿ficción? y ¿no ficción? así que es cuestión de ir a buscarlos.

La autora nació en 1960 en Buenos Aires, es escritora, periodista y publicó Cuentos alcohólicos (2009), Crónicas desde la frontera (Viajes al mundo trans) (2008), Industria Argentina (Arte contemporáneo en construcción) (2007), Adiós América (2005), Esclavos (2004), Niños (Lejos de Disneylandia) (2007), El hombre de mi vida serás tú (2005), Perra virtual (1998), Chica fácil (1995), e Hijos de mala madre (1995).

Susana Reinoso. Un argentino gasta apenas unos $ 22 por año en libros

La cifra está por debajo de lo que se invierte en Brasil, Chile, México y Colombia

Un argentino gasta en promedio seis dólares por año en libros. Ello equivale a poco más de 22 pesos, lo que alcanza para adquirir un libro muy económico, pero está muy lejos de lo que hoy cuesta un best seller , una novela, un ensayo o un texto escolar.

En ese contexto, América latina es la región del mundo en que menos se gasta en libros: en 2008, sólo el 4,14% de las ventas de libros en el mundo correspondió al continente. Las ventas totales fueron de US$ 4772 millones; de ellos, el 70% correspondió a Brasil.

En ese país, un habitante invierte en promedio US$ 19 por año en la compra de libros, mientras que en Chile un ciudadano consume de su presupuesto US$ 11 en la adquisición de libros de ficción, no ficción y textos educativos. El promedio de gasto en libros por habitante en México es de ocho dólares y sólo Venezuela, de los países latinoamericanos más representativos, está por debajo de la Argentina.

Un informe de la consultora internacional PricewaterhouseCoopers, realizado en Estados Unidos y Canadá, Europa, Medio Oriente y Africa, obtuvo estas conclusiones, que coinciden con las impresiones de un observador avezado del mercado mundial y a la vez dejan varias preguntas abiertas. ¿Los datos de compra de libros transmiten también una relación con los índices de lectura? ¿Cómo será la inversión en la región en el futuro cuando irrumpa el libro electrónico?

Sobre un mercado que en 2008 alcanzó los US$ 115.266 millones por ventas de libros de todo tipo -ensayo, ficción, texto escolar en todos sus niveles-, el grueso de las ventas totales se registró en Europa, Medio Oriente y Africa, con el 43,63%; América del Norte -EEUU. y Canadá-, con el 28,28%, y Asia Pacífico, con el 23,97 por ciento. La región Medio Oriente y Africa sólo comprende Israel, Arabia Saudita y Sudáfrica, según el informe.

No se compra, pero se lee

En Francia, el promedio anual de gasto en libros por persona es de US$ 144, mientras que en Israel es de 139 dólares. Los italianos, españoles y alemanes invierten por año en libros entre US$ 110 y 114, y los británicos, 107 dólares.

Consultada por LA NACION, la librera Natu Poblet dijo que “no hay que confundir compra de libros e índices de lectura. En la Argentina hay mucha gente que saca libros en préstamo de bibliotecas. Y también hay amigos que prestan libros y otra gente que acude a leer a las librerías, donde hay muchas ofertas. Vengo de España, donde hay un boom de compra de libros y discos, porque en la crisis la gente compra libros y discos. Eso no significa que aumente el nivel de lectura”.

Para Margarita Eggers Lan, directora del Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación, “si estos datos del informe son tan reales, no se entiende que en la Argentina se publiquen 22.000 novedades editoriales por año y las librerías roten 1600 títulos por mes. ¿Cómo puede darse este panorama si la gente no lee?”. Comprar libros y leer no son equivalentes, según Eggers Lan. “A fines de 2007, las industrias culturales de exportación representaron el 2,98% del PBI. El 70% de esa cifra fue de exportación de libros.”

Para Eggers Lan, de larga trayectoria en la promoción de la lectura, “la industria editorial supera en su participación del PBI a las industrias del calzado y del tejido. En parte, las cosas también se vinculan con el papel que el Estado juega en la compra de libros. En las bibliotecas escolares hemos relevado ya una base de entre 2500 a 4000 títulos. Hay algunas que llegan a los 9000. El 33,5% de los adolescentes leen libros que sacan prestados de las bibliotecas”.

El ex rector de la UBA Guillermo Jaim Etcheverry coincidió con el análisis de Eggers Lan y Poblet, en el sentido de que la compra de libros no refleja índices reales de lectura.

“Es sorprendente el dato de Brasil”, dijo Jaim Etcheverry. “¿Cómo puede ser que, con 180 millones de habitantes, un ciudadano gaste un promedio de US$ 19 en compra de libros? Es evidente que el Estado juega un rol fundamental. El dato de que sólo el 4,14% del volumen total de ventas de libros en el mundo se hace en América latina muestra una asimetría cultural muy grande que es necesario revertir.”

Un dato curioso del informe es que no considera el mercado de libros electrónicos porque, según dice, no tiene un desarrollo significativo en América latina. Por lo que parece, según PricewaterhouseCoopers, nada indica que el libro en papel vaya a desaparecer en breve, por lo menos entre los latinoamericanos.

La proyección para la región es que hasta 2010 la cifra de ventas caerá un 3 por ciento. Pero, a partir de 2011, irá creciendo a razón de un 6,6 por ciento. En ese año, Buenos Aires será Capital Mundial del Libro, declarada por la Unesco.

EN CIFRAS

Tope del ránking: en Estados Unidos, el gasto total en libros fue en 2008 de US$ 30.945 millones.

Segundo lugar: le sigue en ventas China, con US$ 10.250 millones. Por la elevada población, la inversión por persona por año es de apenas ocho dólares.

Perspectivas: la venta de libros en el área de Asia Pacífico será la que más crecerá hasta 2013.E-books: los libros electrónicos totalizaron ventas por US$ 1,1 millones en 2008, el 0,9% del total, pero tienen mejores perspectivas de crecimiento que los libros en papel.

(Publicado en La Nación, 31-10-2009)