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César Moro

(De La tortuga ecuestre, 1957)

Viaje hacia la noche

Es mi morada suprema, de la que ya no se vuelve
Krishna, en el Bhagavad Gita

Como una madre sostenida por ramas fluviales
De espanto y de luz de origen
Como un caballo esquelético
Radiante de luz crepuscular
Tras el ramaje dense de árboles y árboles de angustia
Lleno de sol el sendero de estrellas marinas
El acopio fulgurante
De datos perdidos en la noche cabal del pasado
Como un jadear eterno si sales a la noche
Al viento calmar pasan los jabalíes
Las hienas hartas de rapiña
Hendido a lo largo el espectáculo muestra
Faces sangrientas de eclipse lunar
El cuerpo en llamarada oscila
Por el tiempo
Sin espacio cambiante
Pues el eterno es el inmóvil
Y todas las piedras arrojadas
Al vendaval a los cuatro puntos cardinales
Vuelven como pájaros señeros
Devorando lagunas de años derruidos
Insondables telarañas de tiempo caído y leñoso
Oquedades herrumbrosas
En el silencio piramidal
Mortecino parpadeante esplendor
Para decirme que aún vivo
Respondiendo por cada poro de mi cuerpo
Al poderío de tu nombre oh poesía

EL OLOR Y LA MIRADA

El olor fino solitario de tus axilas
Un hacinamiento de coronas de paja y heno fresco cortado con dedos y asfódelos y piel [fresca y galopes lejanos como perlas
Tu olor de cabellera bajo el agua azul con peces negros y estrellas de mar y estrellas de [cielo bajo la nieve incalcualable de tu mirada
Tu mirada de holoturia de ballena de pedernal de lluvia de diarios de suicidas húmedos los [ojos de
tu mirada de pie de madrépora
Esponja diurna a medida que el mar escupe ballenas enfermas y cada escalera rechaza a su
viandante como la bestia apestada que puebla los sueños del viajero
Y golpes centelleantes sobre las sienes y la ola que borra las centellas para dejar sobre el [tapiz la
eterna cuestión de tu mirada de objeto muerto tu mirada podrida de flor

A VISTA PERDIDA

No renunciaré jamás al lujo insolente al desenfreno suntuoso de palos como fasces finísimas
colgadas de cuerdas y de sables
Las paisajes de la saliva inmensos y con pequeños cañones de plumas‐fuentes
El tornasol violento de la saliva
La palabra designando el objeto propuesto por su contrario
El árbol como una lamparilla mínima
La pérdida de las facultades y la adquisición de la demencia
El lenguaje afásico y sus perspectivas embriagadoras
La logoclonia el tic la rabia el bostezo interminable
La estereotipia el pensamiento prolijo
El estupor
El estupor de cuentas de cristal
El estupor de vaho de cristal de ramas de coral de bronquios y de plumas
El estupor submarino y terso resbalando perlas de fuego impermeable a la risa como un [plumaje
de ánade delante de los ojos
El estupor inclinado a la izquierda flameante a la derecha de columnas de trapo y de humo [en el
centro detrás de una escalera vertical sobre un columpio
Bocas de dientes de azúcar y lenguas de petróleo renacientes y moribundas descuelgan [coronas
sobre senos opulentos bañados de miel y de racimos ácidos y variables de saliva
El estupor robo de estrellas gallinas limpias labradas en roca y
tierna tierra firme mide la tierra del largo de los ojos
El estupor joven paria de altura afortunada
El estupor mujeres dormidas sobre colchones de cáscaras de fruta coronadas de cadenas [finas
desnudas
El estupor los trenes de la víspera recogiendo los ojos dispersos en las praderas cuando el [tren
vuela y el silencio no puede seguir al tren que tiembla.
El estupor como ganzúa derribando puertas mentales desvencijando la mirada de agua y la [mirada
que se pierde en lo umbrío de la madera seca Tritones velludos resguardan una camisa de [mujer
que duerme desnuda en el bosque y transita la pradera limitada por procesos mentales no [bien
definidos sobrellevando interrogatorios y respuestas de las piedras desatadas y feroces [teniendo en
cuenta el último caballo muerto al nacer el alba de las ropas íntimas de mi abuela y gruñir [mi
abuelo de cara a la pared
El estupor las sillas vuelan al encuentro de un tonel vacío cubierto de yedra pobre vecina [del altillo
volador pidiendo el encaje y el desagüe para los lirios de manteleta primaria mientras una [mujer
violenta se remanga las faldas y enseña la imagen de la Virgen acompañada de cerdos [coronados
con triple corona y moños bicolores
La medianoche se afeita el hombro izquierdo sobre el hombro derecho crece el pasto [pestilente y
rico en aglomeraciones de minúsculos carneros vaticinadores y de vitaminas pintadas de [árboles
de fresca sombrilla con caireles y rulos
Los miosotis y otros pesados geranios escupen su miseria
El grandioso crepúsculo boreal del pensamiento esquizofrénico
La sublime interpretación delirante de la realidad
No renunciaré jamás al lujo primordial de tus caídas vertiginosas oh locura de diamante

VIENES EN LA NOCHE CON EL HUMO FABULOSO DE TU CABELLERA

Apareces
La vida es cierta
El olor de la lluvia es cierto
La lluvia te hace nacer
Y golpear a mi puerta
Oh árbol
Y la ciudad el mar que navegaste
Y la noche se abren a tu paso
Y el corazón vuelve de lejos a asomarse
Hasta llegar a tu frente
Y verte como la magia resplandeciente
Montaña de oro o de nieve
Con el humo fabuloso de tu cabellera
Con las bestias nocturnas en los ojos
Y tu cuerpo de rescoldo
Con la noche que riegas a pedazos
Con los bloques de noche que caen de tus manos
Con el silencio que prende a tu llegada
Con el trastorno y el oleaje
Con el vaivén de las casas
Y el oscilar de luces y la sombra más dura
Y tus palabras de avenida fluvial
Tan pronto llegas y te fuiste
Y quieres poner a flote mi vida
Y sólo preparas mi muerte
Y la muerte de esperar
Y el morir de verte lejos
Y los silencios y el esperar el tiempo
Para vivir cuando llegas
Y me rodeas de sombra
Y me haces luminoso
Y me sumerges en el mar fosforescente donde acaece tu estar
Y donde sólo dialogamos tú y mi noción oscura y pavorosa de
tu ser
Estrella desprendiéndose en el Apocalipsis
Entre bramidos de tigres y lágrimas
De gozo y gemir eterno y eterno
Solazarse en el aire rarificado
En que quiero aprisionarte
Y rodar por la pendiente de tu cuerpo
Hasta tus pies centelleantes
Hasta tus pies de constelaciones gemelas
En la noche terrestre
Que te sigue encadenada y muda
Enredadera de tu sangre
Sosteniendo la flor de tu cabeza de cristal moreno
Acuario encerrando planetas y caudas
Y la potencia que hace que el mundo siga en pie y guarde el
equilibrio de los mares
Y tu cerebro de materia luminosa
Y mi adhesión sin fin y el amor que nace sin cesar
Y te envuelve
Y que tus pies transitan
Abriendo huellas indelebles
Donde puede leerse la historia del mundo
Y el porvenir del universo
Y ese ligarse luminoso de mi vida
A tu existencia

LA LEVE PISADA DEL DEMONIO NOCTURNO

En el gran contacto del olvido
A ciencia cierta muerto
Tratando de robarte a la realidad
Al ensordecedor rumor de lo real
Levanto una estatua de fango purísimo
De barro de mi sangre
De sombra lúcida de hambre intacto
De jadear interminable
Y te levantas como un astro desconocido
Con tu cabellera de centellas negras
Con tu cuerpo rabioso e indomable
Con tu aliento de piedra húmeda
Con tu cabeza de cristal
Con tus orejas de adormidera
Con tus labios de fanal
Con tu lengua de helecho
Con tu saliva de fluido magnético
Con tus narices de ritmo
Con tus pies de lengua de fuego
Con tus piernas de millares de lágrimas petrificadas
Con tus ojos de asalto nocturno
Con tus dientes de tigre
Con tus venas de arco de violín
Con tus dedos de orquesta
Con tus uñas para abrir las entrañas del mundo
Y vaticinar la pérdida del mundo
En las entrañas del alba
Con tus axilas de bosque tibio
Bajo la lluvia de tu sangre
Con tus labios elásticos de planta carnívora
Con tu sombra que intercepta el ruido
Demonio nocturno
Así te levantas para siempre
Pisoteando el mundo que te ignora
Y que ama sin saber tu nombre
y que gime tras el olor de tu paso
De fuego de azufre de aire de tempestad
De catástrofe intangible y que merma cada día
Esa porción en que se esconden los designios nefastos y la
sospecha que tuerce la boca del tigre que en las mañanas
escupe para hacer el día
En el agua dorada el sol quemante refleja la mano de cenit.

VARIOS LEONES AL CREPÚSCULO LAMEN LA CORTEZA RUGOSA DE LA TORTUGA ECUESTRE

A Alice Rahon y a Valentine Penrose

En la desaparición de los malgaches
En la desaparición de los mandarines de tela metálica fresca
En la construcción de granjas‐modelo para gallinas elefantinas
En el renacimiento de la sospecha de una columna abierta al mediodía
En el agua telefónica cona alambre de naranja y de entrepierna
En el alveolo sordo y ciego con canastas de fruta y pirámides encinta gruesas como alfileres [de cabeza negra
En la sombra rápida de un halcón de antaño perdido en los pliegues fríos bajo un pálido sol [de
salamandras de alguna tapicería fúnebre
En el rincón más hermético de una superficie accidentada como el rostro de la luna
En la espuma de la rabia del sol anochecido en el beso negro de la histeria
En el lenguaje de albor de los idiotas o en el vuelo impecable de una ostra desplazándose de [su palacio de invierno a su palacio de verano.
Entre colchones de algas ninfómanas y corales demente‐ precoces y peces libres como el [viento
empecinado golpeando mi cabeza nictálope
En el crepúsculo para familias retiradas al estercolero o en gallinas endemoniadas
En un ojo de avestruz de trapo sangriento coronada de humo de cabelleras de momias
[reales evaporantes infanticidas
En la sonrisa afrentosa de un lagarto destripado al sol
A las doce del día
Bajo un árbol
Sobre un techo
A oscuras
En la cama
A mil pies bajo el mar
Sobre la almohada húmeda de lluvia en el bosque desnudo
Como un espectro de perro de familia dinástica violenta y
salitrosa
Como soplo de elefante sobre un muro de piedra fina
En el empobrecimiento progresivo y luminoso de un tigre que se vuelve translúcido sobre [el
cuerpo de una mujer desnuda
Una mujer desnuda hasta la cintura
Un hombre y un niño desnudos varios guijarros desnudos bajo el frío de la noche
Una azotea a todo sol
Unos despojos de aves de corral un baño y su bañera rota por el rayo
Un caballo acostado sobre un altar de ónix con incrustaciones de piel humana
Una cabellera desnuda flameante en la noche al mediodía en el sitio en que invariablemente [escupo
cuando se aproxima el Angelus

César Moro nació en Lima, Perú el 19 de agosto de 1903 y murió el 10 de enero de 1956. Fue poeta y pintor.

Obras: Poesía: La tortuga ecuestre (1957), Cartas (1939), Lettre d’amour (1939), El castillo de Grisú (1941), L’homme du paradisier et autres textes (1944), Trafalgar Square (1954), Amour à mort (1955).

Prosa: Los anteojos de azufre (1958).

Teatro: El ojo de gallo.

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