Allen Ginsberg / Transcripción de música de órgano

TRANSCRIPCIÓN DE MÚSICA DE ÓRGANO

La flor del frasco de cacahuetes que estaba antes en la cocina está
retorcida en busca de un lugar donde haya luz,
la puerta del armario se abrió, ya que lo utilicé antes, gentilmente
ha permanecido abierta esperándome a mí, su dueño.

Comencé a sentir mi miseria en el jergón sobre el suelo, escuchando
música, mi miseria, es por eso por lo que deseo
cantar.
La habitación se cerró sobre mí, yo esperaba la presencia del Creador,
vi las paredes y el techo pintados de gris, contenían mi
habitación, me contenían a mí
de la misma forma en que el cielo contenía mi jardín,
abrí la puerta
La parra virgen trepaba por el poste del porche, las hojas
en la noche seguían aún en el lugar en el que las había situado el
día, las cabezas de animal de las flores donde habían surgido
para pensar hacia el sol

¿Puedo acaso recuperar las palabras? ¿Acaso el pensamiento
o la transcripción nublarán la visión de mi avizor ojo
mental?

La bondadosa búsqueda de crecimiento, el gracioso deseo
de existir de las flores, mi casi éxtasis por vivir entre ellas.

El privilegio de ser testigo de mi existencia —también tú
debes buscar el sol…

Mis libros apilados ante mi para que los use
esperando en el espacio donde los situé, no han desaparecido,
el tiempo ha dejado atrás sus remanentes y cualidades para que
yo las utilice — mis palabras amontonadas, mis textos, mis manuscritos,
mis amores.
Tuve un instante de clarividencia, presencié el sentimiento
en el corazón de las cosas, salí caminando al jardín con los ojos
anegados en lágrimas.
Vi los rojos capullos a la luz de la noche, el sol se ha ido,
todos habían crecido, en un momento, y estaban esperando inmóviles
en el tiempo esperando a que el sol del día naciera y les otorgara…
Flores que como en un sueño en el ocaso yo regaba
fielmente sin saber cuánto las amaba.
Estoy tan solo en mi gloria — excepto que ellos están
también ahí fuera. Alcé la mirada — esos rojos capullos de arbusto
que me llaman y se asoman a la ventana esperando con ciego amor,
también sus hojas tienen esperanza y están vueltas hacia el cielo para
recibir — toda la creación está abierta para recibir — la propia y
plana tierra.

La música desciende, como lo hace el esbelto tallo
arqueado por el pesado capullo, porque tiene que hacerlo, para
permanecer viva, para continuar hasta la última gota de felicidad.
El mundo conoce el amor que anida en su pecho como en
la flor, el sufriente y solitario mundo.
El Padre es misericordioso.

El enchufe de la luz está toscamente fijado al techo,
después que la casa fuera construida, para recibir un enchufe que
encaja en él y que da ahora servicio a mi fonógrafo…

La puerta del armario está abierta para mí, donde la dejé,
desde que la dejé abierta ha permanecido graciosamente abierta.
La cocina carece de puerta, el hueco que tiene me
admitiría caso de que deseara penetrar en la cocina.
Recuerdo la primera vez que me llevaron a la cama, H.B.
graciosamente se apoderó de mi cereza *, me senté en los muelles de
Provincetown, a los 23 años, gozoso, elevado en mi esperanza con el
Padre, la entrada al útero estaba abierta para darme entrada si es
que así lo deseaba.
Existen enchufes sin utilizar por toda mi casa si es que
alguna vez los necesito.
La ventana de la cocina está abierta para dejar entrar el
aire…
El teléfono — triste es decirlo — reposa en el suelo — no
tengo dinero para que me den línea.
Quiero que la gente haga reverencias al verme y que diga
le ha sido otorgado el don de la poesía, ha sido testigo de la presencia
del Creador.
Y el creador me dio una dosis de su presencia para
gratificar mi deseo, para no defraudar así mi anhelo de él.

Berkeley, 1955

* Cherry: virginidad.

* * *

Irwin Allen Ginsberg nació el 3 de junio de 1926 en Newark, New Jersey, EEUU y falleció el 5 de abril de 1997 en New York City, New York, EEUU.

Richard Nathaniel Wright / Entre el mundo y yo

Y una mañana cuando estaba en el bosque me encontré de pronto ante la cosa,
Me la encontré en un claro verde guardado por álamos y robles escamosos.
Y los mugrientos detalles de la escena se elevaron, colocándose entre el mundo y yo.

Había un diseño de huesos blancos durmiendo olvidados sobre una almohada de cenizas.
Y el muñón carbonizado de un árbol apuntando en forma acusadora su lento dedo franco al cielo.
Había rotas extremidades de árboles, pequeñas venas de hojas quemadas y un rollo chamuscado de cáñamos grasientos:
Un zapato vacante, una corbata vacía, una camisa rasgada, un solitario sombrero y un par de pantalones llenos de sangre negra
Y sobre el pasto pisoteado había botones, fósforos muertos, puchos de cigarros y cugarrillos, cáscaras de maní, un seco frasco de gin y el lápiz labial de una prsotituta;
Trazos diseminados de alquitrán, un incansable adorno de plumas y el prolongado aroma de la gasolina.
Y a través del aire de la mañana el sol vertía una sorpresa amarilla en las cuencas de los ojos de un cráneo de piedra…
Y mientras yo estaba allí, una fría piedad congeló mi mente por la vida que había terminado.
El suelo agarró mis pies y mi corazón fue rodeado por heladas paredes de miedo.
El sol murió en el cielo; un viento de noche murmuró en el pasto y manoseó a las hojas en los árboles; el bosque se vació en gruñidos de jauría; la oscuridad gritó con voces sedientas y los testigos se levantaron y vivieron.
Los secos huesos se agitaron, sonaron, se elevaron fundiéndose con mis huesos.
Las grises cenizas formaron carne firme y negra, penetrando en mi carne.
El frasco de gin pasó de boca en boca; los cigarros y los cigarrillos se encendieron, la prostituta manchó de rojo sus labios,
Y mil rostros se arremolinaron a mi alrededor, clamando por el incendio de mi vida…

Y entonces me tuvieron, me desnudaron, batiendo mis dientes en la garganta hasta que tragué mi propia sangre.
Ahogaron mi voz en el tumulto de sus voces y mi cuerpo mojado y negro resbalaba y rodaba en sus manos mientras me ataban a un tronco.
Y mi piel se adhería al caliente alquitrán burbujeante, cayendo de mí sobre los blandos terrenos.
Y los plumones y las púas de las blancas plumas penetraron en mi carne cruda y yo gemí en mi agonía.
Entonces enfriaron piadosamente mi sangre, enfriada con un bautismo de gasolina
Y en una llamarada de rojo me elevé al cielo como el dolor se levanta como agua, mis extremidades hirviendo.
Jadeando, implorando, me agarré como un niño a los calientes costados de la muerte.
Ahora yo soy huesos secos y mi rostro un cráneo de piedra mirando al sol en sorpresa amarilla.

(Traducción de Marcelo Covián)

* * *

Richard Nathaniel Wright nació el 4 de septiembre de 1908 en Plantation, Roxie, Mississippi, EEUU y falleció el 28 de noviembre de 1960 en Paris, Francia.

Roberto Juarroz, poeta y ensayista

BC0

(Poesía Vertical XI, 1 Parte 2)

No tenemos un lenguaje para los finales,
para la caída del amor,
para los concentrados laberintos de la agonía,
para el amordazado escándalo
de los hundimientos irrevocables.

¿Cómo decirle a quien nos abandona
o a quien abandonamos
que agregar otra ausencia a la ausencia
es ahogar todos los nombres
y levantar un muro
alrededor de cada imagen?

¿Cómo hacer señas a quien muere,
cuando todos los gestos se han secado,
las distancias se confunden en un caos imprevisto,
las proximidades se derrumban como pájaros enfermos
y el tallo del dolor
se quiebra como la lanzadera
de un telar descompuesto?

¿O cómo hablarse cada uno a sí mismo
cuando nada, cuando nadie ya habla,
cuando las estrellas y los rostros son secreciones neutras
de un mundo que ha perdido
su memoria de ser mundo?

Quizá un lenguaje para los finales
exija la total abolición de los otros lenguajes,
la imperturbable síntesis
de las tierras arrasadas.

O tal vez crear un habla de intersticios,
que reúna los mínimos espacios
entreverados entre el silencio y la palabra
y las ignotas partículas sin codicia
que sólo allí promulgan
la equivalencia última
del abandono y el encuentro

(para Jean Paul Neveu)

*

(Poesía Vertical XIV, 105)

De un abismo a otro abismo.
Así hemos vivido.
Y cuando nos tocaba el interludio
de una zona de aire,
donde es fácil respirar y sostenerse,
añorábamos sin querer el abismo,
que nos ha amamantado con la nada.

Desde el fondo del ser trepa un ensalmo
para pedir, cuando llegue la muerte,
que todo sea un abismo, no otro rumbo.
Tal vez en él nos crezcan alas.

Adentro de un abismo siempre hay otro.
Y si no hay diferencia habrá distancia.
Sólo nos falta hallar y ser tan sólo
la distancia de adentro del abismo.

*

(Poesía Vertical I, 9)

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que solo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.

*

(Poesía Vertical III, 2)

El otro que lleva mi nombre
ha comenzado a desconocerme.
Se despierta donde yo me duermo,
me duplica la persuasión de estar ausente,
ocupa mi lugar como si el otro fuera yo,
me copia en las vidrieras que no amo,
me agudiza las cuencas desistidas,
descoloca los signos que nos unen
y visita sin mí las otras versiones de la noche.

Imitando su ejemplo,
ahora empiezo yo a desconocerme.
Tal vez no exista otra manera
de comenzar a conocernos.

*

(Poesía Vertical III, 20)

A veces comprendemos algo
entre la noche y la noche.
Nos vemos de pronto parados debajo de una torre
tan fina como el signo del adiós
y nos pesa sobre todo desconocer si lo que no sabemos
es adónde ir o adónde regresar.
Nos duele la forma más íntima del tiempo:
el secreto de no amar lo que amamos.

Una oscura prisa,
un contagio de ala
nos alumbra una ausencia desmedidamente nuestra.
Comprendemos entonces
que hay sitios sin luz, ni oscuridad, ni meditaciones,
espacios libres
donde podríamos no estar ausentes.

* * *

Roberto Juarroz nació en Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, Argentina el 5 de octubre de 1925 y falleció en Temperley, Provincia de Buenos Aires el 31 de marzo de 1995.

Obra: Seis poemas sueltos (1960) y Poesía vertical: son catorce volúmenes publicados entre 1958 y el último póstumamente en 1997.

www.robertojuarroz.com

Robert Desnos, poeta

COMO UNA MANO…

Como una mano que en el instante de la muerte
y del naufragio se levanta al modo de los rayos del sol poniente,
así surgen por todas partes tus miradas.
Quizá ya no haya tiempo, ya no haya tiempo para verme,
Pero la hoja que cae y la rueda que gira te dirán
que nada perdura en la tierra,
Salvo el amor,
Y de esto quiero convencerme.
Botes de salvamento de colores rojizos.
Tempestades en fuga,
Un vals anticuado que se lleva el tiempo y el viento por los
largos caminos del cielo.
Paisajes.
No quiero más abrazos que aquel al que aspiro,
Y muera el canto del gallo.
Como una mano que en el instante de la muerte
se crispa, así se oprime mi corazón.
Nunca he llorado desde que te conocí.
Quiero demasiado a mi amor para llorar.
Tú llorarás sobre mi tumba,
o yo sobre la tuya.
No será demasiado tarde.
Hasta mentiré. Diré que fuiste mi amante,
Y al final todo es tan absolutamente inútil,
A ti y a mí muy cerca nos espera la muerte.

A la mystérieuse ( Corps et Biens)

TANTO SOÑÉ CONTIGO

Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar
sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre
mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían
adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y
me gobierna desde hace días y años,
seguramente me transformaré en sombra.
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las
apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta
ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios que los primeros labios y la primera frente
que encuentre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de
tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre
los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que
siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.

A la mystérieuse ( Corps et Biens )

ÚLTIMO POEMA

Tanto soñé contigo,
Caminé tanto, hablé tanto,
Tanto amé tu sombra,
Que ya nada me queda de ti.
Sólo me queda ser la sombra entre las sombras
ser cien veces más sombra que la sombra
ser la sombra que retornará y retornará siempre
en tu vida llena de sol.

Domaine Public

* * *

Robert Desnos nació en París el 4 de julio de 1900 y murió en el campo de concentración de Theresienstadt el 8 de junio de 1945.

Obras:
Rrose Sélavy (1922-1923)
Le pélican
Langage cuit (1923)
Deuil pour deuil (1924)
La Liberté ou l’Amour (1927)
Les Ténèbres (1927)
Corps et biens (1930)
Sans cou (1934)
Fortunes (1942)
État de veille (1943)
Le Vin est tiré (1943)
Contrée (1944)
Le Bain avec Andromède (1944)
Chantefables et chantefleurs (1970), publicación póstuma.
Destinée arbitraire (1975), publicación póstuma.
Nouvelles-Hébrides et autres textes (1978), publicación póstuma.

Luis Diego Fernández / Poética libertaria. La experiencia inagotable

(Publicado en Perfil, 1.7.2012)

Los beatniks fueron el primer movimiento cultural surgido enteramente en los Estados Unidos. Una nueva reedición de La generación beat, de Bruce Cook, permite volver sobre la vida y la obra de estos filósofos del desenfado.

‘America, I’ve given you all and now I’m nothing’. 
Allen Ginsberg

Los llamados escritores beats no fueron, como se dice a veces con pretensión y rapidez, de modo impropio, los padres de los hippies; tal vez, en rigor, éstos fueron efectos colaterales de lo que allí se cocinó, y que ellos capitalizaron. Si los primeros eran urbanos, jazzeros, negros wannabe, alcohólicos, finos, lúmpenes, feroces y sexualmente voraces, los segundos se abrieron al suburbio y lo comunal que el beat nunca se permitió por su individualismo búdico y acerado: su pétrea consistencia, la supuesta violencia y carga explícita erótica que les asestaban y se adosaba a sus textos, como el inspirador y emocional poema Aullido. La historia de este germen tiene un arranque impávido: Jack Kerouac conoce a Allen Ginsberg y William Burroughs en 1944 en Nueva York, y esa fecha iniciática, como todo azar, marca ese reborde literario. En 1969 Kerouac muere en Florida, víctima del alcoholismo. Año del festival de Woodstock: la paradoja, siempre lógica, da cuenta de una muerte y un nacimiento simultáneo. Adiós a los beatniks, bienvenido el hippismo.

La generación beat (reeditado ahora por Ariel), primera crónica editada sobre el tema en 1971 por Bruce Cook, no es un libro menor, pero tampoco es un texto significativo en su aporte en el plano de las ideas. Otros grandes analistas de la estética y ética beatnik, como Fernanda Pivano o Emanuele Bevilacqua, son más agudos y conceptuales en este aspecto, sin olvidar la propia maestría del viejo ojo obsceno y libertario de Henry Miller, que atisbó como pocos ese devenir. Pero el libro de Cook no sólo tiene el mérito de haber pensado al calor reciente (sólo dos años después de la muerte de Kerouac, santo patrono) sino cierta capacidad para desplegar un improvisado (qué mejor) arsenal sociológico, filosófico y medular de lo que subyace en este sentido. Cook observa a los beatniks como quienes realmente conservaron y resignificaron el legado de la gran tradición literaria norteamericana. Como todo vanguardista, lo hicieron sin saberlo, sin programa, sin darse cuenta, al margen y reescribiendo el pasado con desenfado.

Para Cook resulta claro: los beatniks se oponían al canon literario de su época que los despreciaba, ninguneaba y tildaba de anti-intelectuales; acusación hilarante, tal vez pocos escritores más hiperintelectuales y sistemáticos que Kerouac o Ginsberg, ni mencionar a Burroughs (un caldero hard boiled). El asunto es brutal: los beats se oponían tanto al elitismo académico del denominado New Criticism de los principales campus como al populismo de la Partisan Review (políticamente, marxistas). Estando equidistantes de la academia sectaria y el marxismo populista (dentro de ciertos límites), los beatniks golpeaban (y eran golpeados): el beat del ritmo, la calle y el puñetazo. Filósofos del martillo, su rebeldía implicaba un evidente talento para sobrevivir que luego se tornó en un claro requisito de cierta sabiduría de la que hoy gozan los viejos aún vivos como Lawrence Ferlinghetti (creador de la librería y editorial icónica City Lights) o Gary Snyder (conferencista zen). Ridiculizados, copiados y descalificados, lo cierto es que, como marca Cook, los beatniks buscaron deliberadamente esa antipatía de los círculos del poder literario y universitario. El deseo por hablar con honestidad y franqueza (pero amables), a la vez que su mordacidad hacia el conformismo social, llevaba en sí una crítica inapelable a los valores suburbanos y corporativos del american way of life que les vendieron luego de salir victoriosos de una guerra,  y como potencia. Los beatniks eran, tal como señaló Norman Mailer (el único intelectual prestigioso en bancar su aventura en el momento), los “negros” de la literatura. Algo propiciado y requerido: ser negros, lo contracultural.

Si el grito beatnik sólo se hubiese establecido como un mero ladrido, poco estaría diciendo hoy día. Esa actitud de perro cínico se apoyaba en la tradición norteamericana de la protesta. Palabra poco analizada, lejos de ser pasiva, protesta es “hablar a favor”. Y los beatniks hablaron a favor del derecho a sentirse diferentes. Esa tradición de la protesta, del individuo contra la comunidad normalizadora se ajusta a un linaje (quizá, el linaje) de la literatura y la filosofía de los Estados Unidos. Resulta claro: Allen Ginsberg se pensó Walt Whitman (poeta, místico, homosexual y panteísta), Gary Snyder se imaginó Henry David Thoreau (anarquista, ecologista y zen), y el propio Jack Kerouac no quiso sino verse a sí mismo como una cruza de Mark Twain y Jack London: el camino y lo salvaje, lo viril desbocado como expresión del deseo. El padre del trascendentalismo norteamericano, el pensador Ralph Waldo Emerson, colocó bajo todos ellos un manto de sapiencia que no sólo conllevó a una serendipia (ese accidente fortuito) sino a un programa conspicuo. Podemos sumar otros referentes sólidos en el camino: el poeta William Carlos Williams y Herman Melville no se quedarían afuera.

Partir de la propia experiencia vital para escribir es el comienzo de todo lo beatnik. Escribir sólo desde la experiencia, nada de remisiones librescas ni saltos de puntos y comas o mera sustancia bibliográfica. Alguna vez Michel Foucault dijo que todos su libros venían de una experiencia (con radicalidad evidente), lo mismo podemos hacer brotar de textos como Aullido de Allen Ginsberg, En el camino de Jack Kerouac o El almuerzo desnudo de William Burroughs. Experiencia no sólo contada sino buscada. Después de todo, como le dice Kerouac a Cook, “éramos sólo un puñado de hombres buscando experiencias sexuales”. Simple y ausente de retórica, un beatnik buscaba experiencias de índole sexual, pero no sólo genital. Esa literatura libidinal impregna todo: la carretera, el alcohol, la marihuana, la benzedrina, las mujeres negras, los yonquis, las barbas, la meditación zen, los solos musicales, el orgasmo y la velocidad escrituraria.

No dejan de ser soprendente las descripciones de Bruce Cook de las metrópolis –Nueva York y San Francisco– como epicentros del deseo. Barrios como el East Village y North Beach, espacios conquistados como Venice Beach en Los Angeles y, a posteriori, enclaves como Haight Ashbury en San Francisco (barrio primero delincuencial y luego hippie). ¿Por qué San Francisco monopoliza? Quizá porque fue la única ciudad de los Estados Unidos no colonizada por el puritanismo del Oeste y lo caballero y mórbido del Sur (de Faulkner, por ejemplo). Frisco Bay fue un territorio emergido de la mano de buscadores oro, prostitutas, marinos desclasados por anormales (gays), tahúres, magos, tramposos y malandras. Ese espacio de libertad se constituyó como el sector más natural para asentar el viejo anarquismo pacificista que los beatniks propugnaban. Un hedonismo libertario radical que no era ni comunismo ni socialismo. Kerouac mismo era políticamente un conservador (franco-católico) que llegó a afirmar que votaría por Dwight D. Eisenhower. El beat no fue “apolítico” sino anarquista individualista (hoy llamaríamos libertario). Esa resistencia pasiva y sabia emanaba de una coolness que se mostraba como espacio de fuerza insólita e insolencia con sustancia. Fue el propio Norman Mailer con The White Negro (1957) quien testimonió lo que dio en llamar “hipster”: existencialistas urbanos, levemente sartreanos, filósofos bajos, del deseo y la calle, que tomaban como referentes a toxicómanos como Herbert Huncke, ícono y secuaz de Bill Burroughs en el Lower East Side, de profesión yonqui.

Habrá que decirlo: los beatniks fueron el primer movimiento literario (a duras penas lo fue) surgido enteramente en los Estados Unidos de América. Sus precuelas (el trascendentalismo del XIX, de Emerson y Thoreau) fueron deudores de alquimias europeas y asiáticas. Los beatniks encarnaron la voz de protesta desde el interior de la nación vencedora de la Segunda Guerra Mundial. Algo prototípico de los Estados Unidos: siempre las voces más duras y feroces emergen desde su riñón, no del exterior: desde Malcom X a Noam Chomsky, de Thoreau a Unabomber. Los críticos más furibundos de los valores de la pulcritud, puritanismo y trabajo, salen de las entrañas de esta máquina (algo que también vio con lucidez Jean Francois Revel). Esa voz de la disidencia, este clamor libertario, pareciera ser siempre un anticuerpo que el propio país emana como forma de extirpar o abrirse paso hacia otra fuga, no prevista. La evasión al control y la codificación del deseo que señala Gilles Deleuze en El Antiedipo.

La filosofía beatnik, podemos insinuar desde el testimonio de Bruce Cook, tenía una mirada enmarcada en la rebeldía pero anclada en la tradición de la protesta individual contra el elitismo, a la vez que el populismo literario le daba a la experiencia, el deseo y el cuerpo un punto inaugural, manifestaba un anarquismo pacificista, inducía a ir contra la moral productiva, y echaba raíces en reescribir la tradición más fuerte de los Estados Unidos. Pocos escritores más representativos de lo norteamericano que Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Snyder, Corso, Cassady, Di Prima o su abuelo espiritual, Norman Mailer. Y no dejemos de lado esa novela anticipatoria como Go de John Clellon Holmes (1952). Todos escritores que colocan su principio en lo fisiológico del pensamiento y el trance físico: ni razón ni racionalidad, pero tampoco inconsciente. Esas fuentes son transparentes:  Nietzsche, el freudomarxismo –Reich y Marcuse–, y el budismo zen –su recepción en Estados Unidos a través de DT Suzuki y la Black Mountain College de Nueva York. Algo que luego continuaría en eventos como Mayo del ’68.

La filosofía que subyace en los beatniks, como algo lógico de su política del rebelde, consiste en decir no, en su espíritu de oposición a la “mecanización”, sea ésta marxista, capitalista o psicoanalítica. El beat rechaza el modo de vida estandarizado y propone un modelo alternativo que se basa en ampliar los límites de la percepción y en la crítica de la economía del ahorro y el ideal ascético. El beat valora más que nada la libertad individual, nada se coloca por encima de ella. El deseo de vivir en libertad, con velocidad y sin ser manipulado. El lirismo y la voluntad exagerada de creer en algo o en sí mismo, hacen del beat un enemigo del cinismo, la mentira y el resentimiento –el pop es cínico y el punk es resentido. Su violencia evidenciada a veces es producto de la fuerza vital, del golpe como celebración o el exceso en los placeres como forma de afirmación radical de la existencia. El latido de la búsqueda del beat, los lleva a cierta sabiduría fisiológica: zen. El budismo parte de la inmanencia, de los sentidos, del deseo, de la piel y la percepción. No hay culpa ni pecado, en todo caso hay dolor, que debemos extirpar siendo estrictamente precisos con el deseo necesario. La poética beatnik no es dadaísmo –no buscan destruir superestructuras–, ni expresionismo –no buscan criticar la inmoralidad política–, ni surrealismo –no pretenden destruir la supremacía del consciente por el inconsciente–, ni tampoco existencialismo –no pretenden ir contra la norma a favor de un imperativo categórico. Los beatniks tienen tres enemigos claros: Freud, Marx y Einstein. Van contra la normalización del inconsciente del psicoanálisis, contra la mecanización productiva y colectivista del marxismo y contra la bomba atómica einsteiniana. Será el cuerpo y no el intelecto el territorio desde el cual “hablan”, y “escriben”: la vida es la fuente de inspiración. La experiencia es todo. Vida es cuerpo: carne, sangre y semen. Los beatniks hacen un himno a la intensidad de la vida y el hedonismo: las experiencias sexuales diversas y la experimentalidad de la existencia; pero vida como realidad física. Jack Kerouac escribe con excitación, con prisa, como un orgasmo. La prosa beatnik –de Kerouac en particular– se sustenta en una realidad biológica. Es claro: la prosa beat va contra la representación racionalista, por ello el fluir.

Quizá, como ha señalado Ginsberg, los beatniks le dieron todo a Norteamérica y no recibieron nada a cambio. Tal vez no. Su semilla caló hondo. Si bien el principio filosofal de lo beat aparece, sus acólitos preservan y perseveran en mantener ciertos nombres en alto. Si los años 70 vieron emerger al hippismo como vida alternativa, los 80 trajeron la revolución conservadora, los pensadores neo-conservadores, el sida y el fin del sueño. El pop ocupó su espacio, el cinismo se estableció en el centro de la escena, y otras figuras, Warhol por caso, lograron sintetizar ese tiempo pero le dieron generosidad. Nada parecería más descabellado y, tal vez, necesario hoy que lo beat o su analogía pictórica encarnada en Jackson Pollock: el maestro del expresionismo abstracto, macho, mujeriego, amante de putas, semental, jazzero, alcohólico y pendenciero junto al gay afeminado, casi virginial, amante de divas de plástico y carteles de neón de Warhol. Sí: el pop fue la reversión de lo beatnik de cuajo: su canto de cisne. El pop, y el cinismo marketinero que le siguió, nos quitó (¿por siempre?) la pulsión libertaria y contracultural de los beatniks, los místicos zen de California y el jazz titánico de heroinómanos  –aunque Andy los cobijó en la Factory, incluso a sus herederos, como Lou Reed, hijo bastardo de Bill Burroughs. El desarrollo nos puede llevar hasta Patti Smith, lo ciberpunk y la forma que tomó hoy cierto ideario beat. Pero no hay que pensar ese territorio como lo más fiel (aunque Lady Gaga trafique con lucidez, sin que muchos se den cuenta, ideas idénticas). Para el beat todo venía del cuerpo como piedra angular. Una visión beat correcta consiste en volver a ese principio fisiológico, ni virtual ni hiperreal, sólo cuerpo, carne, orgasmo y libertad. Esa vuelta a la anomalía, ser fieles con lo infiel, para su mandato es un legado más noble, y existe y se ve, ya no con extremos buscados de modo desfasado (allí estaban rodeados y ahogados) como en los años 50 y 60, sino a través de cierta sabiduría epicúrea, serenidad celebrada, de un mantenerse al margen pero participar del ágora y reivindicar ese espacio de autarquía, desde un individualismo comunitario. El golpe sigue siendo tan intransigente como perceptible. El último Allen Ginsberg, antes de morir en 1997, fue eso: un viejo sabio, venerado, dulce, amable y respetado como la voz de América. Nada quedaba ya de su violencia espasmódica de joven. El, que se pensó Walt Whitman, lo fue. Justicia poética.

*

Del orgasmo al dripping

Los beatniks tienen tres grandes fuentes intelectuales de las cuales se embeben:  el llamado freudo-marxismo, con autores como Wilhelm Reich y Herbert Marcuse –que planteaba que la represión del instinto sexual funda toda neurosis, algo que exponen en sus libros La función del orgasmo y Eros y civilización, ambos citados copiosamente por Kerouac y Ginsberg–,  el jazz, en tanto lenguaje musical como libre fluir de la mente: improvisación espontánea y el tomar aliento entre cada frase, pero también el slang, dialecto negro y la jerga del gueto, y, por último, el anarquismo político, pero no como movimiento, sino como mero individualismo libertario, como expresión de la subjetividad personal.

Para los beatniks la vida comienza de modo hostil y extraña: el presente liberado de lo espacio-temporal y evidenciado en la escritura y el pensamiento beat tiene cuatro disparadores: 1) el orgasmo (sexo), 2) la meditación (el zen), 3) la improvisación pasional (el jazz), 4) los paraísos artificiales (alcohol y drogas). El beat busca producir una realidad en el instante de la liberación: el momento de la escritura adviene de allí. Es una escritura con fundamentos fisiológicos, con el orgasmo como motor. En algún sentido, símil a los dandis del siglo XIX: Baudelaire también hacía un culto de los paraísos artificiales –opio, hachís, vino–, y, al igual que Kerouac, tenía una amante negra, como Mardou Fox, presente en Los subterráneos. Resulta claro: la escritura automatizada de Keroauc o el cut-up de Burroughs es lo mismo que el dripping de Jackson Pollock en el expresionismo abstracto o los iconmensurables solos de saxo de John Coltrane o Charlie Parker.

*

Perdidos y golpeados

Hay que ubicar temporalmente lo que se llamó “generación beat” –que, en rigor, nunca existió como movimiento orgánico con un manifiesto, así como las vanguardias históricas de principios de siglo XX–: esto es, en la segunda posguerra (1945-1960). La década del 50 fue el momento dorado del ideario beat. A diferencia de la llamada Lost Generation –de los años 20, la primera posguerra–, con figuras como Francis Scott Fitzgerald, los beats se desmarcan radicalmente de su desidia e indolencia. Los perdidos estaban mucho más matrizados por la locura, el desamparo y el psicoanálisis. Los escritores de la primera posguerra no creían ni querían creer en nada; los beatniks tenían sólo avidez de creer y apostar.

Es posible dividir a los intelectuales beatniks en dos bandos: los beats calientes –de la East Coast, que escuchaban hot jazz– y los beats fríos –de la West Coast, que escuchaban cool jazz–, estos últimos a veces similares a los que se dieron en llamar new dadá: vestidos completamente de negro. Algunos que se podrían ubicar dentro de ellos como primos y filosóficamente en el mismo lugar son artistas como John Cage, Merce Cunningham o Robert Rauschenberg. Los beats californianos estaban atravesados más por esa atmósfera  lírica que luego terminó por impregnar a toda la sensibilidad del movimiento, pero no hay que olvidar que el humo, el metal y el polvo de Nueva York está en los orígenes de todo.

* * *

Luis Diego Fernández nació en Buenos Aires en 1976.

- Licenciado en Filosofía con Diploma de Honor (Universidad de Buenos Aires), especializado en filosofía contemporánea y estética. Ensayista.

- Ha dictado seminarios y conferencias en Universidades y en Instituciones: Posgrado de la Facultad de Derecho de la UBA, Universidad ESEADE, Centro Cultural de España en Buenos Aires, Colegio de Abogados de Necochea, Fundación Internacional Jorge Luis Borges, Escuela Argentina de Sommeliers, Centro de Estudios Contemporáneos y en el Campus Virtual de la Asociación de Pensamiento Penal, con el aval de la Universidad Nacional del Comahue. Desde hace 5 años dicta cursos privados en librerías y espacios culturales.

- Es autor del ensayo Furia & Clase (Paradoxia, 2009). Ideó, editó, prologó y coordinó laAntología del ensayo filosófico joven en Argentina (Fondo de Cultura Económica, 2012).

- Trabajó durante 10 años continuos en editoriales líderes de la industria editorial argentina e hispanoamericana (Yenny/El Ateneo, Gedisa y Random House Mondadori), de la cual tiene un amplio conocimiento.

- Colabora desde hace 8 años con los siguientes medios: Revista Ñ de Clarín, Diario Perfil, Revista El ojo mocho, Revista Brando, Revista Gata Flora, Revista Menú, Guía Cultural La Celeste (Uruguay), Revista virtual Cibertronic de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

- En 2010 fundó y dirige EF Escuela de Filosofía, dónde dicta cursos y charlas.

- Es creador de la Cata de Ideas, un evento que tiene la finalidad de acercar la filosofía a un público mayor.

(De ar.linkedin.com/in/luisdiegofernandez)

Su blog es ldflounge.blogspot.com.ar

Percy Bysshe Shelley, poeta

A UNA ALONDRA

¡Salve, gozoso espíritu!
Jamás tú fuiste pájaro,
tú que derramas desde el mismo Cielo,
tal vez desde sus cercanías,
tu lleno corazón
en cantos incontables de un arte universal.

Cada vez más lejana
de la tierra te elevas
como nube de fuego(1);
y el hondo azul traspasas con tus alas
y cantando te elevas siempre
y siempre cantas elevándote.

En la dorada luz del sol poniente
la nube está brillando y tú flotas
y navegas igual que una alegría
inapresable cuya carrera ha comenzado.

Se derrite también alrededor
de tu vuelo la pálida púrpura vespertina;
lo mismo que una estrella en la ancha luz del sol
invisible eres, mas yo siempre escucho
la invisible delicia de tu canto;

Aguda como flecha
de esa esfera de plata cuya lámpara
intensa palidece(2) en la limpia blancura
de los amaneceres y sin apenas verla
sentimos que está allí.

Toda la tierra y todo el aire
en tu voz suenan como cuando en noche
despejada la luna vierte
desde una solitaria nube
sus destellos de luz y el Cielo se desborda.

No sabemos qué eres.
¿Quién podría contigo compararse?
No mana el arco iris
tan espléndidas gotas cual la lluvia
de melodía que derrama tu presencia.

Eres como un poeta
escondido en la luz del pensamiento
que canta espontáneos himnos
hasta que esté forjado el mundo
para simpatizar con esperanzas
y miedos que desoye.

Lo mismo que doncella de alta cuna
que en una torre de palacio
calma su corazón
lleno de amor, en clandestina hora
con música tan dulce como
el amor que sale de su pecho.

Igual que una luciérnaga dorada
en valle de rocío
que esparce generosa
sus colores etéreos
en medio de las flores y la yerba
que a la vista ocultan.

Lo mismo que una rosa rodeada
de su sépalo verde
cuyos pétalos roban el viento cálido
en tanto su perfume desmaya con dulzura
el robador aquel de alas graves.

Sonido de la lluvia en primavera
sobre la yerba titilante
y flores despertadas por la lluvia,
todo lo que fue siempre
alegre claro y fresco
es superado por tu música.

Muéstranos, Espíritu o Pájaro
qué dulces pensamientos son los tuyos.
Nunca he oído elogio
del vino o del amor
que desee un diluvio de rapto tan divino.

Coro del Himeneo
o canto de victoria no serían
en comparación con tu canto sino
un hueco cacareo,
algo en lo que sentimos una oscura carencia.

¿Qué son las fuentes comparadas
con tu canto? ¿Qué son los campos,
las montañas, las olas?
¿Qué las formas del cielo o de la tierra?
¿Qué amor hay como el tuyo?
¿Qué ausencia del dolor?

Con tu clara y sutil
alegría no cabe el desaliento;
la sombra del hastío
jamás se te acercó.
Tú amas, pero nunca conociste
la melancolía del amor saciado.

desvelada o dormida
tú de la muerte debes conocer
cosas más verdaderas y profundas
que las soñadas por nosotros los mortales
pues si no ¿cómo correrían
tus notas en tan diáfana corriente?(3)

Miramos el pasado y el futuro
y anhelamos lo que no existe:
nuestra más auténtica risa
está mezclada con algún dolor,
las más dulces canciones son aquellas
que dicen el más triste pensamiento.

Incluso si pudiéramos
desconocer el odio y el orgullo y el miedo,
si fuéramos cosas nacidas
para no derramar nunca una lágrima,
no sé cómo pudiéramos
acercarnos a tu alegría.

Más allá de cualquier medida
de tono delicioso;
mejor que todas las riquezas
que se halan en los libros
es tu gracia para el poeta
¡oh, tú, despreciadora de este mundo!

Enséñame siquiera la mitad del júbilo
que debe tu cerebro conocer,
brotará una armoniosa
locura(4) de mis labios
que el mundo escuchará
como yo escucho ahora.

Notas del traductor:
(Fechado en junio de 1820. El que Shelley sitúe a una alondra cantando en el cielo en representación de un poder espiritual que puede extender su influencia por el mundo es reminiscencia de Platón -”Fedro” 246, 249- en donde el alma es vista como creciéndole alas y elevándose con ellas. Se dice que Shelley tradujo esta obra de Platón pero que la traducción se ha perdido.)
(1) El poeta quiere expresar con esta imagen que la alondra vuela hacia arriba para acabar desapareciendo (cf. “inapresable”, verso 16); ésta es también la idea central de la que arrancan la serie de comparaciones que ocupan las estrofas VIII, IX, X y XI; la alondra canta en el aire demasiado alta para ser vista.
(2) “(…) lámpara intensa palidece (…)”; T.S. Eliot cita estas palabras para ilustrar la confusión de Shelley al escribir, sin darse cuenta de que Shelley está describiendo -y acertadamente- a Venus, no a la Luna, a la que se refiere en la siguiente estrofa.
(3) El canto de la alondra fluye feliz porque la muerte no es para ella un misterio y por lo tanto no significa terror.
(4) “Locura” es igual a “inspiración poética” (cf. “Ion” de Platón).

A…

Me dan miedo tus besos, dulce virgen,
mas tú no tienes que temer los míos;
mi alma está demasiado profundamente llena
sin tregua para recibir la tuya.

Me dan miedo tu aire, tu acento, tu ademán,
mas tú no tienes que temer los míos;
cándido es el fervor del alma
con que te adoro.

(Fechado originalmente en 1820. Escrito probablemente para Sophia Stracey.)

Edición preparada por Lorenzo Peraile.

 

* * *

Percy Bysshe Shelley nació en Field Place, no lejos de Horsham, en el condado de Sussex, el día 4 de agosto de 1792 y murió ahogado a la edad de veintinueve años al naufragar a causa de una tormenta su pequeño navío “Don Juan” frente al golfo de La Spezia, cerca de Nápoles, el 8 de julio de 1822.

Principales obras:
(1810) The Wandering Jew (published 1877)
(1810) Zastrozzi
(1810) Original Poetry by Victor and Cazire
(1810) Posthumous Fragments of Margaret Nicholson: Being Poems Found Amongst the Papers of That Noted Female Who Attempted the Life of the King in 1786
(1811) St. Irvyne; or, The Rosicrucian
(1811) The Necessity of Atheism
(1812) The Devil’s Walk: A Ballad
(1813) Queen Mab: A Philosophical Poem
(1814) A Refutation of Deism: In a Dialogue
(1815) Alastor, or The Spirit of Solitude
(1815) Wolfstein; or, The Mysterious Bandit (chapbook)
(1816) The Daemon of the World
(1816) Mont Blanc
(1817) Hymn to Intellectual Beauty (text)
(1817) Laon and Cythna; or, The Revolution of the Golden City: A Vision of the Nineteenth Century
(1817) The Revolt of Islam, A Poem, in Twelve Cantos
(1817) History of a Six Weeks’ Tour through a part of France, Switzerland, Germany, and Holland (with Mary Shelley)
(1818) Ozymandias (text)
(1818) The Banquet (or The Symposium) by Plato, translation from Greek into English
(1818) Frankenstein; or, The Modern Prometheus (Preface)
(1818) Rosalind and Helen: A Modern Eclogue
(1818) Lines Written Among the Euganean Hills, October 1818
(1819) The Cenci, A Tragedy, in Five Acts
(1819) Ode to the West Wind (text)
(1819) The Masque of Anarchy
(1819) Men of England
(1819) England in 1819
(1819) A Philosophical View of Reform (published in 1920)
(1819) Julian and Maddalo: A Conversation
(1820) Peter Bell the Third (published in 1839)
(1820) Prometheus Unbound, A Lyrical Drama, in Four Acts
(1820) To a Skylark
(1820) The Cloud
(1820) Oedipus Tyrannus; Or, Swellfoot The Tyrant: A Tragedy in Two Acts
(1820) The Witch of Atlas (published in 1824)
(1821) Adonaïs
(1821) Hellas, A Lyrical Drama
(1821) Ion by Plato, translation from Greek into English
(1821) A Defence of Poetry (first published in 1840)
(1821) Epipsychidion
(1822) The Triumph of Life (unfinished, published in 1824)

Hugo Vera Miranda, poeta

MIS MUJERES

casi todas son locas fatídicas inteligentes
y a su vez con cierto vuelo poético a ras del suelo,
algunas vienen de muy lejos
y otras de a la vuelta de casa,
algunas vienen con brahms, una botella de vino
y una opinión divertida sobre cualquier asunto
sin importancia, otras vienen con buñuel
un pañuelo de seda y sumamente medicadas,
sobrevuelan mi cuarto histeriqueando naderías,
revisan mis libros echando el culito para atrás,
me hablan de un tío muerto en combate
de la polémica reverdy-huidobro
de cómo preparar el pollo relleno
o del caso de la mujer que el marido
la mató porque ella no quiso suicidarse.

me cuentan de sus viejos amores
de lo mal o bien que lo pasaron
de que fueron engañadas, vilipendiadas
y pasadas a llevar por el macho dominante,
después cogen conmigo, se enamoran
se ponen tiernas, me compran una camisa
me mienten diciéndome que soy el mejor poeta de la cuadra,
me comparan con dos nobel y tres cervantes,
o con cualquier otro palurdo en ciernes,
para ellas soy el amante exquisito, el hombre de sus vidas
y seguramente seré el padre de sus hijos.

después de un tiempo corto o largo de éxtasis
después de navegar sobre nubes de algodón
después de mucho sexosexosexo
de botellas y botellas de cerveza
vino, vodka naranja y gin tonic
me abandonan, me dejan por un poeta mejor,
por un artista de circo o por un español llamado paco,
me dejan acusándome de ser un macho dominante
de que fueron engañadas, vilipendiadas y pasadas a llevar.

¡dios salve a mis mujeres!
yo no salvé a ninguna.

EN TU HONOR QUEMO CASCARITAS DE NARANJA

¿Has encontrado al poeta que buscabas entre la lluvia
disfrazada de gotas para que los ángeles no te reconocieran?

¿Cerraste los ojos frente al mar para tocar la cara fría de
los náufragos que un día supiste amar allá en Arcadia?

¿Incineraste misivas de amor para condenar al viento a la
insoportable incapacidad de esparcir tantos cadáveres?

¿Hiciste silencio ante la verdad que dejaba entrever tu
propia noche de luciérnagas incautas, atrapadas por la
malla inexorable de la constelación austral?

¿Apretaste la arena con tus manos frente al alba
preguntándote dónde se iban aquellas barcas hinchadas
de sirenas y marineros enloquecidamente errantes?

¿Buscaste en pleno corazón de los bosques -hervidero de
plumas y sinfonías al sol- el paso del cometa que te llevara
a la vida y nuevamente te devolviera el aliento?

¡Tanta solemnidad toda para ella tanta!

En tu honor quemo cascaritas de naranjas cuando el
crepúsculo es favorable: tomo vino cual monje irreverente
y pienso en Rimbaud maldiciendo los revólveres definitivos

En tu honor… si es que de tanto vivir nos queda algo
te escribo este poema que lleva la marca de la bestia
y en tu honor el de haber sido escrito en tiempo de nunca
en situación de haber enterrado los relojes.

YA TODO VA PASANDO

ya todo va pasando lenta pero definitivamente
todo va pasando la pena el dolor la angustia
van pasando esos temblores del cuerpo y del alma
mis borracheras los cigarrillos el dolor de muelas
va pasando el amor es la única quimera es aquello
inaccesible que jamás comprenderemos
lo que nos hace vivir cerca del arco iris
aquello por lo cual podemos ser víctimas o verdugos
aquello que el hombre nunca entenderá
y cuando digo hombre digo también mujer
pero quiero darte una buena noticia
ya todo va pasando como los días
como el tren el ferrari el camello
ya todo va pasando y ahora sólo recuerdo tus ojos
tu llanto y esa hermosa sonrisa cuando venía a casa
o sea te recuerdo bien íntegra maravillosa
te mereces un siete una mañana de terciopelo
una entrada a la ópera te mereces un lugar en el paraíso
y sobretodo un lugar en mi corazón
pero nunca olvides que todo va pasando
y que esto ya pasó.

CAMBIO DE GIRO

HOY ES UN GRAN DÍA un día perfecto
un día glorioso azul cálido luminoso
un día de gorriones y violines,
acabo de enterarme que mi padre no es mi padre
que mi madre es mi abuela que mi hermana es mi tía
y que las putas se van al cielo,
hoy es un gran día, me dicen que debo abandonar
la casa, que estafé a mi abuelo
que siempre fui un vagoinútilbuenoparanada,
que mi poesía me arrastrará al infierno
que abandoné todas las carreras
y que un día no saludé a las nubes;
me acusan de esto, de lo otro y lo de más allá,
me acusan de haber matado al sol
de haber instigado a marilyn con los barbitúricos
y de propiciar la muerte del ché;
y aquí estoy, balanceándome en la cornisa,
con un par de libros y calzoncillos en la maleta,
como dijo el poeta gregory corso:
-entusiasmado con mi nueva vida-.

A DÓNDE IR

a dónde ir cuando todos vienen en sentido contrario
cuando el horóscopo indica que no debes viajar
cuando el otoño golpea sus ramas sobre tu corazón
cuando el tedio se instala a vivir contigo y sólo
pides un poco de clemencia al viento de la desidia
cuando el gigante olvido te aprisiona las sienes.

a quién acudir en caso de emergencia sin llamar al 911
cuando tu barca se hunde y tú con ella a la deriva
a qué aferrarse cuando todos los violines callaron
y sólo se escucha la llegada de un nuevo huracán
que te arrancará de cuajo tu último sueño.
seguramente entonces debiéramos ser como el
intrépido torero cuyo valor lo otorga el miedo
y arremetemos contra los arreboles del crepúsculo
inmolándonos con la coraza armada del poema.

(De El tigre de la memoria, Santiago de Chile, 2005)

MI DERROTA

Mi derrota no es al estilo de un poema de Khalil Gibran. No es poética ni sublime. Uno más al cual no se le tira un cordel desde la costa. Esperar. Ni siquiera preguntan cómo estoy. Temen la respuesta. Tampoco les importa mucho. Nada. Él se lo buscó. Murió como vivió. En definitiva era un buen tipo. Merece el nombre de una calle. Qué mejor. El nombre de una puta calle. Hay que estar bien. Ser feliz. Olvidar. No saber. El destinatario del abismo. Apenas me queda el insomnio. Apenas el espanto. Mi padre decía que podría ser el presidente de este inmundo país. Le fallé. Le he fallado a toda la caterva de maestros somnolientos. Mi cerebro se agota. Inmóvil contemplo pasar el cortejo de la dicha. Un mar anochecido se apoltrona a mi costado. Todo el mundo quiere leer cosas bonitas. Y yo acá. Destemplando los dientes. Disidente de toda ideología. En la más dura. La más triste. Dialogando con el infierno. Alumbrándome con una cerilla apagada. Viendo pasar el corso festivo. El azul no fue lo mío. En definitiva. No fui lo suficientemente violento. Tampoco fui susurro. Fui un ángel caído en mitad de tu desdicha. Solo viento que entra por la ventanilla de un tren. Y fue suficiente. Lo suficientemente sólido para no ser rescatado del olvido. Es hora del naufragio. Que mi barca se hunda hasta alcanzar al Sol.

(Del blog Inmaculada decepción, 12.6.2012)

* * *

Hugo Vera Miranda nació en 1951 en Puerto Natales, Chile. Publicó El tigre de la memoria (2005) y en la web edita el blog Inmaculada decepción inmaculadadecepcion.blogspot.com.ar

Baldomero Fernández Moreno, poeta

Soneto de tus vísceras

Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.

Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.

Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.

Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos…
Yo soy un sapo negro con dos alas.

1922
(De Versos de Negrita)

Soneto

Esto que escribo ahora es el postrero
son de mi pobre lira fatigada,
la mano de escribir está cansada
y el corazón me dice que me muero.

Canto de cisne moribundo, quiero
te ilumine como una llamarada
y te deje por siempre señalada
a la contemplación del mundo entero.

Ahora a vivir lo poco que nos queda,
yo cada vez más hierro y tú más seda,
trazo tu nombre una vez más, Dalmira.

Y ya que al lado mío estás callando
inclina sobre mi hombro el cuello blando,
baja los ojos lentamente y mira.

1929
(De Versos de Negrita)

Tormenta

Jamás he visto más revuelto el cielo,
más lóbrego, más bajo, más vibrado
de rápido relámpago azufrado,
víbora sobre torvo terciopelo.

Nunca cargué tamaño desconsuelo
ni nunca me sentí tan amargado;
aquí estoy solo, triste, hosco, callado,
erizado de furia y de recelo.

Qué envidia os tengo, árboles frondosos,
céspedes de la plaza polvorosos,
senderitos de guijas y de arenas…

Faltan para llover unos instantes
y mientras todos dormiréis brillantes
yo me iré sucio, al hombro con mis penas.

A una mujer que me evocaba el mar

Estás hecha, mujer, para evocada
contra el nocturno ébano bruñido:
eres como un jazmín humedecido,
eres como una valva nacarada.

Incitante frescor de agua salada
engólfase en tu nuca, estremecido;
tienes los ojos de un color perdido
tu boca como el mar es ondulada

y un alga de oro finge tu melena.
Yo soy ése que está sobre la arena.
tú eres así como una mar tendida,

me salpicas de azul de vez en cuando
e indiferente huyes y jugando…
Y así pasan los años y la vida.

1929

Poeta

El poeta entra en la calle de un salto: el sombrero gacho y el perramus al viento. Son como las seis de la tarde. Echa una ojeada circular por el café, buscando una mesa pegada a alguno de los ventanales, porque es indudable que tiene algo que escribir. Camina entre los islotes de madera sin encontrar lo que desea. Las mesas que dan a la calle están todas ocupadas. Se instala en una que está debajo de un foco. En un sillón vecino ha arrojado el sombrero y el abrigo. El mozo se ha aproximado. Ha pedido, exactamente, té, con leche fría, un sandwich con jamón tostado y dos hojas de block. La merienda es el pretexto. Lo que necesita es escribir, terminar, poner en claro dos o tres poemas que lleva en el bolsillo hace días, llenos de tachaduras y de palabras superpuestas. De un bolsillo ha sacado las gafas de carey y se las ha colocado, del otro la estilográfica negra y dorada. De todos los cachivaches que el mozo trae, se queda con los más indispensables , que va distribuyendo hacia la izquierda de la mesa. A la derecha ha extendido las dos hojas de papel doblado y los borradores.
Ahora toma alternativamente el té y escribe. Todo debe ir bien, puesto que la pluma corre por el papel con facilidad. Mejor dicho, no corre. Se ve que el poeta se regodea dibujando su letra. Son versos alejandrinos. Procura que las líneas salgan del mismo tamaño y estira o acorta las palabras según las necesidades. Ha dejado la estilográfica sobre la mesa, mientras el sandwich en la mano izquierda muestra al aire la media luna de un inmenso bocado. El poeta está con el ceño contraído. Un poco nervioso, como en vilo, pero, en fin, antes de concluir el té ha terminado dos poemas simétricos, iguales, dos estrofitas de cuatro versos en una de las hojas. La ha doblado cuidadosamente y ha vacilado antes de depositarla en alguna parte, no se ensucie. Al fin la deja con toda delicadeza en la hendidura que le ofrece el sombrero próximo. Ha estado a punto de caerse al suelo, pero ahí está, abriéndose un poco como las alas de una mariposa.
Ahora la emprende con la otra hoja, le falta un tercer poema. El poeta sonríe satisfecho, lo ha terminado inesperadamente. Espera que se seque la hoja y una vez seca la ha partido por la mitad. Ha tomado la del sombrero y ha hecho lo mismo. Tres poemas iguales en tres hojitas iguales. Las coloca, uno encima del otro y los nivela dándoles golpecitos contra la mesa lustrada, como si fuera un naipe. Apenas le faltan algunos toques ornamentales. Les ha puesto un uno, un dos y un tres en números romanos. Ahora sí, los dobla definitivamente y se los mete en el bolsillo del saco con gran cuidado. La media hojita de papel que quedó en blanco no hay para qué desperdiciarla, se la guarda también en el bolsillo del saco. Se abotona de arriba abajo, se palpa el bolsillo y el pecho para asegurarse que están ahí los poemas, llama al mozo y le da una excelente propina. Él ha colaborado también en la obra del poeta transeúnte, ha sido el testigo más directo de aquel triple esfuerzo.
El escritor se levanta, aún está pálido y agitado, se ha puesto el perramus y el sombrero y se ha deslizado a lo largo del mostrador, pero su palidez destaca en los anteojos que se ha olvidado de quitar. Los anteojos son solo para leer y escribir. El poeta busca vagamente algo. La emoción ha apretado sus capilares y ha producido abundantes efectos, como es natural. El poeta busca, ansiosa y disimuladamente, una puertecilla que diga Caballeros.

(De Guía caprichosa de Buenos Aires)

* * *

Baldomero Eugenio Otto Fernández Moreno nació el 15 de noviembre 1886 en Buenos Aires, Argentina y falleció el 7 de junio de 1950 en Buenos Aires.

Obras: Intermedio provinciano (1916), Ciudad (1917), Por el amor y por ella (1918), Campo argentino (1919), Versos de Negrita (1920), Nuevos poemas (1921), Canto de amor, de luz y de agua (1922), Mil novecientos veintidós (1922), El hogar en el campo y en la ciudad (1923), Aldea española (1925), Los hijos (1926), Décimas (1928), Último cofre de Negrita (1929), Sonetos (1929), Cuadernos de verano (1931), Dos poemas (1935), Seguidillas (1936), Romances (1936), Continuación (1938), Penumbra (1937-1939), Yo médico, yo catedrático (1941), Buenos Aires: ciudad, pueblo, campo (1941), Tres poemas de amor (1941), Viaje del Tucumán (1941), Sonetos cristianos (1942), San José de Flores (1943), La mariposa y la viga (1947), Libro de Marcela (1945-1950). Póstumos: Vida (1957), Guía caprichosa de Buenos Aires (1965), Figuras del polvo y de la garúa, Quiosco, Un hilo de araña y otros hilos.

María Malusardi, poetisa

uno sabe que no puede convertirse en nada descabellado
al viento cuando dialoga con un pescador uno sabe que el
mar es silencio y rebeldía en la inacción uno sabe que
perderse en otra piel es desandarse de uno mismo está
escrito sellado en la arena

qué espera el pescador más que una mujer triste atareada
en la escama? barcos que la mujer de sus ojos desquita? su
cara astillada en la arena? un poema que desahucia en el
caracol?

la desmesura del pez para morir como un mártir entre mis
pechos: por qué te fuiste?

debo romper la idea después de descubrirla la distraigo la
desvío hacia otro derrumbe del lenguaje escribo en la
arena lo perdido en tus ojos

la derrota del pescador: fui esa mujer triste atareada en la
escama? tu cuerpo en mi boca muriendo? este pez
despalabrado y solo?

te escribo no para perderte sino para arrimarte de esa
lejanía siempre planifican las dunas para nosotros: vos allí
yo aquí anhelándote sábana de cuna entre los dedos
surgen aves de las voces de los tapices me regresan la
orilla al párpado

lobos de mar en la arena como sobretodos vacíos (vos?
yo?) a quiénes abrigan mientras secan sus entrañas? ojos
rotos: guardan embriones entre las grietas cómo cada
muerte hace del mundo un lugar más solitario

por qué te fuiste lejos sin decirme: me voy lejos a
encontrarte otra vez en la voz de los pescadores

los pescadores ignoran (evitan) nuestro encuentro tensan
el puño azulan entrecejos afilan en sus labios los anzuelos
mientras los peces tejen sus mazurcas

(De diálogo con pescadores, 2007)

* * *

María Malusardi nació en Buenos Aires en 1966.

Libros: payaso rojo (1989), el accidente (2001), la carta de vermeer (2002), variaciones en la niebla (2005), diálogo con pescadores (2007), museo de postales (2008), trilogía de la tristeza (2009).

mariamalusardi.com.ar

Alicia Genovese y Sandra Cornejo, diálogo (10 de agosto, Rayuela Libros, La Plata)

El 10 de agosto a las 18 hs se presentará en Rayuela Libros (44 N° 561, entre 6 y Plaza Italia, La Plata) la poeta Alicia Genovese. En la charla, organizada por el Fondo de Cultura Económica y Rayuela Libros, Genovese dialogará con Sandra Cornejo sobre su obra poética y crítica. Leerá además poemas y recorrerán especialmente algunos temas desarrollados en su último libro, Leer poesía. Lo leve, lo grave, lo opaco (2011). Auspicia Tuerto rey Cultura.  Abierto a todo público. Se agradece puntualidad.

Alicia Genovese (Buenos Aires, 1953).
Es poeta y ensayista. Es profesora de Letras por la Universidad de Buenos Aires y obtuvo un doctorado en Literatura Latinoamericana en la University of Florida, Gainesville. Dirige el departamento de Literatura de la Universidad John F. Kennedy, de Buenos Aires, y coordina talleres de escritura. Publicó críticas y notas periodísticas en diversos suplementos culturales y revistas especializadas, como Hispamérica y Revista Iberoamericana. Obtuvo la beca a la creación en poesía otorgada por el Fondo Nacional de las Artes en 1999 y la beca John S. Guggenheim en 2002.
Es autora de los libros de poesía El cielo posible (1977), El mundo encima (1982), Anónima (1992), El borde es un río (1997), Puentes (2000), La ciudad de los puentes / La ville des ponts (Quebec, Canadá, 2001), Química diurna (2004) y La hybris (2007). Ha publicado también el ensayo La doble voz. Poetas argentinas contemporáneas (1998).
Fondo de Cultura Económica ha publicado Leer poesía. Lo leve, lo grave, lo opaco (2011).

www.tuertorey.com.ar

Tuerto rey Cultura es un espacio que promueve canales de participación e intercambio entre escritores, pensadores, artistas y público en general, impulsando toda aquella actividad que fortalezca, a través del arte y sus diversas expresiones, la salud, la educación y la cultura.

Con la idea de crecer y fraternizar, sumamos nuestra experiencia en Gestión y aguardamos en este universo creciente, miradas particulares y/o versiones diversas de un mundo cambiante y urgido de alternativas creativas y enriquecedoras.

Lic. Sandra Cornejo
Lic. María Laura Fernández Berro

Jan Erik Vold / Poema de alondra

Cuanto más
canta ella,
menos entiende él.

Hasta que ella deja de cantar.

Y entonces,
él pierde la razón.

* * *

Jan Erik Vold nació en Oslo, Noruega el 18 de octubre de 1939.

Poesía: mellom speil og speil (1965, Gyldendal, Oslo), HEKT (1966, Gyldendal, Oslo), blikket (1966, Kommet Forlag, Oslo), Svingstang (1967), Mor Godhjertas glade versjon. Ja (1968, Gyldendal, Oslo), Bo på Briskeby blues (1969, Gyldendal, Oslo), kykelipi (1969, Gyldendal, Oslo), Spor, snø (1970, Gyldendal, Oslo), Bok 8: LIV (1970, Gyldendal, Oslo), S (1978, Gyldendal, Oslo), sirkel sirkel: boken om prins Adrians reise (1979, Gyldendal, Oslo), Sorgen. Sangen. Veien (1987, Gyldendal, Oslo), En som het Abel Ek (1988, Gyldendal, Oslo), Elg (1989, Gyldendal, Oslo), IKKE : skillingstrykk fra nittitallet (1993, Gyldendal, Oslo), En sirkel is (1993, Gyldendal, Oslo), Kalenderdikt (1995, Gyldendal, Oslo), Ikkje (IKKE omsett til nynorsk av Vold, illustrert av Steffen Kverneland) (1997, Samlaget, Oslo), I vektens tegn : 777 dikt, antologi (2000), Tolv meditasjoner (2002, Gyldendal, Oslo), Diktet minner om verden (2003, Kommet Forlag, Oslo), Drømmemakeren sa (2004, Gyldendal, Oslo), Store hvite bok å se (2011).

Publicó además obras en prosa, ensayos, teatro, traducciones, biografías y además ha grabado varios albums diciendo su poesía con acompañamiento musical de artistas importantes como Jan Garbarek, Chet Baker y Bill Frisell.

Álvaro de Campos (Fernando Pessoa) / Poemas

11-5-1928

EN LA NOCHE terrible, substancia natural de todas las noches,
la noche de insomnio, substancia natural de todas mis noches,
Recuerdo, velando en modorra incómoda,
Recuerdo lo que hice y lo que pude haber hecho en la vida.
Recuerdo, y una angustia
Se difunde completamente por mí como un frío del cuerpo o un miedo.
Lo irreparable de mi pasado —¡ése es el cadáver!
Puede ser que sean ilusión todos los demás cadáveres.
Puede que estén vivos en otra parte todos los muertos.
Puede que existan en otro lugar todos mis propios momentos pasados,
En la ilusión del espacio y del tiempo,
En la falsedad del transcurrir.

Pero lo que yo no fui, lo que no hice, lo que ni siquiera soñé;
Lo que sólo ahora veo que debió hacerse,
Lo que sólo ahora claramente veo que debió haber sido —
Eso que está muerto más allá de todos los Dioses,
Eso —y fue al final lo mejor de mí— pues ni los Dioses hacen vivir…

Si en cierto momento
Me hubiera vuelto hacia la izquierda en lugar de hacia la derecha,
Si en cierto momento
Hubiese dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí;
Si en cierta plática
Hubiera tenido las frases que sólo ahora elaboro en la duermevela—
Si todo ello hubiese sido así,
Hoy sería otro, y tal vez el universo entero
Sería insensiblemente llevado a ser otro también.

Pero no me volví hacia el lado irreparablemente perdido.
No me vuelvo ni pienso en volverme, y sólo ahora lo percibo;
Pero no dije no o no dije sí, y sólo ahora veo lo que no dije;
Pero las frases que hubo que decir en ese momento se parecen todas,
Claras, inevitables, naturales,

La conversación terminada concluyentemente,
El asunto todo resuelto…
Pero sólo ahora, lo que nunca fue ni será hacia atrás, me duele.

En lo que fallé de veras no tiene ninguna esperanza,
En ningún sistema metafísico.
Puede ser que para otro mundo yo pueda llevar lo que soñé,
¿Pero podré llevar a otro mundo lo que me olvidé de soñar?
Esto sí, los sueños por haber, son el cadáver.
Lo entierro en mi corazón para siempre, para todo el tiempo, para todos los universos,

En esta noche en que no duermo y la quietud me cerca
Como una verdad de la que no comparto,
Y allá fuera el luar, como la esperanza que no tengo, es invisible para mí.

APLAZAMIENTO

Después de mañana, sí, sólo después de mañana…
Llevaré el día de mañana pensando en después de mañana,
Y sí será posible; pero hoy no…
No, hoy nada; hoy no puedo.
La persistencia confusa de mi subjetividad objetiva,
El sueño de mi vida real, intercalado,
El cansancio anticipado e infinito,
Un cansancio de mundos para tomar un tranvía…
Esta especie de alma…
Sólo después de mañana…
Hoy quiero prepararme,
Quiero prepararme para pensar mañana en el día siguiente…
Es él que es decisivo.
Tengo ya el plano trazado; pero no, hoy no dibujo planos…
Mañana es el día de los planos.
Mañana me sentaré en el escritorio para conquistar el mundo;
Pero sólo conquistaré el mundo después de mañana…
Tengo ganas de llorar,
De repente tengo ganas de llorar mucho, desde dentro…

No, no quieran saber nada más, es secreto, no lo digo.
Sólo después de mañana…
Cuando era niño, el circo del domingo me divertía por toda la semana.
Hoy sólo me divierte el circo del domingo de toda la semana de mi infancia…
Después de mañana seré otro,
Mi vida ha de triunfar,
Todas mis cualidades reales de inteligente, leído y práctico

Serán convocadas por un bando…
Pero por un bando de mañana…
Hoy quiero dormir, redactaré mañana…
Por hoy, ¿cuál es el espectáculo que me repetiría la infancia?
Para comprar incluso los boletos de mañana,
Pues para pasado mañana estará bien el espectáculo…
Antes, no…
Pasado mañana tendré la pose pública que mañana estudiaré.
Pasado mañana seré finalmente el que hoy no puedo nunca ser.
Sólo después de mañana…
Tengo sueño como el frío de un perro vagabundo.
Tengo mucho sueño.
Mañana te diré las palabras, o pasado mañana…
Sí, tal vez sólo después de pasado mañana…

El porvenir…
Sí, el porvenir…

APOSTILLA

11-4-1928

¡APROVECHAR el tiempo!
Pero qué es el tiempo, ¿para que yo lo aproveche?
¡Aprovechar el tiempo!
Ni un día sin línea…
El trabajo honesto y superior…
El trabajo para Virgilio, para Milton…
¡Pero es tan difícil ser honesto o ser superior!
¡Es tan poco probable ser Milton o ser Virgilio!

¡Aprovechar el tiempo!
Arrancar del alma los pedazos precisos —ni más ni menos—
Para con ellos juntar los cubos ajustados
Que hacen estampas ciertas en la historia
(Y están ciertas también del lado de abajo, que no se ve)…
Poner las sensaciones en castillo de naipes, pobre China de las veladas,
Y los pensamientos en dominó, igual contra igual,
Y la voluntad en carambola difícil…

Imágenes de juegos o de paciencias o de pasatiempos—
Imágenes de vida, imágenes de las vidas, Imagen de la Vida.

Verbalismo…
Sí, verbalismo…
¡Aprovechar el tiempo!
No tener un minuto que desconozca el examen de conciencia..
No tener un acto indefinido ni ficticio…
No tener un movimiento disconforme con propósitos…

Buenas maneras del alma…
Elegancia de persistir…

¡Aprovechar el tiempo!
Mi corazón está cansado como un mendigo verdadero.
Mi cerebro está listo como un bulto colocado en un rincón.
Mi canto (¡verbalismo!) está tal como está y es triste.
¡Aprovechar el tiempo!

Desde que comencé a escribir pasaron cinco minutos.
¿Los aproveché o no?
Si no sé si los aproveché, ¡¿qué sabré de otros minutos?!

(Pasajera que viajas tantas veces en el mismo compartimento conmigo
En el tren suburbano,
¿Llegaste a interesarte en mí?
¿Aproveché el tiempo mirándote?
¿Cuál fue el ritmo de nuestro sosiego en el tren andante?
¿Cuál fue el entendimiento que no llegamos a tener?
¿Cuál fue la vida que hubo en esto? ¿Qué fue esto para la vida?)

¡Aprovechar el tiempo!
¡Ah, déjenme que no aproveche nada!
¡Ni tiempo, ni ser, ni memorias de tiempo o de ser!
Déjenme ser una hoja de árbol, sacudida por la brisa,
La polvareda de un camino, involuntario y solo,
El arroyo casual de las lluvias que se acaban,
El surco que hacen en los caminos las ruedas mientras no vienen otras,
El trompo del muchacho que va a detenerse,
Y oscila, con el mismo movimiento que tiene la tierra,
Y se estremece, con el mismo movimiento que tiene el alma,
Y cae, como caen los dioses, en el suelo del Destino.

Miguel de Unamuno / Morir soñando sí, mas si se sueña…

Morir soñando sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.
Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana,
¿es acaso vivir? ¿Y esto qué enseña?
¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué al poner en ello tanto empeño
aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno dueño?

28 -día de inocentes- XII . 1936

[En Cancionero. Diario poético 1928-1936 (1953). Poesías escogidas, selección y prólogo de Guillermo de Torre, Editorial Losada, Buenos Aires, 1965]

 

René Char, poeta

FIDELIDAD

Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido. Ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ella no recuerda ya; ¿quién en verdad la amó?

Busca su igual en el ruego de las miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad. Dibuja la esperanza y suavemente la despide. Es decisiva sin que tenga que ver en ello.

Yo vivo en su profundidad como un despojo feliz. Sin que lo sepa, mi soledad es su tesoro. En el gran meridiano donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo excava.

Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido. Ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ella no recuerda ya: ¿quién en verdad la amó y la ilumina desde lejos para que no se caiga?

(Fureur et Mystère, 1948)

FASTOS

El verano cantaba sobre su roca preferida; el verano cantaba aparte de nosotros que éramos silencio, simpatía libertad triste, mar más aún que el mar cuya larga pala azul se entretenía a nuestros pies.

El verano cantaba y tu corazón nadaba lejos de él. Yo besaba tu coraje, comprendía tu confusión. Camino por el absoluto de las olas hacia esos altos picos de espuma donde cruzan virtudes mortales para las manos que llevan nuestras casas. No éramos crédulos. Estábamos rodeados.

Los años pasaron. Las tormentas murieron. El mundo se fue. Me dolía sentir que tu corazón justamente no me divisaba ya. Te amaba. En mi ausencia de rostro y mi vacío de felicidad. Te amaba, transformándome en todo, fiel a ti.

(Fureur et Mystère, 1948)

A LA SALUD DE LA SERPIENTE
I

Canto el calor con rostro de recién nacido, el calor desesperado.

II

Le toca al pan que parte el hombre ser la belleza del alba.

III

El que confíe en el girasol no meditará dentro de la casa. Todos los pensamientos del amor serán sus pensamientos.

IV

En el giro de la golondrina una tempestad se informa, un jardín se prepara.

V

Habrá siempre una gota de agua para durar más que el sol sin que el ascendiente del sol sea afectado.

VI

Produce aquello que el conocimiento quiere mantener en secreto, el conocimiento con sus cien pasadizos.

VII

Aquello que viene al mundo para no perturbar nada no merece ni consideraciones ni paciencia.

VIII

¿Cuánto durará esta falta del hombre, agonizante en el centro de la creación porque la creación lo ha despedido?

IX

Cada casa era una estación. Así se repetía la ciudad. Todos los habitantes juntos sólo conocían el invierno, a pesar de sus cuerpos caldeados, a pesar del día que no se alejaba.

X

Eres en tu esencia constantemente poeta, constantemente estás en el cenit de tu amor, constantemente ávido de verdad y de justicia. Sin duda es un mal necesario que no puedas serlo asiduamente en tu conciencia.

XI

Harás del alma que no existe un hombre mejor que ella.

XII

Mira la imagen temeraria en que se sumerge tu país, ese placer que te ha escapado por mucho tiempo.

XIII

Numerosos son aquellos que esperan que el escollo los subleve, que la punta los atraviese, para definirse.

XIV

Agradece a aquel que no se preocupa de tu remordimiento. Eres su igual.

XV

Las lágrimas desprecian a su confidente.

XVI

Queda una profundidad mensurable allí donde la arena subyuga al destino.

XVII

Amor mío, poco importa que yo haya nacido: tú te vuelves visible en el lugar donde desaparezco.

XVIII

Poder ir, sin engañar al pájaro desde el corazón del árbol hasta el éxtasis del fruto.

XIX

Lo que te recibe a través del placer no es sino la gratitud mercenaria del recuerdo. La presencia que elegiste no libera de adiós.

XX

No te inclines sino para amar. Si mueres, amas todavía.

XXI

Las tinieblas que te infundes están regidas por la lujuria de tu ascendiente solar.

XXII

No hagas caso de aquellos a cuyos ojos el hombre pasa por ser nada más que una etapa del color sobre la espalda atormentada de la tierra. Que ellos devanen su largo memorial. La tinta del atizador y el rubor de la nube son sólo uno.

XXIII

No es digno del poeta engañar al cordero, investir su lana.

XXIV

Si habitamos un relámpago, es el corazón de la eternidad.

XXV

Ojos que, creyendo inventar el día, habéis despertado el viento, ¿qué puedo por vosotros? Yo soy el olvido.

XXVI

La poesía es de todas las aguas claras la que menos se demora en los reflejos de sus puentes.
Poesía, la vida futura en el interior del hombre recalificado.

XXVII

Una rosa para que llueva. Al término de innumerables años, éste es tu deseo.

(Le Poème pulvérisé, 1947)

LIED DE LA HIGUERA

Tanto heló que las ramas lechosas
Trabaron a la sierra, se rompieron en las manos.
La primavera no vio verdecer a las airosas.

La higuera demandó al señor de lo yacente
El arbusto de una fe nueva.
Pero la oropéndola su profeta,
En la aurora cálida de su retorno,
Al posarse sobre el desastre,
Murió no de hambre, sino de amor.

(Le Nu perdu, 1971)

ANTONIN ARTAUD

No tengo voz para elogiarte, hermano mío.
Si me inclinara sobre tu cuerpo que la claridad va a dispersar,
Tu risa me rechazaría.
El corazón entre nosotros, durante lo que se llama impropiamente una tormenta,
Da en tierra varias veces,
Mata, cava e incendia,
Luego renace más tarde en la dulzura del hongo.
No necesitas un muro de palabras para exaltar tu verdad,
Ni las volutas del mar para ungir tu profundidad,
Ni de esta mano febriciente que nos rodea la muñeca,
Y suavemente nos conduce a derribar un bosque
En donde el hacha son nuestras entrañas.
Está bien. Vuelve al volcán.
Y nosotros,
Que lloremos, asumamos tu relevo o preguntemos: “¿Quién es Artaud?” a esa espiga de dinamita de la que ningún grano se separa,
Para nosotros, nada habrá cambiado,
Nada, sino esta quimera viviente del infierno que se despide de nuestra angustia.

(París, 8 de marzo de 1948)

(Les Matinaux, 1950)

YO HABITO UN DOLOR
No dejes el cuidado de gobernar tu corazón a esas ternuras parientas del otoño del que reciben su plácido andar y su afable agonía. El ojo es precoz para plegarse. El sufrimiento conoce pocas palabras. Prefiere acostarte sin cargas: soñarás con el mañana y tu lecho será liviano para ti. Soñarás que tu casa ya no tiene vidrios. Sientes impaciencia por unirte al viento, al viento que recorre un año en una noche. Otros cantarán la incorporación melodiosa, las carnes que sólo personifican la brujería del reloj de arena. Condenarás la gratitud que se repite. Más tarde, te identificarán con algún gigante disgregado, señor de lo imposible.
Sin embargo.
Sólo has conseguido aumentar el peso de tu noche. Has vuelto a la pesca en las
murallas, a la canícula sin verano. Estás furioso contra tu amor en el centro de un acuerdo que enloquece. Sueña con la casa perfecta que nunca verás elevarse. ¿Para cuándo la cosecha del abismo? Pero has reventado los ojos del león. Crees ver pasar a la belleza por encima de las lavandas negras…
¿Qué es lo que ha izado, una vez más aún, un poco más arriba, sin convencerte?
No hay sitio puro.
(Le poème pulvérisé, 1947)

Traducciones de Raúl Gustavo Aguirre

* * *

René Char nació en L’Isle-sur-Sorgue, Vaucluse, Francia el 14 de junio de 1907 y falleció en París el 19 de febrero de 1988-

Obras: Arsenal (1929), Ralentir Travaux (1930, en colaboración con André Breton y Paul Éluard), Artine (1930), Le Marteau sans maître (1934), Seuls demeurent (1945), Le Poème pulvérisé (1945), Feuillets d’Hypnos (1946), Fureur et Mystère (1948), Le Soleil des eaux (1949), Les Matinaux (1950), L’Art bref suivi de Premières alluvions (1950), À une sérénité crispée (1951), Lettera Amorosa (1952), Recherche de la base et du sommet (1955), La Parole en archipel (1962), Dans la pluie giboyeuse (1968), Le Nu perdu (1971), Aromates chasseurs (1976), Chants de la Balandrane (1977), Fenêtres dormantes et porte sur le toit (1979), Les Voisinages de Van Gogh (1985), Éloge d’une soupçonnée (1988).

Obras diversas: La Postérité du soleil (fotografías de Henriette Grindat. En colaboración con Albert Camus, 1965), Trousseau du moulin premier (2009).

Sandra Cornejo / Tríptico de Santiago

I

Bajo los árboles entrelazados, una paloma. Cierta y gris.

En el Parque Forestal
cerca de la calle Monjitas
Lila y la mejor de las suertes
me confían este Infarto del alma
que leo sobre un banco.

No reconozco los humores de aquellos
que parecen desdoblar
sus gustos. O cambiar de frase en frase.
Sé que este libro
buscado por años
en su primera hoja dice:
“Te escribo.
¿Has visto mi rostro en alguno de tus sueños?”
Y eso basta.

Puede que nadie sea reconocible
pero aquí, entre las hojas,
se afianza una íntima paz.

II

Me gustaría hablar con alguien
alguien que se acerque
que se siente junto a mí en este banco del parque
y me hable
en un idioma amigo
sosegado
como esta paloma que abajito me mira
y me conversa.

III

A veces, ser otra es una buena costumbre.
Inmigrante en una misma.
Los ojos como si fueran nuevos.
La mano que aprieta levemente
lo ajeno en una mano propia.
La otra que anda por ahí
sola, abandonada de una.
Esa que
retirándose del sitio que le dio cobijo
junta las palmas, agradece
observa el espacio, memoriza

conserva la inmensa prontitud
su presencia
cuando la paloma se lanza hacia la copa
del árbol trenzado sobre su cabeza
y se va
abrigadísima de Dios.

Santiago de Chile, noviembre de 2011

(Publicado en abacq.org)

* * *

Sandra Cornejo nació en abril de 1962 en La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Obras: Borradores (Sudestada, 1989), Ildikó (Último Reino, 1998), Sin suelo (Ediciones Vox, 2001) y Partes del mundo (Alción Editora, 2005). Algunos de sus poemas integran antologías, entre ellas, Poetas Argentinas (1961-1980) (Ediciones del Dock, 2007), Antología de poetas argentinos II (Free Verse Website 2009, Irlanda) y El verso toma la palabra, selección de 33 poetas argentinos (Homoscriptum y la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2010).

Cesare Pavese / Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Esa muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo.

Tus ojos serán una inútil palabra,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando te inclinas solitaria ante al espejo.
Oh querida esperanza,
ese día sabremos también nosotros
que eres la vida y eres la nada.

Para todos la muerte tiene una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como contemplar en el espejo un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.

Descenderemos al remolino silenciosos.

* * *

Cesare Pavese nació en Santo Stefano Belbo, Cuneo, Italia el 9 de septiembre de 1908 y falleció en Turín el 27 de agosto de 1950.

El 18 de agosto de 1950 anota en su diario: “Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más.” Tiene cuarenta y dos años. Ocho días más tarde reserva una habitación en el hotel Roma, junto a la estación de Turín. A lo largo de la noche hace varias llamadas telefónicas, tratando de concertar una cita. Luego ingiere el contenido de sus dieciséis envases de somníferos.

“Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada.”

Obras:

Poesía: Lavorare stanca (Trabajar cansa, 1936, edición corregida, 1943), La terra e la morte, Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (1951).

Narrativa: Il carcere (1938-39), Notte di fiesta (1936-38, cuentos), Paesi tuoi (1941, De tu tierra), La spiagia (1942, La playa), Feria d’agosto (1944), Fuoco grande (1946), Il compagno (El camarada, 1947), La casa in collina (1948, La casa en la colina), Tra donne sole (1949, Entre mujeres solas), El bello verano (1949), La luna e i falò (1950, La luna y las fogatas), Diálogos con Leucò (1947), El diablo sobre las colinas.

Ensayos y otros textos: La letteratura americana e altri saggi (1951, con un prólogo de Italo Calvino, La literatura americana y otros ensayos), Il mestiere di vivere (1935-1950, El oficio de vivir, diarios publicados en 1952), Correspondencia.

Homenaje a Alejandra Pizarnik, hasta el 10 de junio, Museo Larreta

Para aquellos que consideramos la obra de Alejandra Pizarnik como una palabra inigualable de la poesía argentina y de la lengua española en general, es una exposición y homenaje conmovedores. Para los que aún no la conocen, una visita que puede servir de puerta de entrada al universo Pizarnik.

Próximo a cumplirse cuarenta años de su muerte, esta muestra le rinde tributo a través de las ilustraciones de Santiago Caruso exhibidas en el Museo Larreta, quien le ha puesto su interpretación visual al ensayo “La condesa sangrienta”. Además,  Caruso ha dado visión a lo que la obra en general de Pizarnik le ha sugerido y que también puede verse aquí.

Pero lo que le da un clima especialísimo a esa producción es que se pueden ver objetos de uso cotidiano que pertenecieron a Alejandra. Así está su libreta universitaria, anteojos, dos máquinas de escribir, su escritorio, cama, fotografías y papeles con su letra. También hay primeros ejemplares de algunas de sus obras y libros de otros autores que tenía en su biblioteca.

En Pizarnik, como en Artaud, Van Gogh y otros, abandonarse en  sus creaciones implica necesariamente adentrarse en su vida. Acercamiento que produce efectos especiales: admiración, respeto, conmoción.

Museo Enrique Larreta, Juramento 2291, CABA.

Lunes a viernes de 13 a 19 hs, sábados, domingos y feriados de 10 a 20 hs.

Entrada $ 1.

Piedad Bonnett, poesías

TU NOMBRE

Cuando el dolor ha triturado ya el último hueso de mi noche
y sólo habla el silencio al corazón insomne que hila y deshila penas y memorias
viene tu nombre hasta mi cuarto a oscuras.
Con un galope seco viene tu nombre abriendo
un camino entre nieblas
instaurando sus voces sus redobles
sus erres que retumban como un grito de guerra
su bronco acento de campana rota.
Tu nombre es tantas cosas:
el recuerdo de un barco que viene de ultramar y sus tercos marinos
el fuego entre la piedra
gota roja
que va tiñendo la pared del alba.
En él puede escucharse la voz de los que creen
con mística implacable y fe colérica.
Pero es también dulzura tu nombre
muro blanco donde mi mano traza los signos del sosiego
lugar donde recuesto mi cabeza.

Entere tu nombre y tú sin embargo un silencio
una grieta nocturna donde anidan los pájaros.

DE TU MANO

La ciudad pavorosa, la que atropella y no pide perdón,
fue de tu mano
una ciudad donde los árboles crecieron de repente para darnos su sombra
y donde una ventana, alguna noche,
fue un astro milagroso alrededor del cual gravitó lento el mundo.
Los parques que pisamos florecieron
y los hombres paseando sus perros o sus penas nos parecían más humanos.
En la ciudad de tristes resplandores que yo no había visto
mis pasos fueron ecos humildes de tus pasos
y la dicha
puso su corazón en los zaguanes y en las calles oblicuas
donde tú me amparabas con tus alas.
Hoy, afiebrada y grave y sin tu mano recorro la ciudad que me otorgaste,
y es un campo quemado por la lluvia de arena
cementerio de sal donde te busco y te encuentro inmortal, despedazado,
en la hierba que terca persevera,
en la banca de hierro, en esa puerta roja,
en el eterno sol que me dice que aún vivo.

ORACIÓN

Ahora que ya me he ido amor y que la noche
cae como negra plomada sobre mis sueños truncos
ámame en ella
en su cuerpo extendido en la miel de su oreja
en su pie tenso ámame y en su mano entreabierta

En ella
cuyo nombre envenena mi lengua
que querría colérica maldecirla mil veces
pero que se detiene porque sabe que la amas

Ámame en su manera de llamar a la mesa de cuidar a sus pájaros
en su respiración que me robó mi aliento
en su andar por la casa y en sus besos cansados

recórreme en su piel sea blanca o morena
y abraza mi cintura en su cintura
cuando se enturbie el sueño y te habite de nuevo la soledad de siempre

Ámala a ella amor con esa sed de barco con la que ayer me amaste
regálale mi olor otórgale a su vientre
el vértigo quemante de mi hoguera

mi soledad con poco se consuela

(De Todos los amantes son guerreros, 1998)

* * *

Piedad Bonnett nació en Amalfi, Colombia en 1951.

Obras: De Círculo y Ceniza (1989), Gato por liebre (teatro, 1991), Nadie en casa (1994), El hilo de los días (1995), Ese animal ‘Que muerde el aire afuera (1997), Se arrienda pieza (teatro), Sanseacabó (teatro), Noche de epifanía (versión teatral de Shakespeare), No es más que la vida (antología, 1998), Todos los amantes son guerreros (1998), Después de todo (novela, 2001), Imaginación y oficio (entrevistas críticas a poetas colombianos, 2003), Para otros es el cielo (novela, 2004), El mundo según Gabriel García Márquez (antología de definiciones, 2005), Siempre fue invierno (novela, 2007), Los privilegios del olvido (antología, 2008), Las herencias (2008), Las tretas del débil (2008), El prestigio de la belleza (2010).

André Breton / Unión libre

Mi mujer con cabellera de llamaradas de leño
con pensamientos de centellas de calor
con talle de reloj de arena
mi mujer con talle de nutria entre los dientes de un tigre
mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última magnitud
con dientes de huella de ratón blanco sobre la tierra blanca
con lengua de ámbar y vidrio frotados
mi mujer con lengua de hostia apuñalada
con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
con lengua de piedra increíble
mi mujer con pestañas de palotes escritos por un niño
con cejas de borde de nido de golondrina
mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero
y de cristales empañados
mi mujer con hombros de champaña
y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
mi mujer con muñecas de cerillas
mi mujer con dedos de azar y de as de corazón
con dedos de heno segado
mi mujer con axilas de marta y de bellotas
de noche de San Juan
de ligustro y de nido de escalarias
con brazos de espuma de mar y de esclusa
y de combinación de trigo y molino
mi mujer con piernas de cohete
con movimientos de relojería y desesperación
mi mujer con pantorrillas de médula de saúco
mi mujer con pies de iniciales
con pies de manojos de llaves con pies de pájaros en el momento de beber
mi mujer con cuello de cebada sin pulir
mi mujer con garganta de Valle de Oro
de cita en el lecho mismo del torrente
con senos nocturnos
mi mujer con senos de montículo marino
mi mujer con senos de crisol de rubíes
con senos de espectro de la rosa bajo el rocío
mi mujer con vientre del apertura de abanico de los días
con vientre de garra gigante
mi mujer con espalda de pájaro que huye en vuelo vertical
con espalda de azogue
con nuca de canto rodado y de tiza mojada
con espalda de luz
y de caída de un vaso en el que acaban de beber
mi mujer con caderas de barquilla
con caderas de lustro y de plumas de flecha
y de canutos de plumas de pavo real blanco
de balanza insensible
mi mujer con algas de greda y amianto
mi mujer con nalgas de lomo de cisne
mi mujer con nalgas de primavera
con sexo de gladiolo
mi mujer con sexo de yacimiento aurífero y de ornitorrinco
mi mujer con sexo de alga y de viejos bombones
mi mujer con sexo de espejo
mi mujer con ojos llenos de lágrimas
con ojos de panoplia violenta y de aguja imantada
mi mujer con ojos de pradera
mi mujer con ojos de agua para beber en prisión
mi mujer con ojos de bosque eternamente bajo el hacha
con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego.

(De L’Union libre)

Traducción de Aldo Pellegrini

* * *

André Breton nació en Tinchebray, Francia el 19 de febrero de 1896 y falleció en París el 28 de septiembre de 1966. Poeta y ensayista, es el fundador del Surrealismo.

Obras de poesía y cuentosMont de piété (1919), Les Champs magnétiques (con Philippe Soupault, 1919), Clair de terre (1923), Les Pas perdus (1924), Poisson soluble (1924), Nadja (1928), Le Trésor des jésuites (en colaboración con Louis Aragon, 1929), Ralentir travaux (en colaboración con René Char y Paul Éluard, 1930), L’Immaculée conception (en colaboración con Paul Éluard, 1930), L’Union libre (1931), Le Revolver à cheveux blancs (1932), Les Vases communicants (1932), L’Air de l’eau (1934), Point du jour (1934), Au lavoir noir (1936), Le Château étoilé (1937), L’Amour fou (1937), Fata morgana (1940), Pleine marge (1943), Arcane 17 (1944-47), Young cherry trees secured against hares (1946), Martinique, charmeuse de serpents (con dibujos de André Masson, 1948), La Lampe dans l’horloge (1948), Au regard des divinités (1949), La Clé des champs (1953), Adieu ne plaise (1954), Constellations (22 textes en écho à 22 gouaches de Joan Miró, 1959), Le La (1961).

EnsayosManifeste du surréalisme (1924), Légitime défense (1926), Le Surréalisme et la Peinture (1928), Second manifeste du Surréalisme (1930),Misère de la poésie (1932), Qu’est-ce que le surréalisme? (1934), Position politique du surréalisme (1935), Notes sur la poésie (en colaboración con Paul Éluard, 1936), Trajectoire du rêve (1938), Dictionnaire abrégé du surréalisme (1938), Anthologie de l’humour noir (1940), Situation du surréalisme entre les deux guerres (1945), Yves Tanguy (1947), Ode à Charles Fourier (1947), Flagrant délit (1949), Prolégomènes à un troisième manifeste du surréalisme ou non, précédé d’une réédition des deux Manifestes (1946), Entretiens avec André Parinaud (1952), Du surréalisme en ses œuvres vives (1954), L’Art magique (en colaboración con Gérard Legrand, 1957).

CorrespondenciaLettres à Aube (1938-1966).

Alfonsina Storni, poemas

DESOLACIÓN

¡Oh! ¡Qué caricia inmensa la que en mi pecho habita!
Cabría el mundo entero en la entraña que late,
Y allí se adormiría en dulzura infinita
El grito de dolor que llega del combate.

Yo cuido esa mimosa que en mi pecho palpita,
La cuido y la defiendo del humano acicate,
Y tengo por sus nervios de inquietud exquisita
Tan enorme piedad que mis fuerzas abate.

¡Jamás la entregaré! Mi pobre sensitiva
Se agostará en el hielo de mi coraza altiva,
Se morirá en mi pecho castigada de sed.

Y cuando su cadáver me traiga mucho frío
Me iré serenamente del país del hastío
Al país del Misterio que nos tiende su red…

(De La inquietud del rosal, 1916)

CAPRICHO

Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca,
Sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
Dame de beber, el malvado veneno
Que te moja los labios a pesar de ser bueno.
Pero no me preguntes, no me preguntes nada
De por qué lloré tanto en la noche pasada;
Las mujeres lloramos sin saber, porque sí:
Es esto de los llantos pasaje baladí.

Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
Un mar un poco torpe, ligeramente estulto,
Que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
Y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.
No preguntes, amado, lo debes sospechar;
En la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
Un viento que nos marca cada vez costa nueva.
Si, vanas mariposas sobre jardín de Enero,
Nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
Decorado en escamas de serpientes del mal.
Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
Movilidad absurda de inconsciente coqueta,
Y en el cerebro habemos un poquito de estopa.
Deseamos y gustamos la miel de cada copa
Bien; no, no me preguntes. Torpeza de mujer.
Capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría… ¿No ves qué tarde hermosa?
Espínate las manos y córtame esa rosa.

(De El dulce daño, 1919)

SILENCIO

Un día estaré muerta, blanca como la nieve,
Dulce como los sueños en la tarde que llueve.

Un día estaré muerta, fría como la piedra,
Quieta como el olvido, triste como la hiedra.

Un día habré logrado el sueño vespertino,
El sueño bien amado donde acaba el camino.

Un día habré dormido con un sueño tan largo
Que ni tus besos puedan avivar el letargo.

Un día estaré sola, como está la montaña
Entre el largo desierto y la mar que la baña.

Será una tarde llena de dulzuras celestes,
Con pájaros que callan, con tréboles agrestes.

La primavera, rosa, como un labio de infante,
Entrará por las puertas con su aliento fragante.

La primavera rosa me pondrá en las mejillas
-¡La primavera rosa!- dos rosas amarillas…

La primavera dulce, la que me puso rosas
Encarnadas y blancas en las manos sedosas.

La primavera dulce que me enseñara a amarte,
La primavera misma que me ayudó a lograrte.

¡Oh la tarde postrera que imagino yo muerta
Como ciudad en ruinas, milenaria y desierta!

¡Oh la tarde como esos silencios de laguna
Amarillos y quietos bajo el rayo de luna!

¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta:
Cuán amarga es la vida! ¡Y la muerte qué recta!

La muerte justiciera que nos lleva al olvido
Como el pájaro errante lo acogen en el nido…

Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora,
La luz azul celeste de la última hora.

Una luz tamizada que bajando del cielo
Me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo.

Una luz tamizada que ha de cubrirme toda
Con su velo impalpable como un velo de boda.

Una luz que en el alma musitará despacio:
La vida es una cueva, la muerte es el espacio.

Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma
Como en la playa de oro se deshace la espuma.

…………………………………………………………………………

Oh, silencio, silencio… esta tarde es la tarde
En que la sangre mía ya no corre ni arde.

Oh, silencio, silencio… en torno de mi cama
Tu boca bienamada dulcemente me llama.

Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos
Se pierden en mi alma temblorosos y secos.

Oh silencio, silencio que la tarde se alarga
Y pone sus tristezas en tu lágrima amarga.

Oh, silencio, silencio que se callan las aves,
Se adormecen las flores, se detienen las naves.

Oh silencio, silencio que una estrella ha caído
Dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.

Oh silencio, silencio que la noche se allega
Y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega.

Oh silencio, silencio… que el Silencio me toca
Y me apaga los ojos, y me apaga la boca.

Oh silencio, silencio… que la calma destilan
Mis manos cuyos dedos lentamente se afilan…

(De Irremediablemente, 1919)

MONOTONÍA

¿Cómo decir este deseo del alma?
Un deseo divino me devora,
Pretendo hablar, pero se rompe y llora
Esto que llevo adentro y no se calma.

Pretendo hablar, pero se rompe y llora
Lo que muere al nacer dentro del alma.
¿Cómo decir el mal que me devora,
El mal que me devora y no se calma?

Y así pasan los días por el alma,
Y así en su daño obsesionada, llora:
¿Cómo decir el mal que me devora,
El mal que me devora y no se calma?

(De Languidez, 1920)

PALABRAS A DELMIRA AGUSTINI

Estás muerta y tu cuerpo, bajo uruguayo manto,
Descansa de su fuego, se limpia de su llama.
Sólo desde tus libros tu roja lengua llama
Como cuando vivías, al amor y al encanto.

Hoy, si un alma de tantas, sentenciosa y oscura,
Con palabras pesadas va a sangrarte el oído,
Encogida en tu pobre cajoncito roído
No puedes contestarle desde tu sepultura.

Pero sobre tu pecho, para siempre deshecho,
Comprensivo vigila, todavía, mi pecho,
Y, si ofendida lloras por tus cuencas abiertas,

Tus lágrimas heladas, con mano tan liviana
Que más que mano amiga parece mano hermana,
Te enjugo dulcemente las tristes cuencas muertas.

(De Ocre, 1926)

PALABRAS DEGOLLADAS

Palabras degolladas,
caídas de mis labios
sin nacer;
estranguladas vírgenes
sin sol posible;
pesadas de deseos,
henchidas…

Deformadoras de mi boca
en el impulso de asomar
y el pozo del vacío
al caer…
Desnatadoras de mi miel celeste,
apretada en vosotras
en coronas floridas.

Desangrada en vosotras
–no nacidas–
redes del más aquí y el más allá,
medias lunas,
peces descamados,
pájaros sin alas,
serpientes desvertebradas…

No perdones,
corazón.

(De Mundo de siete pozos, 1934)

VOY A DORMIR

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

(De Mascarilla y trébol, 1938)

* * *

Alfonsina Storni Martignoni nació en Sala Capriasca, Suiza, el 22 o 29 de mayo de 1892 y se suicidó en Mar del Plata, Argentina, el 25 de octubre de 1938.

Obras:

Poesía: La inquietud del rosal (1916), El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919), Languidez (1920), Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934), Mascarilla y trébol: -círculos imantados- (1938), Morir sobre los campos (1918), Dos palabras, El hijo.

Poesía en prosa: Poemas de amor (1926)

Teatro: El amo del mundo (Comedia en 3 actos), Cimbelina en el 1900 y pico (Farsa trágica. Una de las “Dos farsas pirotécnicas”), Polixena y la cocinerita (Farsa trágica. Una de las “Dos farsas pirotécnicas”), La debilidad de Mister Dougall (Comedia en 3 actos).

Teatro infantil: Los degolladores de estatuas (Comedia en 1 acto), Blanco… negro… blanco (Comedia en 1 acto, dividido en 4 cuadros), Jorge y su conciencia (Diálogo), Pedro y Pedrito (Comedia en 1 acto), El Dios de los pájaros (Comedia en 2 actos, divididos en 4 cuadros), Un sueño en el camino (Mimodrama), Los cazadores de fieras (Comedia en 1 acto)

Ensayo: Nosotras y la piel (Selección de ensayos, 2005)

Laura Wittner, poesía

HILO DELGADO

El momento de las buenas intenciones:

Recién bañado, peinado, con ropa limpia,
el momento en que se compra la pólvora
con forma de cono y de avioncito
y se repite a conciencia “hoy es 24”.

El que se va por la ventana:

Se reparte la comida dorada y la música resuena.
Se come y se baila al mismo tiempo.
En el patio encienden estrellitas.
Uno está yéndose por la ventana:
medio culón, se atasca,
y hay un momento en que visto de atrás
es un gran culo superpuesto a una cabeza.

Delfín de aire:

El momento en que se quiere escribir,
sacar fotos, ir al cine, ir de excursión,
comprar uno de esos globos con forma de delfín.

Primaria:

El momento en que en el aula con olor a plastilina
Dina y Marta enseñaban a escribir.
Ni que hablar de buenas intenciones:
el pelo lacio peinado de mañana,
arrasado de nudos por la tarde.

LA PANTALLA

Como flechas en dirección opuesta
cruzaremos el aire. Pero eso
no significa nada.
Vamos y venimos, y vamos,
y venimos. Un día es negro,
sólo quiero alquilar una película
y volver a la nevada geografía nórdica
sentada en almohadones.
Otro día es tan ardiente
que hasta viven escarabajitos
entre las flores artificiales.
Descripción de una lámpara redonda, china
de papel con fondo celeste
que es un globo terráqueo.
Bolivia mantuvo el color del fondo
por ser país mediterráneo.
Así con ironía trabaja
el fabricante. Un territorio sin agua
a la vista, ahora
podría ser un lago.
Hay líneas meridianas, cada cuatro
la línea gruesa del papel
empastado, y en una coincidencia genial
los paralelos son los aros de alambre que
aseguran la tensión de la lámpara abierta.
Llorar en verano: con calor y con tiempo.
Sin fragmento. El verano es ancho
y largo. Por suerte
hace mucho que no pasa.
Uno va y reacciona igual que todos.
Por ejemplo en el subte: pero bueno.
Todas las ideas que se me ocurren
no sólo se le ocurrieron a alguien antes:
también fueron llevadas al cine.
El riesgo de vivir
en la misma casa mucho tiempo
es que ya pasó el verano en que
al volver en mitad de la noche
se sorprendía en el comedor a una
colonia de insectos, liderada
por una gigantesca langosta
que bajo la luz del velador
se daba la cabeza
contra la pared
una vez y otra, repelente y lenta,
enarbolando el poste
de la desazón y el movimiento.
Se dice de los insectos que son duros
y opacos, se dice: “en los caminos del bosque
hay mariposas que flotan a
siete metros de altura”. Pero yo y una chica
que había salido vestida en camisón
vimos que todas esas especies juntas
formaban un vapor, y a la langosta
la tuvimos que sacar a escobazos.
Descripción de un cuarto cuadrado
cuyas paredes ya fueron pintadas
cuatro veces porque con el tiempo,
se sabe, se agrisan. Se sabe que
se agrisan, con el tiempo.
Vos por ejemplo:
dejaste la mirada
en un punto incierto
entre la tele y yo. Allí no hay lo que hay
aquí. Aquí no hay lo que hay allí.
La tele era la intersección.
¿Cuántas veces en la vida
se puede estar en un planetario?
Y sin embargo la sensación planetario
te acompaña para siempre.
La tensión mínima necesaria
para la música de las esferas,
los cúmulos, los cirros, la danza
de las constelaciones, la droga ligera,
el primer amor, el chico arrodillado
junto a la butaca, siseándote al oído.
Se puede hacer
una de estas listas
durante la noche, mientras
hora tras hora se agitan en el patio
hojas de las plantas silvestres, del laurel
y las agujas del pino brasilero, en la calle vibra el polen
de los plátanos, el aire va bajando, se apoya,
se prepara para la
primera luz, y con la última palabra de la lista
comienza un día de lluvia, uno duerme,
o hace listas.

NOCHE CON POSIBILIDADES

Para todo habrá tiempo: para pedir cerveza
y que mientras él vaya al baño
yo encienda uno de sus cigarrillos
pero al sacarlo del atado otro más caiga
y se ponga a rodar
y cuando intente atraparlo llegue hasta
el charco que por algún motivo apareció
entre los vasos,
para que mientras considero
si dejar que el cigarrillo se seque
o hacerlo desaparecer
él vuelva del baño y descubra mi torpeza,
y así seguir enumerando
sin que ningún eslabón defina nada
sino que sólo implique – se produce
en muy raras ocasiones
este fenómeno, este diverso proceder
del tiempo:
ya no transcurre
cambió de dirección
cobra profundidad
se subdivide indefinidamente.

te diré de qué estábamos hablando

me preguntaba
cómo podíamos mantener
una conversación tan tonta
toda la noche narrando
las proezas de la adolescencia
pero hoy al leer esta reseña
sobre una novela de Ridgway
de pronto lo comprendo
te diré
de qué estábamos hablando:
del amor en habitaciones
tomadas por asalto
del amor cálido y seguro
todavía lejos
de la primer descarga de tristeza.

* * *

Laura Wittner nació en 1967 en Buenos Aires, Argentina.

Obras: El pasillo del tren (1996), Los cosacos (1999), Las últimas mudanzas (2001), La tomadora de café (2005), Lluvias (2009) y Balbuceos en una misma dirección (2011).

Naty Menstrual, textos

ERIZO DE AMOR 

DestRozAme el cuerpo en micropartes
salvame de la noche y sus fantasmas
comeme en un plato de tu madre
y saboreame… saboreame…
MasTicaMe mi carne de gallina
mordeme las venas de mi sangre
y bebe bebe bebido
emborrachate
con el sabor soleado de mis tardes
destrozame el cuerpo en micropartes
y servilas en la cena con tus padres
y no les digas nada…
NOOO
shhh…
que prueben sin saber
lo que OdiAn
lo que ignoran
lo que saben

poneme a la venta como saldo
secame las lagrimas que salen
y caen por el vientre
y caen…
…caen…
besame con el viento
que me ensucia
y que me limpia
y se lleva bailando mis pesares
damelo todo
damelo
todo
tu aliento de mil noches
tu fuerza inacabable
damelo todo
antes que escupas
mis retazos por la calle
mis retazos
mis pedazos…
todo mi cuerpo
colgando
echo jirones
y bañame en flores frescas
tierra limpia
hojas verdes
trinos nuevos
y humo de nubes…
damelo todo…
dame…
para que duerma tranquila
al olvidarte…

2.2012

COCTEL EN BUENOS AIRES

Sembradio de boludos
verdes cosechas de hijos de puta
mañanas campestres
cientos de cines porno
veredas y calles
de rajadas grietas
como terremoto de caucete
que rima con ojete
menu fijo de mediodia
del laburo al happy hours
y todos corbatas calientes
del happy japi al after
rubiecitas planchados de pelos largos
y conchitas nerviosas buscando algo
que te la pongo que te la saco
que te la pongo que te la saco
machitos oficinistas
trepa trepa trepa trepa
edificios inteligentes
mucha gente estupidona
los pelos llenos de hollin
la garganta con smog
los bocinazos imbeciles
ciudad y salvaje rock and roll
el atropello diario
el Te atropello
atropellados
tacos enredados entre adoquines
asesinos de suelas y tapitas
que cambiarlas cuesta 15
LA NIÑA BONITA
un tango trepando al cielo
bandoneones en patotas
musicalizando piqueteros
marchas de franca bronca
carteles de neon inmensos
la avenida mas ancha del mundo
la pija mas larga que nadie
el culo mas roto que todos
los trolos por todos lados
mirandose el uno al otro
yirando tratando calentando
las putas yirando en once
las viejas, las lindas, las bellas
de todo como en botica
pero que verguenza
los besos en las veredas
toqueteo en las placitas
siempre a la tardecita
niños de toboganes
hamacas de fantasias
caballos de mil colores
andando en las calesitas
millones de pasea perros
tango que me hiciste macho
bandera gay de arco iris
gatos entre los techos
perros al ras del suelo
ratas gordas bien comidas
reinas de cañerias
millones de cucarachas
negras grises y amarillas
corrientes de librerias
de marquesinas de gatos
yo te amo buenos aires
yo te amo
como seas
obelisco machista y falico
yo te amo buenos aires
como caja de Pandora
sembradio de boludos
cosecha de rebeldias

2011

Y MI TETA FUE MAMA

Todas queríamos tetas… dos, tres, cuatro tetas … las que sean… una vez que te decidís a travestirte querés tetas. Podés tener bigote, barba, espalda de rugbier, labios de tortuga, el cuerpo de Rubén Peucele… pero nada importa. Teniendo tetas… la cosa cambia. Y hay que tenerlas sea como sea.

Así fué que en mi tránsito por el travestismo he conocido tetas de todo tipo: Tetas de trapo,
tetas de media,
tetas de aceite industrial,
tetas de 5000 pesos,
tetas de bombitas de agua bien carnavalescas
tetas playeras rellenas de arena,
tetas cancerígenas,
tetas caídas,
tetas encapsuladas,
tetas con pezones corridos,
tetas que al desparramarse el líquido inyectado en el pecho se corrían hacia abajo y terminaba la teta en la rodilla,conoci tambien las tetas en plataforma… sí…

La teta en plataforma se las ví a una travesti petisa con pinta de tapón erótico que se había inyectado aceite industrial, y en vez de esperar que se le solidifique para lograr una forma agradable a TETA, se había ido a bailar chocha de contenta con sus nuevos pechos turgentes… turgentes hasta que al otro día el líquido se le empezó a desparramar y se le formó un solo bloque donde se le unían las dos pechugas en una masa deforme.

Desesperada y angustiada corrió a pedirle a la Rucucu, la misma trava que la había inyectado, que le inyectara de nuevo más aceite para poder tener sí o sí dos pechugas lindas, así que arriba de esa plataforma logró después de tomar los recaudos necesarios, tener dos hermosas tetas sobre plataformas.

Otras de las tetas raras que conocí fueron unas con globitos, si si globitos que se le habian formadodebido al aceite industrial, se le formaban a la Samantha unos pequeños globos dentro de los pechos, que le servían para descargar nervios cuando estaba aburrida, por que se los palpaba y se los palpaba obsesivamente y se los reventaba con las uñas postizas, eran como los globitos de los plásticos de embalajes que reventamos con placer cuando somos chiquitos.

Pero las más tiernas de las tetas que guardo en mi memoria son unas que tuvieron hijitos. Mi amiga Hanna se había hecho unas tetas con dos medibachas llenas de semillas de mijo, por que decía que tenían textura real a teta, y yo, le decía que eran tetas de pajarito, que tenia que ponerlas en una jaula, en vez de adentro de su corpiño.

Un noche de tantas que estábamos en la esquina de Viamonte y Uriburu tomando cerveza y haciéndonos las lindas. En eso, de la nada, un muchacho muy viril la empezó a rondar con cara de tener muchas ganas de comérsela, Hanna se acomodó sus tetas pajarito y lo miró sensual, el muchacho se acercó y se pusieron a charlar, en solo cinco o diez minutos ya se lo había llevado detrás de la casuchita de un estacionamiento sin techo que usábamos de telo.

Seguimos tomando cerveza y ya se hacía la hora de entrar a la disco, Hanna salió arreglándose su pelo con cara de satisfacción y nos hizo señas de que entráramos al boliche. Cuando estábamos pagando la entrada, se acomodó sus tetas pajarito y ahi se dio cuenta que le faltaba un pecho. Atinó a salir nuevamente a buscar corriendo la teta al estacionamiento, pero si perdíamos el turno teníamos que hacer una cola insoportable, mejor dicho, una fila. Si fuera por hacer la cola, estriamos todas ansiosas esperando como locas.
Se decidio en solo un segundo y se sacó la teta que le quedaba puesta y la metió en la cartera, algo se le iba a ocurrir para no quedar MONOTETA.

A la semana , volvimos al mismo lugar que era nuestro cuartel de guerra y antes de entrar al boliche, Hanna, que era más rápida que meteoro y el batimovil juntos, conoció a otro chico que quería comérsela, sea como sea. Como mi amiga no era precisamente tímida, le hizo unos ojitos y lo metió en la misma casuchita.
Después de disfrutar de una ratito de dulce amor instantáneo el muchacho salió del garage como si se lo llevara el diablo, y Hanna, salió más que contenta con algo en la mano gritándonos:

-¡Chicas… chicas… ¡MI TETA TUVO HIJITOS!… ¡MI TETA TUVO HIJITOS!

Nosotras mirándola como si estuviera pasada de loca, nos dimos cuenta que traía su teta perdida el fin de semana anterior en la mano, y como era de mijo, con la humedad de esos días, había germinado.
Era una teta linda con muchos brotecitos y verdes hojitas. Recordamos los germinadores que hacíamos cuando éramos chicas, y cuando llegamos a casa, pusimos la bola de media brotada adentro de una maceta para que cada temporada diera frutos… y nunca, pero nunca, pero nunca… NOS IBA A FALTAR UNA TETA…

2007

* * *

María Moreno: “Naty Menstrual escribe cuentos de una lujuria esperpéntica pero matizada por la piedad tiernísima con que los mejores cronistas populares suelen envolver a sus criaturas. Su erotismo escatológico tiene antecedentes tan notables como el Quevedo que escribía Gracias y desgracias del ojo del culo y el Aristófanes que ponía como protagonista de su comedia Los caballeros a un vendedor de morcillas. Con destreza narrativa Naty Menstrual pasa por la nariz de los lectores nuevas flores del mal que, con sus tacos chuecos y sus pelucas fatigadas, saben arrancarle al melodrama de la vida un toque de comedia: se llaman Sabrina Duncan, La Mr. Ed, Sissy Lobato, Marlene Brigitte…… Si Clara Better, la prostituta inventada por César Tiempo, las hubiera conocido en un cruce de ficciones, hubiera dejado de yirar para emplearse cama adentro. Nunca hubiera podido competir con tanto ingenio de vivir, tanta orgía entraida a la mala suerte, tanta lluvia dorada de besos negros en un perpetuo frenesí”

*

La escritura desencadenada
Por Ezequiel Alemian

“Me gusta Roberto Arlt, sobre todo. Esa cosa porteña y oscura, de viejos de bares, de oficinistas grises”, dice Naty Menstrual.

Naty Menstrual nació (como travesti) a fines de los años 90 en San Telmo. Diseña y vende ropa en la feria del barrio. Dibuja. Hizo tres carreras terciarias, pero cuesta que lo diga. Colabora con varios medios y forma parte del equipo de redacción de El Teje, el primer periódico travesti de América latina. Tiene un blog muy visitado donde publica poemas, crónicas, relatos y dibujos. Con una mayoría de textos extraídos de ese blog acaba de editarse, armado por María Moreno, Continuadísimo, un libro que descubre la presencia de una voz vital y literaria interesantísima. Son una veintena de relatos breves, lineales y directos, casi una enumeración de anécdotas de la vida travesti contadas con una escritura velocísima, con una capacidad de observación muy fina, muy precisa, con muchísimo humor e inteligencia. Frases cortas, mucha acción, finales “débiles”, ningún subrayado dramático particular.

—En tus cuentos parece darse la confluencia de varias modalidades de escritura: una literaria, o narrativa, otra más periodística, de crónica, y una emparentada con los blogs.

—Lo blogeril no lo veo para nada. Nunca me planteé tener blog, no tenía idea de lo que era. Empecé a usar uno como archivador. Varios de los cuentos del libro tienen muchos más años que el blog. Ahora además no tengo máquina, así que escribo en un cuaderno. Después lo subo desde un locutorio. Tampoco leo blogs.

—Y a lo literario entonces, ¿cómo se da tu acercamiento?

—Siempre escribí, desde chica. En una realidad como la que vivís, de cierta soledad, hay cosas que no contás, que no enfrentás, que escribís en un papel. Después empecé a escribir apuntada al travestismo. En la casa de mi abuela leía a Corín Tellado, después a Cortázar, a Edgar Allan Poe, a Roberto Arlt. Me gusta Arlt, sobre todo. Esa cosa porteña y oscura, de viejos de bares, de oficinistas grises. Arlt me parece atemporal, su visión no tiene época. Es muy humano y descarnado. Ojo, tampoco soy de ir a comprarme libros. Lo último que compré, hace mucho, fue Mi madre, de Bataille, que me encantó. Boquitas pintadas, de Puig, también me gustó mucho. También compré Aldous Huxley, Paul Auster, Truman Capote. Todo el mundo me comparaba y me decía: “tenés que leer a Capote, tenés que leer a Capote”. Pero esto fue después de que me ubicaran. Antes de escribir como estoy escribiendo ahora, mi taller literario fueron Cortázar, Poe y Arlt.

—En tus cuentos hay mucho de crónica, en el sentido de reflejar fielmente una forma de vida, digamos, barrial, muy situada.

—Es algo bien porteño, muy de San Telmo, pero podés encontrar a los mismos chongos en Palermo. Aunque sin duda, si viviera en Palermo reflejaría algunas cosas diferentes. Pero que un tipo tenga relaciones con un travesti, o con un perro, las perversiones, y los dolores, y las tristezas, y las alegrías, no cierran solamente en lo barrial. Son más bien algo universal.

—¿Cómo trabajás ese acercamiento a lo cotidiano?

—No de manera premeditada. Me lo regalan la gente y el lugar donde vivo. Es lo que observo. Yo no invento nada. Siempre me preguntan dónde estudié, cómo aprendí a escribir, quiénes fueron mis profesores, mis influencias. Es como que no pueden creer que sea algo natural, no diría un don porque suena pedorro. Pero yo voy caminando, en una vereda observo algo y hasta que llegué a mi casa ya armé el cuento en mi cabeza. Después es sólo bajarlo, muchas veces casi cerrado de principio a fin. No soy una ingeniera de la literatura.

—El libro empieza con una cita de Alejandra Pizarnik, que habla de “caminar por la calles / y señalar el cielo o la tierra”. ¿Hay algo moralista ahí, como de señalar lo bueno y lo malo?

—No, eso es algo personal que tiene que ver con mi diablo, con mi autodestruirme y mi cuidarme. Con elegir estar bien o elegir estar mal. Con boicotearme o no boicotearme. Por eso lo puse. No soy bicho de biblioteca. Me encanta que me comparen con otros escritores, es un piropo, pero no es una búsqueda mía. Por otro lado, mucho de los escritores con los que se me compara, como Puig, Capote, Lemebel o Copi, al que no leí jamás, son putos. Más que por haber leído, puede ser que lo que haya en común sea un sentir puto.

—¿Y cómo sería ese “sentir puto”?

—Hay muchas cosas, no sé si puedo explicarlo. Yo viví en el exterior y vi putos extranjeros de todo tipo, y me di cuenta de que el puto es una nacionalidad mundial. El puto es mundial, es parecido en todas partes.

—¿Cuando escribís sentís que estás “escribiendo puto”?

—Sí, lo siento en las ironías, en las bromas, en el humor, en la observación, en la acidez.

—En los personajes que pueblan tus relatos, a pesar de cierta crueldad que describís, parece no haber maldad…

—Yo tengo un tema con la maldad. Uno es grande y tiene que separarse y hacerse responsable, pero hasta qué punto no es fuerte lo que nos pasa antes de saber qué somos, hasta que uno es responsable de ciertas cosas. Uno tiene que soltarse de todo eso, pero no todo el mundo puede. Un chico al que cagan a piñas, al que no le dan de comer, al que lo maltratan, humillan, abusan, ¿será Premio Nobel o ladrón y asesino? ¿Ahí hay maldad? ¿Qué capacidad tuvo para elegir su camino? ¿Quién es dueño de esa maldad? ¿No lo hicieron malo? ¿No lo crearon así? Después tiene 40 años, por ahí es violador. ¿Hasta qué punto es responsable de su destino? ¿Qué capacidad intelectual y qué inteligencia y qué preparación tenés que tener para dominar tu propia vida?

—¿Escribir te ayudó a dominar tu vida?

—Me sirvió, no fue la solución. Mi abuela vivía en el campo, tenía muchos hermanos y era la mayor. Tenía que ser una madre siendo niña: se casó siendo niña, se embarazó siendo niña, haciéndose cargo de sus hijos y de sus hermanos. Cuando tuvo un hijo, lo iba a buscar a los picados de fútbol y lo traía marcándole las piernas con una vara. Eso somos, una cadena medio patética de defectos y de porquerías. La cadena existe, pero también existe la posibilidad de cortarla. Es un tema de cada uno. En uno de mis cuentos, una travesti que es abusada de chico, después se trasviste para contagiar. En el libro quizás haya algunos personajes que cortan con esa cadena, y otro que no. Es como en la vida. Mi libro es un libro sobre la vida, no sobre travestis. Y de todos modos, ya el hecho de travestirse es cortar un poco con esa cadena patética.

natymenstrual.blogspot.com.ar

Ignacio Uranga, poesías

Como un portazo, como un golpearse fuerte de
la puerta: eso que al parecer era la puerta y que
al cerrarse decididamente como una puerta con
violencia clausuró un espacio: lo que era, lo que
parecía ser aquel conjunto sólido, aquella masa
con la que estaba, con la que parecía estar dis-
puesto el cuadro del que incluso también yo era
parecía ser, parte: la pared, el piso mismo donde
estábamos, donde estuvimos, donde parecimos
estar de pie: me refiero a mí y a ese ella tan
ambiguo hoy, que antes identificaba con una voz
y unos ojos respectivos: ese complejo de datos
ese compuesto de materia al que aporté, lo confieso
más de la cuenta: más de mí que de vos, Caroline
y que di en llamar Caroline: este dispositivo absurdo
casi tan vacío como tus gestos de ternura: después
bajar los párpados, mis párpados bajados para que
lo compacto, lo homogéneo en apariencia, empezara
a resquebrajarse: esta torpeza tuya en el proceder
Caroline: tu optar por el mar cuando dijeron cáncer:
se dio vuelta, en efecto, el viento: nombrarte
intentar nombrar esa imagen sustitutiva y difusa

*

tanto a lo real como al engaño, abiertamente receptivo:
detrás de la enramada ella: de blanco a media noche gira
de pies en punta, como si el fondo se mezclara: sonríe
va hacia el precipicio a pocos metros: es sin serlo: algo
en la mirada, el modo delicado: repito: iba yo embestido
por la fronda húmeda del trópico, sin embargo: era fuego
esa lluvia sulfurosa: el sol cayendo de a pedazos: repito:
se acercaba a la caída y era otra siendo ella: diseminaba
oscuros puntos sobre el aire y se alejaba: de sus manos
volaba al mundo esa horda negra: sin haber caído, a media
madrugada irrumpe un grito, devolviéndonos a otra faz:
Caroline diciendo: era vertical el mar inmenso y se venía:
– a lo largo de los años en sueños cada noche se repite –
un oleaje indetenible arrasaba en oscuro plenilunio, una
catástrofe masiva: ese mar que me llevaba y vos aparecías
entre paredes blancas diciendo de rodillas algo como “cáncer

*

sin rastro alguno ya de oxitocina, siquiera restos
no de lo que hubo o fuimos, sino incluso de nuestro
posible más violento finalmente hoy llevado a cabo:
y este destello, ahora, de luz irreversible: vos en el mar
yo contra veinte milímetros, Caroline, de cáncer pulmonar:
llueve en esta parte de Bahía y es inútil la tarea de pensarte:
tu cuerpo ahora imperfectamente sobre la arena, como una
metáfora tus ojos cerrados y música de fondo, no para tapar
el brillo que alto ardería en el iris, ni es que haya en tu cora-
zón culpas que cubrir: es sólo el cuadro de tus modos, tus
típicas maneras en el tránsito: el caso es que mi lado no es
tan otro: doble también – ante tu escena – la noche de mis
ojos: aturde el ruido en esta tanta necesidad de permanecer

*

no diré: fluye suave hasta que mi canto finalice
ni veo el muro de Saint Magnus Martyr ostentar
su esplendor de blanco y oro jónicos: esto no es
el dulce Támesis: es Bahía Blanca, Buenos Aires:
una ría destruida por la zona petroquímica, y ahora
cáncer acá en los pulmones y asma en la infancia: da
la ría, sí, a la mar, pero ella misma también es el morir

*

gente que espera, un mínimo decorado de plantas
revistas sobre el vidrio de la mesa, telas ajustadas
donde hubo cabello: pareciera el color un modo de
resistir al claro hospitalario: acorde a las paredes
hay también un hombre: no fue un mal sueño esto:
es la clínica y está de pie el oncólogo: C. P. : grado
cuatro: (en números) 4, (en letras) cuatro: no queda
ningún margen para interpretar: fue a quemarropa
sin clase alguna de piedad: fue todo miseria, de un
pleno vaciado afectivo: no habrá tampoco ningún
cuerpo azul, lleno de grasa y sangre llorando al ver
el mundo: 200 mg en píldora de una toma rasparon
el óvulo alojado: fue íntimamente abrasivo, a destajo:
en veinte milímetros anunciando el sonido algo como
etimológicamente una metáfora nuestro amor: va ella
ahora haciéndose hacia el mar, haciéndose a sí en su
hacerse hacia el mar, hacia la arena del centro turístico:
vendrá, Caroline, entonces la muerte y no tendrá tus ojos

*

va a sonar en días el teléfono: será tu voz, Caroline
entrecortada por llanto tu voz diciendo fue posible.
Va a sonar el teléfono en días, levantaré la tapa, será
tu voz, hará sonidos acerca de un sueño para siem-
pre y estallará en lágrimas. Va a sonar en días tu voz
dirá lo más cercano a para siempre: el bello, el más
bello espacio construyendo tu voz con palabras: pero
va a sonar al teléfono en días tu voz informando que
mifepristona 200 mg fue por suerte a tiempo, las pa-
redes están ahora rotas del endometrio, y no hay nada
de qué ocuparse: dejará de sonar tu voz y va a quedar
todo como una mera falla que no deja, ni de un lado ni
del otro, nada, absolutamente nada que pueda crecer

*

todo podría haber quedado sencillamente en el
blanco del comienzo: pero esta insistencia, este
filtrarse como en sueños: cada mundo posible de
mi lengua materna está comprometido: los motivos
fueron íntimamente personales: el hecho es que
fue nuestra la voluntad de traer hasta nosotros la
miseria más propia: a consciencia clara hicimos
esa basura de diciembre: y ahora este destello
Caroline, de luz irreversible: así en tu cielo como
en el mío hay pájaros repartiéndose, pero es cívico
el que habito y ninguna ave marina va a cruzarlo:
la verdad hoy son tus huellas, el agua que va leve
a morir en la costa: tu andar entonces es el reverso
la mitad del corazón que exige alejarse de noticias
en las que va a aparecer no sólo la palabra sino el
cáncer mismo, diseminado ya de los pulmones a
la totalidad del organismo: la otra mitad fue mera-
mente imaginaria: tu posibilidad fue sólo un centro
turístico: ciento veintiséis kilómetros al norte de la
clínica y ni una palabra para regresar de esa imagen

(De Ramalaje)

viene del norte, padre nuestro, pero hay mucho
del sur aún: que estás en el cielo: y una carencia:
santificado: en los vínculos primarios, empobrecido
por tanto, a la intemperie: sea tu nombre, venga a
nosotros la paz: de tanta plusvalía: y hágase -aunque
me cueste- tu voluntad, así en la tierra como en el
cielo: fueron demasiado las palabras para ella; no
entendí: perdona nuestras ofensas: que su infancia
fue abusada: así como nosotros perdonamos: y mi
entrega como pan: a los que nos ofenden: para siem-
pre fue también demasiado: junto entonces ahora las
manos: no nos dejes: porque es mucha la carga: caer
en la tentación: se me ha hecho un silencio: y líbranos
del mal: por tanto filo hundido: amén: alégrate, María:
y un viento pareciera: llena eres de gracia: que ni un
pájaro: el señor es: en el aire y: contigo: ha hecho, en
fin, su trabajo sin embargo el corazón: bendita
eres entre todas las mujeres: para fundar vida: y
bendito es el fruto de tu vientre: y ahora que entiendo:
santa María: que fue temprano: madre de dios: vi-
olentada su entrega: ruega por nosotros pecadores:
no encuentro el camino: ahora: no puedo: y en la hora:
interrumpir el pensamiento: de nuestra muerte: amén

(De A-letheia)

“A-letheia” y “Ramalaje” forman parte del libro de poemas El ella Real (2009).

* * *

Ignacio Uranga nació en 1982 en Bahía Blanca, Argentina.

Fabián Casas, poesía

DESPERTARTE

Despertarte a mitad de la noche
y ver en el otro lado de tu cama
a tu mujer llorando
es una experiencia importante.
Quiere decir, entre otras cosas,
que mientras paseabas por los cuartos
iluminados de tu cerebro
algo se estaba gestando cerca tuyo.
Un error con el cual mantenés
una particular relación de intimidad.
Porque aunque no firmemos nada,
ni corramos apurados bajo la lluvia de arroz
pensamos que es para toda la vida
y así seguimos.
Botes, que durante la noche,
quedan amarrados al muelle,
golpeándose entre sí,
según el viento.

MÚSICA

Mi tía concilia el sueño a los ochenta años
escuchando viejas canciones en su radio portátil.
En su pieza, en lo oscuro,
el éter se ha transformado en algo vital.
Supongo que estas cosas pasan
y me pasarán también a mí.
Sobre el final de la vida
la única música que existe
está fuera de nosotros.

ME PREGUNTO

Definitivamente este es mi rostro de hoy.
Ojeras marcadas, pelo desparejo;
los labios hinchados. Nada más.
Me pregunto, porque puedo hacerlo,
cómo será tu rostro de hoy;
mientras tu corazón late al revés,
hace ya cuatro años
bajo la tierra.

DESPUÉS DE UN LARGO VIAJE

Me siento en el balcón a mirar la noche.
Mi madre me decía que no valía la pena
estar abatido.
Movete, hacé algo, me gritaba.
Pero yo nunca fui muy dotado para ser feliz.
Mi madre y yo éramos diferentes
y jamás llegamos a comprendernos.
Sin embargo, hay algo que quisiera contar:
a veces, cuando la extraño mucho,
abro el ropero donde están sus vestidos
y como si llegara a un lugar
después de largo viaje
me meto adentro.
Parece absurdo: pero a oscuras y con ese olor
tengo la certeza de que nada nos separa.

SIN LLAVES Y A OSCURAS

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.

Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás mío, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.

EL VÉRTIGO

Ajedrecistas expertas,
las mujeres se enfrentan.
Sócrates y Glaucón con polleras
hacen pasear por el tablero
a sus enamorados, sus ropas de estación,
sus alcancías de nylon.

El día se consume
como una pastilla efervescente.

Silencio. Mueven sus piezas.
Ahora que el clima marca su nivel,
ya nadie se anima a hablar profundamente.
Atenas gozó de un alto prestigio
por hurgar en las conversaciones.
Y a menudo buzos expertos,
cayeron en la ilusión
sin escafandra.

UNA PROBABLE BIOGRAFÍA (de fabiancasas.tripod.com)

Fabián Andres Casas nace el 7 de abril de 1965 en el barrio de Boedo, más exactamente en la calle Estados Unidos y Boedo (chequear, en las oficinas de Clarín figura nacido el 14 de abril). El Bosque Pulenta desarrrolla una acción exactamente en Maza y Estados Unidos, es decir la esquina de su casa.

Estudia en la escuela Martina Silva de Gurruchaga (ahí se desarrolla Los Lemmings) que queda en Independencia y Boedo. El edificio de la chica que aparece en Los Lemmings aún está casi pegado a la escuela. La chica, en la ficción se llama Patricia Alejandra Fraga, pero su verdadero nombre es Patricia Alejandra Franco (chequear).

Cursa –y se recibe- en la carrera de Filosofía. Otros dicen que estudia psicología pero sin llegar a recibirse. Lo cierto es que durante su infancia trabaja con amigos de su padre y es elegido empleado del mes en Pumper Nic de Florida.

A los 19 años va a Rock en Río y se hace amigo del cantante de Iron Maiden, Bruce Dickinson (esto está chequeado). A los 21, cuando le faltan apenas dos semanas para casarse, se va del país y viaja durante dos años recorriendo el Norte argento, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y pasa más de seis meses en el Amazonas, donde conoce a Horacio Tomasello, el pintor (esto está chequeado con Tomasello).

Posibles trabajos esporádicos: trabaja en una feria artesanal, es terapeuta en zonas periféricas, limpia vidrios de negocios, enseña inglés y francés, idiomas que maneja casi como una segunda lengua. Hace de Tom mientras su hermano hace de Jerry en un emprendimiento de su padre. Es repositor de una empresa láctea pero se queda dormido en la cámara que conserva los helados a baja temperatura por fumar marihuana con el repositor de Sancor y lo sacan en camilla. Lo hechan de la empresa. Pierde el trabajo.

A los 30 años entra en Clarín donde desarrollará gran parte de su carrera periodística. Cae en una profunda depresión y empieza análisis. Conoce a Cucurto, lo que le provoca más depresión. Gana la beca Fullbrigth y se va a los EE.UU durante seis meses, en la ciudad de Iowa. Durante esa estadía escribe Los Lemmings y parte de los poemas que van a parar a ODA. Conoce a Alejandro Lingenti (chequear) en un recital de Patti Smith en el chinatown. Actualmente vive en Claypole, trabajando la tierra (unos seis quintales) y practicando arquería zen (esto probablemente es mentira). Dicen que hay estencils con su cara en las calles de San Telmo (esto no se pudo chequear). Todo lo que escribe, por ahora, lo publica en http://www.malelemento.blogspot.com

Si alguien tiene más datos, se agradecen…

* * *

Fabián Andres Casas nació el 7 de abril de 1965 en Buenos Aires, Argentina.

Obras: Otoño, poemas de desintoxicación y tristeza (poesía, 1988), Tuca (1990), El salmón (1996), Pogo (2000), Bueno, eso es todo (2000), Oda (2004), El spleen de Boedo (2004), El bosque pulenta (2004), Los Lemmings y otros (2005).

Liliana Cinetto / Por esta ventana y otros poemas

Liliana Cinetto se refiere así a su nuevo libro:

Nuevo libro, nueva alegría…

Los invito a conocer “Por esta ventana y otros poemas”, mi nuevo libro. Lo publicó Norma con las bellas bellas ilustraciones de Mir Uberti (Mirita). Hay una ronda para los meses, coplitas para conocer las partes del cuerpo, versos para las estaciones del año, rimas para las vocales…

Es para primeros lectores y para todos los que tengan ganas de asomarse por esta ventana a un mundo de poesía…

Marcela Muñoz Molina, poesía

NITROGLICERINA

Nadie ama realmente a los poetas. La gente les huye como a los prestamistas, los enfermos de tuberculosis. Se acercan un poco, para ver de qué están hechos, si son reales, si sangran. El instinto les avisa que es mejor alejarse. Los poetas llevan consigo las llaves de la muerte. Cargan cajas con tubos de nitroglicerina como los trenes del lejano Oeste. Cualquier movimiento en falso puede provocar un desastre.
Hay que tener buen pulso y nervios de acero para ser poeta. No puedes perder de vista la mercancía, eres un esclavo de ella. A pesar de eso, la gente los mira de lejos y los envidia un poco. No cualquiera juega con la vida y la muerte todos los días. No cualquiera ve. No cualquiera cree sin ver. No cualquiera se hunde en la piscina de los tormentos sin saber nadar. Es un trabajo más noble que cortarles la luz a quienes no pagan sus cuentas o ser Ministro de Cultura. Los poetas al menos, sienten amor por lo que hacen. A pesar de eso, nadie los ama.
También están los otros, esas personas a quienes nunca le gustaron los trenes.

Sólo el rock

Cuando me falta el aire y pienso a quién heredaré mis pertenencias.
Cuando despertar es un tormento, pero aún así me disfrazo y salgo.
Cuando el filtro de los colores falla y todo aparece como en realidad es, blanco y negro.
Cuando mi pecho es un caballo desbocado dispuesto a matar.
Cuando abro las compuertas del odio, para ganar unos segundos más de oxígeno.
Cuando camino por la calle lamentado la ausencia de un calibre 38 en mis bolsillos.
Cuando los veo y ellos saben que mi desprecio por sus almas es superior a mi hambre.
Cuando la idea de morir devorados por una aurora boreal me perece demasiado benevolente.
Cuando no tengo más alternativa que saltarme el proceso e ir directo a la ejecución.
Cuando me doy cuenta de la milésima diferencia que existe entre alguien que lee a Artaud y una rata.
Cuando compruebo una vez más que las monedas no solucionan el problema de la pobreza.
Cuando mi desprendimiento es violento, peor aún que una muerte no anunciada.
Cuando las hienas se acercan y no las reconozco
Cuando los buitres me sobrevuelan en círculos
Cuando hacerlo todo vuelve a servir para nada.
Cuando debo retroceder y apretar los dientes
Cuando no siento el peso de abandonarlo todo
Cuando me olvido de la contemplación
y acuño mi revancha en el silencio
Cuando camino por los bordes
Y desprecio los árboles
la lluvia
el sol
el aire
el mar
y la sangre.
Entonces sólo el rock y nada más que el rock.

Santiago de Chile, 9 de marzo del 2012

16

Al fin y al cabo
fuiste una especie de devastación.
Un calor infernal
unos años de sequía,
la tierra se fue partiendo sin remedio.
Pero ni la luz de tu calor
perdonó a mis ojos sin pupilas.
Y aquella explosión,
que ingenuamente pensé,
había provocado cadenas de radio y televisión
para ser transmitida,
fue apenas vista
por dos o tres hoteles vacíos
hoteles de invierno
con comedores fantasmales
y desayunos con jugo de naranja.

La explosión se diluyó.
Fui por momentos un payaso que sufría convulsiones
dentro de todas las oficinas de pagos de consumo
y encima de todas las fronteras,
mientras tú saltabas amablemente en los techos
de las casas de los ricos.
Y cuando por fin el ruido pasó
y la oscuridad sucumbió,
me descubrí sentada y temblando
con la cabeza entre las rodillas,
como el único sobreviviente agusanado
en esta especie
de zona de desastre.

(De El salvavidas lleva mi nombre, 1994)

LA TRISTEZA QUE AÚN NO SE HA VISTO

                                                     A Carmen Abalos

Como la bitácora  de un viaje qué va a ninguna parte,
cada día algo escribo.
Seguramente se cosecha todo aquello que se  siembra
Y como yo sembré alaridos,
hoy  los aullidos se escuchan  por todos lados.
Ya no soy mía.
Quiero hacerme transparente
un  día cualquiera,
para que quede claro
que todas las ciudades me fueron indiferentes.
No así los árboles,
la espuma,
los caminos.
Yo soy la vendedora de colores,
soy la flor qué abre por una noche.
Soy la tristeza  que aún no se ha visto.
Soy la lágrima incesante,
el agua que emana de las grutas que
no han sido bendecidas.
Soy el glaciar que se quiebra
para convertirse en lago eterno.
La que busca un lugar donde dormir y encajar los huesos
donde derrumbarse y dejar de latir,
un lugar no más grande que el nido de una paloma.

Soy el ala rota de quien espera orgullosa y serena la muerte.
Sangre de paloma que se cayó del nido.
Olor a líquido amniótico.
Debo recoger y rescatar con mis manos,
el liquido diseminado de mi propio nacimiento.

BAILAR CON EL VIENTO

A Andrés Miquel

Y si fuera un castillo
Habrían de cerrarse las puertas del castillo
Y  levantar el puente.
Llenar de agua las fosas
Donde acechan los cocodrilos.
Y si fuera una cabaña,
Sería un madero grueso y pesado
Atravesado contra la puerta.
Tiene y a la vez no tiene
Muchas casas para clausurar.
Casas invisibles que habita
Casas perdidas en los bosques
Casas perdidas en el tiempo
Casas que nadie ve.
Cuando no hay puertas por donde  escapar
Lo qué corresponde
Es hacerse invisible
Esperar
convertirse  en silencio.

Los árboles no hablan,
Pero bailan con el viento.

ENTONCES LOS POETAS GUARDAN SILENCIO

A Jorge Díaz

Entonces los poetas guardan silencio.
Algunos se endurecen como nueces
otros se descascaran, se caen a pedazos
se vuelven corteza de árbol
o  frágiles hojas amarillas
que se entregan al viento
XXXXXXXXen caída libre
XXXXXXXXXXXXXcomo  Lira
se van de golpe como los De Rokha
o bajan los ojos como Jorge Cáceres.
Después de bracear en la nostalgia
Y acomodarse las entrañas con las manos
los poetas guardan silencio.
Se quedan mirando fijo
la vitrina del café
el espejo del baño
la ventana triste de la cocina.
Y aunque parecen muertos, no lo están.
Es sólo el frío del invierno de los poetas.
Cuando las monedas
Pierden la importancia que nunca tuvieron
Y el tiempo pierde la medida
que no fue jamás compartida
XXXXXXXXXXXXXNi comprendida

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXNi trascendente
Cuando se cruzan
todos los puentes del desafío
y queda claro que el desafío
era el movimiento
que antes y después de todo
no había nada
que sólo la mirada queda
XXXXXXXXXXXXel instante queda
y el registro de ese instante
XXXXXXXXXXXahora mismo
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX va
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXcayendo.
Cuando se corta el cordón
Y la palabra se vuelve invisible
Y se anida en algún rincón del cuerpo,
en la cicatriz de algún hueso,
en el espacio que separa los dedos.
Entonces,
los poetas guardan silencio.

ELLA VA CAYENDO POR LA VENTANA

A Aristóteles España

El  envía mensajes que dicen
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXElla es  brillante
Justo cuando cree que está  cayendo
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXpor la ventana

Y es verdad
Ella está cayendo por la ventana.
Y le dice a los otros
Ella es brillante
Y  ella se  ríe  y  siente vergüenza
de sus costras y de sus heridas
que  no paran de sangrar.
Vergüenza de esa costumbre de  ver
y fotografiar imágenes
que revela  en su propio cuarto oscuro.
Y tener que decir eso
Que no se puede decir
de otra manera           que no sea
como  aprendiendo a caminar.
Orgullo de rimar demasiado
Orgullo de  nunca rimar
El dice cada tanto,
Ella es brillante
Porque ningún radar la detecta
Y porque tiene  un pie fuera de la tierra.
Y que  se cae por la misma ventana
por  donde   otra  hace unos años   se  caía
Y producía  el mismo sonido largo
De  sirena de barco
XXXXXXXXXXXXXXXXXhundiéndose en el  pasto
Mientras él repite  palabras
Que lo puedan aliviar
XXXXXXXClaraboya
XXXXXXXXXXXXXXPluma
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXCaballito
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXcaracol

EN MAÑANAS COMO ÉSTA

En mañanas como ésta
solo soy un fantasma, aquí
y en cualquier ciudad del mundo
un alma que transita
sin rumbo y desconocida
apenas el vapor de un alma…
cruzo avenidas,
avenidas infinitas
sin dar con mi reflejo en las vitrinas.
En mañanas como ésta
me levanto en cualquier ciudad del mundo
me levanto en Bruselas, Barcelona
en Buenos Aires
donde ahora no soy nadie
y donde alguna vez fui
un sol, una explosión, un relámpago.
Camino entre gente que me parecen fantasmas
y yo misma soy un fantasma para ellos,
no llega el aire a mis pulmones
…en mañanas como ésta.

ALEJANDRA

Tal vez, si no hubiera leído
a Bretón a los catorce
a Eluard a los quince
o a Artaud a los dieciséis.

Quizás, si Desnos no me
hubiera atrapado a los veinte.

Y René Char no hubiera sido
tan certero y tan tajante.

Si todos juntos,
no me hubieran volado la cabeza
una y otra vez.

Quizás, no hubiera caminado tanto,
juntando piedritas
a orillas del mar.
no habría sentido tanto frío
ni tanta hambre
ni tanto miedo.
Tantas vueltas para terminar
leyendo a la Pizarnik
a los treinta y cinco.
Y saber,
que los aplausos para los poetas,
llegan siempre tarde
y siempre son absurdos.

ENCONTRAR QUISIERA LA MAQUINA DE BORRAR

Encontrar Quisiera la máquina de borrar.
Algo así como el incinerador de la memoria
algo así como el desalojo de las piezas más oscuras
de una vida que no alcanza.
una mano que entre y atrape sin compasión
las imágenes de la tortura, las imágenes en blanco
que sólo sirven para restarme horas de sueño,
una mano que arranque de raíz
la raíz de los colores que me inmovilizan.

Encontrar quisiera la máquina de borrar.
y comenzar absolutamente de nuevo,
brotar como una hoja en otro paisaje,
un paisaje que lo sea todo,
un paisaje de viento y árbol, de inmensidad infinita
un paisaje donde cada cinco minutos amanezca otra vez.

Y uno ahí,
convertido en tierra,
convertido en un pájaro veloz,
capaz de volar sin batir las alas.
Y uno ahí,
entero, completo, mudo
sin articular palabra de tanta lejanía,
haciendo de un segundo toda la vida,
sabiendo que toda la vida no basta
para contemplarlo todo.

Encontrar quisiera la máquina de borrar.
Salir de aquí, diciendo hasta la tarde
y no volver nunca más.
Volver al principio inocente y antiguo
donde no existe riesgo de perder esa inocencia
volver a mis piedras y a mi cueva,
al rugido de mis bestias,
volver a mi carrera desesperada por la pampa
correr sólo por correr
por jugar con el viento.

Hoy no me salva, ni el amarillo de este cielo abierto
ni el mar imponente a menos de tres cuadras
no me salva un recuerdo
no me salva una nostalgia
no me salva la envoltura de mi alma.

Hoy sólo me salvaría encontrar la máquina de borrar.

AL FINAL

Los poetas se van y como por obra de un hechizo,
de ellos no quedan ni sus ropas.
Los poetas siempre se van completamente.
están siempre de paso, unidos al mundo por el cordón de la palabra,
del sonido, de la imagen.
Están cerca,
pero siempre hay en ellos,
algo que los hace transparentes,
ausentes,
algo que los convierte en pájaros cotidianos.
Pasan la primera parte de su vida
tratando de encajar en un mundo que nunca es del todo acogedor
y la segunda,
construyendo un mundo aparte, que es acogedor sólo para algunos.

Hasta que se van.

Casi nada queda de ellos,
algunos recuerdos alrededor de la lápida,
un discurso corto y nostálgico,
el intento por atrapar la última despedida
de un ser que siempre fue de humo.

Sólo la palabra los salva y los perdona.
La palabra los trae y la palabra se los lleva.
la palabra, de espaldas al tiempo,
los hace por un costado humanos
y por otro lado eternos.

POBRECITA LA STORNI

Pobrecita la Storni
dicen que era lesbiana
le quedaba grande la vida
como el traje de un payaso
y a la vez pequeña
como una pluma en la garganta.
Pobrecita la Storni,
la del cuerpo adolorido
la de los amores que se caen, para perderse,
entre los senos
y los precipicios.
Pobrecita la Storni
la que despertaron de golpe
para caer cabeza abajo
en tierra de nadie
y vivir como un fantasma,
buscando cuerpos abandonados para habitar.
Pobrecita la Storni,
la que hablaba sola,
en las muchedumbres y los teatros.
La que sólo encontró vida
en el mar inmenso, de sus palabras
degolladas…

* * *

Marcela Muñoz Molina nació en Puerto Natales, Chile en 1966.

Obras: Angeles y limusinas (1989), El salvavidas lleva mi nombre (1994), Puerto Consuelo (2003) y Poemas para no matar (2005).

Sus textos han sido publicados en la antología Poetas jóvenes de Chile, Universidad de Concepción (1998) y en Antología insurgente, la nueva poesía magallánica, de Pavel Oyarzún y Juan Magal (1998).

Salomé Ureña de Henríquez, poesía

El 27 de febrero se conmemoró el Día de la Independencia de la República Dominicana, en recuerdo de los hechos sucedidos en 1844 cuando los rebeldes liderados por Francisco del Rosario Sánchez tomaron la Fortaleza Ozama en la capital Santo Domingo en poder de Haití.

A la patria

Desgarra, Patria mía, el manto que vilmente,
sobre tus hombros puso la bárbara cueldad;
levanta ya del polvo la ensangrentada frente,
y entona el himno santo de unión y libertad.

Levántate a ceñirte la púrpura de gloria
¡oh tú, la predilecta del mundo de Colón!
Tu rango soberano dispútale a la historia,
demándale a la fama tu lauro y tu blasón.

Y pídele a tus hijos, llamados a unión santa,
te labren de virtudes grandioso pedestal,
do afirmes para siempre la poderosa planta,
mostrando a las naciones tu título inmortal.

Y deja, Patria amada, que en el sonoro viento
se mezclen a los tuyos mis himnos de placer;
permite que celebre tu dicha y tu contento,
cual lamenté contigo tu acerbo padecer.

Yo ví a tus propios hijos uncirte al férreo yugo,
haciéndote instrumento de su venganza cruel;
por cetro te pusieron el hacha del verdugo,
y fúnebres cipreces formaron tu dosel.

Y luego los miraste proscritos, errabundos,
por playas extranjeras llorosos divagar;
y tristes y abatidos los ojos moribundos
te ví volver al cielo cansados de llorar.

Tú sabes cuántas veces con tu dolor aciago
lloré tu desventura, lloré tu destrucción,
así cual de sus muros la ruina y el estrago
lloraron otro tiempo las hijas de Sión.

Y sabes que, cual ellas, colgué de tus palmares
el arpa con que quise tus hechos discantar,
porque al mirar sin tregua correr tu sangre a mares
no pude ni un acorde sonido preludiar.

Mas hoy que ya parece renaces a otra vida,
con santo regocijo descuelgo mi laúd,
para decir al mundo, si te juzgó vencida,
que, fénix, resucitas con nueva juventud;

que ostentas ya por cetro del libre el estandarte
y por dosel tu cielo de nácar y zafir,
y vas con el progreso, que vuela a iluminarte,
en pos del que te halaga brillante porvenir;

que ya tus nuevos hijos se abrazan como hermanos,
y juran devolverte tu angustia dignidad,
y entre ellos no se encuentran ni siervos ni tiranos,
y paz y bien nos brindan unión y libertad.

¡Oh Patria idolatrada!  Ceñida de alta gloria
prepárate a ser reina del mundo de Colón:
tu rango soberano te guarda ya la historia,
la fama te presenta tu lauro y tu blasón.

Ruinas

Memorias venerandas de otros días,
soberbios monumentos,
del pasado esplendor reliquias frías,
donde el arte vertió sus fantasías,
donde el alma expresó sus pensamientos.

Al veros ¡ay! con rapidez que pasma
por la angustiada mente
que sueña con la gloria y se entusiasma
la bella historia de otra edad luciente.

¡Oh Quisqueya! Las ciencias agrupadas
te alzaron en sus hombros
del mundo a las atónitas miradas;
y hoy nos cuenta tus glorias olvidadas
la brisa que solloza en tus escombros.

Ayer, cuando las artes florecientes
su imperio aquí fijaron
y creaciones tuviste eminentes,
fuiste pasmo y asombro de las gentes,
y la Atenas moderna te llamaron.

Águila audaz que rápida tendiste
tus alas al vacío
y por sobre las nubes te meciste:
¿por qué te miro desolada y triste?
¿dó está de tu grandeza el poderío?

Vinieron años de marguras tantas,
de tanta servidumbre;
que hoy esa historia al recordar te espantas,
porque inerme, de un dueño ante las plantas,
humillada te vió la muchedumbre.

Y las artes entonces, inactivas,
murieron en tu suelo,
se abatieron tus cúpulas altivas,
y las ciencias tendieron, fugitivas,
a otras regiones, con dolor, su vuelo.

¡Oh mi Antilla infeliz que el alma adora!
Doquiera que la vista
ávida gira en tu entusiasmo ahora,
una ruina denuncia acusadora
las muertas glorias de tu genio artista.

¡Patria desventurada!   ¿Qué anatema
cayó sobre tu frente?
Levanta ya de tu indolencia extrema:
la hora sonó de redención suprema
y ¡ay, si desmayas en la lid presente!

Pero vano temor: ya decidida
hacia el futuro avanzas;
ya del sueño despiertas a la vista,
y a la gloria te vas engrandecida
en alas de risueñas esperanzas.

Lucha, insiste, tus títulos reclama:
que el fuego de tu zona
preste a tu genio su potente llama,
y entre el aplauso que te dé la fama
vuelve a ceñirte la triunfal corona.

Que mientras sueño para ti una palma,
y al porvenir caminas,
no más se oprimirá de angustia el alma
cuando contemple en la callada calma
la majestad solemne de tus ruinas.

La llegada del invierno

Llega en buen hora, más no presumas
ser de estos valles regio señor
que en el espacio mueren tus brumas
cuando del seno de las espumas
emerge el astro de esta región.

En otros climas, a tus rigores
pierden los campos gala y matiz,
paran las aguas con sus rumores,
no hay luz ni brisas, mueren las flores,
huyen las aves a otro confín.

En mi adorada gentil Quisqueya,
cuando el otoño pasando va,
la vista en vano busca tu huella:
que en esta zona feliz descuella
perenne encanto primaveral.

Que en sus contornos el verde llano,
que en su eminencia la cumbre azul,
la gala ostentan que al suelo indiano
con rica pompa viste el verano
y un sol de fuego baña de luz.

Y en esos campos donde atesora
naturaleza tanto primor,
bajo esa lumbre que el cielo dora,
tiende el arroyo su onda sonora
y alzan las aves tierna canción.

Nunca abandonan las golondrinas
por otras playas mi hogar feliz:
que en anchas grutas al mar vecinas
su nido arrullan, de algas marinas,
rumor de espumas y auras de abril.

Aquí no hay noches aterradoras
que horror al pobre ni angustia den,
ni el fuego ansiando pasa las horas
de las estufas restauradoras
que otras regiones han menester.

Pasa ligero, llega a otros climas
donde tus brumas tiendas audaz,
donde tus huellas de muerte imprimas,
que aunque amenaces mis altas cimas
y aunque pretendas tu cetro alzar,
siempre mis aguas tendrán rumores,
blancas espumas mi mar azul,
mis tiernas aves cantos de amores,
gala mis campos, vida mis flores,
mi ambiente aromas, mi esfera luz.

Salomé Ureña Díaz de Henríquez nació el 21 de octubre de 1850 en Santo Domingo, República Dominicana y falleció el 6 de marzo de 1897 en Santo Domingo.

Obras: La gloria del progreso (1873), Ruinas (1876), La llegada del invierno (1877), La fe en el porvenir (1878), Anacaona (1880), Poesía de Salomé Ureña de Henríquez (1880), Sombras (1881), Mi Pedro (1897).

Leda Valladares, cantante, compositora, folkloróloga

Leda Valladares nació en San Miguel de Tucumán, provincia de Tucumán, Argentina el 21 de diciembre de 1919. Además de cantante y compositora, su impresionante obra como recopiladora y difusora de las canciones anónimas especialmente del norte argentino es un aporte imprescindible a la investigación folklórica argentina.

Discografía:

con María Elena Walsh formó el dúo Leda y MaríaChants d’Argentine (1954), Sous le ciel de l’Argentine (1955), Entre valles y quebradas, vol. 1 (1957, folklore del norte argentino) y vol. 2 (1957, folklore del norte argentino), Canciones del tiempo de Maricastaña (1958, folklore español), Villancicos (1960), Canciones de Tutú Marambá (1960), Navidad para los chicos (1960), Doña Disparate y Bambuco (1961), Canciones para mirar (1962).

como solista: Canciones de Leda Valladares (1964), Folklore de rancho (1972, temas anónimos interpretados por Leda Valladares), Folklore centenario (1974, temas anónimos del folklore andino -noroeste- y una tonada de San Juan), Igual rumbo (1989, con Margot Loyola), Retratos sonoros (contiene voces de compositores, poetas e intérpretes de la música popular que hablan acerca de su vida y de su obra, con la participación de antropólogos, filósofos, escritores, historiadores, sociólogos y músicos que opinan sobre el contexto sociocultural en que se desarrolló la obra), Grito en el cielo, vol. 1 (1989) y vol. 2 (1990) (además de cantantes y cantoras del norte argentino cantan Suna Rocha, Pedro Aznar, Fito Páez, Liliana Herrero, Oscar Palacios, Ica Novo, Raúl Carnota, Leopoldo Brizuela, María de Michelis, Federico Moura, Daniel Sbarra, Roberto Catarineu, Fabiana Cantilo, León Gieco, Julio Gomez Carrillo, Manuel Gomez Carrillo, Marta Coronel, Omar Porto, Gustavo Santaolalla, Gustavo Cerati, Virginia Vilte Severo Baez), América en cueros (1992, artistas invitados Suna Rocha, Litto Nebbia, Pedro Aznar y Jairo), Serie Mapa Musical de la Argentina (recopilación sonora y textos de Leda Valladares): documentales folklóricos de Tucumán -Cantores de patio y de los valles-, de la Quebrada de Humahuaca, de Salta, de Santiago del Estero, de la provincia de Buenos Aires, Manantiales del canto -Argentina en cerros y llanos- y La montaña va a la escuela.

Lord Alfred Tennyson / All Things Will Die (Todas las cosas morirán)

Claramente el río azul repica en su corriente

Bajo mi ojo;
Cálido y ampliamente el viento del sur está soplando

Sobre el cielo.
Una tras otra, las blancas nubes son derretidas;
Cada corazón que esta mañana de mayo está

Latiendo con pasión

Lleno alegremente,
Algún día todas las cosas deben morir.
La corriente dejará de fluir,
La brisa cesará de soplar,
Las nubes cesarán de flotar,
El corazón cesará de latir,
Pues todas las cosas deben morir.
Todas las cosas deben morir.
La primavera no vendrá nunca más;
¡Oh, vanidad!
La muerte aguarda en la puerta.
¡Mira! todos nuestros amigos abandonan
El vino y los festejos.
Nos llaman-debemos ir.
Yace abajo, bien abajo.
En la oscuridad en que debemos reposar.
Las risas alegres están quietas;
El canto del pájaro
No volverá a ser oído,
Ni el viento sobre la colina.
¡Oh! ¡Miseria!
¡Escucha! la muerte está llamando
Mientras yo te hablo,
La mandíbula está cayendo,
La roja mejilla empalideciendo,
Los fuertes brazos abatiéndose,
El hielo con la cálida sangre mezclándose,
La mirada rigidizándose.
Nueve veces la campana resuena:
Vosotras almas alegres, adiós.
La vieja tierra
Dió a luz,
Como todos los hombres lo saben,
Hace tiempo.
Y la vieja tierra debe morir.
Deja entonces que los cálidos vientos rujan,
Y que las azules olas azoten la costa.
Inclusive y más
Vosotros nunca verán
A través de la eternidad.
Todas las cosas que habrán nacido.
Algún día no serán nunca más,
Pues todas las cosas deben morir.

(Traducción propia)

*

Clearly the blue river chimes in its flowing

Under my eye;
Warmly and broadly the south winds are blowing

Over the sky.
One after another the white clouds are fleeting;
Every heart this May morning in joyance is beating

Full merrily;
Yet all things must die.
The stream will cease to flow;
The wind will cease to blow;
The clouds will cease to fleet;
The heart will cease to beat;
For all things must die.
All things must die.
Spring will come never more.
O! vanity!
Death waits at the door.
See! our friends are all forsaking
The wine and the merrymaking.
We are call’d-we must go.
Laid low, very low,
In the dark we must lie.
The merry glees are still;
The voice of the bird
Shall no more be heard,
Nor the wind on the hill.
O! misery!
Hark! death is calling
While I speak to ye,
The jaw is falling,
The red cheek paling,
The strong limbs failing;
Ice with the warm blood mixing;
The eyeballs fixing.
Nine times goes the passing bell:
Ye merry souls, farewell.
The old earth
Had a birth,
As all men know,
Long ago.
And the old earth must die.
So let the warm winds range,
And the blue wave beat the shore;
For even and morn
Ye will never see
Thro’ eternity.
All things were born.
Ye will come never more,
For all things must die.

* * *

Alfred Tennyson, Primer Baron Tennyson, nació el 6 de agosto de 1809 en Somersby, Lincolnshire, Inglaterra y falleció el 6 de octubre de 1892 en Haslemere, Surrey, Inglaterra.

Lista parcial de obras: De Poems, Chiefly Lyrical (1830): The Dying SwanThe KrakenMarianaLady Clara Vere de Vere (1832); De Poems (1833): The Lotos-Eaters, The Lady of Shalott (1832, 1842), The Palace of ArtSt. Simeon Stylites (1833), De  Poems (1842): Locksley HallTithonusVision of SinThe Two Voices (1834), ”Ulysses” (1833); De The Princess; A Medley (1847): ”The Princess”, Now Sleeps the Crimson Petal, ”Tears, Idle Tears”; In Memoriam A.H.H. (1849); Ring Out, Wild Bells (1850), The Eagle (1851), The Sister’s Shame; De Maud; A Monodrama (1855/1856): MaudThe Charge of the Light Brigade (1854); De Enoch Arden and Other Poems (1862/1864): Enoch ArdenThe BrookFlower in the crannied wall (1869); The Window (1871); Harold (1876); Idylls of the King (compuesta entre 1833–1874); Locksley Hall Sixty Years After (1886); Crossing the Bar (1889); The Foresters (teatro, 1891); Kapiolani (publicación póstuma).

Samuel Taylor Coleridge / The Suicide’s Argument (El argumento del suicida)

Ilustración de la Rima del anciano marinero, por Gustave Doré.

El argumento del suicida

Antes del nacimiento de mi vida, si yo lo deseaba o no
No me fue hecha ninguna pregunta – ¡no podía ser así!
Si la vida era la pregunta, una cosa enviada por intentar
Y si vivir es SÍ; ¿qué puede ser NO? morir.

LA RESPUESTA DE LA NATURALEZA

¿Se ha vuelto igual que se fue enviado? ¿No es peor el desgaste?
¡Piensa primero lo que ERES! ¡Toma conciencia de lo que tú ERAS!
Te dí inocencia, te dí esperanza,
Te dí salud, y genio, y un amplio margen,
¿Retornarás a mí, culpable, aletargado, desesperado?
Haz el inventario; ¡examina, compara!
Entonces muere – ¡si te atreves a morir!

Traducción propia

*

The Suicide’s Argument

Ere the birth of my life, if I wished it or no
No question was asked me–it could not be so !
If the life was the question, a thing sent to try
And to live on be YES; what can NO be ? to die.

NATURE’S ANSWER

Is’t returned, as ’twas sent ? Is’t no worse for the wear ?
Think first, what you ARE ! Call to mind what you WERE !
I gave you innocence, I gave you hope,
Gave health, and genius, and an ample scope,
Return you me guilt, lethargy, despair ?
Make out the invent’ry ; inspect, compare !
Then die–if die you dare !

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Samuel Taylor Coleridge nació el 21 de octubre de 1772 en Ottery St. Mary, Devon, Inglaterra y falleció el 25 de julio de 1834 en Highgate, Inglaterra.

Obras: Lyrical Ballads (1798): The Rime of the Ancient Mariner (Rima del anciano marinero), Christabel (1816), Kubla Khan, or, A Vision in a Dream, A Fragment (Kubla Khan, o, Una visión en un sueño, un fragmento, 1816); The Conversation poems: The Eolian Harp (El arpa eólica, 1795), Reflections on having left a Place of Retirement (Reflexiones sobre haber dejado un lugar de retiro, 1795), This Lime-Tree Bower my Prison (1797), Frost at Midnight (Escarcha a la medianoche, 1798), Fears in Solitude (1798), The Nightingale: A Conversation Poem (1798), Dejection: An Ode (1802), To William Wordsworth (1807); Biographia Literaria, otras obras en prosa y piezas teatrales.