Alejandro Borensztein / Vamos por algo, Jefa

(Publicado en Clarín, 19.5.2013, www.clarin.com)

Me da la impresión de que el “Vamos por Todo” no camina, Compañera Jefa. Yo entiendo que le ponen garra, le ponen onda, son puro corazón, mucha mística, buena musicalización, pero no va. Ni la 125, ni Fibertel, ni la Rural, ni la ley de medios, ni arruinarlo a Scioli, ni destrozarlo a Macri, ni triturarlo a De la Sota, ni aniquilar el socialismo santafesino.

Fueron contra la Iglesia y les zamparon un Papa por la cabeza, no embocan una cautelar ni disfrazados de mono, ni siquiera pudieron aplicar las multas que Moreno les impuso a los economistas que trabajan para el imperialismo británico y que andan por ahí diciendo que la inflación es un poquito más que el 9%. ¿Usted quería un tope salarial del 17%? Nadie arregla por menos del 24% ¿Querían frenar el dólar? Lo duplicaron en un año ¿Querían congelamiento de precios? Lo único que está congelado en los supermercados son las merlucitas de Granja del Sol. Y para colmo, me huele que la reforma judicial va camino a estrellarse contra la Corte Suprema. Alguna vez, Compañera Jefa, le dije que poner una Corte en serio iba a terminar siendo un mal negocio para el kirchnerismo. Era preferible una Corte medio trucha y fácil de controlar, que esta Corte prestigiosa que no quiere entrar en razones.

Hasta en eso se nota que el menemismo de Menem era más vivo que el menemismo de ustedes.

Es más, ahora que pienso ni siquiera se pudo cerrar el memorándum con Irán. ¿Se acuerda de eso? Parece que fue hace mil años cuando el Canciller explicaba que íbamos a ir a Teherán a preguntarles a los organizadores del atentado si fueron ellos los que organizaron el atentado. A propósito de Timerman, ¿qué fue de la vida de ese muchacho?

Hace mucho que no lo vemos, ¿lo habrán capturado los iraníes?

Averigüe, Jefa, a ver si todavía lo tomaron de rehén y en la Cancillería se están haciendo los boludos para que no lo devuelvan.

Yo pensé que esta semana nos llevábamos puesto todo y que hoy porCanal 13 transmitíamos, en vivo y en directo desde El Calafate, la ejecución de Lanata. Me lo imaginaba con las manos y los pies atados a cuatro corderitos patagónicos y descuartizado como Tupac Amaru en algún campito de la zona. Podía ser el de Lázaro, el de Muñoz, el de Ulloa o el de algún otro amigo de la casa. En fin, locaciones rurales kirchneristas no nos iban a faltar. Un solo bloque cortito de 15 minutos, y ya después nos quedábamos todos tranquilos viendo los programas de la falange oficialista y disfrutando de la gracia y el talento de Orlando Barone. Pero se ve que algo falló. Cuándo no, con ustedes.

Ahora leí que los domingos van a hacer jugar a Boca o a River a las 21.30 para tapar el programa del Gordo. O sea que el partido va a terminar a las 23.30, que sumados a los 30 o 40 minutos que te hacen quedar en la cancha hasta que salga la hinchada visitante, vamos a salir de la Bombonera a las 00.10 de la madrugada. Es decir que vamos a entrar al estadio un domingo y vamos a salir un lunes, caminando por las oscuras calles de la Boca con los chicos que irán a la cancha con el guardapolvo para después ir directo al colegio.

¿Se les ocurre alguna otra pelotudez más o paramos acá?

El que pensó esto, ¿no será un opositor infiltrado? Le aviso que el primer incidente que suceda no se lo van a poder endosar a nadie.

Por suerte, todavía seguimos jugando solos si no, con el despilfarro de torpeza y autoritarismo que hacemos, ya nos tendrían contra las cuerdas. La oposición sigue lejos de construir algo en serio. Además, el verdadero desafío de la oposición no será vencer al kirchnerismo y sacarlo del poder sino evitar que lo extrañemos.

A mí todo esto me preocupa porque, básicamente, cuando al kirchnerismo las cosas le salen mal se ponen como locos, por lo tanto uno quiere ayudarlos para que todo les vuelva a salir divino y sigamos viviendo felices disfrutando de la década ganada, pese a que está lleno de gorilas que no quieren reconocer los grandes éxitos conseguidos.

En principio, se logró algo muy importante: ya todos sabemos cuándo es el inicio del espacio publicitario y cuándo es el fin del espacio publicitario. Un gran paso adelante para la República porque había mucha gente que no se daba cuenta si lo que estaba viendo era una comedia de Adrián Suar o el aviso de un desodorante. Había una gran confusión. En cambio ahora está mucho más claro y todos los argentinos, sin distinciones sociales, sabemos perfectamente lo que estamos mirando: tanto los ricos que arrasan las concesionarias comprando Audi, BMW y Mercedes Benz más baratos que en Alemania porque el gobierno se los subsidia con un dólar a 5 mangos, como los millones de pobres que viajan en el Roca y en el Sarmiento que ya son como los trenes alemanes (de la Alemania de 1945 después de los bombardeos aliados).

Curiosamente en el único lugar donde esto no está claro es en los medios oficiales y paraoficiales. Cuando “inicia espacio publicitario” aparecen los avisos que muestran lo lindo que es el gobierno con imágenes suyas, del Compañero Jefe, de Alicia, etc. Y cuando viene el “fin del espacio publicitario” empiezan los programas que muestran lo lindo que es el gobierno con imágenes suyas, del Compañero Jefe, de Alicia, etc.

Por ahora, es un poquito confuso pero en cuanto venga la ley de medios y todo se democratice va a andar fenómeno.

De todos modos, es evidente que hubo un cambio de paradigma. Hasta los años 80, los jóvenes soñaban con ser médicos o ingenieros. Luego llegaron los 90 y todos querían ser modelos, estrellas, famosos o yuppies. En cambio ahora hemos vuelto a las grandes vocaciones populares: todos sueñan con ser jardinero de los Kirchner o chofer de los Kirchner o secretario de los Kirchner. De hecho, mi hijo menor dice que quiere estudiar medicina pero yo estoy tratando de convencerlo de que aprenda a cortar el pasto y se vaya a vivir al sur.

En fin, llega el 25 de Mayo y se cumplen diez años de kirchnerismo. La famosa década ganada que, considerando la bonanza regional, la catarata de dólares que entraron y los resultados que se ven en la calle, más que una década ganada es una década que está aguantando el empate colgada del travesaño.

Nobleza obliga, feliz cumpleaños para usted y todo el kirchnerismo. Consejito: si van a hacer una torta con velitas, por las dudas no las enciendan. Como viene la mano últimamente, tengo miedo de que se les prenda fuego todo. Felicidades. Que sigan los éxitos.

La Justicia bastarda (fragmentos del libro “Ausencia perpetua” de Diana Cohen Agrest)

Publicado en Perfil, 12.5.2013, perfil.com

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Ausencia perpetua es una reflexión elaborada por la autora desde la pérdida más irreparable, la de un hijo -Ezequiel, asesinado en un robo- sobre el llamado “garantoabolicionismo”, cuyo discurso, denuncia, oculta la ausencia de castigo a los delitos más graves. Una interpelación a promesas redentoras de un poder que, con controvertidos instrumentos jurídicos, profundiza una mísera realidad de pobreza y marginalidad.

A contramano de los objetivos esenciales a una sociedad bien organizada, en la Argentina que nos duele los mecanismos punitivos fueron progresivamente desarticulados. ¿Cuál es la estrategia falaz y fallida de la que se sirve el garantoabolicionismo? Por empezar, una vez que las garantías constitucionales son declamadas como si hubiesen sido acuñadas por este ideario (mientras que, como se sabe y se dijo, en verdad rigen en todo genuino Estado de derecho), su sentido primario sufre un desplazamiento discursivo cuando parte de la premisa de que la ejecución de las penas “resulta incompatible con la ideología de los derechos humanos” (Zaffaroni).
Reteniendo en el tiempo el modelo del Estado punitivo del régimen dictatorial, el ideario garantoabolicionista invoca los derechos humanos como un paraguas crítico con el que enfrentar todo presunto abuso de poder –injustificado en un Estado de derecho– que se atreva a violar las garantías constitucionales. Y dado que ese modelo punitivo persiste abusivamente en los espacios intramuros, en el afán de proteger los derechos de los “prisionizados” se procura eliminar la ejecución de la pena en lugar de procurar el mejoramiento del sistema carcelario.
La propuesta local no hace sino plasmar en la realidad el modelo teórico abolicionista promovido, entre otros, por el criminólogo y sociólogo noruego Nils Christie, quien en 1977 publicó un artículo pionero en la deslegitimación de la pena, “Los conflictos como pertenencia”, en cuyas páginas sostuvo que “nuestra compleja sociedad industrializada no es una sociedad con demasiados conflictos internos, sino una con muy pocos” . Mientras que Christie concluye que en la Noruega de casi cuatro décadas atrás “ hay demasiadas normas para pocos delitos”, decía entonces, en la Argentina de hoy –escenario donde se ha puesto en práctica su teoría de laboratorio– hay demasiadas normas para demasiados delitos. Pero esta ecuación directamente proporcional poco importa, porque dichas normas son sistemáticamente burladas mediante el recurso de las chicanas procesales funcionales al delincuente. Por añadidura, como ya señalaba Carlos Nino, “este criterio cuantitativo no sirve por la sencilla razón de que hay sociedades satisfactoriamente ordenadas en las que están regulados muchos menos comportamientos que en otras, rígidamente reglamentaristas, sin que por ello las primeras sean más anónimas que las segundas (generalmente ocurre lo contrario)” .
Christie fue precedido en la década del 60 del siglo pasado por los abordajes terapéuticos de los delincuentes emprendidos por la criminóloga Barbara Wootton y por el psiquiatra Karl Menninger, quien denunciaba una presunta debilidad conceptual de la noción de justicia. Menninger creía que “la palabra justicia es una palabra subjetiva y emocional” que no sirve para nada, y menos aún para determinar conductas reales, pues “su concepto es tan bajo, tan distorsionado en sus aplicaciones, tan hipócrita y normalmente tan irrelevante para la solución del problema del crimen, que resulta en su exacto opuesto – la injusticia, la injusticia para todos–” . Pese a que esta denuncia, como señalamos, atraviesa la historia de Occidente y remonta incluso al Trasímaco expuesto por Platón, Menninger parece no darse cuenta de la índole de su inferencia, porque si somos capaces de reconocer lo injusto, dicho reconocimiento es posible en comparación con cierto parámetro de justicia. Por añadidura, si tal como Menninger declara, la noción de justicia es inútil para guiarnos en nuestras decisiones morales y su consecuencia es la injusticia, entonces somos capaces de reconocer la injusticia en el sentido al que alude, pues podemos reconocer un castigo inmerecido. Pero si podemos reconocer cuándo un individuo recibe un castigo inmerecido, ¿no deberíamos también ser capaces de reconocer cuándo sí lo merece? Es claro que Menninger reconoce la injusticia, aun cuando, a su juicio, la justicia sea un concepto inútil.
El filósofo Michel Foucault es otro de los precursores del abolicionismo, en cuanto afirmó que el poder no está garantizado por el discurso formulado en las leyes, sino por el poder disciplinario que se expresa en todas las técnicas de control y en el enderezamiento de las conductas. En su obra Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, publicada en 1975, describe este poder disciplinario como el reproductor de locos y delincuentes neutralizados mediante su confinamiento en instituciones de encierro. Sobre esta postura se basan los abolicionistas al proponer medios alternativos al castigo, tales como los abordajes psicoterapéuticos o rehabilitadores orientados a la socialización. Pero con esos fines salvíficos, olvidan que no se trata de eliminar las cárceles sino de mejorar las condiciones de vida de los reos, quienes responden con su condena por crímenes a veces gravísimos. Además, y éste no es un señalamiento para nada menor, si bien Foucault emprendió una deslumbrante arqueología de los saberes disciplinarios, su programa fue pensado y desarrollado en un plano teórico, y sus textos no pretendían ser una guía para la implementación de nuevas prácticas sino interpretaciones genealógicas de las configuraciones institucionales inauguradas en la modernidad.
En el movimiento abolicionista, por naturaleza heterogéneo, pueden distinguirse tres propuestas: en primer lugar, el abolicionismo institucional –cuyo principal representante es Thomas Mathiesen–, que se orienta a la eliminación de la institución carcelaria, evitando las medidas alternativas a la prisión cuando éstas podrían transformarse en instituciones semejantes a las carcelarias. En segundo lugar, la propuesta del derecho penal mínimo, representado, entre otros, por el jurista italiano contemporáneo Luigi Ferrajoli, quien defiende la restricción de la criminalización a su mínima expresión. Y por último, el abolicionismo penal radical, liderado por el holandés Louk Hulsman, quien propone la supresión total del sistema. Hulsman confiesa que su teoría surge de un episodio traumático que sufrió en 1944, cuando los alemanes ocuparon Holanda y fue arrestado. Por su experiencia carcelaria durante el Holocausto, aspira a abolir la prisión. Pero parece olvidar que el confinamiento sufrido en calidad de víctima inocente no tiene analogía con el sistema penal impuesto al delincuente en calidad de ofensor. Y si retomamos el núcleo vivencial e histórico de Hulsman, la Holanda totalitaria ocupada por los nazis no es asimilable al Estado de derecho del que gozamos hoy. Un dato para nada menor es que el desarrollo del abolicionismo tuvo lugar en particular en países escandinavos y en Holanda, lo que llevó a críticas al movimiento en tanto, se afirma, surge en sociedades idílicas, de pocos habitantes con mucho bienestar y cultura, muy distantes de las condiciones que se dan en Latinoamérica. Sólo descontextualizando el núcleo conceptual de una teoría extrapolada de países que nada tienen que ver con la idiosincrasia local es posible sostener que “el derecho penal mínimo es una propuesta que debe ser apoyada por todos los que deslegitiman el sistema penal, pero no como meta insuperable, sino como paso o tránsito hacia el abolicionismo, por lejano que hoy parezca (Zaffaroni)”.
Pero además, cuando debe ofrecernos las instancias de solución a la criminalidad, el abolicionismo propone medidas ineficaces o sólo aplicables a los actores de faltas menores, a los que el sistema penal vigente no suele imponer, en la gran mayoría de los sistemas democráticos, pena alguna. Sólo en este contexto delictivo de menor gravedad se entiende que el modelo abolicionista intente eliminar la noción de delito para pasar a considerarlo como un “conflicto” o una “situación problemática”. Sin embargo, la acuñación local del garantoabolicionismo aplica dichas medidas a delitos dolosos de sangre. Y desde la terminología misma, si se trata de resolver un “conflicto” de esa envergadura, la búsqueda de una presunta solución no se corresponde con la gravedad de los hechos. De allí a la impunidad legitimada desde el Estado, apenas media un paso.
El garantoabolicionismo acusa al modelo punitivo de no ser un modelo de solución de conflictos sino de decisión vertical del poder mientras que el reparador es horizontal. En su crítica a los sistemas penales punitivos, los abolicionistas se valen de la noción de “confiscación del conflicto”, acuñada por Foucault, aludiendo con dicha expresión a que toda vez que se califica una conducta de criminal, la ley “se apropia” del “conflicto” de los directamente afectados por el crimen. Y en lugar de ayudar a resolver su “conflicto”, la ley traslada el “problema” (otro eufemismo más) al contexto profesionalizado del sistema de justicia penal, en cuyo marco ni la víctima ni el victimario poseen un rol activo: la respuesta social al crimen, alegan, no debería ser el castigo sino un proceso de mediación o reparación conciliada entre las “partes”, devolviéndoles el manejo de su propio “conflicto”. Ofreciendo la oportunidad de reapropiarse del conflicto que les fue “sustraído” a las partes por el Estado, “para los abolicionistas, el delito debe dejar de ser tal, para pasar a ser una ‘situación problemática’, en la cual la víctima pueda tener otro rol y el mediador se parezca sólo ligeramente a las funciones del juez actual” (Elbert). Así pues, con la destitución del sistema penal, las formas participativas precontractuales deben recuperar su estado protagónico a través de una Justicia restaurativa que resuelva los conflictos en instancias o mecanismos informales, mientras el aparato de control social que es la Justicia debe desaparecer, orientando sus actividades hacia la dirección reparadora del derecho civil.
Es obvio que una teoría semejante puede funcionar en disputas contravencionales, pero no más. Porque una cosa es mediar cuando existe un conflicto vecinal por ruidos molestos y otra cuando involucra un homicidio, escenario en el que ya no se dirime un conflicto privado entre individuos. Me contaron en Colombia que un buen día la empleada doméstica de quien me narró esta historia recibió un llamado desde la cárcel. Del otro lado de la línea se escuchó la voz de un miembro de las FARC que había asesinado al hermano de la mujer diez años atrás, y le pedía que asistiera a una audiencia de reconciliación con el fin de que el condenado pudiera gozar del beneficio de acortamiento de la pena. La mujer, tal vez por ignorancia o por temor a las represalias, asistió a la audiencia: allí tuvo que escuchar los vejámenes y torturas a los que había sido sometido su hermano antes de morir; entre otras aberraciones, que le arrancaron los ojos mientras estaba vivo.
La Justicia restaurativa o restitutiva procura la reparación concreta del daño consumado a través de una relación transaccional entre el ofensor y la víctima. Pese a la encendida defensa de la misma, esta propuesta que aspira a una restauración de cierto estado original (como si el delito no se hubiese cometido), a la eliminación del acontecimiento, es un ideal utópico que desconoce el elemental impulso que, desde el inicio de los tiempos y en todas las sociedades humanas, exigió la imposición de Justicia (…)
Otra objeción de los abolicionistas –defendida en el marco de cierto relativismo moral– critica la noción de crimen porque presupone una “imposición” de valores a quienes los comparten. Pero desde el momento en que los abolicionistas insisten en cómo el Estado debería responder a los conflictos –imponiendo una serie alternativa de valores (que podrían a su vez ser objeto de críticas semejantes a las que los abolicionistas dirigen al sistema penal)–, el abolicionismo parecería autorrefutarse: cometen la falacia de “imponer” sus propios valores al igual que aquellos que critican con tanto ahínco.
(…) Generaciones atrás, sociólogos, criminólogos y penalistas criticaron los efectos intimidatorios y despersonalizantes de las penas de privación de la libertad, calificando la pena de prisión de inhumana. Se cuestionó incluso la existencia misma del sistema penal (abolicionismo institucional) o, cuando menos, se abogó por un derecho penal mínimo, cuyo objetivo era limitar el poder punitivo del Estado. En su origen, el garantismo se presentó como una alternativa al abolicionismo penal que, según mencionábamos, sostiene que el castigo legal es injustificable y debería ser eliminado.
Con una visión sesgada de los derechos humanos, hoy el mal llamado “garantismo” parte de la victimización del delincuente atribuida a una condición social estructural afectada por la desigualdad, la marginación, la pobreza y la falta de educación resultantes de un sistema sociopolítico inequitativo. Invocando estas condiciones estructurales, las políticas penales –bajo el paraguas de los derechos humanos, y amparadas en el ideal irrealizable de la rehabilitación y reinserción de los criminales– han minimizado el modelo punitivo y se han orientado hacia una meta tan irreprochable como sólo es imaginable en un mundo utópico. ¿Cuál fue el costo de ese ideal? ¿Cuáles fueron sus consecuencias en el mundo real? En respuesta a la sociedad que reclama justicia y a las innumerables víctimas inocentes que ofrendaron su vida, se afianza progresivamente la disfuncionalidad judicial del Estado –resultante en parte por su afán de lucro, su complicidad con otras agencias públicas y sus intereses corporativos– produciendo una realidad que golpea, con sus efectos devastadores, la vida cotidiana de los ciudadanos.
Partiendo de la premisa de que los delitos son el producto del sistema penal, con ellas se nos ha sumido en un círculo perverso de marginalidad-delito-ausencia de debida sanción-marginalidad. Se trata entonces de eliminar ese círculo vicioso. Y en lugar de avalar la liberación y la consecuente reincidencia de los delincuentes mediante el recurso de medidas alternativas y sanciones sustitutivas –como son la libertad condicional, las excarcelaciones, las pulseras electrónicas o la condonación de penas por buena conducta o pagos de fianzas– se debe contar con la presencia de un Estado que imponga la ley con equidad. Este ideario desconoce que con el delito se lesionó a la comunidad política –el Estado o los ciudadanos–. Es más, los delitos lesionan a la humanidad en su conjunto: “Quien mata a un solo ser humano es como si matara a toda la humanidad”, dice el Talmud. Si llega un herido de bala a una sala de guardia de un hospital, el profesional debe hacer la denuncia ante la autoridad. Y esa obligación profesional se explica porque el crimen se ha perpetrado contra toda la comunidad: no sólo porque nos identificamos con la víctima como ciudadanos y prójimos, sino porque el victimario lesionó los valores que regulan la vida en sociedad. (…).
Ezequiel fue una pieza sacrificial, asesinado por un delincuente reincidente que lo mató a mansalva. Pero Ezequiel fue una víctima inocente más entre tantas otras anónimas o sin voz. En defensa de la sociedad, esta suerte de experimento social debe ser revisado, pues se funda en un novedoso ideario tan loable como, según la historia reciente nos muestra, irrealizable.

Luego de que la Cámara Federal de Casación Penal ordenase la reducción de la pena para el confeso asesino del estudiante de cine Ezequiel Agrest, en el 2011, la madre de la víctima, la filósofa Diana Cohen Agrest, estuvo en el programa y cuestionó la decisión de la Justicia. tn.com.ar

Melina Furman / Enseñar ya no sólo es transmitir información

(Publicado en La Nación, 21.4.2013, lanacion.com.ar)

A primera vista, aprender hoy no se parece demasiado a lo que significaba aprender hace medio siglo, o incluso hace una década. La tecnología claramente impacta, y mucho, en las posibilidades que tenemos de acceder a lo que otros tienen para contarnos y mostrarnos y en la cantidad de estímulos que recibimos a diario. Pero, ¿existen realmente nuevas maneras de aprender?

Saber algo nuevo implica poner en diálogo lo que ya conocemos con un pedazo de mundo que nos es en principio ajeno, incorporándolo a nuestros esquemas mentales y, en ese proceso, transformándonos a nosotros mismos. Para que ese proceso suceda ncesitamos a un “otro”, más experto, que nos ayude a movernos de donde estamos y llegar un poco más lejos. Hasta aquí, nada muy distinto de lo que describían hace varias décadas los padres de la psicología del aprendizaje Jean Piaget y Lev Vigotsky en sus teorías clásicas sobre la construcción de conocimiento.

Sin embargo, si bien el proceso mismo de aprender sigue siendo fundamentalmente el mismo, en los últimos tiempos el contexto en el que aprendemos ha cambiado profundamente. La cantidad y diversidad de “otros” con la que nos encontramos cotidianamente ha expandido tremendamente. Ya no se trata de aprender solamente de la mano de docentes, padres o autores de libros. Accedemos en un parpadeo a una cantidad gigantesca de información y contenidos que, hasta hace muy poco, difícilmente se hubieran cruzado en nuestros horizontes. Aprendemos sabiendo que no hace falta recordar toda la información que se nos presenta, porque podemos recobrarla muy sencillamente si la necesitamos de nuevo. Formamos parte de conversaciones globales con gente que posiblemente nunca conoceremos personalmente.

Las consecuencias de estas nuevas posibilidades impactan, sin dudas, en cómo chicos y grandes nos embarcamos en el camino de aprender, y también en qué tipos de aprendizajes valoramos como sociedad. Por eso, aunque las bases del aprendizaje sigan siendo las mismas, es fundamental que los modos de enseñanza tengan en cuenta que los contextos ya no lo son. La buena enseñanza, por ende, implica ir mucho más allá de brindar información. Requiere enseñar a dar sentido al caudal de información que recibimos y desarrollar herramientas de pensamiento crítico y creativo que nos permitan participar en la sociedad de manera plena.

No sabemos cómo será el mundo en el futuro próximo. Pero sí sabemos que en muchos sentidos será distinto al de hoy. La buena enseñanza, hoy, implica sentar las bases para (y el deseo de) seguir aprendiendo toda la vida.

Nora Bär / Nuevas tecnologías: cómo están cambiando la forma de aprender

(Publicado en La Nación, 21.4.2013, lanacion.com.ar)

Hace más de 2200 años, el matemático, astrónomo y geógrafo griego Eratóstenes logró calcular las dimensiones de la Tierra con un mínimo error. Para llegar a su resultado se basó en la longitud de la sombra proyectada por una vara el mismo día y a la misma hora en dos ciudades diferentes.

Sin calculadora ni iPad, la mayoría de los “gigantes” que nos precedieron, desde Newton hasta Copérnico o Einstein, no necesitaron mucho más que lápiz y papel para realizar aportes monumentales al conocimiento humano. De allí que muchos se pregunten ahora con inquietud cómo está cambiando nuestra forma de aprende r -y hasta el funcionamiento de nuestros circuitos cerebrales- la ubicuidad de las pantallas portátiles e Internet.

Uno de los que avivaron el fuego de la controversia fue el escritor norteamericano Nicholas Carr. En su libro Superficiales. Qué está haciendo Internet con nuestras mentes, plantea que las nuevas tecnologías conspiran contra nuestra capacidad de concentración, reflexión y contemplación. En otras palabras, que están imprimiendo un cambio mayúsculo en nuestra forma de leer y de pensar, y deteriorando nuestros procesos de razonamiento.

“El tema exige dos niveles de análisis -dice el doctor Ezequiel Gleichgerrcht, investigador en neurociencias de la Fundación del Instituto de Neurología Cognitiva y profesor de la Universidad Favaloro-. Por un lado, el evolutivo, para determinar si el cerebro que nos permitía aprender antes es el mismo que el que nos permitirá aprender con esta revolución tecnológica. Resulta muy fácil pensar que nuestro cerebro cambia porque tenemos nuevas necesidades y que esas necesidades se transforman en deseos tan fuertes que pueden incluso transmitirse a nuestros hijos, así como las jirafas supuestamente deseaban tanto alcanzar las hojas altas de los árboles que generación tras generación iban alargando su cuello. Esto no ocurre: los cambios grandes son azarosos y sobreviven los que mejor se adaptan al ambiente. Cuando como sociedad desarrollamos sistemas de escritura y, por ende, la necesidad de aprender a leer y escribir, aquellos cerebros que tenían más capacidad para adaptarse a esas demandas sobrevivieron y es por eso que encontramos en diversos estudios evidencia de que el cerebro lectoescritor tiene algunas diferencias importantes con el de civilizaciones que no tenían ese sistema de comunicación. Por ejemplo, la introducción de la escritura ya no requería tanta memoria y de hecho se ven diferencias en el hipocampo, un área del cerebro fundamental para la consolidación de nuevos recuerdos.”

Para el científico, otro nivel de análisis es el de la adaptación “ontogénica”: es decir, la de un individuo a lo largo de su propia vida.

Y como ilustración ofrece un ejemplo experimental. En un estudio de 2009, un equipo de la Universidad de California en Los Ángeles estudió con resonancia magnética funcional a un grupo de personas de entre 55 y 76 años que eran “vírgenes” en el aspecto tecnológico mientras completaban tareas de búsqueda en Internet y leían en una computadora, y los compararon con dos grupos de coetáneos con muy poca y mucha experiencia en Internet.

ACTIVACIÓN CEREBRAL

Los autores demostraron que todos tenían una activación cerebral similar al leer un texto simple, pero cuando se les pedía buscar en Internet, los experimentados tenían una activación mucho más global e intensa de circuitos frontales, occipitales y temporales, específicamente en áreas ligadas con la toma de decisiones, la motivación, la visión y la memoria.

“Claramente -subraya Gleichgerrcht, director del nuevo Instituto de Neurociencias de la Educación de la Fundación Ineco-, el cerebro de estas personas era estructuralmente similar, pero los que tenían experiencia habían encontrado nuevas formas de activación para afrontar el desafío de las nuevas tecnologías.”

Experimentos realizados en todo el mundo muestran, sin embargo, que no basta la introducción de computadoras per se para instalar cambios en el aprendizaje. “En muchos de ellos se utilizan juegos para estimular capacidades cognitivas, pero arrojan un éxito moderado -explica el doctor Mariano Sigman, investigador del Conicet y profesor visitante de la Universidad Di Tella-. No existe un casco mágico para aprender sin esfuerzo.”

Investigadores del grupo de Sigman, como Andrea Goldin y colegas del Laboratorio de Neurociencia Integrativa de la Universidad de Buenos Aires, entrenaron a chicos de escuelas primarias con juegos de computadora que estimulan la memoria, la capacidad de mantener la atención durante un tiempo prolongado en un mismo problema y la planificación, tres ladrillos básicos del razonamiento humano.

“Incluso con programas de apenas diez minutos diarios durante diez días vimos cambios, pequeños, pero significativos -destaca Sigman-. Las mejoras se traducían en mejoras en otras pruebas de razonamiento y hasta en las notas escolares.”

El doctor Antonio Battro, psicólogo e integrante de la Academia Pontificia de Ciencias, es muy entusiasta. Como pionero e impulsor de la introducción de las computadoras en la escuela, sostiene que Piaget no llegó a imaginar que, por el mero hecho de aprender a programar, los niños podrían acceder a las operaciones formales muchos años antes de lo predicho por su teoría de los estadios cognitivos.

Con respecto a si los dispositivos digitales estarían conspirando en contra de la capacidad de atención de grandes y chicos, Battro explica que, de acuerdo con los trabajos de Michael Posner y su escuela, se han identificado circuitos neurales que mantienen el estado de alerta, otros que orientan hacia determinados estímulos sensoriales y finalmente aquellos que son capaces de resolver conflictos, llamados ejecutivos. “La combinación de estas tres redes de control es la que modula la atención durante todo el crecimiento -detalla-. El tema crítico es cómo se pasa del control de padres y maestros al autocontrol de cada individuo.”

Según explica Battro, el cerebro humano puede atender varias cosas al mismo tiempo, pero siempre dentro de un sistema dinámico. “La capacidad de concentración depende de múltiples factores biológicos, emocionales, cognitivos, familiares, sociales y culturales -subraya-. Los medios electrónicos exigen tomar decisiones con rapidez; la «opción clic» es fundamental y decisiva para navegar en la Red. Pero saltar de un tema a otro puede tanto estimular la sana curiosidad y la genuina creatividad como esterilizar una búsqueda o un aprendizaje. La pedagogía en la era digital debe profundizar en estas nuevas oportunidades y desafíos que son inéditos en la historia de la educación.”

Hay quienes, sin embargo, incluso tomando la presencia de las computadoras y sucedáneos en el medio ambiente infantil como un hecho positivo advierten que no hay que bajar la guardia.

RED ADICTIVA

“El cerebro humano funciona bastante bien en ciertas escalas temporales -explica Sigman-, por eso las escenas de las películas duran siempre más o menos lo mismo (unos 10 segundos). Pero a veces uno entra en ciclos que van mucho más rápido, como los comedores compulsivos. Hay algo en Internet que se asemeja a eso: es adictiva. Entrena y reemplaza al sistema de recompensa en las cosas más primarias. Y al entrar en ese ritmo uno entra en un circuito que no necesariamente funciona bien para la adquisición y consolidación de conocimiento. Son temas que se están empezando a estudiar.”

Más adelante, el físico y neurocientífico advierte: “Lo que dice Carr tiene cierto sustento y es razonable. Uno con la computadora «terceriza» cosas que antes hacía por sí mismo. Por ejemplo, los cálculos mentales. Ahora directamente los delegamos en las máquinas, aunque sabemos que no es bueno, porque el cálculo no sólo sirve para calcular, sino que es un modelo de razonamiento. A veces, uno estudia algo en el colegio y diez años después lo olvida, pero no importa: lo importante no es el ejercicio en sí, sino el desarrollo de dominios cognitivos. Hay que tomarlas con cierto cuidado”.

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Editora de la sección Ciencia/Salud de LA NACION, Nora Bär se incorporó en 1990 a la Redacción del diario, aunque comenzó como colaboradora en 1980, siempre en su especialidad, el periodismo científico. Nació en Buenos Aires en 1951, fue maestra, estudió la carrera de Letras y de traductorado del francés en la Universidad de Buenos Aires y tiene cuatro hijos. Pertenece a la International Science Writers Association y es columnista de varios programas radiales. En 1997 obtuvo el diploma al mérito en divulgación científica otorgado por la Fundación Konex. En 2002, se incorporó a la Academia Nacional de Periodismo. nbar@lanacion.com.ar

Ezequiel Fernández Moores / A seguir corriendo

(Publicado en La Nación, 17.4.2013, canchallena.lanacion.com.ar)

Omar, un antiimperialista radical, y su hermano Waj, voluntariosos, pero torpes, matan por error a jihadistas en un campo de entrenamiento para terroristas en Paquistán. Se unen al revolucionario Barry, al rapero Hassan y a Faisal, un ingenuo que adiestra cuervos para transportar bombas. Son musulmanes británicos que quieren inmolarse matando infieles. Son los protagonistas centrales de Four lions (Cuatro leones), una sátira al fundamentalismo religioso, pero también a la brutalidad policial y a la manipulación de la prensa occidental, dirigida por el inglés Chris Morris y ganadora de varios premios en 2010. Waj atacará disfrazado de ostra; Barry, de tortuga ninja, y Hassan, de payaso. Omar propone hacer volar una mezquita para “radicalizar a los moderados”. Waj quiere hacer volar Internet. Omar, que atacará vestido del héroe infantil Honey Monster, impone finalmente su idea. El absurdo comando suicida decide atentar contra la maratón de Londres. 

Los terroristas estilo Monty Python fracasan por torpes, pero el simple recuerdo del film, que la BBC se negó a financiar y cuyo estreno en 2010 provocó polémicas, inquieta aún más cinco días antes de que Londres celebre su maratón 2013 con 37.000 inscriptos y cuando todavía se cuentan las víctimas de las bombas que explotaron anteayer en la maratón de Boston. “¿Por qué aquí? ¿Por qué en la maratón?” John Thumacki, fotógrafo del Boston Globe durante treinta años, finalista del Pulitzer por su trabajo sobre la caída del muro de Berlín, cuenta que eso fue lo que más escuchó apenas explotaron las bombas. Segundos después de la primera explosión, Thumacki, que cubrió más de veinte maratones de Boston, ya estaba disparando su cámara y transmitiendo las imágenes por computadora desde la línea de llegada. La primera foto mostró a un corredor caído, rodeado de tres policías. Bill Iffrig fue ayudado a levantarse. Con la rodilla lastimada, y después de correr más de cuatro horas, Iffrig caminó los tres metros que le faltaban porque quiso completar los 42 kilómetros. Y luego caminó un kilómetro más hasta su hotel. Tiene 78 años. Otra foto que recorrió el mundo muestra a un hombre de 73 años empujando una silla de ruedas. Es Dick Hoyt, que lleva a su hijo Rick, de 51, que sufre parálisis cerebral. El “Team Hoyt”, como se lo llama, corre así la maratón de Boston desde hace 31 años. Recaudan dinero para obras benéficas. Y el padre fortalece el vínculo con su hijo. 

Incómoda por recorrido y clima, y sin el dinero de la maratón de Nueva York, Boston corre tradicionalmente en el feriado del “Patriot’s Day”, un recuerdo de la guerra de independencia de Estados Unidos, primeras batallas contra tropas británicas el 19 de abril de 1775. El sentimiento patriótico en la maratón de Boston se hizo muy presente en la edición de 1951, en plena Guerra de Corea. Yun Bok Suh, campeón de la maratón de 1947, fue el primer coreano ganador de una prueba internacional desde la independencia de Japón. Sus compatriotas Kee Yong Ham, Gil Yoon Song y Yun Chil Choi sorprendieron al mundo atlético al ocupar los tres primeros puestos de la maratón de 1950. Al año siguiente, Walter Brown, mítico director de la prueba de Boston, prohibió la inscripción de corredores coreanos. “Mientras soldados de Estados Unidos combaten y mueren en Corea -dijo Brown-, todo coreano debería pelear por su país en lugar de correr maratones.” Más de medio siglo después, furiosos mensajes en diarios y radios se preguntan hoy si el atentado del lunes podría haber sido obra de la ahora odiada Corea del Norte. 

“Son el demonio, matémoslos a todos”, tuiteó el lunes pasado Erik Rush, de Fox News. No hablaba de los norcoreanos, sino de los musulmanes. De modo sarcástico, aclaró luego. La misma cadena lanzó ayer los primeros rumores sobre supuestos sospechosos musulmanes. En la Web le recordaron los cientos de bombas que Estados Unidos lanzó históricamente y sigue arrojando aún hoy a poblaciones civiles. Muertos que no tienen la misma prensa que Boston. Y citaron antecedentes de lunáticos locales, como el unabomber que en 1995 mató a 168 personas en Oklahoma. Fue también un 19 de abril, como el Patriot’s Day. El viernes se cumplen 18 años. ¿Algún otro loco habrá querido recordarlo?, se preguntan especialistas. El mismo día del atentado en la maratón de Boston, recuerdan otros, se celebró el 66° aniversario del primer jugador negro que desafió leyes racistas y jugó en la liga profesional de béisbol (MLB). El “Jackie Robinson Day” fue fortalecido por el gobierno de Barack Obama. “Cuando algunos medios hablan del presidente como un comunista, un musulmán que no nació aquí, me pregunto si no están incitando instintos primarios y yendo demasiado lejos”, escribió un mensaje en The New York Times. El diario editorializó ayer contra el senador republicano Steve King, que, apenas después de que estallaron las bombas, apuntó al mundo musulmán y pidió parar la reforma legal de Obama sobre la inmigración. Milicias y grupos radicales antigobierno, denunció una organización de derechos civiles, crecieron en los últimos cuatro años de 149 a 1360. 

¿Y el deporte? La inocencia, si todavía algo quedaba, se perdió definitivamente cuando un comando palestino asesinó a atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de 1972. Fue la “masacre de Munich”. Escenario de juego, alegría, esperanzas y emociones, el deporte ya había incorporado tensiones políticas y económicas, pero, hasta antes de Munich, la competencia se creía sagrada. Después de Munich, los Juegos Olímpicos, que fueron otra vez atacados en Atlanta 96 por un fanático local que había apuntado antes contra discotecas gays y clínicas que practicaban abortos, pasaron a celebrarse en fortalezas custodiadas desde barcos y aviones, con miles de soldados, comandos especiales, radares, misiles y millones de dólares invertidos en seguridad. La vidriera global del deporte tienta a todos. Políticos y comerciantes. Y también a terroristas o simples lunáticos. Se esperan igualmente unos 37.000 corredores este domingo en Londres. El deporte como señal poderosa de vuelta a la normalidad. Correrán por placer, pasión, adicción, moda o desafío. La maratón, larga y accidentada, es acaso la carrera que más se parece a la vida. Pero ninguna escena previó los muertos y mutilados de Boston. La gloriosa llegada, la línea que premia el esfuerzo, aliviadora y emotiva, se convirtió en escena de guerra. 

En 1967, Katherine Switzer desafió reglamentos y corrió la maratón de Boston entre los hombres. Se inscribió como K. V. Switzer y corrió con pantalones largos. “¡Váyase inmediatamente de aquí!”, le gritó empujándola el oficial Jock Semple al advertir que era una mujer, a los pocos kilómetros de la largada. Otros competidores que corrían junto con Katherine reaccionaron empujando ellos a Semple para que la mujer pudiera seguir corriendo. Como todos, sin exclusiones. Y con los ojos abiertos. En noviembre pasado, Estados Unidos ya había sufrido con la última maratón de Nueva York, que debió ser cancelada por el huracán Sandy. Muchos corredores protestaron la decisión, corrieron simbólicamente por el Central Park y pasearon luego por la Quinta Avenida. Otros eligieron correr en la zona del desastre, ayudando a las víctimas de la tragedia. Acaso escucharon la voz de Switzer, la mujer que no quiso renunciar a correr. “Si estás perdiendo la fe en la naturaleza humana -dijo Switzer-, salí y mirá una maratón.”

Por las 51 personas muertas en las inundaciones

Hace algo más de un año 51 personas morían en una tragedia ferroviaria en la estación Once de trenes, en el centro de la ciudad de Buenos Aires.

El martes 2 de abril, otras 51 personas murieron a causa del temporal de lluvia que cayó sobre la ciudad, el Gran Buenos Aires y la ciudad de La Plata.

Una coincidencia que es lo desesperadamente habitual en la Argentina: la muerte que puede evitarse, pero que por desidia de los que nos tienen que cuidar, por no llevar a la práctica las tareas de una planificación acorde con las necesidades de la gente, por no ocuparse de lo que realmente es beneficioso y saludable para cada uno de nosotros, una tragedia sucedió nuevamente.

Personas que murieron, personas que perdieron todas sus cosas.

Personas que tenían sueños, ilusiones y que de un momento a otro ya no están más.

Personas únicas e irrepetibles.

Un Estado que no protege a sus habitantes es un Estado asesino.

QEPD las 51 personas muertas.

Nik

Ilustración de Nik en su espacio de humor político del diario La Nación, 4.4.2013

Cómo ayudar a los damnificados por el temporal

Enterate dónde poder realizar donaciones de ropa, alimento y colchones para los afectados por las inundaciones tras la tormenta de ayer en Capital y la provincia de Buenos Aires

nte la desesperante situación en la ciudad y la provincia de Buenos Aires por el temporal que dejó, por lo menos, 51 muertos y 1000 evacuados, fundaciones solidarias reciben alimentos no perecederos, ropa y colchones para ayudar a los afectados.

Seguí a las fundaciones en Twitter.

Ciudad de Buenos Aires

  • Montserrat: Plaza de Mayo. Desde hoy a las 14, Red Solidaria convoca a llevar donaciones a la Catedral de Buenos Aires, donde habrá un camión que llevará donaciones a distintos centros de ayuda a los afectados de La Plata
    Avenida de Mayo 822 4° A. Mundo Villa pide ayuda para el barrio Los Piletones.Tel: 4343-0136.
    Piedras 610 (La Cámpora)
    Tacuarí 143 (Confianza Pública). De 10 a 18. Reciben donaciones y dan asesoramiento legal gratuito a las víctimas.
  • La Boca: Avenida España 2230 (Un techo- Caminos Solidarios- Un minuto de vos- Mundo invisible)
  • Palermo: Carranza 1962 (Fundación Sí)
    Gurruchaga 2122 (Nuevo Encuentro)
  • Colegiales: Avenida Federico Lacroze 3381(Nuevo Encuentro)
  • Villa Crespo: Club Náutico Hacoaj: Av. Estado de Israel 4156
    Tzedek: Serrano 333, de 10 a 17 hs
  • Liniers: Cuzco 150 (Santuario San Cayetano)
  • Recoleta: Uriburu 920 (FUBA – Federación Universitaria de Buenos Aires)
  • Flores: Bonifacio 2759 (Tel: 4612-2299)
  • Saavedra: Pico 3500. Se reciben donaciones para los afectados del barrio Mitre.
    Quesada 2602 (Cruz Roja Argentina)
  • Belgrano: NCI Emanu El: Arcos 2319, 13 a 19 hs
  • Caballito: Bogotá166.(Asociaciones Corredores de TC)
  • Lugano: Parroquia Madre de Dios (Av. Escalada 2350)
  • Balvanera: Combate de los Pozos 550 (Barrios de Pie)
  • Los comités de UCR Capital estarán abiertos para albergar y asistir a damnificados. Consultas al 4372-0775.
  • UADE: Lima 775 (sede UADE Monserrat – Capital Federal).

UADE, por medio de su Programa de Relaciones con la Comunidad, está recibiendo donaciones de alimentos no perecederos, agua, velas, pañales para chicos, y mantas o frazadas, para enviar como ayuda a damnificados

Fútbol solidario: cómo ayudar a las víctimas del temporal

Provincia de Buenos Aires

  • Santos Lugares: Sudamérica 2235 (Red Solidaria en Caseros, Parroquia “El Buen Pastor”)
  • Banfield: José María Penna 1610. El Club Defensores de Banfield recibe donaciones de lunes a viernes de 14 a 21
  • Lomas de Zamora: Comunidad Dr. Herzl: Meeks 356, de 10 a 17 hs
  • Florida: Melo 2902. La Parroquia Nuestra Señora de la Guardia recibe donaciones de lunes a viernes de 16 a 19
  • Lamroth Hakol: Caseros 1450, de 10 a 17 hs
  • San Fernando: Gandolfo 5059 (Parroquia Itatí de Virreyes). Teléfono para consultas (Cáritas San Isidro): 47424484
  • Tigre: Club Náutico Hacoaj: Luis García 943
  • Beccar: Colegio Marín (Av. Libertador 17115)
    Parroquia Nuestra Sra de la Cava (Alvarado 1355)
  • Boulogne: Gorriti 1574. La Parroquia San Ignacio de Loyola abrió un comedor.
  • Florencia Varela: Kabul 958 ( El Comedor de Soledad ) Tel: 15-5809-3457 (Soledad Silveira) o de.todo@live.com.ar
  • Nordelta: Av. de Los Lagos 6660 (Oficina de la Fundación Nordelta en el Centro Comercial Nordelta). De lunes a viernes de 9 a 13 y de 14 a 17.30. Las donaciones serán entregadas a la Delegación Municipal de Las Tunas, para que distribuya a los afectados del barrio Las Tunas.
  • Ramos Mejía: Alvarado 527 (Barrios de Pie)
  • Rafael Castillo: Carlos Casares 1149 (Barrios de Pie)
  • San Martín: Palacio Municipal, Belgrano 3747. Entre las 8 y las 18.
  • Azul: San Martín 667
  • Bahía Blanca: San Martín 667
  • Cariló: Paseo de la Horqueta. Local 5
  • Chivilcoy: Pellegrini 901
  • Bolívar: San Martín 408
  • Olavarría: Moreno 2958
  • Saladillo: Av. Moreno 3443
  • Tandil: Belgrano 985

La Plata:

  • Club Estudiantes de La Plata, en City Bell y 49 entre 9 y 10
  • Partido Socialista: 49 entre 9 y 10
  • UB de la JP, calle 4 N° 643 e/ 44 y 45
  • UB Liliana “Turca” Barbieri Diag. 73 N° 375
  • Centro Cultural ” La Vecindad” Diag. 79 N° 298 esq. 117
  • UB Néstor Kirchner de Altos de San Lorenzo, calle 19 e/ 85 y 86
  • Club Centenario City Bell 461 entre 13 c y 14
  • En ABSA del Parque San Martín (25 y 51) reparten agua potable, solo hay que llevar bidones
  • 9 y 48 (Escuela)
  • Club Chacarita (30 y 73)
  • Club San Martín (7 y 523). Tel: (0221) 422-3614
  • 4 y 85 (Iglesia)
  • Calle 4 al 883, entre 49 y 50
  • 123 entre 67 y 68 (Club)
  • Centro Cultural Mil Flores 13 (5 entre 63 y 64)
  •  Escuela 60 (Calle 2 bis y 515 bis)

 Consejo municipal de la mujer (Calle 50 entre 6 y 7 -Pasaje Dardo Rocha-1º piso, oficina 115.). De lunes a viernes, de 8 a 14 horas. Teléfono: 423-2232

  • Facultad de Odontología.
  • Museo de Cs. Naturales 122 y 60
  • Facultad de periodismo
  • Facultad de Derecho 48 e 6 y 7
  • Club Círculo Tolosano 115 bis y 528
  • Calle 4 entre 44 y 45
  • Comedor Héroes de Malvinas: 153 e 64 y 65
  • En 19 entre 85 y 86
  • Facultad de trabajo social en 9 y 63, secretaría de Extensión
  • Club San Martín 7 y 523
  •  Calle 50 N°706

 En el interior

  • Rosario: Laprida 2129. Jueves 4 y viernes 5 de abril (Red Solidaria de Organizaciones Comunitarias; El Hogar; Rosario Solidaria)

Ominim: 9 de Julio 948 (Comodoro Rivadavia); Urquiza 46 (Alta Gracia); Palmares Open Mall, Godoy Cruz (Mendoza); Sarmiento 2039 (Posadas); Irigoyen 196 (Viedma) y Av. Ignacio de la Roza 813 Oeste (San Juan).

También se puede hacer un aporte para la Fundación Sí en:

Caja de Ahorro Especial N 4-054-0001458293-3 Banco Hipotecario
CBU 0440054-74000014582933-9
Titular: Fundación SI Argentina
CUIT: 30-71250682-9

Más información: info@fundacionsi.org.ar y 4858-0154

O para Cáritas:

Se puede depositar dinero en la cuenta corriente del Banco Nación Nº 35869/51 -Sucursal Plaza de Mayo (0085). CBU 01105995-20000035869519, a nombre de: Cáritas Argentina Emergencia, CUIT 30-51731290-4..

Se necesita:
Alimentos
Colchones
Frazadas y sábanas
Toallones
Ropa
Zapatillas
Leche en polvo
Pañales
Velas
Elementos de limpieza
Elementos de higiene

El Ministerio de Planificación dispuso una línea especial de atención telefónica para que los vecinos damnificados. La línea de atención es: 4390-9500 y 8 líneas rotativas.

Jorge Lanata / Caza de brujas

(Publicado en Clarín, 22.3.2013, clarin.com)

La caza de brujas duró desde la Bula “Summis desiderantes afectivus” en 1484 hasta la Bula Pro Formandis en 1657. Para Jack Holland, en “Una breve historia de la misoginia”, la cantidad de mujeres quemadas por brujas varía de 60.000 a 2 y 5 millones, según las fuentes. Es una paradoja que quien desató la caza de brujas en la historia, la Iglesia católica, sea ahora quien la sufra.

Las brujas se cazan en la niebla y, si no hay, nada mejor que provocarla para que oculte la cacería. La reacción del Gobierno frente al nombramiento de Bergoglio no sólo fue patética por el repentino cambio de posición, que provocó vergüenza ajena: también lo fue porque se basó en datos que fueron desmentidos por sus propios protagonistas. Y, en verdad, resultó ser un boomerang fatal: a los supuestos secuestrados por la delación del Papa le aparecieron decenas de otros a los que el Papa había ayudado.

“Nosotros nos fuimos de Buenos Aires aproximadamente en 1975”, me dijo en la radio el cura Enrique Martínez, de la parroquia Anunciación del Señor de La Rioja, salvado por Bergoglio.

- El era muy amigo de Angelelli, ¿no?

(Obispo local asesinado por la dictadura en 1976) -Eran amigos, sí, inclusive más… ahora que ya está lejos no le va a dar enojo que cuente que Bergoglio nos bancó de su bolsillo los gastos de nuestra estadía mientras estábamos ocultos en Buenos Aires

- ¿Y qué pasó cuando te enteraste de las acusaciones?

-Mirá…las tomo como de quien vienen… son totalmente infundadas. No puede ser que un tipo entregue a dos compañeros y proteja a tres extraños como éramos nosotros… El testimonio de Martínez fue ratificado por Miguel La Civita, actualmente párroco en Villa Eloísa, cerca de Rosario en dialogo con Clarín: “Ayudó a mucha gente a salir del país, gente que pasaba por el Colegio Máximo haciendo retiros, aparentemente. Pero se sabía que era porque necesitaban esconderse, era algo normal. Recuerdo que al padre Vicente Ramos, jesuita, le decía que debía irse e incluso nos pidió que lo ayudáramos a convencerlo. Terminó radicándose en Uruguay, en un pueblito cercano a Brasil.

La difundidísima denuncia de Yorio y Jalics hecha por Horacio Verbitsky fue desmentida, durante la semana, por el propio Jalics que dijo: “Estos son los hechos: no fui denunciado por Bergoglio ”.

El domingo 17 de marzo su compañero de Página 12 Santiago O’Donnell, avergonzado por la situación, publicó una nota autocrítica. Pero le cambiaron el título, aunque se trataba de una columna de opinión.

“Mi columna se llamaba “Perdón” y no “Dudas”. Me cambiaron eso sin avisarme. Subiré al blog el original. Disculpen”, twitteó el mismo domingo, “Si uno mete la pata hay que pedir perdón ”. La actitud de Verbitsky fue exactamente la contraria: ratificó la información desmentida por su protagonista, y la amplió: “Otros dos curas, Luis Dourrón, que luego dejó los hábitos, y Enrique Rastrellini, también actuaban en el Bajo Flores. Bergoglio les pidió que se fueran de allí y cuando se negaron hizo saber a los militares que no los protegía más, y con ese guiño los secuestraron”.

Al día siguiente Rastrellini estuvo con Santo Biassati en la pantalla de TN: sólo tuvo palabras de agradecimiento para el Papa.

El problema de subirse al ropero a dictar clases de moral es que somete a uno al espejo.

Horacio Verbitsky fue, a los 23 años, a trabajar con su papá Bernardo a la redacción de la revista Confirmado, dirigida por Jacobo Timerman. En el staff del número del 26 de agosto de 1965 figura como último en la línea de redactores. Y logró allí una carrera ascendente: en el número del 11 de agosto de 1966 ya figura como jefe de Redacción. Lo curioso es que Confirmado fue, como definió Hugo Gambini en 2003 en La Nación, “el buque de guerra que más bombardeaba al gobierno”. La revista de Timerman tenía el único objetivo de derribar el gobierno constitucional de Arturo Illia, y lo cumplió. Confirmado apoyaba con total descaro al general Onganía como única tabla de salvación posible ante la lentitud y la inoperancia de los radicales. Fueron justamente Confirmado y Primera Plana quienes bautizaron a Illia como “la tortuga” y destacaban el papel político de las Fuerzas Armadas.

Verbitsky hijo era su jefe de Redacción.

Por confesiones públicas del propio Verbitsky sabemos que dejó de pertenecer a los Montoneros en 1977. Varios trabajos que analizaron la guerrilla en Argentina lo muestran como el segundo hombre en Inteligencia de la organización, después de Rodolfo Walsh. Curiosamente, Walsh fue asesinado y Verbitsky ni siquiera salió del país: se mantuvo con su nombre y documento real durante toda la dictadura en Buenos Aires. Hace un tiempo este dato trascendió en medio de una polémica con Marcos Aguinis, que incluyó un cruce de cartas acusatorias con Pedro Güiraldes, hijo del comodoro Juan José Güiraldes, (a) “El cadete”.

“Mi padre y Verbitsky se apreciaban y respetaban, coincidían en algunas cosas –dijo Güiraldes a Clarín– y pensaban distinto en otras. Sus contactos eran la continuidad de la amistad de mi padre con Bernardo, padre de Horacio, y su relación profesional comenzó a mediados de los años sesenta. Me consta que Horacio colaboró con mi padre en el libro “El poder aéreo de los argentinos”, y también en la corrección de discursos del jefe de la Fuerza e integrante, claro de la Junta Militar, porque mi padre me lo comentó específicamente”.

“Mostremos también que nuestras almas no se han contaminado con la pestilencia de lo que debimos limpiar ”, dijo el brigadier Agosti al transmitir el cargo de jefe de la Fuerza al brigadier Graffigna, en un discurso”.

¿Lo habrá escrito Horacio o El Cadete, o ambos?

En plena dictadura y en horario de oficina, Verbitsky concurría a la oficina de Güiraldes frente al parking de la Fuerza Aérea.

“En la oficina de mi viejo funcionaba el lobby militar ”, recuerda Pedro, el hijo de Güiraldes.

La oficina quedaba en Paraguay 727, quinto piso A y el teléfono era 31-3503.

La participación de Verbitsky en el libro “El poder aéreo de los argentinos” es pública, y el libro puede consultarse al día de hoy en la Biblioteca del Círculo Aeronáutico. Está editado el 31 de mayo de 1979, y allí dice el Comodoro: “Este libro no hubiera podido llegar a las prensas de no haber recibido permanente aliento y la eficaz colaboración de Horacio Verbitsky ”. Está editado por la Dirección de Publicaciones de la Fuerza Aérea.

El papa Francisco fue elegido el 13 de marzo. Al día siguiente, si uno buscaba “Horacio Verbitsky” en Wikipedia, decía: “Hacia marzo de 2013 se convirtió en el periodista más consultado del mundo respecto del nuevo Papa, Jorge Bergoglio”. ¿Lo habrá actualizado él mismo tan rápido? ¿Será todo esto una cuestión de vanidad?

Investigación: JL / María Eugenia Duffard / Amelia Cole

Alejandro Borensztein / Santa Voltereta

(Publicado en Clarín, 23.3.2013, clarin.com)

Dadas las maliciosas interpretaciones referidas a la supuesta irritación que la elección del querido papa Francisco habría provocado en el kirchnerismo, y el inmediato cambio de posición al respecto, el Poder Ejecutivo se ve en la obligación de desmentir estas infamias divulgadas, una vez más, por los poderes concentrados, los medios hegemónicos, el socialismo santafesino, Luis Majul, el elenco de “Solamente Vos” y otros representantes del imperialismo y la sinarquía internacional, en un nuevo episodio de la campaña antiargentina.

A raíz de todo esto, el Gobierno Nacional comunica:

1 Que el kirchnerismo jamás se molestó por el hecho de que el miércoles 13 de marzo, el hasta entonces abyecto esbirro, cómplice de la dictadura y representante de la derecha, cardenal Bergoglio, haya sido elegido como el maravilloso y querido papa Francisco al cual apoyamos y quisimos desde que llegamos al poder para refundar la Argentina.

2 Que la campaña de difamación lanzada desde los medios oficiales y los principales voceros de nuestra querida falange, no fue un intento de atacar al admirado cardenal Bergoglio sino una manera de poner a prueba su fortaleza, así el pueblo argentino puede estar orgulloso del flor de Papa que tenemos.

3 Que el kirchnerismo siempre apoyó al Vaticano, al Arzobispado de Buenos Aires y al adorado cardenal Bergoglio y lo siente parte fundamental de nuestro proyecto. Muestra de ello es que durante este gobierno, entre tantas realizaciones, hemos construido la Catedral Metropolitana en plena Plaza de Mayo, a pasitos de la Casa Rosada.

4 Que a partir del día de hoy, a las expresiones “proyecto nacional” y “campo popular”, se le agregará el término “espíritu eclesiástico”. Por lo tanto, de aquí en más, el kirchnerismo será la única fuerza política que representa un proyecto nacional del campo popular con espíritu eclesiástico. Los demás son unos esbirros extranjerizantes, oligarcas y ateos. Y putos.

5 Que a partir del día lunes, todos los funcionarios que sean convocados para aplaudir a la Presidenta en cualquiera de sus habituales discursos, deberán llevar una sotana roja o púrpura por sobre sus atuendos habituales. Excepto el canciller Timerman que tiene unos días más de plazo, hasta que termine de desenredarse el turbante.

6 Que a partir del próximo domingo, todos los ministros, legisladores y gobernadores del proyecto nacional, popular y eclesiástico concurrirán a misa y estarán obligados a confesarse. Menos Boudou, por las dudas.

7 Que desde este preciso momento, todas las mujeres militantes del proyecto nacional deberán casarse vírgenes, o en su defecto lo menos profanadas posible. En el caso de que ya sea demasiado tarde, deberán consultar en el local de La Cámpora más cercano a su domicilio.

8 A partir del próximo jueves, y con motivo del inicio de la Semana Santa, todos los militantes del campo popular y eclesiástico se alimentarán exclusivamente con filet de merluza. Puede ser hervida, frita o al horno. Aquellos que prefieran comerla “a la vasca” podrán reemplazar la merluza por corvina, previa consulta por escrito a la Secretaría de Comercio, con copia al Arzobispado. Asimismo los huevos de Pascua llevarán adentro, como sorpresita, un pingüino de chocolate.

9 A propósito de las próximas fiestas, el gobierno nacional rechaza de manera terminante, el pedido de la oposición en el sentido de que la próxima “Semana Santa” pase a llamarse “Semana Santa Voltereta”.

10 Se pone en conocimiento de la población que el gobierno ya puso a la venta los abonos de la temporada 2013/2014 para los Tedéum en la Catedral de Buenos Aires. Los mismos se podrán adquirir personalmente en Balcarce 50 o telefónicamente por Ticketek. Sólo hay disponibilidad en los reclinatorios de fila 10 hasta el fondo, porque de la 1 a la 10 están reservados para presidencia, familiares, ministros, legisladores, gobernadores K, dirigentes de La Cámpora y Vanderfrula.

11 Luego de las inaceptables declaraciones de Horacio González contra el Papa, se declara a todos los integrantes de Carta Abierta como imberbes herejes del proyecto nacional, popular y eclesiástico, y se los invita gentilmente a pasar a la clandestinidad.

12 A nuestros hermanos brasileños les informamos que declinamos la propuesta de Itamaraty de cambiar el pentacampeonato por el Papa. Lamentamos mucho que el Arzobispo de San Pablo no haya sido elegido. Otra vez será.

13 Como gesto de unión con el papa Francisco, el gobierno nacional, a través del secretario de Comercio Monseñor Moreno, comunica que se abrió la libre importación de todo tipo de productos elaborados por el Estado Vaticano, tales como automotores, industria pesada, maquinaria agrícola, celulares inteligentes, o cualquier otra cosa que allí se fabrique. Hostias y estampitas no pagan derechos.

14 A los militantes de la Kolina, La Cámpora y demás grupos de choque, les aclaramos que a partir de ahora, cuando hablamos de ir a “armar la rosca”, nos referimos exclusivamente a las roscas de Pascua.

15 El Poder Ejecutivo aclara asimismo que de ninguna manera el poder del Papa le hace sombra o supera al poder de la Presidenta. Claramente, el encuentro cumbre de ambos en el Vaticano fue un empate, aunque el gol de visitante vale doble.

16 Que ha llegado el momento en que los argentinos nos reconciliemos. Le tendemos la mano a nuestros adversarios y aceptamos gustosos que el Papa Francisco se sume a nuestro proyecto y se cuelgue de nosotros en el camino a la transformación revolucionaria que estamos llevando adelante con Amado, Pichetto, Capitanich, Timerman, Alperovich, Insfrán y tantos otros herederos del guevarismo y la teología de la liberación.

Finalmente, el Gobierno Nacional reafirma su compromiso con la causa nacional, popular y eclesiástica, sumándose a la alegría y emoción de todo el pueblo argentino por este acontecimiento extraordinario, tal como lo hicimos desde el primer momento. Es una pena que no tengamos las imágenes de los saltos que dieron la Presidenta y sus ministros al enterarse de la buena nueva.

¡Viva Monseñor Bergoglio!, ¡Viva el Papa! ¡Viva el Vaticano! ¡Viva Francisco! ¡Qué alegría! ¡Cuánta emoción! ¡Qué felicidad! Puta madre.

* * *

Alejandro Borensztein nació en 1958 en Buenos Aires. Es arquitecto graduado en la Universidad de Buenos Aires y productor televisivo. En 2000, fundó BBTV, compañía productora de espectáculos de ficción y no ficción para la televisión argentina, entre ellos el exitoso Tiempo final, formato que luego se reprodujo en varios países del mundo. Fue guionista y productor de los programas de televisión de Tato Bores, el mayor comediante político del país. Actualmente escribe una columna dominical de humor político en el diario Clarín. En 2010, ha sido nombrado integrante de la Academia Internacional de Televisión, Artes y Ciencias.

Carlos Ares / Ella y El, terminarán juntos

(Publicado en Perfil, 23.3.2013, perfil.com)

Ella, la Iglesia, y El, el peronismo, han disputado hasta ahora por los mismos fieles. Unos les prometen la vida eterna y los otros el subsidio permanente. Pero, si bien se lee en sus libros sagrados, salvando las distancias y circunstancias de tiempo y lugar, las dos religiones fueron concebidas por el mismo espíritu en una cópula nocturna de la cruz y el sable corvo.

En el principio fue “el relato”,–del griego “logo”.
Las dos se remiten a un padre y a sus santas, María y Evita. Las dos tienen sus epístolas a la resistencia, sus mitos, sus fábulas, sus mártires, sus consignas, sus fechas emblemáticas, sus crucificados, sus resucitados, sus veinte verdades, sus períodos de persecución, sus calvarios, sus altares en el monte de Olivos.

Sus izquierdas, sus William Cooke, sus curas villeros Carlos Mugica, sus derechas, sus Menem, sus obispos Antonio Plaza, sus inquisidores, sus Torquemada, sus obispos Victorio Bonamín, sus López Rega, sus torturadores, sus curas Von Wernich, sus comisarios Alberto Villar, sus fachos, sus Ottalagano, interventores en la Universidad. Las dos tienen, o tuvieron, sus organizaciones ultras, su Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), sus Opus Dei, su Alianza Libertadora Nacionalista, su Tacuara, su Comando de Organización, su Tradición, Familia y Propiedad.

Sus alas liberales, sus alas conservadoras, sus internas, sus intelectuales, su Horacio González, su Mariano Grondona, sus poetas, sus Marechal, sus José María Castiñeira de Dios, sus diarios, sus revistas, sus textos para niños: “El general Perón, siguiendo el ejemplo de Jesús, buscó a sus amigos entre los pobres” (1951).

Sus rituales, sus misas: “… el Ministerio de Educación ordena que, diariamente, en todas las escuelas, una delegación de niños debe colocar ante el retrato de Eva Perón una ofrenda floral y leer –al izar o arriar la bandera– una oración en su memoria” (1952).

Sus señores feudales, sus gobernadores Insfrán, sus obispos Adolfo Tortolo, sus militantes, sus monseñor Angelelli, sus Rodolfo Walsh, sus amenazas apocalípticas, sus ambiciones totalitarias, sus mafiosos, sus obispos Quarracino, sus miserables Aníbal Fernández, sus canallas ocultos en el placard, sus monseñor Storni, sus José Luis Manzano, sus jueces Oyarbide, sus corteses supremos Antonio Boggiano, sus sindicalistas Alderetes, sus pedófilos Grassi, sus servicios Verbitsky, sus banqueros Roberto Calvi, sus banqueros Trozzo del BIR, sus vírgenes Beliz, sus asesinos, sus Firmenich, sus Galimberti.

Las dos han concedido, –no sin antes intimidar, amenazar, extorsionar–, derechos y aceptado reformas propuestas por las organizaciones sociales laicas o los partidos de la oposición. De paso hicieron negocios “divinos” y cometieron “pecados” humanos. Las dos han alentado golpes de Estado. Las dos han amparado a dictadores, a bandas de ladrones, de violadores, de censores. Las dos han perseguido intelectuales, científicos, estudiantes, obreros y personas que optaron por otras formas de vivir y pensar.
Así es que, no hay razón ahora para que no se perdonen los que han sido, seguramente, malos entendidos propios de la convivencia y recuperen el amor, el poder y los intereses que los unen, liberen la pasión contenida, y se amen como la primera vez para acabar juntos y fecundar la tan demorada Nueva Argentina.

Antes de que se pierda el efecto de la emoción, conmovidos todos por la necesidad de reconciliación entre hermanos que son, hijos de la misma madre Patria, la división ganancial de los millones de pobres acumulados en tantos años de éxito compartido, podría resolverse aplicando la vieja fórmula que funciona desde hace dos mil y pico de años: a la César lo que es de la César y a Dios lo que es de Dios.
Y todos contentos.

* * *

Carlos Ares es periodista y autor de las obras de teatro Nunca será igual con otro y Big bang.

Luis Diego Fernández / Lysander Spooner. Anarquía americana

(Publicado en Perfil, 17.3.2013, perfil.com)

Piedra basal del anarquismo filosófico, la obra de Spooner compromete la existencia con su más alto cometido: vivir en pie de lucha contra el Estado

Spooner

La tradición anarquista es vasta, nutrida, compleja y sabia, así como exigua en el número de adscriptos a la causa. Es la historia de una pulsión, de un sentimiento y una razón (que no se combaten), a fin de cuentas, un temperamento que no quiere ni amo ni dios: un conflicto con la autoridad está en su gestación. Un linaje que desconoce del maestro, del vigía, de aquel que se apropia del lugar de decisión. Es, también, la historia de almas bellas que trasuntan cierta cuestión salvífica y hasta santa. Nada más lejos del anarquista que el cliché del violento “pone bombas”. Si bien existe esa ala dura y crítica acérrima, es una violencia transfigurada en vitalidad, pero allí está, encallada en sus ladridos de perro. Sin embargo, es a la inversa, es el ladrido bello y doloroso del puro, el amoroso, el libidinal, el que decide sobre su vida y su cuerpo. El anarquista es el que celebra la existencia, por ello no hace del racionalismo un culto inoxidable y normativo (aunque veamos sí un elogio de la razón, incluso de cierto rigor científico en muchos de sus postulados del siglo XIX); hay en ese enclave, en todo caso, una relación dialógica donde el cuerpo, el placer, la amistad y la emoción tienen un territorio propicio y cultivado, una zona que aspira a la bondad de la cercanía y no a la mácula de la abstracción de la norma que restringe el deseo. Es la zona agreste y furtiva, también tormentosa, allí donde el cuidado de sí, el naturismo, el vegetarianismo, el hedonismo, el nudismo, el amor libre y el ejercicio físico son elementos constantes y necesarios para empoderar la disciplina personal que nos libra de la dependencia burguesa y la doble moral hipócrita; pero, a la vez, nos abre al goce del momento, a la deliberación por cuenta propia, a través de la autogestión, el grupo de afinidad, el amor de camaradería y el mutualismo.

Lao Tsé, Epicuro y Zenón, el estoico, pueden ser pensados como el germen del pensamiento anarquista en la Antigüedad. Los filósofos cínicos, como Diógenes de Sínope, Hiparquia o Crates, también. Pero es más tarde, en el siglo XVI, con la figura referencial de Etienne de la Boétie, amigo de Michel de Montaigne, a través de ese opus de juventud titulado Discurso sobre la servidumbre voluntaria, que se hace carne una pregunta impropia y hasta difícil de formular: ¿por qué obedecemos? ¿Por qué somos siervos voluntarios? Respuesta de compleja expresión, en la Ilustración la figura de William Godwin será capital para comprender esta filiación que se expandirá por izquierda y por derecha. Por izquierda (críticos de la propiedad privada) serán los Proudhon, Fourier, Owen, Bakunin, Malatesta, Emma Goldman y Kropotkin quienes mejor encarnen la tradición del anarcocomunismo o anarcosindicalismo. Por derecha, será la tradición del anarcoindividualismo (no críticos de la propiedad privada) en la que surgirán nombres como Stirner, Nietzsche, Thoreau, Tucker, Emile Armand y el propio Lysander Spooner, al que haremos referencia. Estas dos grandes líneas del anarquismo (la comunista y la individualista) serán ricas, especialmente el tronco del anarquismo individualista que oficiará de viga maestra, a su vez, con ramificaciones no menos potentes, como el anarcocapitalismo (Rothbard, Friedman, Konkin o Karl Hess) y el anarquismo feminista (Voltairine de Cleyre y Wendy McEllroy, entre otras).

Posteriormente, a mediados del siglo XX, a caballo de la contracultura, los beatniks, el hippismo, mayo del ’68, el rock y la estetización de la forma de vida, aparecerán esquirlas libertarias, a raíz de la fibra anarquizante de la denominada “nueva izquierda” de Foucault, Deleuze, Guattari, Schérer, Vaneigem (leyendo a Nietzsche desde la igualdad). A comienzos del siglo XXI, la presencia de Michel Onfray da cuenta de una lógica, una actitud y un modo de acción libertaria en el presente, con la forma de microrresistencias a la derecha y la izquierda simultáneas; algo que algunos darán en llamar posanarquismo, o también neolibertarismo, ya que el Estado no será el mal absoluto y el voto se podrá ejercer con búsquedas coyunturales y pragmáticas.

El tronco del anarquismo individualista, como dijimos, es fuerte. Crítico de la servidumbre voluntaria, también puede verse como un núcleo o germen que impactó colateralmente en el liberalismo. Anarquismo y liberalismo se tocan en el anarquismo individualista. Al no poner en cuestión la propiedad privada, es el comienzo o, en todo caso, nos permite ver las incrustaciones libertarias en lo liberal. Una figura heterodoxa y singular como el economista Murray N. Rothbard plantea su libertarianismo (anarcocapitalismo) contra cuatro focos: el imperio, el impuesto, el monopolio y el militarismo. El credo del libertarianismo, apoyado en el principio de no agresión, será central en las libertades civiles y, sobre todo, en los llamados “crímenes sin víctimas”, es decir, la propiedad sobre el cuerpo de uno mismo: pornografía, perversiones, prostitución, drogas, etc. Es el derecho absoluto sobre el cuerpo propio, sobre los recursos naturales y la posibilidad del intercambio libre de bienes y servicios. En definitiva, libertad personal y de empresa. En ese sentido, es que vuelve a surgir en el horizonte una figura como la de Lysander Spooner; pensador que resulta capital para comprender cómo el anarquismo individualista permitió el enriquecimiento conceptual del liberalismo desde estas gemas anarquistas, y arribar a expresiones como el liberalismo libertario.

Lysander Spooner (1808-1887) fue un abogado, teórico legal, abolicionista, anarcoindividualista, empresario, y uno de los filósofos políticos estadounidenses más olvidados de la historia. Su historia es digna de una novela: ejerció el derecho sin contar con un permiso estatal, al considerarlo, por su propia cuenta, una traba libre al contrato entre personas. En 1840 desafió al gobierno de los Estados Unidos abriendo su propia empresa de correo para competir contra el monopolio estatal, la cual fue expulsada del mercado por leyes proteccionistas. En 1845 publicó un ensayo condenando la esclavitud y, posteriormente, otro texto defendiendo el derecho de los esclavos a la fuga. En 1867 se editó parcialmente Sin traición, que hoy es posible leer en español gracias a la editorial libertaria Innisfree. Sin traición fue un texto proyectado por Spooner articulado en seis ensayos, de los cuales sólo vieron la luz el número uno y el seis. La obra de Spooner tiene impacto por un hecho altamente significativo: demostrar que no hay traición alguna al actuar contra una entidad –el gobierno, el Estado– a la que no se le debe lealtad. La crítica de Spooner apunta a algo mayor: la denuncia de la Constitución misma de los Estados Unidos, descalificando su posibilidad de obligar a las personas sin su consentimiento. El pensador anarquista creía que un gobierno sólo podría ser legítimo si se basaba en la voluntad total de los individuos que celebran un contrato entre ellos. La crítica, en el fondo, iba hacia el esquema contractualista del Estado, algo que toda la tradición anarquista vociferó como mentira: la representatividad política como falacia.

Spooner es un pensador que emula a Nietzsche en su uso del martillo filosófico, célebre es su comparación del gobierno con un bandolero: “La realidad es que el gobierno, como un bandolero, le dice a un hombre: tu dinero o tu vida. Y muchos, si no la mayoría de los impuestos, son pagados bajo la compulsión de amenaza. El bandolero toma únicamente sobre sí la responsabilidad, el peligro y el crimen de su propio actuar”. Las lecturas de Spooner comenzaron a influir con mayor claridad en la década del 60, y en estos años se reivindica su figura afiliándolo al anarquismo de libre mercado, aunque nunca se expresó explícitamente en este sentido. Lo que sí resulta a todas luces evidente es la demoledora crítica al Leviatán de Thomas Hobbes desde un voluntarismo extremo. En ese sentido, la visión spooneriana quizá peque de cierta ingenuidad o radicalismo inviable en el presente, pero aporta argumentos más que sostenibles en relación con la actitud micropolítica del anarquismo individualista, que parece renovarse.

Repasar algunas citas de Spooner es una magnífica forma de dar cuenta de las raíces de la tradición del anarquismo individualista de las que hablamos, por ejemplo: “La cuestión de la traición es distinta de la esclavitud; y es la misma que hubiera sido, si Estados libres, en lugar de Estados esclavos, se hubieran separado”; más adelante: “¿Qué implica, entonces, que un gobierno se base en el consentimiento? Si se dice que el consentimiento de la parte más fuerte es una nación, es todo lo que se necesita para justificar el establecimiento de un gobierno que ha de tener autoridad sobre la parte más débil, se puede responder que los gobiernos más despóticos se han basado en ese mismo principio, a saber: el consentimiento de la parte más fuerte”. El rasgo del individualismo filosofal de Spooner se advierte en este fragmento: “Fue, entonces, como individuos, y sólo como individuos, cada uno actuando por sí mismo solamente, que declararon su consentimiento –es decir, su consentimiento individual, ya que cada uno podría consentir solamente por sí mismo”. Y más adelante: “La palabra lealtad deriva de las palabras latinas ad y ligo, que significa ligar a. Así, un hombre bajo lealtad a un gobierno es un hombre ligado a él; u obligado a darle apoyo y fidelidad. Y los gobiernos, fundados de otra manera que no sea el consentimiento, sostienen que toda persona nacida en sus territorios les debe lealtad; es decir, está obligada a darles apoyo, fidelidad y obediencia; y es traidora si los resiste. La Constitución ciertamente supone que el crimen de traición puede ser cometido solamente por el hombre, como individuo”.

El radicalismo del filósofo estadounidense suele darse cita en su visión del Estado como ladrón, así lo postula: “El bandolero toma únicamente sobre sí la responsabilidad, el peligro y el crimen de su propio actuar. El no pretende tener ningún derecho legítimo sobre tu dinero, no finge tener la intención de usarlo para el beneficio de su víctima”. En algún aspecto, la aspiración ácrata de filósofos como Spooner, hoy rescatados, revela la tentativa o la vuelta de ciertos discursos libertarios otrora olvidados. No es un signo menor sino, por el contrario, abre la esperanza de que relecturas permitan expandir esos caminos hacia esferas de mayor eficacia. Cuando el mundo parece cuestionar la propia estructura de los gobiernos representativos y republicanos, no es casual que la tradición libertaria, y en especial del anarcoindividualismo, tome vigor nuevamente. El orden voluntario que propugna Lysander Spooner seguramente sea imposible en un plano macro; efectivamente, como todo anarquista sabe que se trata de una batalla ética, cultural y pedagógica, antes que política, y la historia demuestra las minorías santas y benévolas. Por ello mismo nos otorga herramientas contra la dominación, al decir de Michel Foucault. Pinzas que entrelazan dimensiones aún a ser revisitadas con alegría.

*

Estaciones anarquistas

Lao Tsé, Epicuro, Zenón y los filósofos cínicos como Diógenes y Crates pueden ser pensados como el germen del pensamiento anarquista en la Antigüedad de Oriente y Occidente.

La figura de Etienne de la Boétie, amigo de Michel de Montaigne, en el siglo XVI publica su obra Discurso sobre la servidumbre voluntaria: dispara la pulsión y la idea del no ser gobernado.

William Godwin, a comienzos del siglo XIX, será clave para comprender el anarquismo que se expandirá como reguero de pólvora tanto por izquierda como por derecha.

La tradición del anarcoindividualismo propiamente dicho (no críticos de la propiedad privada) tendrá sus grandes exponentes durante el siglo XIX: Max Stirner, Friedrich Nietzsche, Henry David Thoreau, Benjamin Tucker, Emile Armand y Lysander Spooner.

El anarquismo individualista oficiará de viga maestra, en el siglo XX, de movimientos como el anarcocapitalismo, con pensadores centrales como Murray Rothbard, David Friedman, Samuel Konkin o Karl Hess.

A caballo de la contracultura, mayo del ’68 y el rock, aparecerán esquierlas libertarias de la denominada “nueva izquierda” con los llamados filósofos del deseo que leen a Nietzsche desde el igualitarismo: Michel Foucault, Gilles Deleuze, Félix Guattari, René Schérer o Raoul Vaneigem.

Michel Onfray, a fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI, plantea una actitud y un modo de acción libertaria en el presente, que llama posanarquismo, con microrresistencias a la derecha y la izquierdas simultáneas.

Luciana Vázquez / Abraham: “Éste es un gobierno de estafas ideológicas”

(Publicado en La Nación, 13.3.2013, lanacion.com.ar)

En una entrevista con LA NACION, el filósofo sostiene que se estimula una cultura que “tiene algo de fraude”; analiza la educación, con definiciones agudas

Le molesta, y mucho, el lugar común que propone a la educación como un mecanismo de ascenso social. “La gente que dice que el pobre supera su condición económica con educación en general es gente rica”, sentencia el filósofo Tomás Abraham. No se deja tentar ni un segundo por el juvenilismo militante que corta calles y toma escuelas: “Que haya política es muy importante, pero la política no es sacar un banco a la calle”, precisa. Reivindica sin vueltas la educación como estudio, y el estudio como un trabajo tan duro como inspirador.

Abraham ataca de nuevo con la filosofía que practica como nadie: la que no necesita de la cita de autoridad ni de las reflexiones celestiales para llegar hasta la médula de una realidad bien local. Como suele hacer, sin pelos en la lengua, desanda lo que denomina “estafas ideológicas” orquestadas del poder. Pero también deschava con la misma verba salvaje las coartadas que se monta la sociedad argentina. Esta vez, la interpelación alcanza a la educación, a los docentes, los alumnos y sus padres.

-Usted viene insistiendo con que en la Argentina se da una estafa educativa.

-Éste es un gobierno de estafas ideológicas, se dice una cosa y se piensa otra. Por supuesto, la estafa necesita una serie de redes de la sociedad civil para que tenga consenso.

-¿Y en qué sentido es una estafa educativa?

-Porque al Gobierno no le importa nada la educación, sólo le importa el poder. Se estimula una cultura que tiene algo de fraude. Inauguran el Polo Científico o crean un ministerio o Tecnópolis pero lo que les importa realmente es el flash. No hay una vocación profunda de hablar de la educación o mejor dicho, del estudio. Yo hablo del estudio, no de la educación.

-¿Por qué hace esa distinción?

-Puede haber otras cosas que tengan que ver con educación. A mí lo que me interesa es el estudiar, que es investigar y aprender. La educación gira alrededor de eso. A eso no se le da importancia. Se habla de ocupar colegios, de vueltas olímpicas, de que los chicos tienen derechos, de los padres que defienden a los hijos, se habla de los pobres, de los que no pueden, de incluir. Toda verborragia que nada tiene que ver con el estudiar.

-¿Qué tendría que ver con el estudiar?

-Aprender, conocer el mundo en el que vivís. Un hombre es un ser vivo de adquisición primero para sobrevivir, después para controlar las pulsiones y ser funcional a un universo que te exige reglas. Y después está el aprender para crear y, para eso, tenés que conocer, aprender biología, matemática, lengua que tienen que ver con el mundo.

-Hay todo un discurso sobre la educación que pone el eje en la contención antes que en los conocimientos. ¿Qué le parece a usted esa vertiente?

-Ese psicologismo analfabetiza. Por supuesto que hoy en día el maestro es capaz de comprender a un chico distraído y su única opción no es castigarlo. Y eso está bien. Pero otra cosa es esta especie de masturbación emotiva en donde el maestro disculpa la falta de preparación del alumno, su falta de interés en aprender, en conocer mundo. Que haya gabinete psicológico, pero el núcleo de la escuela es otro.

-En cierta forma hay un olvido de ese núcleo.

-Una escuela no es la casa. Tampoco es una plaza ni una pista de skate. Una escuela es el lugar del estudio, es decir donde maestros y alumnos conocen el mundo. No pienso tanto en la primaria que todavía tiene algo de matricial y materno. Hablo de esa otra etapa, cuando el ser humano ya está con potencialidad de pensar por sí mismo. El adolescente responde con su opinión. Es rebelde, es reactivo. Tiene energías de conquista. A veces esa energía se malgasta.

-¿Malgastarla es tomar escuelas, por ejemplo?

-Malgastarla es que tomar una escuela sea lo más importante del año. Si querés, tomá la escuela: a lo mejor te tocó un rector de cuarta. Pero lo más importante del año no es tomar la escuela.

-¿Qué sería lo más importante del año?

-Esa clase del profesor de biología que le dio vuelta la cabeza. Eso es, el profesor y las clases que despiertan vocaciones.

-Pero lo que ofrece la escuela a veces no es muy tentador…

-Todo eso es responsabilidad de maestros, padres y alumnos. El profesor no te lo ofrece. Pero cuando te lo ofrece, te importa muy poco. Por eso es estafa completa. En esa estafa viven todos bien. La educación pasa a ser en realidad una solución para que todos los mediocres sean felices: los profesores hacen paro los jueves hasta el martes porque hay un fin de semana largo pago, por supuesto, y son felices. (Alberto) Sileoni es feliz porque saca un libro con frases de Cristina. Los alumnos son felices porque no tienen nada que hacer y disfrutan del no laburar. Pero eso además es una estafa porque la idea de trabajo no gusta. Y estudiar es trabajar y si tu trabajo es aprender, trabajar es lindo. No puede ser que no te guste ninguna materia y la culpa la tenga el sistema educativo o los profesores. Es toda una mentira que les permite a todos ser felices. Porque está claro que vas a una secundaria y no hay una huelga de hambre de los estudiantes reclamando porque no aprenden nada.

-Es cierto, no recuerdo tomas de colegios porque no se aprende.

-También es cierto que los apasionados por aprender siempre fueron minoría. Pero acá hay un estándar que se organiza de arriba para abajo, por eso es una estafa. Y después hay una especie de complicidad de la que todos sacan un beneficio, entonces pobrecitos los pobres que no están incluidos, pobrecito el maestro rural.

-La caridad educativa. ¿Qué piensa de los cuestionamientos en torno a la meritocracia, que ya no se ve como máquina infalible de un ascenso social justo?

-Claro, porque se parte de niveles distintos. A la palabra “mérito” le ponés “cracia” y arruinaste el mérito. La sociedad tiene que estimular. No puede dejar sola a la gente y que no importe si hace las cosas bien o mal. Pero no se trata de decir miren, acá está Periquito, sacó un diez y ustedes son unos burros. Estimular no es humillar. Es todo lo contrario, abrirle el camino al que se interesa y reconocerlo.

-¿Qué tipo de reconocimiento sería?

-Le pongo un diez.

-¿El diez es para el que resolvió toda la prueba de matemática o para el chico que empezó sin saber nada pero finalmente pudo resolver tres ejercicios porque su crecimiento de conocimiento fue enorme?

-La profesión del profesor, cuando tiene un aula, es una relación clínica, singular. Cada chico es un mundo aparte. No hay una matriz ni un método. Los que buscan métodos son los pedagogos. Al que resolvió todo le ponés diez. Y al pibe que tenía dificultades y de cinco resuelve tres, también y lo felicitás delante de todos. El origen de cada pibe siempre va a ser diferente. Pero ya sabemos, un pibe de la villa no tiene un problema educativo.

-Tiene problemas muchos más serios.

-Tiene problemas vitales. Es un abandonado. Tiene un problema de vacunas, de alimentos, de un padre que no está, de una madre que vuelve a las doce de la noche. El problema educativo es de la clase media. Ahí están los brutos; no están en las villas. Lo que pasa es que los pedagogos, de la clase media, hablan de la villa para no hablar del embrutecimiento de la clase media.

-¿Pero educarse garantiza al menos a un chico marginado un mejor futuro que el presente del que parte?

-La educación es fundamental, pero no es garantía de nada. La gente que dice que el pobre supera su condición económica con educación, en general es gente rica. Ahora bien, indudablemente aprender cosas te permite pensar y elegir, pero no por eso vas a ser rico. No hay cosa más emotiva que un pibe pobre que va a un colegio y que es estudioso y la mamá trabaja horas extras para que el chico estudie. ¿Hay algo más emotivo que eso? Eso a mí me saca lágrimas. Sarmiento era eso, un pibe pobre de San Juan que sueña con Washington. en San Juan, una toldería con un cura y un milico y ahí aparece este Dominguito con que quiero estudiar, quiero aprender. A gente así hay que darle y exigirle, no compadecerla. Eso de poner la educación como ascenso social me molesta mucho. Yo veo la educación como un explorador que descubre mundos. El aprender tiene un premio en sí mismo.

-Después, quizás, acarrea otros efectos pero en principio, vale por sí misma.

-Siempre hay añadidura. Como si hubiera que explicarle a alguien que hacer el amor te va a relajar, te va a hacer más productivo. No. Hacer el amor es lindo en sí. Aprender es como hacer el amor: es lindo por sí mismo.

-¿Qué tiene que tener ese ambiente de aprendizaje?

-El aprendizaje también es un ritual: no podés estar con el celular. Tiene que haber alegría, el profesor tiene que tener entusiasmo por lo que hace. Ningún ministro de Educación le va a dar el entusiasmo. El aprender también necesita trabajo, es decir, esfuerzo. El trabajo da pena. Es un cierto dolor. Posterga la satisfacción. ¿Pero no es la vida eso?

-¿El aprender debería también aislarse de los “ruidos” de la militancia?

-Yo no lo veo así. La militancia está muy bien. La universidad, por ejemplo, tiene que ser porosa a todo. No veo ninguna incompatibilidad entre el ruido y la concentración. Que haya política es muy importante, pero la política no es sacar un banco a la calle.

-Pero se confunden mucho.

-Yo tuve seis meses de estudiante en la UBA pero con militancia. La militancia es buena: te hacía estudiar. Es cierto que cuando hay organizaciones anárquicas, es muy difícil que haya ambiente de estudio. Pero pasa porque lo que les interesa no es el estudio sino melonear a la gente. Pero ese problema no se soluciona sin política y suprimiendo la militancia. Se soluciona teniendo a Gastón Burucúa como profesor, a Beatriz Sarlo, a David Viña, es decir, que los estudiantes hagan política pero que tengan a los mejores profesores. Los buenos profesores te concentran. No necesitás el silencio de la apoliticidad.

-Un director de escuela privada me comentaba que cuando los alumnos reclaman, deben presentar cuatro propuestas de solución.

-Esto exige que los alumnos se sientan representados por la institución y que acepten un acuerdo básico acerca del modo en que funciona. Esto se da en las instituciones privadas pero no en las del Estado, donde no hay identificación ni con las autoridades ni con el mero hecho de estar allí. Ahí se disputa el poder y no el funcionamiento. Por eso parece absurdo en esas condiciones proponer soluciones de mejoría, es reforzar el statu quo que se combate.

-Pero así seguimos atrapados en la identificación entre compromiso militante y toma del colegio.

-Pero eso pasa porque nadie quiere estudiar. Si vos tomás un colegio, no estudiás. No hay nadie que diga no lo tomemos porque me pierdo la clase el profesor de biología. Ocupás un colegio para que haya una situación irresoluble que obliga a prestarte atención porque se supone que nunca nadie te prestó atención. Mentira. Porque empiezan por el extremo: no es que pidieron diez audiencias y no te las dieron. Ocupan colegios para conseguir la primera. También puede ser, para ser bueno, que de arriba para abajo no les expliquen los cambios o se los expliquen muy mal. Pero lo de la toma del colegio tiene mucho placer, mucha adrenalina. Salís en tele. Te llaman de las radios. Vas ahí y sos un personaje como la chilena (Camila Vallejo). Es el modelo. De repente aparece tu familia. Aparece el padre en contra del rector y lo vio el hermano, el empleado, el jefe, y le dicen “che, te vi ayer en tele, estuviste muy bien, estuviste bárbaro.” La adrenalina tendría que estar puesta en el estudio. En cambio, esa adrenalina donde se unen maestros, alumnos y padres es la adrenalina de salir por tele.

-¿Cómo ve los sistemas de medición y evaluación de resultados educativos?

-No me parece ni bien ni mal. Son ideas burocráticas. Lo mío es la mística. Estos sistemas son nuevos sistemas policiales: la gente se cuida y hace bien porque la vigilan. Ojo del amo engorda el ganado. No digo que esté mal, no digo que el amo no tenga que estar y que el ganado tenga que estar solo. Si sistemas como esos ayudan a que la gente no se tire a chanta, háganlo, pero para mí el tema pasa por otro lado. Pasa por las ganas de estudiar. Como no soy Jean Jacques Rousseau y no creo que esas ganas van a salir espontáneamente, creo que se necesitan políticas, pero la política tiene que juntarse con la mística. Que los discursos hablen de lo lindo que es aprender, del afán del estudio, de cómo un Premio Nobel de Física se hizo a sí mismo.

-Usted la pasó mal en la primaria con su tartamudez y en secundaria, por la disciplina férrea del ILSE.

-Sí, a veces sí.

-Pero sigue creyendo en la escuela.

-No creo en la escuela. Es como creer en el semáforo: el semáforo tiene que estar sino los coches chocan.

-Digámoslo así: cree que la escuela es una institución necesaria.

-Por ahora, para aprender la gente se reúne en lugares públicos llamados escuela. Es un lugar de aprendizaje y puede ser un lugar vital y abierto.

-¿Eso implica eliminar los pupitres, el profesor y transformar ese escenario de autoridad?

-No. Yo no soy hippie. El maestro es alguien que se respeta. Sabe algunas cosa que yo no sé, biología por ejemplo. A lo mejor yo sé más de fútbol. Pero no voy a respetarlo porque sabe más sino porque es el maestro. En cambio, él no me tiene que respetar a mí. El está para ayudarme. Me tiene que querer aunque no como me quiere mi papá. Yo al maestro le tengo que importar. Pero no me tiene que respetar.

-Desde este presente tan “contenedor”, nociones como esa pueden interpretarse como autoritarias.

-Si vos le importás a alguien, el otro no es un déspota. El déspota está para perjudicarte. Lo único que le importa al déspota es él mismo. Yo hablo de lo contrario: al maestro le importás vos. Yo estoy hablando de amor.

Nelson Castro / Chávez: trama secreta de su mal

(Publicado en Perfil, 10.3.2013)

El difunto líder venezolano ignoró las alertas. Hubo errores y decisiones políticas que aceleraron los tiempos. El factor Fidel.

Todo comenzó con un absceso perianal. Hugo Chávez venía sufriéndolo, junto con un dolor en la rodilla derecha, desde hacía meses. Pretendía ignorarlo, pero día a día lo perturbaba más. El aspecto sonriente y el histrionismo de siempre que exhibía en sus maratónicos Aló Presidente exigían calmantes cada vez más potentes. Su amigo Fidel Castro tuvo el presentimiento de que algo no andaba bien y comenzó a insistirle sobre la necesidad de que prestara mayor atención a su salud. Nada de ello ocurrió. Como todo hombre de poder –con mucho poder–, Chávez se creyó invulnerable.

Esto fue así hasta que apareció elabsceso. Ese diagnóstico lo sorprendió y lo incomodó. En general, las afecciones del periné –región que corresponde al piso de la pelvis, donde se hallan una serie de músculos, el ano y la uretra en el hombre, y en la mujer los mismos órganos más la vagina– producen en las personas un efecto psicológico muy negativo. El difunto presidente de Venezuela hizo el primer tratamiento de esta afección en su país. Como es inevitable en estos casos, el mandatario exigió máximo secreto, cosa que la historia muestra que es imposible. La noticia corrió como reguero de pólvora en Caracas y Chávez se alarmó. Eso lo llevó elegir a Cuba como el lugar para tratar su mal. Una equivocación fatal.

Allí llegó de urgencia en medio de la noche, el 10 de junio de 2011, con fuertes dolores que lo obligaron a acortar una gira por Brasil, Ecuador y Cuba que había iniciado cinco días antes. Ocurrió, entonces, un primer error garrafal. Los médicos cubanos detectaron una tumoración pelviana y creyeron que se trataba de un absceso: operaron por primera vez para resecar y removerlo. Algún médico hizo una evaluación más amplia del caso, y puesto a pensar en posibles diagnósticos diferenciales, ordenó un estudio citológico del material proveniente de la tumoración. Entonces aparecieron las células cancerosas, que llevaron a más estudios y a una segunda operación, en la que se extirpó el tejido malignizado. De esos estudios salió el diagnóstico de un cáncer cuyos tipo y grado evolutivo nunca se revelaron. Ya con el diagnóstico confirmado se decidió iniciar, el 16 de julio, quimioterapia. Se planificaron dos sesiones, pero dada la agresividad del tumor se las extendió a cuatro. De esas cuatro sesiones, sólo la tercera se hizo en Caracas; las otras fueron hechas en La Habana.

De la información recogida en La Habana, Caracas y los centros médicos a los que pertenecen los oncólogos de otros países que fueron consultados –del hospital Sirio Libanés de San Pablo, del equipo del doctor García Sabrido del hospital Gregorio Marañón de Madrid, de Boston y de Miami–, surge que la patología tumoral que padeció Chávez oscila entre dos diagnósticos: un rabdomiosarcoma del psoas-ilíaco o un leiomiosarcoma de vejiga. Ambos pueden dar como complicación un absceso pelviano. Un absceso es una colección de pus en un tejido del cuerpo humano. De los dos, el más mencionado es el primero.

El leiomiosarcoma es un tumor maligno que se origina en la musculatura que componen las paredes de la vejiga.

El psoas-ilíaco es un músculo compuesto por porciones: el psoas y el ilíaco. El psoas se inserta en la última vértebra dorsal y en las cinco lumbares; el ilíaco se inserta en la cresta ilíaca, en la espina ilíaca y en el sacro (es lo que se identifica como la cintura). Ambas ramas del músculo se unen para terminar en el fémur, más precisamente en el trocánter menor de ese hueso. La acción principal del músculo es permitir la flexión del tronco hacia adelante y la flexión de la cadera sobre el tronco.

El rabdomiosarcoma es un tumor maligno de los músculos estriados. El músculo estriado es el que está a cargo de los movimientos voluntarios. El rabdomiosarcoma es una neoplasia poco frecuente que afecta predominantemente a niños y adolescentes. En adultos es muy raro, y por ello lo ideal es que se lo trate en centros de alta especialización. Cuba no los tiene.

Para ilustrar sobre lo inusual de esta patología basten dos datos. En el Memorial Sloan-Kettering Center de Nueva York se diagnosticaron y trataron sólo 84 casos de rabdomiosarcoma en pacientes de más de 16 años de edad a lo largo de 17 años. Y en el M.D. Cancer Anderson Center de Houston, el número de enfermos que padecieron ese mal en un período de 28 años fue de 82. Tanto el Sloan como el Anderson son institutos médicos de referencia mundial en oncología.

Los centros médicos de avanzada en oncología exigen recursos económicos casi ilimitados dado lo oneroso del abordaje de esta disciplina. La investigación sobre las causas de las distintas formas del cáncer, su diagnóstico y su tratamiento exigen desarrollos tecnológicos cada vez más sofisticados y costosos. Fundamental en este caso –dada la rareza del tumor– es la participación de médicos con experiencia en el tema.

Ya en octubre de 2010, un médico que lo examinó le había advertido a Chávez sobre la necesidad de someterse a un minucioso examen de vejiga y de próstata, advertencia que ignoró.

Uno de los puntos que se conocerán en el futuro será la influencia que tuvo Fidel Castro en las decisiones, de consecuencia negativa para la evolución de la enfermedad. Es conocida la afición del líder cubano por la medicina, de la que es un ávido lector. El problema que representa Castro al opinar sobre asuntos tan delicados ilustra su propio caso. Cuando tuvo la proctorragia –pérdida de sangre por vía recto-anal– como consecuencia de su diverticulosis de colon (intestino grueso), debió ser operado de urgencia el 26 de julio de 2006. En la sala de cirugía del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (Cimeq), el cirujano le explicó que, debido a la infección de sus divertículos, se lo operaría en dos tiempos. Esto es: en un primer paso se le haría una colostomía –ano contra natura– transitoria, hasta que la infección estuviera curada y la vitalidad de los tejidos restablecida, condición sine qua non para asegurar una buena cicatrización; una vez logrado ese objetivo, se procedería a cerrar la colostomía, restableciendo así la continuidad del intestino grueso. Castro se negó a ello con una frase que hizo historia: “Yo seguiré cagando por donde caga todo el mundo”. Preso del temor, el cirujano se negó a desobedecer la orden del comandante y no hizo lo que la buena práctica médica indicaba. Las consecuencias negativas de este erróneo proceder no se hicieron esperar. En menos de 24 horas las suturas cedieron, hubo filtración del contenido intestinal al peritoneo y se declaró una peritonitis severa. Ello obligó a reoperar al paciente, a quien se le debió realizar una colectomía –extirpación de parte del colon–, como resultado de la cual quedó con un ano contra natura permanente.

En vano. El 18 de febrero de 2012 Chávez anunció que se le había detectado otra lesión cancerosa, por lo cual debía someterse a una nueva operación, que se llevó a cabo en La Habana diez días después. A su término, Elías Jaua, entonces vicepresidente, dijo que se le había extirpado la totalidad de la lesión pélvica, además de tejido circundante. Para los médicos que seguían el caso, ya era evidente que todo eso sería en vano.

El 4 de marzo Chávez comunicó que debía iniciar sesiones de radioterapia. El 12 de mayo apareció en su habitual Aló Presidente diciendo que había completado el tratamiento exitosamente. El 9 de julio, por igual medio, anunció que estaba curado. Sus médicos sabían que eso no era cierto.

El 27 de noviembre, tras haber sido reelecto, Chávez pidió autorización al Congreso para someterse a un tratamiento de oxigenación con cámara hiperbárica en Cuba, y el 6 de diciembre anunció que debía ser operado nuevamente. La intervención, debido a la presencia de metástasis en la columna, se practicó el 10 de ese mismo mes, y el posoperatorio se complicó con una infección respiratoria de la que el paciente nunca pudo recuperarse.

El primer problema que enfrentó Chávez, debido a los errores de procedimientos arriba indicados, fue un diagnóstico tardío y complicado. El segundo problema fue su tozudez, que lo llevó a cerrarse a la posibilidad de ponerse en manos de especialistas de primer nivel internacional en centros de indiscutible jerarquía. Sobre eso le insistieron Cristina Fernández de Kirchner, Fernando Lugo, Luiz Inácio “Lula” da Silva y su sucesora, Dilma Rousseff. Respecto de la presidenta de Brasil, hay que decir que el sábado 25 de febrero de 2012, hallándose en Caracas, le imploró para que aceptara su sugerencia de tratarse en el Hospital Sirio Libanés de San Pablo, un centro médico de gran reputación mundial en oncología. La misma Rousseff se trató allí exitosamente de su cáncer, un linfoma no Hodgkin.

La insistencia fue en vano. Chávez opuso a estos ofrecimientos condiciones que terminaron siendo obstáculos insalvables. Las condiciones tenían que ver con su obsesión por el secreto. Llegó a pedir tres pisos del hospital sólo para él, lo que fue rechazado. Tamaña obsesión por el secreto carecía de sentido, vista la necesidad de ampliar el número de consultas médicas a causa del inexorable avance de su enfermedad.

Previo a su tercera operación, de fines de febrero de 2012, en una ocasión se realizó un ateneo clínico –discusión de un caso entre varios médicos a fin de confirmar un diagnóstico y/o determinar el curso a seguir en el tratamiento de una enfermedad– vía teleconferencia, del cual participaron nueve expertos: tres cubanos pertenecientes al Cimeq; un venezolano del Hospital de Clínicas Caracas; tres brasileños del Hospital Sirio Libanés, y dos españoles: el doctor José Luis García Sabrido –cirujano que le salvó la vida a Fidel Castro– y un colaborador suyo en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. Imposible pensar que, ante tantos ojos, pudiera imponerse un secreto como el que perseguía Chávez con obsesión, sobre todo porque esta mecánica de interconsulta se extendió a lo largo de su penosa enfermedad. Tampoco se entiende tanta obsesión cuando los tacos con las biopsias fueron enviados para su estudio histopatológico a un hospital en Boston, el Tufts Medical Center, y a otro en Miami, el Baptist Hospital.

La trama por escribirse de este caso, que hará historia en los anales de las enfermedades padecidas por los presidentes, es abundante en idas y venidas, en decisiones médicas controvertidas sujetas a los vaivenes de la política.

La sentencia de muerte de Chávez estaba escrita el mismo día en que se le diagnosticó el cáncer; el absceso pelviano era una señal de que, evolutivamente, el tumor ya había dejado atrás su estado primario. Perdida la oportunidad de un diagnóstico precoz, la decisión del enfermo de priorizar su obsesión por el secreto y las razones políticas por sobre los criterios médicos lo dejó expuesto a la comisión de errores que complicaron el curso de su mal y aumentaron sus padecimientos.

Son las consecuencias de la enfermedad de poder que, muchas veces, mata.

Fernanda Sandez / Últimas imágenes de un país atado con alambre

(Publicado en La Nación, 3.3.2013, lanacion.com.ar)

Ni Dios es argentino ni la ruleta es rusa. A la luz de los últimos acontecimientos, de hecho, más nos valdría ir pensando en un enroque de nacionalidades. A menos, claro, que estemos en manos de un dios sanguinario que ama exterminar a sus compatriotas. Porque aquí la muerte nos pisa los talones hagamos lo que hagamos: salir, quedarnos en casa, movernos o permanecer debajo del balcón equivocado. Mata, pues, lo móvil, lo que se desplaza enloquecido hacia ningún lugar. Somos el país de los borrachos “piolas” al volante, de los taxistas a contramano, de los trenes sin freno y de los ferrocarriles desmantelados hasta decir basta, y donde el “Basta” definitivo tiene que darlo un andén. Y medio centenar de muertos.

Pero mata también lo quieto, o lo que debería estar quieto y se mueve en la dirección equivocada: el boliche que se convierte en cámara de gas, el edificio que se viene abajo y también la estatua de casi 300 kilos que se llevó la vida de Marcela Iglesias, de seis años, en el Paseo de la Infanta. Matan las ramas que no se podaron, los caserones decrépitos, los ríos contaminados, las barreras sin luces ni guardabarreras, las calles oscuras. Mata también lo que debería nutrir (la leche, el pollo, la carne) y hasta lo que debería curar, no importa si hablamos de un medicamento adulterado o de un aparato de rayos que se desploma sobre el paciente en plena radiografía. Pero que quede claro, porque es claro: detrás de cada accidente o “tragedia” de este tipo hay un negocio -a veces millonario- en donde vidas humanas se venden al mejor postor, primero, y se aniquila o desoye cualquier cosa parecida al control, después. Hacer la vista gorda tiene un precio, que nunca es bajo. Decir pues que “la corrupción mata” es quizás hacer foco en el resultado y no en la causa. Porque antes de matar la corrupción enriquece. Si no somos capaces de ver el lazo que une al enriquecimiento con todo eso que funciona horrible, tampoco entenderemos por qué -y con todo- muerte ajena sigue siendo en la Argentina una inversión altamente rentable.

Ignacio Copani, flamante funcionario de la Universidad de José C. Paz, dijo un día que aquí todo lo atamo con alambre . Sólo que eso que en el plano personal puede pasar por ingenio y hasta hacerse canción, llevado a lo colectivo se vuelve negligencia criminal. Y no importa si hablamos de la salud, los alimentos, los servicios. La vida. Nos habituamos -y hasta enorgullecemos- de nuestra capacidad para sobrevivir como sea. Sin luz, sin agua, sin frenos. Pero como tampoco hay vida que dure de gambeta en gambeta, un día “algo” falla y todo se desploma sobre nuestras cabezas. Llegan entonces la sangre y las lágrimas. Y los reclamos de una justicia que ni siquiera merece ese nombre.

Puede que aparezcan, incluso, culpables sin cara ni apellido: “los intereses”, “la desidia”, “el negociado”. Pero el día que nos animemos a mirar mejor puede que veamos alguna otra cosa. Que somos nosotros los que insistimos en volver a firmarles el mismo cheque en blanco a los mismos que hasta ahora -impúdicamente y hasta llenándose la boca de “patrias” y de “pueblo”- han demostrado de sobra lo poco que les importamos. Que para ellos sólo contamos en el triste doble rol de silenciosos contribuyentes y dóciles votantes. Después, lo de siempre: a seguir encomendándonos al cielo cada mañana, en el otro. A seguir confiando en las virtudes del alambre y en la ciudadanía de Dios, dizque tan argentino como el dulce de leche, y Maradona.

* * *

Fernanda Sandez nació en Lomas de Zamora, Buenos Aires, en 1967. Es periodista.

Escribe en su perfil de Linkedin (ar.linkedin.com):

Escribo desde que tengo memoria y me pagan por hacerlo desde hace veinte años. Colaboré, escribí y edité en varias revistas y diarios. Entre ellos, Veintitrés, Noticias, Living, Para Ti, El Gourmet, Grande Reportagem (Portugal), Gatopardo (Colombia), Noticias Aliadas (Perú), Servicio Especial de la Mujer (Costa Rica) y los diarios Perfil, Miradas al Sur, Z y Crítica de la Argentina. En la mayoría de ellos aún sigo trabajando. Desarrollé, lancé y dirigí por un año la revista Nueva Estética. Como redactora publicitaria, colaboré con JWT Argentina y con Young & Rubbicam, tanto en el área creativa como en la de planeamiento estratégico, para clientes como Lux y Coca Cola, entre otros. Edité por dos años todos los contenidos de el Círculo Clight y durante este año desarrollé acciones en la Web para Sancor. Actualmente estoy impulsando mi propia agencia de comunicación boutique.

Matías Di Santi / ¿Una Argentina bolivariana?

(Publicado en Chequeado.com, 5.10.2012, chequeado.com)

Abundan las declaraciones en tono de preocupación acerca del destino chavista que espera a la Argentina bajo la actual conducción de gobierno. Un repaso a las principales similitudes y divergencias con Venezuela, y con las políticas de Hugo Chávez.

Distintos referentes políticos han manifestado su aflicción por el rumbo chavista al que el gobierno estaría conduciendo al país (ver frases de Mauricio Macri, Francisco De Narváez, Gerardo Morales y Roberto Lavagna), al sugerir que la Argentina está adoptando políticas similares a las existentes en Venezuela, dando a entender que la trayectoria socio-económica e institucional de ambos países es equiparable.

Sin embargo, independientemente de algunas situaciones puntuales, los analistas consultados para esta nota marcan divergencias claras en el funcionamiento institucional y la política exterior. Además, al consultar los indicadores sociales y económicos de ambos países aparecen diferencias importantes.

Existen ciertas similitudes entre los países:

-Inflación. De acuerdo con datos del FMI, la Argentina y Venezuela son los países con mayor inflación en América Latina. Esta posición se da, incluso, considerando el cuestionado Índice de Precios al Consumidor (IPC) que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), ya que el organismo internacional toma como fuente los institutos oficiales de cada país.

-Control a la compra de divisas. El presidente venezolano, Hugo Chávez, creó en 2003 la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), ente responsable del control cambiario. Fue una respuesta a la caída de las reservas internacionales y a la baja en las exportaciones de PDVSA, pero continúa hasta hoy. En Argentina, luego de la reelección de Cristina Fernández en 2011, también se adoptó un estricto control a la compra de divisas. La medida comenzó como un pedido de información fiscal al comprador para que justificase tener ingresos para la operación. Luego se prohibió comprar dólares para atesoramiento, y se limitó la disponibilidad de divisas a quienes quieran viajar al exterior. De todas maneras, un informe de la consultora Empiria, publicado por El Cronista, analiza ambas medidas cambiarias y subraya: “La diferencia en el mecanismo (PDVSA, provee el 95% de las divisas por exportaciones; mientras aquí los dólares de exportación son originados en el sector privado) y la magnitud de la oferta de divisas (el petróleo asegura una provisión abundante al país bolivariano, mientras aquí es más escasa y sujeta a vaivenes climáticos) torna muy poco probable llegar al extremo de la fijación de tipo de cambio” en la Argentina.

-Estatizaciones. Es cierto que ambos países estatizaron empresas privadas en los últimos años. Pero existe una clara diferencia en la cantidad de expropiaciones realizadas por Venezuela. Desde el 2007 a la fecha, Chávez estatizó, como mínimo, veinte grandes empresas, entre las que figuran CANTV, la mayor compañía de telecomunicaciones del país; la siderúrgica Sidor, filial en Venezuela del grupo Ternium; y el Banco de Venezuela, al Grupo Santander de España. En algunos casos el gobierno venezolano logró acordar con las empresas y comprar la mayoría accionaria al precio ofrecido, mientras que en otros, como la cementera Cemex, se desencadenó un proceso de “compra forzosa”. En la Argentina, por otra parte, las expropiaciones registradas en ese mismo período fueron menores: Aerolíneas Argentinas y la empresa petrolera YPF (Chávez también logró la estatización efectiva de PDVSA en 1999), ambas con serias dificultades comerciales y financieras. Las expropiaciones fueron votadas por el Congreso, en 2008 y 2011, respectivamente, pero las compensaciones al Grupo Marsans y a Repsol todavía no fueron cumplidas.

Funcionamiento institucional y posiciones en política exterior

¿Dónde están las grandes diferencias? Para empezar, en el funcionamiento institucional. “El gobierno argentino y el venezolano poseen las similitudes que tiene cualquier sistema presidencialista en América Latina, como Estados Unidos, pero en lo específico hay claras diferencias”, puntualizó Diego Reynoso, profesor de la Universidad de San Andrés (UdeSA) y especialista en políticas legislativas comparadas.

Entre esas diferencias se cuenta las modificaciones constitucionales. El gobierno de Hugo Chávez aprobó en 1999 una nueva carta magna que eliminó el Senado y creó una Asamblea Nacional unicameral. Al respecto, Reynoso destacó: “Al haber una sola cámara las gobernaciones no tienen representación territorial ni posibilidad de decisión legislativa, como sí sucede en la Argentina”.

En 2009, la Constitución venezolana fue modificada para permitirle al presidente la reelección indefinida. Chávez asumirá su cuarto mandato en caso de ganar las elecciones del domingo. En la Argentina, en cambio, Fernández de Kirchner no puede aspirar a un nuevo mandato, aunque académicos y legisladores oficialistas se han manifestado a favor de una reforma que permita la reelección.

Chávez, además, utilizó en 2000 y 2007 la Ley Habilitante, que autoriza al presidente a promulgar leyes durante un plazo determinado de tiempo sin que sean discutidas por el Legislativo. El Ejecutivo argentino utiliza los DNU para hacer ampliaciones importantes al presupuesto, que en la práctica son ratificados o no por el Congreso, pero se trata de medidas específicas y no de paquetes de leyes.

En cuanto a la política exterior, los diseños de la Argentina y Venezuela tampoco son convergentes.

Consultada por Chequeado.com, la profesora de relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) e investigadora del CONICET, María Elena Lorenzini, observó que “Venezuela presenta una posición contra-hegemónica y antiimperialista respecto de los Estados Unidos mucho más marcada que en el diseño de la Argentina, a pesar de que ese discurso se contradiga con la praxis [N. de. R.: Estados Unidos es el principal socio comercial de Venezuela]”. Y agregó que, a diferencia de nuestro país, “la política de alianzas internacionales de Chávez se basa en el acercamiento a los países enemigos norteamericanos”, como Cuba, Irán y Corea del Norte.

Desde la asunción de Chávez, “el país adoptó una política exterior claramente confrontativa hacia el Occidente: creó el ALBA, apoyo a la OPEP y denunció a la ONU como una institución fallida”, enumeró Anabella Busso, analista internacional de FLACSO. Todo eso, además de los acuerdos nucleares y militares con países como Irán.

Una diferencia clara entre ambos países, según el especialista en política internacional Carlos Escudé, es la relación con el régimen iraní. “Mientras Chávez firmó acuerdos con [Ahmed] Ahmadinejad, la Argentina criticó sistemáticamente a Irán por no cooperar con la Justicia nacional para tramitar el interrogatorio a los ciudadanos acusados por el atentado a la AMIA”, recordó. El especialista puso la aceptación reciente del diálogo con Irán en un marco: la Argentina lo aceptó sólo para que tres ciudadanos iraníes comparezcan y respondan lo que la pesquisa de la INTERPOL necesita saber.

Tanto la Argentina como Venezuela han ratificado la Convención Interamericana contra el Terrorismo (OEA) y el Convenio Internacional para la Represión de la Financiación del Terrorismo, votado por la ONU en 1999. En materia de derechos humanos, sin embargo, Venezuela decidió retirarse de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos este año, por un fallo no favorable a ese país en el Caso Díaz Peña.

Por último, las relaciones con el FMI también son divergentes. Cristina Fernández criticó al organismo en la última Asamblea General de las Naciones Unidas, pero el país forma parte de él y se encuentra recibiendo apoyo técnico en la elaboración de un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). Venezuela se retiró en 2007 del Fondo y también dejó de ser parte del CIADI en 2012, mientras que Argentina todavía se mantiene en este tribunal.

Mapa de medios

En la Argentina el grupo de medios con más licencias del país, Clarín, junto a los diarios La Nación y Perfil, presenta una línea editorial opositora al gobierno de Fernández de Kirchner. El contrapeso lo ofrecen el canal estatal, con el programa 678, y los diarios Página 12 y Tiempo Argentino, además de los grupos de medios con una línea editorial oficialista: Grupo Ambito; Grupo Veintitrés Szpolski-Garfunkel; Grupo Uno Vila-Manzano; Grupo Moneta-Garfunkel y el Grupo Indalo, entre otros.

Luego del golpe de Estado contra Chávez de 2002, en Venezuela el espectro de medios cambió significativamente. La participación de las televisoras Globovisión, Televen, Venevisión y Radio Caracas Televisión (RCTV), en la cobertura mediática de los asesinatos producidos en las manifestaciones a favor y en contra de Chávez fue muy cuestionada. El Estado venezolano decidió cinco años después no renovarle la concesión a RCTV, la televisora con mayor audiencia nacional, que vencía el 27 de mayo de 2007. Para hacerlo, de acuerdo a un estudio del economista Luciano Wexell Severo, se basó en la Gaceta Oficial Nº 33.726, de 1987, que establecía: “Las concesiones para el establecimiento y las exploraciones de estaciones televisoras y radiodifusoras se otorgarán por 20 años”. Desde entonces, el espacio del canal 2 fue ocupado por la Televisora Venezolana Social (TVES).

Hoy, los principales medios críticos son Globovisión y los diarios El Universal y El Nacional, y el contrapeso lo ejerce TVES, entre otras televisoras públicas menores. A pesar de que existe una mayor presencia del Estado como patrocinador en el espectro radioeléctrico desde que en 2008 fue lanzado el Sistema Nacional de Medios Públicos (SNMP), la proporción entre la propiedad de medios públicos y privados mantiene un porcentaje desfavorable al Gobierno, de acuerdo con datos difundidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de ese país.

Tanto la Argentina como Venezuela sancionaron una ley que regula a los medios. Sin embargo, en el segundo caso, Chávez introdujo medidas de control a la libertad de expresión que no existen en nuestro país. Es el caso de  la Ley de Responsabilidad Social para Radio, Televisión y Medios Electrónicos, sancionada en 2004 pero modificada en 2011. De acuerdo con el informe 2011 de la ONG Programa Venezolano de Educación – Acción en Derechos Humanos, “con esta reforma, el Gobierno establece una base legal para sancionar administrativamente a los prestadores de servicios informativos y de opinión en la Web. La experiencia ha demostrado que este tipo de leyes han sido utilizadas en Venezuela para sancionar las críticas e informaciones incómodas para el Ejecutivo Nacional.”

Perfiles socio-económicos

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* Datos del 2011, salvo cuando se indica el último año disponible.  
Fuente: Elaboración de Chequeado.com en base a datos del Banco Mundial, Banco Central de Venezuela, CEPAL, FMI, INDEC, UNICEF, ONU, SEDLAC y UNESCO.

Al analizar el Índice de Desarrollo Humano (IDH), la situación argentina es mejor que la venezolana en indicadores de salud y educación, con la excepción de la desigualdad. En cuanto al mercado laboral, el salario mínimo es mayor en la Argentina que en Venezuela, mientras que la tasa de desempleo y el empleo no registrado son menores.

El perfil económico de ambos países también muestra diferencias. El crecimiento económico de la Argentina ha sido mayor en los últimos años al registrado en Venezuela, así como también sucedió con el PBI per cápita (PPA). Por último, el sector productivo argentino es sensiblemente más diversificado que el venezolano, como demuestran los datos sobre la participación de la actividad petrolera en el PBI y el perfil exportador, en cada caso.

Eduardo Levy Yeyati / Fin de la adolescencia

(Publicado en Perfil, 3.3.2013, perfil.com.ar)

La era del yuyo entró en la etapa de la nostalgia del yuyo. Nos llevamos el mundo por delante y nos quedamos sin saldo en la tarjeta, y hoy recordamos los días de oro mientras nos tomamos una grapa de fiado a la espera de que alguien nos rescate: China, la soja, la mística. Ya no somos ni milagrosos ni contraculturales, ya no crecemos más que el resto sino menos que el resto. El fin de fiesta de ajustes y controles es un viva Perón carajo remixado sobre una remake de Paula de Luque del exilio de Néstor, es Carta Abierta hablándole a coro a un Nestornauta de Sábat envuelto en esa bruma lunar con las que Pino disimulaba el bajo presupuesto. Se acabó el viento de cola y como vitelloni trasnochados recorremos el salón semidesierto con los restos del cotillón, tratando de que no decaiga, pero después de horas de hacer bardo en la pista ya no parecemos cool ni irreverentes. Estamos viejos para hacernos los pendejos.

La existencia humana se parece a una función teatral iniciada por actores vivos y terminada por sus autómatas, decía Schopenhauer. Lo atribuía a la muerte del instinto sexual. Al sexo, alimento de la vida (según Schopenhauer), instinto de vida (según Freud). Parafraseando: la ilusión argentina se parece a una función teatral iniciada por adolescentes esperanzados y terminada por sus autómatas.

En La posibilidad de una isla, Houellebecq le hace decir a Daniel, un humorista despiadado, que es fácil burlarse del ser humano cuando el hombre es movido por el amor o el deseo; pero cuando el hombre está animado por una fe profunda que excede el instinto de vida, el mecanismo se rompe, la risa se interrumpe. El fanatismo es absurdo o siniestro, pero no tiene gracia.

Esta semana, con ayuda del banco de suplentes, el Gobierno impuso su mayoría automática y consagró una “comisión de la verdad” para avanzar en la investigación sobre el atentado terrorista en la AMIA. El objetivo de la comisión es indagar en Irán a los funcionarios iraníes implicados, que se han negado a darse una vuelta por Buenos Aires a pesar de los llamados de Interpol, reconocido agente del Imperio. Para los iraníes, el caso es claro: el autor intelectual del atentado es el Mossad israelí. El único inconveniente sería hacer comparecer en Irán a los funcionarios israelíes implicados.

El fanatismo no tiene gracia.

¿Qué piensan los autómatas cuando tienen que salir a defender las relaciones carnales con el homicida? Hay algo del orden del goce del síndrome de Estocolmo en el esmero con el que ignoran la sonrisa persa.

Cuentan algunos que en el círculo áulico de estrategas de Estado hay adolescentes eternos que piensan que el capitalismo se cae, que el nuevo orden mundial será liderado por China o Brasil, Venezuela o Irán, y que la Argentina será finalmente el granero y el tanque de un mundo devastado por la concentración de la riqueza y el sobreendeudamiento consumista y la productividad menguante.

Cuentan otros que el segundo Obama prefiere apuntalar a un gobierno moderado en Irán, entendiendo por moderado este que tienen ahora, y que la Argentina es sólo partícipe necesario de un nuevo orden, otro.

Incluso hay quienes sugieren un fin económico: garantizar los dólares sojeros que nos permitirán sortear la caída del capitalismo, a pesar de que esas mismas commodities que exportamos a Irán son fácilmente reruteables a otros mercados menos reacios a la extradición.

Personalmente, prefiero comprar alguna o todas estas intrigas. Llave en mano. No porque me las crea: tengo una aversión natural al conspiracionismo, que suele ser también una de las formas del prejuicio. Las prefiero sólo porque es más simple de ese modo, porque, si no, toca pensar lo inenunciable: la mueca de D’Elía, la cornisa escarpada del lenguaje, el salto al vacío. El fin de la adolescencia.

* * *

Eduardo Levy Yeyati: “En mis ratos libres asesoro a gobiernos e instituciones públicas y privadas desde mi consultora ELYPSIS, doy clases de economía en la UBA y aporto más ideas que tiempo a CIPPEC y Brookings. También conduzco Tasas Chinas por Radio UBA los martes a las 16 horas. El resto del tiempo escribo.” (De su blog yeyati.blogspot.com.ar)

Diego Rojas / Machismo kirchnerista y feminismo falopa

(Publicado en Infobae, 1.3.2013, opinion.infobae.com)

“¡Callate, atorranta!”. Las palabras atravesaron la sala de la comisión donde los diputados trataban el pase a sesiones del debate acerca del Memorándum con Irán propuesto por el oficialismo. Las había pronunciado Andrés “El Cuervo” Larroque, dirigente de La Cámpora e integrante de la bancada del Frente para la Victoria, e iban dirigidas a Laura Alonso, diputada del derechista PRO, que reclamaba por el tiempo adicional que se le otorgaba en su exposición a su par jefe de la bancada oficialista. En el argot local, una de las acepciones de “atorranta” se refiere a la “mujer de mala vida”. Indica una valoración negativa sobre su actividad sexual, o señala que cobra por ella. Es más, un diccionario del lunfardo define: “Prostituta, mujer de vida airada”. Es uno de los términos de la misoginia.

Podría haber sido un exabrupto. Un accidente en el fragor álgido de las discusiones, un error solucionable con una disculpa.

Pero esa disculpa no llegó.

Y más que un exabrupto, se trató de una recurrencia, ya que el kirchnerismo no es esquivo al machismo, una forma dominante en esta sociedad, sino que se alimenta de él -pese a estar liderado por una mujer-.

Lo ha demostrado con anterioridad en el recinto parlamentario. El “¡Callate, atorranta” no inaugura una serie, sino que la complementa. Durante la inauguración de las sesiones parlamentarias de 2011, las tribunas de La Cámpora, la agrupación juvenil liderada por Máximo Kirchner y sobre la que se sostiene el cristinismo más explícito, interrumpieron el juramento de la diputada del FAP Victoria Donda al grito de “¡Trola, trola!” debido a la vestimenta que la parlamentaria gusta usar. En esa oportunidad, no hubo tampoco disculpas por el “exabrupto” -en esa oportunidad colectivo- sino que, con pusilanimidad, la agrupación hiperK esgrimió que había cantado: “¡Rodra, Rodra!”, en referencia a un antiguo novio de Donda. Una cobardía.

Lo demuestran sus escribas. Frente a la expresión “yegua”, popular entre los sectores más influidos por la decadente oposición derechista al gobierno, surge un reverso de esa misma moneda. Por caso, la ex periodista Sandra Russo, en el prólogo a su libro Presidenta, historia de una vida -una elegía de Cristina Fernández disfrazada de biografía- escribe: “Las mujeres somos muy envidiosas de otras mujeres que percibimos o suponemos mejores que nosotras. Es feo, pero es así. Todavía somos, en algunos repliegues de nosotras mismas, remotas chimpancés anhelantes de que el macho dominante se detenga en nuestro celo. Y cuando hay otra que exhibe atributos que son fuegos artificiales al lado de nuestras llamas de fosforitos -esa es la pasta de la envidia, que alguna pueda lo que otra no, y la sensación de ser portadoras de una pobre llama de fosforito-, hay envidia”. Textual. Sandra Russo supo, en algún momento perdido en el laberinto de los tiempos, dirigir un suplemento femenino de características progresistas en el diario Página/12. Se ve que mucho no le sirvió. Un caso similar se manifestó cuando José Pablo Feinmann argumentó sobre las razones de esa remanida envidia atribuyéndola a la mediocridad de quienes la manifestaban contra una Cristina Fernández comparable a Charlize Theron (sic) o Marilyn Monroe (sic). Estrambótico.

Al mismo tiempo la progresía local, que suele acompañar de manera cabizbaja los dictados del gobierno en nombre de supuestas banderas imposibles de comprobar, desarrolla ciertas teorías de la mujer que bien podrían definirse como “feminismo falopa”. Hace pocos días en el suplemento Radar de Página/12 la periodista Mariana Carabajal proponía el debate sobre los alcances del arte y el machismo y disparaba contra la producción artística del cantante argentino Zambayonni, los estadounidenses Guns and Roses y hasta el tanguero Edmundo Rivero. El kirchnerista director del Inadi Pedro Mouratian declaraba en esa nota que “el arte es una forma de expresión y, como tal, está sujeta a límites”, en una expresión que rememora los peores postulados stalinistas y que ignora los debates teóricos sobre arte y política de los últimos treinta años, por lo menos. Por otro lado, esa posición es exponente de las rémoras de la tendencia conocida como “giro lingüístico” que postulaba la preminencia del discurso sobre la realidad y planteaba como campo de acción de la política la confrontación de “narraciones”. Su grado más extremo se puede observar cotidianamente en el esfuerzo por imaginar la solución de las diferencias de género mediante la obligatoriedad de la mención del masculino y el femenino -cuando una de las virtudes de la lengua es, en función de su elegancia, la puesta en funcionamiento de su economía- o el dislate que implica que, en las partículas finales de los sustantivos, las vocales sean sustituidas por el “@” o por una “x”, que daría cuenta de que se ha alcanzado la igualdad textual a través de una operación verdaderamente horrible.

Feminismo falopa.

Sin embargo, la desigualdad de género es parte de la nueva Argentina kirchnerista no de manera textual, sino de modo concreto, realista. Se exhibe en la situación de las hermanas Ailén y Marina Jara, presas desde 2011 por haber intentado defenderse de una violación esgrimiendo un cuchillo cuando su violador permanece en libertad, o en el auge del femicidio mediante el fuego (y no hay que olvidar que Eduardo Vázquez, el baterista de Callejeros preso por asesinar mediante quemaduras a su mujer Wanda Taddei gozaba de salidas mediante el tristemente célebre Vatayón Militante) y principalmente en los centenares de mujeres que año a año mueren por abortos mal realizados o por las consecuencias que esas malas prácticas médicas o artesanales ocasionan. La gran mayoría de esas mujeres muertas pertenece a los sectores populares que no pueden pagarse los abortos que se realizan cotidianamente en clínicas privadas de todo el país. Frente a esto, la presidenta Cristina Fernández, kirchnerista, ha declarado reiteradamente estar en contra de la legalización del aborto debido a razones de conciencia. Razones que, en la práctica -no textualmente- se cobran vidas. Es bueno recordarlo cuando empieza marzo, mes que incluye entre sus jornadas el día de lucha internacional por los derechos de la mujer.

* * *

Diego Rojas es periodista. Escribió Quién mató a Mariano Ferreyra.

Diego M. Zigiotto / Las mil y una curiosidades del Cementerio de la Recoleta / Carlos Gervasio Durand: el médico que se volvió avaro (1826-1904)

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Dentro de una bóveda blanca descansan los restos del médico Carlos Gervasio Durand. Este doctor, que dio nombre al hospital delbarrio porteño de Caballito, se caracterizaba por su minuciosidad al vestir, sus modales señoriales y su inteligencia. Fue un destacado obstetra que atendía a las damas de las más distinguidas familias de Buenos Aires. En 1869, Durand, de cuarenta y tres años, se casó con la hermosa joven Amalia Pelliza, de sólo quince, nieta de Juan Martín de Pueyrredón.

La repentina muerte de su madre y la grave viruela que casi desfiguró el rostro de Amalia endurecieron el carácter del médico. Una neumonía complicada lo volvió aún más huraño, aunque la asistencia de su mujer le permitió superar la enfermedad. Don Carlos había envejecido de pronto. De generoso se volvió avaro, a tal punto que, no obstante la sólida fortuna que poseía, buscaba la provisión de alimentos en almacenes al por mayor o, acompañado de un criado, regateaba precios al amanecer en el mercado. Había adoptado hacía unos años a, por lo menos, tres jóvenes de la Casa de Niños Expósitos y les había dado su propio apellido; sin embargo, las hacía trabajar como servicio doméstico de la casa. Mandaba comprar telas finísimas para su vestuario personal, pero las hacía durar años y luego reformar para su hermana Carolina y para Amalia, gracias a la habilidad de las muchachas.

Durand le impedía las salidas a su mujer, con excepciones rarísimas, siempre decididas por él. Esta prohibición alcanzó a todas las mujeres de la casa, hasta a la más antigua servidora de la familia. La situación alcanzó ribetes gravísimos: una de las criadas se permitió la licencia de burlar la prohibición de contactos con el exterior, pero fue vista por el médico mientras hablaba por los fondos con un criado de la casa vecina. Durand mandó raparla y la muchacha, desesperada, se quitó la vida, arrojándose a un aljibe.

***

Cada vez más solitario, el médico se encerró en su casa. Amalia, que creía que su vida corría peligro, decidió en diciembre de 1900 abandonarlo y huir a Uruguay. Durand entonces la desheredó y destinó parte de su gran fortuna a la construcción de un hospital para hombres, que es el de Caballito.

***

Cuando Durand era joven, coqueteaba con una de las más bellas jóvenes de Buenos Aires: Flora de la Quintana. Pero ella tenía otro pretendiente: uno de sus primos, Manuel Quintana. Una tarde de fiesta en la casa de Flora, Manuel decidió declarársele. Sin embargo, la joven no accedió, diciéndole: “Manuel, siento por ti el mayor afecto, pero no debo casarme. Llevo en mí la enfermedad de mi madre. También tú lo sabes, en nuestra familia ha hecho estragos la tisis. Recuerda a Remedios de Escalada, y también a mi tío Pedro, a quien, siendo chica, vi morir apenas mozo, ahogado en un vómito de sangre”.

“No me casaré contigo ni con nadie” le dijo Flora drásticamente “¿Tampoco con tu médico?”, le preguntó él. “Tampoco con él”, fue la respuesta.

Momentos después, la escena volvió a repetirse con Durand. “Yo soy tu médico y dominaré tu mal”, le dijo él. “Acabo de rehusar igual pedido de Manuel, y me veo obligada a decirte lo mismo. No insistas, Carlos, tú sabes que yo estoy condenada”. Luego le susurró: “Puedo decir, si te es un consuelo, que si hubiera podido casarme tal vez te hubiera elegido a ti, pues creo que te he querido siempre”.

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Los pretendientes de Flora siguieron el destino de sus vidas: Quintana llegaría a ser presidente de la Nación; Durand, solterón, contrajo matrimonio finalmente con Amalia. Flora quedó sola. Antes de fallecer pidió que su cuerpo reposara en la Recoleta, en la bóveda del médico. A pesar de que la tuberculosis o tisis no es hereditaria, murió víctima de ese mal, en 1889.

(De Diego M. Zigiotto, Las mil y una curiosidades del Cementerio de la Recoleta, 2009.)

* * *

Diego M. Zigiotto nació en el barrio de Flores en 1972. Es Licenciado en Periodismo. Trabajó en Canal 7 y Canal (á). En Radio del Plata y Radio 10 se desempeñó como productor periodístico del programa La linterna, además de dirigir y editar la revista homónima entre 1995 y 2000. Entre noviembre de 2009 y diciembre de 2010 condujo Curiosa Buenos Aires, por Radio América.

Es el autor de Las mil y una curiosidades de Buenos Aires y Las mil y una curiosidades del Cementerio de la Recoleta, y participó en los libros Historias de barrio, editados por la Vicejefatura de Gobierno de la Ciudad.

Es también gerente de la agencia de turismo “Zigiotto Viajes”, especializada en la Ciudad de Buenos Aires. En su labor, diseñó distintos circuitos temáticos que se realizan con gran éxito en la ciudad de Buenos Aires.

www.diegozigiotto.com.ar

Palabras de los padres de Lucas Menghini Rey en el acto en homenaje a los muertos en la tragedia de Once y en reclamo de justicia (22.2.2013)

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Buenas noches a todos. Acá estamos, con el corazón destrozado, pero de pie, junto a todos ustedes, en esta Plaza que es de todos, a la que hoy llegamos con una consigna única, la de pedir justicia, producto de una masacre de inocentes cuyos rostros sobrevuelan esta noche, guiándonos, y uniéndonos, rostros de personas hermosas, que hoy son almas eternas.
Este acto no es una victoria, este acto nunca debió haber existido, porque la Tragedia de Once nunca debió haber pasado. Nos merecíamos haber sido cuidados para no atravesar este dolor. Pero aún así, es un orgullo enorme que nos estén acompañando en este día. Aquí hay gente de todos los sectores que componen nuestro país. Hay trabajadores de todos los oficios, profesionales, intelectuales, políticos, sindicalistas, artistas de distintas disciplinas. Muchos de ustedes no coinciden en la mirada sobre el presente, el futuro o el pasado de esta tierra donde vivimos. Es lógico y hasta necesario que así sea. Pero pudieron entender nuestra consigna, y pudimos aunarnos en el pedido de Justicia, con ese lema como bandera que nos unifica. Y eso marca una vez más que siempre hay un lugar en donde encontrarse cuando la necesidad es de todos, y los resultados serán para todos.
Este no es un acto politizado, es un hecho político, porque esa es la manera de definir a esta unión en la que las diferencias desaparecen, para expresar una necesidad básica para nuestro crecimiento como sociedad: la exigencia de juzgamiento para los responsables de la
muerte de inocentes.

Vengan de donde vengan, y se llamen como se llamen, los asesinos son asesinos, los corruptos son corruptos, los cómplices son cómplices y por eso deben ser juzgados y condenados.
Los repudiamos, que nos miren, levantemos los carteles para que se vean en todo el país, abracémonos a la distancia con los miles de argentinos que con su foto piden lo mismo que nosotros. Y si a nuestras espaldas cierran los ojos para no vernos, entonces gritemos, que escuchen como nuestras voces se multiplican por todo el territorio nacional.

Junto con nuestro dolor, comenzó nuestra búsqueda de justicia. Desde ese día dijimos, y hoy mas que nunca decimos, que es en los Tribunales donde nuestro reclamo judicial debe ser escuchado. La bandera que encabeza nuestro pedido no es la bandera del rencor ni la venganza.
Es la de todos los hombres y mujeres de bien de este país, la de la justicia, la verdad y la memoria, la de la lucha para las victimas que han dejado la vida en ese tren, descansen en paz.

Desde el día de la tragedia, cuando la gente se acercaba a solidarizarse, era común escuchar que “en este País nunca pasa nada”. Todos nosotros, este grupo unido, un poco por necesidad y otro poco por convicción, salimos a dar la batalla legal, sabiendo que enfrentábamos al poder económico y al poder político.

Ya nadie duda que la tragedia empezó a gestarse muchos años antes. Lo que pasó el 22 de febrero no fue un accidente ni la maniobra de un conductor imprudente, fue una tragedia previsible, producto de la situación desastrosa en la que funcionaba el servicio, producto de la ambición desmedida y del descontrol cómplice de los funcionarios, empresarios y sus socios sindicalistas.

La tragedia de Once fue la consecuencia de la voluntad de enriquecerse sin importar las consecuencias. Actuaron con desprecio por la vida, creyéndose impunes. Hoy luchamos para que esa impunidad se termine. La corrupción no solo se llevó la plata del pueblo, esta vez se llevó muchas vidas. La cara visible de la corrupción es la muerte y su cómplice es el silencio. Para ser más claros, los empresarios y funcionarios corruptos mataron a nuestros seres queridos.

Pero para que la Justicia sea “justa” debe dar respuesta rápida, y en Argentina eso casi nunca pasa. Por eso, y más allá de las diferencias que tenemos y tendremos, es de destacar la celeridad que el Sr. Juez Instructor, la Sala II y todo el personal de la justicia le imprimieron al trámite judicial. A un año, vemos que esta vez, gracias a nuestra lucha y con el apoyo silencioso pero constante de la gran mayoría de nuestra gente, la “justicia” en su concepto más amplio, se acerca inexorable para condenar a los responsables.

Hoy, con la elevación a Juicio Oral, iniciamos una nueva etapa, pero con muchas certezas y con los hechos y responsabilidades probados mediante el irrefutable trabajo pericial.

A partir de esta nueva instancia será el Tribunal Oral Nº1, el que tenga la responsabilidad de aplicar condenas justas y ejemplificadoras. A ellos les decimos que en estas familias tendrán el apoyo que necesitan para impartir Justicia. Pero también les decimos que estaremos esperando cada día que dicten una sentencia contundente e inflexible con el poder. Pelearemos para que absolutamente todos los responsables empresariales, políticos y sindicales sean condenados con la máxima dureza. Lo haremos por nuestros muertos y heridos, por nosotros y nuestras familias, por sus amigos, compañeros y por cada usuario del Sarmiento.

Y si del debate oral surgen las pruebas de que otros funcionarios, de mayor o menor rango actuaron con complicidad, nadie dude que seremos los primeros en iniciar una nueva lucha, para que todos, tengan el cargo que tengan y porten el apellido que porten, paguen por su responsabilidad.

Exigiremos que la causa avance todo lo rápido que sea posible, sin importar tiempos ni intereses políticos, para que de una vez por todas, nuestro pueblo sienta que 52 muertes no fueron en vano.

Y para que la sociedad argentina tenga la certeza que desde ese día ya nada será igual, que a partir de ese momento los que las hacen, las pagan, sin importar ni su cargo, ni sus contactos, ni su cuenta bancaria.

Todos los integrantes del gobierno tienen alguna responsabilidad sobre lo sucedido. Por acción o por omisión, por haber dejado de hacer o haber callado o por haber mirado para otro lado o agachar la cabeza, cuando se debió ser critico.
Obviamente que no nos olvidamos de las frases hirientes, fuera de lugar y de pésimo gusto, ni de sus autores.
Recordamos lo dicho, los nombres y las caras de quienes lo dijeron, pero ante cada barbaridad pronunciada se reprodujeron quienes las aplaudían, por eso son todos parte de las muestras de miseria y olvido que hemos sufrido a lo largo del año. Anoche, como sucedió recién cinco días después del desastre, la Presidenta se acordó de nosotros, con un mensaje más hiriente que el propio silencio, con un abrazo solidario tardío. Nuestro dolor no es solo un momento malo de la vida, como expreso en su discurso, sino producto de la inacción de su propio gobierno, la masacre de inocentes no solo es un momento triste, es producto de la corrupción amparada por Jaime, Schiavi, Sícaro, Luna, Ochoa Romero y otros funcionarios de esta gestión. Y la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo debe ser un ejemplo, pero no queremos ni debemos pasar 35 años para obtener justicia. Este no fue mas que la continuación de un discurso que empezó en febrero de 2012, cuando se culpabilizó a las víctimas y se pidió tiempos ridículos para las pericias.

Schiavi debió ser echado del gobierno el mismo día 22, sin embargo se le aceptó la renuncia días después y se lo despidió con una ovación, como si se tratara de una víctima mas, amparando a uno de los que hoy están procesados.
En otra muestra de cinismo inexplicable, se intentó poner a Antonio Sícaro como Subsecretario de Regulación Normativa en el Ministerio de Transporte cuando estaba imputado en la causa, y solo nuestra oposición lo hizo renunciar. Hoy es otro de los procesados.
En otra frase inentendible, desde el ministerio de transporte se hablo de revolución en el transporte.
Las revoluciones no se hacen por cumplir con el deber de funcionarios.
Todos conocemos la inseguridad constante a la que estamos expuestos en el transporte ferroviario.
Será una revolución cuando llegue el día de poder viajar seguros.
Cumplir con las funciones que impone la función pública no es una revolución, invertir en transporte no es una revolución. Mejorar las líneas de tren devastadas por la corrupción sindical, empresarial y estatal no es una revolución.
Eso es una obligación de quienes decidieron formar parte de un gobierno y es un derecho que deberíamos tener todos. Y que reclamaremos hasta que sea una realidad.
Desde el poder ejecutivo se vanaglorian de lo hecho en un año, olvidándose de que antes tuvieron nueve años para hacerlo. No hablen más de la herencia recibida. Sabemos que fue desastrosa, pero nada cambió hasta que llegó la tragedia.
¿Faltó plata? No. Plata hubo.
¿Faltaron avisos? No. Los avisos abundaron.
¿Falto tiempo? No. El tiempo sobró.
Les faltó querer cumplir con las promesas que quedaron solo en anuncios allá por 2006 y cuidar a los usuarios en vez de darle lugar a los corruptos y asesinos que se llenaron los bolsillos a costa de sangre.
Tuvieron todas las oportunidades y todas las posibilidades no quisieron hacerlo y su incumplimiento nos arrastró a ese miércoles fatalmente inolvidable.
Por estos meses se cambiaron vías, se refaccionaron estaciones, y hasta se pusieron televisores de plasma que marcan horarios de trenes que jamás se cumplen. No entendemos las prioridades de las obras. Primero las estaciones antes que las señales, primero los monitores de video antes que los cruces de barreras. Ni hablar del soterramiento y de una tunelera mostrada con bombos y platillos que jamás entró en funcionamiento. Otra mentira más.
Mientras se montan campañas publicitarias gastando cientos de miles de pesos en spots y folletería, los usuarios siguen viajando igual de mal y la imagen que se pretende mostrar en televisión es muy diferente a la realidad. Basta acercarse a cualquier estación para comprobar que eso es así. Los desperfectos son cosa de todos los días y no solo en el Sarmiento. Los usuarios de cada uno de los ramales ferroviarios viven en estado de alerta. Retiro, Constitución, incluso Once no están tan lejos de repetir otro desastre de una magnitud similar a la de febrero.

Se refaccionan las cosas menos importantes, pero más visibles, como si nadie se diera cuenta de la maniobra.
Pintan vagones de celeste, sobre una chapa corroída por el oxido, y encima en la empresa Emfer, que sigue perteneciendo a los Cirigliano. Pedimos la estatización de esa empresa, para salvaguardar los puestos de trabajo, y para que este Gobierno deje de negociar con los responsables directos del 22 de febrero. ¿Cuando van a dejar de ser socios de los Cirigliano, que, en este caso, es lo mismo que decir cómplices?
Entonces, hagan lo que hagan, anuncien lo que anuncien, inviertan lo que inviertan, nunca van a poder borrar los nueve años de abandono. Pero por sobre todo no podrán olvidarse ni hacer olvidar a los 52 muertos, que son, como tantos otros, victimas de este gobierno que debió haber trabajado para evitarnos este dolor y no quiso hacerlo.
Todo lo que estén haciendo, y lo que hagan será una consecuencia lógica del desastre . Las obras anunciadas se están ejecutando sin ningún tipo de control ni de gastos ni de plazos. Exigimos que, de acuerdo al compromiso ya asumido por la Comisión de peticiones especiales, en cuanto se reinicie la actividad parlamentaria el Congreso le dé tratamiento urgente al proyecto de creación de una Comisión Bicameral para el control de las obras. Falta mucho por hacer, ya que los cambios profundos siguen sin aparecer, por eso es necesaria una supervisión profunda realizada por diputados de distintas fuerzas políticas, en nombre de todos nosotros.

Y pedimos al Estado, no solo al Poder Ejecutivo, sino también al Legislativo que haga realidad lo solicitado por las Sala 2 de la Cámara Federal cuando señala que “compete al Estado brindar apoyo y contención a las víctimas previendo y disponiendo todos los medios adecuados para darles integral asistencia”. Integral significa en todos los aspectos y para todos, sin ninguna clase de discriminación, que cubran todos los aspectos de los daños causados.
Un día es mucho pero un año es demasiado para el grado de abandono que, no solo las familias de los fallecidos sino los 800 heridos, hemos vivido. El daño es inmedible, tan difícil de dimensionar como la vergüenza que da que tengamos que pedir ayuda en lugar de recibirla.
El 22 de febrero debiera ser instituído como un día de duelo nacional, un día para recordar a tantas muertes absurdas. Y no nos referimos solo a nuestros muertos. Nos rodean muchas familias que, como nosotros, han sido víctimas de la corrupción enquistada en el poder como Cromañón, Kheyvis o Beara. Pero también las víctimas de la violencia policial, institucional, de género, de tránsito, tanta muerte evitable, que dejó lugares vacíos para siempre. Mariano Ferreyra (víctima de la misma trilogía siniestra de empresarios, sindicalistas y funcionarios que nosotros) Marita Verón, los pibes de Ecos, tantos otros hermanos en el dolor. A todos ellos nuestro abrazo solidario, y el agradecimiento por
acompañarnos siempre.

A esta tragedia se sumo una víctima más, aún cuando no se hayan esclarecido los motivos del crimen. El asesinato de Leonardo Andrada nos conmueve, y por ello es que reclamamos fuertemente que se esclarezcan los motivos y circunstancias del asesinato, que se encuentre y juzgue a los responsables, y que la familia de este trabajador encuentre en ello algo de paz. Desde aquí toda nuestra solidaridad con su familia.
Los asesinos de escritorio hicieron que perdiéramos físicamente a 52 seres irrepetibles. Por su accionar negligente, y delictivo ya no podemos abrazarlos, ni mirarlos a los ojos y no podremos nunca dejar de extrañar sus voces. Sin embargo, nuestros seres amados acá están, porque los corruptos no pueden matarlos, porque están en nosotros, y en cada uno de ustedes, porque están cada vez que los pensamos y los lloramos, pero también cada vez que gritamos justicia, porque sus sonrisas nunca podrán ser opacadas por las miradas oscuras de los culpables, porque no hay silencio que pueda tapar sus risas. Acá están los 52, junto a nosotros, no hay nada que pueda llevarlos al olvido, y es en su recuerdo adonde
encontramos todos los dias los motivos para seguir. Para seguir levantándonos, para seguir caminando, para seguir exigiendo justicia, pero sobre todo para seguir manteniendo viva la memoria, para que nadie olvide ni la cara ni las culpas de los responsables políticos, empresariales y sindicales de esta masacre.

En memoria de los mártires del 22 de febrero, aquellos que sintieron como se les iba la vida esa mañana sin entender porque, nos hemos encontrado esta noche. Pero también por nosotros, y por los que vendrán, por los que creemos que es posible un país justo, libre de delincuentes con cargos públicos, libres de empresarios enfermos de codicia, libres de sindicalistas entregadores de trabajadores. Levantemos una vez mas nuestros carteles.
Libres, justos, unidos. Como hoy, por la Argentina que queremos todos.
Justicia por las víctimas de la tragedia de Once.

Jorge Fontevecchia / Fijación de creencias

(Publicado en Perfil, 17.2.2013, perfil.com)

¿Cómo puede ser que, a pesar de los múltiples errores del Gobierno, la oposición no pueda construir una alternativa superadora? ¿Cómo puede ser que la continua difusión de noticias negativas –por lo que la Presidenta denomina “cadena nacional del desánimo”– no alcance para desilusionar a quienes todavía apoyan al kirchnerismo?

En “Desacuerdo, dogmatismo y la polarización de la creencia”, escrito por Thomas Kelly en 2008, en The Journal of Philosophy, se explica un fenómeno llamado “polarización de la creencia”, por el cual, lejos de que la exposición a una misma evidencia acerque las opiniones de quienes opinan diferente, usualmente el desacuerdo entre ellos será más pronunciado. Ambos creerán lo que ya creían, con más confianza. La evidencia es la suma de datos e informaciones relevantes, desde noticias en los diarios, testimonios de conocidos, datos de la realidad observables, estudios estadísticos y teorías de algún prestigio.

Un buen ejemplo es que los controles de precios no sirven para contener la inflación. Ayer, en su habitualmente provocadora columna de los sábados en PERFIL, el encuestador preferido del oficialismo, Artemio López (ver en http://e.perfil.com/latrampa ), dio evidencia de por qué los controles de precios han sido eficaces en el pasado, contradiciendo la experiencia que tenemos todos los que pensamos muy distinto.

El ejemplo que utiliza Thomas Kelly para explicar la “fijación de la creencia” es otro: la controversia sobre si la pena de muerte es disuasiva de delitos graves, tema por el cual en Estados Unidos quienes opinan diferente llevan adelante debates interminables frente a las mismas evidencias. Todo aquel que apoye la pena de muerte interpretará cualquier evidencia que sugiera que la pena capital no es disuasiva como una evidencia engañosa. “Engañosa –dice Kelly– puede no ser sólo por ser malintencionada (el ejemplo de los controles de precios de Artemio López), sino en el sentido de que parece apoyar algo, pero en realidad no lo hace porque hay alguna otra cosa que no sabemos que muestra que ese vínculo de apoyo en verdad no era tal.”

Los individuos que participaron de los experimentos que cita el texto de Kelly no le prestan menos atención a la evidencia opuesta a lo que creen, por el contrario, le prestan más atención. Pero algo obvio es que, en general, los individuos tienden a detectar más falacias en argumentos cuya conclusión es contraria a lo que creen. Algo similar podría pasar con otros casos, como detección de problemas metodológicos en estudios estadísticos que probarían lo contrario de lo que uno cree: “Los participantes consideraron que el estudio que ofrecía evidencia consistente con sus creencias previas era una investigación correctamente conducida que brindaba evidencia importante en relación con la efectividad de la pena capital. En contraste, descubrieron numerosas fallas en la investigación que contradecía sus creencias iniciales”. Para ello no precisaron “tergiversar la evidencia contraria a su posición, interpretándola como más favorable de lo que de hecho era, vieron los hallazgos hostiles correctamente como hallazgos hostiles. Tampoco simplemente ignoraron o desestimaron tales resultados negativos. En lugar de eso, escrutaron cuidadosamente los estudios que producían tales resultados inesperados y construyeron críticas que eran ampliamente adecuadas”.

Es que sometemos la evidencia a distintos niveles de análisis, somos más exigentes con la que contradice nuestra creencia y mucho más permisivos con la que favorece nuestro punto de vista. La predisposición a buscar explicaciones alternativas de los datos no es nunca independiente de la actitud previa que tengamos hacia la hipótesis. Y, lógicamente, cuantos más recursos cognitivos uno ponga en la tarea de buscar explicaciones alternativas, más chances uno tiene de dar con tales explicaciones, si de hecho hay tales alternativas, como las hay en la gran mayoría de los temas de la vida, más en aquellos a los que se dedican las ciencias sociales.

Si la evidencia aparece como favorable, las personas están dispuestas rápidamente a concluir que la explicación es correcta y a aumentar su confianza en ella como resultado. En caso contrario, tenderán a buscar una explicación alternativa.

Volviendo al ejemplo de los diarios que integramos “la cadena nacional del desánimo” y tomando el caso emblemático de Clarín: tras cada nueva edición con informaciones negativas sobre el Gobierno, a la luz de sus creencias anteriores, los partidarios de Kirchner encontrarán cada vez más evidencia que eleve su confianza porque el solo hecho de que lo publique Clarín “demuestra” que el Gobierno está en el camino correcto. Del mismo modo, quienes discrepan del kirchnerismo, si estuvieran expuestos a los mensajes positivos de 6, 7, 8 o a la cadena de medios oficialistas, reforzarán su creencia confirmando que se trata de un gobierno totalitario. El efecto neto es que cada sector se ve cada vez más alejado en sus posiciones.

“El grado de confirmación que una hipótesis adquiere de un cuerpo de evidencia –explica Kelly– depende no sólo de características intrínsecas del cuerpo y de la hipótesis, y de la teoría implícita que tengamos acerca de cómo funciona el mundo, sino que depende también de la presencia o ausencia de competidores plausibles en el campo. Por eso, la mera articulación de hipótesis alternativas plausibles puede reducir dramáticamente el grado de confirmación que un cuerpo de evidencia brinda a una hipótesis.”

La explicación psicológica es que “cuando nos topamos con datos que parecen ir en contra de lo que creemos, estamos dispuestos a destinar recursos al proyecto de generar hipótesis rivales que expliquen dichos datos. Por otro lado, cuando nos encontramos con evidencia que puede plausiblemente ser explicada por las cosas que ya creemos, típicamente no destinamos recursos adicionales que promuevan generar alternativas”.

“En un primer momento, el tratamiento desigual de información nueva –sostiene Kelly– le resulta a la mayoría de la gente completamente injustificado y potencialmente pernicioso”, característico de “personas de mente cerrada e individuos y grupos que adhieren a dogmas obsoletos. En un examen más minucioso, sin embargo, la cuestión de cuán imparciales debemos ser al evaluar información que confirme o refute nuestras preconcepciones es mucho más sutil y complicada, también porque es inapropiado y erróneo ir por la vida sopesando todos los hechos de igual modo y reconsiderando las creencias propias desde cero cada vez que nos topamos con un hecho antagonista”.

En síntesis, se puede ser igualmente racional y honesto, y sacar conclusiones opuestas frente a la misma evidencia. Ahora, una vez que uno está al tanto del fenómeno de la polarización de la creencia, sabiendo nuestra inconsciente tendenciosidad, podemos corregirla bajando el nivel de confianza en las evidencias que benefician nuestra posición, ejerciendo una discriminación positiva sobre evidencias negativas. Eso ya entra en el terreno de la discusión ética.

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Jorge Fontevecchia nació el 15 de julio de 1955 en Buenos Aires.

Según consta en Wikipedia (es.wikipedia.org): Fundó su editorial en 1975, tras lo cual tuvo que abandonar las dos carreras universitarias que había comenzado, Derecho y Ciencias Económicas. Ese año lanzó un revista de deportes.
En 1976, junto a su padre, fundó Editorial Perfil, que edita numerosas publicaciones entre las que se cuentan las revistas Caras, Weekend y Noticias, de la cual Fontevecchia fue director.
En 1998, lanzó el diario Perfil pero debió cerrar a mediados de ese año debido a las bajas ventas y a la asfixia publicitaria que su dueño denunció como parte de un complot del Grupo Clarín.
En 2005 el periódico fue relanzado, aunque en principio sólo se publicó los domingos. Al poco tiempo agregaron los sábados. Es una publicación bisemanal.
Fue galardonado con el Premio Konex 1997: Dirección Periodística. Premio Konex de Platino, y el Premio Konex 2007: Dirección Periodística. Diploma al Mérito.

(En 1977, Fontevecchia creó la revista La Semana. De esa redacción salía cuando fue secuestrado la noche del 5 de enero de 1979.)

Guillermo Raffo / Casablanca

(Publicado en Perfil, 10.2.2013, perfil.com)

Buen día. Ajusten el IQ unos treinta puntos más abajo de lo habitual, porque hoy vamos a escribir para caraduras. No me refiero al kirchnerismo. El adjetivo cándido que eligieron los pasajeros de Buquebus para molestar al viceministro de Economía describe una característica evidente, pero también superficial. El kirchnerismo emite bullshit en un espectro muy amplio, admite en sus filas tanto a convencidos como a cínicos, no son todos caraduras. Los cínicos obviamente sí lo son, pero su longitud de onda es menor comparada con la de los otros, son como los rayos gamma. Los convencidos, en cambio, son esenciales al movimiento-clan-tribu-mafia-partido gobernante, y no pueden ser caraduras, porque se la creen. Entre esos dos extremos hay una mayoría de exponentes mixtos, con porcentajes de cinismo y de demencia que varían en cada caso. Dialogar con cualquiera de ellos es inútil, lo comprobé personalmente con experimentos muy diversos que dieron todos un resultado negativo. Así perdí cinco años de mi vida conversando con idiotas, pero por lo menos lo hice en público y está documentado; nadie podrá decir que no lo intenté, con la mejor voluntad del mundo.

Me interesa hoy dirigirme a los otros caraduras; a los embanderados de la civilidad repentina, a los que predican que la violencia debe detenerse y que la violencia es decir “caradura”. Mentira. En realidad, no me interesa en absoluto, preferiría rebozar y freír mis propios ojos, pero no me queda más remedio, porque en una semana saturada de reflexiones supuestamente profundas sobre el malestar en la cultura, no encontré ni una que evitara condenar el abucheo a Kicillof cuando volvía de sus vacaciones.

Los abucheadores –veinte o treinta personas unidas por la casualidad y una frustración común– fueron disciplinados hasta por quienes intentaron entenderlos. Incluso la ínfima minoría que se animó a defender el derecho a protestar, se vio obligada a aclarar que los abucheadores no lo habían hecho bien: inoportunos, maleducados, insensibles. Si no consiguen convertirse en Oscar Wilde, los abucheadores deberán callarse la boca para siempre.

Nadie les agradeció –permítanme ser el primero– por aportar una módica dosis de catarsis a una situación que sigue siendo igual de insostenible, pero ahora por lo menos es más clara. También celebro que no se hayan apartado de los límites de la ley, y que hayan encontrado una palabra precisa y descriptiva –pero al mismo tiempo suave, inocente, de señora gorda– para calificar al responsable de una situación de injusticia tan evidente que ni los más escandalizados paladines del decoro pudieron ignorar. Tan difícil era cuestionar el abucheo, que el aparato de propaganda del Gobierno tuvo que hacer correr el invento de que insultos mucho peores, racistas, se habían escuchado durante el incidente. Pese al entusiasmo de Ernesto Tenembaum, esa versión no prendió mucho, porque es mentira.

No sé si alguna vez les pasó que, mientras están escuchando música, alguien se ponga a cantar otra cosa. Es muy irritante. Es mucho peor aun si uno está feliz, tocando y cantando algo con sus amigos, y un grupo hostil irrumpe interpretando una música distinta, cada vez más fuerte, con la intención de silenciar a los que estaban cantando antes. Coincidiremos en que se trata de una espantosa falta de respeto. Esto que describo es, sin embargo, lo que pasa en una de las escenas más celebradas de una de las películas más famosas de la historia. Hay cuatro nazis cantando, viene Victor Laszlo y pide La Marsellesa. Gana La Marsellesa. ¿Por qué nadie objeta la falta de respeto en la que incurren Victor Laszlo y sus acompañantes? Porque los nazis son malos y los oprimen, tienen más poder que ellos. Este detalle es igualmente aplicable a la situación en el Buquebus, pero por algún motivo nadie parece haberse dado cuenta.

Todos se dieron cuenta, por supuesto. Todos lo saben. Pero no pueden permitirse el lujo de reconocerlo. Si el abucheo a Kicillof es legítimo, entonces ellos están necesariamente en falta por haberse callado durante diez años. Concluyen entonces, por conveniencia, que no debe ser legítimo. Con esa lógica siniestra funciona la inverosímil invocación a los buenos modales que vengo escuchando desde hace meses, siempre pronunciada por gente a la cual los modales no le importaron nunca.

Desde la época de los colonos puritanos hasta nuestros varios gobiernos militares, pasando por la era victoriana, los buenos modales fueron usados muchas veces como instrumento de control social, casi siempre para sostener un orden injusto cuyos fundamentos teóricos empezaban a flaquear. Es una maniobra perversa que perpetúa la opresión y corrompe la idea –saludable, en teoría– de que los buenos modales son importantes. Es cierto que son importantes, pero como piso de reconocimiento y respeto a los demás; no como mandato cultural que le permita a un subconjunto de la sociedad hacer cualquier cosa con el resto. Si viene un ladrón a mi casa, no le ofrezco un café: llamo a la policía.

Cuando no hay policía, las cosas se complican. No es sorprendente que el recurso de “los modales” intente ponerse de moda en un país sin ley ni justicia: a algo hay que recurrir para protegerse. Nelson Castro denuncia que lo echan de un bar por sus opiniones pero se niega a identificar el bar para evitar represalias violentas que imagina. ¿Dónde vive? ¿En Deadwood? Nelson Castro asume que, de hecho, no hay ley, entonces decide administrarla él. Es un disparate. Los modales no pueden reemplazar a la ley ni a la justicia, ni pueden ser invocados como escudo cuando ninguna de las dos funciona. Veinte años de Tinelli, rock chabón, aguante y barras bravas. ¿Ahora te preocupan los modales? No te creo nada, salvo que me expliques por qué tardaste tanto en darte cuenta.

El Gobierno podría –debería– haber desactivado esta escalada haciéndose cargo de su responsabilidad. Kicillof podría haberles dicho a los abucheadores: “Disculpen. Ahora estoy de vacaciones, y con intimidarme no resolvemos nada. Trabajo para ustedes. Me preocupa mucho que su percepción colectiva sea que soy un caradura. Este es mi teléfono. Llámenme en horario de oficina”. Si faltaron reflejos, podría haber hecho lo mismo en conferencia de prensa al día siguiente. Y si él es incapaz de hacerlo, el Gobierno podría haber designado a otra persona para que rindiera cuentas. En cambio, redoblaron la apuesta. Porque no quieren menos violencia, quieren más.

Veinte tipos sanos –o no completamente enfermos– se encontraron de casualidad con el responsable de injusticias que sufren a diario y le dijeron “caradura”. Escándalo. La oposición juntó a mil caraduras muy caraduras en los medios, todos practicantes del equidistantismo ilusorio, repudiaron el hecho, horrorizados. Macri dijo que era inaceptable; Alfonsín, que era “un abuso”. Disculpen los modales, pero váyanse a la mierda.

La lapidación de los abucheadores es más que un síntoma: es garantía de anomia y desolación por muchos años. Si todas las voces autorizadas coinciden en que acatar reglas injustas es mucho mejor que rechazarlas, nuestra única esperanza es el recambio generacional, a largo plazo, después de la castástrofe inevitable que me alegra no estar ahí para sufrir cuando suceda.

Mientras tanto, reclamo al menos para nosotros, los que no nos volvimos locos del todo, la capacidad de rechazar esa extorsión. Dentro de la ley, la catarsis es nuestro derecho. Dejarse apretar por Moreno no es algo de lo cual uno pueda jactarse, pero tiene claros atenuantes: Moreno tiene poder, armas y guantes de boxeo. Ahora, ¿dejarse apretar por Macri, Majul, Moreau, Tenembaum, Morales Solá, Felipe Solá y Humberto Tumini? ¿La verdad? Hay que tener vocación de pelotudo.

* * *

Guillermo “Huilli” Raffo tiene 43 años, es escritor y cineasta. En 2004 lanzó el blog Los Trabajos Prácticos (bonk.com.ar) donde han colaborado Tomás Abraham, Esteban Schmidt, Quintín, Ivana Steimberg, Santiago Llach, Hernán Iglesias Illa, Guillermo Piro, Eliseo Brener, Fabián Casas y Roberto Gargarella.

Estudió cine en Buenos Aires, después se fue a Los Angeles a hacer un posgrado en la University of Southern California gracias a una beca Fulbright. Volvió en 2001 y nuevamente partió, esta vez a Madrid y, cinco años después, llegó a Londres, East Sussex, donde vive de escribir guiones de cine.

El libro HolyFuck (2011) es una selección de textos publicados en el sitio entre 2004 y 2010, y fue publicado por GarrinchaClub.

(Datos obtenidos de la nota de Luciana Vázquez, “El creador del blog Los Trabajos Prácticos, un outsider”, lanacion.com.ar)

Fernanda Sandez / Avisos para una mujer que no existe

(Publicado en La Nación, 25.1.2013, lanacion.com.ar)

Anónimas luchadoras contra el sarro y las manchas de grasa. Mujeres que hablan con Míster Limpísimo, un superhéroe en maillot que lo puede todo contra la suciedad, pero que aun así escapa corriendo de esa cocina infecta. Milicianas de un insólito ejército en pro de un esqueleto más fuerte, de no arrugar, de lo que fuere. La publicidad, convengamos, nunca ha tenido musa justamente porque de arte tiene poco y nada. No hay Terpsícore ni Melpómene dispuestas a patrocinar piezas en las que se muestra a la mitad de la humanidad preocupada solamente por la blancura de los sanitarios, el fin de las liendres o (ya en un exceso creativo) bailando con un cantante salido del interior de un bolsón de polvo para lavar la ropa.

Por eso, si algo sorprende de la publicidad destinada a mujeres no es tanto su adscripción militante al rosa y a la estupidez como su desconocimiento de un dato básico: hoy, en el mundo, las mujeres (como anticipaba el comercial del yogur pro osamenta indestructible) ya son multitud. Según un informe de la consultora Deloitte, definen el 80 % de las decisiones de compra a nivel mundial y en 2014 controlarán 28 mil millones del gasto total. Tom Peters (el economista de Stanford devenido “gurú de gurúes” del mercadeo) anticipó el fenómeno hace años y dedicó un capítulo entero de su libro Re-imagina!- La excelencia en los negocios en una era disruptiva a analizar la creciente influencia femenina en la economía. “El mañana pertenece a las mujeres”, decía, y no era feminismo de saldo. Hoy, ese pronóstico ya es número. Las mujeres son el 65% de las graduadas universitarias en los Emiratos Árabes Unidos, el 61% en Canadá, el 60% en Brasil, el 58% en los Estados Unidos e Inglaterra, el 57% en China y el 54% en México, por sólo nombrar algunos ejemplos. Deciden además 8 de cada 10 compras en los Estados Unidos y 7 de cada 10 compras en la Unión Europea. Gastan en promedio 8% más que los varones y tienden a recomendar sus marcas preferidas 27% más que ellos.

Sin embargo, es mirar el televisor y caer en el túnel del tiempo. Porque allí ellas no son ni la mayoría de las graduadas universitarias ni decisoras de compra ni nada. Son, sí, carne de estereotipo: las caprichosas y controladoras que espían el celular de sus novios en el comercial de cerveza, las eternas indecisas del aviso de toallas higiénicas que hasta propone un “traductor” para comprenderlas, las que se juntan en una plaza a soltar globos violetas para celebrar el fin de la constipación. Así, entre la caricatura y el prejuicio, emerge de la pantalla una mujer peor que patética: irreal. Pero no porque se angustie hasta el ataque cardíaco en presencia de un mantel manchado o se perfume para que un desconocido de repente le regale flores, sino porque de este lado de la pantalla las mujeres sostienen hogares y gastan en muchas más cosas que en detergentes o pomadas contra la celulitis. “Han dejado de ser nicho para volverse audiencia”, se consigna en el informe El dividendo de género: estrategias de negocios para invertir en las mujeres. Pero, evidentemente, eso es algo que el marketing y la publicidad prefieren ignorar. Como ignoran también lo mucho que nos divertimos las reales viendo -y destrozando juntas, al grito de “¿Y no viste la propaganda esa de.?”- esos avisos con propuestas tan ridículas como “el diario íntimo de esos días”, el Desafío X y el Movimiento Z. Puede que no sea casual. Puede que, a fin de cuentas, a la publicidad que atrasa le convenga ignorar el feroz humor femenino, ese que destruye en las redes sociales cada uno de sus comerciales y se ríe, en un mismo gesto, del aviso, primero, y del producto que promociona, después.

Lástima que a veces de la risa a la mueca espantada hay un solo paso. Sobre todo porque quizá lo que comienza en chanza (nadie puede tomar demasiado en serio un comercial en donde dos madres jóvenes hablan de pañales como si discutieran el Consenso de Washington) termina dando paso a algo mucho más oscuro.

Porque en ese comercial de cerveza, “entregar a tu hermana” es una prueba de “darlo todo por un amigo”.

Porque en este otro aviso de un banco la esposa gasta descontroladamente en ropa el dinero que (a juzgar por la mirada reprobatoria del marido) ella no generó.

Porque en ese de una bebida alcohólica las mujeres sólo sirven para dos cosas: “despertar fantasías” y “romper corazones”.

Tanto es así que, tiempo atrás, el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión debió intervenir para que un comercial de esos que sólo pueden salir de un cerebro misógino no terminara haciendo escuela en horario central. En los dos casos se trató de comerciales de cerveza; en los dos casos las mujeres (que, sepan también los creativos publicitarios, contribuyen a esos 33 litros por persona por año que se consumen en el país) aparecen retratadas ya como una “linda” de escote rotundo, ya como una “fea” con nariz reloj de sol, ya como una horda de histéricas a caballo. Pero con o sin sanción, lo cierto es que el 90% de los avisos que nos bombardean a diario presentan a la mujer como un mamarracho psíquicamente inestable y básicamente insolvente. Son las que en “esos días” parten ramos de flores en las cabezas de sus novios, las que eternamente chocan autos eternamente ajenos, las que salen con megáfonos a recitar frases de sobre de azúcar por los vagones del tren. Es fácil avergonzarse de ser hija de Eva mirando esos avisos. Es inevitable comenzar a sentir que hay en ellas algo extraño. Imperfecto. “Anormal.” Porque si sistemáticamente son más tontas, más siniestras y más superficiales, son también un poco menos humanas. De ahí en más, lo que quiera que se haga con ellas parece un poco menos grave. Y hasta puede que “divertido”.

De acuerdo: ya no vemos en la tevé de aire y en horario central a una mujer pidiendo “Bajame la caña” (como en el comercial de Legui) ni “Dame otra piña” (como en el comercial de la Piña Colada American Club). Pero las cosas tampoco han cambiado tanto. Apenas se ha tomado nota (corrección: algunos han tomado nota) de que hay temas como la violencia sexista con los que ya no hay chiste que funcione. Medio millar de muertas en 18 meses no es algo que dé mucha gracia que digamos.

Por lo demás, lo único realmente anormal en toda esta historia no somos las mujeres, sino la ceguera. La imposibilidad -de los empresarios, primero; de los “creativos”, después- de ver cuánto y cómo ha cambiado el mundo en estos últimos años. No se trata entonces de pedirles algo parecido a la conciencia o a la sensibilidad. Se trata, sí, de sugerirles hacer lo que sí saben: revisar los números. Apagar el televisor y los prejuicios, y escuchar lo que ya sopla en el viento.

“En la medida en que se incrementa el poder adquisitivo de las mujeres, éstas representarán una oportunidad de crecimiento para las compañías”, se lee en el informe de Deloitte. ” Sin embargo, las organizaciones necesitan entender las diferencias de las mujeres a fin de capitalizar ese crecimiento. La designación de mujeres y hombres en puestos de toma de decisiones brinda a las empresas la perspectiva que necesitan para aumentar las ventas e impulsar el crecimiento.”

Es eso o seguir como hasta ahora: hablándoles a consumidoras que sienten que cada aviso les dice “Comprá, estúpida”. Es eso o saber que -en breve-hasta Míster Limpísimo tendrá que salir a buscar trabajo.

Tomás Abraham / Vaca muerta, verde poroto, auto brasileño, ladrillo nacional

(Publicado en Perfil, 20.1.2013, perfil.com)

La ceremonia de la Fragata Libertad fue un manjar del cielo. La propaganda anunciada con más bombos que platillos nos auguraba que la Presidenta recibiría a la recuperada fragata en el puerto de Mar del Plata. Y no fue así. La tripulación esperó durante horas hasta que la primera mandataria descendió desde el firmamento sobre la plataforma de la nave. La música de acompañamiento a esta aparición angelical disfrutada gracias a C5N y otros canales públicos, combinaba las composiciones del Stabat Mater de Palestrina, con variaciones de Haydn, Scarlatti, Vivaldi, Rossini, Liszt, Dvorak, Poulenc, con arreglos corales y órgano comparables a la Cabalgata de las Walkirias de Apocalipse Now.

Una vez en tierra y ya sobre las aguas, saludó a la mayoría de los navegantes con un “lamento la espera” –suponemos que su movimiento de labios cada vez que daba la mano expresaba este pedido de comprensión– (lamento la espera… lamento la espera… lamento la espera…), no precisamente la espera de tres meses en Ghana gracias a la habilidad de nuestros servicios exteriores, sino la de las horas en formación inútil hasta que llegara la protagonista de la jornada.

Todo aconteció al revés de lo esperado. En realidad, nadie recibió a las víctimas de buitres y caranchos, sino que, por el contrario, fueron los cautivos del mar quienes le dieron la bienvenida a la señora de Kirchner, con el fondo bullanguero de los feligreses. El discurso fue de neto cuño antiimperialista. La primera mandataria no tuvo medias tintas en su ataque contra el menem-kirchnerismo que gobernó al país hace veinte años contrayendo deuda, regalando YPF a cambio de regalías convertibles, y haciendo volar fuera del cepo bonos en dólares desde Santa Cruz a la estratosfera.

La alocución fue muy festejada desde el muelle. No tanto por los marineros que desde el raso al más prominente esperaban a sus familias que a su vez ansiaban ver después de larga espera a sus hijos, padres, novios, esposos y hermanos, cuando no amigos, que aunque un poco irritados por ser los patos de la boda, lo hicieron con la conciencia militante de que la patria primero, la parentela después. Finalmente, a pesar de la información dada por los organizadores del espectáculo sobre ciertos cambios en la programación, no faltó Fuerza Bruta, sino que, por el contrario, hubo suficiente.

Dilemas y sacrificios. Propongo dejar de lado por un momento el teatro de comedias propicio en esta temporada de verano, para pasar a otro tema. Nadie duda de la importancia de las declaraciones de los hermanos Darín y de Maradona, o las que puedan hacer Sebastián Estevanez y Piñón Fijo sobre la realidad nacional, pero sugiero hablar aunque fuere un momento de política. Supongo que estaremos de acuerdo en que la política no es una película de cowboys con John Wayne o Alfonso Prat Gay de uniforme confederado y Lee Van Cleef u Horacio González de pieles roja. Lo interesante de este tipo de práctica que tiene por objeto el poder, y el saber del que es depositario, es que los problemas que plantea no tienen solución. Las soluciones teóricas de acuerdo al paradigma demostrativo derivan del lenguaje matemático como así también los enunciados de los problemas que resuelven. Y no existe la ciencia política, ni la ciencia de la vida en sociedad. No hablo de las hormigas. En el área correspondiente a las conductas humanas las ramas del conocimiento como la neurología, la farmacología y la ingeniería genética, no han podido aplicarse al dominio de la ética, ni al de la economía o de la política, ni siquiera al de la psicología, al menos hasta que el inconsciente pueda ser auscultado por un tomógrafo.

Los seres humanos hasta nuevo aviso no son artefactos a pesar de los intentos por convertirlos en tales. Hasta que esta tentativa no tenga un completo éxito, la política es interesante por los dilemas que plantea y por el sacrificio que impone. No hay soluciones, hay decisiones, y se paga por las mismas. Estamos en el dominio de lo conjetural, de lo probable y contingente. No hay ciencia exacta en lo concerniente a estas cuestiones.
Esta es la dificultad que deberían aceptar kirchneristas y antikirchneristas pasionales. Nadie les pide que para que su entusiasmo místico o su indignación tengan algún grado de validez deberían ofrecer las razones de su beatitud o la garantía de un programa alternativo de gobierno. No se trata de gritar a viva voz en cuello patria sí colonia no para que no pensemos en Jaime o Vandenbroele, o del otro lado, callar o proponer medidas positivas. Sino la de resignarse a que los problemas argentinos no tienen solución. Al menos esa solución por la que el mal puede eliminarse y el bien triunfa.

Tal lo dicho por Don Draper, el protagonista de Mad Men que en el primer año de la serie, una noche en que lo humillaban unos jóvenes de la contracultura sesentista por pertenecer al mundo de la publicidad y trabajar para el sistema, respondió: “el sistema no existe, el universo es indiferente”.

La globalización también.

La política es un negocio y se hace lo que se puede. Duro y cuadrado pragmatismo. Por supuesto que existen las ideologías, claro que sí. Nadie lo niega. Hay gente que no tiene ningún problema en matar, o en mandar a matar, o en apoyar que se mate, en nombre de la Justicia. Que la solución sea levantar un paredón no es sólo una frase de taxista. El resto es relato, que no deja de tener importancia, nadie lo duda, no sólo de pan vive el hombre, de sueños y mentiras también.

Nuestro relato dominante, el que más gusta, el que más rinde, es el llamado nacionalismo popular. Puede tener una vertiente fascista u otra socialista, y, por lo general, gracias a sucesivos esfuerzos y con suerte disímil, se ha logrado conciliar ambas perspectivas. Su enemigo principal es el liberalismo, doctrina calificada de copetuda, paqueta y, por qué no decirlo, gorila.

Hoy el nacionalismo popular nos dice que el Estado es bueno y el mercado es malo. Por eso compramos vagones chinos y guardamos los belgas. Para no ser repetitivos ni mascullar bronca, creo que no habría mucho más que agregar a la historia de nuestras ideas que parecen no ser más que una. El relato nacional es así, fue así, y será así. Una manía. Pero sugiero dejar de lado por un momento nuestro sentimiento de haber sido permanentemente violados, para elaborar otro tipo de diagnóstico, quizás menos pornoépico.

Estados fallidos. Desde mi punto de vista que es falible, incierto, mutable, lo reconozco, las dificultades nacionales van por otro camino.

Lo resumiré de este modo. En la década del noventa apareció la doctrina por la cual se tomaba conocimiento de la existencia de estados débiles. La visión del mundo del neoliberalismo luego de la caída del Muro, sostenía que hay un centro imperial rodeado por municipalidades. Argentina era concebida como un municipio. Recibía dinero de acuerdo a un porcentaje de la coparticipación mundial. Esto hasta el 97, fecha de la caída de los mercados asiáticos. Era débil por una razón sencilla: no tenía autonomía financiera ni moneda propia y era sumamente frágil ante los intentos de vaciamiento en divisa fuerte. La experiencia de Alfonsín como última fase de una historia hiperinflacionaria era una prueba del hecho.

El mundo viró una vez más y emergieron nuevos obstáculos. Luego de la caída de las Torres Gemelas, se lanzó al mundo la idea de la aparición de los estados fracasados o fallidos. Esta vez el problema ya no se sustentaba en los movimientos financieros y la endeble política fiscal de este tipo de unidades políticas, sino de la falta de control sobre la violencia en territorios propios. Por ejemplo, el terrorismo, el narcotráfico. Argentina era proclive a convertirse de acuerdo a este vocabulario, en un Estado fracasado.

Estimo que Néstor Kirchner tenía absoluta conciencia de la primera falencia y ninguna sobre la segunda. Su política económica estaba dirigida a tener no sólo un sobrante de caja sino reservas suficientes para resistir cualquier embestida del poder financiero.

Respecto a la segunda instancia, el hecho de descolgar el cuadro de Videla y pregonar que no habría ningún muerto por represión en su gobierno, pretendió acotar a estas dos loables medidas todo el problema de lo que llamamos inseguridad. Es decir, mafias, grupos de tareas al servicio de caudillos políticos, barras bravas armadas, personal policial fuera de toda posibilidad de control estatal, etc.

Hoy en día se tiene la certeza de que moviendo un par de piezas es posible tumbar en el futuro cualquier gobierno que no negocie con el submundo de la violencia. La misma Presidenta confirmó, después de los últimos saqueos, los antecedentes del caso en lo que atañe a las caídas de los gobiernos radicales desde el inicio de la democracia. Nada dijo sobre el poder de fuego y desestabilización contra próximos gobiernos no kirchneristas, si los hay.

Hoy el Estado que Kirchner quiso fortalecer, está débil. Falta el verde billete, y salva por ahora el verde poroto. Se le suma el problema de la mal llamada “seguridad”, o la bien llamada protección del Estado sobre la vida y bienes de las personas que viven en su territorio. Sin hablar de la libertad, que no es sólo una fragata.

Por eso desde mi punto de vista, la gobernabilidad argentina tan delicada por su debilidad y sus fallas, depende de cuatro variables. Vaca muerta. Verde poroto. Auto brasileño. Ladrillo argentino. Los cuatro jinetes de nuestra plusvalía.

Si brota gas en las rocas subterráneas de Neuquén. Si Chicago sigue cotizando la soja a más de US$500 la tonelada. Si Dilma consigue hacer despegar un poco la estancada economía del gran hermano. Si el cepo cede y el ladrillo vuelve a ser negocio. Si esto sucede, la sociedad argentina, en sus mayorías, querrá más de lo mismo. Si nada de esto sucede, querrá que se vayan todos.

De ahí mi sugerencia a la pasionaria K y anti K. No busquen pescado podrido en el otro estanque. Pesquen en aguas menos turbias. Y menos aún pidan tolerancia y mayor cordura, porque no la sienten.
Basta con saber que no hay solución, hay posibilidades. No es poco. Además existe la suerte, esa bendita suerte.

* * *

Tomás Abraham es un filósofo y escritor argentino nacido en Timisoara, Rumania, en 1947.

ObrasPensadores bajos (1987), Los senderos de Foucault (1989), Foucault y la ética (1989), La guerra del amor (1992), Historias de la Argentina deseada (1994), Batallas éticas (1995), El último oficio de Nietzsche (1996), La aldea local (1997), Vidas filosóficas (1999), La empresa de vivir (2000), Pensamiento rápido (2001), Tensiones filosóficas (2001), Pensadores bajos (2002), El último Foucault (2003), Fricciones (2004), La máquina Deleuze (2006), El presente absoluto (2007), Historia de una biblioteca (2010), Rorty, el amigo americano (2010), La lechuza y el caracol. Contrarrelato político (2012) y Platón en el callejón (2012).

tomasabraham.com.ar

El Espejo Gótico / De mujeres y esposas. Una cuestión de identidad

(Publicado en El Espejo Gótico elespejogotico.blogspot.com.ar)

Algunas curiosidades lingüísticas del pasado nos persiguen aún hoy. Muchas de ellas pasan desapercibidas por el uso, el desconocimiento, y el desinterés con el que las utilizamos. No obstante, hay una que sobresale fantásticamente de ese pantano amorfo y confuso que supone una Lengua Primordial.

La palabra inglesa Woman, “mujer”, no necesita ser traducida. Todos la conocemos, y todos entendemos su significado, ¿o quizás no?

Para iniciar este recorrido superficial diremos que Woman deriva de la deformación de la palabra Wif, “mujer”, y Man, “hombre”. De manera que aquella palabra que originalmente no nos ofrecía ningún desafío intelectual se torna en este misterioso “Mujer-Hombre”.

El Inglés Antiguo y las viejas lenguas germánicas son complejas, vastas, y en cierta medida, inabordables desde una mentalidad moderna. ¿Por qué los pueblos al oeste del Rin -y acaso también al este- forjaron para la mujer un denominador tan ambiguo? O más aún, ¿por qué la mujer fue vista como hombre, o el hombre como mujer, o es que acaso no había distinción entre unas y otros?

La resolución de este delicioso enigma lingüístico no pertenece a la antigüedad de los pueblos germánicos, sino a tiempos posteriores, y a una elección que cambiaría para siempre la relación de la mujer con el hombre, y que la ubicaría en un estado de perpetuo sometimiento intelectual y espiritual.

Lejos en la noche de los tiempos la mujer era llamada Cwen, palabra que eventualmente designaría a todas las reinas del orbe, Queen. Pero algo sucedió, algo extraño, inedito en la historia de las lenguas. Como arrancada del frío Hel surgió la palabra Wif, que también significa “Mujer”, aunque de un modo indigno, impropio, y que en nada se parece al arcaico y noble CwenWif significa mujer, si, pero la mujer despojada de su esencia como criatura libre, pasando a engrosar una larga lista de términos que definen a la mujer como un objeto, un bien, una propiedad.

Cwen era la mujer libre, la compañera, la que comparte el trabajo duro y las desdichas así como la felicidad escurridiza del norte. Wif, en cambio, es la mujer como esposa, la esclava del hogar, la criatura reducida a la servidumbre mansa que supone todo contrato desigual. Este cambio feroz en la mirada sobre la mujer ni siquiera les permite cierta libertad nominal. Ya no son Cwen, “mujeres”, sino Women, “Mujeres-Hombres”, es decir, Mujeres del hombre.

Esta nueva manera de pensar en la mujer como una propiedad sobre la que se tiene completa potestad queda reflejada en palabras como Wifman (pl. Wimmen), “mujer del hombre”, que eventualmente desembocarían en Wife, “esposa”. Todas ellas son palabras masculinas, es decir, ni siquiera se le permitió a la mujer conservar una nominación femenina. De tal manera que cuando alguien hablaba de su esposa, la llamaba El Esposa, es decir, la esposa como un objeto asimilado a lo masculino, un ente privado de identidad.

Y es la identidad lo primero que se intenta desgarrar de un pueblo vencido.

Resulta curioso que la palabra Woman haya emergido victoriosa de aquella batalla entre la libertad y la servidumbre. Lo menciono de pasada, y con profundo respeto por las mujeres que a lo largo de los siglos han cambiado su vida por esporádicos triunfos sociales. Y es que no existe cambio si éste no proviene de la mente, y menos aún si no queda reflejado en el lenguaje. Las feministas, esas hembras guerreras e inconformistas, acaso nos reserven muchas victorias sociales, muchas nuevas banderas de igualdad, pero en el fondo han olvidado que la verdadera guerra se gana en el lenguaje; y que el hombre bien podrá cederles algunos merecidos derechos civiles, pero al menos en el norte, las seguirán llamando Women, las Mujeres de los hombres.

Hasta entonces, en lo profundo de la psiquis colectiva, seguirán siendo un objeto, rebelde y encantador, que ha olvidado donde queda el frente de batalla.

Lord Aelfwine

 

No Pants Subway Ride 2013 (Paseo sin pantalones en el subte 2013)

El domingo 14 decenas de miles de personas se quitaron los pantalones en el subte en 60 ciudades de 25 países.

El Paseo sin pantalones en el subte es un acontecimiento anual llevado a cabo por Improv Everywhere cada enero en la ciudad de New York. La misión comenzó como una pequeña broma con algunas personas y creció hasta llegar a ser un festejo internacional de la tontería, con docenas de ciudades alrededor del mundo participando cada año. La idea detrás de Sin pantalones es simple: pasajeros al azar suben al subte en distintas estaciones en la mitad del invierno sin pantalones. Los participantes no se comportan como si se conocieran mutuamente, y todos visten abrigos de invierno, gorros, bufandas y guantes. Lo único fuera de lo habitual es su falta de pantalones.

(De improveverywhere.com)