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Paula Soler. Las muertes evitables se multiplican sin respuesta

(Publicado en La Nación, 2.1.2011)

Tuberculosis, dengue, Chagas y malaria son algunas de las llamadas enfermedades olvidadas, que atacan con más fuerza a las poblaciones más vulnerables

“Vi una película de esas viejas el otro día…, de gente con galera que viajaba en carruajes. La chica tenía tuberculosis…, lo que yo tengo. Me dicen que antes no tenía cura y ahora sí. No me acuerdo si me dieron la BCG de chiquito. Es mi culpa no acordarme, es mi culpa haberme enfermado, es mi culpa que mi hija deje la secundaria y ayude a su madre a parar la olla en la casa…, es mi culpa”, dice Carlos Maldonado, que vive en la zona de Retiro, que hace poco trabajaba en un taller cosiendo zapatillas y que no para de toser.
La enfermedad que tiene Carlos es prevenible. Es la que tienen muchos en este país y el resto del mundo. Es una de las llamadas enfermedades olvidadas, emergentes o reemergentes, o de aquel grupo de dolencias que son curables y que no deberían de existir, pero en el mundo matan a 8000 personas por día, según un informe de Médicos Sin Fronteras (MSF).
“Malaria, tuberculosis, dengue, Chagas, leishmaniasis y leptospirosis son parte de un conjunto de enfermedades infecciosas que afectan a poblaciones más vulnerables económica, sanitaria y socialmente, y que no son atractivas para que las empresas privadas inviertan en desarrollo e investigación de tratamientos”, explica la licenciada Sonia Tarragona, directora general de la Fundación Mundo Sano, que trabaja con esas poblaciones.
Por ejemplo, la tuberculosis (TBC) es una de las enfermedades que preocupan en el país, ya que la cobertura de la BCG – la vacuna que la previene y se da a los niños al nacer – se redujo en 2008 en relación al año anterior, según últimos datos disponibles del Departamento de Inmunizaciones de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación.
“Las cuatro vacunas más importantes del calendario -la BCG, 1ª dosis Triple Viral, 4ª dosis de Sabín y 4ª dosis de Cuádruple- no llegan al 95%”, afirma la doctora Zulma Ortiz, de Unicef.
“Durante el año existen cerca de mil casos de tuberculosis en la primera infancia que podrían evitarse. Dentro de estos casos, un 10% son de meningitis tuberculosa, una forma muy grave que se entiende como una falla en el sistema que hace que la detección y el tratamiento de la patología no sean efectivos”, replica la especialista en salud.
La responsabilidad de prevenir esta enfermedad en la primera infancia está en manos de los mayores, que suelen ser los que tienen tuberculosis y viven en condiciones de hacinamiento con los menores.
“Hay 12.000 casos nuevos de tuberculosis todos los años y no logramos reducir la incidencia. A esto se le agrega que la enfermedad en niños es un problema invisibilizado porque su diagnóstico no es esperable y es muy bajo”, explica Ortiz.

Un diagnóstico temprano

Uno de los factores que contribuyen al aumento de los casos de este tipo de enfermedades que hoy tienen diagnóstico y tratamiento, es que como no son esperables, no se las consideran a la hora de diagnosticar a los pacientes.
De eso sabe Brenda Gómez, estudiante de Medicina, que luego de darse cuenta de que su tos y cansancio crónicos no eran normales, decidió consultar con un profesional. Pasó por 17 médicos antes de dar con el que finalmente le diagnosticó TBC.
“Me invadió el temor por no saber contra qué estaba luchando, aun con materias aprobadas en la Facultad, como si eso pudiera evitar que me enfermara. Pero también sentía un profundo dolor por haber expuesto a tantos seres queridos que tuvieron contacto conmigo, sin poder evitarlo”, cuenta Brenda, en una carta que envió al Instituto de Investigaciones Epidemiológicas, donde trabaja la doctora Ortiz.
Su caso indica que estas enfermedades invisibles llegan a toda la población. Ante este panorama, Ortiz sintetiza: “Estas enfermedades son curables, lo que significa que van a existir siempre. Nuestra apuesta es que sean erradicables, que es un desafío mayor”.

Contra el Chagas

“Las personas que padecen Chagas, malaria o dengue no tienen capacidad de generar presión ni política ni económica, porque prácticamente no tienen recursos y están invisibilizados”, cuenta el doctor Jorge De All, de la ONG Cuerpo y Alma, que trabaja con poblaciones en riesgo del norte del país.
“Partamos de la base de que en la Argentina hay 8 millones de personas sin acceso al agua potable, lo que conlleva a numerosas enfermedades, porque además son reservorios de vectores”, explica De All.
Cuerpo y Alma se especializa en la problemática del mal de Chagas, y centra su trabajo en la atención médica y de educación para la salud para aportar herramientas de desarrollo social. Este modelo suele ser muy efectivo para atacar este tipo de dolencias que son prevenibles.
El Chagas está relacionado directamente con la condición de las viviendas. Por eso esta organización trabaja con la ONG Un Techo para mi País, para erradicar los ranchos de adobe y paja, ámbito óptimo de la vinchuca, vector de este mal.
Otra entidad que trabaja con el Chagas es Mundo Sano, quien realiza campañas de detección y prevención de esta enfermedad en la provincia y en la ciudad de Buenos Aires.
“En tres escuelas de las afueras de La Plata encontramos cinco chicos positivos (niños menores de 15 años que si se tratan se curan) y 25 madres enfermas de Chagas”, cuenta Tarragona de esa ONG, como para sólo dar una muestra de la importancia de esa enfermedad reemergente que en los 90 había sido desterrada.
El diagnóstico temprano de esta enfermedad también es importante, ya que no tiene síntomas y si es tratada en menores de 15 años es curable.
Otra enfermedad en la mira de los epidemiólogos es el sida infantil, que también es curable si se trata a la madre desde el embarazo y al bebe tempranamente al nacer.
Santiago y Tamara tienen 8 y 2 años, y tienen VIH positivo. Se contagiaron debido a que su madre no pasó por los controles prenatales debidos, lo que hubiera ayudado para evitar que ellos, al nacer, se contagien.
“Ahora espero otro bebe, pero ya sé que lo puedo curar antes de que nazca, antes no lo sabía, porque no sabía que estaba enferma”, cuenta Soledad, de 29 años, que viaja tres días a la semana desde el conurbano bonaerense al hospital Muñiz para atender a sus hijos.
Carlos y Soledad no sólo comparten el padecer una enfermedad, sino también,la culpa de haberla contraído. “No es culpa de la gente. Las personas que padecen estas enfermedades no tienen altos recursos económicos como para perder un día de trabajo para ir a tratarse. El sistema de salud es el que de alguna manera falla, y el de las empresas también”, explica Ortiz.
Ellos, como el resto de las personas infectadas, son testimonios vivos de la falta de políticas públicas de largo plazo aplicadas a prevenir muertes evitables.

COMO COLABORAR

Cuerpo y Alma:
www.cuerpoyalma.org.ar

Mundo Sano:
www.mundosano.org

Unicef Argentina:
www.unicef.org/argentina/spanish

Paula Soler. Agua potable, un bien escaso

(Publicado en el diario La Nación, 17.4.2010)

Más de 8 millones de argentinos no cuentan con este servicio básico; las ONG aportan posibles soluciones

Algunas de las personas que residen en países en vías de desarrollo tienen que caminar seis kilómetros para buscar agua potable.

La comunidad Palo Blanco, de Salta, fue una de las ganadoras del Concurso del Agua de Vida Silvestre

En América latina se estima que una cuarta parte de la población -más de 100 millones de personas- vive en zonas con estrés hídrico, principalmente en México, Argentina y los países ubicados a lo largo de la costa oeste del continente.
En nuestro país, según un estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), más de 8 millones (23%) de habitantes no tienen red de agua potable y más de 21 millones (57,5%) no cuentan con desagües cloacales. “Todas nuestras acciones tienen una implicancia ambiental. La población mundial consume un 30% más de los recursos que el planeta es capaz de sostener a largo plazo, eso incluye al agua”, afirma Diego Moreno, director de Fundación Vida Silvestre.
El 71% de la superficie del planeta está cubierto de agua. De este porcentaje, sólo el 3% está compuesto por agua dulce apta para el consumo humano, incluyendo la superficie de hielo que configuran los polos Sur y Norte. Además, el total de lo que se arroja de residuos en lagos, ríos y cuencas equivale al peso de la población mundial (casi 7000 millones de personas), según la Organización Mundial de la Salud.
Si bien la Argentina posee la cuenca Metropolitana, que es rica en agua dulce, las dos terceras partes del territorio nacional son áreas semiáridas o áridas. Esto implica que se cuenta con poca disponibilidad del recurso para uso productivo y humano.
Por otra parte, hay muchas áreas donde los cursos de agua o humedales se utilizan para riego. “El uso de las nacientes puede originar escasez en otras zonas. Por eso, la planificación de los recursos hídricos requiere de la coordinación de políticas productivas entre el Estado nacional, los gobiernos provinciales y el sector privado”, sugiere Moreno.
Más allá del análisis macro o microeconómico, el ciudadano puede contribuir al uso sustentable del agua en el día a día. Un buen signo es que casi el 40% de los argentinos está preocupado por el cambio climático, según una encuesta realizada el año pasado por la consultora Ibarómetro.

De la teoría a la acción

A su vez, son varias las organizaciones de la sociedad civil con las que se puede colaborar o en cuyas acciones se pueden inspirar nuevas iniciativas.
Por ejemplo, la Fundación Vida Silvestre pone el foco en cómo las actividades humanas se pueden adaptar al ambiente donde se desarrollan, y no al revés. Así, promueve la preservación y el uso productivo sustentable de humedales en el norte de Santa Fe y en la bahía de Samborombón, provincia de Buenos Aires.
A través del Concurso del Agua, financia proyectos sobre el manejo responsable de fuentes de agua en el norte del país.
Basados en que la información sobre la calidad del agua que tomamos es un derecho incluido en la Constitución Nacional, la Asociación Alihuen, de La Pampa, promueve acciones para controlar los niveles de flúor y arsénico presentes en los cursos de agua de la provincia. “Elaboramos un mapa de su calidad con datos oficiales recopilados por los vecinos que hacen valer su derecho a la información ante los organismos públicos o privados que suministran el agua”, explica el ingeniero Leandro Altolaguirre, presidente de esa organización. Si bien el objetivo de concientización se cumple, se encuentran más con un mapeo de “cómo se retacea y/o oculta la información”, según lamenta el ingeniero.
En consonancia con el lema del Día Internacional del Agua, celebrado el 22 de marzo, los especialistas destacan que en la gestión de recursos hídricos la calidad es tan importante como la cantidad, y la concientización debe partir tanto de los ciudadanos como de los Estados y las corporaciones.
Por eso, la red de organizaciones Espacio Agua promueve en Buenos Aires la iniciativa internacional Maratón por el agua, que se realizará mañana en más de 190 ciudades.
“Es una oportunidad para que los ciudadanos se manifiesten de manera pacífica, pero comprometida a favor de declarar el acceso al agua y el saneamiento como un derecho humano”, explica María Laura Lignini, coordinadora de la organización.

CONSEJOS ÚTILES

· Canillas cerradas: cerrar el grifo durante el cepillado de dientes; lavar verduras y frutas en un bol.
· Productos ecológicos: usar jabones y champús degradables para el aseo personal y de la casa. Requieren menos agua para enjuagar y no contienen fosfatos.
· Cuidado racional del jardín: regar después de que baje el sol para evitar que se evapore el agua. Colocar aspersores de manera que no se riegue innecesariamente.
· Aprovechamiento inteligente: no descongelar productos con agua, sáquelos del freezer horas antes de usarlos. Cargue el lavarropas o el lavaplatos al máximo de su capacidad. Lave el auto con baldes de agua y no con manguera.
· Goteras, cero: un flotante roto puede derrochar 1200 litros de agua por día. Ya sean canillas o mochilas de baño, es necesario arreglarlas.
· Reutilización: reusar el agua de lluvia, la derramada por el aire acondicionado o la utilizada en el hervor de vegetales para regar, baldear el patio o limpiar verduras.
· Nuevas tecnologías: utilizar difusores que regulan el flujo de agua en canillas y duchadores, mochilas de inodoros con diferentes niveles de descarga, lavarropas o lavaplatos con funciones de ahorro.

EL RIACHUELO

La Cuenca Matanza-Riachuelo se encuentra amenazada por enfermedades como el dengue, el y la hepatitis, que son causadas por la contaminación del agua.
De sus cinco millones de habitantes, el 40% no cuenta con servicios de cloacas y agua corriente en sus casas. Las primeras napas subterráneas, de las cuales hoy se abastecen alrededor de un millón de personas, no son aptas para el consumo. “Sin perjuicio de los importantes esfuerzos realizados por el Gobierno en la extensión del servicio de agua potable, sigue faltando ese recurso y cloacas. Tampoco se controla la limpieza de las cuencas, donde aún se vuelcan desechos industriales y basura domiciliaria”, afirma Pedro del Piero, presidente de Fundación Metropolitana.
En 2008, el Espacio Agua -conformado por un grupo de ONG ambientalistas- puso en marcha la Campaña Del río no me río, con el fin de recuperar la salud de esa zona.

CONTACTOS

· Espacio Agua: www.espacioagua.org.ar
· Alihuen: www.alihuen.org.ar
· Fundación Metropolitana: www.metropolitana.org.ar
· Fundación Vida Silvestre: www.far.panda.org

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