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Robert J. Sternberg. La naturaleza del amor

La playa estaba desierta. Al andar sentían la fría brisa del océano resbalando suavemente contra ellos. John se volvió hacia Martha. “Te quiero”, le dijo en voz baja. Había esperado mucho tiempo para decirlo, había esperado hasta el momento exacto.
Los ojos de Martha estaba llenos de ternura cuando los levantó. “Yo también”.
John ofreció un anillo a Martha aquella noche. Tres meses más tarde se casaron.
Al cabo de cinco años e innumerables batallas estaban al borde de la ruptura. La luz de la luna sobre aquella playa parecía estar a millones de vidas de distancia.
Lo que les ha ocurrido a John y a Martha les ha ocurrido también a otras muchas parejas. Aunque nadie puede garantizar una relación feliz y llena de éxito, el simple entendimiento de la naturaleza del amor y el uso de dicho entendimiento para valorar y mejorar las relaciones de la pareja pueden ser un primer e importante paso hacia el logro de unas relaciones tan satisfactorias como las que todos buscamos.

Mi teoría triangular del amor tiene tres elementos: intimidad, pasión y compromiso.

La intimidad consiste en el sentimiento de proximidad, de comunicación y de vinculación existente en una relación. ¿Cómo puede uno saber si experimenta realmente un sentimiento de confianza e intimidad hacia su pareja? He aquí las claves. Investiguemos si:
1. Deseamos promover el bienestar de la otra persona.
2. Somos felices compartiendo experiencias con la otra persona.
3. Sentimos preocupación por la otra persona.
4. Deseamos estar allí cuando lo necesita.
5. Notamos una conexión emocional con la otra persona, estamos en la misma onda.
6. Ansiamos darle apoyo emocional.
7. Nos comunicamos con la otra persona en niveles profundos.
8. Reconocemos el gran valor que tiene la otra persona en nuestra vida.

La pasión es la fuerza motriz de la aventura amorosa y de la atracción física y emocional. ¿Sentimos pasión por nuestra pareja? He aquí las claves para averiguarlo:
1. Experimentamos sentimientos románticos hacia nuestra pareja.
2. Nuestra pareja nos atrae físicamente.
3. Sentimos deseos intensos de estar con nuestra pareja.
4. Alcanzamos pleno goce y satisfacción sexual con nuestra pareja.
5. Nuestra pareja nos excita física y emocionalmente.
6. Nos resulta estimulante el simple hecho de ver a nuestra pareja.
7. Nos parece inimaginable que otra persona pueda hacernos igualmente felices.
8. Nos sorprendemos a veces idealizando a nuestra pareja.

El compromiso es la decisión que tomamos de amar a alguien y el esfuerzo que hacemos para mantener dicho amor. Existen algunas claves que sirven para evaluar el grado de compromiso con nuestra pareja:
1. Nos damos cuenta de que sentimos por nuestra pareja una clase especial de amor.
2. Deseamos simbolizar o articular nuestro amor de forma concreta.
3. Vemos nuestro amor como algo más que una fantasía pasajera.
4. Nos sentimos comprometidos a mantener la relación durante mucho tiempo.
5. No toleramos que se pongan obstáculos a nuestro amor perdurable.
6. No toleramos que los demás se interpongan entre nosotros.
7. Experimentamos un fuerte sentimiento de responsabilidad por el bienestar del otro.
8. Somos incapaces de imaginar que nuestra relación pueda tener fin.

En general, cada miembro de la pareja suele experimentar alguna combinación de estos tres elementos (intimidad, pasión y compromiso) hacia el otro. Esas combinaciones generan diferentes clases de amor.

· Simpatía: sólo intimidad. El hecho de agradarse o tenerse simpatía deriva de experimentar intimidad sin pasión ni compromiso. Se trata de un sentimiento algo más profundo que el que se experimenta hacia las personas que conocemos de un modo casual en la vida. Es la auténtica intimidad que sentimos hacia nuestros amigos más próximos, aquellos en quienes podemos confiar. Es un sentimiento frecuente en el trabajo.

· Enamoramiento: sólo pasión. El enamoramiento se caracteriza por una intensa excitación corporal. Puede despertarse súbitamente: por una mirada, un roce, una palabra. Y también puede desvanecerse de manera tan súbita como surgió.

· Sólo compromiso: amor vacío. En ausencia de pasión y de intimidad, el compromiso resulta vacío. En el matrimonio, sus efectos se parecen más a los de un contrato que a los de un amor verdadero. En nuestra sociedad, el amor vacío se da casi siempre en las parejas cuyas relaciones vienen fracasando desde hace tiempo: los miembros de la pareja han perdido aquella mutua implicación emocional y aquella atracción física que antes caracterizaban su relación.

· Amor romántico: intimidad más pasión. Los amantes románticos no sólo se sienten atraídos por el otro físicamente, sino que también se encuentran vinculados a él emocionalmente. No es necesario que haya compromiso: puede haber amantes que reconozcan la escasa probabilidad o incluso la imposibilidad de que su amor permanezca.

· Amor de compañeros: intimidad más compromiso. El amor de compañeros se compone de intimidad y compromiso. Puede definirse como una amistad de entrega y dedicación a largo plazo. Existen diferencias en el grado en que un amor de este tipo satisface a diversas personas. A veces, la pasión decae con el tiempo en los matrimonios y viene a sustituirla un compromiso de entrega hondamente sentido.

· Amor loco: pasión más compromiso. Se trata del amor de cine, que con frecuencia incluye un cortejo tormentoso. El amor de este tipo es vulnerable a la acción del tiempo. Cuando la pasión se desvanece, como sucede a menudo, lo único que queda es el compromiso, sin la base sólida de la intimidad. Pero el compromiso no ha crecido ni se ha hecho más hondo con el tiempo, sólo es superficial. En ocasiones, es posible que se desarrolle la intimidad. Pero las expectativas que subyacen en la relación pueden retrasar dicho desarrollo. La pareja tiene puesta su esperanza en un matrimonio que habrá de transcurrir en el séptimo cielo. Su relación se funda en la pasión, y cuando esta empieza a decaer, la pareja se desilusiona.

· Amor completo: intimidad más pasión más compromiso. Alcanzar el amor completo es difícil: conservarlo, mucho más. Un estudio reciente (Lauder & Lauder, 1985) con 300 parejas felizmente casadas reveló que la razón más frecuentemente citada como explicación del éxito matrimonial era ver al compañero/a como el mejor amigo de uno mismo. Algunas de las cualidades más apreciadas en el otro miembro eran el ser cariñoso, generoso, íntegro y tener sentido del humor. Estas parejas perferían actividades compartidas más que separadas durante los ratos de ocio. Otro elemento clave de su felicidad era la creencia de que su relación suponía un compromiso a largo plazo. Sin embargo, menos de un 10% de los entrevistados pensaban que unas buenas relaciones sexuales eran un factor que mantenía unido su matrimonio.

En resumen, éstas eran las razones, ordenadas por su frecuencia, más aludidas por hombres y mujeres como clave del éxito de su relación:
1. Mi esposo/a es mi mejor amigo.
2. Me gusta mi esposo/a como persona.
3. El matrimonio es un compromiso a largo plazo.
4. El matrimonio es sagrado.
5. Estamos de acuerdo en metas y objetivos.
6. Mi esposo/a es cada vez más interesante.
7. Quiero que mi relación tenga éxito.

(En El libro de la sexualidad, El País-Página/12, 1994)

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