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Tristan Tzara

“EL DOMADOR DE LEONES RECUERDA”

mírame y sé color
más tarde
tu reír como sol por liebres por camaleones
aprieta mi cuerpo entre dos líneas anchas que el hambre
sea claridad
duerme duerme ¿ves? somos pesados antílope azul sobre
glaciar oreja en las piedras bellas fronteras oye la piedra
viejo pescador frío grande con letra nueva aprender las
muchachas de hilo de hierro, y azúcar giran largamente
los frascos son grandes como los parasoles blancos oye
rueda rueda roja
en las colonias
recuerdo olor de limpia farmacia vieja sirvienta
caballo verde y cereales
cuerno grita
flauta
equipajes corrales oscuros
muerde sierra ¿quieres?
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TRISTAN TZARA

¡Mírenme bien!
Soy un idiota, soy un farsante, soy un bromista.
¡Mírenme bien!
Soy feo, mi cara carece de expresión, soy pequeño.
¡Soy como todos ustedes! [1]
Pero pregúntense, antes de mirarme, si el iris por el que envían flechas de sentimiento líquido no es caca de mosca, si los ojos de su vientre no son secciones de tumores cuyas miradas saldrán alguna vez por una parte cualquiera de su cuerpo, en forma de derrame blenorrágico.
Ustedes ven con su ombligo -¿por qué le esconden el espectáculo ridículo que nosotros le brindamos? Y más abajo, sexos de mujeres, con dientes, que lo tragan todo -la poesía de la eternidad, el amor, el amor puro, naturalmente- los beefsteaks sangrantes y la pintura al óleo. Todos los que miran y que comprenden se colocan fácilmente entre la poesía y el amor, entre el beefsteak y la pintura. Serán digeridos, serán digeridos. Recientemente se me acusó de haber robado unas pieles. Probablemente porque creían que me contaba todavía entre los poestas. Entre esos poetas que satisfacen sus necesidades legítimas de onanismo frío con pieles calientes: Ahah, yo conozco otros placeres, igual de platónicos. Llame por teléfono a su familia y orine en el agujero reservado a las boberías gastronómicas y sagradas.
DADÁ propone dos soluciones:
¡NO MÁS MIRADAS!
¡NO MÁS PALABRAS! [2]
¡Ya no miren!
¡Ya no hablen!
Pues yo, camaleón cambio infiltración con actitudes cómodas -opiniones multicolores para toda ocasión dimensión precio- yo hago lo contrario de lo que propongo a los demas. [3]
SE ME OLVIDA ALGO
¿dónde? ¿por qué? ¿cómo?
es decir:
ventilador de ejemoplos fríos servirá a la serpiente frágil de cabalgata y nunca tuve el placer de verla a usted my dear, rígida la oreja saldrá por sí misma del sobre como todas las provisiones marinas y los productos de la cada Aa & Co. el chicle por ejemplo y los perros tienen ojos azules, bebo camomila, ellos se beben el viento, DADÁ introduce nuevos puntos de vista, ahora se sienta uno en las cuatro esquinas de las mesas, en actitudes deslizadas un poco a diestra y siniestra, es por eso que estoy enfadado con Dadá, exijan por doquier la supresión de las D, coman Aa, frótense con la pasta dentífrica Aa, vístanse en la Casa Aa. Aa es un pañuelo y el sexo que se limpia los mocos, el hundimiento rápido -de hule- no tiene necesidad de manifiestos ni de libretas de direcciones, da 25% de descuento vístase usted con Aa tiene los ojos azules.

[1] Quería hacerme un poco de publicidad
[2] Basta de manifiestos
[3] A veces

CÓMO ME VOLVÍ ENCANTADOR, SIMPÁTICO Y DELICIOSO

Duermo muy tarde. Me suicido en un 65%.
La vida me sale muy barata, no es para mí sino un 30%. Mi vida tiene 30% de vida. Le faltan brazos, unos bramantes y algunos botones. Un 5% lo consagro a un estado de estupor semi-lúcido acompañado de crepitaciones anémicas. Ese 5% se llama DADÁ. O sea que la vida es barata. La muerte es un poco ma´s cara. Pero la vida es encantadora y también la muerte es encantadora.
Hace unos días estaba yo en una reunión de imbéciles. Había mucha gente. Todo el mundo era encantador. Tristan Tzara, un personaje pequeño, idiota e insignificante, daba una conferencia sobre el arte de volverse encantador. Por lo demás él era encantador. Todo el mundo es encantador. E ingenioso. ¿Acaso no es delicioso? Por lo demás, todo el mundo es delicioso. 9 grados bajo cero. Es encantador, ¿verdad? NO, no es encantador. Dios no está a la altura. Ni siquiera está en la Guía Telefónica. Pero de todos modos es encantador.
Los embajadores, los poetas, los condes, los príncipes, los músicos, los periodistas, los actores, los escritores, los diplomáticos, los directores, los costureros, los socialistas, las princesas y las baronesas, son encantadores.
Todos ustedes son encantadores, muy agudos, ingeniosos y deliciosos.
Tristan Taza les dice: quisiera hacer otra cosa, pero prefiere seguir siendo un idiota, un farsante y un bromista.
Sean sinceros por un instante: lo que les acabo de decir ¿es encantador o idiota?
Hay personas (periodistas, abogados, amateurs, filósofos) que inclusive consideran los negocios, los matrimonios, las visitas, las guerras, los congresos diversos, las sociedades anónimas, la política, los accidentes, los bailes, las crisis económicas, las crisis nerviosas, como variaciones de dadá. Como no soy imperialista, no comparto su opinión; más bien creo que dadá es una divinidad de segundo orden, a la que hay que colocar simplemente al lado de las otras formas del nuevo mecanismo de religiones de interregno.
La simplicidad ¿es simple o es dadá?
Me parezco bastante simpático.

Tristan Tzara (seudónimo de Samuel Rosenstock) nació en Moinesli, Bacau, Rumania el 16 de abril de 1896 y murió en París el 25 de diciembre de 1963.

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