August Strindberg / La más fuerte (Den starkare, 1888)

(Versión: Enrique Llovet, Ediciones MK, Madrid, 1981)

Rincón del “reservado” para damas de un café. Un sofá tapizado de terciopelo rojo. Varias sillas. Dos mesas, velador de hierro. Entra la Señora X. Viste de invierno, con abrigo y sombrero. Lleva al brazo unos paquetes. La Señorita Z tiene en el velador, ante ella, una botella de cerveza medio vacía. Está leyendo una revista. La deja y toma otra.

SEÑORA X.–¡Hola, Amelia!… ¡Querida Amelia! ¿Pero qué haces aquí sola el día de Nochebuena?… ¡Ni que fueses una solterona abandonada!…

(Z levanta la vista, hace un gesto de cabeza y vuelve a su lectura.)

Me da un poco de pena verte así, solitaria en un café, en vísperas de Navidad. Y… Sí… Sí… Ahora recuerdo el mal rato que me llevé hace unos años en París… Fue en un “restaurant”… y decían que estaban celebrando una boda… Pero el caso es que la novia leía los chistes de un periódico mientras el novio y los testigos se entretenían jugando al billar… Yo pensé… era lo lógico ¿no? Me dije… “Pues la verdad es que si empiezan así ¡vaya vida y vaya final que les espera!” Lógico ¿no?… Si el marido se pone a jugar al billar la noche de bodas y a la novia no se le ocurre nada mejor que leer chistes, pues… ¿No te parece? en fin, no se por qué me he acordado… Este es un caso muy distinto.

(Se acerca una camarera y sirve una taza de chocolate a la SEÑORA X. Sale.)

Te voy a decir una cosa, Amelia… Ahora que te veo así creo que habría sido mucho mejor si le hubieses retenido… Te acordarás de que yo fui la primera que te dije que le perdonaras. ¿Te acuerdas, verdad? Si me hubieses hecho caso, ahora tendrías un marido y un hogar. ¿O es que no te acuerdas del año pasado?

Yo creo que pasaste unas Navidades muy felices, en el campo, en casa de los padres de tu novio… Tú lo sabes… La felicidad de un hogar tranquilo te deslumbró… ¡Pero si querías dejar el teatro y todo! Sí, Amelia, sí… Después del teatro, claro, después del teatro, lo mejor que hay en el mundo es una familia y una casa… ¿No estás de acuerdo? No, me parece que no estás de acuerdo… Me parece que tú no tienes sensibilidad para esas cosas…

(La SEÑORITA Z hace un gesto de desdén. la SEÑORA X se lleva la taza de chocolate a los labios. Abre los paquetes y comienza a enseñar las compras de Navidad.)

Esto se lo he comprado a mis niños… Mira esta muñeca… Es para Lisa… Fíjate… mueve la cabeza y pestañea… ¿No te gusta?… Y ésta es una pistola para Maia…

(La SEÑORA X carga la pistola, apunta a la SEÑORITA Z y dispara. La SEÑORITA Z se asusta.)

Pero… ¿por qué te asustas?… ¿No te habrás creído que te iba a matar?… Ay, ay, ay. ¡Seguro que te lo has creído! ¡Qué tontería!… Que tú me quieras matar a mí sería muy normal… Al fin y al cabo soy yo quien se ha interpuesto en tu camino… ¡Eso no se te olvidará nunca, claro! A ti te da lo mismo que no me sienta culpable… A ti… Tú crees que yo he intrigado para que te echasen del Teatro Nacional… Y eso no es verdad… No he intrigado ni he dicho una palabra sobre ti… Pero, en fin… No me vas a creer… Crees que he sido yo y con eso te basta.

(Saca de una caja unas zapatillas bordadas.)

Este es el regalo para mi marido… Los tulipanes los he bordado yo misma… Entre paréntesis… No me gustan nada los tulipanes, pero como a él le encantan… Vivimos rodeados de tulipanes…

(La SEÑORITA Z sin poderlo evitar, aparta la mirada de la revista y da una ojeada a las zapatillas entre curiosa y burlona. La SEÑORA X calza las zapatillas en sus manos.)

¿Has visto qué pies tan pequeños tiene Bob?… Y, sin embargo, ¿verdad que anda muy bien? Bueno, perdona, tú… claro… como no le has visto en zapatillas, pues… no puedes…

(La SEÑORITA Z deja oír un par de carcajadas.)

¡Fíjate bien! ¡Fíjate!

(La SEÑORITA Z vuelve a reír.)

¡No sabes cómo se pone cuando se enfada!… Patalea como un niño chico… “En esta casa no hay nadie que sea capaz de hacer un buen café”… ¡Je!… “¿Pero es que no sabéis despabilar las mechas de esas luces?”… Y con el frío… con las corrientes de aire se pone histérico… Es que es muy friolero, ¿sabes?… Sobre todo los pies… “Hace un frío espantoso y esa estufa se está apagando… ¡sois idiotas!”.

(La SEÑORA X frota una zapatilla contra otra. La SEÑORITA Z vuelve a reír.)

Bueno… y no te digo nada cuando empieza a buscar las dichosas zapatillas… que por lo demás están siempre en el mismo sitio… al lado del armario, que es donde las deja María… María es la sirvienta…

Una no debe reírse de su marido… no está bien… Además que tampoco se lo merece… No, no se lo merece. Es cariñoso… es amable… Está muy bien, muy bien… Es el marido que te hubiera ido bien a ti, Amelia… Sí, sí, no te rías… ¿Qué? ¿Has dicho algo?… Además la fidelidad también cuenta y él es fiel ¿sabes?… fiel… Si tú supieras… bueno, yo lo sé porque me lo ha contado él mismo…¿Qué es lo que te hace tanta gracia? Cuando tuve que hacer la gira por Noruega, esa furcia de Federica se lo intentó conquistar… Una cerdada…

(Pausa.)

Si lo llega a intentar delante de mí le arranco los ojos. (Pausa.) Debes saber que no me enteré por fuera, sino que Bob mismo me lo contó. De todas formas no fue solamente Federica. (Pausa.) No, no… la verdad es que no me lo explico, pero… mi marido enloquece a todas las mujeres… a lo mejor buscan su influencia en el Ministerio… Las subvenciones, las giras, ya me entiendes… Tú misma, tú misma diste alguna que otra vuelta a su alrededor. por eso te tengo la confianza justa… la justa y nada más… Ya sé que tú no le importas lo más mínimo, pero… en cambio, me da la impresión de que tú estás como resentida con él…

(Pausa incómoda. Las dos mujeres se miran cara a cara.)

Vente esta noche a cenar a casa, Amelia… Anda… Esa será una buena prueba de que nos guardas rencor… Por lo menos a mí me resulta insufrible que estemos enfadadas… Claro que si tú crees que yo te cerré el camino… A no ser que… No, tampoco… Es idiota, pero no entiendo absolutamente nada de lo que está pasando entre nosotras.

(La SEÑORITA Z mira fijamente, con mucha curiosidad, a la SEÑORA X. La pausa se alarga.)

Ahora que lo pienso, la verdad es que nos conocimos de una forma muy rara… Me diste mucho miedo el día que te conocí… Tanto, tanto miedo que no me atreví a quitarte la mirada de encima. Fuí amiga tuya y… no me despedí de ti, de miedo que tenía a que te convirtieses en una enemiga… Y eso que cada vez que venías a vernos me costaba un disgusto… Estaba claro que mi marido no te podía aguantar. Tan claro que… bueno, como cuando una se pone un vestido que sabe que le cae mal… Sí, eso… ¡Mira que intenté por todos los medios que Bob fuese simpático contigo!… ¡Pero fracasé!… ¡No hubo nada que hacer!… Hasta que te salió aquel novio… Entonces, sí… Entonces empezasteis Bob y tú a ser amigos… bastante amigos… Parecía como… Parecía como si antes no os hubieseis atrevido a ser como sois o… bueno… como si ya pudieseis intimar sin miedo porque tú estabas fuera de… como a salvo… si entiendes lo que quiero decir… Tampoco he podido comprender nunca lo que vino después… Lo único que recuerdo es que jamás tuve celos de ti… ¡Qué raro! Cuando el bautizo… como te habíamos elegido madrina… le dije a Bob que te diese un abrazo y él te lo dio, sin más… Te lo dio y a ti se te cambió el color… Entonces no me di cuenta ni después tampoco… Se me olvidó aquella imagen, eso fue todo… ¡Pero ahora!

(Se levanta bruscamente.)

¿Por qué estás tan callada?… Desde que me he sentado aquí no me has dirigido ni una sola palabra… Yo, en cambio, he estado hablando y hablando… y tú me has dejado hablar sola… mejor dicho has estado mirándome y devanando mis pensamientos… Tú, sí, tú… Has hurgado en mi cabeza como hacen los gusanos con la seda de los capullos… Ideas… ideas raras… ideas sospechosas. Espera, espera, déjame pensar un poco… ¿Por qué rompiste tu noviazgo? ¿Por qué no has vuelto a venir a casa? ¿Por qué no quieres venir a pasar la Nochebuena con nosotros?

(La SEÑORITA Z hace un ademán como si quisiera responder.)

No, no… cállate, cállate ahora… Ya no necesito que me digas nada… Ya está todo claro… todo en orden… Ya sé todos los porqués… ya tengo el rompecabezas listo… Ya lo veo…

(La SEÑORA X continúa su discurso en tono despectivo.)

Lo que no tengo es ánimo para estar sentada a tu misma mesa.

(Cambia los paquetes de mesa.)

Por eso he tenido que quedarme poco menos que ciega, bordando tulipanes; porque A TI te encantan los tulipanes…

(Tira al suelo las zapatillas.)

Y por eso fuimos a veranear a orillas del lago Malara… porque el mar no te gusta.
Mi hijo se llama Eskil que era el nombre de tu padre… Y he tenido que usar los colores que tú usas… y he tenido que leer los libros que a ti te gustan… y he comido lo mismo que tú comes… y he bebido lo que tú bebes… el chocolate sin ir más lejos y, además, incluso, incluso… ¡Dios mío! ¡Dios mío!… ¡Qué espanto!… ¡Y qué villanía!… Todo, absolutamente todo, ha llegado hasta mí trayendo tu marca… Todo… hasta tu sensualidad… Has entrado dentro de mí como los gusanos en las manzanas… Has ido poco a poco royéndome… cavando… perforando… para convertirme en un poco de polvo negro envuelto en una piel arrugada… Por eso quería escapar de él… Pero no era fácil… Has estado siempre delante de mí tratando de fascinarme con tus ojos negros… igual que las serpientes… Yo sabía que podía volar, claro, pero que tendría que volar hacia ti… Me ahogaba… Y me ahogaba porque estaba en el agua, porque tenía atados los pies y porque cuanto más braceaba más y más me hundía… Tú estabas en el fondo… Eres un cangrejo gigante que me esperaba feliz para destrozarme entre tus pinzas… Está bien, ya me tienes… ¡Te odio! ¡Te odio con todo mi cuerpo y con toda mi alma…! ¡Te odio!… Te odio porque estás ahí sentada… fría… indiferente… sin nervios y callada… porque te da igual que haya luna llena o que no haya luna… porque no te importa que sea Navidad o Año Nuevo… ni que otros seres humanos sean felices o desgraciados… No te importa nada… No puedes sentir odio y no puedes sentir amor… Pareces una cigüeña estúpida, inmóvil delante del agujero de un ratón… No le puede atrapar, claro… Pero puede esperar tranquilamente a que se asome… Y eso es lo que estás haciendo aquí… en tu rincón del café… ¿No sabes que le llaman “La Ratonera”?… Y se lo llaman por ti… porque te pasas aquí horas y horas leyendo la prensa para enterarte bien, muy bien enterada, de quien ha tenido una desgracia familiar… de quien se ha arruinado… de a quien han echado por fin del teatro… Vives de eso… de esperar que la vida te entregue alguna presa… Repasas tu vida y cuentas tus éxitos como si fueses el capitán de un barco hundido… o… o… una diosa que espera los sacrificios humanos… ¡Pobrecita Amelia! ¡Pobre! ¡Pobre! Me das mucha lástima porque todo eso es verdad… Pero también es verdad que eres una desgraciada y como eres una desgraciada te sientes herida y como te sientes herida te vuelves pura maldad. No es que yo sea buena… Es que no puedo enfadarme contigo; eres demasiado débil… Por eso me tiene sin cuidado lo que hayas tenido o no hayas tenido con Bob… ¿Cómo me va a importar a estas alturas? ¿Qué más da qie hayas sido otra o hayas sido tú quien se ha esforzado tanto para enseñarme a tomar chocolate?

(Bebe un poco de chocolate.)

La verdad es que el chocolate es una bebida muy sana… Y gracias también si eres tú quien me ha enseñado a vestirme… Mi marido es feliz y yo he ganado exactamente todo lo que tú has perdido… Por supuesto… Hay síntomas que no engañan… Has perdido y lo has perdido todo… A lo mejor pensabas que yo no iba a luchar… que iba a hacer como tú… esconderme… retroceder… Sí, ahora sabes que te equivocaste… porque yo no me retiro… Yo no abandono el campo… Yo no quiero vivir mezquinamente quedándome sólo con las sobras de los demás… No… Y por eso… por eso me parece que soy la más fuerte… la prueba es que tú no has recibido nada de mí y en cambio has tenido que ir entregando todo lo que tenías. ¿Te acuerdas de aquel cuento de los ladrones? Ahora puedes despertarte y empezar a contar todo lo que yo te he quitado… que ni siquiera es robar porque nada tiene valor en tus manos… Tú lo esterilizas todo… tanta pasión y tanto tulipán y no has sido capaz de retener a un hombre… Yo, en cambio… Yo he aprendido la vida en la vida… Tú la buscabas en los libros… Tu padre se llamaría Eskil, pero el Eskil de hoy es mío… ¿No quieres contestar, verdad? Siempre callada… siempre… Hubo un tiempo en que creí que tus silencios eran una gran fuerza… me equivoqué… te callas porque no tienes nada que decir… ¡Estás vacía!

(Se levanta y guarda las zapatillas.)

Me voy a casa con mis tulipanes… con TUS tulipanes… Fuiste incapaz de aprender algo de los demás… incapaz de vivir y de templarte de una vez… Por eso estás destrozada, como una caña seca… ¡Y ahora, mírame a mí! Adiós, Amelia, gracias por tus clases… Y gracias por haber enseñado a mi marido a quererme… Me voy a casa… Tengo ganas de hacer el amor con él.

(Sale.)

OSCURO

* * *

Johan August Strindberg nació en Estocolmo, Suecia el 22 de enero de 1849 y falleció el 14 de mayo de 1912 en esa ciudad.

Obras principales:

El librepensador (Fritänkaren, teatro, 1870)
En Roma (I Rom, teatro, 1870)
Maestro Olof (Mäster Olof, drama histórico, 1872)
La habitación roja (Röda rummet, novela, 1879)
El nuevo reino (Det nya riket, novela, 1882)
Viaje de Pedro el afortunado (Lycko-Pers resa, drama, 1883)
Pequeño catecismo para la clase baja (Lilla katekes för underklassen, 1884-85)
Casados I y II (Giftas I–II, narraciones cortas, 1882–1891)
Utopías en la realidad (Utopier i verkligheten, narraciones cortas, 1885)
El hijo de la sierva (Tjänstekvinnans son, novela autobiográfica, 1886–1909)
Gentes de Hemsö (Hemsöborna, novela, 1887)
Alegato de un loco (En dåres försvarsdal, novela autobiográfica, 1887–1895)
El padre (Fadren, drama, 1887)
La señorita Julia (Fröken Julie, drama, 1888)
La más fuerte (Den starkare, monólogo, 1888)
Acreedores (Fordringsägare, drama, 1888–1889)
El paria (Paria, drama, 1889)
El romántico campanero de Ranö (Den Romantiske Klockaren På Rånö, novela, 1889)
A orillas del ancho mar (I Havsbandet, novela, 1890)
Inferno (Inferno, autobiografía, 1898)
Camino a Damasco (Till Damaskus, trilogía dramática, 1898–1904)
La saga de los Folkunga (Folkungasagan, drama, 1899)
Erik XIV (Erik IV, drama, 1899)
La danza de la muerte (Dödsdansen, drama, 1900)
Carlos XII (Carl XII, drama histórico, 1901)
Cristina (Kristina, drama histórico, 1901)
El sueño (Ett drömspel, drama, 1901)
Gustavo III (Gustaf III, drama histórico, 1902)
Solo (Ensam, novela autobiográfica, 1903)
Banderas negras (Svarta fanor, novela, 1907)
El banquete techado (Taklagsöl, novela, 1907)
El chivo expiatorio (Syndabocken, novela, 1907)
La tormenta (Oväder, drama, 1907)
La casa incendiada (Brända tomten, drama, 1907)
La sonata de los espectros (Spöksonaten, drama, 1907)
El pelícano (Pelikanen, drama, 1907)
La carretera (Stora landsvägen, drama, 1909)

Greg Williams / Love Me Tender (Ámame tiernamente)

Greg Williams es un fotógrafo inglés. Es conocido por sus películas y su trabajo de edición, y por haber sido uno de los primeros en utilizar la tecnología de video digital.

Williams comenzó su carrera como fotógrafo de guerra antes de cambiar al trabajo de edición y a las películas que ha sido presentado en las revistas Vogue Italia, GQ, Vanity Fair y Esquire. Williams es el fotógrafo oficial de BAFTA (British Academy of Film and Television Arts). ha tomado fotos en el set y en las campañas de posters para los films Casino Royale, Quantum of Solace, The Bourne Ultimatum, Robin Hood y King Kong. Las personas que ha retratado incluyen a Kate Beckinsale, Daniel Craig, Megan Fox, Robert Downey Jr. y Sean Penn. Sus trabajos publicitarios incluyen campañas de posters para Omega Watches.

gregwilliams.com

Luis Diego Fernández / El regreso libertino (La explotación genital en la maquinaria cultural)

(Publicado en Perfil, 15.7.2012, perfil.com)

El libertinismo de antaño, ahora devenido género pornográfico, alimenta la matriz de un fenómeno occidental inacabable.

Lecturas

Lecturas. De Filosofía en el tocador, del marqués de Sade, a Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James, un abanico literario dedicado a las pasiones de la carne.

“He nacido para el libertinaje. Soy un animal anfibio; amo todo, me divierto con todo, quiero reunir todos los géneros, ¿no es una extravagancia querer conocer a este ser singular?” D.A.F., Marqués de Sade

Lo explícito no puede ser más mostrado hoy: paradoja impúdica. De allí la pregunta que deberíamos formularnos es: ¿dónde está lo verdaderamente explícito en materia sexual? Signos: a comienzos de este año la productora Pol-ka lanzó la serie Condicionados en el prime time de Canal 13, tomando como eje la historia de un director de cine pornográfico vernáculo y decadente, y su mundo heterodoxo en clave familiar y costumbrista. Otro paso más en este mapa de sentido es el auge editorial del libro Cincuenta sombras de Grey, de la escritora británica que firma bajo el seudónimo de E.L. James: éxito rotundo que incorpora en una trama “romántica” elementos de erotismo sadomasoquista inéditos para un best seller clásico, bien escrito y que no sale de las características prototípicas. En este sentido, algunos críticos han dado en llamar mummy porn a este tipo de literatura comercial con rastros pornográficos que practica James: algo así como ensamblar descripciones de sexo explícito en un marco de novela rosa tradicional.

Que la pornografía es mainstream desde hace tiempo no es novedad; las cifras hablan: una industria que se estima que mueve más de 13.000 millones de dólares al año. Un territorio colosal y sistematizado: desde estilos y estéticas diversas, más o menos hardcore, hasta un star system consolidado y marcado por estrellas singulares –desde Linda Lovelace y Traci Lords, a Jenna Jameson, Belladonna, Nina Hartley y la reciente Sasha Grey–, muchas de ellas con libros editados, en los cuales reflexionan casi como intelectuales específicas sobre su oficio y sus prácticas. Ahora bien, ¿qué podemos inferir de todo este arsenal significante? A veces el dato no aporta un indicador conclusivo y tajante, pero hay que ser ciego para no ver que la pornografía, y el discurso libertino implícito en torno a ella, ya forma parte de la cultura popular, hasta permitirnos llegar a articular una expresión tal como “porno para mamis” (cuando en verdad el porno se escondía de las mamis).

Porno viene de porné, en griego, la grafía de la prostituta: son historias de putas. La porné es la grafo de la puta que en la antigüedad griega y latina ha sido central y compañera de hombres notables: de Pericles a Epicuro (ambos vivían con meretrices), de las damas ligeras del travestido Arístipo de Cirene al poeta latino Horacio, que frecuentaba casas de placer. El grafo de la puta narraba esas historias de burdeles a los cuales asistían los políticos, guerreros e intelectuales de nota. La puta (hoy representada en la pornostar), en algún sentido ha devenido el emblema y el símbolo (en la última década) de la mujer libertaria y cultivada, que reivindicaba en los tiempos antiguos su territorio de autonomía por fuera de la familia: una forma de feminismo. Desde las Venus paleolíticas graficadas con falos prominentes hasta la exhibición de la cocina del cine pornográfico en series en horarios centrales de televisión y best sellers con elementos sádicos para mamás, parece que asistimos a una suerte de oleaje que coloca al linaje libertino, del cual la pornografía es depositaria, en un sitio insólito pero siempre perecedero. Si, como Michel Foucault bien señaló, la era victoriana, lejos del puritanismo, fue la eclosión del discurso libertino y de las sexualidades polimorfas y heréticas (por fuera de la mera cópula reproductiva heterosexual), hoy estos discursos darían cuenta de un regreso avant la lettre. Como sea, la historia de la filosofía libertina es extensa y apasionante, y su continuidad la vemos en la pornografía triunfante de estos tiempos, cuando las madres compran novelas sadomasoquistas y las actrices porno tienen pretensiones intelectuales.

El término “libertino” adviene de libertinus, palabra usada en latín para denominar al “esclavo liberado por su amo”, emancipado. Posteriormente, Juan Calvino la emplea (en 1545) para referirse a “herejes que piensan libremente y niegan el pecado”. A partir de allí se la usa en sentido peyorativo como impío, incrédulo, ateo, licencioso, desvergonzado o lujurioso. El modelo de libertino aparece en escena a partir de la figura literaria de Don Juan, de Tirso de Molina –luego reciclada múltiples veces en Byron, Molière y otros–. Aunque algunos remitan a Giacomo Casanova, lo propio es que éste iba de cacería y no hacía un elogio del sexo tarifado, como suele ser evidente en el libertinismo más orgulloso: la actitud de Casanova, en rigor, es la de un amante compulsivo, no la de un libertino como Sade. Más sexual y menos esteticista que el dandy, el libertino es un antecedente del playboy que creara Hugh Hefner en el siglo XX. Para el libertino la razón es el cuerpo, y todo aquello que vaya contra o normativice sus pulsiones, instintos y deseos es negado e inmoral.

A grandes rasgos, podemos denominar filosofía libertina al pensamiento que va desde la muerte de Michel de Montaigne en 1592 al deceso de Baruch Spinoza en 1677. Es una vertiente del pensamiento barroco que luego se extiende en los ultras de la Ilustración con el caso de Sade en el siglo XVIII. La filosofía libertina es de inspiración montaigneana, es decir, los Ensayos son el disparador de su desarrollo y fundan su visión de mundo. A riesgo de resultar forzados pero claros, podemos hablar de dos formas de libertinismo: el libertino erudito, es también llamado “librepensador” y “epicúreo”, como Pierre Gassendi, y, por otra parte, el libertino de costumbres, el disoluto en prácticas sexuales, como el Marqués de Sade. Sin embargo, la separación de ambos es menor ya que todos, en algún sentido, pertenecen a las dos categorías. El libertino erudito suele ser libertino sexual.

Tanto Cyrano de Bergerac, Julien Offray de la Mettrie, como D.A.F. Marqués de Sade marcan el lineamiento de este pensamiento: los tres racionalistas, de costumbres sexuales disolutas, moralmente inmanentes, aristócratas y en gran medida narcisistas. El mito donjuanesco está en ellos. Poco se sabe de Cyrano de Bergerac. Nació en 1619 en Toulouse y padeció una “enfermedad secreta”, que todo indica que fue sífilis. Las fuentes no marcan si fue homosexual o bisexual –lo segundo es más probable, como casi todo libertino–. En 1655 murió porque una viga se cayó en su cabeza, y nos legó un año antes sus Cartas satíricas y amorosas como expresión de su pluma. La mejor definición de Cyrano es libertario, siempre decía para despedir a sus amigos: “Pensad en vivir con libertad”.

La Mettrie fue una suerte de Sócrates en Hipócrates. Sufre un síncope cardíaco y a partir de allí toma el ideario de Epicuro y Montaigne como sus filosofías de cabecera. ¿Cuál es su ideal? La voluptuosidad construida bajo la razón. El arte de gozar obedece a la voluntad. Muere por indigestión de faisán y trufas a los 45 años. Sus grandes placeres eran las prostitutas, actrices de burlesque, la pintura, el teatro, la conversación, la galantería, el vino y la mesa. La filosofía de La Mettrie, expresada en el Discurso sobre la felicidad (1748), tiende a aceptar lo que la naturaleza nos ofrece sin remordimientos. La Mettrie desarrolla un auténtico hedonismo donde la voluptuosidad es asunto del corazón y el exceso es placer sin disfrute. Una moral de la felicidad individual, del instinto, que rechaza las convenciones sociales.

El Marqués de Sade estudió con los jesuitas. Su vida (1740-1814) no hay que verla como un espejo en el que inspiró sus obras lujuriosas y criminales. Si bien su existencia fue excesiva, no tuvo una relación directa con la apología de la destrucción a la que han llegado algunos de sus textos más extraordinarios. Sade era aristócrata y ateo, y fue despreciado por Napoleón, que ordenó su arresto por depravación, luego de calificar a Justine como un texto abominable. Quizá lo más importante de su aporte filosófico sea el concepto de “isolismo” y sus reflexiones dialogadas encarnadas en la figura del filósofo libertino y sodomita Dolmancé, protagonista de La filosofía en el tocador (1795), su texto más conceptual. Para Sade es claro: el hombre es corporalidad material pura, un fragmento incapaz de comunicarse con los demás. Una mónada solitaria. Por ello, existen dos tipos: los fuertes, amos, y los débiles, esclavos. Los primeros sojuzgan a los débiles. Lo interesante de Sade habrá sido introducir la reflexión sobre el sexo en la filosofía. El proyecto de Sade es de un egoísmo integral: el placer es la única ley a la que obedecer. Y siempre se debe elegir lo que el deseo reclama sin tener en cuenta las consecuencias en el otro. La libertad será la de someter a cualquiera bajo los deseos de uno. Contra el pacto social, Sade propone una sociedad libertina secreta –el Castillo de Silling en la Selva Negra, epicentro de Los 120 días de Sodoma–, donde el lema será: “probar todo para no estar a merced de nada”. Esta perfecta autonomía del libertino sadiano se acerca, aunque parezca extraño, a una suerte de neoestoicismo moderno. El hombre sadiano está solo y lo acepta; su energía sexual (libido) desbordante implica su singularidad. El libertinismo de Sade, en algún sentido, conlleva un arte de vivir, ya que si bien la lujuria no tiene límite, sí tiene orden. El código de Sade es la condición para el goce desenfrenado. Si bien en su vida tuvo excesos y transgresiones –prácticas homosexuales, fetichistas, etc.–, las pasiones de Sade fueron la escritura –su profusa y grafómana obra así lo prueba–, los paseos y las mujeres ligeras del teatro. Su influjo en el siglo XX es evidente en grandes mentes: desde Pierre Klossowski a Georges Bataille y Michel Foucault.

El libertino argentino, al igual que el libertino europeo, está atravesado por las mismas obsesiones: el alcohol, las mujeres ligeras (la prostituta de piringundines y tanguerías, pero también la vedette de revista o el travesti), el dandismo lumpen y cierto hedonismo neobarroco. Resulta indudable que existe un claro libertinismo en la vida de Domingo Faustino Sarmiento: su vida orgiástica, tal como testimonia en los registros de gastos de su viaje balzaciano, como diría David Viñas –allí leemos “orjía” (sí, con j)–. Pero también estas esquirlas pornográficas aparecen en las obras de Barón Biza, Lascano Tegui y, desde luego, en Osvaldo Lamborghini, Néstor Perlongher y Copi. Todo ello trasunto en escrituras libidinales que rompen el corset del género: autores degenerados y transversales.

En alguna medida, las variaciones de la categoría libertina se resignifican y actualizan en el siglo XX en la literatura de Osvaldo Lamborghini, en particular en su obra final inacabada titulada Teatro proletario de Cámara (1982-1985): apogeo de imágenes pornográficas de revistas no exentas de cierto refinamiento en sus intervenciones. En Lamborghini no hay sexo sin violencia y abuso de poder. Son relaciones inescindibles. Siguiendo a Foucault en el Prefacio a la transgresión, podemos decir que la categoría de transgresión implica dos cuestiones: la sexual, la anomalía de los cuerpos, y, por otra parte, la discursiva, de la flexión de la lengua, la incorporación o contaminación de lo plebeyo, vulgar, soez, en el marco de la jerga filosófica o psicoanalítica. Transgredir, en este sentido, es profanar o pervertir, esto es: desactivar un viejo uso para generar nuevos. La transgresión es una categoría estética en Lamborghini. Esa matriz ya está en El Fiord: una revolución política y pornográfica: pornopolítica. Todos los personajes de Lamborghini son pedazos de carne (“carne social”) movidos por la única dirección posible: la pulsión. Por fuera de valores o instituciones, el decir mismo está desestabilizado por lo sexual.

Si lo transgresivo propio de todo discurso libertino hoy está corrido, tenemos que avanzar hacia otros territorios: eso ya lo muestran las producciones del cine pornográfico más extremas –donde se ve desde transexualidad hasta bondage–: la relación heterosexual tradicional mostrada de forma explícita ya no aporta nada a esa carga de lo explícito: cuando se corre la línea, sólo queda bajar y bajar, y el discurso del libertinismo que encalla en el género pornográfico avanza en esa política libertaria hacia variantes que destruyen todo tipo de “monosexualismo”. Quizá lo libertino siempre haya requerido esa instancia de corrimiento permanente hasta llegar a lo no dicho, hasta que, efectivamente, es mencionado y mostrado, y asimilado en el mercado dominante. Si lo aceptado es lo explícito, lo transgresor deberá bucear una vez más. Ya lo dijo Paul Valéry: “lo más profundo es la piel”. Las combinaciones revelan su potencia, y el pudor siempre reclama no ser reconocido.

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Orgías de la  patria

Sarmiento fue un libertino sexual, un hombre del siglo XIX –además, un dandy, flaneur y bon vivant, como testimonia en sus viajes con profusos gastos en vestimenta y gastronomía–. A sus ya citadas orgías parisinas, hay que agregar su intención de “violar” a Mariquita Sánchez –de la que era muy buen amigo–. Sarmiento describe la erección que padeció al charlar y verla, y que tuvo que ocultar simulando mirar un cuadro. Su visión escéptica del matrimonio es lógica: “se apaga con la posesión”, le señala en una carta a un primo en 1843. Sin embargo, Sarmiento se casó con la chilena Benita Martínez y tuvo dos hijos. Pero su gran amor fue Aurelia Vélez Sarsfield.

En algún sentido, Palermo, como barrio libertino de principios del siglo XXI, modifica el principio sarmientino, y dice: “barbarie en la civilización”. No hay dicotomías ni exclusiones. Lo “bárbaro” del exceso, del instinto, se da en lo “civilizatorio” porteño y específicamente palermitano. Es interesante pensar entonces en la variación del territorio hedónico en la ciudad: la pata enófila/gastrónomica y del espectáculo; los bosques, delimitan la zona roja de travestis y del “negocio del deseo”.

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Osvaldo Lamborghini: libertinaje y pornopolítica

En abril de 1985 escribe Osvaldo Lamborghini una carta desde Barcelona, donde residía, en la que señala lo siguiente: “me puse un tallercito para pintar todo el material porno que consumo. Es eclesial. Las caras bestcelestiales de las mujeres gozando, ardiendo en technicolor –mal impreso en España–, es decir, impreso por Goya: chorreando de la vulva sobre el peligro (pene) amarillo. Delicias expresionistas. Los artistas del género ya lo están despreciando”. Sobre esta obra inconclusa señaló Ricardo Strafacce: “Los textos del Teatro Proletario de Cámara reproducían, de otra manera, la receta (política y pornografía) de El Fiord. El resultado, sin embargo, distaba del brillo de aquel texto inaugural y la puesta en página de aquellas digresiones políticas precedidas, sucedidas o interrumpidas por el desparpajo multicolor de penes, vaginas, nalgas, pechos, bocas, manos e incluso pies en todas las combinaciones imaginables revelaba que la explicitación plástica del deseo (o del “sexo sin objeto y sin objetivo”) era demasiada compacta (las muchachas de las fotografías eran, en general, bellísimas; los hombres, apetitosos)”.

La literatura de Osvaldo Lamborghini puede ser grotesca, un género imposible, una subversión del lenguaje y una perversión textual. La identidad se reduce a puro cuerpo: mutante y fuera de género. Cuerpo transexual. Cuerpos anómalos, fuera de ley. De allí, entonces, la expresión pornopolítica. Lo libertino en clave local viene de esta impresión política.

* * *

Luis Diego Fernández nació en Buenos Aires en 1976.

- Licenciado en Filosofía con Diploma de Honor (Universidad de Buenos Aires), especializado en filosofía contemporánea y estética. Ensayista.

- Ha dictado seminarios y conferencias en Universidades y en Instituciones: Posgrado de la Facultad de Derecho de la UBA, Universidad ESEADE, Centro Cultural de España en Buenos Aires, Colegio de Abogados de Necochea, Fundación Internacional Jorge Luis Borges, Escuela Argentina de Sommeliers, Centro de Estudios Contemporáneos y en el Campus Virtual de la Asociación de Pensamiento Penal, con el aval de la Universidad Nacional del Comahue. Desde hace 5 años dicta cursos privados en librerías y espacios culturales.

- Es autor del ensayo Furia & Clase (Paradoxia, 2009). Ideó, editó, prologó y coordinó laAntología del ensayo filosófico joven en Argentina (Fondo de Cultura Económica, 2012).

- Trabajó durante 10 años continuos en editoriales líderes de la industria editorial argentina e hispanoamericana (Yenny/El Ateneo, Gedisa y Random House Mondadori), de la cual tiene un amplio conocimiento.

- Colabora desde hace 8 años con los siguientes medios: Revista Ñ de Clarín, Diario Perfil, Revista El ojo mocho, Revista Brando, Revista Gata Flora, Revista Menú, Guía Cultural La Celeste (Uruguay), Revista virtual Cibertronic de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

- En 2010 fundó y dirige EF Escuela de Filosofía, dónde dicta cursos y charlas.

- Es creador de la Cata de Ideas, un evento que tiene la finalidad de acercar la filosofía a un público mayor.

(De ar.linkedin.com/in/luisdiegofernandez)

Su blog es ldflounge.blogspot.com.ar

Guillermo Raffo / Casablanca

(Publicado en Perfil, 10.2.2013, perfil.com)

Buen día. Ajusten el IQ unos treinta puntos más abajo de lo habitual, porque hoy vamos a escribir para caraduras. No me refiero al kirchnerismo. El adjetivo cándido que eligieron los pasajeros de Buquebus para molestar al viceministro de Economía describe una característica evidente, pero también superficial. El kirchnerismo emite bullshit en un espectro muy amplio, admite en sus filas tanto a convencidos como a cínicos, no son todos caraduras. Los cínicos obviamente sí lo son, pero su longitud de onda es menor comparada con la de los otros, son como los rayos gamma. Los convencidos, en cambio, son esenciales al movimiento-clan-tribu-mafia-partido gobernante, y no pueden ser caraduras, porque se la creen. Entre esos dos extremos hay una mayoría de exponentes mixtos, con porcentajes de cinismo y de demencia que varían en cada caso. Dialogar con cualquiera de ellos es inútil, lo comprobé personalmente con experimentos muy diversos que dieron todos un resultado negativo. Así perdí cinco años de mi vida conversando con idiotas, pero por lo menos lo hice en público y está documentado; nadie podrá decir que no lo intenté, con la mejor voluntad del mundo.

Me interesa hoy dirigirme a los otros caraduras; a los embanderados de la civilidad repentina, a los que predican que la violencia debe detenerse y que la violencia es decir “caradura”. Mentira. En realidad, no me interesa en absoluto, preferiría rebozar y freír mis propios ojos, pero no me queda más remedio, porque en una semana saturada de reflexiones supuestamente profundas sobre el malestar en la cultura, no encontré ni una que evitara condenar el abucheo a Kicillof cuando volvía de sus vacaciones.

Los abucheadores –veinte o treinta personas unidas por la casualidad y una frustración común– fueron disciplinados hasta por quienes intentaron entenderlos. Incluso la ínfima minoría que se animó a defender el derecho a protestar, se vio obligada a aclarar que los abucheadores no lo habían hecho bien: inoportunos, maleducados, insensibles. Si no consiguen convertirse en Oscar Wilde, los abucheadores deberán callarse la boca para siempre.

Nadie les agradeció –permítanme ser el primero– por aportar una módica dosis de catarsis a una situación que sigue siendo igual de insostenible, pero ahora por lo menos es más clara. También celebro que no se hayan apartado de los límites de la ley, y que hayan encontrado una palabra precisa y descriptiva –pero al mismo tiempo suave, inocente, de señora gorda– para calificar al responsable de una situación de injusticia tan evidente que ni los más escandalizados paladines del decoro pudieron ignorar. Tan difícil era cuestionar el abucheo, que el aparato de propaganda del Gobierno tuvo que hacer correr el invento de que insultos mucho peores, racistas, se habían escuchado durante el incidente. Pese al entusiasmo de Ernesto Tenembaum, esa versión no prendió mucho, porque es mentira.

No sé si alguna vez les pasó que, mientras están escuchando música, alguien se ponga a cantar otra cosa. Es muy irritante. Es mucho peor aun si uno está feliz, tocando y cantando algo con sus amigos, y un grupo hostil irrumpe interpretando una música distinta, cada vez más fuerte, con la intención de silenciar a los que estaban cantando antes. Coincidiremos en que se trata de una espantosa falta de respeto. Esto que describo es, sin embargo, lo que pasa en una de las escenas más celebradas de una de las películas más famosas de la historia. Hay cuatro nazis cantando, viene Victor Laszlo y pide La Marsellesa. Gana La Marsellesa. ¿Por qué nadie objeta la falta de respeto en la que incurren Victor Laszlo y sus acompañantes? Porque los nazis son malos y los oprimen, tienen más poder que ellos. Este detalle es igualmente aplicable a la situación en el Buquebus, pero por algún motivo nadie parece haberse dado cuenta.

Todos se dieron cuenta, por supuesto. Todos lo saben. Pero no pueden permitirse el lujo de reconocerlo. Si el abucheo a Kicillof es legítimo, entonces ellos están necesariamente en falta por haberse callado durante diez años. Concluyen entonces, por conveniencia, que no debe ser legítimo. Con esa lógica siniestra funciona la inverosímil invocación a los buenos modales que vengo escuchando desde hace meses, siempre pronunciada por gente a la cual los modales no le importaron nunca.

Desde la época de los colonos puritanos hasta nuestros varios gobiernos militares, pasando por la era victoriana, los buenos modales fueron usados muchas veces como instrumento de control social, casi siempre para sostener un orden injusto cuyos fundamentos teóricos empezaban a flaquear. Es una maniobra perversa que perpetúa la opresión y corrompe la idea –saludable, en teoría– de que los buenos modales son importantes. Es cierto que son importantes, pero como piso de reconocimiento y respeto a los demás; no como mandato cultural que le permita a un subconjunto de la sociedad hacer cualquier cosa con el resto. Si viene un ladrón a mi casa, no le ofrezco un café: llamo a la policía.

Cuando no hay policía, las cosas se complican. No es sorprendente que el recurso de “los modales” intente ponerse de moda en un país sin ley ni justicia: a algo hay que recurrir para protegerse. Nelson Castro denuncia que lo echan de un bar por sus opiniones pero se niega a identificar el bar para evitar represalias violentas que imagina. ¿Dónde vive? ¿En Deadwood? Nelson Castro asume que, de hecho, no hay ley, entonces decide administrarla él. Es un disparate. Los modales no pueden reemplazar a la ley ni a la justicia, ni pueden ser invocados como escudo cuando ninguna de las dos funciona. Veinte años de Tinelli, rock chabón, aguante y barras bravas. ¿Ahora te preocupan los modales? No te creo nada, salvo que me expliques por qué tardaste tanto en darte cuenta.

El Gobierno podría –debería– haber desactivado esta escalada haciéndose cargo de su responsabilidad. Kicillof podría haberles dicho a los abucheadores: “Disculpen. Ahora estoy de vacaciones, y con intimidarme no resolvemos nada. Trabajo para ustedes. Me preocupa mucho que su percepción colectiva sea que soy un caradura. Este es mi teléfono. Llámenme en horario de oficina”. Si faltaron reflejos, podría haber hecho lo mismo en conferencia de prensa al día siguiente. Y si él es incapaz de hacerlo, el Gobierno podría haber designado a otra persona para que rindiera cuentas. En cambio, redoblaron la apuesta. Porque no quieren menos violencia, quieren más.

Veinte tipos sanos –o no completamente enfermos– se encontraron de casualidad con el responsable de injusticias que sufren a diario y le dijeron “caradura”. Escándalo. La oposición juntó a mil caraduras muy caraduras en los medios, todos practicantes del equidistantismo ilusorio, repudiaron el hecho, horrorizados. Macri dijo que era inaceptable; Alfonsín, que era “un abuso”. Disculpen los modales, pero váyanse a la mierda.

La lapidación de los abucheadores es más que un síntoma: es garantía de anomia y desolación por muchos años. Si todas las voces autorizadas coinciden en que acatar reglas injustas es mucho mejor que rechazarlas, nuestra única esperanza es el recambio generacional, a largo plazo, después de la castástrofe inevitable que me alegra no estar ahí para sufrir cuando suceda.

Mientras tanto, reclamo al menos para nosotros, los que no nos volvimos locos del todo, la capacidad de rechazar esa extorsión. Dentro de la ley, la catarsis es nuestro derecho. Dejarse apretar por Moreno no es algo de lo cual uno pueda jactarse, pero tiene claros atenuantes: Moreno tiene poder, armas y guantes de boxeo. Ahora, ¿dejarse apretar por Macri, Majul, Moreau, Tenembaum, Morales Solá, Felipe Solá y Humberto Tumini? ¿La verdad? Hay que tener vocación de pelotudo.

* * *

Guillermo “Huilli” Raffo tiene 43 años, es escritor y cineasta. En 2004 lanzó el blog Los Trabajos Prácticos (bonk.com.ar) donde han colaborado Tomás Abraham, Esteban Schmidt, Quintín, Ivana Steimberg, Santiago Llach, Hernán Iglesias Illa, Guillermo Piro, Eliseo Brener, Fabián Casas y Roberto Gargarella.

Estudió cine en Buenos Aires, después se fue a Los Angeles a hacer un posgrado en la University of Southern California gracias a una beca Fulbright. Volvió en 2001 y nuevamente partió, esta vez a Madrid y, cinco años después, llegó a Londres, East Sussex, donde vive de escribir guiones de cine.

El libro HolyFuck (2011) es una selección de textos publicados en el sitio entre 2004 y 2010, y fue publicado por GarrinchaClub.

(Datos obtenidos de la nota de Luciana Vázquez, “El creador del blog Los Trabajos Prácticos, un outsider”, lanacion.com.ar)

Christian Martin Weiss, fotógrafo, ilustrador y diseñador gráfico

Christian Martin Weiss nació en Alemania y reside en Munich.

christian-martin-weiss.com

christianmartinweiss.wordpress.com

Roberto Juarroz, poeta y ensayista

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(Poesía Vertical XI, 1 Parte 2)

No tenemos un lenguaje para los finales,
para la caída del amor,
para los concentrados laberintos de la agonía,
para el amordazado escándalo
de los hundimientos irrevocables.

¿Cómo decirle a quien nos abandona
o a quien abandonamos
que agregar otra ausencia a la ausencia
es ahogar todos los nombres
y levantar un muro
alrededor de cada imagen?

¿Cómo hacer señas a quien muere,
cuando todos los gestos se han secado,
las distancias se confunden en un caos imprevisto,
las proximidades se derrumban como pájaros enfermos
y el tallo del dolor
se quiebra como la lanzadera
de un telar descompuesto?

¿O cómo hablarse cada uno a sí mismo
cuando nada, cuando nadie ya habla,
cuando las estrellas y los rostros son secreciones neutras
de un mundo que ha perdido
su memoria de ser mundo?

Quizá un lenguaje para los finales
exija la total abolición de los otros lenguajes,
la imperturbable síntesis
de las tierras arrasadas.

O tal vez crear un habla de intersticios,
que reúna los mínimos espacios
entreverados entre el silencio y la palabra
y las ignotas partículas sin codicia
que sólo allí promulgan
la equivalencia última
del abandono y el encuentro

(para Jean Paul Neveu)

*

(Poesía Vertical XIV, 105)

De un abismo a otro abismo.
Así hemos vivido.
Y cuando nos tocaba el interludio
de una zona de aire,
donde es fácil respirar y sostenerse,
añorábamos sin querer el abismo,
que nos ha amamantado con la nada.

Desde el fondo del ser trepa un ensalmo
para pedir, cuando llegue la muerte,
que todo sea un abismo, no otro rumbo.
Tal vez en él nos crezcan alas.

Adentro de un abismo siempre hay otro.
Y si no hay diferencia habrá distancia.
Sólo nos falta hallar y ser tan sólo
la distancia de adentro del abismo.

*

(Poesía Vertical I, 9)

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que solo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.

*

(Poesía Vertical III, 2)

El otro que lleva mi nombre
ha comenzado a desconocerme.
Se despierta donde yo me duermo,
me duplica la persuasión de estar ausente,
ocupa mi lugar como si el otro fuera yo,
me copia en las vidrieras que no amo,
me agudiza las cuencas desistidas,
descoloca los signos que nos unen
y visita sin mí las otras versiones de la noche.

Imitando su ejemplo,
ahora empiezo yo a desconocerme.
Tal vez no exista otra manera
de comenzar a conocernos.

*

(Poesía Vertical III, 20)

A veces comprendemos algo
entre la noche y la noche.
Nos vemos de pronto parados debajo de una torre
tan fina como el signo del adiós
y nos pesa sobre todo desconocer si lo que no sabemos
es adónde ir o adónde regresar.
Nos duele la forma más íntima del tiempo:
el secreto de no amar lo que amamos.

Una oscura prisa,
un contagio de ala
nos alumbra una ausencia desmedidamente nuestra.
Comprendemos entonces
que hay sitios sin luz, ni oscuridad, ni meditaciones,
espacios libres
donde podríamos no estar ausentes.

* * *

Roberto Juarroz nació en Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, Argentina el 5 de octubre de 1925 y falleció en Temperley, Provincia de Buenos Aires el 31 de marzo de 1995.

Obra: Seis poemas sueltos (1960) y Poesía vertical: son catorce volúmenes publicados entre 1958 y el último póstumamente en 1997.

www.robertojuarroz.com

Mathilda Kochan, mezzosoprano / Richard Strauss. Morgen (Mañana), Op. 27 Nº 4

Richard Strauss nació el 11 de junio de 1864 en München, Alemania y falleció el 8 de septiembre de 1949 en Garmisch-Partenkirchen, Alemania.

portrait

Mathilda Kochan comenzó sus estudios musicales a los 6 años. Primero tomó clases de música instrumental (violín y piano). Después de terminar la escuela secundaria se fue a Alemania para estudiar en la Universidad Robert Schumann, de Düsseldorf. En enero de 2012 obtuvo su diploma.

Actualmente se encuentra cursando los estudios de posgrado con la profesora Jeanne Piland.

Kochan completó su formación tomando clases magistrales con Sylvia de Geszty, Bakst Lawrence y Gemma Visser. Durante sus estudios ha participado en muchas producciones de la universidad como Cosi fan tutte e Idomeneo de Mozart, Orlando de Händel, Sueño de una noche de verano de Benjamin Britten y La vida breve de Manuel de Falla. Recibió becas de E.On, Fundación DOMS en Basilea y la Sociedad Wagner.
Además de ópera canta lieders y oratorios. Su repertorio incluye obras de Gustav Mahler, Richard Strauss, Francis Poulenc, Edgard Varèse, Richard Wagner y Jules Massenet.

En septiembre de 2012 se presentó en el Festival de Düsseldorf, en la ópera de cámara Savitri de Gustav Holst.

En octubre de 2012, junto con la directora Cecilia Castagneto y la pianista Angela Marica fundó el Ensemble OCTANS.

mathilda-kochan.com

Kim Ki-duk (2012) Hangul * Pieta * Piedad

PietKimKi-duk2012

Piedad es el décimoctavo film del gran Kim Ki-duk (Corea del Sur, 1960). Dirigió Amen (2011), Arirang (documental, 2011), Bi-mong (Sueño, 2008), Soom (Aliento, 2007), Time (El tiempo, 2006), Hwal (El arco, 2005), Hierro 3 (2004), Samaritan Girl (2004), Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom (Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera, 2003), Hae anseon (2002), Nabbeun namja (2001), Suchwiin bulmyeong (Domicilio desconocido, 2001), Shilje sanghwang (2000), Seom (La isla, 2000), Paran daemun (1998), Yasaeng dongmul bohoguyeog (1997), Ag-o (1996).

Lee Kang-do (Lee Jung-jin), un hombre solitario de 30 años, se dedica a cobrar deudas para un prestamista. Sus deudores son los dueños de pequeños talleres metalúrgicos, que tratan de ganarse la vida duramente. Lee Kang-do les aumenta los intereses despiadadamente y apela a los métodos más violentos para lograr el pago o el nuevo compromiso. Incluso le ofrecen transformarse en inválidos, voluntariamente, para cobrar el seguro y devolverles algo del dinero.

Pero un día aparece Jang Mi-sun (Cho Min-soo), una mujer que le dice ser su madre, la que lo abandonó al poco tiempo de nacer. La mujer no deja de seguirlo a donde vaya, pidiéndole que la perdone por haber hecho lo que hizo. Lee Kang-do está desorientado y confuso. ¿Por qué se presenta esta mujer luego de tantos años? ¿Qué quiere?

A partir de este planteo, los dos personajes casi excluyentes establecen un vínculo especial que se tornará sórdido, violento, cruel, sádico. Por un lado el móvil del dinero. Y por otro la influencia decisiva que esta mujer irá teniendo sobre Lee Kang-do. ¿Para qué? ¿A qué conducirá esto?

Una nueva película de Kim Ki-duk, que sigue ahondando en las miserias humanas. Una tragedia perturbadora elaborada con elementos mínimos y que no deja de estremecer hasta el final. El director fue galardonado con cuatro premios en el Festival de Venecia 2012, incluyendo el máximo galardón: el León de Oro.

Actúan Lee Jung-jin (Lee Kang-do), Cho Min-soo (Jang Mi-sun), Kang Eun-jin (Myeong-ja, esposa de Hun-cheol), Woo Gi-hong (Hun-cheol), Cho Jae-ryong (Tae-seung), Lee Myeong-ja (madre del hombre que se suicidó usando drogas), Heo Jun-seok (hombre que se suicidó).

Ariel Torres / Para la música MIDI, 30 años no son nada

(Publicado en La Nación, 2.2.2013, lanacion.com.ar)

La música llegó por casualidad a mi vida. En 1969 un amigo de la familia decidió emigrar a los Estados Unidos. En el inventario de sus más queridas posesiones figuraba un Wurlitzer 4100, el primer órgano electrónico fabricado por esta compañía estadounidense fundada en 1856 en Cincinnati. Existía un pequeño inconveniente para que se lo llevara a su nueva residencia: el 4100 pesaba 100 kilos. Le salía más barato comprarse uno nuevo que mudarlo. De modo que se lo vendió a mi padre, un temprano entusiasta de la electrónica, por una suma mucho menor de su valor real. El plan era, se entiende, venderlo y obtener una diferencia interesante. En mi familia nunca había habido un músico.

Tenía 9 años cuando llegó a casa el gigantesco instrumento con dos teclados, una pedalera de octava completa, sólida banqueta y muchos (39, en rigor) botones blancos, negros y rojos. Recuerdo con claridad aquel día. ¿Vieron eso del amor a primera vista? Bueno, tal cual.

Aunque me prohibieron usarlo (no fuera acaso a romperlo), desobedecí sistemáticamente, y cada vez que mi padre regresaba a casa me encontraba practicando con el teclado. El proyecto de vender el 4100 empezó así a postergarse cada vez más y, al final, se canceló por completo. El Wurlitzer sigue conmigo y, aunque disfónico y enclenque, aún funciona. Como negocio ya no le va tan bien: vi en eBay un 4100 subastado por una irrisoria base de 50 dólares ( http://www.ebay.com/itm/Wurlitzer-organ-Wurlitzer-model-4100A-organ-Wurlitzer-4100A-organ-/261162581279?pt=LH_DefaultDomain_0&hash=item3cce80bd1f ). Ignoro si hay algún otro ejemplar entero en la Argentina. Sé también que mi idea de restaurarlo es bastante poco viable, a estas alturas (ver aquí: http://www.organforum.com/forums/showthread.php?7570-The-Wurlitzer-4100-Project). Pero el legado del 4100 ha sido para mí portentoso.

LLEGAN LOS TRANSISTORES

La idea de que me hiciera músico no era del todo bienvenida en la familia, de modo que me volví un disperso e indisciplinado autodidacta (mi hermano, en cambio, se convirtió en un músico profesional, también seducido por la temprana presencia del 4100).

En la adolescencia -era inevitable- formé varias bandas, de las que el Wurlitzer formó parte honorable, pese a mis deficiencias como intérprete. Era también el integrante más sufrido. Con los sucesivos, laboriosos y trastabillantes traslados a las salas de ensayo acumuló golpes y raspones, y alguna que otra calcomanía. Entre tanto, aprendí también a reemplazar las válvulas que fallaban y a limpiar sus centenares de contactos. También le quité las patas delanteras para que no se quebraran en el ir y venir y, lo confieso, porque así se veía más cool.

Sin embargo, menos de una década después de nuestro primer encuentro, algo quedaba claro: las bandas que más me gustaban usaban sonidos que el 4100 era incapaz de reproducir, por mucho que combinara sus timbres. Así que ahorré dinero y logré comprar (creo que en 1978) mi primer sintetizador, un Yamaha CS-5.

Pese a ser monofónico (producía un solo sonido por vez), me reveló un universo enteramente nuevo de herramientas sonoras. Trabajando con sus 21 perillitas y 3 interruptores podía obtener timbres y efectos imposibles para el viejo órgano valvular. A la vez, aprendí los básicos de la programación de sintetizadores, como la modulación por medio de osciladores de baja frecuencia, los conceptos de ataque, caída, sustain y release, filtros, resonancia y sonido blanco, entre otros. Hice, en total, una cantidad infernal de ruido, además de romper un altavoz que no soportó el impiadoso embate de este sintetizador analógico que no sabía de eufemismos. Un desastre. Poco después, en la casa del baterista de mi banda, destruimos unos vidrios experimentando con un Korg VC-10 (mejor conocido como Vocoder: http://en.wikipedia.org/wiki/Korg_VC-10 ). Su mamá no estaba para nada contenta, pueden imaginárselo.

Sin saberlo, estaba viviendo una revolución musical sin precedente: los instrumentos musicales electrónicos estaban volviéndose más poderosos, accesibles y livianos. El CS-5 pesaba sólo 7 kilos. ¡Lo podía llevar debajo del brazo!

Muy pronto esta industria incorporaría, además, las tecnologías digitales, ampliando sus horizontes y reduciendo costos y dimensiones de forma inédita.

Pero se enfrentaría, también, a un dilema.

¿CHARLAMOS?

Con la digitalización los instrumentos musicales se volvieron capaces de hablar entre ellos. ¿Qué significa esto? Que se podía ejecutar ( disparar , en la jerga) un sintetizador por medio del teclado de otro. O, como Pat Metheny (a quien entrevisté en 1983), ejecutar un sintetizador utilizando una guitarra. Además, como todos los dispositivos digitales son parientes, el sueño de hacer música usando una computadora (hoy algo obvio y cotidiano) se hizo realidad.

Los instrumentos electrónicos analógicos (como mi CS-5, el célebre MiniMoog o el antes mencionado VC-10) también podían usarse para controlar otros instrumentos, pero lo único que podían comunicar era que una tecla (una nota) había sido apretada o soltada. Nada más. Así que las mil sutilezas del sonido sintético se perdían en la traducción. Un sintetizador analógico no podía disparar acordes ni decirle a otro que la tecla había sido presionada con más o menos fuerza.

Los bits cambiaron eso para siempre. Los instrumentos musicales digitales podían ahora hablar con fluidez y lujo de detalles. Sí, pero para que dos máquinas se comuniquen hace falta un idioma común. Ése fue el desafío al que se enfrentó la industria de la música hacia fines de la década del 70. ¿Qué era más conveniente? ¿Competir y destriparse hasta que una compañía impusiera su formato propio, como estamos habituados a que ocurra en informática? ¿O era mejor acordar un lenguaje común, abierto, universal y libre?

Tal vez porque los músicos son expertos trabajando en equipo, la industria de la música electrónica optó por la segunda alternativa y en enero de 1983 presentó la norma MIDI (por Musical Instrument Digital Interface ; interfaz digital para instrumentos musicales), un protocolo de comunicación serial para aplicaciones musicales. Es decir, el idioma común que desde entonces hablan todos los instrumentos musicales digitales, así como los programas para componer y secuenciar, las máquinas de efectos y hasta las luminarias de un escenario.

Treinta años después, y sin modificaciones, MIDI sigue reinando en todas partes: cuando oímos un disco o un MP3, en los recitales, en los estudios de grabación, en las bandas de sonido de las películas, en nuestras computadoras. De hecho, podés conectar tu flamante iPad a un adaptador MIDI y usarla para componer música.

Con MIDI no sólo se puede transmitir cuál tecla se tocó y soltó, sino también con qué fuerza se apretó esa tecla (esto se llama velocidad, en la jerga) o si la presionamos más fuerte luego de tocarla ( aftertouch ) para, por ejemplo, producir vibrato. Todavía más, la norma hizo posible seleccionar otro sonido en un instrumento digital remoto. Y mire esto: si uno toca un piano digital conectado vía MIDI con una computadora en la pantalla va apareciendo la partitura en tiempo real. Viceversa, MIDI hizo posible trabajar el pentagrama en pantalla e incluso ir más allá de esta forma de escritura, dando lugar a innovadoras formas de expresión musical, como acertadamente consignaba la reseña de estos días en The Verge ( http://www.theverge.com/2013/1/28/3923488/midi-turns-30-revolutionary-open-music-standard-lives-on ).

¿Se equivocaron las empresas que acordaron MIDI al cooperar entre sí, abandonando de forma consensuada la posibilidad de imponer un formato dominante? Todo lo contrario. Salvo excepciones, las compañías que hace tres décadas revisaron, homologaron y suscribieron a la norma MIDI siguen hoy vigentes, liderando el mercado de los instrumentos digitales: Kawai, Korg, Oberheim, Roland y Yamaha son las más conspicuas. Estoy persuadido de que si estas organizaciones se hubieran masacrado para lograr la supremacía de su propio formato, casi todas estarían hoy difuntas. Y habrían malgastado toneladas de dinero en esta batalla, en lugar de invertirla en investigación y desarrollo. La conozco de cerca y puedo testimoniar que la industria de la música digital es de las más innovadoras y creativas de la actualidad.

Pero hay algo mucho más importante. Décadas de música están almacenadas hoy en formato MIDI, que es abierto y público, y un documento MIDI creado hace 30 años es perfectamente compatible con un software de producción musical lanzado al mercado antes de ayer. Es decir, ningún compositor teme que su obra vaya a quedar atrapada en el cepo de un formato propietario, cerrado e ininteligible cuya supervivencia depende de la suerte de una sola compañía. A su modo, MIDI se convirtió en la nueva partitura; después de todo, también el pentagrama es una tecnología que nadie reclama y a todos beneficia.

EL ARTE NO ENVEJECE

Se ha dicho que MIDI es un ejemplo de longevidad, y esto no sólo es cierto, sino que es indispensable en las artes. Un automóvil o un smartphone se vuelven obsoletos. Un instrumento musical jamás envejece. Cualquiera que tenga una guitarra o un piano sabe que son casi seres vivientes, no meras maquinarias. Con los digitales ocurre exactamente lo mismo.

Por eso para los músicos (amateurs o profesionales) la longevidad de la norma MIDI es mucho más que una linda frase. Observe.

Hacia finales de la década del 80 la combinación del 4100 y el CS-5 estaba mostrando sus limitaciones en mis perpetuos, desordenados e inconstantes experimentos. Así que volví a invertir y, en 1990, compré un Yamaha SY22 (6,8 Kg), un sintetizador polifónico cuya tecnología de síntesis vectorial había sido desarrollada por la compañía Sequential Circuits, creadora de algunos de los sintetizadores más icónicos de la historia, como el Prophet-5, antes de ser adquirida por Yamaha en 1987. Dato no menor: fueron dos ingenieros de Sequential Circuits, Dave Smith y Chet Wood, los que habían planteado en 1981 la Universal Synthesizer Interface , una idea que dos años más tarde conduciría a la norma MIDI.

El SY22 poseía algo que lo diferenciaba de todo lo que había tenido hasta entonces: venía con los tres enchufes MIDI de rigor (in, out y thru). Durante un tiempo no les encontré ninguna utilidad. Pero un día instalé una placa MIDI en una de primeras PC y pude componer en pantalla o programar un ritmo para acompañarme, ritmo que era ejecutado de forma autónoma (y algo robótica, en esa época) por la PC.

En 1994 o 1995 adquirí mi primer instrumento musical sin teclado ni cuerdas, un módulo Roland JV-1080 (5 Kg). Este sintetizador tenía un aspecto extravagante, mezcla de videocasetera con autoestéreo y, además, ¿qué clase de mundo era ese en el que un instrumento no tenía cuerdas, teclado, boquilla, ni tan siquiera un elemental parche?

El mundo de la norma MIDI, claro. Para ejecutar el JV-1080 usaba (todavía uso, de hecho) el teclado del SY22. Dicho en jerga, el SY22 funcionaba como master. Es más, también podía disparar los sonidos de la placa de audio de la PC. ¡Sí, señor, las plaquitas de audio de cualquier PC contienen un bonito sintetizador polifónico! Oh, sí, también las hay profesionales, por supuesto, y el hecho es que en 50 años (el Wurlitzer 4100 es de 1959) habíamos pasado de 100 kilos a menos de 200 gramos.

En resumen, y aunque cueste creerlo, mi estudio MIDI está conformado hoy por máquinas que han sido fabricadas durante un período de 22 años, incluido un tecladito de escritorio que compré el año pasado (300 pesos) y que uso para jugar con el software de música FL Studio. Todos estos componentes se entienden sin obstáculo gracias a la inteligencia corporativa que se puso de manifiesto con la creación de la norma MIDI, 30 años atrás. Creo que es una contundente lección que demuestra que los estándares abiertos y la cooperación son una receta que origina riqueza y estabilidad, incluso en medio de los meteóricos avances técnicos actuales.

* * *

Ariel Torres nació el 21 de octubre de 1960 en Buenos Aires. Se desempeña desde 1994 como columnista y editor del suplemento de Informática del diario La Nación. Algunas de sus notas fueron publicadas bajo el seudónimo de Eduardo Dahl. Publicó el libro Bit Bang. Viaje al interior de la revolución digital (2009).

Gonzalo Moure Trenor (2003) Los gigantes de la luna

Pablo vive con sus padres Ana y Camilo. Un día ellos deciden que cuando llegue el verano y, como siempre, vayan a la localidad costera de Veredas, le darán alojamiento temporal a un niño saharaui, proveniente de un campamento de refugiados. Esto es algo que otras familias españolas hacen.

Pablo es un chico habitualmente tímido pero que se relaciona con los demás. Aunque por momentos se refugia en sí mismo, ya sea leyendo o acudiendo a los mundos fantásticos de una infancia que está dejando atrás.

Pero el entusiasmo inicial dará paso a una sorpresa inusitada: el niño saharaui es una niña, Naísma.

Y será Naísma quien le hará saber cuál es la historia conocida por pocos y que existe en el desierto donde ella vive.

* * *

Una hermosa, conmovedora novela desde la perspectiva de un niño de once años y por varios motivos.

Por la manera sensible que tiene Gonzalo Moure de contarnos la historia.

Porque nos permite adentrarnos en la relación tan especial que se establece entre Naísma y Pablo y de qué forma se van brindando el uno al otro.

Porque conoce ese lenguaje verbal y emocional que tienen los niños para vincularse.

Porque la fantasía es un elemento natural e inherente al mundo de los dos niños y así está expresado en el texto, una narración que fluye con naturalidad y precisión.

* * *

Gonzalo Moure Trenor nació en Valencia, España en 1951.

Obras:

Geranium, Madrid, Alfaguara, 1991, Alianza Editorial, 2004 (Lista de honor del IBBY)
¡A la mierda la bicicleta! Madrid, Alfaguara, 1993. Premio Jaén. SM (Gran Angular, 2007)
El alimento de los dioses, Madrid, Bruño, 1994 (Lista de honor del IBBY)
Lili, Libertad, Madrid, SM, 1996. Premio El Barco de Vapor 1995
Nacho Chichones, Madrid, SM, 1997
Tomi en las nubes, Madrid, Tutor, 1998
Un loto en la nieve, Barcelona, Ediciones del Bronce, 1998
El beso del Sáhara, Madrid, Alfaguara, 1998, SM (Gran Angular) 2008
El bostezo del puma, Madrid, Alfaguara, 1999. Premio Jaén
Los caballos de mi tío, Madrid, Anaya, 1999
El oso que leía niños, Madrid, SM, 2000
El vencejo que quiso tocar el suelo, León, Everest, Pájaros de cuento, 2000
Yo, que maté de melancolía al pirata Francis Drake, Madrid, Senderos de la historia, Anaya, 2001. Alianza Editorial, 2005, Premio de la Crítica de Asturias
Maíto Panduro, Madrid, Edelvives, 2001, Premio Ala Delta, finalista Premio Nacional de Literatura.
Palabras de Caramelo, Madrid, Anaya, 2002
La rara amistad del tío Jonás, Album, una historia gráfica de Alicia Cañas con texto de G.M. Madrid, SM, El Barco de Vapor, 2002
Daños colaterales (El ojo vago y el general). Libro colectivo contra la guerra, en Lengua de Trapo).
El movimiento continuo. Salvat-Bruño, 2002, SM el Barco de Vapor, 2007
El síndrome de Mozart, Gran Angular, SM, 2003. Premio Gran Angular.
Los gigantes de la luna. Edelvives- Ala Delta, 2003
Ladrón de poesías (Con varios autores, dentro del libro Cuentos azules, SM, El Barco de Vapor, 2003)
Un libro vivo (Con varios autores, dentro del libro 100 sopas, Anaya, 2004)
La Zancada del Deyar (Viaje a la Tierra de los Hombres del Libro en el Sáhara Occidental), El Cobre ediciones, 2004
Fuga del horizonte (Institución Alnfons el Magnànim, Valencia, 2004) Disponible en red gratuitamente.
El mejor amigo del perro. Ilustraciones de Pablo Amargo. Los Piratas de SM, 2006
El Bosque de hoja caduca, Anaya-El Corte Inglés, III Premio de Literatura Infantil Ámbito Cultural. 2006
El Remoto Decimal, SM, Gran Angular, Los Libros de Gonzalo, 2007
La Noche del Risón Anaya (Leer y pensar) y Ed. Xerais, 2007
Soy un caballo, ilustraciones de Esperanza León, Kalandraka 2007
Tuva Edelvives, Alandar, 2007
Los chupadores de ojos. Textos literarios y contextos escolares (Graó, 2008) Autores: Carlos Lomas, Bernardo Atxaga, Gustavo Bombin, Agustín Fernández Paz, Guadalupe Jover, Luis Landero, Víctor Moreno, Gonzalo Moure, Berta Piñán, Juan Mata, Manuel Rivas
A Porta de Mayo, con Tina Blanco, Ediciois Xerais, 2008
Cama y Cuento, ilustraciones de Lucía Serrano, Madrid, Anaya 2010
El hombre que entraba por la ventana (Un fado vagabundo), ilustraciones de Gabriel Pacheco, SM, 2010
Esta, la vida, (Escrito a cuatro manos con Mónica Rodríguez), Edelvives, colección Alandar, 2012

www.gonzalomouretrenor.es

Faust (2011) Fausto

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Alexandr Sokurov (1951, Rusia) dirigió los largometrajes Aleksandra (2010), Solntse (2005), Otets i syn (2003), El arca rusa (2002), Elegiya dorogi (2001), Telets (2001), Molokh (1999), Documenta X – Die Filme (1997), Mat i syn (1997), Tikhiye stranitsy (1994), Elegiya iz Rossii (1993), Kamen (1992), Kirugvtorov (1990), Odinokiy golos cheloveka (1989), Spasi i sokhrani (1989), Dni zatmeniya (1988) y Skorbnoye beschuvstviye (1987).

Fausto (2011), hablada en alemán, es una versión libre del Fausto de Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832). En este Fausto encuentro muy buenas huellas de Bergman, Kurosawa, Tarkovski y Herzog.

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La historia es, como sabemos, el pacto del doctor Fausto con el diablo, entregando su alma a cambio de la inmortalidad. Fausto ejerce su profesión de médico e indaga dentro de los cadáveres, un torturado que trata de encontrar el sentido de la vida. Piensa, habla en voz alta, solo o a quien escuche.

-¿De quién es esto?

-De Lenz, el poeta.

-Una persona infeliz.

-Entonces no se lo devolveremos. Los infelices son peligrosos.

Pasa hambre, como la mayoría de los que vive en ese poblado de callejuelas estrechas, donde hace mucho frío. Imágenes semejantes a los cuadros de Brueghel o de Vermeer.

La enfermedad y la muerte son amenazas cotidianas. En las casas hay poca luz y todo parece suceder en un ambiente fantasmagórico, sórdido, fatal.

Por momentos todo parece tener una coherencia distinta. Personajes salidos de vaya a saber dónde.

Un asesinato, Fausto, Margarete, la hermosa joven por la que Fausto se siente subyugado, obsesionado.

El prestamista, el diablo, un ser amorfo, una bestia de la que el doctor no puede separarse.

Todo es incómodo, la película es incómoda, densa, pesada, sofocante. Porque el arte debe ser incómodo.

Las actuaciones y caracterizaciones exponen esa locura, miseria y desesperación: Heinrich Faust (Johannes Zeiler), el prestamista (Anton Adasinsky), Margarete (Isolda Dychauk), Wagner (Georg Friedrich), la “esposa” del prestamista (Hanna Schygulla), la madre de Margarete (Antje Lewald).

Franz Schubert-Franz Liszt / Schwanengesang D 957 (El canto del cisne)

Schwanengesang (El canto del cisne) es el título de una colección póstuma de lieder, compuesta por Franz Schubert. Posteriormente Franz Liszt transcribió esta obra para piano solo.

A diferencia de los otros dos ciclos, La bella molinera y Viaje de invierno, usa poemas de dos autores distintos, Ludwig Rellstab (1799 – 1860) y Heinrich Heine (1797 – 1856). Es una reunión arbitraria de sus últimas canciones, pero a pesar de ello mantiene cierta unidad temática interna.

El canto del cisne tiene el número D 957 en el Catálogo de Deutsch. La colección fue titulada así por su primer editor, presumiblemente por desear presentarla como el testamento musical de Schubert. Se publicó sin número de opus en abril de 1829.

Las canciones de El canto del cisne, en el orden original del compositor, son:

De Ludwig Rellstab:

Liebesbotschaft (“Mensaje de amor”; el cantante invita a la corriente de agua a que lleve un mensaje a su amada; la música fluye como el agua en el arroyo)

Kriegers Ahnung (“Presentimiento del guerrero”; un soldado acampado con sus camaradas canta cuánto añora a su amada)

Frühlingssehnsucht (“Nostalgia de la primavera”: el cantante está rodeado por una belleza natural, pero se siente melancólico e insatisfecho hasta que su amada pueda “liberar en mi pecho la primavera”)

Ständchen (“Serenata”: una serenata, es una de las piezas más atractivas del ciclo, sensual y lírico)

Aufenthalt (“Estancia”: el cantante está consumido por la angustia, por razones que no se explican al oyente, y narra sus sentimientos al río, el bosque y las montañas que lo rodean; canción de tono impetuoso)

In der Ferne (“En la distancia”: el cantante ha dejado su hogar, con el corazón roto, y se lamenta de que no tiene amigos ni casa; pregunta al viento y a los rayos de sol por quien le rompió el corazón; canto oscuro y suave, pensado “para el murmullo de la brisa y el rizo de las olas”, D. Fischer-Dieskau).

Abschied (“Despedida”: el cantante se despide alegre y determinado, de una ciudad en la que ha sido feliz pero que debe dejar; poema de despedida, alegre y corté)

De Heinrich Heine, que acababa de publicar su Libro de los lieder:

Der Atlas (“Atlas”: el cantante, habiendo deseado la felicidad eterna o la desgracia eterna, obtiene la segunda, y se lamenta del peso del dolor que soporta, tan pesado como el mundo; es un lied trágico y grandioso)

Ihr Bild (“Su imagen”: el cantante cuenta a su amada cómo soñó que un retrato de ella le favoreció con una sonrisa y una lágrima; pero él la ha perdido de todas formas)

Das Fischermädchen (“La doncella pescadora”: el cantante trata de seducir a una pescadora, estableciendo paralelismos entre su corazón y el mar)

Die Stadt (“La ciudad”: el cantante está remando en un bote hacia la ciudad donde perdió a su amada; aparece entre la niebla; es una obra maestra indiscutible, de melancolía inigualable)

Am Meer (“Junto al mar”: el cantante narra cómo se encontraba con su amada, en silencio, junto al mar, y ella lloró; desde entonces, a él lo ha consumido la añoranza, ella lo ha envenenado con sus lágrimas; es uno de sus lieder más populares, gracias a la pura línea de canto)

Der Doppelgänger (“El doble”: el cantante mira a la casa donde vivió su amada, y se siente horrorizado al ver a alguien en el exterior de ella, atormentado, y no parece ser otro que él mismo, lamentando su larga tristeza)

Último lied

La canción, Taubenpost (Correo de palomas), con letra de Johann Gabriel Seidl (1804 – 1875), y número de catálogo D 965 A, a menudo se interpreta como final de El canto del cisne, pero las investigaciones han revelado que Schubert no pretendía incluirla con las demás. Esta tradición comenzó con el editor, que añadió la canción en la primera edición de Haslinger. Aunque la canción no debe considerarse parte del ciclo, sí se la reputa el último lied de Schubert.

(Fuente: es.wikipedia.org)

Valentina Lisitsa nació en Kiev, Ucrania el 11 de diciembre de 1973.

Las rubias, según Raymond Chandler

De El largo adiós (The Long Goodbye, 1953), capítulo 13:

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Kim Basinger, en “Los Angeles al desnudo” (L.A. Confidential, 1997).

Miré el reloj y comprobé que el poderoso editor llevaba veinte minutos de atraso. Decidí esperar media hora y después irme. Nunca conviene dejar que el cliente establezca las reglas. Si él trata a uno a empujones entonces supondrá que otra gente también puede hacerlo y no lo contratará a usted por eso. Y precisamente en aquel momento yo no tenía tanta necesidad de trabajo como para permitir que algún ricachón del lejano Este me usara como silla de montar, ni siquiera uno de esos directores importantes con oficinas revestidas de madera en el piso ochenta y cinco, una hilera de botones y teléfonos internos, y una secretaria del Instituto Hatie Carnegie para Oficinistas Especiales, con un par de ojos grandes, hermosos, prometedores. Es el tipo de explotador que le dirá que lo espere a las nueve en punto, y si a usted no se le ocurriera estar sentado y quietecito, con una sonrisa amable en la cara cuando él apareciera dos horas más tarde en un inmenso Gibson, sufrirá un paroxismo de ultrajada capacidad ejecutiva que requeriría una estada de cinco semanas en Acapulco antes de poder ocuparse nuevamente de sus asuntos.

El mozo pasó a mi lado y dirigió una mirada suave al débil whisky con agua de mi vaso. Sacudí la cabeza y el mozo siguió de largo. Fue entonces cuando entró en el bar un verdadero sueño en forma de mujer. Por un instante me pareció que todo sonido se había apagado en el bar, que los dos graciosos habían cesado de negociar y que el borracho sentado en el taburete había dejado de mascullar; fue como cuando el director de orquesta golpea con la batuta en el atril levanta los brazos y mantiene a todos en suspenso. Era delgada y bastante alta; llevaba un traje sastre de hilo blanco con un pañuelo de pintitas blancas y negras alrededor del cuello. El cabello era de color oro pálido como el de las princesas de los cuentos de hadas. El pequeño sombrero y el cabello dorado alrededor recordaban un pájaro en su nido. Los ojos eran de un color extraño, azul violáceo, y las pestañas largas y quizá demasiado claras. Se dirigió hacia la mesa de enfrente y empezó a sacarse los guantes blancos. El mozo se acercó en seguida y le apartó la mesa en tal forma y con tanta deferencia como ningún mozo del mundo me la hubiera apartado a mí de esa manera. La joven se sentó, aseguró los guantes con una cadenita de la cartera y agradeció al mozo con una sonrisa tan suave, tan exquisitamente pura, que el hombre casi quedó paralizado por la emoción. Ella le dijo algo en voz baja y el mozo, después de inclinarse hacia adelante, salió casi corriendo. He ahí un tipo que realmente tenía una misión en la vida.

Le clavé la vista y ella captó mi mirada. Levantó los ojos un centímetro y me pareció que había dejado de existir: casi perdí el aliento.

Hay rubias y rubias, y hoy es casi una palabra que se toma en broma. Todas las rubias tienen su no sé qué, excepto, tal vez, las metálicas, que son tan rubias como un zulú por debajo del color claro, y en cuanto al carácter. Tan suave y blanco como el empedrado de la acera. Existe la rubia pequeña y agradable, que gorjea como los pájaros, y la rubia alta y estatuaria, que lo envuelve a uno en una mirada azul de hielo. Existe la rubia que lo mira a uno de arriba abajo y tiene un perfume encantador y resplandece tenuemente y se cuelga del brazo y está siempre muy, muy cansada cuando usted la acompaña a su casa. Ella hace ese gesto de impotencia y tiene ese maldito dolor de cabeza y a usted le gustaría aporrearla, aunque esté contento de haber descubierto lo del dolor de cabeza antes de haber invertido en ella demasiado tiempo, dinero y esperanzas. Porque el dolor de cabeza siempre estará así, es un arma que nunca deja de usarse, y tan mortífera como la espada del asesino o el frasco de veneno de Lucrecia.

Existe la rubia dulce, dispuesta y aficionada a la bebida, y que no le importa lo que lleva puesto —siempre que sea visón —o adónde va— siempre que sea el “Starlight Roof” y haya mucho champaña seco—. Existe la rubia pequeña y altiva que es una verdadera compañera y quiere pagar ella su cuenta y está llena de luz de sol y de sentido común, que sabe judo y puede lanzar al aire, por arriba del hombro, al conductor de un camión, sin perderse más de una frase del editorial del Saturday Review. Existe la rubia pálida, pálida, con anemia de tipo incurable, pero no fatal. Es muy lánguida y muy sombría y habla suavemente como salida de no sé dónde, y usted no le puede poner un dedo encima, en primer lugar porque no tiene ganas, y en segundo lugar porque ella está leyendo La tierra perdida o Dante en el original o Kafka o Kierkegaard, o porque estudia dialecto provenzal. Adora la música, y cuando la Filarmónica de Nueva York está tocando Hindemith, ella puede decirle a usted cuál de los seis contrabajos entró un cuarto de tiempo más tarde. He oído decir que Toscanini también es capaz de ello. Eso quiere decir que son dos.

Y, por último, existe la muñeca maravillosa y encantadora que sobrevive a tres reyes del hampa y después se casa con un par de millonarios a un millón por cabeza y termina con una villa de color de rosa pálido en Cap d’Antibes, un coche Alfa Romeo completo, con chófer y acompañante, y una caballeriza de aristócratas enmohecidos a los que tratará con la atención distraída y afectuosa conque un anciano duque dice buenas noches a su criado.

Aquel sueño atravesado en mi camino no pertenecía a ninguna de esas categorías; ni siquiera era de este mundo. Era inclasificable: tan remota y clara como el agua de la montaña, tan evasiva como su color.

* * *

Raymond Thornton Chandler nació en Chicago, EEUU el 22 de julio de 1888 y falleció el 26 de marzo de 1959 en La Jolla, California, EEUU.

Novelas:

The Big Sleep (1939, El sueño eterno)
Farewell, My Lovely (1940, Adiós, muñeca)
The High Window (1942, La ventana siniestra)
The Lady in the Lake (1943, La dama del lago)
Five Murderers (1944)
Trouble Is My Business (1950)
The Little Sister (1949, La hermana pequeña)
The Simple Art of Murder (1950, El simple arte de matar)
The Long Goodbye (1953, El largo adiós)
Pick-Up On Noon Street (1953)
Playback (1958)
Poodle Springs (1959) [póstuma]
Killer in the Rain (1964, Asesino bajo la lluvia) [póstuma]

También escribió cuentos y guiones de cine.

El orden de las cosas (2010)

De elcortometrajen100nombres.com:

Los hermanos César y José Esteban Alenda han escrito, producido y dirigido cinco cortometrajes que han participado en más de 300 festivales nacionales e internacionales. En 2009 fueron galardonados con el premio Goya al mejor cortometraje de animación por La increíble historia del hombre sin sombra y en 2010, con El orden de las cosas, recibieron, entre otros muchos premios, el primer premio y Roel de Oro en la XXIII Semana de Cine de Medina del Campo, y el primer premio de honor Caja Mediterráneo (CAM) a la mejor producción en el XXXIII Festival Internacional de Cine Independiente de Elche.

César, licenciado en Arquitectura, compagina su labor como director y guionista en Solita Films con otras disciplinas artísticas como el diseño gráfico y trabajos en estudios de arquitectura.

José, licenciado en LADE y máster europeo en Gestión Audiovisual (MEGA 2003), combina su trabajo como productor en Solita Films con labores de producción ejecutiva y dirección de producción para otras empresas productoras nacionales e internacionales.

Filmografía:

  • 2010. El orden de las cosas
  • 2008. Silba perfidia
  • 2008. La increíble historia del hombre sin sombra
  • 2007. Manolo Global
  • 2006. Manolo marca registrada

Páginas web: www.solitafilms.com www.elordendelascosas.com

Fernanda Sandez / Avisos para una mujer que no existe

(Publicado en La Nación, 25.1.2013, lanacion.com.ar)

Anónimas luchadoras contra el sarro y las manchas de grasa. Mujeres que hablan con Míster Limpísimo, un superhéroe en maillot que lo puede todo contra la suciedad, pero que aun así escapa corriendo de esa cocina infecta. Milicianas de un insólito ejército en pro de un esqueleto más fuerte, de no arrugar, de lo que fuere. La publicidad, convengamos, nunca ha tenido musa justamente porque de arte tiene poco y nada. No hay Terpsícore ni Melpómene dispuestas a patrocinar piezas en las que se muestra a la mitad de la humanidad preocupada solamente por la blancura de los sanitarios, el fin de las liendres o (ya en un exceso creativo) bailando con un cantante salido del interior de un bolsón de polvo para lavar la ropa.

Por eso, si algo sorprende de la publicidad destinada a mujeres no es tanto su adscripción militante al rosa y a la estupidez como su desconocimiento de un dato básico: hoy, en el mundo, las mujeres (como anticipaba el comercial del yogur pro osamenta indestructible) ya son multitud. Según un informe de la consultora Deloitte, definen el 80 % de las decisiones de compra a nivel mundial y en 2014 controlarán 28 mil millones del gasto total. Tom Peters (el economista de Stanford devenido “gurú de gurúes” del mercadeo) anticipó el fenómeno hace años y dedicó un capítulo entero de su libro Re-imagina!- La excelencia en los negocios en una era disruptiva a analizar la creciente influencia femenina en la economía. “El mañana pertenece a las mujeres”, decía, y no era feminismo de saldo. Hoy, ese pronóstico ya es número. Las mujeres son el 65% de las graduadas universitarias en los Emiratos Árabes Unidos, el 61% en Canadá, el 60% en Brasil, el 58% en los Estados Unidos e Inglaterra, el 57% en China y el 54% en México, por sólo nombrar algunos ejemplos. Deciden además 8 de cada 10 compras en los Estados Unidos y 7 de cada 10 compras en la Unión Europea. Gastan en promedio 8% más que los varones y tienden a recomendar sus marcas preferidas 27% más que ellos.

Sin embargo, es mirar el televisor y caer en el túnel del tiempo. Porque allí ellas no son ni la mayoría de las graduadas universitarias ni decisoras de compra ni nada. Son, sí, carne de estereotipo: las caprichosas y controladoras que espían el celular de sus novios en el comercial de cerveza, las eternas indecisas del aviso de toallas higiénicas que hasta propone un “traductor” para comprenderlas, las que se juntan en una plaza a soltar globos violetas para celebrar el fin de la constipación. Así, entre la caricatura y el prejuicio, emerge de la pantalla una mujer peor que patética: irreal. Pero no porque se angustie hasta el ataque cardíaco en presencia de un mantel manchado o se perfume para que un desconocido de repente le regale flores, sino porque de este lado de la pantalla las mujeres sostienen hogares y gastan en muchas más cosas que en detergentes o pomadas contra la celulitis. “Han dejado de ser nicho para volverse audiencia”, se consigna en el informe El dividendo de género: estrategias de negocios para invertir en las mujeres. Pero, evidentemente, eso es algo que el marketing y la publicidad prefieren ignorar. Como ignoran también lo mucho que nos divertimos las reales viendo -y destrozando juntas, al grito de “¿Y no viste la propaganda esa de.?”- esos avisos con propuestas tan ridículas como “el diario íntimo de esos días”, el Desafío X y el Movimiento Z. Puede que no sea casual. Puede que, a fin de cuentas, a la publicidad que atrasa le convenga ignorar el feroz humor femenino, ese que destruye en las redes sociales cada uno de sus comerciales y se ríe, en un mismo gesto, del aviso, primero, y del producto que promociona, después.

Lástima que a veces de la risa a la mueca espantada hay un solo paso. Sobre todo porque quizá lo que comienza en chanza (nadie puede tomar demasiado en serio un comercial en donde dos madres jóvenes hablan de pañales como si discutieran el Consenso de Washington) termina dando paso a algo mucho más oscuro.

Porque en ese comercial de cerveza, “entregar a tu hermana” es una prueba de “darlo todo por un amigo”.

Porque en este otro aviso de un banco la esposa gasta descontroladamente en ropa el dinero que (a juzgar por la mirada reprobatoria del marido) ella no generó.

Porque en ese de una bebida alcohólica las mujeres sólo sirven para dos cosas: “despertar fantasías” y “romper corazones”.

Tanto es así que, tiempo atrás, el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión debió intervenir para que un comercial de esos que sólo pueden salir de un cerebro misógino no terminara haciendo escuela en horario central. En los dos casos se trató de comerciales de cerveza; en los dos casos las mujeres (que, sepan también los creativos publicitarios, contribuyen a esos 33 litros por persona por año que se consumen en el país) aparecen retratadas ya como una “linda” de escote rotundo, ya como una “fea” con nariz reloj de sol, ya como una horda de histéricas a caballo. Pero con o sin sanción, lo cierto es que el 90% de los avisos que nos bombardean a diario presentan a la mujer como un mamarracho psíquicamente inestable y básicamente insolvente. Son las que en “esos días” parten ramos de flores en las cabezas de sus novios, las que eternamente chocan autos eternamente ajenos, las que salen con megáfonos a recitar frases de sobre de azúcar por los vagones del tren. Es fácil avergonzarse de ser hija de Eva mirando esos avisos. Es inevitable comenzar a sentir que hay en ellas algo extraño. Imperfecto. “Anormal.” Porque si sistemáticamente son más tontas, más siniestras y más superficiales, son también un poco menos humanas. De ahí en más, lo que quiera que se haga con ellas parece un poco menos grave. Y hasta puede que “divertido”.

De acuerdo: ya no vemos en la tevé de aire y en horario central a una mujer pidiendo “Bajame la caña” (como en el comercial de Legui) ni “Dame otra piña” (como en el comercial de la Piña Colada American Club). Pero las cosas tampoco han cambiado tanto. Apenas se ha tomado nota (corrección: algunos han tomado nota) de que hay temas como la violencia sexista con los que ya no hay chiste que funcione. Medio millar de muertas en 18 meses no es algo que dé mucha gracia que digamos.

Por lo demás, lo único realmente anormal en toda esta historia no somos las mujeres, sino la ceguera. La imposibilidad -de los empresarios, primero; de los “creativos”, después- de ver cuánto y cómo ha cambiado el mundo en estos últimos años. No se trata entonces de pedirles algo parecido a la conciencia o a la sensibilidad. Se trata, sí, de sugerirles hacer lo que sí saben: revisar los números. Apagar el televisor y los prejuicios, y escuchar lo que ya sopla en el viento.

“En la medida en que se incrementa el poder adquisitivo de las mujeres, éstas representarán una oportunidad de crecimiento para las compañías”, se lee en el informe de Deloitte. ” Sin embargo, las organizaciones necesitan entender las diferencias de las mujeres a fin de capitalizar ese crecimiento. La designación de mujeres y hombres en puestos de toma de decisiones brinda a las empresas la perspectiva que necesitan para aumentar las ventas e impulsar el crecimiento.”

Es eso o seguir como hasta ahora: hablándoles a consumidoras que sienten que cada aviso les dice “Comprá, estúpida”. Es eso o saber que -en breve-hasta Míster Limpísimo tendrá que salir a buscar trabajo.

50/50 (2011)

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50/50 (EEUU, 2011) fue dirigida por Jonathan Levine, quien también hizo Warm Bodies (2013), The Wackness (2008) y All the Boys Love Mandy Lane (2006), cuyos argumentos no atraen a primera vista.

Pero 50/50 tiene lo suyo.

Adam (Joseph Gordon-Levitt) tiene veintisiete años y con su mejor amigo Kyle (Seth Rogen) trabajan en una emisora de radio. Rachael (Bryce Dallas Howard), la novia de Adam, poco a poco se está quedando a vivir con él. Pronto en la película, a Adam le diagnostican una forma de cancer no habitual en la columna. Esto implica comenzar a someterse a quimioterapia, ver cómo reacciona su organismo al tratamiento y evaluar la posibilidad de una intervención quirúrgica. Las posibilidades de remisión son de 50 sobre 100, de ahí el título.
La historia es entonces la reacción de la novia, la madre (Anjelica Huston), el padre que sufre de Alzheimer (Serge Houde) y su amigo frente a la terrible noticia.
Simultáneamente a comenzar a recibir quimioterapia se pone bajo tratamiento con Katherine, una terapeuta que recién está haciendo sus primeras prácticas (Anna Kendrick).

El tratamiento que le otorga el director a la historia es excelente, alternando momentos cercanos a la comedia con otros dramáticos, sin que las reacciones del espectador sean manipuladas groseramente . Las actuaciones son bien creíbles y emocionan.

Pero no debo dejar pasar por alto, evitando contar la trama, el rol del personaje de la terapeuta. Si bien estamos dentro de la ¿lógica? del cine industrial de Hollywood, es el eslabón débil de la historia. No culpo a Adam pero Katherine como terapeuta no creo que haya sabido manejar el tratamiento. En fin.

Anna Netrebko, cantante

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Anna Yúryevna Netrebko nació el 18 de septiembre de 1971 en Krasnodar, Rusia. Es una cantante soprano ruso-austríaca.

annanetrebko.com

Giuseppe Verdi, La Traviata, final del Acto I

Scena Quinta

VIOLETTA
(sola.)
È strano! è strano! in core / Scolpiti ho quegli accenti! / Saria per me sventura un serio amore? / Che risolvi, o turbata anima mia? / Null’uomo ancora t’accendeva O gioia / Ch’io non conobbi, / essere amata amando! / E sdegnarla poss’io / Per l’aride follie del viver mio? / Ah, fors’è lui che l’anima / Solinga nè tumulti / Godea sovente pingere / De’ suoi colori occulti! / Lui che modesto e vigile / All’egre soglie ascese, / E nuova febbre accese, / Destandomi all’amor. / A quell’amor ch’è palpito / Dell’universo intero, / Misterioso, altero, / Croce e delizia al cor. / A me fanciulla, un candido / E trepido desire / Questi effigiò dolcissimo / Signor dell’avvenire, / Quando nè cieli il raggio / Di sua beltà vedea, / E tutta me pascea / Di quel divino error. / Sentia che amore è palpito / Dell’universo intero, / Misterioso, altero, / Croce e delizia al cor!

(Resta concentrata un istante, poi dice)

Follie! follie delirio vano è questo! / Povera donna, sola / Abbandonata in questo / Popoloso deserto / Che appellano / Parigi, / Che spero or più? / Che far degg’io! / Gioire, / Di voluttà nei vortici perire. / Sempre libera degg’io / Folleggiar di gioia in gioia, / Vò che scorra il viver mio / Pei sentieri del piacer, / Nasca il giorno, o il giorno muoia, / Sempre lieta nè ritrovi / A diletti sempre nuovi / Dee volare il mio pensier.

ALFREDO
(fuori)
Amor è palpito…

VIOLETA
Oh!

ALFREDO
…dell’universo intero…

VIOLETA
Oh! Amore!

ALFREDO
Misterioso, altero, / Croce e delizia al cor.

* * *

Escena Quinta

VIOLETA
(sola)
¡Extrañas!… / ¡Extrañas!… / ¡Esas palabras / queman mi corazón! / Un amor verdadero / ¿será una tragedia para mí? / ¿Qué vas a decir tú? / Oh, turbada alma mía. / Ningún hombre ha encendido / mi amor… / ¡Oh, júbilo / que nunca / he conocido!. / ¡Amar, ser amada! / Esta alegría, / ¿puedo desdeñarla / por los estériles / sinsentidos de mi vida? / ¡Ah!
Puede ser este aquel / que mi alma / sola en el tumulto / en secreto / imaginaba amar. / Aquel que vigilante / viene cerca de mí, enferma / y enciende una fiebre nueva / despertándome al amor. / A ese amor / que es la inspiración / del universo entero, / misterioso y noble / cruz y delicia / para el corazón.

(permanece concentrada un instante)

¡Locuras!. Esto es un vano delirio. / Pobre mujer sola, / abandonada / en este desierto poblado / llamado París. / ¿Qué puedo esperar todavía?. / ¿Qué hacer?. / ¡Vivir en los torbellinos / de la voluptuosidady morir de placer!. / ¡Vivir!. ¡Vivir!. ¡Ah!. / Sí, debo, siempre libre / gozar de fiesta en fiesta. / Quiero que mi vida pase siempre / por los caminos del placer. / Que el día nazca o muera, / debo vivir siempre en los lugares / de placer buscando nuevas alegrías.

ALFREDO
(fuera, bajo el balcón)
El amor es la inspiración…

VIOLETA
¡Oh!

ALFREDO
…del universo entero…

VIOLETA
¡El amor!

ALFREDO
Misterioso y noble, / cruz y delicia para el corazón.

Tomás Abraham / Vaca muerta, verde poroto, auto brasileño, ladrillo nacional

(Publicado en Perfil, 20.1.2013, perfil.com)

La ceremonia de la Fragata Libertad fue un manjar del cielo. La propaganda anunciada con más bombos que platillos nos auguraba que la Presidenta recibiría a la recuperada fragata en el puerto de Mar del Plata. Y no fue así. La tripulación esperó durante horas hasta que la primera mandataria descendió desde el firmamento sobre la plataforma de la nave. La música de acompañamiento a esta aparición angelical disfrutada gracias a C5N y otros canales públicos, combinaba las composiciones del Stabat Mater de Palestrina, con variaciones de Haydn, Scarlatti, Vivaldi, Rossini, Liszt, Dvorak, Poulenc, con arreglos corales y órgano comparables a la Cabalgata de las Walkirias de Apocalipse Now.

Una vez en tierra y ya sobre las aguas, saludó a la mayoría de los navegantes con un “lamento la espera” –suponemos que su movimiento de labios cada vez que daba la mano expresaba este pedido de comprensión– (lamento la espera… lamento la espera… lamento la espera…), no precisamente la espera de tres meses en Ghana gracias a la habilidad de nuestros servicios exteriores, sino la de las horas en formación inútil hasta que llegara la protagonista de la jornada.

Todo aconteció al revés de lo esperado. En realidad, nadie recibió a las víctimas de buitres y caranchos, sino que, por el contrario, fueron los cautivos del mar quienes le dieron la bienvenida a la señora de Kirchner, con el fondo bullanguero de los feligreses. El discurso fue de neto cuño antiimperialista. La primera mandataria no tuvo medias tintas en su ataque contra el menem-kirchnerismo que gobernó al país hace veinte años contrayendo deuda, regalando YPF a cambio de regalías convertibles, y haciendo volar fuera del cepo bonos en dólares desde Santa Cruz a la estratosfera.

La alocución fue muy festejada desde el muelle. No tanto por los marineros que desde el raso al más prominente esperaban a sus familias que a su vez ansiaban ver después de larga espera a sus hijos, padres, novios, esposos y hermanos, cuando no amigos, que aunque un poco irritados por ser los patos de la boda, lo hicieron con la conciencia militante de que la patria primero, la parentela después. Finalmente, a pesar de la información dada por los organizadores del espectáculo sobre ciertos cambios en la programación, no faltó Fuerza Bruta, sino que, por el contrario, hubo suficiente.

Dilemas y sacrificios. Propongo dejar de lado por un momento el teatro de comedias propicio en esta temporada de verano, para pasar a otro tema. Nadie duda de la importancia de las declaraciones de los hermanos Darín y de Maradona, o las que puedan hacer Sebastián Estevanez y Piñón Fijo sobre la realidad nacional, pero sugiero hablar aunque fuere un momento de política. Supongo que estaremos de acuerdo en que la política no es una película de cowboys con John Wayne o Alfonso Prat Gay de uniforme confederado y Lee Van Cleef u Horacio González de pieles roja. Lo interesante de este tipo de práctica que tiene por objeto el poder, y el saber del que es depositario, es que los problemas que plantea no tienen solución. Las soluciones teóricas de acuerdo al paradigma demostrativo derivan del lenguaje matemático como así también los enunciados de los problemas que resuelven. Y no existe la ciencia política, ni la ciencia de la vida en sociedad. No hablo de las hormigas. En el área correspondiente a las conductas humanas las ramas del conocimiento como la neurología, la farmacología y la ingeniería genética, no han podido aplicarse al dominio de la ética, ni al de la economía o de la política, ni siquiera al de la psicología, al menos hasta que el inconsciente pueda ser auscultado por un tomógrafo.

Los seres humanos hasta nuevo aviso no son artefactos a pesar de los intentos por convertirlos en tales. Hasta que esta tentativa no tenga un completo éxito, la política es interesante por los dilemas que plantea y por el sacrificio que impone. No hay soluciones, hay decisiones, y se paga por las mismas. Estamos en el dominio de lo conjetural, de lo probable y contingente. No hay ciencia exacta en lo concerniente a estas cuestiones.
Esta es la dificultad que deberían aceptar kirchneristas y antikirchneristas pasionales. Nadie les pide que para que su entusiasmo místico o su indignación tengan algún grado de validez deberían ofrecer las razones de su beatitud o la garantía de un programa alternativo de gobierno. No se trata de gritar a viva voz en cuello patria sí colonia no para que no pensemos en Jaime o Vandenbroele, o del otro lado, callar o proponer medidas positivas. Sino la de resignarse a que los problemas argentinos no tienen solución. Al menos esa solución por la que el mal puede eliminarse y el bien triunfa.

Tal lo dicho por Don Draper, el protagonista de Mad Men que en el primer año de la serie, una noche en que lo humillaban unos jóvenes de la contracultura sesentista por pertenecer al mundo de la publicidad y trabajar para el sistema, respondió: “el sistema no existe, el universo es indiferente”.

La globalización también.

La política es un negocio y se hace lo que se puede. Duro y cuadrado pragmatismo. Por supuesto que existen las ideologías, claro que sí. Nadie lo niega. Hay gente que no tiene ningún problema en matar, o en mandar a matar, o en apoyar que se mate, en nombre de la Justicia. Que la solución sea levantar un paredón no es sólo una frase de taxista. El resto es relato, que no deja de tener importancia, nadie lo duda, no sólo de pan vive el hombre, de sueños y mentiras también.

Nuestro relato dominante, el que más gusta, el que más rinde, es el llamado nacionalismo popular. Puede tener una vertiente fascista u otra socialista, y, por lo general, gracias a sucesivos esfuerzos y con suerte disímil, se ha logrado conciliar ambas perspectivas. Su enemigo principal es el liberalismo, doctrina calificada de copetuda, paqueta y, por qué no decirlo, gorila.

Hoy el nacionalismo popular nos dice que el Estado es bueno y el mercado es malo. Por eso compramos vagones chinos y guardamos los belgas. Para no ser repetitivos ni mascullar bronca, creo que no habría mucho más que agregar a la historia de nuestras ideas que parecen no ser más que una. El relato nacional es así, fue así, y será así. Una manía. Pero sugiero dejar de lado por un momento nuestro sentimiento de haber sido permanentemente violados, para elaborar otro tipo de diagnóstico, quizás menos pornoépico.

Estados fallidos. Desde mi punto de vista que es falible, incierto, mutable, lo reconozco, las dificultades nacionales van por otro camino.

Lo resumiré de este modo. En la década del noventa apareció la doctrina por la cual se tomaba conocimiento de la existencia de estados débiles. La visión del mundo del neoliberalismo luego de la caída del Muro, sostenía que hay un centro imperial rodeado por municipalidades. Argentina era concebida como un municipio. Recibía dinero de acuerdo a un porcentaje de la coparticipación mundial. Esto hasta el 97, fecha de la caída de los mercados asiáticos. Era débil por una razón sencilla: no tenía autonomía financiera ni moneda propia y era sumamente frágil ante los intentos de vaciamiento en divisa fuerte. La experiencia de Alfonsín como última fase de una historia hiperinflacionaria era una prueba del hecho.

El mundo viró una vez más y emergieron nuevos obstáculos. Luego de la caída de las Torres Gemelas, se lanzó al mundo la idea de la aparición de los estados fracasados o fallidos. Esta vez el problema ya no se sustentaba en los movimientos financieros y la endeble política fiscal de este tipo de unidades políticas, sino de la falta de control sobre la violencia en territorios propios. Por ejemplo, el terrorismo, el narcotráfico. Argentina era proclive a convertirse de acuerdo a este vocabulario, en un Estado fracasado.

Estimo que Néstor Kirchner tenía absoluta conciencia de la primera falencia y ninguna sobre la segunda. Su política económica estaba dirigida a tener no sólo un sobrante de caja sino reservas suficientes para resistir cualquier embestida del poder financiero.

Respecto a la segunda instancia, el hecho de descolgar el cuadro de Videla y pregonar que no habría ningún muerto por represión en su gobierno, pretendió acotar a estas dos loables medidas todo el problema de lo que llamamos inseguridad. Es decir, mafias, grupos de tareas al servicio de caudillos políticos, barras bravas armadas, personal policial fuera de toda posibilidad de control estatal, etc.

Hoy en día se tiene la certeza de que moviendo un par de piezas es posible tumbar en el futuro cualquier gobierno que no negocie con el submundo de la violencia. La misma Presidenta confirmó, después de los últimos saqueos, los antecedentes del caso en lo que atañe a las caídas de los gobiernos radicales desde el inicio de la democracia. Nada dijo sobre el poder de fuego y desestabilización contra próximos gobiernos no kirchneristas, si los hay.

Hoy el Estado que Kirchner quiso fortalecer, está débil. Falta el verde billete, y salva por ahora el verde poroto. Se le suma el problema de la mal llamada “seguridad”, o la bien llamada protección del Estado sobre la vida y bienes de las personas que viven en su territorio. Sin hablar de la libertad, que no es sólo una fragata.

Por eso desde mi punto de vista, la gobernabilidad argentina tan delicada por su debilidad y sus fallas, depende de cuatro variables. Vaca muerta. Verde poroto. Auto brasileño. Ladrillo argentino. Los cuatro jinetes de nuestra plusvalía.

Si brota gas en las rocas subterráneas de Neuquén. Si Chicago sigue cotizando la soja a más de US$500 la tonelada. Si Dilma consigue hacer despegar un poco la estancada economía del gran hermano. Si el cepo cede y el ladrillo vuelve a ser negocio. Si esto sucede, la sociedad argentina, en sus mayorías, querrá más de lo mismo. Si nada de esto sucede, querrá que se vayan todos.

De ahí mi sugerencia a la pasionaria K y anti K. No busquen pescado podrido en el otro estanque. Pesquen en aguas menos turbias. Y menos aún pidan tolerancia y mayor cordura, porque no la sienten.
Basta con saber que no hay solución, hay posibilidades. No es poco. Además existe la suerte, esa bendita suerte.

* * *

Tomás Abraham es un filósofo y escritor argentino nacido en Timisoara, Rumania, en 1947.

ObrasPensadores bajos (1987), Los senderos de Foucault (1989), Foucault y la ética (1989), La guerra del amor (1992), Historias de la Argentina deseada (1994), Batallas éticas (1995), El último oficio de Nietzsche (1996), La aldea local (1997), Vidas filosóficas (1999), La empresa de vivir (2000), Pensamiento rápido (2001), Tensiones filosóficas (2001), Pensadores bajos (2002), El último Foucault (2003), Fricciones (2004), La máquina Deleuze (2006), El presente absoluto (2007), Historia de una biblioteca (2010), Rorty, el amigo americano (2010), La lechuza y el caracol. Contrarrelato político (2012) y Platón en el callejón (2012).

tomasabraham.com.ar

Muse / Supremacy (Supremacía)

(Del album The 2nd Law, 2012)

Wake to see – your true emancipation is a fantasy. / Policies have risen up and overcome the brave. // Greatness dies, unsung and lost, invisible to history. / Embedded spies brainwashing our children to be mean. // You don’t have long, / I am on to you / The time, it has come to destroy… // Your supremacy / Supremacy // Your supremacy / Supremacy // You don’t have long, / I am on to you / The time, it has come to destroy… // Your supremacy / Your Supremacy.

Despierta para ver – que tu verdadera emancipación es una fantasía. / Las políticas han ascendido y superado a los valientes. // la grandeza muere, olvidada y perdida, invisible para la historia. / Espías incrustados lavándoles el cerebro a nuestros niños para que sean mezquinos. // Tú no tienes mucho tiempo, / Estoy para ti / El tiempo, ha llegado para destruir… // Tu supremacía / Supremacía // Tu supremacía / Supremacía // Tú no tienes mucho tiempo, / Estoy para ti / El tiempo, ha llegado para destruir… // Tu supremacía / Supremacía.

Originario de Teignmouth, Devon, Reino Unido, Muse es Matthew Bellamy (voz, guitarra, teclados, piano, sintetizadores), Christopher Wolstenholme (bajo, voces, armónica) y Dominic Howard (batería, percusión, sintetizadores).

Discografía:
Showbiz (1999)
Origin of Symmetry (2001)
Hullabaloo: Live at Le Zenith, Paris (2002, 2 CD en vivo)
Absolution (2003)
Black Holes and Revelations (2006)
HAARP (2008, en vivo)
The Resistance (2009)
The 2nd Law (2012)

muse.mu

Christiane Vleugels, pintora

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Christiane Vleugels (“Raipun”) nació en Bélgica.

Incluso desde que era una niñita sentí la necesidad de dibujar todo a mi alrededor. Había mucha frustración en mis maestros en la escuela elemental, que miraban y observaban mis libros de Matemática y Lengua lenta pero firmemente transformarse en tiras de comics.
A la edad de doce años, mis padres decidieron inscribirme en la academia de bellas artes donde fuí educada exhaustivamente en el arte del dibujo y de la escultura por el inspirador artista Herman Cornelis.
Cuando tuve diecisiete, decidí probar mi suerte en la ciudad de Antwerp y disfruté de tres años de educación en SISA, donde me dediqué a decoración, publicidad y dibujos de la naturaleza.
Luego de completar exitosamente aquellos años, con orgullo me anoté en la Academia Real de Antwerp, donde seguiría durante dos años de mi vida dibujando y familiarizándome más con la técnica del oil on canvas.
En 1986 me casé con mi primer marido y me mudé a la ciudad de Keulen en Alemania, donde permanecería durante los siguientes seis años. Durante los últimos dos años de mi estadía, mi trabajo estuvo permanentemente en exhibición en la renombrada ‘Gallerie des beaux art’. Desde entonces en adelante, algunas de mis obras incluso llegaron a Egipto y Liverpool.
Cuando regresé a Bélgica, siguieron muchos años en lo que me vi obligada a tomar muchos encargos, muchos de ellos reproducciones.
Cuando miro hacia atrás aquellos años aburridos, durante los cuales a menudo me sentí bajo una increíble presión e incluso, por momentos falta de inspiración, entiendo que fue una parte necesaria de mi viaje artístico. Después de todo, es por haber tomado todos esos encargos que aprendí a perfeccionar mi técnica. Realmente pienso que debo varias de mis habilidades a esa lista interminable de reproducciones, por extraño que pueda sonar esto.
Sin embargo, no había pasado mucho tiempo hasta que ya no pude reprimir la necesidad de crear mi propia obra. Pintar todas aquellas imágenes e ideas que espontáneamente brotaban de mi corazón. ¡Finalmente!
Entonces fue el momento de tomar nuevas direcciones en la vida y encontrarme a mí misma en mi arte. Mirando atrás, la vida gira en un continuo proceso de aprendizaje en que he buscado por mí misma y eventualmente fuí lo suficientemente afortunada para encontrarlo.

¡Con cada obra original que creo hoy me doy cuenta más y más que el verdadero proceso de aprendizaje sólo ahora ha comenzado para mí!

Cada nueva pintura presenta cierto aspecto y me aclara que he elegido el paso correcto en la vida. Una vida en que aún tengo mucho que aprender y dar.
Esto es por qué ninguna de mis pinturas llevan un cierto mensaje o una declaración política.
El sólo propósito de mi obra es tentar a la gente a soñar.
No hay nada que yo ame más que movilizar a mi audiencia al éxtasis al permitirle una ojeada a mi fantasía.
Esto es por qué alegremente te invito a que eches una mirada a mi galería.
“¡Bienvenido a mi mundo!”

Christiane Vleugels

Fuentes: taringa.netraipun.deviantart.com, users.telenet.be.

The 33rd Annual RAZZIE Awards, los premios a lo peor del cine de 2012

razzie

The Golden Raspberry Award Foundation año tras año otorga los premios RAZZIE a lo peor del cine de EEUU. En base a los 727 films estrenados en 2012, los nominados son:

(Fuente http://www.razzies.com)

Peor película:
Battleship
Oogieloves in the Big Balloon Adventure
That’s My Boy!
A Thousand Words
Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2

Peor actriz: 
Katherine Heigl (por One For The Money)

Milla Jovovich (por Resident Evil #5: Retribution)

Tyler Perry (por Madea’s Witless Protection)

Kristen Stewart (por Snow White and The Huntsman y Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Barbra Streisand (por Guilt Trip)

Peor actor:
Nicolas Cage (por Ghost Rider 2: Spirit of Vengeance y Seeking Justice)

Eddie Murphy (por A Thousand Words)

Robert Pattinson (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Tyler Perry (por Alex Cross y Tyler Perry’s Good Deeds)

Adam Sandler (por That’s My Boy)

Peor actriz de reparto:
Jessica Biel (por Playing For KeepsTotal Recall)

Brooklyn Decker (por BattleshipWhat To Expect When You’re Expecting)

Ashley Green (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Jennifer Lopez (por What to Expect When You’re Expecting)

Rihanna (por Battleship)

Peor actor de reparto:
David Hasselhoff (por Pirannha 3-DD)

Taylor Lautner (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Liam Neeson (por Battleship y Wrath of the Titans)

Nick Swardson (por That’s My Boy)

Vanilla Ice (por That’s My Boy)

Peor pareja en pantalla:
Cualquier combinación de dos miembros del elenco de “Jersey Shore” (en The Three Stooges)

Mackenzie Foy y Taylor Lautner (en Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Robert Pattinson y Kristen Stewart (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Tyler Perry y su otro personaje travestido (por Madea’s Witless Protection)

Adam SandlerLeighton Meester, Andy Samberg o Susan Sarandon (por That’s My Boy)

Peor director:
Sean Anders (por That’s My Boy)

Peter Berg (por Battleship)

Bill Condon (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Tyler Perry (por Good Deeds y Madea’s Witless Protection)

John Putch (por Atlas Shrugged: Part II)

Peor grupo en pantalla:
El elenco completo de Battleship

El elenco completo de Oogieloves inThe Big Balloon Adventure

El elenco completo de That’s My Boy

El elenco completo de Twilight Saga Breaking Dawn, Part 2

El elenco completo de Madea’s Witless Protection

Peor guión: 
Atlas Shrugged: Part II
Battleship
That’s My Boy!
A Thousand Words
Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2

El Espejo Gótico / De mujeres y esposas. Una cuestión de identidad

(Publicado en El Espejo Gótico elespejogotico.blogspot.com.ar)

Algunas curiosidades lingüísticas del pasado nos persiguen aún hoy. Muchas de ellas pasan desapercibidas por el uso, el desconocimiento, y el desinterés con el que las utilizamos. No obstante, hay una que sobresale fantásticamente de ese pantano amorfo y confuso que supone una Lengua Primordial.

La palabra inglesa Woman, “mujer”, no necesita ser traducida. Todos la conocemos, y todos entendemos su significado, ¿o quizás no?

Para iniciar este recorrido superficial diremos que Woman deriva de la deformación de la palabra Wif, “mujer”, y Man, “hombre”. De manera que aquella palabra que originalmente no nos ofrecía ningún desafío intelectual se torna en este misterioso “Mujer-Hombre”.

El Inglés Antiguo y las viejas lenguas germánicas son complejas, vastas, y en cierta medida, inabordables desde una mentalidad moderna. ¿Por qué los pueblos al oeste del Rin -y acaso también al este- forjaron para la mujer un denominador tan ambiguo? O más aún, ¿por qué la mujer fue vista como hombre, o el hombre como mujer, o es que acaso no había distinción entre unas y otros?

La resolución de este delicioso enigma lingüístico no pertenece a la antigüedad de los pueblos germánicos, sino a tiempos posteriores, y a una elección que cambiaría para siempre la relación de la mujer con el hombre, y que la ubicaría en un estado de perpetuo sometimiento intelectual y espiritual.

Lejos en la noche de los tiempos la mujer era llamada Cwen, palabra que eventualmente designaría a todas las reinas del orbe, Queen. Pero algo sucedió, algo extraño, inedito en la historia de las lenguas. Como arrancada del frío Hel surgió la palabra Wif, que también significa “Mujer”, aunque de un modo indigno, impropio, y que en nada se parece al arcaico y noble CwenWif significa mujer, si, pero la mujer despojada de su esencia como criatura libre, pasando a engrosar una larga lista de términos que definen a la mujer como un objeto, un bien, una propiedad.

Cwen era la mujer libre, la compañera, la que comparte el trabajo duro y las desdichas así como la felicidad escurridiza del norte. Wif, en cambio, es la mujer como esposa, la esclava del hogar, la criatura reducida a la servidumbre mansa que supone todo contrato desigual. Este cambio feroz en la mirada sobre la mujer ni siquiera les permite cierta libertad nominal. Ya no son Cwen, “mujeres”, sino Women, “Mujeres-Hombres”, es decir, Mujeres del hombre.

Esta nueva manera de pensar en la mujer como una propiedad sobre la que se tiene completa potestad queda reflejada en palabras como Wifman (pl. Wimmen), “mujer del hombre”, que eventualmente desembocarían en Wife, “esposa”. Todas ellas son palabras masculinas, es decir, ni siquiera se le permitió a la mujer conservar una nominación femenina. De tal manera que cuando alguien hablaba de su esposa, la llamaba El Esposa, es decir, la esposa como un objeto asimilado a lo masculino, un ente privado de identidad.

Y es la identidad lo primero que se intenta desgarrar de un pueblo vencido.

Resulta curioso que la palabra Woman haya emergido victoriosa de aquella batalla entre la libertad y la servidumbre. Lo menciono de pasada, y con profundo respeto por las mujeres que a lo largo de los siglos han cambiado su vida por esporádicos triunfos sociales. Y es que no existe cambio si éste no proviene de la mente, y menos aún si no queda reflejado en el lenguaje. Las feministas, esas hembras guerreras e inconformistas, acaso nos reserven muchas victorias sociales, muchas nuevas banderas de igualdad, pero en el fondo han olvidado que la verdadera guerra se gana en el lenguaje; y que el hombre bien podrá cederles algunos merecidos derechos civiles, pero al menos en el norte, las seguirán llamando Women, las Mujeres de los hombres.

Hasta entonces, en lo profundo de la psiquis colectiva, seguirán siendo un objeto, rebelde y encantador, que ha olvidado donde queda el frente de batalla.

Lord Aelfwine

 

No Pants Subway Ride 2013 (Paseo sin pantalones en el subte 2013)

El domingo 14 decenas de miles de personas se quitaron los pantalones en el subte en 60 ciudades de 25 países.

El Paseo sin pantalones en el subte es un acontecimiento anual llevado a cabo por Improv Everywhere cada enero en la ciudad de New York. La misión comenzó como una pequeña broma con algunas personas y creció hasta llegar a ser un festejo internacional de la tontería, con docenas de ciudades alrededor del mundo participando cada año. La idea detrás de Sin pantalones es simple: pasajeros al azar suben al subte en distintas estaciones en la mitad del invierno sin pantalones. Los participantes no se comportan como si se conocieran mutuamente, y todos visten abrigos de invierno, gorros, bufandas y guantes. Lo único fuera de lo habitual es su falta de pantalones.

(De improveverywhere.com)

Andrés Hax / Vidas Breves: Philip K. Dick

(Publicado en Revista Ñ, 10.1.2013)

Autor de clásicos de la ciencia ficción como “Ubik” o “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” que se adaptó al cine como “Blade Runner”, se convirtió en un fetiche de Hollywood. En 1974 tuvo una visión mística del hombre y el universo y lo volcó en un diario privado que sumó 8.000 páginas. Assange, Bush, o Cheney, parecen personajes suyos.

Philip K. Dick (1928-1982) es uno de los escritores de ciencia ficción más importantes del Siglo XX. Pero es mucho más que eso. Para alguien que no lo haya leído (y que huya de la ciencia ficción por prejuicios sobre el género), buscaremos un hermano espiritual de Dick en la Literatura con mayúscula. Entonces, Philip K. Dick es algo así como el Franz Kafka de los Estados Unidos. Dick, como Kafka, anticipó tendencias totalitarias de su país. Pero además percibió un espíritu secreto de su era. En ambos casos su obra fue reconocida después de muertos. Es que tanto uno como el otro, escribían sobre la profunda realidad de su tiempo, sobre aquello que estaba en período de incubación. Como los animales, que saben del terremoto antes que ocurra, Dick, como Kafka, anticipó lo que venía y lo contó en libros alegóricos, que parecían fantasías paranoicas hasta que se volvieron proféticos. Por esto, y por media docena de otros motivos, Dick es un autor canónico. Al leerlo, nuestra forma de ver nuestro mundo actual cambia. Hasta podríamos decir que sin leer a Philip K. Dick no se puede comprender bien el mundo en cual vivimos.

Philip K. Dick fue un autor prolífico. Publicó más de 40 novelas y más de 120 cuentos. Además, dejó una obra secreta: sus diarios personales autodenominados Exégesis, que abarcan más de 8.000 páginas, (una selección en un volumen, de casi mil páginas fue publicada en 2011 con prólogo de Jonathan Lethem.) Al principio de su carrera Dick pretendía ser en un escritor de literatura convencional y sus primeras novelas de aprendizaje fueron realistas. Aunque terminó siendo un escritor muy exitoso, ganando premios, lectores fanáticos, el respeto de sus pares y también dinero, siempre luchó contra la ciencia ficción como género. Cuando empezó a escribir, y aun en la fecha de su muerte, en 1982 con 53 años, la ciencia ficción era un gueto despreciado por la academia y la sociedad convencional. Hoy la situación ha cambiado, a tal punto que Dick ha sido publicado por The Library of America, el sello editorial que define el canon de las letras estadounidenses, y la revista Time nombro su novela Ubik (1969) como una de las cien mejores novelas escritas en inglés desde 1923.

El mundo de Dick es de cyborgs, de corporaciones omnipotentes y monopólicas que manejan tecnologías como el control de la memoria; es el mundo de la adicción, de la alucinación, de gobiernos autoritarios; de paisajes pos-apocalípticos y mundos distópicos; es el mundo de la paranoia, de las visiones místicas. Mundos paralelos. Pero dentro de todos estos escenarios y situaciones clásicas de la ciencia ficción la literatura de Dick se basa en las preguntas que son las mismas que están en el centro de la filosofía y la religión: ¿Qué es el ser humano? ¿Qué es la realidad? ¿Cuál es la naturaleza del Universo?

Para el escritor Jonathan Lethem, la ciencia ficción de Dick está un nivel por encima de sus contemporáneos: “Ellos estaban escribiendo sencillas fábulas, por más que no quieran admitirlo. Pero Dick se ocupó de manera distintiva y directa de la resaca de terror y lo irracional en la sociedad contemperaría tecnológica. Este fue el motivo por el cual la ciencia ficción empezó a ser importante. Porque se enfrentaba con el hecho de que estamos viviendo en una era tecnocrática en la cual las artes tradicionales, literarias y demás, no tenían mucho que decir sobre esto, no encontraban un vocabulario para reconocer la velocidad de cambio en la vida cotidiana.”

Por más que no hayan leído una página de la obra de Philip K. Dick es muy probable que conozcan su mundo, y no solo porque poco a poco el mundo que habitamos se parece más al de sus libros. Es que, póstumamente, Dick se ha convertido en uno de los autores predilectos de Hollywood. Blade RunnerMinority ReportA Scanner Darkly,Total RecallScreamersPaycheckEternal Sunshine of the Spotless Mind [Nota: el autor del artículo cometió un error. Esta película NO está basada en una historia de Dick] y The Adjustment Bureau son algunas de las películas adaptadas de obras de Dick, quien solo pudo ver la Blade Runner de Ridley Scott.

La vida de Dick fue caótica, intensa y triste. Su padre abandonó a la familia cuando era chico. Vivió toda su vida en diferentes ciudades de California. Fue adicto a las anfetaminas; lo ayudaban en su frenético ritmo de escritura pero le dejaron secuelas que, al fin, resultaron mortales. Tuvo cinco esposas y tres hijos, a ninguno de los cuales trató bien. No participó en su crianza ni los ayudó económicamente. Hasta llegó a golpear a una de sus esposas. Era profundamente paranoico y con motivos. En un evento nunca explicado su casa fue robada, y destruida, pero solamente fueron extraídos sus papeles personales. Vivía de escribir pero siempre le faltaba dinero. Sentía que como escritor nunca había sido valorado como se merecía.

Dentro de toda esta cotidianeidad hay dos eventos fundamentales en la vida de Philip K. Dick alrededor de los cuales él mismo, obsesivamente y torturadamente, configuró su psique. El primer evento fue la muerte de su hermana melliza, en los primeros meses de su vida, o sea en enero de 1929 (Dick nació en Chicago, el 16 de diciembre de 1928). El segundo evento fue un delirio místico —o psicótico— en los meses de febrero y marzo de 1974, cuando tenía 46 años.

Su hermana, Jane Charlotte Dick, murió por negligencia. La madre primeriza era inmadura, y aparte de la escasa compañía de su marido, estaba completamente sola. Pero no era cruel o indiferente. Abrumada por la incipiente crianza de sus hijos, llamó a sumadre por ayuda, pero ya era muy tarde. En un accidente, quemó a su hija Jane con una botella de agua caliente con cual intentaba calentar la cuna. Los médicos llevaron a los mellizos al hospital. La niña murió en camino y el niño se salvó después de estar varios días cerca de la muerte. Ambos estaban desnutridos.

Años después, en el Exégesis, Dick escribió: “Es el Jane dentro de mi —el ánima o el principio femenino— que es el lado lacrimoso de mi ser, que está enfermo y que ahora busca ser hospitalizado. Es Jane dentro de mí que se está intentando morir. O, en realidad, es la Jane que realmente murió, que repite sus pasos en mi anima una y otra vez, ese viaje mortal que se dio por la negligencia. Es la Jane-dentro-de-mi que ahora esta asustada y deprimida. Pero si la Jane dentro de mi se muere ahora me llevará a mí (el mellizo masculino) con ella, con lo cual no tengo que sucumbir. Jane tendrá que seguir viviendo en su existencia vestigal a mi lado aunque esté al otro lado…”

Para el biógrafo Lawrence Suten la muerte de Jane es el evento central en la vida psíquica de Dick: “El tormento se extendió a través de su vida entera, manifestándose en las relaciones difíciles que tuvo con las mujeres y con su fascinación por resolver los dilemas dualistas” como el de humano/androide, por ejemplo, que es central a su obra.

El otro evento central en la vida de Dick fue una serie de visiones que duró dos meses enteros, en 1974. En ese momento vivía en Orange County en California. Volvía del dentista donde había sido tratado por un dolor de muela. De vuelta en su casa le abrió la puerta a alguien que le vino a traer su medicación de una farmacia. Era una mujer joven con un colgante de un pez dibujado. Dick le preguntó qué significaba. La chica le dijo que era el símbolo de las primeras sectas cristianas, las perseguidas por el Imperio Romano. En ese momento Dick tuvo una revelación. Tuvo un momento de conocimiento total en la cual vio la historia humana entera. Se dio cuenta que la historia no es lineal, sino circular. Que el Imperio Romano aun existía, que esta realidad en la cual vivimos era de hecho una especie de prisión. La visión persistió por dos meses mutándose, multiplicándose, profundizándose.

Desde entonces hasta su muerte Dick se ocupó de interrogarse a si mismo sobre el significado de este evento, tratando de discernir si era una visión mística, un sueño, un flashback de droga, un brote psicótico o esquizofrénico, o una combinación de todas estas cosas. El episodio, que el denominaba “2-3-74” no solo le brindó una visión de la “realidad” sino también una mirada sobre el significado de su obra y el sentido de su vida.

Nos cuenta Lethem en la introducción a una selección del Exégesis : “Dick comenzó a ver todos sus escritos anteriores —especialmente sus novelas de ciencia ficción de los 60— como un intricado e inconciente precursor a sus percepciones visionarias… [En el Exégisis] Dick escribió sobre la ternura, sufrimiento y naturaleza del universo; sobre la esencia de la tragedia; sobre alienígenas de tres ojos; robots hechos de ADN; cultos cristianos antiguos y reprimidos cuyas creencias esenciales predecían la teoría Marxista; viajes en el tiempo; radios que siguen tocando después de ser desenchufadas; y la naturaleza verdadera del universo como le fue revelado en el Libro tibetano de la muerteEl origen de la conciencia y la mente bicameral de Julian Jaynes, y la película Tres mujeres de Robert Altman” entre muchas, muchas otras cosas.

Para algunos lectores la obra más importante de Kafka son sus diarios. Tal vez el Exegesisde Philip K. Dick tenga el mismo destino. Si hay una critica que se le puede hacer a las obras de Dick es que sus ideas y sus mundos son mucho más fascinantes que su prosa en si. Tal vez no sea incorrecto decir que Dick no es muy buen escritor. Pero esa evaluación  excede los límites de esta Vida Breve. En todo caso, Dick mismo ha respondido a esta duda. Escribió, justamente en sus diarios íntimos:

“Soy un filósofo que ficcionaliza, no un novelista; mi habilidad de escribir cuentos y novelas es utilizada con el fin de dar forma a mis percepciones. El centro de mi escritura no es el arte sino la verdad. Por lo tanto lo que yo cuento es la verdad, y sin embargo no hay nada que pueda hacer para aliviarla ni por hechos o explicaciones. De todas maneras esto suele darle ayuda a un tipo de persona sensible y atormentada por el cual hablo. Creo que entiendo el ingrediente en común en ellos a quienes mi escritura les ayuda: ellos no pueden atenuar sus propias sospechas sobre la irracional y misteriosa naturaleza de la realidad. Y para ellos el corpus de mi escritura es un largo argumento acerca de esta inexplicable realidad. Es una integración y presentación y análisis y respuesta y historia personal.”

Philip K. Dick hizo algo aparentemente imposible. Escribió sobre el espíritu de nuestrostiempos. Se murió antes de Internet, antes de la Guerra contra el Terrorismo y la Guerra Contra las Drogas. No llegó a ver la realidad virtual o la farmapsicologia. Pero escribió sobre todas estas cosas y más. Julian Assange es un personaje de Philip K. Dick. También lo son Dick Cheney y George Bush. CNN, Fox, y la televisión reality. Todos son parte del mundo Dick.

Podríamos seguir y seguir…

Fuentes /Más Información

Divine Invasions: A Life of Philip K. Dick. Lawrence Sutin

The Exegesis of Philip K. Dick

The Library of America Interviews Jonathan Lethem about Philip K. Dick

Blows Against the Empire. The return of Philip K. Dick. Adam Gopnik (The New Yorker. 20 de agosto, 2007)

The Second Coming of Philip K. Dick. The inside-out story of how a hyper-paranoid, pulp-fiction hack conquered the movie world 20 years after his death. By Frank Rose (WIRED.

Philip K Dick Interview in France 1977 (video)

Philip K. Dick – IMDb