The 33rd Annual RAZZIE Awards, los premios a lo peor del cine de 2012

razzie

The Golden Raspberry Award Foundation año tras año otorga los premios RAZZIE a lo peor del cine de EEUU. En base a los 727 films estrenados en 2012, los nominados son:

(Fuente http://www.razzies.com)

Peor película:
Battleship
Oogieloves in the Big Balloon Adventure
That’s My Boy!
A Thousand Words
Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2

Peor actriz: 
Katherine Heigl (por One For The Money)

Milla Jovovich (por Resident Evil #5: Retribution)

Tyler Perry (por Madea’s Witless Protection)

Kristen Stewart (por Snow White and The Huntsman y Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Barbra Streisand (por Guilt Trip)

Peor actor:
Nicolas Cage (por Ghost Rider 2: Spirit of Vengeance y Seeking Justice)

Eddie Murphy (por A Thousand Words)

Robert Pattinson (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Tyler Perry (por Alex Cross y Tyler Perry’s Good Deeds)

Adam Sandler (por That’s My Boy)

Peor actriz de reparto:
Jessica Biel (por Playing For KeepsTotal Recall)

Brooklyn Decker (por BattleshipWhat To Expect When You’re Expecting)

Ashley Green (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Jennifer Lopez (por What to Expect When You’re Expecting)

Rihanna (por Battleship)

Peor actor de reparto:
David Hasselhoff (por Pirannha 3-DD)

Taylor Lautner (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Liam Neeson (por Battleship y Wrath of the Titans)

Nick Swardson (por That’s My Boy)

Vanilla Ice (por That’s My Boy)

Peor pareja en pantalla:
Cualquier combinación de dos miembros del elenco de “Jersey Shore” (en The Three Stooges)

Mackenzie Foy y Taylor Lautner (en Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Robert Pattinson y Kristen Stewart (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Tyler Perry y su otro personaje travestido (por Madea’s Witless Protection)

Adam SandlerLeighton Meester, Andy Samberg o Susan Sarandon (por That’s My Boy)

Peor director:
Sean Anders (por That’s My Boy)

Peter Berg (por Battleship)

Bill Condon (por Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2)

Tyler Perry (por Good Deeds y Madea’s Witless Protection)

John Putch (por Atlas Shrugged: Part II)

Peor grupo en pantalla:
El elenco completo de Battleship

El elenco completo de Oogieloves inThe Big Balloon Adventure

El elenco completo de That’s My Boy

El elenco completo de Twilight Saga Breaking Dawn, Part 2

El elenco completo de Madea’s Witless Protection

Peor guión: 
Atlas Shrugged: Part II
Battleship
That’s My Boy!
A Thousand Words
Twilight Saga: Breaking Dawn Part 2

El Espejo Gótico / De mujeres y esposas. Una cuestión de identidad

(Publicado en El Espejo Gótico elespejogotico.blogspot.com.ar)

Algunas curiosidades lingüísticas del pasado nos persiguen aún hoy. Muchas de ellas pasan desapercibidas por el uso, el desconocimiento, y el desinterés con el que las utilizamos. No obstante, hay una que sobresale fantásticamente de ese pantano amorfo y confuso que supone una Lengua Primordial.

La palabra inglesa Woman, “mujer”, no necesita ser traducida. Todos la conocemos, y todos entendemos su significado, ¿o quizás no?

Para iniciar este recorrido superficial diremos que Woman deriva de la deformación de la palabra Wif, “mujer”, y Man, “hombre”. De manera que aquella palabra que originalmente no nos ofrecía ningún desafío intelectual se torna en este misterioso “Mujer-Hombre”.

El Inglés Antiguo y las viejas lenguas germánicas son complejas, vastas, y en cierta medida, inabordables desde una mentalidad moderna. ¿Por qué los pueblos al oeste del Rin -y acaso también al este- forjaron para la mujer un denominador tan ambiguo? O más aún, ¿por qué la mujer fue vista como hombre, o el hombre como mujer, o es que acaso no había distinción entre unas y otros?

La resolución de este delicioso enigma lingüístico no pertenece a la antigüedad de los pueblos germánicos, sino a tiempos posteriores, y a una elección que cambiaría para siempre la relación de la mujer con el hombre, y que la ubicaría en un estado de perpetuo sometimiento intelectual y espiritual.

Lejos en la noche de los tiempos la mujer era llamada Cwen, palabra que eventualmente designaría a todas las reinas del orbe, Queen. Pero algo sucedió, algo extraño, inedito en la historia de las lenguas. Como arrancada del frío Hel surgió la palabra Wif, que también significa “Mujer”, aunque de un modo indigno, impropio, y que en nada se parece al arcaico y noble CwenWif significa mujer, si, pero la mujer despojada de su esencia como criatura libre, pasando a engrosar una larga lista de términos que definen a la mujer como un objeto, un bien, una propiedad.

Cwen era la mujer libre, la compañera, la que comparte el trabajo duro y las desdichas así como la felicidad escurridiza del norte. Wif, en cambio, es la mujer como esposa, la esclava del hogar, la criatura reducida a la servidumbre mansa que supone todo contrato desigual. Este cambio feroz en la mirada sobre la mujer ni siquiera les permite cierta libertad nominal. Ya no son Cwen, “mujeres”, sino Women, “Mujeres-Hombres”, es decir, Mujeres del hombre.

Esta nueva manera de pensar en la mujer como una propiedad sobre la que se tiene completa potestad queda reflejada en palabras como Wifman (pl. Wimmen), “mujer del hombre”, que eventualmente desembocarían en Wife, “esposa”. Todas ellas son palabras masculinas, es decir, ni siquiera se le permitió a la mujer conservar una nominación femenina. De tal manera que cuando alguien hablaba de su esposa, la llamaba El Esposa, es decir, la esposa como un objeto asimilado a lo masculino, un ente privado de identidad.

Y es la identidad lo primero que se intenta desgarrar de un pueblo vencido.

Resulta curioso que la palabra Woman haya emergido victoriosa de aquella batalla entre la libertad y la servidumbre. Lo menciono de pasada, y con profundo respeto por las mujeres que a lo largo de los siglos han cambiado su vida por esporádicos triunfos sociales. Y es que no existe cambio si éste no proviene de la mente, y menos aún si no queda reflejado en el lenguaje. Las feministas, esas hembras guerreras e inconformistas, acaso nos reserven muchas victorias sociales, muchas nuevas banderas de igualdad, pero en el fondo han olvidado que la verdadera guerra se gana en el lenguaje; y que el hombre bien podrá cederles algunos merecidos derechos civiles, pero al menos en el norte, las seguirán llamando Women, las Mujeres de los hombres.

Hasta entonces, en lo profundo de la psiquis colectiva, seguirán siendo un objeto, rebelde y encantador, que ha olvidado donde queda el frente de batalla.

Lord Aelfwine

 

No Pants Subway Ride 2013 (Paseo sin pantalones en el subte 2013)

El domingo 14 decenas de miles de personas se quitaron los pantalones en el subte en 60 ciudades de 25 países.

El Paseo sin pantalones en el subte es un acontecimiento anual llevado a cabo por Improv Everywhere cada enero en la ciudad de New York. La misión comenzó como una pequeña broma con algunas personas y creció hasta llegar a ser un festejo internacional de la tontería, con docenas de ciudades alrededor del mundo participando cada año. La idea detrás de Sin pantalones es simple: pasajeros al azar suben al subte en distintas estaciones en la mitad del invierno sin pantalones. Los participantes no se comportan como si se conocieran mutuamente, y todos visten abrigos de invierno, gorros, bufandas y guantes. Lo único fuera de lo habitual es su falta de pantalones.

(De improveverywhere.com)

Andrés Hax / Vidas Breves: Philip K. Dick

(Publicado en Revista Ñ, 10.1.2013)

Autor de clásicos de la ciencia ficción como “Ubik” o “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” que se adaptó al cine como “Blade Runner”, se convirtió en un fetiche de Hollywood. En 1974 tuvo una visión mística del hombre y el universo y lo volcó en un diario privado que sumó 8.000 páginas. Assange, Bush, o Cheney, parecen personajes suyos.

Philip K. Dick (1928-1982) es uno de los escritores de ciencia ficción más importantes del Siglo XX. Pero es mucho más que eso. Para alguien que no lo haya leído (y que huya de la ciencia ficción por prejuicios sobre el género), buscaremos un hermano espiritual de Dick en la Literatura con mayúscula. Entonces, Philip K. Dick es algo así como el Franz Kafka de los Estados Unidos. Dick, como Kafka, anticipó tendencias totalitarias de su país. Pero además percibió un espíritu secreto de su era. En ambos casos su obra fue reconocida después de muertos. Es que tanto uno como el otro, escribían sobre la profunda realidad de su tiempo, sobre aquello que estaba en período de incubación. Como los animales, que saben del terremoto antes que ocurra, Dick, como Kafka, anticipó lo que venía y lo contó en libros alegóricos, que parecían fantasías paranoicas hasta que se volvieron proféticos. Por esto, y por media docena de otros motivos, Dick es un autor canónico. Al leerlo, nuestra forma de ver nuestro mundo actual cambia. Hasta podríamos decir que sin leer a Philip K. Dick no se puede comprender bien el mundo en cual vivimos.

Philip K. Dick fue un autor prolífico. Publicó más de 40 novelas y más de 120 cuentos. Además, dejó una obra secreta: sus diarios personales autodenominados Exégesis, que abarcan más de 8.000 páginas, (una selección en un volumen, de casi mil páginas fue publicada en 2011 con prólogo de Jonathan Lethem.) Al principio de su carrera Dick pretendía ser en un escritor de literatura convencional y sus primeras novelas de aprendizaje fueron realistas. Aunque terminó siendo un escritor muy exitoso, ganando premios, lectores fanáticos, el respeto de sus pares y también dinero, siempre luchó contra la ciencia ficción como género. Cuando empezó a escribir, y aun en la fecha de su muerte, en 1982 con 53 años, la ciencia ficción era un gueto despreciado por la academia y la sociedad convencional. Hoy la situación ha cambiado, a tal punto que Dick ha sido publicado por The Library of America, el sello editorial que define el canon de las letras estadounidenses, y la revista Time nombro su novela Ubik (1969) como una de las cien mejores novelas escritas en inglés desde 1923.

El mundo de Dick es de cyborgs, de corporaciones omnipotentes y monopólicas que manejan tecnologías como el control de la memoria; es el mundo de la adicción, de la alucinación, de gobiernos autoritarios; de paisajes pos-apocalípticos y mundos distópicos; es el mundo de la paranoia, de las visiones místicas. Mundos paralelos. Pero dentro de todos estos escenarios y situaciones clásicas de la ciencia ficción la literatura de Dick se basa en las preguntas que son las mismas que están en el centro de la filosofía y la religión: ¿Qué es el ser humano? ¿Qué es la realidad? ¿Cuál es la naturaleza del Universo?

Para el escritor Jonathan Lethem, la ciencia ficción de Dick está un nivel por encima de sus contemporáneos: “Ellos estaban escribiendo sencillas fábulas, por más que no quieran admitirlo. Pero Dick se ocupó de manera distintiva y directa de la resaca de terror y lo irracional en la sociedad contemperaría tecnológica. Este fue el motivo por el cual la ciencia ficción empezó a ser importante. Porque se enfrentaba con el hecho de que estamos viviendo en una era tecnocrática en la cual las artes tradicionales, literarias y demás, no tenían mucho que decir sobre esto, no encontraban un vocabulario para reconocer la velocidad de cambio en la vida cotidiana.”

Por más que no hayan leído una página de la obra de Philip K. Dick es muy probable que conozcan su mundo, y no solo porque poco a poco el mundo que habitamos se parece más al de sus libros. Es que, póstumamente, Dick se ha convertido en uno de los autores predilectos de Hollywood. Blade RunnerMinority ReportA Scanner Darkly,Total RecallScreamersPaycheckEternal Sunshine of the Spotless Mind [Nota: el autor del artículo cometió un error. Esta película NO está basada en una historia de Dick] y The Adjustment Bureau son algunas de las películas adaptadas de obras de Dick, quien solo pudo ver la Blade Runner de Ridley Scott.

La vida de Dick fue caótica, intensa y triste. Su padre abandonó a la familia cuando era chico. Vivió toda su vida en diferentes ciudades de California. Fue adicto a las anfetaminas; lo ayudaban en su frenético ritmo de escritura pero le dejaron secuelas que, al fin, resultaron mortales. Tuvo cinco esposas y tres hijos, a ninguno de los cuales trató bien. No participó en su crianza ni los ayudó económicamente. Hasta llegó a golpear a una de sus esposas. Era profundamente paranoico y con motivos. En un evento nunca explicado su casa fue robada, y destruida, pero solamente fueron extraídos sus papeles personales. Vivía de escribir pero siempre le faltaba dinero. Sentía que como escritor nunca había sido valorado como se merecía.

Dentro de toda esta cotidianeidad hay dos eventos fundamentales en la vida de Philip K. Dick alrededor de los cuales él mismo, obsesivamente y torturadamente, configuró su psique. El primer evento fue la muerte de su hermana melliza, en los primeros meses de su vida, o sea en enero de 1929 (Dick nació en Chicago, el 16 de diciembre de 1928). El segundo evento fue un delirio místico —o psicótico— en los meses de febrero y marzo de 1974, cuando tenía 46 años.

Su hermana, Jane Charlotte Dick, murió por negligencia. La madre primeriza era inmadura, y aparte de la escasa compañía de su marido, estaba completamente sola. Pero no era cruel o indiferente. Abrumada por la incipiente crianza de sus hijos, llamó a sumadre por ayuda, pero ya era muy tarde. En un accidente, quemó a su hija Jane con una botella de agua caliente con cual intentaba calentar la cuna. Los médicos llevaron a los mellizos al hospital. La niña murió en camino y el niño se salvó después de estar varios días cerca de la muerte. Ambos estaban desnutridos.

Años después, en el Exégesis, Dick escribió: “Es el Jane dentro de mi —el ánima o el principio femenino— que es el lado lacrimoso de mi ser, que está enfermo y que ahora busca ser hospitalizado. Es Jane dentro de mí que se está intentando morir. O, en realidad, es la Jane que realmente murió, que repite sus pasos en mi anima una y otra vez, ese viaje mortal que se dio por la negligencia. Es la Jane-dentro-de-mi que ahora esta asustada y deprimida. Pero si la Jane dentro de mi se muere ahora me llevará a mí (el mellizo masculino) con ella, con lo cual no tengo que sucumbir. Jane tendrá que seguir viviendo en su existencia vestigal a mi lado aunque esté al otro lado…”

Para el biógrafo Lawrence Suten la muerte de Jane es el evento central en la vida psíquica de Dick: “El tormento se extendió a través de su vida entera, manifestándose en las relaciones difíciles que tuvo con las mujeres y con su fascinación por resolver los dilemas dualistas” como el de humano/androide, por ejemplo, que es central a su obra.

El otro evento central en la vida de Dick fue una serie de visiones que duró dos meses enteros, en 1974. En ese momento vivía en Orange County en California. Volvía del dentista donde había sido tratado por un dolor de muela. De vuelta en su casa le abrió la puerta a alguien que le vino a traer su medicación de una farmacia. Era una mujer joven con un colgante de un pez dibujado. Dick le preguntó qué significaba. La chica le dijo que era el símbolo de las primeras sectas cristianas, las perseguidas por el Imperio Romano. En ese momento Dick tuvo una revelación. Tuvo un momento de conocimiento total en la cual vio la historia humana entera. Se dio cuenta que la historia no es lineal, sino circular. Que el Imperio Romano aun existía, que esta realidad en la cual vivimos era de hecho una especie de prisión. La visión persistió por dos meses mutándose, multiplicándose, profundizándose.

Desde entonces hasta su muerte Dick se ocupó de interrogarse a si mismo sobre el significado de este evento, tratando de discernir si era una visión mística, un sueño, un flashback de droga, un brote psicótico o esquizofrénico, o una combinación de todas estas cosas. El episodio, que el denominaba “2-3-74” no solo le brindó una visión de la “realidad” sino también una mirada sobre el significado de su obra y el sentido de su vida.

Nos cuenta Lethem en la introducción a una selección del Exégesis : “Dick comenzó a ver todos sus escritos anteriores —especialmente sus novelas de ciencia ficción de los 60— como un intricado e inconciente precursor a sus percepciones visionarias… [En el Exégisis] Dick escribió sobre la ternura, sufrimiento y naturaleza del universo; sobre la esencia de la tragedia; sobre alienígenas de tres ojos; robots hechos de ADN; cultos cristianos antiguos y reprimidos cuyas creencias esenciales predecían la teoría Marxista; viajes en el tiempo; radios que siguen tocando después de ser desenchufadas; y la naturaleza verdadera del universo como le fue revelado en el Libro tibetano de la muerteEl origen de la conciencia y la mente bicameral de Julian Jaynes, y la película Tres mujeres de Robert Altman” entre muchas, muchas otras cosas.

Para algunos lectores la obra más importante de Kafka son sus diarios. Tal vez el Exegesisde Philip K. Dick tenga el mismo destino. Si hay una critica que se le puede hacer a las obras de Dick es que sus ideas y sus mundos son mucho más fascinantes que su prosa en si. Tal vez no sea incorrecto decir que Dick no es muy buen escritor. Pero esa evaluación  excede los límites de esta Vida Breve. En todo caso, Dick mismo ha respondido a esta duda. Escribió, justamente en sus diarios íntimos:

“Soy un filósofo que ficcionaliza, no un novelista; mi habilidad de escribir cuentos y novelas es utilizada con el fin de dar forma a mis percepciones. El centro de mi escritura no es el arte sino la verdad. Por lo tanto lo que yo cuento es la verdad, y sin embargo no hay nada que pueda hacer para aliviarla ni por hechos o explicaciones. De todas maneras esto suele darle ayuda a un tipo de persona sensible y atormentada por el cual hablo. Creo que entiendo el ingrediente en común en ellos a quienes mi escritura les ayuda: ellos no pueden atenuar sus propias sospechas sobre la irracional y misteriosa naturaleza de la realidad. Y para ellos el corpus de mi escritura es un largo argumento acerca de esta inexplicable realidad. Es una integración y presentación y análisis y respuesta y historia personal.”

Philip K. Dick hizo algo aparentemente imposible. Escribió sobre el espíritu de nuestrostiempos. Se murió antes de Internet, antes de la Guerra contra el Terrorismo y la Guerra Contra las Drogas. No llegó a ver la realidad virtual o la farmapsicologia. Pero escribió sobre todas estas cosas y más. Julian Assange es un personaje de Philip K. Dick. También lo son Dick Cheney y George Bush. CNN, Fox, y la televisión reality. Todos son parte del mundo Dick.

Podríamos seguir y seguir…

Fuentes /Más Información

Divine Invasions: A Life of Philip K. Dick. Lawrence Sutin

The Exegesis of Philip K. Dick

The Library of America Interviews Jonathan Lethem about Philip K. Dick

Blows Against the Empire. The return of Philip K. Dick. Adam Gopnik (The New Yorker. 20 de agosto, 2007)

The Second Coming of Philip K. Dick. The inside-out story of how a hyper-paranoid, pulp-fiction hack conquered the movie world 20 years after his death. By Frank Rose (WIRED.

Philip K Dick Interview in France 1977 (video)

Philip K. Dick – IMDb

Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

19,000 people fit into the new Barclays Center to see Jay-Z perform. This blog was viewed about 160.000 times in 2012. If it were a concert at the Barclays Center, it would take about 8 sold-out performances for that many people to see it.

Haz click para ver el reporte completo.

La escuela inconclusa

(Editorial publicado en La Nación, 27.12.2012)

El dato de que hay un 14% de alumnos de la enseñanza media que no la concluye aunque deba solo una o dos materias indica una tendencia preocupante

La escuela media, centro crítico de debates, renueva varios motivos de preocupación. Hace poco, el Ministerio de Educación nacional dio a conocer dos datos estadísticos de interés: sólo el 58 por ciento de los alumnos que iniciaron la enseñanza media la concluye; ahora bien, de ese porcentaje hay que restar el 14 por ciento, que no la termina, aunque sólo adeude una o algunas materias del último año. Esta negación a completar los estudios cuando se está tan cerca de la meta promueve la búsqueda de explicaciones que justifiquen el abandono de la nave cuando se está por llegar al puerto.

En principio, resulta insensata la conducta de los alumnos que proceden de ese modo. Si se la analiza, se puede reconocer que no se trata de un hecho aislado ni antes desconocido. Al contrario. Lo que llama la atención de manera justificada es el aumento de esos casos que se ha verificado en los últimos años. De ahí que en las escuelas se han implementado cursos de preparación y se establecen nuevos días de examen, a fin de crear mejores condiciones para que los alumnos puedan superar las pruebas finales. A ese loable propósito contribuyen los Centros de Orientación y Apoyo en la provincia bonaerense y el Programa Terminalidad en la ciudad de Buenos Aires, en el cual pueden incorporarse alumnos que arrastran materias pendientes desde una década atrás. Al mismo objetivo responde el spot publicitario “Ponele título a tu secundario”, que, con el auspicio ministerial, se ha difundido tanto por radio como por televisión.

El problema no es simple. La oportunidad de aprender es un derecho, pero como contrapartida genera el deber de superar las demandas del estudio que, si se dejan de cumplir, impiden los pasos subsiguientes para acceder a un proyecto profesional superior o a un puesto de trabajo, pues el título es indispensable para ello; de lo contrario, el esfuerzo de cinco años concluye en frustración.

Esa negación a completar el nivel medio suele encubrir algo más que una obstinación o la sugestión de comportamientos que se imitan. A menudo esa ingrata decisión es el fruto de interacciones conflictivas entre alumno, familia y docentes, cuestión que reclama ser analizada en los casos concretos.

No se agotan ahí las causas probables del problema, ya que pueden influir diversos procesos del desarrollo personal que se enmascaran con el argumento de que, en realidad, el título no es necesario, o no siempre lo es, o que se rendirá cuando lo decida el joven alumno. Se trata, como puede advertirse con facilidad, de afirmaciones voluntaristas con las cuales se pretende ganar en autonomía.

Teniendo esto importancia, lo cierto es que, en el fondo, la clave del grave problema se relaciona con la motivación, el dinamismo propio del sujeto, que lo mueve desde adentro, a diferencia de los estímulos o incentivos externos. Es decir, la motivación sentida es la que decide por la negación o la afirmación de una conducta y le confiere el protagonismo deseado al estudiante.

Por lo tanto, siendo acertado alentar, ofrecer mejores opciones y facilitar la preparación, el quid de la cuestión reside en saber motivar, tanto para superar pruebas, enfrentar dificultades o encarar un objetivo en la vida.

Diana Cohen Agrest / Tragedia de Once: la trama de impunidad y desidia de una Argentina que duele

(Publicado en La Nación, 23.12.2012)

Un caluroso 22 de febrero de 2012, apenas después de las 8.32 de la mañana, las sirenas conmovieron súbitamente a una ciudad que reiniciaba su trajín tras el paréntesis de un Carnaval tan forzado como extemporáneo. Inexplicablemente, un tren que se aproximaba a la plataforma de la estación de Once no había logrado detener su marcha y terminó por colisionar con los sistemas de paragolpes de contención de la estación. La formación transportaba en plena hora pico a más de 1200 pasajeros a bordo y, con el correr de las horas, se supo que fallecieron 51 de ellos y cuando menos 703 resultaron heridos.

Más que un infortunio casual, la tragedia fue un eslabón más de una cadena de acontecimientos mortales que parece condenarnos a cierta extraña pero manifiesta compulsión a la repetición: si nos volvemos hacia los últimos tiempos, en un atroz carrousel, se nos aparecen la catástrofe ferroviaria de Flores, la tragedia vial del colegio Ecos, los incendios de las discotecas Beara, Cromagnon y Kheivys, las desgracias aéreas de Austral, de Sol y de LAPA, los atentados a la AMIA y unos años antes, a la embajada de Israel. Apenas un puñado de tragedias evitables, rescatadas entre tantas otras que o bien fueron olvidadas o bien persistieron anónimas, porque acontecieron en la Argentina profunda ante la cual se minimiza y hasta se invisibiliza el dolor.

Aun cuando hay quienes prefieren atribuirlas al azar o a la fatalidad, lo cierto es que el azar y la fatalidad son dos modalidades de la negación: lo que llamamos “azar” no es sino la ignorancia de las causas que produjeron un hecho. Y la fatalidad exorciza mágicamente de cualquier responsabilidad. Pero lo cierto es que el retorno de lo trágico irrumpe en otras formas de violencias cotidianas. Todas ellas se inscriben en una matriz letal en la que convergen intereses, obligaciones, derechos y bienes simbólicos inalienables. Y en esa compulsión a la repetición, la tragedia de Once condensa e ilustra dolorosamente la trama de la Argentina que nos duele. Porque en ella se anudan, una vez más, las cuerdas entre las que anidan la complicidad de los funcionarios con los intereses empresariales que se extienden rastreramente, como hiedras venenosas, al cobijo de la impunidad.

¿Quiénes son los actores de estos dramas inconclusos? En esa trama, el Estado, los empresarios y los funcionarios inescrupulosos se enfrentan a las víctimas y a una sociedad que, mancomunada en el dolor por las pérdidas, debería reconocerse como parte de los enlutados. Entre unos y otras, un abismo que se ahonda brutalmente, cada día más.

Durante la última década se proclamó un modelo basado en el diseño de las tan proclamadas políticas de inclusión destinadas a fortalecer los mecanismos de protección de los segmentos socialmente desfavorecidos. Pero esos dispositivos se sostuvieron en un paradigma de gestión basado en la concesión de subsidios operativos que, en el caso del sistema ferroviario, crecieron un 300 por ciento durante los últimos seis años sin que se exigieran las inversiones privadas en su mantenimiento y sin que se sancionara la degradación progresiva de la calidad de la prestación del servicio al usuario. Ya un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) de 2008 ponía en evidencia que no sólo no se había ejecutado el mantenimiento de los trenes desde 2004 sino que se habían descuidado los mecanismos de control que, de haberse realizado, probablemente habrían eliminado de cuajo un nuevo eslabón en esa cadena de repeticiones.

La falta de pulso político resultó cuando menos extraña en un relato presumiblemente inclusivo pero a todas luces selectivo: mientras que en tragedias acaecidas en otras latitudes, tanto los alcaldes como los presidentes y hasta los príncipes y los reyes ponen sus coronados cuerpos reales, en cambio, en nuestra tragedia vernácula, las horas y los días que siguieron fueron marcados por una intolerable ausencia de quienes deberían haber estado allí. Si alguno de los máximos funcionarios nacionales, provinciales o municipales hubiese asistido, nos habría concedido una demostración de ejemplaridad cívica. Considerado incluso desde el más frío y calculador pragmatismo, el sólo acto de presencia le habría aportado un enorme rédito político porque habría contribuido a la pacificación de una sociedad desencajada…Pero en la Argentina que nos duele, sin distinciones partidocráticas, literalmente nuestros representantes no nos representaron. Y con ese ninguneo hacia los trabajadores -carne de cañón usuaria de los trenes-, con ese desvergonzado gesto por omisión -infinitamente más elocuente que los discursos vacíos sobre la inclusión-, nuestros dirigentes habrían sido condenados al ostracismo en sociedades menos tolerantes.

BORRAR EL HORROR

Tras ese mutis por el foro, y con los hierros y los cuerpos todavía incandescentes, coreutas desafinados sellaron la escena: el jefe de Gabinete, con torpeza incontinente, sentenció: “Las vidas que se perdieron, se perdieron”, palabras sólo pronunciables por un aprendiz de político para quien esas muertes son apenas una cifra y, como tal, desencarnadas de la realidad de una pérdida cuyo dolor ni siquiera es capaz de simular. Y el secretario de Transporte de entonces -hoy procesado-, no se quedó atrás cuando, en un flaco consuelo contrafáctico espetó que “si esto hubiera ocurrido ayer, que era un día feriado”, las consecuencias habrían sido menores. Como si el error fuera atribuible a un infausto destino que, indiferente a la desidia organizada, seleccionaría los días nefastos a su arbitrio. El Estado no le fue en zaga: no dándose por aludido, y rápido de reflejos para una jugada maestra fallida, se presentó como querellante ante la Justicia. E invirtiendo el orden entre el victimario y la víctima, desconoció la negligencia en la que había incurrido y pretendió incautar el lugar de los lesionados por su accionar.

El contrapunto de semejante cinismo cívico son el ramillete de enlutados que simbolizan la posibilidad de aprender a transitar desde el sufrimiento hacia una acción colectiva reivindicatoria de la verdad y la justicia. Tras exigir al gobierno nacional que se pronunciase “alguna vez” sobre la tragedia, e impugnando una política selectiva de la memoria, lanzaron la campaña “500.000 caras por justicia”, invitando a medio millón de personas a retratarse con un cartel que reclamaba el esclarecimiento del hecho, en un intento de rescatar del olvido esos rostros que el Estado ignoró con su ominoso silencio.

Celebrados los procesamientos de algunos de los responsables de la tragedia, los ex secretarios de Transporte Jaime y Schiavi, y de los Cirigliano, dueños de TBA, la sociedad se queda con una instantánea: porque una vez pacificada con esta inyección anestésica de alto impacto mediático, la historia reciente nos ha enseñado que el procesamiento es apenas una medida paliativa transitoria que procura poner paños fríos sobre una herida en carne viva que terminará supurando una vez que las recusaciones, los laberintos tribunalicios, las dilaciones y otras creativas chicanas procesales logren borrar lo acontecido.

Las tragedias, nuestra historia lo muestra, son gestadas en el vientre de la impunidad: la de Flores, no resuelta. La causa del Colegio Ecos, prescribió. Los responsables de Beara, sobreseidos. Cromagnon, todavía en juicio. Kheyvis, prescribió. Austral, prescribió. Sol, paralizada. LAPA, momentáneamente se revocó el sobreseimiento de los empresarios. El atentado a la AMIA, negociado por el gobierno con los acusados de haberlo perpetrado. El atentado a la embajada, estancada. Ciudadanos incrédulos de este reino de la impunidad, sumidos en la desesperanza, probablemente nos asomamos con la tragedia de Once a otro crimen más, entre tantos otros, sin culpables. Porque al fin de cuentas, ¿por qué esperar del mañana la Justicia que es burlada hoy?

Abandonando esos reclamos reivindicatorios a su suerte, con nuestro silencio no hacemos sino prestarnos al juego perverso de una justicia que manipula a una sociedad espasmódica, que reacciona cuando es sacudida por el horror. Pero a sabiendas de que es auxiliada por la velocidad de los acontecimientos, la justicia impunitiva parece esperar que una nueva tragedia ensombrezca la anterior, y que la injusticia del diario de hoy obture las injusticias del de ayer.

Pero es obsceno callar ante lo que no puede ni debe ser callado. Una vez que las víctimas han sido silenciadas, ¿acaso sus sobrevivientes y la sociedad toda -vulnerada y vulnerable- no debe ser la continuadora de la reivindicación consagrada a la memoria de las víctimas de todas nuestras tragedias? ¿Acaso la dignidad de los reclamos no es el punto de convergencia de una sociedad que debe comenzar a reconocerse en sus propias fuerzas, en su potencia de sumar voluntades para hacer de una única voluntad, un instrumento poderoso en la persecución comprometida del interés general que debe prevalecer sobre los intereses corporativos? ¿Acaso no se trata de construir una renovada identidad que se sepa capaz de ejercer una fuerza coactiva en defensa, ni más ni menos, del bien común?

La rápida suspensión de las celebraciones del Carnaval y su reconversión en dos días de duelo expresaron los dos rostros de una realidad demencial, el anverso multicolor tributario del “pizza con champagne” en versión populista -los festejos del Bicentenario, el Fútbol para Todos, Tecnópolis y los megarrecitales- y el reverso ensombrecido de un país que pretende celebrar allí donde hay un campo minado por el escepticismo del dolor irreparable.

* * *

Diana Cohen Agrest nació en Buenos Aires, Argentina y es filósofa. Es Doctora en Filosofía con una tesis sobre el tema “Las paradojas planteadas por el suicidio en la filosofía de Baruch Spinoza: ¿Imposibilidad lógica o realidad fáctica?” y obtuvo un Postdoctorado en la Monash University de Australia. Es docente de la Universidad de Buenos Aires y ha publicado numerosos artículos, en particular sobre cuestiones relacionadas con la Ética y la Bioética.

Es autora de los ensayos El suicidio: deseo imposible (O la paradoja de la muerte voluntaria en Baruj Spinoza) (2003), Temas de Bioética para inquietos morales (2004), Inteligencia ética para la vida cotidiana (2006), Por mano propia (Estudio sobre las prácticas suicidas) (2007), ¿Qué piensan los que no piensan como yo? (2008) y Ni bestias ni dioses (Trece ensayos sobre la fragilidad humana) (2010).

En 2000 realizó la primera traducción del francés al castellano de Introducción a “El origen de la geometría” de Husserl, de Jacques Derrida.

Robert Desnos, poeta

COMO UNA MANO…

Como una mano que en el instante de la muerte
y del naufragio se levanta al modo de los rayos del sol poniente,
así surgen por todas partes tus miradas.
Quizá ya no haya tiempo, ya no haya tiempo para verme,
Pero la hoja que cae y la rueda que gira te dirán
que nada perdura en la tierra,
Salvo el amor,
Y de esto quiero convencerme.
Botes de salvamento de colores rojizos.
Tempestades en fuga,
Un vals anticuado que se lleva el tiempo y el viento por los
largos caminos del cielo.
Paisajes.
No quiero más abrazos que aquel al que aspiro,
Y muera el canto del gallo.
Como una mano que en el instante de la muerte
se crispa, así se oprime mi corazón.
Nunca he llorado desde que te conocí.
Quiero demasiado a mi amor para llorar.
Tú llorarás sobre mi tumba,
o yo sobre la tuya.
No será demasiado tarde.
Hasta mentiré. Diré que fuiste mi amante,
Y al final todo es tan absolutamente inútil,
A ti y a mí muy cerca nos espera la muerte.

A la mystérieuse ( Corps et Biens)

TANTO SOÑÉ CONTIGO

Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar
sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre
mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían
adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y
me gobierna desde hace días y años,
seguramente me transformaré en sombra.
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las
apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta
ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios que los primeros labios y la primera frente
que encuentre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de
tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre
los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que
siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.

A la mystérieuse ( Corps et Biens )

ÚLTIMO POEMA

Tanto soñé contigo,
Caminé tanto, hablé tanto,
Tanto amé tu sombra,
Que ya nada me queda de ti.
Sólo me queda ser la sombra entre las sombras
ser cien veces más sombra que la sombra
ser la sombra que retornará y retornará siempre
en tu vida llena de sol.

Domaine Public

* * *

Robert Desnos nació en París el 4 de julio de 1900 y murió en el campo de concentración de Theresienstadt el 8 de junio de 1945.

Obras:
Rrose Sélavy (1922-1923)
Le pélican
Langage cuit (1923)
Deuil pour deuil (1924)
La Liberté ou l’Amour (1927)
Les Ténèbres (1927)
Corps et biens (1930)
Sans cou (1934)
Fortunes (1942)
État de veille (1943)
Le Vin est tiré (1943)
Contrée (1944)
Le Bain avec Andromède (1944)
Chantefables et chantefleurs (1970), publicación póstuma.
Destinée arbitraire (1975), publicación póstuma.
Nouvelles-Hébrides et autres textes (1978), publicación póstuma.

Martin Luther King (28.8.1963, Washington) I Have a Dream (Tengo un sueño)

El 28 de agosto de 1963 tuvo lugar la “Marcha sobre Washington por Trabajos y Libertad” que reunió a 250.000 personas.

Como cierre de esa convocatoria, en las escalinatas del Lincoln Memorial, el Reverendo Martin Luther King, Jr. brindó este discurso, uno de los llamados más importantes y conmovedores a la unión entre los seres humanos en la historia mundial:

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy día en esta que será, en la historia, la más grande demostración para la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, a cuya simbólica sombra estamos hoy parados, firmó la Proclamación de la Emancipación. Este trascendental decreto vino como un gran rayo de luz de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia.

Vino como un lindo amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro aún es tristemente lisiada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Entonces hemos venido hoy día aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En un sentido hemos venido a la capital de nuestro país a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaración de Independencia, ellos firmaban un pagaré del cual cada estadounidense sería el heredero. Este pagaré era la promesa que todo hombre, sí, el hombre negro y el hombre blanco, tendrían garantizados los derechos inalienables de vida, libertad, y búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy día que EEUU ha incumplido este pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos de color. En lugar de honrar esta sagrada obligación, EEUU ha dado a la gente negra un cheque malo; un cheque que ha regresado con el sello “fondos insuficientes.” Pero rehusamos creer que el Banco de Justicia está quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de oportunidad de este país. Y entonces hemos venido a cobrar este cheque, el cheque que nos dará sobre manera la riqueza de libertad y la seguridad de justicia.

También hemos venido a este sagrado lugar para recordar a EEUU la urgencia impetuosa de ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o tomar tranquilizantes de gradualismo.

Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de Democracia; ahora es el momento de salir del obscuro y desolado valle de la segregación al camino alumbrado de la justicia racial; ahora es el momento de sacar nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial, a la piedra sólida de la hermandad; ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento. Este verano ardiente por el legítimo descontento del Negro, no pasará hasta que no haya un otoño vigoroso de libertad e igualdad.

1963 no es el fin, sino el principio. Y los que pensaban que el negro necesitaba desahogarse para sentirse contento, tendrán un rudo despertar si el país regresa al mismo oficio. No habrá ni descanso ni tranquilidad en EEUU hasta que al negro se le garantice sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán a sacudir las bases de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que yo debo decir a mi gente, los cuales están parados en el umbral gastado que conduce al palacio de la justicia.

En el proceso de ganar el lugar que nos corresponde, no debemos ser culpables de hechos censurables. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad con tomar de la taza de la amargura y del odio. Siempre tendremos que conducir nuestra lucha en el plano alto de la dignidad y disciplina. No podemos permitir que nuestras protestas creativas se degeneren en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas del encuentro de la fuerza física con la fuerza del alma.

La maravillosa nueva militancia, la cual ha envuelto a la comunidad negra, no debería llevarnos a desconfiar de toda la gente blanca; porque varios de nuestros hermanos blancos, como se ve hoy día por su presencia aquí, han venido a darse cuenta que su destino esta amarrado con nuestro destino. Y ellos han llegado a darse cuenta que su libertad está inseparablemente unida a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y al caminar, debemos hacer la promesa que siempre marcharemos adelante.

No podemos volver atrás.

Hay aquellos que están preguntando a los devotos de los Derechos Civiles, “¿Cuando estarán satisfechos?” Nunca podremos estar satisfechos mientras que el negro sea víctima de horrores indescriptibles de brutalidad policial; nunca podremos estar satisfechos mientras que nuestros cuerpos, pesados por la fatiga de viajar, no podemos alojarnos en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades; no podremos estar satisfechos mientras que la movilidad básica del negro es de un barrio pequeño a uno más grande; nunca podremos estar satisfechos mientras que nuestros hijos están despojados de su personalidad y robados de su dignidad por un letrero escrito “Sólo para blancos”, no podremos estar satisfechos mientras que el negro de Mississippi no pueda votar y el negro de New York crea que no tiene nadie por quién votar. ¡No! No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta “que la justicia corra como el agua y las virtudes como una fuerte quebrada”.

No desconozco que algunos de ustedes han venido hasta aquí con grandes esfuerzos y tribulaciones. Algunos de ustedes han llegado recién de unas angostas celdas. Algunos de ustedes han venido de áreas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por la tormenta de la persecución y derrumbados por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes han sido los veteranos de sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la fe de que el sufrimiento no merecido es redentorio. Regresen a Mississippi; regresen a Alabama; regresen a South Carolina; regresen a Georgia; regresen a Louisiana; regresen a los barrios bajos y a los ghettos de nuestras ciudades norteñas sabiendo que de alguna manera esta situación podrá y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperación.

Entonces les digo a ustedes, mis amigos, que aunque nosotros enfrentemos las dificultades de hoy y de mañana, aún yo tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño estadounidense, que un día esta nación surgirá y vivirá verdaderamente de su credo, “nosotros mantenemos estos derechos patentes, que todo hombre es creado igual”.

Yo tengo un sueño que ese día en las tierras rojas de Georgia, hijos de esclavos anteriores e hijos de dueños de esclavos anteriores se podrán sentar juntos a la mesa de la hermandad. Yo tengo un sueño que un día aún el estado de Mississippi, un estado ardiente por el calor de justicia, ardiente por el calor de la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia. Yo tengo un sueño que mis cuatro pequeños hijos algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de la piel, sino por el contenido de sus carácteres.

¡Hoy yo tengo un sueño!

Yo tengo un sueño que un día en Alabama, con sus racistas viciosos, con su Gobernador con sus labios goteando palabras de interposición y nulificación, un día allí en Alabama los pequeños negros, niños y niñas, podrán unir las manos con pequeños blancos, niños y niñas, como hermanos y hermanas.

¡Hoy yo tengo un sueño!

Yo tengo un sueño que algún día cada valle será elevado, y cada colina y montaña serán hechas llanas. Los lugares más ásperos serán aplanados y los lugares torcidos serán hechos rectos, y la gloria de Dios será revelada y todo género humano se verá junto.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual yo regreso al sur. Con esta fe podremos labrar de la montaña de la desesperación, una piedra de esperanza. Con esta fe podremos transformar el sonido discordante de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, pararnos juntos por la libertad, sabiendo que algún día seremos libres, y este es el día. Este será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar con nuevos sentidos “Mi país es de ti, dulce tierra de libertad a ti yo canto. Tierra donde mi padre murió, tierra del orgullo de los peregrinos, de cada lado de la montaña, dejemos resonar la libertad”. Y si América va a ser una grande nación, esto tendrá que hacerse realidad.

Entonces dejen resonar la libertad desde la cima de los montes prodigiosos de New Hampshire; dejen resonar la libertad desde las poderosas montañas de New York; dejen resonar la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pennsylvania; dejen resonar la libertad desde las rocas cubiertas de nieve de Colorado; dejen resonar la libertad desde las curvosas cuestas de California. Pero no sólo ésto.

Dejen resonar la libertad de la Montaña de Piedra de Georgia; dejen resonar la libertad desde la montaña Lookout de Tennessee; dejen resonar la libertad desde cada colina y montaña de Mississippi.

“De cada lado de montaña dejen resonar la libertad.” Y cuando ésto pase y cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar de cada aldea y cada caserío, de cada estado y cada ciudad, podemos apurar el día en que todos los hijos de Dios, hombre negro y hombre blanco, judíos y cristianos, protestantes y católicos, podemos unir nuestras manos y cantar en las palabras del viejo espiritual negro:

“Libre al fin, libre al fin; gracias Dios omnipotente, somos libres al fin.”

* * *

Martin Luther King, Jr. nació el 15 de enero de 1929 en Atlanta, Georgia, EEUU y fue asesinado el 4 de abril de 1968 en Memphis, Tennessee, EEUU.

Dante Alighieri & Gustave Doré / Infierno

Dante Alighieri nació en Florencia alrededor del 29 de mayo de 1265 y falleció en Rávena el 14 de septiembre de 1321.

Paul Gustave Doré nació en Estrasburgo, Francia el 6 de enero de 1832 y falleció en París, Francia el 23 de enero de 1883.

Carlos Balmaceda / Don Quijote y el poder de la imagen

Lanzado en su aventura, el héroe de Cervantes comprueba que había confundido ficción con realidad. Hoy, nosotros, de pantalla en pantalla, corremos el riesgo de perder la capacidad de vivir experiencias

La marplatense, junto al mítico barrio La Perla y cerca de la playa donde Alfonsina Storni se suicidó una madrugada de octubre. En la esquina sudoeste de la plaza, de cara al mar, se levanta el monumento a Cervantes. La obra fue creada por Hidelberg Ferrino y se inauguró en 1975. La escultura muestra a Don Quijote de la Mancha cabalgando sobre Rocinante, con la lanza y el rostro apuntando al cielo, y detrás, sobre su asno, al escudero Sancho Panza. La obra soportó una polémica cuando corrió el venenoso rumor de que había sido creada a imagen y semejanza del monumento a Cervantes que hay en el barrio de Palacio, en Madrid. Como en los años 70 las imágenes circulaban con otro vértigo, hubo que aguardar varias semanas para comprobar las diferencias. Años después, y todavía picado por las viejas habladurías, Ferrino me contó que se había inspirado en la imagen más popular que existe de ambos personajes: ésa en que los dos cabalgan a paso lento y desgarbado por las llanuras de la Mancha en busca de aventuras. Esa imagen también operaba como una matrioska porque Ferrino recordaba que cuando cursaba el secundario, allá por los años 30, uno de sus profesores le había hablado tanto del Quijote que podía recordar la novela mediante imágenes tan vivas como las del cine.

Cuento una historia de imágenes que se multiplican en más imágenes. Como las que surgieron debido a los nuevos usos y sentidos urbanos que afectaron el monumento: a sus pies se fotografían los recién casados y las chicas vestidas de largo cuando van rumbo a sus fiestas de quinceañeras, y jamás falta la foto del novio desnudo, en plena despedida de soltero, montado en el asno y abrazado a Sancho. Además, ahí se congregan decenas deskaters que usan como rampa la plataforma inclinada y lisa del monumento. También posan los turistas, claro. Describo retratos y representaciones de una cultura que privilegia la imagen, en cuanto significante, sobre su significado. Donde vale más la forma que los contenidos.

Esta cualidad de la imagen merece más atención: releo Don Quijote de la Mancha según la edición del IV Centenario que hizo la Real Academia Española y me demoro en el prólogo de Mario Vargas Llosa porque dice: “Antes que nada, Don Quijote de la Mancha , la inmortal novela de Cervantes, es una imagen: la de un hidalgo cincuentón, embutido en una armadura anacrónica y tan esquelético como su caballo, que, acompañado por un campesino basto y gordinflón montado en un asno, que hace las veces de escudero, recorre las llanuras de la Mancha?”. Vargas Llosa pega en el clavo: ¿quién no conoce esa imagen? Millones de personas desde hace siglos la conocen. Aunque sin saber bien cómo nacieron y qué hicieron Don Quijote y Sancho. Hechizos de la ficción porque, en realidad, ¿cuántos leyeron la obra?

Es que la imagen tiene una vitalidad voraz. Todo lo traga y lo fagocita. Ya sea desde la televisión por aire o cable, o la Smart TV, el cine común o en 3D, la computadora hogareña y la portátil, los celulares como el iPhone, Blackberry o Galaxy, la tablet o los plasmas de los espacios públicos y comerciales. También nos embrujan las imágenes de la fotografía y el video digital de las cámaras y los celulares, y ni qué hablar de las que alimentan las redes sociales, los blogs y otros espacios de contacto virtual donde conviven con palabras, voces, música, sonidos. Hoy, como nunca, las imágenes parecen tener vida propia. Pero cuidado: es una vida forjada según los mandamientos que regulan la sociedad actual, en donde todos formamos parte de un gigantesco show mediático y virtual, y en donde el entretenimiento y la diversión son los licores que embriagan nuestros sentidos ávidos de consumo y distracción. Aunque quizás, como le ocurrió al doctor Fausto soñado por Cristopher Marlowe, el mundo de la imagen y la virtualidad reclame, a cambio del placer que nos ofrece, que le rindamos culto y le entreguemos nuestra propia alma.

Pero caer en la tentación tiene un costo elevado. El más grave es que la omnipresencia de la imagen opaca nuestra capacidad de vivir experiencias que puedan ser definidas como tales. Las experiencias, en cuanto saber y conocimiento proverbial, están cada vez más ausentes de nuestras vidas. Escapan lejos y ya no sabemos cómo alcanzarlas. Walter Benjamin anticipó esta carencia en Experiencia y pobreza , en 1933, y sus escritos influyeron, entre otros, en lo que Giorgio Agamben plantea sobre la misma cuestión. Pero me deslizo por otro camino para comprender lo que nos pasa cuando vivimos un día tras otro, a lo largo de semanas y años, atados a emociones superficiales que no se traducen en experiencias enriquecedoras. Es que la vida, sin experiencias, se transforma en un trance vacío y tedioso que suele desencadenar una profunda depresión.

Todos los días hay millones de personas que salen y regresan a sus casas sin que tengan algo importante para contar acerca de ellos mismos a la luz de un hecho vivido esa jornada. Nada pasó que sacudiera sus creencias y convicciones, que salpicara el significado que le otorgan a la vida, al amor, al dolor, a la felicidad. Sólo vivieron encuentros rutinarios, charlas ocasionales, enviaron y recibieron mensajes triviales por celular, Twitter o Facebook. La vida se vive en una pantalla, y si es táctil, se vive más aceleradamente. Pero la velocidad es enemiga de la intensidad y la profundidad. Y, claro está, no hablo de lo que viven quienes sufren una tragedia colectiva -un brutal choque de trenes, un incendio salvaje durante un recital de rock- ni los que padecen una desgracia personal. Hablo de los miles y miles de personas que viven aferrados a las emociones pasajeras y los placeres fugaces que producen las imágenes de un mundo cada vez más virtual -y cada vez más irreal- y que prefieren mirar sin preocupaciones hacia una dimensión idílica para no mirarse a sí mismos y a su propia realidad con ojo crítico. Hasta que de golpe y porrazo la vida se les cae encima como un cíclope y la realidad -esa realidad velada por las imágenes que operan como pantallas hipnóticas- les pega un cachetazo y los devuelve a la vida verdadera. Entonces las imágenes se borran, el show termina y el mundo real parece una isla desconocida.

Explico el modo en que funciona el poder de la imagen según Don Quijote.

Cuando comienza la novela nos enteramos de que a don Alonso Quijano se le dio por leer y leer libros de caballería, y así, “del poco dormir y del mucho leer, al pobre hidalgo se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio”. El hidalgo está loco de remate y no se le ocurre nada mejor que transformarse en un caballero andante para convertirse en Don Quijote de la Mancha. Se calza las armas, monta en Rocinante, abandona su pueblo y sale en busca de aventuras. Primero solo; luego, con Sancho Panza.

Las extravagantes peripecias duran cerca de ocho meses y Cervantes las contó en dos partes: la primera fue publicada en 1605 y la segunda, en 1615. Al final, cuando Don Quijote se muere, sucede algo extraordinario: recobra la razón y le dice a Sancho: “Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo”.

Esta frase está fundada en la experiencia vivida por Don Quijote y su escudero. Porque la novela trata del modo en que la ficción se inmiscuye en nuestras vidas y las cambia, y de la forma en que cada uno de nosotros, al intentar cumplir nuestros sueños y obsesiones, al enfrentarnos cara a cara con nuestros deseos más recónditos, logramos modificar el sentido de la fantasía y la irrealidad que también forman parte de nuestra existencia. El nudo de la novela está en el dramático choque que se produce cuando Don Quijote experimenta en carne propia la irrealidad de las imágenes que poblaban su cabeza. Pero esto es una metáfora: su locura estaba en creer que las mentiras de los cuentos de caballería eran la más pura verdad y que la ficción era la más pura realidad. Cuatrocientos años después, nada cambió: las mentiras son siempre mentiras, la ficción es la ficción y la verdad es que la única vida posible -hagamos lo que hagamos- es la que nos toca vivir en el mundo real.

* * *

Carlos Balmaceda nació en 1954 en Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina. Escritor, dramaturgo, profesor de Literatura y Licenciado en Sociología. Profesor de stand up en la Facultad de Medicina y en Studio Shenkin, centro cultural dependiente de AMIA.

Fue finalista del premio “Clarín” de novela, mención premio “Emilia” de teatro de humor, elegido por “Vagamente familiar” para el ciclo Teatro x la identidad, pieza teatral que se exhibió en Buenos Aires durante 2001 y en Londres durante 2011.

Autor de las novelas La verdad sobre el hijo del diabloManual del caníbal (2005), La plegaria del vidente (2011).

John McLaughlin (con Trilok Gurtu y Kai Eckhardt) / The Wall Will Fall (La pared caerá)

John McLaughlin nació el 4 de Enero de 1942 en Doncaster, South Yorkshire, Inglaterra.

Discografía como solista: Extrapolation (1969), Where Fortune Smiles (1970), My Goal’s Beyond (1970), Devotion (1970), Electric Guitarist (1978), Electric Dreams (1979, with One Truth Band), Friday Night in San Francisco (1981), Belo Horizonte (1981), Passion, Grace and Fire (1982), Music Spoken Here (1982), Mediterranean Concerto (For Guitar and Orchestra) (Live) (1988), Live At The Royal Festival Hall (1989), Que Alegria (1992), Time Remembered: John McLaughlin Plays Bill Evans (1993), Tokyo Live (1993), After the Rain (1994), The Promise(1995), The Guitar Trio (1996), The Heart of Things (1997), Remember Shakti: The Believer [Live] (2000), The Heart of Things: Live in Paris (2000), Saturday Night in Bombay: Remember Shakti (2001), Thieves and Poets (2003), Industrial Zen (2006), Floating Point (2008), To the One (2010).

El baterista Trilok Gurtu nació en Mumbai, India, el 30 de octubre de 1951.

1974: La Terra (The Earth) (con Aktuala)
1976: Tappeto Volante (Flying Carpet) (con Aktuala)
1977: Apo Calypso (con Embryo)
1979: Friends (con Toto Blanke Electric Circus)
1980: Family (con Toto Blanke Electric Circus)
1982: Personal Note, Mark Nauseef (con Joachim Kühn, Jan Akkerman, Detlev Beier)
1983: Finale (Charly Antolini)
1985: Song for Everyone (con L. Shankar)
1987: Usfret
1987: Ecotopia (con Oregon)
1989: 45th Parallel (con Oregon)
1990: Live At The Royal Festival Hall (con el John McLaughlin Trio)
1990: Living Magic
1991: Always, Never and Forever (con Oregon)
1992: Que Alegria (con el John McLaughlin Trio)
1993: Crazy Saints
1995: Believe
1995: Bad Habits Die Hard
1997: The Glimpse
1998: Kathak
1998: Cor (con Maria João & Mário Laginha)
2000: African Fantasy
2001: The Beat of Love
2002: Remembrance
2004: Miles Gurtu (con Robert Miles)
2004: Broken Rhythms
2006: Farakala
2007: Arkeology
2009: Massical
2010: Piano Car (con Stefano Ianne)
2011: 21 Spices (con Simon Phillips + NDR Big Band, conducida por Jorg Achim Keller)

Como músico invitado en Jan Garbarek, Visible World (1995)

El bajista Kai Eckhardt nació en Mainz, Alemania el 15 de junio de 1961.

Proverbios latinos

A

En realidad las siguientes son alocuciones latinas

A calvo ad calvum: ‘de calvo a calvo’. Del primero al último. El emperador Calígula empleó esta expresión cuando, en una visita a la cárcel, ordenó que los prisioneros fueran colocados en fila, y resultó que tanto el primero como el último no tenían pelo.

Ab æterno: ‘por toda la eternidad’.

Ab imo pectore: ‘desde el fondo del pecho’. Con toda sinceridad, a pecho descubierto.

Ab initio: ‘desde el inicio’, desde tiempo inmemorial.

Ab irato: ‘por la ira’, movido por el enojo.

Ab origine: ‘desde el origen’, aborigen.

Ab ovo: ‘desde el huevo‘; desde el principio.

Ad absurdum: ‘al absurdo’ (demostrar algo hasta llegar al absurdo).

Ad astra: ‘hasta las estrellas’ (equivalente al máximo desafío de superación).

Ad hoc: ‘para esto’, hecho específicamente para un determinado fin.

Alea jacta est: ‘la suerte está echada’, atribuida a Julio César al cruzar el Rubicón.

Aquila non capit muscas: ‘El águila no caza moscas’, Quien es importante no se ocupa de pequeñas cosas.

Ars longa vita brevis: ‘El arte (la ciencia) es duradero pero la vida es breve’. Cita de Hipócrates

B

Beati pauperes spiritu: ‘bienaventurados los pobres de espíritu’ (texto bíblico).

Beati qui non viderum et crediderunt: ‘Bienaventurados los que no vieron y creyeron’. Texto Bíblico.

Beati possidentes: ‘felices los que poseen’. Locución ocupada por Bismarck.

Beatus ille qui procul negotiis: ‘dichoso aquel alejado de los negocios’. Primer verso del segundo epodo de Horacio.

Bellum omnium contra omnes: ‘guerra de todos contra todos’, referida al estado de naturaleza que precedió al pacto social. (Hobbes).

Bis dat qui cito dat: ‘quien da pronto da dos veces’. Quien hace un favor prontamente merece doble agradecimiento del favorecido.

Bis repetita placent: ‘las cosas repetidas gustan’.

Bona diagnosis, bona curatio: ‘un buen diagnóstico: una buena curación’ (para curarse es necesario saber de qué se está enfermo).

Bona fides contraria est fraudi et dolo: ‘la buena fe es contraria al fraude y al engaño’.

Bonum vinum laetificat cor hominis: ‘el buen vino alegra el corazón del hombre’.

Brevior saltare cum defurmibus mulieribus est vita: ‘la vida es corta para bailar con mujeres feas’.

C

Caesar caesaris, deus dei” ‘Al Cesar lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios’.

Caelum non animum mutant qui trans mare currunt” ‘cambian de cielo, no de espíritu, los que huyen al otro lado del mar’.

Caesar, non super grammaticos: ‘César, no [estás] sobre los gramáticos’. Se cuenta que el emperador Tiberio empleó en cierta ocasión una palabra no latina. El lingüista Ateio Capitón se lo hizo notar, a lo que el regio personaje contestó «Desde ahora pasará a serlo», por lo que el filólogo replicó con la frase citada. Ver también Ego sum rex romanus et súper grammáticam.

Canes timidi vehementius latrant: ‘Los perros más cobardes son los que más ladran’, ‘perro ladrador poco mordedor’.

Caret initio et fine: ‘No tiene principio ni fin’,‘no tiene ni pies ni cabeza’.

Carpe diem: ‘disfruta el día’, vive el momento.

Carpe noctem: ‘disfruta la noche’.

Castigat ridendo mores: ‘corrige riendo las costumbres’. Se refiere a la sátira y a la comedia, empleadas en no pocas ocasiones para denunciar los vicios de la sociedad. Esta frase fue adoptada como eslogan por dos teatros parisinos.

Casus belli: ‘caso bélico’, motivo de guerra.

Caveant consules ne qüid detrimenti respública capiat: ‘que los cónsules tengan cuidado, para que la república no sufra ningún daño’. Comienzo del llamado senatus consultum últimum, invitando a nombrar a un dictador en caso de peligro para el Estado.

Cave ne cadas: ‘cuida de no caer’ o ‘cuidado, no caigas’. Frase que le era repetida a los generales victoriosos de Roma en el triumphus (desfile triunfal) por el mismo esclavo que sostenía la corona de laureles sobre su cabeza. Se utiliza para que no olvidemos lo efímero del triunfo y no caigamos en la arrogancia, la soberbia y otros defectos productos del momento y mantengamos los pies en el suelo.

Cedant arma togae: ‘que las armas cedan a la toga’. Palabras que Cicerón escribió en alabanza de su propio consulado. Se usa para afirmar la preeminencia del poder civil sobre el militar.

Ceteris paribus: ‘el resto constante’. Método de análisis que consiste en mantener todas las variables constantes, excepto aquella que pretende analizarse.

Cogitationis poena nemo patitu: ‘con el pensamiento no se delinque’

Cogito ergo sum: ‘pienso, por lo tanto soy’ («Pienso, luego existo»). Principio básico del pensamiento cartesiano.

Cogitationis poena nemo patitur: ‘el pensamiendo no delinque’.

Conditio sine qua non ‘condición sin la cual no es posible, condición inexcusable’, se emplea para referirse a algo que no es posible sin una condición determinada, porque es aquella sin la cual no se hará una cosa o se tendrá por no hecha. Debe pronunciase: sinekuanón y no: sinekuánon.

Consensus facit nuptias: ‘el consenso hace las nupcias’. Principio de derecho por el cuál la base fundamental del matrimonio es la voluntad libre y conjunta de las dos personas que deciden contraerlo.

Constantia fundamentum est omnium virtutum: ‘La constancia es el fundamento de todas las virtudes’.

Consumatum est: ‘todo está acabado’. Traducción al latín de las últimas palabras de Jesús de Nazaret en la cruz. Se emplean estas palabras a propósito de un desastre, de un gran dolor, etc.

Conticuere omnes, intentique ora tenebant: ‘callaron todos, y miraban atentamente’. Así comienza el segundo libro de la Eneida, y se usa para indicar una gran expectación.

Corruptio optimi péssima: ‘la corrupción de los mejores es la peor de todas’

Corruptissima re publica plurimae leges: ‘la república más corrupta es la que tiene más leyes’.

Credo quia absurdum: ‘creo porque es absurdo’. Atribuido a Tertuliano, padre de la Iglesia, sobre la existencia de Dios.

Cui prodest? / Cui bono?: ‘¿a quién beneficia?’

Cuius est solum, eius est usque ad caelum et usque ad inferos: El dueño del suelo lo es también del cielo que está encima, y del subsuelo que está debajo.

Cum finis est licitus, etiam media sunt licita: ‘cuando el fin es lícito, también lo son los medios’. Frase de un manual de moral escrito en 1650 por el jesuita Busenbaum.

Cum fovet fortuna, cave, namque rota rotunda: ‘cuando la fortuna te favorece, ten cuidado, porque la rueda gira’.

Cum lupus addiscit psalmos desiderat agnos: ‘cuando el lobo aprende salmos, echa de menos a los corderos’.

Cum Romae fueritis, Romano vivite more: ‘si vais a Roma, vivid según la costumbre romana’. Allí donde fueres, haz lo que vieres.

Cum tacent, clamant: ‘cuando callan, gritan’. Palabras de Cicerón dirigidas a su enemigo Catilina, queriendo resaltar el valor expresivo del silencio.

Currículum vítae: ‘carrera de la vida’. Documento en el que figura la experiencia profesional, así como los estudios de una persona.

(De Wikipedia)

Samuel Beckett (1952) En attendant Godot [Waiting for Godot] (Esperando a Godot)

Samuel Beckett escribió Esperando a Godot originalmente en francés y luego él mismo hizo la traducción al inglés como Waiting for Godot. Es una de las obras teatrales y literarias más importantes de todas las épocas, sobre todo del llamado “teatro del absurdo”.

En principio dos personajes, Estragón y Vladimiro, en un “camino en un descampado, con árbol. Atardecer”, al parecer vagabundos, que se reencuentran. Están esperando a Godot, quien les dijo que tenían que esperar “delante del árbol”. Luego aparecerán Pozzo quien trae a Lucky con una soga atada al cuello. Un muchacho intervendrá para traerles alguna novedad de Godot.

¿Para qué esperan a Godot? ¿Por qué? ¿Qué sentido tiene esperar? ¿Por qué Pozzo somete a un trato inhumano a Lucky?

Todo transcurre en torno a estas preguntas cuyas respuestas el espectador o lector podrá interpretar, pero cuya absurdidad quizás no sea tal ya que simplemente nosotros somos los que ignoramos. Quizás los personajes sepan de qué se trata este drama. Quizás todo sea absurdo porque la vida es absurda, tanto como preguntarnos por la vida.

* * *

VLADIMIRO.- No perdamos el tiempo en discusiones inútiles. (Pausa. Con vehemencia.) Hagamos algo, ahora que se presenta la ocasión. No siempre nos necesitan. La verdad es que no se nos necesita. Otros lo harían igual que nosotros, si no mejor. La llamada que acabamos de escuchar va dirigida a toda la Humanidad. Pero en este lugar, en ese momento, nosotros somos la Humanidad, queramos o no. Aprovechemos la Ocasión antes de que sea demasiado tarde. Representemos dignamente por una vez a esa ralea de que la desgracia nos ha hecho formar parte. ¿Qué te parece?

ESTRAGÓN.- No te escuchaba.

VLADIMIRO.- Bien es verdad que quedándonos de brazos cruzados, pesando el pro y el contra, también hacemos honor a nuestra condición. El tigre se precipita en auxilio de sus congéneres sin pensarlo. O se refugia en lo más espeso de la selva. Pero la cuestión no es esta. «¿Qué hacemos aquí.?», es lo que tenemos que preguntarnos. Tenemos la suerte de saberlo. Si; en medio de esta inmensa confusión, una sola cosa está clara: esperamos que venga Godot.

ESTRAGÓN.- Es verdad.

VLADIMIRO.- O que caiga la noche. (Pausa.) Tenemos una cita, y se acabó. No somos santos; pero hemos acudido a la cita. ¿Cuántos pueden decir lo mismo?

ESTRAGÓN.- Infinidad de gente.

VLADIMIRO.- ¿Tú crees?

ESTRAGÓN.- No sé.

VLADIMIRO.- Es posible.

POZZO.- ¡Socorro!

VLADIMIRO.- Lo que es cierto es que el tiempo, en estas condiciones, pasa despacio y nos lleva a llenarlo con triquiñuelas que, ¿cómo diría?, a primera vista pueden parecer razonables, pero a las que estamos acostumbrados. Me dirás que es para impedir que nuestra razón se nuble. De acuerdo. Pero he aquí lo que me pregunto a veces: ¿no anda errante ya en la continua noche de los grandes abismos? ¿Sigues mi razonamiento?

ESTRAGÓN.- Todos nacemos locos. Algunos siguen siéndolo.

POZZO.- ¡Socorro! ¡Les daré dinero!

ESTRAGÓN.- ¿Cuánto?

POZZO.- Dos duros.

ESTRAGÓN.- Es poco.

VLADIMIRO.- Yo no llegaría hasta eso.

ESTRAGÓN.- ¿Te parece bastante?

VLADIMIRO.- No; quiero decir hasta afirmar que cuando vine al mundo ya estaba mal de la cabeza. Pero la cuestión no es esa.

POZZO.- Cinco.

VLADIMIRO.- Estamos esperando. Nos aburrimos. (Levanta la mano.) No, no me contradigas; nos aburrimos como ostras, qué duda cabe. Bueno. Se nos presenta una diversión, ¿y qué hacemos? La dejamos que se pudra. Venga; manos a la obra. (Avanza hacia POZZO, se detiene.) Dentro de un instante todo se disipará. Estaremos otra vez solos, en medio de las soledades. (Piensa.)

(Del Acto II)

Beckett

Samuel Barclay Beckett nació el 13 de abril de 1906 en Foxrock, Dublin, Irlanda y falleció el 22 de diciembre de 1989 en Paris, Francia. En 1969 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura.

Obras dramáticas: 
Teatro:
Human Wishes (c. 1936; publicada en 1984)
Eleutheria (1940s; publicada en 1995)
En attendant Godot [1952; Waiting for Godot (1953), Esperando a Godot]
Act Without Words I (1956)
Act Without Words II (1956)
Endgame (1957, Final de partida)
Krapp’s Last Tape (La derniére bande, 1958, La última cinta)
Rough for Theatre I (fines de los ’50)
Rough for Theatre II (fines de los ’50)
Happy Days (Oh les beaux jours, 1961, Los días felices)
Play (1963)
Come and Go (1965)
Breath (1969)
Not I (1972)
That Time (1975)
Footfalls (1975)
Neither (1977) (Una “opera”, música de Morton Feldman)
A Piece of Monologue (1980)
Rockaby (1981)
Ohio Impromptu (1981)
Catastrophe (1982)
What Where (1983)

Radio:
All That Fall (1957)
From an Abandoned Work (1957)
Embers (1959)
Rough for Radio I (1961)
Rough for Radio II (1961)
Words and Music (1961)
Cascando (1962)

Television:
Eh Joe with Jack MacGowran (1965)
Beginning To End with Jack MacGowran (1965)
Ghost Trio (1975)
… but the clouds … (1976)
Quad I + II (1981)
Nacht und Träume (1982)
Beckett Directs Beckett (1988/92) The San Quentin Drama Workshop

Cine:
Film (1965)

Colecciones de prosas y obras más extensas: 
Novelas:
Dream of Fair to Middling Women (1932; publicada en 1992)
Murphy (1938)
Watt (1945; publicada en 1953)
Mercier and Camier (1946; publicada en 1974)
Molloy (1951)
Malone Dies (1951, Malone muere)
The Unnamable (1953, El innombrable)
How It Is (1961, Cómo es)

Novellas:
The Expelled (1946)
The Calmative (1946)
The End (1946)
The Lost Ones (1971)
Company (1980, Compañía)
Ill Seen Ill Said (1981)
Worstward Ho (1983)
As the Story was Told (1990)

Historias:
More Pricks Than Kicks (1934)
First Love (1945, Primer amor)
Stories and Texts for Nothing (1954)
Fizzles (1976)
Stirrings Still (1988)

No ficción:
Dante…Bruno. Vico..Joyce (1929)
Proust (1931)
Three Dialogues (con Georges Duthuit y Jacques Putnam) (1949)
Disjecta (1929–1967)
L’Image (1959)

Libros de poesía:
Whoroscope (1930)
Echo’s Bones and other Precipitates (1935)
Collected Poems in English (1961)
Collected Poems in English and French (1977)
What is the Word (1989)
Selected Poems 1930–1989 (2009)

Colección de traducciones y obras grandes:
Anna Livia Plurabelle (traducción francesa de James Joyce hecha por Beckett y otros) (1931)
Negro: an Anthology (Nancy Cunard, editor) (1934)
Anthology of Mexican Poems (Octavio Paz, editor) (1958)
The Old Tune (Robert Pinget) (1963)
What Is Surrealism?: Selected Essays (André Breton) (varias obras breves en la colección)

Javier Recio Gracia (2009) The Lady and the Reaper (La dama y la muerte)

Javier Recio Gracia nació en Madrid, España en julio de 1981.

Este excelente corto fue nominado en la categoría Mejor Corto Animado para los premios Oscar 2010, primera obra española en alcanzar esta mención (el premio lo obtuvo Logorama de Nicolas Schmerkin).

Marco Denevi / Cuento de horror

La señora Smithson, de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses) , resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él después de cincuenta años de matrimonio. Se lo dijo:

-Thaddeus, voy a matarte.

-Bromeas, Euphemia -se rió el infeliz.

-¿Cuándo he bromeado yo?

-Nunca, es verdad.

-¿Por qué habría de bromear ahora y justamente en un asunto tan serio?

-¿Y cómo me matarás? -siguió riendo Thaddeus Smithson.

-Todavía no lo sé. Quizás poniéndote todos los días una pequeña dosis de arsénico en la comida. Quizás aflojando una pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para aplastarte el cráneo con un candelabro de plata, conectaré a la bañera un cable de electricidad. Ya veremos.

El señor Smithson comprendió que su mujer no bromeaba. Perdió el sueño y el apetito. Enfermó del corazón, del sistema nervioso y de la cabeza. Seis meses después falleció. Euphemia Smithson, que era una mujer piadosa, le agradeció a Dios haberla librado de ser una asesina.

* * *

Marco Denevi nació el 12 de mayo de 1922 en Sáenz Peña, Provincia de Buenos Aires, Argentina y falleció el 12 de diciembre de 1998.

Novelas:
Rosaura a las diez (1955)
Un pequeño café (1966)
Parque de diversiones (1970)
Los asesinos de los días de fiesta (1972)
Salón de lectura ( cuentos, poesía, teatro y ejercicios de literatura menor, 1974)
Los locos y los cuerdos (1975)
Obras completas (1985. Con los años, se le fueron agregando tomos, hasta completar seis: el primero no tiene título especial; tomo 2: Cuentos, volumen 1; tomo 3: Cuentos, volumen 2; tomo 4: Falsificaciones; tomo 5: Cartas peligrosas y otros cuentos; tomo 6: Teatro)
Robotobor (novela corta infantil, con ilustraciones de Antonio Berni, 1980)
Manuel de Historia (1985)
Enciclopedia de una familia argentina (1986)
Música de amor perdido (1990)
Nuestra Señora de la noche (1997)
Una familia argentina (1998)

Libros de relatos:
Ceremonia secreta (escrito en 1960, este relato daría nombre después a una recopilación, prologada por Alberto Manguel, 1996)
Falsificaciones (microrrelatos, 1966)
El emperador de la China y otros cuentos (1970)
Hierba del cielo (1973. Contiene nueve cuentos: Charlie; Efímera, peligro amarillo; Viaje a Puerto Aventura; Gaspar de la Noche; Michel; Decadencia y caída; Carta a Gianfranco; He aquí a la sierva de los señores; y Hierba del cielo)
Furmila, la hermosa (cuento infantil, 1986)
El jardín de las delicias (Mitos eróticos) (1992)
El amor es un pájaro rebelde (1993)
Noche de duelo, casa del muerto (1994)

Teatro:
Los expedientes (1957)
El emperador de la China (1959)
El cuarto de la noche (1962)
Los perezosos (1970)
El segundo círculo o El infierno de la sexualidad sin amor (1970)
Un globo amarillo (1970)
Fatalidad de los amantes (1974)

Ensayos:
La República de Trapalanda (1989)

Son of Rambow (2007) El hijo de Rambow

El director Garth Jennings (1972, Epping, Essex, Inglaterra) hizo sólo la película The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy (Guía del que hace dedo en la galaxia, 2005) antes de la genial comedia El hijo de Rambow.

Ambientada en un colegio secundario de Inglaterra a principios de los ’80, Lee Carter (Will Poulter) es un chico de una familia buena económicamente, que tiene un geriátrico junto a su casa. Sus padres nunca están presentes, sí lo está Lawrence, su hermano mayor, aunque no le presta mucha atención ya que pasa el tiempo con sus amigos y lo tiene como su sirviente. Lee en el colegio tiene mala conducta, es pendenciero, mentiroso y comete pequeños robos. Incluso va al cine con su cámara y filma las películas para luego piratearlas.
Will Proudfoot (Bill Milner) es introvertido, temeroso pero con una fantasía desbordante. Vive en un hogar en el que profesan la religión católica pero con estricta observancia de los ritos, la hermandad “Plymouth Brethren”, que no tiene contacto con nadie que no pertenezca a la agrupación ni escuchan radio ni ven televisión. Su padre ha muerto y su familia es su madre Mary (Jessica Stevenson), su hermana menor Jess (Tallulah Evans) y su abuela (Anna Wing).
Ambos se conocen y a partir del momento en que comparten el secreto de que Lee está filmando una adaptación de First Blood, llamada “El hijo de Rambow” (para presentarla a un concurso de la BBC), entablarán una amistad creciente.
Sus mundos se entrecruzarán aún más con la aparición de un contingente de estudiantes franceses en el colegio, uno de los cuales, Didier Revol (Jules Sitruk) tendrá un papel importante que jugar en la historia.

El hijo de Rambow es una historia acerca de la amistad, la lealtad, el mundo adulto, pero el gran valor reside en que está contada desde el mundo infantil y adolescente, donde la fantasía está presente como un elemento más que normal. Ambos protagonistas vivirán momentos de aventura pero también situaciones más bien dramáticas y que tienen que ver con sus familias. Las actuaciones lucen absolutamente frescas, espontáneas y creíbles.

Escuela Nº 5 Adultos, Distrito Escolar 16: para mayores de 14 años que quieran iniciar o terminar la escuela primaria

La Escuela Nº 5 Adultos del Distrito Escolar 16 brinda la posibilidad de terminar o iniciar la escuela primaria a personas mayores de 14 años, con modalidad presencial o semipresencial y de manera gratuita.

Ofrece cursos especiales con salida laboral: Corte y confección, Cocina, Folklore, Inglés (Nivel I y II), Computación, Cosmetología, Accesorios de la moda y Peluquería.

El horario es de 19 a 21 hs.

La escuela está ubicada en José León Cabezón 3446, Villa Devoto, a cinco cuadras de Av San Martín y Av General Paz.

Teléfono 4574-5188.

Joss Stone / En vivo en Highline Ballroom en New York (20.06.2012)

Joss Stone (Jocelyn Eve Stoker) nació el 11 de abril de 1987 en Dover, Kent, Inglaterra.

Discografía: The Soul Sessions (2003), Mind Body & Soul (2004), Introducing Joss Stone (2007), Colour Me Free! (2009), LP1 (2011), The Soul Sessions Volume 2 (2012). Participó del grupo SuperHeavy junto a Mick Jagger, Dave Stewart, A. R. Rahman y Damian Marley, publicando el album Superheavy (2011).

Guillermo Raffo / Desafinado

(Publicado en Perfil, 18.11.2012)

Me afinaron el piano, y ahora todo suena como si fuera fácil de explicar, sencillo, insatisfactorio. Lo que sé tocar sale apenas decente y lo que toco mal –casi todo– se nota más. Falta algo que no estaba bien, pero a lo que ya me había acostumbrado. Perdí la excusa, la protección del error mecánico y ajeno, la ilusión de complejidad en un sonido que no era mérito mío sino de la inevitable decadencia de los materiales. Voy a tener que joderme, practicar más y tocar mejor.

Lo mismo les pasó a todos –casi todos– quienes tuvieron que decir algo en público sobre el 8N, después del 8N, ahora que todo quedó mucho más claro. Empezando por el Gobierno, que decidió ignorarlo como ignora todo lo humano desde su constitución misma. Queríamos que hiciera algo mejor pero hizo lo único consistente con su comportamiento desde 2004. No da para sorprenderse, y tal vez por eso los análisis profesionales publicados en estos días –los de quienes interpretan la realidad porque trabajan de eso– fueron aburridos, solemnes y bastante pobres. Eduardo Fidanza escribió: “Oscilamos, sin sangre, entre Shakespeare y Maquiavelo”. Cuando las cosas son –o parecen– de una complejidad inextricable, no es difícil decir algo que suene interesante; cuando se simplifican, decimos boludeces.

¿Cómo puede ser que la nota de Beatriz Sarlo sobre la manifestación numéricamente más importante en décadas –un análisis que esperaba todo el mundo, porque es una de las personas más lúcidas y mejor formadas de su generación, y además es sommelier de marchas– hable casi exclusivamente de 6, 7, 8? ¿Estamos todos locos? Sí, sí, leo a Sarlo porque me interesa mucho saber qué piensa de Cynthia García. ¿Qué va a pensar? Que es tarada. ¿Qué posibilidades hay de que piense otra cosa? No lo va a decir así, por supuesto, porque en su universo simbólico todo es más complicado. Pero esto no es complicado. Algunas cosas son simples.

Lo que pasa a veces cuando las cosas son simples es que no nos gustan. A veces no nos gustan porque ontológicamente van en contra de lo que queremos –a Cristina, por ejemplo, no hay manera de que le guste el 8N, más allá de su grado de complejidad– y a veces no nos gustan porque estamos acostumbrados a otra cosa.

En un libro extraordinario cuya existencia descubrí esta semana, Charles Ives cuenta su experiencia infantil con música en cuartos de tono. La música que escuchamos habitualmente se detiene en la subdivisión por semitonos, pero el oído humano detecta diferencias más sutiles que forman parte de la música desde siempre, aunque en Occidente se sistematizaron recién en el siglo XIX. Disculpen que me ponga a hablar de esto. Seré breve.

El papá de Charles Ives tenía debilidad por los cuartos de tono, y ni siquiera le alcanzaba con eso, quería más. A mediados de la década de 1880 inventó un aparato con veinticuatro cuerdas de violín afinadas caprichosamente para explorar distintas tonalidades, e intentó convencer a su familia de cantar con él en cuartos de tono, una propuesta que tuvo poco éxito y que sólo mantuvo –dice Ives– como castigo. Más adelante, habiendo llegado a la correcta conclusión de que una melodía en cuartos de tono debía ser sostenida por acordes en su misma escala, llenó el living de brazos mecánicos con arcos, operados mediante pesas y poleas, que tocaban continuamente esos acordes. Su familia y los vecinos lo disuadieron rápidamente de ese experimento.

“Pero recuerdo claramente una impresión –escribe Ives–. Habiéndome acostumbrado a escuchar una pieza en la cual la melodía y sus acordes iban acompañados de ornamentaciones y detalles en cuartos de tono, después no la podía escuchar tocada en un piano normal sin sentirme pésimo, insatisfecho, privado de algo.”

Una suma de tradiciones culturales bastante diversas, una historia política vertiginosa y barroca –y el peronismo, también, y la casualidad, y el psicoanálisis– nos acostumbraron durante casi un siglo a la idea de que la sociedad se compone de capas infinitas de complejidad y que la realidad es, en última instancia, inaprehensible. Esto es cierto en más de un sentido. Pero si chocás con la moto, te matás igual.

Y lo que no se puede creer es que, ante una situación de emergencia, los más mediocres simulen que no existe y los más inteligentes, quienes podrían estar ayudándonos, desfilen por los medios exhibiendo su nostalgia de cuando un país culturalmente más rico y más viable les permitía el lujo de pensar en cuartos de tono.

Las ideologías existen y la polarización es algo muy poco saludable para una democracia moderna. Pero el problema que tenemos hoy es que estos tipos están locos. Sale un millón de personas a la calle a manifestar una preocupación genuina y el Gobierno les contesta con una referencia al Congreso del Partido Comunista Chino. No es normal. No entra más en el esquema tradicional de la mesa redonda con un helecho al costado y usted qué piensa, doctor, escuchemos las dos campanas, ¿qué dirán las encuestas? No sé, ni me importa qué dicen las encuestas, porque las hace Artemio, porque está todo hecho mierda a un punto tan extremo que comportarse con las formas y el discurso de la Argentina del siglo XX es absurdo, es como ir vestido a la playa.

No hay más debate ideológico en Argentina. Hace tiempo que no hay. Es un simulacro. Lo que hay es esto: el gobierno de Once, de Ciccone, del Indec, de la Ley de Medios, de Aerolíneas, de Milagro Sala, de los fondos de la Anses, de Repsol y Gils Carbó, de metamos preso a Lanata en Venezuela y después digamos que miente, objetivamente y más allá de toda inclinación doctrinaria, nos está haciendo daño. Además, no les importa y están dispuestos a hacer y decir cualquier cosa para quedarse ahí para siempre. La oposición fue cómplice de esto y –en mayor o menor medida– lo sigue siendo. Decime, en estas condiciones, qué debate ideológico querés tener. Y sobre todo decime con quién. ¿Con Brienza? ¿Con Feletti?

A la isla desierta, cuando todo explote, me voy a llevar New Music in Quarter Tones, un disco de 1967 que al principio odié pero después gasté de tanto escucharlo, y que los valientes podrán conseguir en internet por la módica suma de dos dólares que Moreno no les va a dejar pagar. Amo ese disco, pero cuando hago una fiesta en casa no se lo paso a los invitados, por motivos que supongo serán obvios. Por esos mismos motivos necesitamos que la intelligentzia local se deje de joder con una complejidad que no existe.

Todo se puede hacer bien, lo complicado y lo simple. Buddy Holly y Charles Ives no son uno mejor que el otro. Pero si le agregás cuartos de tono a Buddy Holly no suena complejo; suena desafinado.

La versión Buddy Holly de lo que acabo de decir apareció en una foto del 8N. Una pareja de aspecto melancólico sostenía un cartel escrito a mano que decía: “Esta generación se tendrá que arrepentir no por lo que hicieron los malos, sino por los que se quedan callados”. Es eso.

* * *

Guillermo “Huilli” Raffo tiene 43 años, es escritor y cineasta. En 2004 lanzó el blog Los Trabajos Prácticos (bonk.com.ar) donde han colaborado Tomás Abraham, Esteban Schmidt, Quintín, Ivana Steimberg, Santiago Llach, Hernán Iglesias Illa, Guillermo Piro, Eliseo Brener, Fabián Casas y Roberto Gargarella.

Estudió cine en Buenos Aires, después se fue a Los Angeles a hacer un posgrado en la University of Southern California gracias a una beca Fulbright. Volvió en 2001 y nuevamente partió, esta vez a Madrid y, cinco años después, llegó a Londres, East Sussex, donde vive de escribir guiones de cine.

El libro HolyFuck (2011) es una selección de textos publicados en el sitio entre 2004 y 2010, y fue publicado por GarrinchaClub.

(Datos obtenidos de la nota de Luciana Vázquez, “El creador del blog Los Trabajos Prácticos, un outsider”, lanacion.com.ar)

Moonrise Kingdom (2012) Un reino bajo la luna

Un reino bajo la luna fue dirigida por Wes Anderson (EEUU, 1969), quien hizo también El fantástico Sr. Fox (2009), Viaje a Darjeeling (2007), Vida acuática (2004), Los excéntricos Tenenbaums (2001), Academia Rushmore (1998) y Bottle Rocket (1996).

Ubicada en 1965, la historia transcurre en una isla al norte de EEUU, en Nueva Inglaterra. Las características del frío, más bien solitario y bello lugar son amablemente descriptas por el narrador (Bob Balaban).

Entre los residentes permanentes está la familia de Walt (Bill Murray) y Laura Bishop (Frances McDormand) y sus numerosos hijos, una de las cuales es Suzy (Kara Hayward). Hay un jefe de policía de la isla, el Capitán Sharp (Bruce Willis) y un campamento de boy scouts al mando del Maestro Scout Ward (Edward Norton).

Sam (Jared Gilman), uno de los boy scouts ha abandonado el campamento y Suzy ha abandonado su casa. En su huida y en la búsqueda de un lugar propio, iniciarán el camino de ingreso a la adolescencia y el encuentro con su identidad.

La película es maravillosa. Porque hace foco en el universo infantil, porque es poética, porque cada escena y cada imagen, los colores y la música son bellas, porque la historia es original y porque tiene humor, absurdo, sentimientos y porque los adultos son tan ridículos, siempre ridículos ante los niños.

Párrafo aparte las actuaciones geniales de los dos actores principales Kara Hayward y Jared Gilman, con todos sus matices así como los chicos del campamento. Y el elenco de actores adultos ya nombrados, a los que se agregan Tilda Swinton (una representante de los Servicios Sociales) y Jason Schwartzman (el Tío Ben) acompañan con personajes patéticos y graciosos, cosa que no suele suceder tan a menudo cuando hay tanto actor de renombre junto.

La selección de la música es excelente. Los fragmentos de la obra The Young Person’s Guide to the Orchestra, de Benjamin Britten son estupendos. Esta obra es un referente dentro de las composiciones apropiadas para mostrarle cómo suenan los distintos instrumentos a quien aún no se ha iniciado en la música clásica. Pero también se incluyen otros fragmentos de obras de Britten, de la Simple Symphony, de Noye’s Fludde, de A Midsummer’s Night Dream, de Songs from Friday Afternoons, así como de Camille Saint-Saëns, Franz Schubert, Wolfgang Amadeus Mozart, Hank Williams y Alexandre Desplat (a cargo de la banda de sonido).

(Está exhibiéndose en el Showcase Belgrano.)

Henry Purcell (1695) Music for the Funeral of Queen Mary, Z. 860 (Música para el funeral de la reina María)

Henry Purcell nació el 10 de septiembre de 1659 en St Ann’s Lane Old Pye Street, Westminster, Inglaterra y falleció el 21 de noviembre de 1695.

La lista de obras de Henry Purcell está aquí.

Solistas: Céline Scheen, Hana Blazikova, Alice Foccroulle, Pascal Bertin, Jean-Christophe Clair, Jean-Michel Fumas, Phillipe Froeliger, Thibault Lenaerts, Renaud Tripathi, Jean-Claude Sarragosse, Lionel Meunier y Malcolm Bothwell.

Ensemble La Fenice, dirigido por Jean Tubery.

Año 2009.

(Un fragmento de esta obra está incluido en la banda de sonido original de la película A Clockwork Orange, La naranja mecánica. La versión con instrumentos electrónicos fue hecha por Wendy Carlos.)

Tomás Abraham / La importancia de ser lector

(Publicado en Perfil, 23.9.2012, perfil.com)

En este texto leído en la reciente Feria del Libro de Corrientes, donde fue nombrado ciudadano ilustre, el filósofo analiza el “humanismo de las letras”. Lamenta que hoy exista una “lectura militante”, que combina soberbia con estupidez, y advierte que una democracia plena sólo es posible con una población con ganas de estudiar y de leer.

Pertenezco a una generación para la que la lectura era un símbolo de prestigio cultural y de respeto individual. Recordemos que el presidente Arturo Frondizi se jactaba de leer un libro día por medio, y que sus hermanos tenían la talla intelectual de Silvio Frondizi y del académico Risieri Frondizi.

Quien leía transmitía sin duda un tipo de autoridad basada en alguna leyenda indescifrable, parecía el guardián de un arcano secreto que imponía silencio a su alrededor y lograba el reconocimiento de haber ascendido a un sitio envidiable por lo codiciado.

Se decía que una persona era leída –un modo pasivo de definir a quien se presentaba como depositario de un recurso importante– y cuando se elogiaba a un joven se comentaba que leía. Tener un libro en la mano, más aún cuando esa mano era la de una persona joven, no dejaba de ser una señal de un ser especial. Hasta tal punto que en épocas de dictadura, como por ejemplo aquella tan preocupada por los efectos perniciosos que la cultura podía tener en la sociedad como fue la del general Onganía, leer, tener barba y estudiar Filosofía eran certificados de peligrosidad y de sospecha permanente.

Por supuesto que no todo el mundo pretendía entrar a una librería o a una biblioteca cuando la vida o el ocio así se lo permitían, no era un horizonte de atracción masiva, pero sí una meta y una ambición elitista y selectiva que ponderaba algunas virtudes, se hacía eco de determinadas necesidades y soñaba con supuestas glorias.

La virtud consistía en tener acceso al conocimiento, y el conocimiento era un valor destacable. Quien más sabía más podía y más era. Saber, poder y ser. Por otra parte, la necesidad se fundamentaba en la constatación de que las autoridades legítimas nos mentían y que trataban de domesticarnos. Los padres, los pastores religiosos, los profesores, los militares, los abogados, los médicos, la policía, los representantes de la investidura que componía el entramado reticular de los discursos del poder, engañaban, y la salida liberadora consistía en la apropiación del saber para desmitificar esas palabras astutas, en apariencia terminantes, que nos dejaban, a nosotros, a aquellos jóvenes, sin palabras.

Por último, la gloria soñada era inocente, ingenua, aunque pudo con el paso del tiempo convertirse en un elemento delicado por su grado de inflamabilidad, porque de ser un faro que guía a una humanidad de naúfragos de acuerdo a la idea de genio que legó el romanticismo, el hombre de las letras se hace depositario de una verdad por la que exige entregar la vida, no sólo la suya sino la de todos, adeptos y disidentes.

Cuando hablamos de modernidad y cuando pronunciamos la palabra ilustración no hacemos más que referirnos a este compuesto de ideales que luchó por hacerse un lugar en un cosmos ordenado en base a una jerarquía trascendente, invisible, y sólo ella verdadera, representada por castas que aunaban el símbolo mítico-religioso y el poder militar. Este orden indestructible por dos milenios, desde la cultura antigua hasta las habilidades de la escolástica medieval, se fisurará en tres pedazos que provocan la gran dispersión que sella el final de los tiempos eternos de aquel Dios.

Cristóbal Colón y los grandes navegantes, Lutero y las sectas puritanas, Galileo Galilei con el ingreso del nuevo ojo mecánico que acerca a los sentidos lo que antes era sólo imaginable, producen esa grieta llamada modernidad cuyas sucesivas transformaciones no dejarán por eso de evocar ese primer gesto que modifica de raíz la concepción del tiempo y del espacio que se tenía de lo que se conocía por civilización.

El mundo ensanchado y vuelto sobre sí, el Cristo dividido y la Luna auscultada hacen mella en el Uno de la Verdad, y la multiplicidad infinita no tendrá otro cancerbero que la aventura del conocimiento.

Conocemos la leyenda del Fausto, que desde Christopher Marlowe a Goethe nos habla de la insaciabilidad de quien aspira al saber y de quien no quiere morir, ambos conjugados en el amor absoluto por la mujer ideal.

Fue fundacional de una civilización el mito de Prometeo, que cuenta la historia de la humanidad como resultado del acto de un traidor a la causa divina que roba el fuego y se lo da a esa especie de seres inferiores llamados hombres para que cuezan el barro, cocinen la carne animal y templen el metal.

Estos dos personajes de la literatura de todos los tiempos nos dicen que quien aspira al conocimiento es un transgresor. Los mitos mesopotámicos lo ilustran. Quien quiere saber peca de soberbia, se iguala a los dioses y sucumbe por su desmesura. La tragedia griega lo narra en Edipo como en Antígona.

Para saber es necesario tener coraje, no es un gesto gratuito ni una iniciativa ligera de tomar. Sócrates pertenecía a un mundo –el primero en la historia de la humanidad– en el que los hombres de una sociedad que se autodefinía como “política” se arrogan el derecho de darse a sí mismos sus propias leyes. Fue la primera separación entre el cielo y la tierra, entre el eje vertical de los sistemas palatinos y la circularidad de la palabra pública ejercida en las asambleas.

Emmanuel Kant, en su texto ¿Qué es la Ilustración?, anuncia a fines del siglo XVIII, hace poco más de doscientos años, que ha llegado la época en que la humanidad debe tener el coraje de saber, y que para tenerlo es necesario que se despoje de las tutelas en las que depositaba esa tarea.

El filósofo alemán afirma que la madurez es una actitud que se consigue por un gesto liberador de la custodia de los que se dicen autorizados por el saber: médicos, pastores, hasta llegar a mencionar los libros como almohadones para el reposo de quien pide que otros piensen por él. Pero no se trata de despreciar el conocimiento sino de usarlo luego de un trabajo personal, de un desafío a las certezas inducidas y a las verdades sagradas que imponen la obediencia debida y la lealtad a los mandamaces encumbrados en el poder.

La gramática cuestionada. ¿Se acuerdan de la palabra “autodidacta”? Educarse a sí mismo. Este propósito no implica desprecio alguno hacia los maestros –todo lo contrario– sino el hecho de que el estudio es un trabajo personal ineludible bajo la conducción sutil de un maestro.

Lo que el docente transmite no es tanto un cúmulo de conocimientos clasificados y una nomenclatura de sostén para expresarse con propiedad, sino su modo de aprender, que incluye sus equivocaciones. La enseñanza es el puente que se construye entre aprendices y estudiosos de generaciones sucesivas, en el que se instruye a aceptar el error de quien ensaya y experimenta incansablemente.

Hoy se dice que la era de la gramática ha fenecido. Se sostiene que los modos de acceso al conocimiento ya no necesitan del lenguaje verbal ni de sus expresiones escritas. Nos anuncian un cambio civilizatorio. Bienvenido sea, si tal presagio tiene contenido. El temor al cambio y la conservación de lo adquirido no siempre resguardan valores imperecederos. Todas las culturas tienen fecha de vencimiento.

Uno de los más interesantes filósofos de hoy, Peter Sloterdijk, dice que el humanismo de las letras ya no es el ideal comunicacional de nuestros días. Nos pide que dejemos de lamentarnos por esa pérdida. Escribir o leer no son actos naturales. No por eso llama al analfabetismo sino a una nueva concepción del saber con sus novedosas herramientas.

Lo que el filósofo alemán parece evocar es una nueva revolución galileana como aquella que descabezó las artes liberales de su trono humanista mediante la sustitución de la retórica, la gramática y la lógica de su sitial escolástico por la nueva verdad de la ciencia físico-matemática inscripta en las leyes naturales.

La novedad del día ya no reside en la conformación de un mundo estructurado según el paradigma clásico del siglo XVII, la mathesis universalis, es decir una clasificación del orden de los seres desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande de acuerdo a sus diferencias y semejanzas, esa idea de que el todo podía ser visible y calculable para la mente humana con el fin de la transformación de la naturaleza para la felicidad en esta tierra, sino en la revolución de las ciencias biológicas, que ya no hablan del mundo sino de la vida.

Para Sloterdijk hay un nuevo lenguaje que se inaugura a contracorriente del humanismo de las letras y de las artes y que dará cuenta de lo que llama Parque Humano.

De todos modos, no nos hagamos tantas ilusiones o, mejor dicho, podemos hacérnoslas por algún tiempo más. Mientras la ética, la política, la economía, no sean calculables y los intentos por elevar su perfil epistemológico para hacerlas disciplinas “duras” padezcan un fracaso tras otro –sabemos lo que valen las predicciones y los predicadores en nuestro mundo en crisis–, el discurso verbal o escrito de acuerdo a la arcaica sintaxis seguirán siendo vigentes, y los “relatos”, necesarios, al menos para engañar a la gente.

Recordemos que para los fundadores de la filosofía, como Platón, la escritura desnaturalizaba el conocimiento. Poner a disposición de cualquiera un saber delicado, conocimientos que requieren de parte del receptor virtudes comprobadas, se vuelve una apuesta arriesgada si el texto circula en el espacio público en manos anónimas para fines desconocidos.

Platón era muy cauto en cuestiones de democracia. Pero una vez que el mundo de la antigüedad se abre y deja de ser aquella polis griega en donde los asuntos políticos se dirimían de un modo directo en el ágora y en las asambleas, una vez que la figura del sabio pierde lo que Nietzsche llamaba su majestad sacerdotal que hacía de la Voz la emisión oracular de una verdad sólo mostrada de sesgo por el temor que producía, una vez que la ciudad griega se hace metrópolis y los espacios de confluencia se diagraman de acuerdo a dimensiones imperiales, puntos alejados, sin contacto directo, entonces el texto se hace epístola, carta para aproximar a los lejanos, preceptivas para acercar a maestros y discípulos. El escrito es un envío de amistad, una señal de aproximación, un llamado a la escucha que se hace lectura.

Leer, entonces, es recibir un mensaje de un amigo. Esta concepción del texto es una remisión muy antigua sobre el escenario en el que nace la filosofía, palabra que en su composición reúne el saber con la amistad, el amor con el maestro.

Leer no es lo mismo que estudiar. 
Pero no se trata sólo de una forma de la afección. Un texto no es un abrazo. Tampoco es una forma de estar conectado. Un texto se compone. Es lo primero que me enseñaron en la facultad, cuando ingresé creyendo que un libro era una caja que al abrirla contenía un mensaje como si fuera una mariposa que se libera con la lectura.

Leer no es lo mismo que estudiar. Estudiar es leer de otro modo. Tiene etapas. Se estudia –me refiero al campo de las humanidades, aquel en el que el alfabeto aún tiene sus prerrogativas, al menos hasta que la ingeniería genética, la farmacología y la biología avanzada no se apliquen al comportamiento y constituyan la primera ciencia social digna de ese nombre– con un lápiz, se escribe el texto que leemos, anotamos en los márgenes, subrayamos, destacamos las principales líneas de fuerza y las apartamos en hojas o fichas de lectura, organizamos los temas, prestamos atención a las fuentes bibliográficas del autor y a quienes señala como sus maestros, ponemos en una balanza sus preferencias como sus rechazos, sus remisiones a determinadas tradiciones, en qué y en quién se legitima, contra quién piensa y escribe.

En una palabra: conversamos con el autor. La palabra conversación es parte de la historia que relata las vicisitudes del arte interpretativo, que se conoce como hermenéutica, lo que no significa deponer arma alguna ni una permisibilidad blanda, ni la tolerancia como aceptación de la alteridad o del diferente.

Este modo de interacción necesita de la libertad del lector que, una vez respetada la distancia que todo texto impone para poder leerlo, distancia que mitiga el apuro por volcar sobre él nuestras ansiedades, no usarlo de espejo de nuestros deseos, evitar reducirlo para conformar nuestras certezas, por no decir nuestros prejuicios, una vez hecho el trabajo de lectura, discutimos el texto, nos involucramos en él, vemos despertar en nuestra mente imágenes de pensamiento que nos descubren mundos nuevos, hacemos de la lectura y de nuestro vínculo con el autor un desafío, un hilo cinchado por tensores.

Palabras conocidas de la tradición como debate, disputa, polémica, controversia, diálogo, son manifestaciones variadas del ejercicio de la lectura.

Por eso la lectura requiere humildad, lo que no quiere decir modestia ni falta de atrevimiento, sino perseverancia, constancia, el día a día del trabajo que se mejora a sí mismo por su dedicación activa.

Leer es una tecnología muy antigua, poco tiene que ver con lo que se dice y festeja con las nuevas tecnologías. Hay quienes tienen una concepción algo frívola de las nuevas tecnologías. Creen que lo principal es estar conectados, como si fuéramos aparatos domésticos que funcionan a corriente continua. La lectura es una labor solitaria. Se practica en el silencio. Requiere concentración. Estamos solos pero en nada aislados. Nos habla otro. Muchas veces nos habla un grande, un hombre superior, pero no en el sentido de que es un santo, ni un héroe, ni un hombre de algún poder, sino un ser de extrema sensibilidad que nos permite despegar nuestras propias ideas, construirlas, percibir el mundo con otros ojos.

Leer es una actividad antihipnótica sin conectividad. No se necesita del libro para llevarla a cabo, las pantallas también lo hacen, pero el libro nos ofrece la sensualidad del tacto, la rugosidad de la materia, el sabor terrestre de la manualidad, y la compañía mágica de un silencio sólido que no calla.

El tiempo de la lectura es un tiempo lento. La lectura en diagonal es para constipados que sólo quieren descargar cuanto antes su necia voluntad de creer que hay un final, o para incontinentes que no logran disfrutar la pausa que impone el placer del texto. No se hojea ni se solapean las páginas, salvo que se usen los libros para tareas de promoción personal y prestigios de sobremesa. Por eso hay que desconfiar de la mediocridad oculta en todo tipo de facilismos que nos hablan de la importancia de la creatividad, de la belleza de la espontaneidad, de la autenticidad del sentimiento, de las intensidades emotivas y de otras formas de la pereza. Pensar es un trabajo, y es tan necesario como respirar y para no ser un muerto viviente, como parece desearlo nuestro ministro de Educación nacional.

Cuando un responsable de la educación quiere ser partícipe del jolgorio de ocupaciones de colegios y del reclamo de derechos que identifica con supuestos compromisos sociales, lo que en verdad programa es una juventud entregada e ignorante.

Estudiar es un trabajo, quizás uno de los más maravillosos que se hayan inventado. Tiene que ver con uno de los rasgos que hacen de la especie humana un fenómeno vital interesante: la curiosidad.

Estudiar es una responsabilidad, porque insume recursos de alto costo social que se pagan con el esfuerzo colectivo. El estudiante hace uso de los mismos de un modo gratuito en la escuela pública. Por lo tanto, su deber es principal respecto de un derecho que ya ejerce.

Estudiar es un placer. Hoy en día la tecnología le abre a la adolescencia el universo del conocimiento de un modo tal que puede multiplicar sus energías en el aprendizaje de los misterios de la vida y de las complejidades del mundo como mi generación jamás pudo haberlo sospechado.

Imaginemos clases de Historia, Geografía, Biología o Física con el arsenal digital y la enciclopedia audiovisual que ofrece la web. Sin embargo, mientras el ministro de Educación hace demagogia impune, la deserción escolar en la escuela media llega en nuestro país al cuarenta por ciento. Es una garantía para la pobreza, el atraso y el abandono de futuras generaciones.

Debemos reinstalar la idea de que estudiar es un oficio. El sociólogo norteamericano Richard Sennett ha dedicado sus últimos libros para comprender la idea que subyace en la labor artesanal. La antigua idea de “oficio” por la cual hacer las cosas bien nos hace bien, nos permite respetarnos a nosotros mismos. La idea de oficio bien hecho vinculada a la de respeto por uno mismo es la nueva y vieja pedagogía.

Leer sin anteojeras. Decir sin fronteras no quiere decir sin idiomas, sin estilos, sin tradiciones, sino sin anteojeras. Hoy la palabra militancia es la justificación de una actitud fanática, y de una combinación letal para la inteligencia: soberbia con estupidez.

La ideología –si se quiere conservar esa idea de ser depositario de un sistema de representaciones al que se adhiere– se basa en convicciones mínimas que por lo general no se difunden por altavoz. Tiene que ver con los valores y se muestra en los actos.

Se ha difundido la idea de que todo el mundo aplica su ideología a lo que fuere, que todo es política, que la información y el periodismo son formas de la propaganda, que es lícito mentir si sirve a la causa, que todo vale por el modelo, y una estética de saldo en la adopción de la lamentable pose sobradora que siempre nos ha caracterizado, hoy nuevamente de moda, ante el aplauso de grupos cortesanos.

Se nos educa en el fascismo, que no es un régimen político, sino una cultura política.

Querer colaborar con la transformación del país para que no haya bolsones de miseria y un infradesarrollo humano en salud, educación y vivienda, lograr la plena expansión de las fuerzas productivas mediante la creación de tecnología que permita al país competir en el mercado mundial y ofrecer fuentes de trabajo bien remuneradas, hacerlo sin provocar conflictos internos paralizantes, guerras internas sangrantes, ciclos de avance y retroceso que desgastan a las generaciones y desaniman a las mayorías, construir un país en el que la distribución del poder por vías institucionales no permita que aspirantes a la tiranía se eternicen en el Ejecutivo con manejo de dineros e intimidación propios de sistemas policiales, hacer todo eso requiere de una población con ganas de estudiar, de trabajar, de formarse, de leer.

No hemos construido un sistema político en veintiocho años de democracia, es nuestra principal falencia, es lo que permite nuevas aventuras populistas y mecanismos que desde el Estado coartan libertades. El populismo se define por la acumulación de riquezas para quienes manejan el Estado, la impunidad para estos manejos por la corrupción del Poder Judicial, la compra de voluntades o la extorsión de las personas, y una masa de pobres asistidos y trabajadores precarizados, que sólo tienen por horizonte la perpetuación del asistencialismo que aseguran de un modo plebiscitario el poder de los jerarcas.

Sin embargo, construir una democracia política no es tarea sencilla en un país en el que el poder concentrado de la riqueza ejerce su peso político en la toma de decisiones gubernamentales.

El argumento a favor del populismo sostiene que en un país que tiene poderes corporativos fuertes y un Estado débil, un gobierno para sobrevivir no puede hacer otra cosa que acumular riquezas, lo que llamamos caja, y asociarse con sectores del capitalismo vernáculo.

Cuando esta necesidad no pudo colmarse, los gobiernos cayeron o fueron expulsados, cuando el abastecimiento en divisas fue una realidad, como en la década del 90 con lo obtenido por las privatizaciones y las remesas de la deuda externa, o en la actualidad, con el superávit comercial por la explosión de los precios de las materias primas, los gobiernos ejercen hegemonía política.

Por un lado, entonces, riesgo de ingobernabilidad; por el otro, opresión despótica. Este es uno de nuestros dilemas más urgentes que nos compelen a pensar una salida emancipadora y constructiva.

Y de pensar se trata para que la acción no se sostenga en sueños de salvación con las correspondientes pesadillas. Pensar es multiplicar, buscar obstáculos, no huir de los dilemas, tener el coraje de decidir. Cuando así se lo hace, cuando se piensa con libertad, las fronteras, las aduanas, los inspectores, todo eso se evapora, como sucede con todo lo que se disuelve en el aire cuando un libro nos conquista.

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Tomás Abraham es un filósofo y escritor argentino nacido en Timisoara, Rumania, en 1947.

ObrasPensadores bajos (1987), Los senderos de Foucault (1989), Foucault y la ética (1989), La guerra del amor (1992), Historias de la Argentina deseada (1994), Batallas éticas (1995), El último oficio de Nietzsche (1996), La aldea local (1997), Vidas filosóficas (1999), La empresa de vivir (2000), Pensamiento rápido (2001), Tensiones filosóficas (2001), Pensadores bajos (2002), El último Foucault (2003), Fricciones (2004), La máquina Deleuze (2006), El presente absoluto (2007), Historia de una biblioteca (2010), Rorty, el amigo americano (2010), La lechuza y el caracol. Contrarrelato político (2012) y Platón en el callejón (2012).

tomasabraham.com.ar