Música intencional

04

Las manos se escudan detrás del silencio.
Brumosas y carcomidas por el espanto
la carne es de tiempo.
Los latidos de mi cerebro anulan mi paciencia
porque el silencio ya no es
y es mas que nada.

Ya ves que nunca le sonreí al olvido:
la carne me circunda.

Ahora la materia ígnea de mi voz
se ha llamado a silencio.

Nuevos crepúsculos
evidencian mas que un ocaso.

Pero las serpientes
presienten que la noche
ha parido un grito.

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