Carlos Drummond de Andrade. Pasaje del año

El último día del año
no es el último día del tiempo.
Otros días vendrán
y nuevos muslos y vientres te comunicarán el calor de la vida.
Besarás bocas, rasgarás papeles,
harás viajes y tantas celebraciones
de aniversario, graduación, promoción, gloria,
dulce muerte con sinfonía y coral,
que el tiempo quedará repleto y no oirás el clamor,
los irreparables aullidos
del lobo, en la soledad.

El último día del tiempo
no es el último día de todo.
Queda siempre una franja de vida
donde se sientan dos hombres.
Un hombre y su contrario,
una mujer y su pie,
un cuerpo y su memoria,
un ojo y su brillo,
una voz y su eco,
y quien sabe si hasta Dios…

Recibe con simplicidad este presente del acaso.
Mereciste vivir un año más.
Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.
Tu padre murió, tu abuelo también.
En ti mismo mucha cosa ya expiró, otras acechan la muerte,
pero estás vivo. Una vez más estás vivo.
Y con la copa en la mano
esperas amanecer.

El recurso de embriagarse.
El recurso de la danza y del grito,
el recurso de la pelota de colores,
el recurso de Kant y de la poesía,
todos ellos… y ninguno resuelve nada.

Surge la mañana de un nuevo año.

Las cosas están limpias, ordenadas.
El cuerpo gastado se renueva en espuma.
Todos los sentidos alerta funcionan.
La boca está comiendo vida.
La boca está atascada de vida.
La vida escurre de la boca,
mancha las manos, la vereda.
La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.

(Traducción de Rodolfo Alonso)

Carlos Drummond de Andrade nació en Itabira, Brasil en 1902 y falleció en Río de Janeiro en 1985. Fue poeta y narrador.

Obras de narrativa y ensayo: Brezal de las almas (1934), Sentimiento del mundo (1940), Confesiones de Minas (1944), La rosa del pueblo (1945), El gerente (1945, novela), Cuentos de aprendiz (1951),  La bolsa o la vida (1966).

Poesía: Poesía hasta ahora (1947), Hacendero del aire (1954), La vida pasada a limpio (1959), Lección de cosas (1962), Los buenos tiempos (1968).

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1 Comment

  1. Sera la necesidad de encontrar algun tipo de demarcacion en el tiempo que corremos sin sentido hacia el ultimo dia del año como si fuera el ultimo dia de nuestras vidas,cuando en realidad es solo una susecion inquebrantable de dias ,en los cuales no nos permitimos el placer de darnos cuenta que estamos vivos,en esa carrera vertiginosa tras el tiempo.

    Hermoso poema.

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