Yasunari Kawabata. El sonido de la montaña

Cuanto más pensaba en eso, más insondable se le hacía.

En el mundo había gente tan parecida entre sí que se los podría tomar por padres e hijos. Pero difícilmente existie­ran muchos en el mundo. Tal vez hubiera un solo hombre que pudiera corresponderse con una muchacha y una sola joven que combinara con un hombre. Solo uno para algún otro; y tal vez en todo el mundo una sola pareja posible. Vi­ven como extraños, sin suponer ningún tipo de lazo entre ellos y hasta ignorantes de la existencia del otro.

Por casualidad suben al mismo tren, se reúnen por pri­mera vez y probablemente nunca vuelvan a encontrarse. Treinta minutos en el curso de toda una vida. Se separan sin decirse una palabra. Habiendo estado sentados uno al lado del otro, sin mirarse, sin darse cuenta del parecido, se alejan siendo parte de un milagro del que no tomaron con­ciencia.

Y el único admirado por la rareza de todo eso es un extraño que se pregunta si, al ser un accidental testigo no estará participando de un milagro.

¿Qué significaban ese hombre y esa mujer que parecían padre e hija, sentados uno al lado de la otra durante solo me­dia hora en el curso de todas sus vidas, y que se habían mos­trado así ante Shingo?

Allí había estado ella, con sus rodillas casi rozando las del hombre que no podía ser otro que su padre, todo porque la persona a quien esperaba no había llegado.

-¿Así es la vida? -era lo único que Shingo podía musitarse.

El sonido de la montaña (1954) es una historia centrada en los vínculos que tiene el señor Shingo de 62 años con su familia, formada por su esposa Yasuko, su hijo Shuichi y su esposa Kikuko, y su hija Fusako, madre de dos niños Satoko y Kuniko. Shingo percibibe ciertos cambios en su vida y los atribuye a la proximidad de la muerte, incluso sus ex compañeros de juventud y de estudios han ido muriendo. Por ciertas circunstancias, toda la familia vive en la misma casa, y esta proximidad hace que los vínculos adquieran características especiales. Todo parece fluir y deslizarse casi monótonamente, aunque paulatinamente suceden cosas terribles, trágicas. Fascinante, intensa, poética. Ya había leído Lo bello y lo triste; El sonido de la montaña me terminó de convencer de que Kawabata es un grande de la literatura.

Obras: La bailarina de Izu (1926), La pandilla de Asakusa (1930), País de nieve (1947), El maestro de go (1954), Mil grullas (1952), El sonido de la montaña (1954), El lago (1954), La casa de las bellas durmientes (1961), La vieja capital (1962), Lo bello y lo triste (1964), Un brazo (1964), Historias en la palma de la mano.

Yasunari Kawabata vivió una vida muy especial, marcada por las pérdidas. A los dos años fallece su padre y al año siguiente su madre. Es criado por sus abuelos lejos de su hermana. Su abuela muere a sus siete años, quedando a cargo de su abuelo ciego hasta que este fallece a los quince años del autor. Su hermana ya había muerto a sus diez años. Kawabata nació el 14 de junio de 1899 en Osaka, Japón y se suicidó a los 72 años, el 16 de abril de 1972. En 1968 le fué otorgado el premio Nobel de Literatura.

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