Abelardo Castillo. Literatura y felicidad

La literatura está cargada de fatalidad y de tristeza. ¿Por qué? La vida no es siempre fea. Lo que pasa es que, en el fondo, la literatura es un conjuro contra la infelici­dad y la desdicha. La gente quiere ser feliz. Pero la feli­cidad no hay que escribirla: hay que vivirla. O por lo menos intentar vivirla. En la literatura se pone el deseo, la nostalgia, la ausencia, lo que se ha perdido o no se quiere perder. Por eso es tan difícil escribir una buena historia feliz. La historia de amor más hermosa que se ha escrito es Romeo y Julieta. Pero es una catástrofe. Ella tiene catorce años y él dieciocho, y terminan suicidán­dose. Qué linda historia de amor. Uno confunde la felici­dad con las felicidades, con ciertos momentos transito­rios de dicha o alegría. La felicidad absoluta no existe, y uno escribe, justamente, porque la felicidad no existe. Existen pequeños instantes de felicidad, o alegrías fugaces, que, si se consigue perfeccionarlos en la memo­ria, pueden ayudar a vivir durante muchísimos años. La literatura también es un intento de eternizar esos momentos.

2 Comments

  1. Escribir puede ayudar a eternizar pequeños instantes de felicidad, que no es poco, pero también proporciona momentos de felicidad o disfrute o como cada uno lo quiera llamar, cuando uno consigue expresar lo que quería decir, cuando lo consigue.
    Mientras escribimos somos nosotros y estamos haciendo sólo eso, escribir. Esto también es una aproximación a la bondad de los momentos.

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