Dylan Thomas. Amor en el hospicio

Una extraña que anda mal de la cabeza ha venido
a compartir mi cuarto en esta casa,
una muchacha loca como los pájaros
traba la puerta de la noche con sus brazos, sus plumas
ceñida en la cama revuelta alucina con nubes penetrantes.
Libre como los muertos
cabalga los océanos imaginarios del pabellón de hombres.
Ha llegado posesa por los cielos.
Ella duerme en el canal estrecho,
desvaría a gusto
sobre las mesas del manicomio
adelgazadas por mis lágrimas.
Y tomado por la luz de sus brazos, al fin,
mi Dios, al fin
puedo yo de verdad
soportar la primera visión que incendia las estrellas.

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3 Comments

  1. Qué hermoso poema. No lo conocía. Tengo que confesar también que nunca había escuchado de este autor. Realmente precioso, cuánta ternura… Voy a buscar obras de este autor.
    Muy linda elección.

    1. Hola, como dice esoliloquio, no es un poeta fácil, para mí es un lenguaje duro, frío, salvo excepciones como las de este poema. Dylan Thomas murió luego de beber 18 whiskies seguidos.

  2. Siempre me ha resultado difícil Dylan Thomas, pero este poema me ha gustado mucho, no lo conocía.
    Con cosas así,
    “al fin
    puedo yo de verdad
    soportar la primera visión que incendia las estrellas.”

    Gracias por compartirlo.

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