Joseph Brodsky. Dos poesías

Estuve en una jaula

Estuve en una jaula en el lugar que debió ocupar un animal salvaje.
Con clavos tallé mi apodo
y el plazo que me quedaba por cumplir.

Viví junto al mar y jugaba a la ruleta,
cenaba con cualquier pajarraco vestido de frac.
Observaba el mundo desde la altura de un iceberg,
tres veces me ahogué,
dos veces estuve crucificado.

Abandone el país que me había nutrido.
De los que se olvidaron de mí
se podría hacer una ciudad.
Vagué por estepas que conservan en su memoria
el alarido de los hunos,
me vestía con lo viejo que mañana estará de moda,
sembraba cebada, me cubría con cartón y bebía todo lo que me pusieran por delante.
Dejé entrar en mis sueños la pupila vigilante que acompaña el convoy,
mascaba el pan del exilio sin dejar migas,
me permití todos los sonidos excepto el aullido, luego pasé a hablar en susurros.

Ahora cumplí cuarenta años.

¿Qué puedo decir de la vida?
Que resultó ser larga.
Únicamente con el dolor me siento solidario,
pero hasta que me tapen con greda la boca, de ella solo saldrán agradecimientos.

Siempre he dicho que el destino es un juego

Siempre he dicho que el destino es un juego.
¿Para qué nos sirve el pez si tenemos caviar?
El gótico triunfará como estilo por su
capacidad para destacarse sin pinchar.
Estoy sentado detrás de una ventana,
al lado veo un álamo.
Yo amaba a pocos, pero los amaba demasiado.

Creía que el bosque es solo extensión del tronco.
¿Para que necesito una muchacha entera si tengo su rodilla?
El ojo ruso descansa en las cúpulas de Estonia,
tras un letargo de polvo levantado por siglos.
Estoy sentado al lado de la ventana, ya lavé los platos.
Fui feliz aquí, ya no lo seré.

Yo escribía que en la ampolleta vive el temor al sexo,
que el amor como el acto carece de verbo,
que Euclides no sabía que llegando al cono el objeto se convierte en cronos y no en cero.
Estoy al lado de la ventana, recordando mi juventud,
a veces sonrío, a veces escupo.

Dije que la hoja cuando brota destruye al brote,
que la semilla al caer en mala tierra no da frutos,
que los pastizales en el campo muestran el manoseo de la naturaleza.
Estoy sentado al lado de la ventana abrazando la rodilla,
en compañía de mi densa sombra.

Mi canción carece de motivos heroicos, por suerte
no es posible cantarla a coro.
No es raro que debido a estas palabras
nadie se atreva a palmotearme la espalda.
Estoy sentado al lado de la ventana, en la oscuridad,
como en el tren, el mar suena tras las cortinas.

Soy ciudadano de una época desvalida,
me reconozco con orgullo como un producto de segunda categoría,
regalo mis mejores pensamientos al futuro,
como ejemplo de lucha contra el ahogo.
Estoy sentado en la oscuridad de una pieza
y no es peor que la oscuridad de allá afuera.

Joseph Brodsky nació el 24 de mayo de 1940 en Leningrado ( San Petersburgo), Rusia y falleció el 28 de enero de 1996 en Nueva York, EEUU. Le fue otorgado el premio Nobel de Literatura en 1987.

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1 Comment

  1. Cuantos corazones y cuantas mentes comparten un mismo sentir.La grandiosidad del poeta.Ahí es donde radica el arte,en esa capacidad infinita de transmitir a través de las palabras,la música,la pintura el yo mas intimo de cada ser humano ,ese único e indivisible que habla por nosotros.
    Me encantaron las dos poesías,.

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