Silvana Moreno. Vocación de desperdicio

(Publicado en La Nación, 23.4.2011)

En el Borges, regalos de ex parejas en el Museo de las Relaciones Rotas

El regalo amoroso se busca, se elige y se compra dentro de la mayor excitación -excitación tal que parece ser del orden del goce. Calculo activamente si ese objeto complacerá, si no decepcionará, o si, por el contrario, pareciendo demasiado importante, no denunciará por sí mismo el delirio -o el embaucamiento en el que estoy aprisionado”, escribe Roland Barthes en el capítulo La dedicatoria, de Fragmentos de un discurso amoroso.

Y sigue: “El regalo no es forzosamente una basura, pero tiene de todos modos una vocación de desperdicio: no sé qué hacer con el regalo que recibo, no se ajusta a mi espacio, estorba, está de más: ¡¿Qué voy a hacer con tu regalo?! se convierte en la frase-farsa del regalo amoroso”.

La pregunta no cambia tras después de una ruptura, pero el ánimo sí: un juguete de huevo de chocolate puede convertirse en el peor fantasma, y unos guantes rayados de lana con botón dorado e impronta chaneliana pueden devenir en un monstruo psicológico escondido en el ropero.

Para aliviar penas por el estilo, ahí está la muestra itinerante del Museo de las Relaciones Rotas, que hasta el 1º de mayo espera en el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín.

En etiquetas con un verso en cada una, un poema triste cuelga de siete corpiños donados al museo. Foto LA NACION / Mauro Roll

Una serie de siete corpiños; llaves del departamento de un ex novio; un perfume Angel a medio vaciar (“seguramente la loción está vencida, y, la verdad, no sé por qué la guardé como si fuera algo sagrado”); una pierna ortopédica, símbolo de una historia de amor entre un herido de guerra y una enfermera; unos zapatos blancos que una mujer obligaba a usar a su novio… Los donantes respondieron la consigna del museo fundado en 2006 en Croacia: “¿Terminó recientemente una relación? ¿Quiere deshacerse de la carga emocional borrando todo lo que le recuerda esa experiencia dolorosa? No lo haga. Un día lo lamentará”, se lee en www.brokenships.com. ”

A diferencia de las destructivas instrucciones de autoayuda para recuperarse de amores desencontrados, el museo ofrece la oportunidad de sobreponerse al colapso emocional a través de la creación, contribuyendo a la colección”, firman, en la introducción a la muestra, Olinka Vistica y Drazen Grubisi, artistas a cargo del museo.

De Maribor, Eslovenia, se exhibe una aguja de mechar carne de una cocinera divorciada que escribe: “El amor pasa por el estómago. El amor es eterno y seguirá vivo aún cuando ya no estemos más”. Una arrepentida de Manila, Filipinas, que dejó a su novio anunciándoselo en un blog, donó una Bola 8, de ésas que responden preguntas. “¿Todavía piensa en mí?”, le preguntaba ella y sacudía la bola en busca de una respuesta: “Mis fuentes dicen que no”, era el resultado. Ella insistía: “¿Está con alguien ahora?”. Y la bola contestaba: “Sin dudas”. Así, que decidió deshacerse lo antes posible del juguete, regalo de que le había regalado su ex.

De Berlín, Alemania, llegó un envase de plástico amarillo. “El contenido de este envase son las lágrimas que junté. Las derramé después de haber roto una relación de cuatro años con una hermosa (pero escurridiza) mujer. Realmente , tuve la intención de enviarle estas lágrimas como muestra de mi profundo dolor. Pero hasta el día de hoy siguen conmigo…”

También hay donaciones de Sudáfrica, Singapur, Estados Unidos, Turquía y la Argentina, las últimas, que que fueron convocadas vía www.sacateatuexdeencima.com.ar . Eso sí: se nota la diferencia de los testimonios extranjeros con el ímpetu local, más agresivo, quejándose del precio bajo de algunos regalos, y con frases así: “Cómo lo amé, ay Dios… Cómo lo amaba, y él no se lo merecía” (dedicada a un señor que había ampliado la foto de un beso con su novia a un póster tamaño pared).

Entre cosas como un mate misionero y una crema para manos llegada de Lomas de Zamora, el vigilante de la sala recomienda inspeccionar el estuche de un juego de PlayStation: lo donó la presunta ex de Robbie Williams, Amalia Granata, y pertenece al Ogro Fabbiani, su último ex, el futbolista.

El que quiera ir a la muestra, que no vaya en pareja.

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