Alfredo Ves Losada / Rodolfo Rossi, ultramaratonista amateur. Corrió 24 horas seguidas en una cinta y rozó el ‘Guinness’

(Publicado en Perfil, 17.12.2011)

En una carpa en Plaza de Mayo hizo 212 km hasta las 18 de ayer. Logró la marca argentina pero quedó a 46 km del récord mundial

Momento final. A la hora 24 se aflojó, pero no sufrió calambres y pudo hablar sin problemas.

“¿Esas son las horas que lleva corriendo?”, pregunta un turista mexicano que pasea por Plaza de Mayo en la tarde encapotada. “Sí”, le responden. El señor duda; se saca los anteojos de sol, mira una vez más el cronómetro que marca 23 horas y 30 minutos, e insiste: “¿Perdón, perdón; usted quiere decir que ese joven que está montado en esa cinta está corriendo ahí desde ayer a la tarde?”. “Sí, señor”, le dicen.

El hombre al que se refiere es Rodolfo Rossi, ultramaratonista argentino de 36 años, que el jueves a las 18 se subió a una cinta de correr y se bajó ayer, 24 horas después, luego de conseguir el nuevo récord argentino: 212 kilómetros de un tirón.

Rossi quería batir su propia marca de 173 km lograda el año pasado –que era hasta ayer el récord argentino–, y tratar de acercarse a los 258 del Guinness. Por eso dispuso una carpa en la Plaza de Mayo. Por eso, a las 18 del jueves apretó el botón de inicio de una de las dos cintas montadas de cara a la Casa Rosada, y no se detuvo hasta ayer por la tarde, luego de recorrer la distancia exacta que une Buenos Aires con Dolores. Perdió casi 4 kilos.

Rossi es administrador de empresas y corre en su tiempo libre. El año pasado intentó batir el Guinness y una descompostura lo obligó a bajarse. Supo que era difícil lograrlo pero lo importante era, en realidad, correr a buen ritmo un día entero, y aportar a una acción benéfica: por cada km, los esponsores harían alguna donación a la Fundación Desarrollo a través del Deporte.

Desde que puso fecha para el segundo intento, planificó un entrenamiento que incluyó sesiones de seis horas en un gimnasio, 100 kilómetros en la pista del Parque Sarmiento y maratones intermedias de cuatro y seis horas.

Para que su rutina no alterara la vida doméstica ni su matrimonio con Natalia, con quien tiene a Lucía y Nicolás, encontró una solución: running de madrugada. Luego de la cena, se acuesta dos horas, se despierta a las 2 de la madrugada y sale a trotar 3 horas, para volver a la cama y dormir un rato más antes de ir a la oficina.

“Lo más difícil es cuando llevás 14 o 15 horas, pero la emoción es enorme”, explicó Rossi mientras una médica le tomaba la presión después de su prueba. Lo que viene tampoco será fácil: en los próximos días se le caerán todas las uñas y empezarán a aparecer dolores. Pero el lunes vuelve al trabajo.

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