El Gobierno logró imponer la ley para controlar el papel de diario

(Publicado en Clarín, 23.12.2011)

El proyecto impulsado por Cristina habilita al Estado a avanzar sobre la empresa Papel Prensa. Se aprobó con 41 votos del oficialismo y sus aliados, contra 26 negativos y una abstención. La oposición catalogó a la ley de “inconstitucional”

Tras un trámite rápido y expeditivo en el Congreso, el Gobierno cuenta desde ayer con la ley que le permitirá controlar el papel para diarios y, eventualmente, licuar el capital privado en la empresa Papel Prensa –propiedad de Clarín, La Nación y el Estado en proporción minoritaria– para estatizar la compañía.

La nueva ley, calificada de “inconstitucional” por los opositores y que podría ser cuestionada por las empresas en la Justicia, se terminó de sancionar ayer en el Senado por 41 votos a 26 y una abstención. El kirchnerismo impuso su mayoría con sus aliados permanentes (entre ellos el ex presidente Carlos Menem) y sumó tres votos sorpresivos, los del ex arista Samuel Cabanchik, la peronista pampeana María Higonet y el radical correntino José María Roldán. La oposición rechazó masivamente el proyecto y sus senadores coincidieron en denunciar que la ley es “un avance sobre la libertad de imprenta y de expresión”.

La iniciativa surgida del Ejecutivo, a la que sólo le falta la promulgación por parte de Cristina Kirchner, le da amplios poderes al Estado para condicionar la producción, distribución e importación de papel para diarios, y abre la puerta a una confiscación encubierta de Papel Prensa. Declara “de interés público” la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y papel para diarios; convierte a la empresa en un monopolio (hoy no lo es, ya que el papel puede ser importado por cualquiera con arancel cero), al exigirle satisfacer “toda la demanda interna de papel para diarios”; limita la posibilidad de importarlo; y finalmente obliga a hacer inversiones que, en caso de que los privados no las hagan, serán afrontadas por el Estado a cambio del crecimiento en su composición accionaria.

“Si lo que se quiere es ganar una batalla de amor y odios personales, no cuenten con nosotros”, dijo el radical Ernesto Sanz, tras recordar que en ocho años de sociedad con Clarín y La Nación –nombró a los directores estatales que pasaron por la empresa, entre ellos el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández– nunca el Gobierno denunció nada. Le contestó Aníbal Fernández: “Ese director del que usted habla tenía puesta la camiseta del otro lado, no me merece ninguna confianza”. La UCR presentó otro dictamen que declara de interés público “el acceso” al papel para diarios, estimula la creación de nuevas fábricas, ratifica la importación con arancel cero y crea un programa bautizado con ironía “Papel para Todos”.

En el debate de más de cinco horas en la Cámara Alta, los opositores hicieron fila para cuestionar el proyecto. Juan Carlos Romero (PJ disidente, Salta) dijo que “el ataque a la libertad de expresión no es patrimonio de la derecha ni de la izquierda. Es patrimonio de un pensamiento autoritario , más cercano a los tiempos de la guerra fría”. Para Jaime Linares (GEN), “lo único que le interesa al Gobierno es avanzar en su pelea de grupos contra Clarín y Nación”. Eugenio “Nito” Artaza (UCR) dijo que “hay un afán del Gobierno por tener una posición hegemónica y eso le hace equivocar el camino”. Según María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica), “en el siglo XXI es muy difícil encarcelar a un periodista sin tener consecuencias de repercusión internacional. Entonces se utilizan métodos de censura indirecta como la publicidad oficial o el control del papel para diarios”. La Carta Interamericana de Derechos Humanos califica al control de la producción de papel como “censura indirecta”.

Desde el kirchnerismo, la jujeña Liliana Fellner y el neuquino Marcelo Fuentes negaron las acusaciones. Miguel Pichetto dijo que la ley “forma parte de la política” del Gobierno, que tuvo como primera etapa “democratizar los medios audiovisuales”. Y Aníbal Fernández, el más vehemente, pidió: “No seamos naif, no es una pelea entre poderes, estamos hablando de alguien que se está quedando con la nuestra , con la de todos los argentinos”. Al final, el oficialismo sumó 3 “sorpresas”. La única abstención fue del renovador salteño Juan Pérez Alsina. El radical Pablo Verani rechazó la ley antes de sumarse a los cuatro ausentes.

Cómo votaron

A favor: Kirchnerismo (33), aliados permanentes (5: Menem, Bongiorno, López, Díaz, Latorre y Lores) y nuevos aliados (3: Cabanchik, del Probafe; Higonet, del PJ pampeano y Roldán, radical disidente).

En contra: Radicalismo (14), PJ disidente (7), Frente Amplio Progresista (4), Coalición Cívica (1).
Ausentes: 4.

Abstención: Pérez Alsina (Renov. de Salta).

Ausentes: Verani y Rached (UCR), Verna (PJ-LaPampa), Meabe (liberal).

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