Sergio Ramírez / El tupido velo

(Publicado en La Nación, 21.12.2011)

MASATEPE, Nicaragua

Pilar Donoso, a quien nunca conocí más que a través de su libro de memorias Correr el tupido velo , se había excusado de asistir a la ceremonia en la que recibí el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso en Santiago de Chile, instituido por la Universidad de Talca en memoria de su padre, uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX, autor de novelas de primera línea como Coronación, o El obsceno pájaro de la noche .

No recuerdo ahora cuál fue su excusa, pero es que ya se hallaba con un pie en la otra dimensión, esa dimensión vacía de los ruidos del mundo y de paredes desnudas a la que se trasladan los suicidas antes de dar el paso final, un cuarto de hotel desolado donde los pesados muebles apenas caben como esos de los cuadros de Edward Hopper, las maletas que ya nunca serán abiertas depositadas en el piso y la muchacha que sentada sobre la cama en ropa interior lee lo que parece ser la carta de despedida de un amor perdido, pero que no es sino el itinerario de trenes en busca del que habrá de llevarla donde al fin quiere ir sin equipaje, sin ni siquiera volver a vestirse.

La ceremonia de entrega del premio fue el sábado 12 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de la Estación Mapocho. Yo partí hacia Madrid al mediodía del domingo. El lunes, cerca de las 16.30, Pilar bajó de su departamento en el tercer piso de un edificio de la calle de Los Leones, en Providencia, Santiago de Chile, y el portero declara que parecía recién levantada de la cama. Regresó al poco rato cargando unas bolsas del supermercado Ekono.

El martes ya nadie la volvió a ver. Su tía Luz Larraín, que tenía llave del departamento, entró como a las ocho de la noche, vio que la puerta de su dormitorio estaba cerrada, y se sentó en la sala a esperar; pero después de una hora, el silencio seguía tras la puerta y bajó a buscar al conserje mientras todo Santiago se hallaba pendiente del partido de fútbol entre Chile y Paraguay, en la ronda de eliminatorias para el Mundial de Brasil de 2014, a ver qué iba a pasar porque el partido anterior contra Uruguay resultó un desastre, una goleada de 4 a 0 con cinco de los jugadores suspendidos por presentarse al entrenamiento con aliento alcohólico.

Ese tema había estado de por medio en la conversación en casa de Antonio Skármeta, que como buen hincha patriótico resentía la derrota y acusaba al entrenador Claudio Borghi de intransigente, una regañada bastaba, pero una suspensión era excesiva y ya se había visto, catastrófica, mientras Norita, su mujer, como buena alemana, lo contradecía, sin disciplina no se va a ninguna parte. Pero a esas alturas, cuando la tía de Pilar, preocupada, está hablando con el conserje de buscar un cerrajero, Chile va ganando a Paraguay por un gol a cero, es el intermedio del partido y el conserje puede despegarse del televisor sin refunfuñar mucho. ¿Habrá un cerrajero en toda la ciudad que no esté sentado también frente al televisor?

Ella telefoneó a su marido, que encontró al cerrajero, y también llamó a los carabineros. La puerta fue abierta por fin a las 11 de la noche, ya cuando Chile había vencido a Paraguay dos goles a cero y una multitud celebraba en la Alameda agitando banderas. Para entonces, las hijas de Pilar, Natalia y Clara, habían llegado al apartamento. La hallaron tendida en la cama, con el control remoto del televisor en la mano, como si aburrida de la programación tras hacer zapping inútilmente en busca de algo atractivo lo hubiera apagado para quedarse luego dormida. Según el dictamen forense su muerte se había producido diez horas atrás, es decir, cerca de la una de la tarde de ese martes, y la autopsia reveló que fue a causa de “una intoxicación medicamentosa”.

Correr el tupido velo es un libro estremecedor. Pilar mete la mano en la herida de su pasado buscando encontrarse, un doble pasado, su madre biológica que la había dejado a los tres meses de edad en un hogar de adopción en España y cuya vida ignorada buscaba conocer, y la vida y los secretos de sus padres adoptivos, ocho años hurgando entre los diarios de Donoso depositados en la Universidad de Princeton, y entre lo que vino a hallar estaba el esbozo de una novela en la que una hija descubre los diarios personales de su padre y después de leerlos, se suicida. Un espejo de viejo azogue carcomido en el que se vio, y ya nunca más pudo dejar de asomarse a aquel abismo de turbios reflejos. El padre muerto que llama a la hija para que cumpla el destino que como personaje le ha asignado en la novela.

Ha vivido al lado de unos seres humanos complicados, como ella misma dice, y por medio de su libro busca reconciliarse con ellos, unos seres que la vida puso en su camino cuando la encontraron en un orfanato, y no busca ajustar cuentas, sino comparar cuentas; saber, entender, comprender, ponerse en paz. ¿Pero lo consigue? Mi identidad estaba en ellos, no tenía por qué buscarla en otra parte, le dice a Juan Cruz en la presentación del libro en Casa de América en Madrid el 28 de septiembre de 2010. ¿Pero la encuentra?

En su voz apagada de doble acento español y chileno hay pesadumbre, una cierta fatiga que no puedo dejar de notar ahora que me siento a ver el video de esa presentación, triste Pilar hasta cuando ríe. Juan le dice que hay una triple delicadeza en el libro, ética, psicológica y literaria, y es cierto, pero no puede tampoco dejar de haber desasosiego para quien se asoma a una tumba sin quietud, aunque su intención sea, como ella afirma, dejar atrás los fantasmas molestos que sigue cargando, el del padre atormentado, el de la madre alcohólica. Un padre que alguna vez le ha dicho: “Eres más madre mía que yo padre tuyo”, y mientras lo recuerda, tras la ventana de cortinas de gasa que está a sus espaldas, ha caído ya la noche en Madrid.

El viaje de Pilar a Itaca es el viaje de regreso a Calaceite, el pueblo de Teruel donde vivió los años más dichosos de su infancia, al menos en sus recuerdos, porque la memoria falsifica también la dicha; un viaje que ya no pudo hacer sino en la muerte, la moneda de cobre en la mano para pagar el óbolo al barquero. O dentro de la boca, en la lengua, como las palabras.

* * *

Sergio Ramírez Mercado nació en Masatepe, Masaya, Nicaragua el 5 de agosto de 1942. Es escritor, abogado, periodista y político nicaragüense. Ejerció la vicepresidencia de ese país centroamericano entre el 10 de enero de 1986 hasta el 25 de abril de 1990, durante el mandato de Daniel Ortega.

Cuentos y novelas: Cuentos (1963), Tiempo de fulgor (novela, 1970), De tropeles y tropelías (cuentos, 1971), Charles Atlas también muere (cuentos, 1976), ¿Te dio miedo la sangre? (novela, 1977), Heiliger Bimbam (novela, 1984), Castigo divino (novela, 1988), Clave de sol (cuentos, 1992), Un baile de máscaras (novela, 1995), Cuentos completos (1997), Margarita, está linda la mar (novela, 1998), Catalina y Catalina (2001, cuentos: La herencia del bohemio, El pibe Cabriola, La partida de caza, Aparición en la fábrica de ladrillos, Perdón y olvido, Gran Hotel, Un bosque oscuro, Ya todo está en calma, La viuda Carlota, Vallejo y Catalina y Catalina), Sombras nada más (novela, 2002), Mil y una muertes (novela, 2004), El reino animal (relatos, 2006), Ómnibus (antología personal, cuentos, 2008), Juego perfecto (2008, cuentos), El cielo llora por mí (novela, 2009), Perdón y olvido (Antología de cuentos 1960-2009, 2009), La fugitiva (novela, 2011).

Ensayos y Testimonios: Mis días con el rector (1965), Hombre del Caribe (1977), El muchacho de Niquinohomo (ensayo biográfico sobre Sandino, 1981), Pensamiento vivo de Sandino (1981), Balcanes y volcanes (1983), El alba de oro. La historia viva de Nicaragua (1983), Estás en Nicaragua (1985), Las armas del futuro (1987), La marca del Zorro (1989), Confesión de amor (1991), Oficios compartidos (1994), Biografía Mariano Fiallos (1997), Adiós muchachos (1999), Mentiras verdaderas (2001), El viejo arte de mentir (2004), El señor de los tristes (2006), Tambor olvidado (2007), Cuando todos hablamos (2008).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s