Sandra Cornejo / Nada es casual

(Publicado en diagonales.infonews.com, 21.3.2012)

Nos reunió, no hace mucho tiempo, el intercambio sobre un libro de Diamela Eltit (la necesidad de una literatura que desacomode). “Nunca dejan de sorprenderme los cruces de las personas, a veces pienso que “mis partes” están compartimentadas, pero por suerte todo lo que somos se mezcla y se diluye en el aire de todos”, me comentó María Teresa Andruetto, la misma que en estos días de torbellino alcanzó a responder “gracias, beso!” cuando compartí la inmensa alegría de su premio.

Ella es así, siempre encuentra el instante que le permite tender puentes, sostener lazos, armar encuentros. Jamás deja a nadie a la intemperie. Basta leerla, su lenguaje múltiple, artesanal, juega con naturalidad entre todos los registros, con milimétrica precisión. Y belleza. El idioma le brota como si de respirar se tratara. Me he preguntado varias veces, ¿así son los escritores que escriben para niños? Ahora sé que no. Así son los escritores indispensables. Una vez leí en un texto de Michel Tournier: “Montaigne decía que enseñar a un niño no es llenar un vacío sino encender un fuego”. Esa sensación provoca Andruetto cuando escribe, abriga los corazones, emociona desde una honda sencillez. Enciende un fuego.

Dicen que para Andersen los elementos cotidianos tenían alma, que le daba un valor espiritual al paisaje y que creía que a pesar del sufrimiento la vida era un cuento maravilloso que valía la pena vivir. Mencionan también que su tumba en el cementerio de Copenhague tiene siempre flores frescas. Pienso hoy – cuando el IBBY entrega por primera vez a un hispanoamericano la medalla Hans Christian Andersen – que no es casual que estos dos seres de “la época del sueño” –parafraseando a Manuel Peña Muñoz– convergieran en algún momento de la historia de la literatura.

Aquellos que escribimos desde cierta periferia (por elección o por designio), solemos buscar referentes cuya visión contemple los resquicios más allá del canon central. Andruetto, con su propia certeza acerca de la importancia de arrimar la literatura juvenil e infantil a “la literatura” – tarea a la cual se abocó desde principios de los 80- sabe muy bien de qué estamos hablamos. Que el mundo respalde su escritura, es una manera de encontrar un rumbo, cierta tranquilidad y mucha esperanza.

María Teresa escribe en su poema “Non fiction”, en Sueño americano: “Se trata de un cambio en la experiencia. /Mapas detallados de lo real, para apresar/una verdad, en la que un resto de magia/permanezca”.

Apenas magia que permanece. “Eso que abre en nosotros una grieta y no nos permite olvidarlo”.

* * *

Sandra Cornejo nació en abril de 1962 en La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Obras: Borradores (Sudestada, 1989), Ildikó (Último Reino, 1998), Sin suelo (Ediciones Vox, 2001) y Partes del mundo (Alción Editora, 2005). Algunos de sus poemas integran antologías, entre ellas, Poetas Argentinas (1961-1980) (Ediciones del Dock, 2007), Antología de poetas argentinos II (Free Verse Website 2009, Irlanda) y El verso toma la palabra, selección de 33 poetas argentinos (Homoscriptum y la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2010).

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