René Koering / Concerto pour violon et orchestre

Traducción propia del epígrafe del video en You Tube:

René Koering nació en 1940 en Alsacia (Francia), y estudió música en el Conservatorio de Estrasburgo, donde tomó cursos de composición, piano y oboe. Fue Pierre Boulez quien le aconsejó estudiar con Bruno Maderna en Darmstadt en 1960. Desde 1965 en los más importantes festivales europeos, comenzando muy precisamente en Estrasburgo, estrenó las obras de Koering. Refinó su aproximación y su lenguaje musical a comienzos de los ’70, renegando de la escena que se había abierto ante las obras llamadas de vanguardia, y prefiriendo proyectar su música desinteresadamente hacia el oyente. Desde entonces desarrolló el enlace permanente que es necesario forjar entre el arte y el individuo, sin importar cuál es su rol y lugar en la sociedad actual. Su lenguaje musical, más que hacer un corte con el pasado, buscó su lugar para tenerlo en cuenta  –a su manera, obviamente.— y para compartir el estilo del pasado. Entre aquellos estilos que fueron evocados en su propia escritura podemos mencionar el bel canto (desde los primeros hasta los últimos, desde Bellini a Puccini), Liszt el virtuoso (sus Estudios de ejecución trascendental) y el meditativo (el nocturno Schloflos — Frage und Antwort) tanto como el post-romanticismo y la resultante escuela de Viena [p.e., la Segunda Escuela Vienesa). René Koering, devorado por una insaciable curiosidad, ha metido su mano en los principales géneros musicales: música de cámara (tres cuartetos de cuerdas), música concertante (Fragmentos de sueño, Concierto para violín), música sinfónica (tres sinfonías), ópera (Eleonora, La luna lejana, Avila y Marie de Montpellier) así como música electroacústica, el “Concerts-Match” y la performance musical Ayer, hoy, mañana en la que la música tecno se une a una orquesta sinfónica.

Nota sobre el Concierto para violín y orquesta:

El solista toca a lo largo del concierto, en el estilo de Schoenberg o Berg. La técnica violinística incluye el frecuente uso de doble, triple e incluso cuádruple suspensión. Evitando el registro medio del instrumento, la escritura acude mayormente a los rangos extremos, ya que las tesituras altas y muy altas rápidamente alternan con las más bajas en líneas melódicas que son tensas pero siempre unificadas cuando el violinista pasa de alturas etéreas al abismo más bajo. El estilo musical provee dos áreas distintas, una en la cual melodías que disminuyen o series de largas notas sostenidas envuelven arabescos breves pero virtuosos alrededor, y donde ritmos “irracionales” hacen una aparición esporádica (tresillos, grupos de cinco o siete notas, especialmente al final de la célula melódica, donde ellos actúan como un rubato cadencioso en la tradición establecida por Stravinsky), y otros compuestos de secciones rápidas en las que el violín solista toca en un estilo percusivo con connotaciones marciales, por lo tanto utilizando ritmos “racionales”.

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