Piedad Bonnett, poesías

TU NOMBRE

Cuando el dolor ha triturado ya el último hueso de mi noche
y sólo habla el silencio al corazón insomne que hila y deshila penas y memorias
viene tu nombre hasta mi cuarto a oscuras.
Con un galope seco viene tu nombre abriendo
un camino entre nieblas
instaurando sus voces sus redobles
sus erres que retumban como un grito de guerra
su bronco acento de campana rota.
Tu nombre es tantas cosas:
el recuerdo de un barco que viene de ultramar y sus tercos marinos
el fuego entre la piedra
gota roja
que va tiñendo la pared del alba.
En él puede escucharse la voz de los que creen
con mística implacable y fe colérica.
Pero es también dulzura tu nombre
muro blanco donde mi mano traza los signos del sosiego
lugar donde recuesto mi cabeza.

Entere tu nombre y tú sin embargo un silencio
una grieta nocturna donde anidan los pájaros.

DE TU MANO

La ciudad pavorosa, la que atropella y no pide perdón,
fue de tu mano
una ciudad donde los árboles crecieron de repente para darnos su sombra
y donde una ventana, alguna noche,
fue un astro milagroso alrededor del cual gravitó lento el mundo.
Los parques que pisamos florecieron
y los hombres paseando sus perros o sus penas nos parecían más humanos.
En la ciudad de tristes resplandores que yo no había visto
mis pasos fueron ecos humildes de tus pasos
y la dicha
puso su corazón en los zaguanes y en las calles oblicuas
donde tú me amparabas con tus alas.
Hoy, afiebrada y grave y sin tu mano recorro la ciudad que me otorgaste,
y es un campo quemado por la lluvia de arena
cementerio de sal donde te busco y te encuentro inmortal, despedazado,
en la hierba que terca persevera,
en la banca de hierro, en esa puerta roja,
en el eterno sol que me dice que aún vivo.

ORACIÓN

Ahora que ya me he ido amor y que la noche
cae como negra plomada sobre mis sueños truncos
ámame en ella
en su cuerpo extendido en la miel de su oreja
en su pie tenso ámame y en su mano entreabierta

En ella
cuyo nombre envenena mi lengua
que querría colérica maldecirla mil veces
pero que se detiene porque sabe que la amas

Ámame en su manera de llamar a la mesa de cuidar a sus pájaros
en su respiración que me robó mi aliento
en su andar por la casa y en sus besos cansados

recórreme en su piel sea blanca o morena
y abraza mi cintura en su cintura
cuando se enturbie el sueño y te habite de nuevo la soledad de siempre

Ámala a ella amor con esa sed de barco con la que ayer me amaste
regálale mi olor otórgale a su vientre
el vértigo quemante de mi hoguera

mi soledad con poco se consuela

(De Todos los amantes son guerreros, 1998)

* * *

Piedad Bonnett nació en Amalfi, Colombia en 1951.

Obras: De Círculo y Ceniza (1989), Gato por liebre (teatro, 1991), Nadie en casa (1994), El hilo de los días (1995), Ese animal ‘Que muerde el aire afuera (1997), Se arrienda pieza (teatro), Sanseacabó (teatro), Noche de epifanía (versión teatral de Shakespeare), No es más que la vida (antología, 1998), Todos los amantes son guerreros (1998), Después de todo (novela, 2001), Imaginación y oficio (entrevistas críticas a poetas colombianos, 2003), Para otros es el cielo (novela, 2004), El mundo según Gabriel García Márquez (antología de definiciones, 2005), Siempre fue invierno (novela, 2007), Los privilegios del olvido (antología, 2008), Las herencias (2008), Las tretas del débil (2008), El prestigio de la belleza (2010).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s