Carlos Reygadas (2002) Japón

Japon

Un hombre que camina ayudado por un bastón, pintor. Un hombre delgado que camina en medio de la inmensidad y que le pide a un eventual cazador que lo acerque hasta un poblado minúsculo perdido en las montañas. ¿Por qué quiere llegar a ese lugar? Para matarse. Es el fin.

Ciento treinta y dos minutos después, Carlos Reygadas (México, 1971) ha consumado este, su primer largometraje. Que es una experiencia filosófica, una vuelta hacia lo más innombrable, hacia la nada o hacia alguna idea del universo. La angustia, la desesperación y el silencio. El grito y lo imposible, la soledad y la muerte.

A lo largo de esta obra de arte Reygadas incluyó fragmentos de La pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach, de la Sinfonía Nº 15 op. 141 de Dmitri Shostakovich y del Miserere y del Cantus in memoriam Benjamin Britten del sublime estonio Arvo Pärt.

Las siguientes Batalla en el cielo (2005) y Luz silenciosa (2007) ya fueron reseñadas en este blog y próximamente será Post Tenebras Lux (2012).

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