Marcelino Freire (2005) Cuentos negreros

Cuentos

Nación Zumbi

Zumbi / zombie. Fantasma que vaga en las noches muertas.

¿El riñón no es mío? Ahora que me iba a dar diez mil, me iban a dar.Hasta había prometido una feijoada para mi vuelta, una feijoada. Y una fiesta con roda de samba para que bailemos. Hasta el amanecer de mañana, con los muchachos de acá. ¿No se trata de mi riñón, saravá? ¿No me lo dio Ese-de-All-a-Arriba, Mi Dios, Jesús y Oxalá?

La movida es piola. Los tipos vienen y nos llevan a Luanda o Pretoria. A todo lujo y puro brillo. Una oportunidad del carajo una sola vez en la vida, ¿cuándo si no? ¿Hacerse un tour por Nampula? Andá a saber ¿sacar unas fotos? ¿abrazar a otro negro igual a mí, y charlar en otro idioma aunque no lo sepa hablar?

Eso: charlotear, contar chistes. Bailar alrededor del fuego, qué sé yo. Sobre las brasas, en el caldero. Perderme en el matorral. Flecha de espinas, piedra de afilar. Dicen que en África hay mucha monada. Hay muchos leones y cebras. Hipopótamo-pigmeo, ¿oyeron hablar? Yo tampoco.

Dicen que el hospital de allá es hermoso. Bueno para internarse. Para recuperarse. Vale la pena. Libre comercio de riñones, sí. Eso mismo, ¿algún problema? Siempre tuve el sueño de volar, en forma de Orixá. Poner mis pies en la cabina de un avión. Decime, hermano, ¿quién te mandó a que me corten las alas’ ¿Cuándo voy a sonreír chocándome con las nubes? ¿Mirando al suelo desde arriba? A Recife comiéndose las costas de Olinda. De lejos, las piedras de Itamaracá.

¡Mierda!

¿Por qué no se ocupan de lo suyo? ¿No es mi riñón? Hasta un pie vendería y con muletas andaría. En la mía. Un ojo puede mirar por dos, ¿o no puede? Para sacar mi estómago de la miseria hasta ciego me quedaría. Después iría allá al puente, al mediodía, a mendigar. Diría que fue un accidente, que esos agujeros aparecieron de repente, sobre mi nariz. ¿Quién quiere ver a un enfermo agonizando, así, infeliz, eh, compañero?

Es fácil denunciar, bajar línea, buchonear. ¿Qué tiene? ¿No es mi riñón, manga de hijos de puta? De mi salud nadie se ocupa. Si yo mismo no me armo el plato. Consiguiendo papas y caruá, pirâo de cangrejos. No me da miedo la mala cara, no le tengo miedo.

¿Por qué no se ocupan de esos niños que están allá, tirados en la calle? Tantos niños muertos y enteritos, desperdiciados en cualquier esquina. Tantas córneas y tantas espinas. ¿Por qué no se aprovecha nada en Brasil, carajo? ¿Eh? Acá se mata más que en Etiopía, con la miseria. Mi riñón iba a salvar una vida, ¿no la iba a salvar? Decime, ¿no la iba a salvar? Perdí diez mil, ¿y ahora?

La policía en mi puerta, viniéndome encima. Puta que lo parió, ¡qué cagada! De envidia, sé que me van a cagar mi pobre riñón bien a trompadas.

* * *

El libro Cuentos negreros son dieciséis cuentos breves (16 Cantos), contundentes como el que transcribí. Postales donde el lenguaje conciso y cuidado, da cuenta de aspectos crueles y devastadores de la realidad. Excelente lectura, excelente literatura, que de manera inevitable produce ansias de conocer otras obras de Freire.

Marcelino Freire, Cuentos negreros, Santiago Arcos Editor, Buenos Aires, 2013, traducción de Lucía Tennina, prólogo de Washington Cucurto, 80 páginas.

Marcelino Freire nació en 1967 en Sertânia, Pernambuco, en el nordeste de Brasil.

Obras:

Angu de Sangue (cuentos)
BaléRalé (cuentos)
Os Cem Menores Contos Brasileiros do Século (2004, antología a cargo de Marcelino Freire)
Cuentos negreros (cuentos, 2005)
Integrante del colectivo EDITH, con el que publicó Amar É Crime (cuentos, 2011)

marcelinofreire.wordpress.com

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