Yasunari Kawabata (1961) La casa de las bellas durmientes (眠れる美女 Nemureru Bijo)

La casa

No debía hacer nada de mal gusto, advirtió al anciano Eguchi la mujer de la posada. No debía poner el dedo en la boca de la muchacha dormida ni intentar nada pare­cido.

Había esta habitación, de unos cuatro metros cuadra­dos, y la habitación contigua, pero al parecer no había más habitaciones en el piso superior; y como la planta baja resultaba demasiado reducida para alojar huéspedes, el lugar apenas podía llamarse una posada. Probablemen­te porque su secreto no lo permitía, el portal no ostentaba ningún letrero. Todo era silencio. Tras serle franqueado el portal cerrado con llave, el viejo Eguchi sólo había visto a la mujer con quien ahora estaba hablando. Era su primera visita. Ignoraba si se trataba de la propietaria o de una criada. Era mejor no hacer preguntas.

 La mujer, baja y de unos cuarenta y cinco años, tenía una voz juvenil, y daba la impresión de haber cultivado especialmente una actitud seria y formal. Los labios delgados apenas se abrían cuando hablaba. No miraba a Eguchi con frecuencia. Algo en sus ojos oscuros minaba las defensas de éste, y parecía muy segura de sí misma. Preparó el té con una tetera de hierro sobre el brasero de bronce. Las hojas de té y la calidad de la infusión eran asombrosamente buenas para el lugar y la ocasión -con objeto de tranquilizar al viejo Eguchi. En la alcoba pendía un cuadro de Kawai Gyokudö, probablemente una reproducción, de una aldea de montaña al calor de las hojas otoñales. Nada sugería que la habitación albergara secre­tos insólitos.

-Y le ruego que no intente despertarla, aunque no podría, hiciera lo que hiciese. Está profundamente dor­mida y no se da cuenta de nada. -La mujer lo repitió-: Continuará dormida y no se dará cuenta de nada, desde el principio hasta el fin. Ni siquiera de quién ha estado con ella. No debe usted preocuparse.

Así comienza la historia de Eguchi, un hombre de 67 años que comienza a visitar una casa fuera de lo común, donde, previo pago, podrá pasar una noche con alguna muchacha, generalmente hermosa. Pero la joven estará dormida, bajo los efectos de alguna sustancia que la hará incapaz de despertarse. El huésped podrá disponer libremente de ella.

Para Eguchi la presencia de una muchacha bajo estas condiciones le hará evocar situaciones de su vida entera. Reflexionar acerca del paso del tiempo, del sexo, de su esposa e hijas, de la muerte que cada vez estará más próxima. Es una nouvelle melancólica y triste, y en donde un halo trágico está presente desde el principio. Es una historia donde Eguchi se plantea preguntas para las que no necesariamente obtiene las respuestas. Una situación envuelta en el misterio que involucra a muchachas dormidas y a hombres, donde el sexo y la muerte se encuentran.

Pero estos temas, tratados por el extraordinario escritor Yasunari Kawabata, adquieren una sutileza y una exquisitez mayúsculas.

Había llegado un momen­to en que el anciano no podía soportar el hecho de que la muchacha durmiera, no hablara, no conociera su rostro y su voz, de que no supiera nada de lo que estaba ocurriendo ni conociera a Eguchi, el hombre que estaba con ella. Ni una mínima parte de su existencia podía alcanzarla. La muchacha no se despertaría, era el peso de una cabeza dormida en su mano; y sin embargo, podía admitir el hecho de que ella parecía fruncir ligeramente el ceño como una respuesta viva y rotunda. Eguchi mantu­vo su mano inmóvil. Si ella se despertaba debido a tan pequeño movimiento, el misterio del lugar, descrito por el viejo Kiga, el hombre que se lo había indicado, como «dormir con un Buda secreto», se desvanecería. Para los ancianos clientes en quienes la mujer podía «confiar», dormir con una belleza que no se despertaría era una tentación, una aventura, un goce en el que, a su vez, podían confiar. El viejo Kiga había dicho a Eguchi que sólo podía sentirse vivo cuando se hallaba junto a una muchacha narcotizada.

* * *

Yasunari Kawabata nació el 14 de junio de 1899 en Osaka, Japón y se suicidó el 16 de abril de 1972 en Zushi, Japón, enfermo y deprimido, afectado por la muerte de su amigo y también escritor Yukio Mishima quien asimismo se había suicidado en 1970 siguiendo el ritual del seppuku.

Kawabata vivió una vida muy especial, marcada por las pérdidas. A los dos años fallece su padre y al año siguiente su madre. Es criado por sus abuelos lejos de su hermana. Su abuela muere a sus siete años, quedando a cargo de su abuelo ciego hasta que este fallece a los quince años del autor. Su hermana ya había muerto cuando Kawabata tenía diez años.

Obras: La bailarina de Izu (1926), La pandilla de Asakusa (1930), Sobre pájaros y animales (1933), País de nieve (1947), Mil grullas (1952), El maestro de go (1954), El sonido de la montaña (1954), El lago (1954), Primera nieve en el monte Fuji (1958), La casa de las bellas durmientes (1961), Kioto (1962), Lo bello y lo triste (1964), Un brazo (1964), Historias de la palma de la mano (1972).

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