Thomas Bernhard (1983) Der Untergeher (El malogrado)

TBEM

La historia de la historia de una obsesión, a la manera de otra novela Corrección (1975) que leí de Bernhard, El malogrado es el monólogo interior del narrador acerca de la relación (ficcional) de amistad que lo unía con el célebre pianista canadiense Glenn Gould (1932-1982, escuchar su versión de las Variaciones Goldberg, de J.S. Bach) y con Wertheimer, quienes se conocieron estudiando piano. Una narración insistente, persistente, reiterativa, molesta, lenta, dramática.

Esta hilación circular de pensamientos se desencandenan cuando el narrador está entrando en un mesón y casi totalmente allí, como si la imagen se hubiera congelado y sólo el que narra está activo.

Y especialmente la relación entre Wertheimer y Gould. Vínculos de admiración, de dependencia y de condenación, ya que Wertheimer está condenado desde el momento en que no es Gould y Gould será Gould. Y ese hecho inexorable es su condena y su razón de ser, la de ser “el malogrado”.

Porque Wertheimer se ha suicidado, “Un suicidio largo tiempo calculado, pensé, no un acto de desesperación espontáneo”, como Bernhard escribe al comienzo del libro. Este acontecimiento y el viaje del narrador a su entierro hacen que cuente su historia. La de la vida y la muerte.

Mi querido malogrado, había saludado Glenn a Wertheimer, con frialdad norteamericanocanadiense, siempre había calificado a Wertheimer de malogrado, y a mí siempre, muy secamente, de filósofo, lo que no me importaba. Wertheimer, el Malogrado, se malograba siempre para Glenn, se malograba ininterrumpidamente, y yo, para Glenn, tenía siempre en los labios y probablemente con insoportable regularidad, la palabra filósofo, de forma que éramos para él, de forma muy natural, el Malogrado y el Filósofo, pensé al entrar en el mesón. El Malogrado y el Filósofo habían ido a Norteamérica para volver a ver a Glenn, virtuoso del piano, y con ningún otro fin. Y para pasar cuatro meses y medio en Nueva York. En gran parte, con Glenn. De Europa no sentía ninguna nostalgia, había dicho Glenn en seguida como saludo.”

“Sólo vemos, cuando miramos a los hombres, mutilados, nos dijo Glenn una vez, exterior o interiormente, o interior y exteriormente mutilados, no hay otros, pensé. Cuanto más miramos a un hombre tanto más mutilado nos parece, porque está tan mutilado que no queremos reconocerlo, como es sin embargo el caso. El mundo está lleno de mutilados. Vamos por la calle y sólo encontramos mutilados. Invitamos a un hombre y tenemos en casa un mutilado, según Glenn, pensé. Realmente yo mismo he hecho una y otra vez esa observación y sólo he podido darle la razón a Glenn. Wertheimer, Glenn, yo, todos mutilados, pensé. ¡Amistad, artistas! pensé, ¡Dios santo, qué locura! ¡Yo soy el superviviente!”

“Cuando me levanto, pienso en mí con horror y me aterra todo lo que me espera. Cuando me acuesto, no tengo otro deseo que morir, no despertarme más, pero entonces me despierto otra vez y ese espantoso proceso se repite, se repite en definitiva durante cincuenta años, según él. Si pensamos que, durante cincuenta años, no hemos deseado otra cosa que estar muertos, y que seguimos viviendo aún y no podemos cambiar nada, porque somos totalmente inconsecuentes, según él. Porque somos la miseria misma, la bajeza misma. ¡Sin talento musical!, exclamaba, ¡sin talento para existir! Somos tan altaneros que creemos que estudiar música es lo que importa, cuando ni siquiera somos capaces de vivir, ni siquiera estamos en condiciones de existir, porque la verdad es que no existimos, ¡no existen!, así dijo una vez en la Wahringerstrasse, después de haber caminado los dos cuatro horas y media por Brigittenau, hasta el agotamiento total.”

“La verdad es que no hay nada más espantoso que ver a una persona que es tan grandiosa que su grandeza nos aniquila, y tenemos que ver y soportar ese proceso y al fin y al cabo aceptarlo también, cuando, realmente, no creemos en ese proceso, no creemos aún mucho tiempo después de que se nos haya convertido en una realidad incontrovertible, pensé, cuando es ya demasiado tarde para nosotros. Wertheimer y yo habíamos sido necesarios para el desarrollo de Glenn, muy a diferencia de él, y Glenn abusó de nosotros, pensé en la sala del mesón.”

* * *

Thomas Bernhard nació el 9 de febrero de 1931 en Heerlen, Holanda y falleció el 12 de febrero de 1989 en Gmunden, Austria. Era hijo ilegítimo de Herta Fabjan (Bernhard Herta, 1904-1950) y el carpintero Alois Zuckerstätter (1905-1940). Al año siguiente, su madre regresó a Austria, donde Bernhard pasó gran parte de su infancia con sus abuelos maternos en Viena y en Seekirchen am Wallersee, al norte de Salzburgo. El posterior matrimonio de su madre en 1936 ocasionó que se trasladen a Traunstein, en Baviera. El padre natural de Bernhard murió en Berlín de envenenamiento por gas. Thomas no lo conoció.

Obras:

Hambre grande, inconcebible (relato) (1954)
El porquero (relato) (1956)
Así en la Tierra como en el Infierno (poesía) (1957)
La montaña (teatro) (1957)
Köpfe (libreto de ópera de cámara con música de Gerhard Lampersberg) (1957)
Die Rosen der Einöde (libreto para cinco piezas, música de Lampersberg) (1957)
In hora mortis (poesía) (1958)
Bajo el hierro de la luna (poesía) (1958)
Acontecimientos (microrrelatos) (1959)
En las alturas (capítulo de novela inacabada) (1959)
Ave Virgilio (poesía) (1959-60)
Los locos. Los reclusos (poesía) (1962)
Amras (novela corta) (1963)
Helada (novela) (1963)
El italiano. Fragmento (guion para un film de Ferry Radax) (1963)
El crimen del hijo de un comerciante de Innsbruck (relato) (1965)
Un joven escritor (relato) (1965)
Víctor Seminecio (relato) (1966)
Trastorno (novela) (1966)
La gorra (relato) (1967)
En la linde de los árboles (relato) (1967)
Ungenach (novela corta) (1968)
La calera (novela) (1970)
Una fiesta para Boris (teatro) (1970)
Andar (relato) (1971)
Midland en Stilfs (relato) (1971)
El ignorante y el demente (teatro) (1972)
La fuerza de la costumbre (teatro) (1973)
La partida de caza (teatro) (1973)
Corrección (novela) (1975)
El presidente (teatro) (1975)
El origen (autobiografía I) (1975)
Los famosos (teatro) (1975)
El sótano (autobiografía II) (1976)
Minetti (teatro) (1976)
Immanuel Kant (teatro) (1978)
El aliento (autobiografía III) (1978)
 (novela) (1978)
7 dramolette: Un muerto, El mes de María, Partido, Absolución, Helados, Comida alemana yTodo o nada (teatro) (1978-81)
Ante la jubilación (teatro) (1979)
El reformador del mundo (teatro) (1979)
Los comebarato (novela) (1980)
La paz reina en las cumbres (teatro) (1981)
En la meta (teatro) (1981)
El frío (autobiografía IV) (1981)
Goethe se mmmuere (relato) (1982)
Un niño (autobiografía V) (1982)
Hormigón (novela) (1982)
El sobrino de Wittgenstein (1982)
El malogrado (novela) (1983)
Las apariencias engañan (teatro) (1983)
El hombre de teatro (teatro) (1984)
Tala (novela) (1984)
Ritter, Dene, Voss (teatro) (1984)
Maestros antiguos (novela) (1985)
Simplemente complicado (teatro) (1986)
Extinción (novela) (1986)
3 dramolette: Claus Peymann deja Bochum y se va a Viena de director del Burgtheater, Claus Peymann se compra unos pantalones y luego nos vamos a comer, Claus Peymann y Hermann Beil en la Sulzwiese (teatro) (1986-87)
Elisabeth II (teatro) (1987)
La plaza de los héroes (teatro) (1988)

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