Ariana Harwicz (2014) La débil mental

“No vengo de ningún lado. El mundo es una cueva, un corazón de piedra que aplasta, un vértigo plano. El mundo es una luna cortada a latigazos negros, a flechazos y escopetazos. Cuánto hay que cavar para dar con el desprecio, para hacer que mis días ardan. Yo podría haber nacido con ojos blancos como este bosque de pinos lisos y, sin embargo, me despiertan las cenizas de un volcán sobre los tréboles del jardín. Y sin embargo, mamá me arranca mechones y los tira al fuego. El día comienza, soy un bebé y mamá está sentada de espaldas en su sillón y llora.”

Madre e hija de casi treinta años que se necesitan brutalmente. La vida en común y las pequeñas acciones que las involucran a ambas. Como escuchar a su madre cuando tiene relaciones sexuales.

El enamoramiento de la hija con un hombre casado. La necesidad de verlo, los encuentros furtivos, el anuncio de él de que más que furtivos ahora van a tener que ser casi aleatorios, el impulso de irse.

“Lo escuché con la reverencia y el sobrecogimiento de una débil mental que se nubla y se pierde en mil detalles a su alrededor, una plaga de microbios sobre la explanada. Confundo el meneo de los animales con el de las plantas, las lagartijas insoladas metiéndose en los canales de desagüe. Y todo al terminar fue difuso, impreciso, brumoso. ¿Qué me había explicado? Seguíamos ligados.”

Es el pensamiento que transcurre, son las ideas que vienen a la mente y se dicen y todo fluye en ella.

Y ese es el centro de este libro excelente y terrible, la capacidad de narrar lo que ella vive y piensa, brutalmente, salvajemente, sin pausas y sumergida en el vínculo que sostiene con su madre.

“Me meto en su cama, no la despierto, me subo a ella y la abrazo, estoy perdiendo consistencia y solo soy una especie de idea. Soy la idea de amor de un hombre que vive con otra, que ama a otra, a cientos de kilómetros.”

Pero aquí no se cierra todo, sino que algo ocurre que le hace perder la capacidad de percibir la realidad más o menos objetivamente y de controlarse. Y el final es magistral.

La escritura de Ariana Harwicz en La débil mental es el cuchillo que se acerca al ojo en Un perro andaluz, de Buñuel-Dalí, es tomar contacto con la carne, la sangre y la muerte.

Ariana Harwicz, La débil mental, Buenos Aires, Mardulce, 1ra edición, 2014, 112 págs.

*

Ariana Harwicz nació en 1977 en Buenos Aires.

Obras:

Matate, amor (2012, novela)
Tan intertextual que te desmayás (2013, escrito en colaboración)
La débil mental (2014, novela)
Precoz (2015, novela)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s