Guillermo Raffo / El buenismo (versión optimista)

(Publicado en Perfil, 30.6.2013, www.perfil.com)

En nombre del antikirchnerismo no dialoguista quisiera ejercer mi derecho a réplica en relación con la nota “Elogio del diálogo” que Pablo Avelluto escribió para La Nación. Lo lógico sería hacerlo en el mismo diario que la publicó, pero me parece que están muy ocupados con el Papa. Además, si todavía a esta altura hay que seguir debatiendo estas pelotudeces, prefiero cobrar por hacerlo.

Ah, pero si empezamos así, descalificando, ¿qué tipo de conversación puedo pretender? Ninguna. No me interesa. Desde hace diez años estamos conversando sobre cosas que no me interesan a mí y no le interesan a nadie. Lo hacemos sólo porque el Estado nos obliga, mediante acciones que no le corresponden, invadiendo de manera arbitraria y antinatural nuestra vida privada. Como somos más civilizados que ellos, sólo sabemos defendernos con la palabra. Pero también la queremos a la palabra. No la vamos a usar para cualquier cosa.

No hay evidencia que sostenga la idea de que se puede dialogar con el kirchnerismo. Sí hay mil ejemplos de cómo el tipo de interacción psicopática que caracteriza a Cristina Kirchner y sus minions invoca el diálogo, la tolerancia y el amor cada vez que quiere actuar en sentido opuesto. Recordemos la transversalidad, o el cierre a los gritos del discurso de hace cuatro días: “¡Es mucho más fácil querer que odiar, viva la República!”. El llamado al diálogo que hace Avelluto propone validar definitivamente esa demencia, aceptar la manipulación. Paradójicamente, es una invitación a anular toda posibilidad de diálogo genuino.

Avelluto escribió su nota para promocionar un documental que tengo muchas ganas de ver, centrado en las conversaciones de dos personas que me caen más que bien: Héctor Leis y Graciela Fernández Meijide. Los menciona como ejemplo de saludable diálogo adulto, y se pregunta por qué no podemos dialogar así, como lo hacen ellos. Mi respuesta es: sí podemos, lo hacemos todos los días. Lo que no podemos –y ellos tampoco– es dialogar con Guillermo Moreno y sus equivalentes. La pregunta no es si podemos dialogar con alguien que piensa que abusar de la gente está mal, sino cómo hacemos para dialogar con quien piensa que abusar de la gente está bien, y si deberíamos hacerlo.

El procedimiento de Avelluto (“¿por qué ya no dialogamos?”) no es muy distinto del de Mafalda, cuando le preguntaba a la gente si era buena. Menos el gato, todos le decían que sí. Las respuestas eran demagógicas, aun cuando la pregunta no lo fuera; desencadenaban un ataque de “buenismo” muy similar al que produjo la nota de Avelluto, elogiada instantáneamente por el amplio espectro que va de Mauricio Macri al progresismo culposo, pasando por Cecilia Pando. Observemos que no hay registro de que Macri haya mantenido un diálogo significativo en su vida. Cecilia Pando no sé, me parece que tampoco. Como la música y la monogamia, “el diálogo” suele ser defendido en abstracto, con mayor intensidad por quienes menos lo practican. Y así como hay música buena y monogamia buena, música horrible y monogamia enferma, también hay diálogos deseables y diálogos a los cuales nadie en su sano juicio podría aspirar.

El kirchnerismo es un zombie con un palo rompiendo los vidrios de tu casa mientras grita que te quiere. Avelluto le pregunta: “¿Cuánto mejores seríamos si pudiéramos dialogar? ¿Cuánto mejor nos iría?”. Dialoguemos, joven zombie. Hay siete mil millones de habitantes en la Tierra. ¿Justo elegís el zombie para dialogar? ¿Por qué? ¿Era tu amigo? ¿Era tu hermana? Te entiendo, pero no es problema mío, el resto de los mortales no tenemos la culpa. En el escenario optimista, suponiendo lo mejor, Avelluto es el personaje que escucha un ruido en el bosque, a la noche, y sale de la cabaña en calzoncillos a ver qué es, para causar una buena impresión en la chica que lo acompaña. Tiene derecho, pero –como todos sabemos– muere antes; sus intenciones nobles valen cero en el tablero de la realidad.
*Escritor y cineasta.

Luc Bergeron (Zapatou) / Le meilleur du web * Best of Web * Lo mejor de la web

Cinco compilaciones con imágenes obtenidas de You Tube por Zapatou (Luc Bergeron), un director, actor y editor de video residente en Montreal, Canadá.

Investigador para el programa VLOG en TVA. Realizó la edición de vídeo de Google Zeitgeist 2012. Un apasionado de la edición de vídeo Avid para la web.

twitter.com/Zapatou

www.youtube.com/user/zapatou

Antiviral (2012)

Syd March (Caleb Landry Jones) trabaja para The Lucas Clinic, una empresa que se dedica a vender los virus de las enfermedades que tienen o han tenido las celebridades del mundo del espectáculo. Es un negocio absolutamente lucrativo ya que hay fanáticos, como Edward Porris (Douglas Smith), que demandan este “recuerdo” de sus admirados para sentirse como ellos y ellas.

Hannah Geist (Sarah Gadon) es una de esas hermosas actrices que acaba de morir. Syd, secretamente, se inyecta con el mismo virus que ha matado a Hannah pero desconoce qué tipo es ni cómo combatirlo.

Si bien disfruta teniendo los síntomas de la enfermedad, está muriendo también, por lo que necesita conseguir el antivirus.

Brandon Cronenberg (1980) es hijo del maravilloso director canadiense David Cronenberg. Antiviral es su primer largometraje. Antes había hecho dos cortos: The Camera and Christopher Merk (2010) y Broken Tulips (2008). En los tres films también fue autor del guión.

Antiviral es una película tremenda. Excelentemente fotografiada y actuada, con la dosis de inquietud, misterio, incomodidad y sangre que merece tener esta historia a la cual prefiero pensar como actual (y en la línea de Crash), más que como ubicada en otro espacio y en otro tiempo.

Tomás Abraham / Ubú, Rigoletto y algo más

(Publicado en Perfil, 28.4.2013, www.perfil.com)

La ciudadanía no entiende, pero sospecha, y sufre por una crisis de representatividad que excede a la política o la economía. Se impone el relato kirchnerista del “a favor o en contra”. Antagonismos heredados y la difícil tarea de explorar caminos que alejen del odio.

Escenas. El Gobierno duro y amigable con el Papa, las protestas que no ganan más que la calle, triunfalismo partidario en plena inundación y un acuerdo con Irán rápido y con poca explicación. Como todo.

Los ciudadanos somos los convidados de piedra de lo que acontece en la política nacional. No entendemos nada. No sabemos lo que pasó entre Irán y la Argentina para que se firmara un súbito acuerdo con quienes eran acusados de perpetrar un crimen de lesa humanidad contra hombres y mujeres de nuestro país. Se hizo, se votó, y a otra cosa. No resulta nada claro que representantes de nuestro gobierno y voceros kirchneristas denuncien a Jorge Bergoglio por complicidad y entrega de sacerdotes a la dictadura militar y luego se inclinen ante el papa Francisco con lágrimas en los ojos, conmovidos por su amor a los pobres. Se hizo, asistimos a la conversión, y a otra cosa.

No entendemos nada de inundaciones ni de entubamientos, y menos de viajes turísticos de dirigentes mientras sus representados se ahogan. Se secó la tierra, no llueve, y a otra cosa.

Menos aun somos juristas que pueden tomar posición sobre cautelares, cámaras de casación, sistemas de votación en consejos de la magistratura y jueces ignotos que debemos elegir para que nos juzguen con justicia. No entendemos nada porque nadie quiere que entendamos nada. El poder se basa en el secreto. Se reúnen un par de elegidos, sacan de la galera reformas trascendentes, se ponen de acuerdo en hacerlas ley, y se pasa a otro tema para llenar la agenda barullera.

Se dice que con la Ley de Medios se recorrió el país y participaron decenas de asociaciones con fines de lucro. La verdad es que en lo personal –tres décadas de profesor de la UBA y columnista de actualidad– me lo perdí, y no por distraído.

Nosotros estamos para que un par de veces cada dos años pongamos una papeleta en una urna y esperemos el próximo llamado para repetir la ceremonia.

Dicen que la ciudadanía está activa, indignada, y que no se somete al poder. Los que salen a la calle lo hacen porque están en contra del Gobierno o porque están a favor. Unos en contra por la inseguridad, la corrupción, porque no quieren montonerismo o camporismo, por defender a la república o por el cepo. Otros a favor por la patria grande, por los planes, por los favores, por el modelo, por el pogo, por Evita y por Néstor.

Pero lo que se llama participación, comprensión, educación política, debate profundo, intercambio de ideas… cero.

Diputados y senadores se retiran del recinto o se quedan para hablar 24 horas sin pausa. Unos dicen que se terminó la democracia y que la Justicia está en manos de un par de tiranos. Otros se felicitan porque la corporación judicial ha sido vencida y el pueblo controlará el funcionamiento de los estrados.

Todo este descalabro está programado. No quieren que pensemos. No quieren que sepamos. Sólo nos dejan sospechar. Cuando se gobierna en el secreto, sólo cabe la adivinanza. El ágora electrónica ya no es un ágora. Se enrejó la plaza pública. Se entra con credenciales. No hay programas televisados en que los dirigentes y representantes del pueblo confronten y expongan sus posiciones para que entendamos un poco de qué se trata. Cada espacio periodístico está controlado para que se refuerce la línea editorial preestablecida. Cada pregunta conlleva su respuesta. Hay excepciones que se pueden contar con el dedo de una mano: Plan M, felicitaciones.

Es la política de la ignorancia y del manijazo.

Es posible que este modo de gobernar siga así. La democracia representativa está en crisis. Acá y en el 80% del orbe. Lo está porque los partidos políticos han desaparecido. Son migas desparramadas de un viejo pan. Sólo unos pocos países conservan la tradición partidista, aunque pinchada con alfileres. El sistema republicano ya no es sólo poroso sino poceado sin remaches. El sistema delegativo sin partidos nos retrotrae a los tiempos previos a la Ley Sáenz Peña. Caudillos de distrito, punteros de su riñón y tropa de choque.

Estamos en un problema. Pero se puede sobrevivir con inestabilidad política si hay una base firme de crecimiento económico y alianzas de poder que sostenga un sistema. Hay ejemplos. Italia tuvo décadas de parlamentarismo transitorio y enriquecimiento sostenido. Brasil se gobierna bien a pesar de las miles de causas de corrupción que la Corte Suprema tiene contra el partido oficial, y lo hace por la dinámica de una red de influencias regionales y un poder económico bien pertrechado. Nosotros estamos en un problema. No consolidamos las partes por arriba ni las consolidamos por abajo. En lo político debemos optar por una dictadura plebiscitada o por una fragmentación anárquica. Como no nos gusta del todo ninguna de ellas, mezclamos la baraja y nos da este pase extraño que se llama “democracia a la argentina”.

En lo económico es verdaderamente misterioso. Supongamos que los ministros de economía sean Ubú –el personaje patafísico del teatro bufonesco de Alfred Jarry– y Rigoletto, el bufón jorobado de Verdi. O sea, dos bufones a la manera de la monarquía bicéfala de la vieja Esparta.

Ubú es kirchnerista y juega todo por el modelo. Inflación del 30%, aumento de salarios alrededor del 25%, gasto público elevado, impresión de nuevos billetes 40%, subsidios para que en el tren cueste $ 1 el viaje, tasas de interés bien bajas para que todo el mundo salga a comprar fideos y lava-vajillas antes del aumento, créditos a sola firma, pesificación de la economía y mantenimiento del mercado a altas temperaturas.

Resultado: población económicamente activa ocupada en un porcentaje aceptable, consumo acelerado, desorden de todas las variables, control cada vez más riguroso para que no desmadre el sistema, y a aguantar con el poroto y los autos, ya que los ladrillos de-saparecieron. Economía en la montaña rusa. Es lindo mientras no descarrile; cuando lo haga… no, mejor ni pensarlo.

Viene Rigoletto. Tiene otro modelo en mente. Abrirse al mundo. Traer dólares. Vienen las golondrinas. Se quedan un rato. Las tasas de interés suben. Se libera el cepo. El dólar blue baja y se aproxima al oficial. Hay verdes. Se estabiliza la moneda dura y poco a poco la gente larga el verde y pone en plazos que con el tiempo comienzan a bajar. Vuelven los ladrillos. Se baja la inflación con el congelamiento de los salarios. Para eso hay que promulgar una ley por la que los salarios se establezcan por empresa, como dicen que se hace en Chile. Recesión. Bajan las importaciones. Hay más superávit comercial. El Banco Central aumenta sus reservas. Obra pública financiada a interés bajo y empleo de mano de obra desocupada.

Ubú acusa a Rigoletto de neoliberal. Rigoletto a Ubú de llevar al país a un nuevo Rodrigazo. Ubú quiere la nacionalización del comercio exterior y una cadena de supermercados estatales. Rigoletto sueña con el desmembramiento de la CGT y el orden en las calles y en las clases. Rigoletto denuncia al populismo como el gobierno de unos pocos ricos votado por los pobres. Ubú denuncia al neoliberalismo como el gobierno de unos pocos ricos votado por los pobres…

En esto último hay plena coincidencia, una especie de justo medio pero con la soga cortada.

Pero no todo es política ni economía. Hay algo más.

Héctor Leis, en sucesivas notas periodística y en su libro Un testamento de los años 70, sugiere que para que el país no caiga nuevamente en un abismo de violencia es necesario terminar con el relato que ha hecho de la década del 70 el ejemplo de una juventud maravillosa.

Pide un arrepentimiento general de todos los involucrados en la lucha armada en aquellos tiempos, y en especial, ya que no son objeto de juicios como sí lo son los cómplices de la dictadura militar, un pedido de perdón de los miembros de las formaciones especiales de las que él también formó parte.

El relato basado en el sistema de los 70 es sin duda nefasto. Es el resultado de una estafa ideológica. Se usa un perimido canto de liberación con fines de venganza y persecución. Pero la sugerencia de que la iniciativa debe provenir de los ex combatientes de aquella gesta que sean parte del kirchnerismo y de nadie más y de sólo ellos supone que quienes no tomaron las armas poco tienen que decir –como lo señala en su nota (La Nación, “Elogio de la Traición”, 24/4/2013): “No precisamos de intelectuales o militantes que en los años 60 o 70 la vieron pasar de cerca, precisamos ex guerrilleros…”–, que están fuera de la historia y nada pueden aportar.

Parece que no se sale tan fácil del deseo de ser protagonista de alguna vanguardia. Imaginamos que los argentinos que no participamos de la lucha armada seguimos con derechos y facultades de opinión y pensamiento respecto de lo que sucede y sucedió en nuestro país. Al menos hasta nuevo aviso.

Va a ser muy difícil que luego de diez años de triunfalismo camporero y kirchnerista ahora resurja una camada de ex guerrilleros de 60 y más años para dar vuelta el relato nacional enarbolado por el Gobierno. Hasta ahora no lo han hecho; por el contrario, es lo que más festejan.

La reconsideración de la violencia armada de los 70 se hizo durante el alfonsinismo tanto en el Club Socialista del que habla Leis, como del grupo Esmeralda, como en quienes optaron por la socialdemocracia y criticaron la lucha armada.

Hoy muchos de ellos son kirchneristas. También hubo otra reconsideración cuando el denostado Carlos Saúl Menem, peronista y preso durante la dictadura, pregonero del nacionalismo y de las montoneras, “traicionó” –como quiere Leis que se haga nuevamente desde las huestes de ex montoneros kirchneristas– y se abrazó con el almirante Rojas, dictó el indulto y se amigó con los Alsogaray. Hay muchos modos de poner fin a un odio entre sectores; el de Menem no habrá sido el soñado, pero la guerra entre peronistas y antiperonistas reconfigurada hoy en día posiblemente necesite también algún abrazo entre vivos, además de la propuesta de Leis de levantar un memorial con los nombres de los muertos de aquellos años.

“Traicionar”, como pide, no es lo mismo que “arrepentirse”, y por lo general el arrepentimiento es personal, no es usual un arrepentimiento de miles en tiempos breves, y lo es menos si son simultáneos. Por otra parte, la Argentina de hoy existe. No se resume en su visión de lo que aconteció hace cuatro décadas por más que el sistema de los 70 oficie de discurso legitimante. Los problemas políticos y económicos de hoy, y que viven las actuales generaciones, tienen al menos tanta consistencia material como las realidades heredadas.

Italiensk for begyndere (2000) Italiano para principiantes

Andreas (Anders W. Berthelsen), es pastor, además de haber enviudado recientemente y comienza a trabajar en una iglesia reemplazando al anterior religioso a quien han suspendido.
Olympia (Anette Støvelbæk), es empleada en una panadería y regularmente ve a su padre enfermo y autoritario.
Karen (Ann Eleonora Jørgensen), es peluquera en una local que alquila y recibe las intempestivas visitas de una madre enferma.
Jørgen Mortensen (Peter Gantzler), soltero y empleado en un hotel es amigo de Halvfinn (Lars Kaalund), que está al frente del restaurante del mismo hotel y que trabaja con Giulia (Sara Indrio Jensen), su moza italiana.

Todos ellos se irán conociendo pero los vínculos se cerrarán aún más cuando sus historias confluyan en un curso para aprender italiano.

Al comienzo la narración tiene más que ver con el drama ya que varias de esas vidas están relacionadas con la enfermedad y la muerte.

Pero los encuentros y desencuentros de los personajes derivarán en una suave comedia (que respeta los criterios del Dogma 95) excelentemente actuada y narrada.

Lone Sherfig (1959, Copenhague, Dinamarca) dirigió además One Day (2011), la excelente An Education (2009, conocida en Argentina como Enseñanza de vida), Hjemve (2007), Wilbur Wants to Kill Himself (2002), Når mor kommer hjem (1998) y Kaj’s fødselsdag (1990).

Rafael Toriz / Padres escritores. A la sombra de los astros

(Publicado en Perfil, 9.6.2013, www.perfil.com)

Como esperanza o cataclismo, la paternidad es uno de los temas principales de la literatura. ¿Existe una coherencia ética en los creadores? La intimidad de algunos grandes personajes permite comprender las heridas de los ahijados a su reino.

Octavio Paz. Engendró con la escritora Elena Garro a su hija, Helena Paz. Hemingway. El hijo del macho americano cambió de sexo.Thomas Mann. Su figura proyectó una sombra sobre Klaus. Salinger. Según su hija, más que guardián era verdugo.

Dentro de las múltiples historias trágicas que pueblan la literatura, probablemente pocas sean tan infelices como las de las familias de los grandes escritores, existencias complejas y atribuladas que, debido al fulgor de los prohombres que las cobijan, suelen consumir a los que los rodean, especialmente a sus hijos.

Y es que retoñar, lógica de todo lo viviente, encuentra en el ser humano una contradicción radical que, de acuerdo con el biólogo Richard Dawkins, sería la esencia misma de nuestro mapa genético. Por lo tanto, engendrar descendencia, pese a milenios de civilización, no sería otra cosa que la manifestación del instinto ciego de la vida, de manera similar al huevo, que utiliza a la gallina para perpetuarse.

Desde que el mundo es mundo, y para que lo sea, el hecho de pasar la estafeta es lo que ha nutrido y fecundado la historia de la vida. Somos lo que somos debido a la humana capacidad de transmitir lo heredado, ensanchando la cultura con los libros, dotándola de intérpretes gracias a la cópula.
Retoñar, sin embargo, pocas veces ha sido promesa de plenitud y larga vida. Resulta paradójico que, para algunos célebres autores, engendrar descendencia haya sido el revés de su actividad primigenia, dando testimonio de que la luz de los astros estelares es también la que proyecta los eclipses más espesos. Y las sombras más oscuras.

Acaso ésa haya sido la razón por la que Ramón López Velarde, poeta mexicano que murió una madrugada, escribió decidido “el hijo que no tuve es mi verdadera obra maestra”.

Heredar la desdicha. “Todas las familias felices se parecen, pero cada familia infeliz es desgraciada a su manera”, escribió Tolstoi en una frase que revelaba no sólo su cercanía con la miseria sino también una verdad ecuménica digna de la mejor literatura: la que se escribe con los dolores que no se desvanecen.

El caso de Klaus Mann (1906-1949), en ese tenor, es tristemente paradigmático. Hijo del Premio Nobel Thomas Mann –autor de una obra tan vasta y compleja como una catedral alemana (para leer La montaña mágica o Los Buddenbrook es conveniente caer en prisión o romperse una pierna)–, Klaus se destacó muy joven por su ingenio, su curiosidad y su talento literario, atributos que lo llevarían a escribir obras como La danza sagrada, Mefisto, El volcán o la Sinfonía patética, novela inspirada en la vida de Pyotr Ilyich Tchaikovsky. Prolífico escritor de entreguerras y testigo privilegiado de los trastornos más agudos de la cultura europea, Klaus vivió atormentado por el desamor de su padre, sus problemas con las drogas –era adicto a la morfina–, su homosexualidad periférica y su escandalosa vida bohemia, que incomodaba a su estólido progenitor. Reconocido por su ferviente y militante antinazismo, el primogénito de los Mann terminaría suicidándose con pastillas, agobiado y solitario en un hotelucho de Cannes.
Su padre, quien juzgó la determinación de su hijo como un acto irresponsable, escribió en una carta a Herman Hesse luego de la muerte de su vástago: “Mis relaciones con Klaus eran difíciles y de ninguna manera exentas de un sentimiento de culpabilidad, ya que mi existencia siempre arrojó de antemano una sombra sobre la suya… Klaus trabajaba demasiado rápido y con demasiada facilidad; eso explica algunos de los defectos y negligencias de sus libros”. La carta de Mann era la respuesta al pésame de Hesse.
Su hijo Michael Mann, por razones confusas, también habría de suicidarse.

Otro caso señero es el de Gregory Hemingway (1931-2001), tercer hijo del autor de El viejo y el mar, quien era obligado desde los 10 años de edad a beber whisky diariamente “como todo un hombre”. Su madre, férrea católica que respondía al nombre Pauline Pfeiffer, luego de separarse del gran macho americano –él se casaría de nuevo con Martha Gellhorn a las tres semanas del divorcio– encontraría refugio en atormentadas relaciones lésbicas.

Gregory, que a los 18 años partiría hacia Africa con la intención de volverse cazador –logró matar a veinte elefantes en un mes, según relata la enciclopedia–, vería frustrados sus planes a lo largo de toda su vida debido a su alcoholismo crónico y a problemas de drogadicción (por si fuera poco, durante la década de los 50 recibió incontables terapias con electroshock), salvo uno: convertirse en una mujer. Luego de haberse casado cuatro veces, engendrar ocho hijos y llevar una existencia a salto de mata entre la masculinidad extrema y el travestismo de clóset debido a la disforia de género y el desorden bipolar que lo aquejaban, decidió cambiar de sexo en 1995, siendo conocida a partir de entonces como Gloria Hemingway, personalidad con la que moriría en el Centro de Detención para Mujeres de Miami en 2001 debido a complicaciones cardíacas e hipertensión. Gloria se encontraba presa bajo cargos de indecencia y resistencia al arresto ya que se había desnudado en la vía pública obstruyendo una avenida. En alguna ocasión su padre opinó que Gloria, aunque entonces era Gregory, “era el lado más oscuro de la familia”. En 1976, Gigi, como le decían en familia, publicaría el libro sobre su padre Papa: a Personal Memoir, con prólogo de Norman Mailer. En 1997, ya convertida en mujer, se volvería a casar con su última esposa, Ida, aunque ataviada como hombre para la ocasión.

Hasta la fecha sus ocho hijos y su última esposa se disputan una millonaria herencia en dólares que dejó intestada.

Otro caso rutilante en el firmamento de la amargura es el de Margaret A. Salinger (1955), hija del mítico Jerome David, uno de los pocos autores que inauguran y clausuran edades literarias. Margaret ha contado parte de su experiencia al lado de su padre en el libro El cazador de sueños (Dream Catcher), en el que, con gran rencor, describe una figura ausente y sombría, intolerante y egocéntrica. Para ella su padre era un hombre mezquino que disfrutaba sobajando a las mujeres con las que convivía, aniquilándoles la personalidad y obligándolas a padecer su escandaloso encierro. Margaret cuenta que a su madre nunca la bajó de ramera, puesto que solía mantener encuentros sexuales con diversas parejas debido a que Salinger, a razón de sus fanatismos religiosos, abominaba del fornicio. En uno de los momentos más patéticos del libro, Margaret cuenta que Jerome, al ver a su madre embarazada, expresó: “Es asqueroso ver la transformación de tu cuerpo”. Margaret señala, luego de notificar que ha decidido escribir el libro a raíz de que su padre le sugiriera un aborto, que lo único que su viejo le enseñó durante toda la vida fue sentir vergüenza por cualquier imperfección cometida, enarbolando como valores únicos el hecho de ser un ganador y tener un notable genio creativo: “Ser un vencedor o no ser nada”. Una historia conflictiva donde los sentimientos que campean son la sordidez y la vileza.

El caso de Octavio Paz y Elena Garro cuenta otra tragedia parecida. Luego de haber pasado 22 años casados y una vida atribulada entre Europa, México, Estados Unidos y hasta Japón, la pareja se divorció para nunca más reconciliarse (es sabido que el poeta nunca perdonó las infidelidades de su cónyuge con Bioy Casares). Fruto de su matrimonio nació la niña Helena Garro Paz (1938), una mujer que buena parte de su vida ha llevado una vida trágica, llena de penurias y de gatos. “Pocos saben lo que es ser hija de dos genios”, puede leerse en sus Memorias, un tomo revelador estupendamente escrito sobre dos de los personajes estelares del siglo XX mexicano, en el que se explora la intimidad de sus padres desde la perspectiva de la hija (entre otros escabrosos detalles relata que, mientras vivieron estrecheces en Japón, el poeta pedía “un sirloin steak, y, para mi madre y para mí, pedía tortillas de huevo”). Por otra parte, era de sobra conocida y consensuada la proverbial belleza de Garro –Emilio Carballido, que la trató de cerca, aseguraba que como ella debía haber sido la mismísima Helena de Troya–, razón por la que fue convocada por Christian Dior para trabajar como modelo, trabajo al que el autor de Libertad bajo palabra se opuso rotundamente. Las críticas, desde luego, no se limitan a su padre, puesto que en el mismo libro es posible leer opiniones al respecto de su progenitora en este calado: “Era una mujer débil y autodestructiva, que teniendo todo para triunfar y llevar una vida feliz, de armonía y belleza, sólo por sus defectos y sus soberbias (ella nunca reconoció haberse equivocado en nada) no construyó algo sólido y verdadero”.

Otro caso de una familia signada por la tragedia fue el de Carlos Fuentes, quien sufrió la muerte de sus hijos engendrados con la periodista Silvia Lemus, Carlos (1973-1999) y Natasha (1974-2005), en circunstancias penosas y difusas. Fuentes, que vivió la mayor parte de su vida como un autor de prestigio internacional y sobre todo como embajador de la cultura latinoamericana, siempre proyectó la imagen de un estadista que compone y recompone el mundo desde lo alto de una pirámide, ajeno a problemas domésticos y a todo probable sentimentalismo. Por ello, luego de su muerte fue verdaderamente conmovedora la carta escrita por su hija Cecilia Fuentes Macedo (1962) con motivo del Día del Padre, en un periódico mexicano: “Yo sé que jamás logré ser la hija que hubieras soñado, pero lo intenté. No. No soy ni alta ni guapa ni sofisticada ni delgada ni culta ni interesada en la política, pero hice mi mejor esfuerzo estudiando y trabajando, siempre tratando de que me abrieras un lugarcito en tu vida. Nunca lo logré… Jamás pienses que no admiré y respeté tu brillantez, tu imaginación y tus logros. Fuiste un gran maestro y un gran amigo de muchos. Pero nunca te interesó aprender lo que significaba ser padre. Tú te lo perdiste y ahora sólo puedo imaginar la tristeza que te ha de haber causado el que yo, tu hija menos consentida, fuera la única que aún ronda por esta tierra”. En su libro En esto creo, Fuentes refería de la siguiente manera la llegada de su hija: “El nacimiento de Cecilia fue un hecho musical. Pude haber oído o recordado palabras, imágenes, flores o frutos, animales o aves, ríos, océanos. Sólo escuché música. No lo explico. Tampoco lo imagino. Lo atestiguo”.

Luego de este carrusel de sinsabores, pocas son las esperanzas que pueden depositarse en los escritores como padres de familia. No se trata, desde luego, de una condición sine qua non, sino del hecho evidente de que varios practicantes del oficio son proclives a una desequilibrada vida emocional. Como las supernovas los huracanes, suelen arrasar en su vorágine lo que encuentran a su paso, escribiendo cicatrices.

Por lo tanto, si Albert Camus estuvo en lo cierto al asegurar que el único problema filosófico verdaderamente serio es el suicidio –ese gesto consciente de acabar con la consciencia– resulta necesario asegurar, en aras de un calibramiento milimétrico, que la otra parte del mismo conflicto filosófico radica en el hecho de otorgar la vida. Abrir las puertas a la muerte y engendrar descendencia son las dos caras de una misma moneda que implican al ejercicio más honesto del pensamiento: decidir la potestad sobre lo que existe.
Sólo el análisis consciente de esa posibilidad podrá ayudarnos a sopesar las palabras que cierran esa obra maestra de Joaquim Maria Machado de Assis, Memorias póstumas de Blas Cubas, para saber, en nuestro fuero interno, si se trata de una lóbrega derrota o de la más dichosa de las victorias: “No tuve hijos, no tuve criatura a quien transmitir el legado de nuestra miseria”.

*

Una literatura familiar

Mauro Libertella

Durante varios años fantaseé con la posibilidad de escribir un puñado de ensayos sobre la literatura que aborda la muerte del padre. La enorme cantidad de libros al respecto, en todas las lenguas del mundo, han terminado por erigir el tópico a la categoría de un género. Con el tiempo me fui dando cuenta, sin embargo, de que el abordaje crítico no era lo que estaba buscando para plasmar mi relación personal con el tema, y recién entonces me animé a considerar por primera vez la posibilidad de escribir algo más cercano a la novela. El tema lo tenía; me faltaba la estructura. Después de dos o tres intentos fallidos, cuando empezaba a pensar que quizás el tema se me resistiría para siempre, encontré en el diario donde trabajo un librito recién salido de imprenta, que me llamó la atención por su título y por su brevedad. Me lo llevé y lo leí esa misma noche, de un tirón, en un largo viaje en colectivo, atravesando el centro de la ciudad con esa hermosa decadencia que tienen las grandes zonas de oficinas en las noches húmedas de enero. El libro era Algunas madres también se mueren, de Inés Ulanovsky, y esa estructura de capítulos cortos y contenidos, de perímetros perfectamente manipulables, se me reveló como un mapa textual sobre el que podía volcar mi propia historia con mi padre. Esa noche empecé a escribir Mi libro enterrado.
Cuando todo esto aconteció, ya habían pasado cuatro años desde la muerte de mi viejo. Sabemos que la historia contra fáctica es estéril, pero creo que no podría haber narrado mi relación con él si no hubiera mediado ese tiempo fundamental en el que el duelo suturó, las emociones se estabilizaron y los días de su agonía y su muerte se empezaron a conjugar en un suave tiempo pasado. Además, esos cuatro años fueron quizás para mí una preparación para algo que me aterraba y que no sé si algún día podré resolver del todo, que es la búsqueda de una voz personal en el interior de una familia literaria. Alejandro Zambra dice que los que nacieron en casas sin libros idealizan a las familias literarias. A mí me ha pasado algunas veces lo contrario. Asumir que uno no pudo vulnerar y transgredir ese cerco que es la profesión de sus padres es complejo para cualquiera. Creo que cuando uno lo asume plenamente, con las cuotas de gratificación y de fracaso que supone esa continuidad, empieza a encontrar su propio tono en esa cadena. Mi libro enterrado creo que es también, fatalmente, el testimonio de ese proceso personal.

Hoy, con el libro en la calle, me pregunto qué pensaría mi padre de este relato. La pregunta es de algún modo imposible, porque es un libro que no podría existir sin su muerte. Pero me gusta pensar que hubo algo en nuestra relación, una imperceptible, pero contundente transfusión textual, que destrabó la posibilidad de que este libro se escribiera. Y como no es un libro únicamente sobre su muerte, sino la historia en miniatura de los 23 años de nuestro vínculo, quizás la interpretación más luminosa diría que no es un libro mío ni suyo, sino el efecto de una literatura familiar.

Salvador Dalí, pintor, grabador, dibujante, escultor y escritor

Aparición de un rostro y frutero sobre la playa

Aparición de un rostro y frutero sobre la playa (1938)

Cisnes que se reflejan como elefantes

Cisnes reflejando elefantes (1937)

Construcción blanda con judías hervidas

Construcción blanda con judías hervidas

Cristo de San Juan de la Cruz

Cristo de San Juan de la Cruz (1951)

Crucifixión o Corpus hypercubicus (1954)

Crucifixión o Corpus hypercubicus (1954)

Dalí desnudo

Dalí desnudo

Dos arlequines

Dos arlequines

El Angelus arquitectónico de Millet (1933)

El Angelus arquitectónico de Millet (1933)

El Gran Masturbador

El Gran Masturbador

El hombre invisible

El hombre invisible

Nacimiento de una divinidad (1960)

Nacimiento de una divinidad (1960)

El puente roto del sueño

El puente roto del sueño

El sueño

El sueño (1937)

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar (1944)

Jirafa ardiendo (1937)

Jirafa ardiendo (1937)

La Madonna de Port Lligat (1950)

La Madonna de Port Lligat (1950)

La metamorfosis de Narciso

La metamorfosis de Narciso (1937)

La persistencia de la memoria

La persistencia de la memoria (1931)

La tentación de San Antonio (1946)

La tentación de San Antonio (1946)

La última cena (1955)

La última cena (1955)

Leda atómica (1949)

Leda atómica (1949)

Naturaleza muerta, viva (1956)

Naturaleza muerta, viva (1956)

Portarretrato de Picasso (1947)

Portarretrato de Picasso (1947)

8D6 180 AE1 C2D Salvador Dalí (Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech) nació el 11 de mayo de 1904 en Figueras, España y falleció el 23 de enero de 1989 en Figueras, España.

Simeon ten Holt (1976) Canto Ostinato

Interpretación a cargo de Elizabeth Bergmann, Marcel Bergmann, Sandra van Veen y Jeroen van Veen, en Eindhoven, 2 de abril de 2011.

La duración de la obra es de una hora y treinta y nueve minutos.

Simeon ten Holt nació el 24 de enero de 1923 en Bergen, Holanda del Norte, Holanda y falleció el 25 de noviembre de 2012 en Alkmaar, Holanda.

Chocaron dos trenes del Sarmiento en Castelar: confirman tres muertos y 315 heridos

(Publicado en La Nación, 13.6.2013, www.lanacion.com.ar)

Unas 272 personas ya fueron dadas de alta; hay 5 en terapia intensiva; el accidente se produjo pasadas las 7 a la altura del cruce Zapiola, confirmaron a LA NACION fuentes oficiales; pasajeros quedaron atrapados

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Un nuevo accidente tuvo lugar en el ferrocarril Sarmiento, esta vez a la altura de Castelar. Dos formaciones que circulaban sentido a Moreno colisionaron pasadas las 7, en el cruce Zapiola. Hasta el momento se confirmaron tres muertos y 315 heridos.

Las víctimas fatales son dos hombres y una mujer, según informaron fuentes de la policía ferroviaria. Los heridos fueron trasladados a distintos hospitales de la zona, como el de Ituzaingó, Güemes y Haedo, y los centros de salud pediátricos de Posadas y Morón. También fueron puestos a disposición varios centros de salud porteños.

En tanto, la dirección provincial de Emergencias Sanitarias informó que ya fueron dadas de alta 272 personas, que fueron atendidas durante el día en 12 hospitales provinciales y municipales de la zona de influencia del choque.

El último informe de esa dirección, dependiente del ministerio de Salud de la Provincia, detalló que de las personas que permanecen hospitalizadas, 38 permanecen internadas y 5 en terapia intensiva.

Desde la Unidad de Gestión Operativa Mitre Sarmiento (UGOMS) se informó que el siniestro fue a las 7:07 y ambos trenes llevaban pasajeros. Uno de los trenes fue embestido por causas indeterminadas por otra formación que circulaba en el mismo sentido.

LOS HERIDOS

El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, brindó cerca del mediodía una conferencia de prensa en la que dio detalles sobre la cantidad y el paradero de los heridos. El funcionario indicó que hay 53 heridos en el Hospital Posadas, 68 en el Hospital de Haedo, 1 en el Hospital de Ituzaingó, 15 en el Hospital de Merlo, 53 en el Hospital de Morón, 2 en el Hospital Paroissien de Isidro Casanova y 3 en el Hospital de Moreno, para un total de 195 heridos. Hacia las 17 horas, el número ascendió a 315 personas atendidas en hospitales, de las cuales 272 ya fueron dadas de alta.

El municipio de Morón informó que el accidente dejó al menos 190 heridos, según consigna Télam.

“Recibimos a los heridos y estamos evaluando a los pacientes; hasta el momento hay cuatro con traumatismos más graves, fracturas”, dijo el director del hospital Güemes de Haedo, Marcelo Marmonti, en declaraciones a la prensa.

Para información sobre el accidente y la situación de los heridos: 107 o al 0 800 222 TREN (8736)

Alejandro Borensztein / La guerra y las PASO

(Publicado en Clarín, 9.6.2013, www.clarin.com)

La cosa se está poniendo excesivamente dramática. Si no frenamos esta escalada a tiempo las consecuencias podrían ser imprevisibles. Afortunadamente, esta semana hubo arduas negociaciones, reuniones hasta la madrugada, y gracias a la intervención de los más altos mandos militares y de seguridad de la Nación se pudo resolver provisoriamente el conflicto: River-Independiente juegan a las 14 hs. Desde la crisis de los misiles en 1962 que no se vivía algo semejante. Por suerte al frente de todo esto están Berni y Puriccelli, si no quién sabe lo que hubiera pasado.

Ojalá Dios ilumine a estos hombres y podamos resolver sin derramamientos de sangre, el otro gran conflicto que nos tiene a todos en vela: la estatua de Colón. Lástima que el Cardenal Samoré ya no está entre nosotros.

De todos modos, la lucha fratricida no terminó y seguramente viviremos nuevos episodios mientras no logren acabar con Lanata de una buena vez.

Justamente, aprovecho esta nota para aclarar que no tengo nada que ver con ese programa ni con ese sujeto. Sé que andan diciendo por ahí que lo produzco yo, pero no es cierto. Desmiento categóricamente. Si están pensando en fusilarlo a él y a todos los del programa, por favor antes averigüen bien. Es sabido que en estas guerras de liberación nacional suelen morir inocentes. Tranquilos, ¿ok? Yo no les hice nada. Además, acabo de ser papá. Me necesitan.

En realidad yo había propuesto un programa mucho más coloquial. Una gran mesa de debate con un panel de notables: Artemio López, Jorge Coscia, Horacio González, Depetri, el Cuervo Larroque y Diana Conti. Ya tenía el título: “La Feria de la Alegría”. El moderador, en lugar del Negro Brizuela Méndez, iba a ser Orlando Barone, para darle swing. Pero no caminó. El Canal eligió la risa fácil.

Creo que si el fútbol no ha servido para abatir al enemigo, deberían probar con ideas más fuertes. ¿Por qué no hacen “Porno para Todos”, domingo a las 22 hs? ¿¿Por qué hay que pagar para ver culos?? ¿Acaso el pueblo no tiene derecho de ver libremente todas las matracas que quiera? Los pacatos no deberían ofenderse. Al fin y al cabo, poner pornografía en la tele no es más inmoral que poner propaganda neofascista.

Mientras la lucha continúa, nos encaminamos hacia las famosas PASO, las elecciones internas donde la ciudadanía elige al candidato que más le gusta dentro de cada partido, antes de la elección general de octubre. Por ejemplo, si usted es simpatizante del partido A deberá elegir, entre los candidatos que le ofrece el partido A, cuál es el más lindo.

Así es en Wisconsin.

Acá, para ahorrarle tiempo, las internas ya vienen resueltas de casa. O sea que si, por ejemplo, usted es del FAP (Frente Amplio Progresista) y vive en Santa Fe, va a poder elegir entre Binner o… Binner. Y si no le gusta, va a tener que hacerse peronista o mudarse a Córdoba. Lo mismo vale para todos.

El único sector que aceptó hacer una verdadera interna abierta es la centroizquierda porteña. Si usted es centroizquierdista desde chiquito, va a poder elegir entre el grupo de Gil Lavedra, Prat Gay y Donda o el de Lilita y Pino. El resto de los políticos son tan amantes del pueblo que han decidido evitarle el laburo. Se juntaron en un garito amigo, tiraron los dados y arreglaron.

En algunos casos todavía están discutiendo. Macri iría con De Narváez, pero como sabe que tarde o temprano el colorado lo va a traicionar para irse con Scioli (si a su vez éste rompe con el kirchnerismo), el Compañero Bicisenda está tratando de arreglar con Lavagna. Pero Lavagna también quiere ser presidente y no tiene ganas de ayudar a su futuro rival, por eso tampoco arregla con Gaby Michetti, quien a su vez aceptaba a Lavagna pero solo, sin el combo del Big Mac Peruca que incluía también a De la Sota y a Moyano. Felipe Solá observa esta jugada para ver a qué bondi se sube y todos estos, a su vez, están esperando que se decida el gran misterio de la Argentina: Sergio Massa, un muchacho muy simpático que llenó de cámaras el partido de Tigre y ya lo dan como el sucesor de Obama.

En donde no hay ninguna discusión es en el FPV (Frente para la Victoria). Allí decide la Compañera Jefa solita frente al espejo y el resto obedece sin chistar. Así da gusto ser estadista revolucionario latinoamericano. En este punto es bueno recordarles que cuando llegue el momento de la verdad, nadie va a poder alegar obediencia debida.

En Capital, el candidato volvería a ser Filmus, pero para ayudarlo a perder están pensando en sumarle a Forster (lo de sumarle es una manera de decir, se entiende, ¿no?) La idea es que en los actos primero hable el filósofo y después salga Filmus a traducir. En cambio en la Provincia la cosa es más confusa porque no saben qué hacer con Scioli, ni con Massa ni con ellos mismos, razón por la cual todos se dedican a insultar al gobernador y al intendente, sin entender que cuanto más los putean más votos les suman. De hecho, Mariotto ya es el Jefe de Campaña de los dos.

La Presidenta reclamó de la oposición propuestas e ideas. Desde la UCR (Unión Cívica Radical), su presidente Barletta le contestó rápidamente con una idea simple y contundente: “Caputo es un conchudo”. Literal amigo lector, jamás inventaría semejante cosa. Acá malas palabras de alto voltaje no trabajamos. Hasta orto llegamos, no más.

Aclaro entre paréntesis las siglas partidarias porque últimamente me sigue mucho piberío que no sabe que alguna vez existió algo llamado “partidos políticos” y que en 2001 fallecieron sepultados bajo el ruido de las cacerolas y el famoso “que se vayan todos”. Eso no quiere decir que no puedan resucitar, pero es una de las razones que explica la existencia del kirchnerismo, el único frente de poder vivo y aceitado (cuando decimos vivo y aceitado, no estamos hablando ni de Boudou, ni de Lázaro, ni de Fariña, ¿ok?).

También está el PRO, aunque fuera de Capital y Santa Fe, mucha gente cree que PRO es un enjuague bucal.

Finalmente, y teniendo en cuenta que la elección de Consejeros para la Magistratura ya es un fracaso para el kirchnerismo, hay algunos políticos y analistas que andan diciendo que el Gobierno está evaluando suspender las PASO porque teme que le puedan salir mal. Imposible. ¿Cuándo vieron que el Gobierno evite hacer cosas que le terminan saliendo mal? Es una especialidad de la casa. Y parte de la diversión de esta bella democracia en tiempos de guerra.

Héctor Abad Faciolince / Rutina

A Ricardo Bada

Esa felicidad,
esa seguridad
de repetir los mismos gestos cada día.
Exprimir las naranjas,
preparar el café,
tostar las rebanadas
de pan,
untar la mermelada.
Darle a la vida
el ciclo regular de los planetas,
acostarse a las once,
levantarse a las seis,
sentir que cae el agua
tibia, plácida,
encima de tus hombros,
usar siempre
el mismo jabón, el mismo champú,
la misma loción
–la que usaba tu padre–.
Protestar por lo malo
que se ha vuelto el periódico,
el de toda la vida,
el pan de cada día,
y volver a comprarlo
con ese mismo asco resignado
de tener que cagar
una mañana sí y otra también.
Usar siempre los mismos
viejos zapatos que se parecen
más a ti que tus pies.
Vestirte
con el eterno azul
que te vuelve invisible,
felizmente invisible.
Sentir que tú eres tú,
que yo soy yo.
Ir a los mismos sitios,
comer las mismas cosas,
jueves frisoles,
lunes pescado,
sábados arroz…
Visitar a tu hermana todos los veranos
y pensar que envejece,
pero decirle siempre que no cambia,
que no cambie.
Recordar a los muertos
en cada aniversario;
enviar tarjetas cursis
en cada cumpleaños.
Planear de nuevo el viaje
que nunca emprenderemos.
No poder soportar
que ya no haya tranvía,
que hayan movido
la parada del bus
a la otra manzana,
que hayan quebrado los ferrocarriles,
que nadie escriba cartas
y haya que adaptarse
al correo electrónico,
tan vulgar, tan urgente,
la vida un permanente
telegrama.
Resistirse a llevar en el bolsillo
un teléfono,
detestar que el dinero
sea de plástico
y no de plata, de oro o tan siquiera
de papel.
Que el mismo corte de pelo
te lo haga siempre el mismo peluquero,
que tengas siempre gripa por enero,
que el primero
y el quince
llegue la quincena.
Desayunar trancado,
almorzar abundante,
cenar poco,
quejarse de la gota, de la bilis,
de la memoria y de la digestión.
Creer que nunca sueñas.
Recordar ese chiste
de tu única esposa:
“Aquí se picha los viernes
estés vos o no estés vos”,
y hacer hasta lo imposible
cada viernes
por encaramarte en ella
con ganas o sin ganas
porque l’appetito vien mangiando
como dicen en Turín.
Negar que eres un soso,
un rutinario
con el verso aprendido de un amigo:
“La vida se soporta
tan doliente y tan corta
solamente por eso”.
Caminar por la calle ensimismado,
ausente de este mundo,
rumiando en tu cabeza
historias, frases, viajes, desventuras,
crímenes, adulterios, melodramas, incestos,
abortos, heroínas, traiciones, sacrificios,
saber que todo drama
está en tu calavera,
que la gran aventura
ocurre en las paredes de tu cráneo,
que nunca habrá más grande sensación
(orgías, drogas, sueños)
que aquello que imaginas.
Que la vida consiste en perdonarnos
las ofensas que hacemos,
los gestos que no hicimos,
los silencios cobardes,
los fingidos afectos,
las mentiras.
Y escribir cada día,
ganar la lotería
de al menos una frase
que nadie ha dicho nunca,
tener un pensamiento
que todos han tenido,
pero decirlo bien
con todas las vocales,
con todos los sonidos,
con todos los sentidos.
Lograr que la aventura de tu vida
esté en las páginas que escribes,
en los ojos que ahora
pulen un heptasílabo,
quitan o ponen una coma, una tilde, un acento,
en los ojos que ahora se detienen
complacidos tal vez
o entretenidos
en un punto, este punto: .

* * *

Héctor Abad Faciolince nació en 1958 en Medellín, Colombia.

Obras:

  • Malos Pensamientos (1991)
  • Asuntos de un hidalgo disoluto (1994)
  • Tratado de culinaria para mujeres tristes (1996)
  • Fragmentos de amor furtivo (1998)
  • Basura (2000)
  • Palabras sueltas (2002)
  • Oriente empieza en El Cairo (2002)
  • Angosta (2004) 
  • El Olvido que seremos (2005)
  • El amanecer de un marido (2008)
  • Traiciones de la memoria (2009)

Alejandro Borensztein / Instructivo para inspectores y militantes K

(Publicado en Clarín, 3.6.2013, www.clarin.com)

Joven argentino, si tienes entre 16 y 25 años, y quieres formar parte de la lucha en defensa del proyecto nacional y popular, ahora puedes incorporarte a las filas de los comandos anti-aumentos que vigilarán el cumplimiento del congelamiento de precios.

Este mecanismo es una modernísima y revolucionaria solución para controlar los precios. Por ahora, los países desarrollados, los países latinoamericanos y la mayoría de los países del mundo, se niegan a aplicar este sistema para bajar la inflación, entre otras razones, porque no tienen. Pero ya van a tener, y cuando eso suceda van a venir a aprender de nosotros.

Los grupos, una vez organizados, saldrán a la calle y allí deberán enfrentar diversas situaciones. Para ello, vale este instructivo.

Aquellos jóvenes que detecten aumentos en las góndolas de los grandes supermercados deberán hacer los reclamos correspondientes frente a los responsables de cada empresa. Por ejemplo, si se tratara de la famosa cadena Walmart, iniciarán el proceso de reclamo concurriendo personalmente a las oficinas centrales de la compañía, en Bentonville, estado de Arkansas, USA. Una vez allí, los militantes K se dirigirán al ingreso del edificio donde exigirán la inmediata comparecencia de su presidente, Mr. Mike Duke, o del Consejero Administrativo Mr. Robson Walton. Lo más probable es que los encargados de seguridad los reciban en la planta baja del edificio con una frase del tipo “¡¡Jua Jua!! ¿you really want to meet the president of Walmart!??” , que quiere decir “Oh Dios, no pensábamos que la militancia popular nos iba a jaquear en nuestras propias oficinas, por favor no se impacienten, ya estamos avisando para que el presidente de Walmart los reciba inmediatamente” . Luego, puede ser que aparezca alguna persona de mayor rango y les diga algo así como “Hey you, mother fucker… ¿why don’t you kiss my ass?” , que quiere decir: “Aguarden un ratito que ya baja” . Ustedes deberán esperar a ser atendidos para luego informarle a Mr. Duke que no vamos a permitir que abusen de nuestra prosperidad, y que si insisten con estas prácticas no nos quedará más remedio que instruir al canciller Timerman para que increpe, cara a cara y con firmeza, al presidente Obama dejando en alto, una vez más, el orgullo y la dignidad nacional. En el caso de que un cara a cara no sea posible, dejaremos una carta en la portería de la Casa Blanca. Pero será flor de carta.

En caso de sufrir algún tipo de agresión por parte de la policía local deberán invocar el nombre del nuevo ministro de Seguridad, Compañero Puricelli, y eso sólo bastará para neutralizar a los agentes federales. El ministro es muy reconocido en todos los ámbitos de seguridad del mundo.

Al menos en Angola, seguro.

Para el caso de establecimientos menores, el procedimiento será más directo. Por ejemplo, si durante un control en un supermercado chino se descubre que el precio de la harina es superior al precio estipulado deberán proceder a llamarle la atención al infractor oriental. En el caso de que el susodicho no reaccione correctamente o no entienda lo que se le está diciendo, el militante deberá iniciar maniobras disuasivas que comenzarán entonando el cantito:“Cristina corazón, acá están los pibes para la liberación”, pero en idioma del cantón chino del que proceda el infractor o en su defecto en chino oficial. En este caso cantarán: 克莉丝汀娜亲爱的解放的孩子们在这里 . Para aquellos militantes kirchneristas que tengan alguna dificultad para leer en chino, la fonética es: “Kè lì s ī t ī ng nà q ī n’ài de – Ji ě fàng de háizimen zài zhèl ī ”. Si bien es cierto que no rima mucho, no importa. Con el énfasis apropiado, ese chino mal llevado seguramente entrará en razones.

En el caso de que el comerciante sedicioso no se amedrente, el militante deberá tomar todos los paquetes de harina y desparramarlos por el piso, estallar los yogures contra la pared y arrojar detergentes, azúcares y fideos por todo el local. Una vez finalizada la maniobra de escarmiento, es de esperar que el infractor revea su actitud. Si en cambio, persiste en su conducta y peor aún, convoca a un par de amigos de la mafia china que justo estaban comiendo en el fondo del supermercado, el militante deberá mantener su postura y decir a viva voz “ 把你的手机给我明天魔雷诺商务秘书会打去找你 que se pronuncia: Bǎ nǐ de shǒujī gěi wǒ míngtiān mó léinuò shāngwù mìshū huì dǎ qù zhǎo nǐ ” y que quiere decir: “Dame ya mismo el número de tu celular que mañana te va a llamar el Secretario de Comercio Moreno”. Es posible que ante esa amenaza el comerciante comprenda que debe atenerse a los requerimientos del proyecto popular. Pero también cabe la posibilidad de que alguno de sus amigos chinos que estaban en el local responda lo siguiente: “ 我会将我的三星三号插在你屁眼上然后用你的哀嚎当铃声你懂吗? Para aquellos militantes kirchneristas con dificultades para leer caracteres chinos, la frase en fonética sería: Wǒ huì jiāng wǒ de sānxīng sān hào chā zài nǐ pìyǎn shàng ránhòu yòng nǐ de āiháo dāng língshēng nǐ dǒng ma?

” que quiere decir: “Te voy a meter mi Samsung 3 en el orto y voy a usar tus alaridos como ringtones, me entendiste?” En todo el procedimiento, Usted deberá explicar con serenidad las bondades del proyecto nacional. Se sugiere llevar y entregar al comerciante, para la mejor compresión del modelo, la colección completa de los textos de Carta Abierta, ya sea en español o en chino (da lo mismo porque no se entienden en ninguno de los dos idiomas).

En caso de que la situación se torne ingobernable o los amigos del supermercadista se pongan molestos, violentos o directamente desenfunden, el militante está habilitado para emprender la huida y, dejando de lado las diferencias ideológicas, pedir ayuda a algún agente de la Metropolitana.

Pero jamás debes claudicar ni permitir que tu ánimo decaiga. Si tu vocación es la participación política y de repente te encontrás que estás revisando una lata de arvejas, no debes angustiarte. Eres parte de un momento bisagra en la historia nacional.

Hoy más que nunca debemos mantener el temple y el valor. No retrocederemos. Como dijo la Presidenta, “vienen por ustedes”. Todavía no sabemos bien quién, pero alguien viene. Y les daremos batalla. Argentinos, a vencer. No vamos a permitir que nuevos inútiles manejen nuestros recursos, ni que una nueva forma de autoritarismo se instale en nuestra tierra.

Con nosotros alcanza y sobra. Viva la Patria.

Felicitas Sánchez / Universidades: se reciben sólo 27 alumnos de cada 100 que ingresan

(Publicado en La Nación, 4.6.2013, www.lanacion.com.ar)

Es uno de los índices de graduados más bajos de la región; en las facultades públicas es todavía más notorio que en las privadas; burocracia y desinterés, las causas

Stefan Krailing se anotó en la carrera de Geología en 2009, cuando terminó el secundario. Nunca se había llevado una materia en el colegio y estaba muy entusiasmado con las posibilidades tanto de estudiar como de trabajar de geólogo en el futuro. Sin embargo, después de intentar avanzar en la carrera durante tres años, tuvo que abandonar.

“Ingresé en la carrera sin saber estudiar y con una mala base de matemática . Tuve que contratarme un profesor particular para que me ayudara con las materias exactas, y de todas formas no las pude aprobar. Insistí durante tres años, pero llegó un momento en que trabajaba en un call center, cursaba en la facultad e iba a clases particulares , y así y todo no me iba bien. Se me hizo insostenible y después de tres años tuve que abandonar”, relató Stefan a LA NACION.

Según un informe publicado por el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano, la situación de Stefan se repite una y otra vez en las universidades del país. Sólo 27 de cada 100 estudiantes que empiezan a estudiar en la universidad se gradúan. En las de gestión pública sólo terminan 23 de cada 100 alumnos, mientras que en las privadas, 40 de cada 100 logran finalizar la carrera.

Aunque en los últimos años aumentó la cantidad de graduados universitarios en la Argentina, tal como lo anunció la presidenta Cristina Kirchner durante la inauguración de la Universidad Metropolitana para la Educación hace pocos días atrás, la realidad es que la tasa de graduados sigue por debajo de la de otros países de la región.

El CEA señala que, mientras en Brasil se gradúan 4,3 de cada 1000 habitantes, en el país se producen casi la mitad de graduados: 2,5 por cada 1000.

Este fenómeno emerge a pesar de que la matrícula universitaria creció un 18% entre 2002 y 2010, y que supera proporcionalmente a la cantidad de matriculados en Brasil. Es decir que, si bien se ha extendido mucho el acceso a la universidad, son muy pocos los alumnos que logran concluir sus estudios en tiempo y forma.

Según indica el CEA, la Argentina tiene una de las menores tasas de graduación en relación con la cantidad de ingresantes no sólo en la región, sino también en el mundo. En Brasil se gradúan en promedio 50 de cada 100 ingresantes; en Chile, 59, y en Francia, 67.

Este fenómeno de la deserción universitaria está muy presente, por ejemplo, en el Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde un 40% de los alumnos abandonan antes de completar siquiera las materias comunes para ingresar en sus respectivas facultades. Pero no es una característica exclusiva de las universidades públicas. Según el CEA, en 2010 se graduó en las universidades privadas menos de la mitad de los ingresantes.

BUROCRACIA Y DESINTERÉS

“El tema de la deserción tomó mucha relevancia en los últimos años, y se está empezando a trabajar fuertemente en la retención del alumno”, comentó María Laura Basabe, coordinadora de Calidad Académica de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), a LA NACION.

Respecto de los motivos detrás de la deserción, representantes de las universidades consultados especialmente estuvieron de acuerdo en que muchos alumnos no logran completar la universidad porque tienen dificultades académicas (que traen de la escuela secundaria), económicas y laborales.

Pero además de estos dos factores se mencionan también la falta de motivación, los cambios vocacionales y la burocracia como causas decisivas de abandono.

Alieto Guadagni, el director del CEA, considera que el problema principal está en el nivel de aprendizaje de la escuela media. “Los alumnos salen del secundario y no están preparados para afrontar las exigencias de la universidad”, señaló Guadagni.

Por otra parte, según informaron voceros de la UBA, uno de los mayores desafíos que los alumnos tienen a la hora de cursar los estudios superiores es que la mayoría debe trabajar y estudiar a la vez.

Según los datos del último censo realizado por la UBA, el 62,7% de sus alumnos trabaja, y de éstos el 42,5% con una carga horaria laboral de entre 36 y 45 horas semanales.

La indecisión vocacional de los alumnos es otro desafío que las universidades tienen muy presentes. Daniel Serrot, director del Departamento de Admisiones y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, afirmó que “el cambio de carrera es un fenómeno en aumento. Hoy hay mucha más incertidumbre, muchas más opciones, y a los estudiantes se les hace más difícil elegir la carrera y más patente el miedo a fracasar en la elección”.

En la UBA se prolongó el tiempo transcurrido desde el inicio del Ciclo Básico Común y el ingreso a la facultad. Los alumnos que tardaron dos o tres años en completar el CBC se incrementaron en relación con años anteriores, mientras que los que tardaron sólo un año son cada vez menos.

En 2011 solamente un 38,3% de los alumnos completaron el CBC y empezaron la facultad en un año. “Hay un 18% de alumnos que cambian de carrera durante el primer semestre, lo cual extiende la duración del CBC”, señaló Jorge Ferronato, director de ese ciclo de ingreso ante la consulta del diario.

Alexandre Roig, secretario académico de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), señala la motivación de los estudiantes como otro factor decisivo. “Nosotros percibimos que muchos alumnos pierden la motivación y el sentido de su propia formación”, explicó Roig.

Finalmente, los trámites y la burocracia propia de la universidad también juegan un rol en esta situación. Es un tema que se arrastra desde hace muchos años.

“Yo vine a pedir un certificado a Ciudad Universitaria, había dos filas larguísimas y nadie te decía nada; hice la fila y al final estaba en el lugar equivocado, sentís que nadie te ayuda”, señaló Sofía López, estudiante de la Facultad de Psicología de la UBA.

Estudiantes consultados señalaron que la burocracia en la universidad pública resulta infranqueable a pesar de la buena voluntad que uno tenga.

“No es posible evitar por completo la deserción, pero buscamos acompañar al alumno para asegurarnos de que si desea abandonar una carrera esa decisión sea una decisión genuina y no el producto de una frustración”, resume Laura Basabe, de la UADE.

RADIOGRAFÍA DEL UNIVERSO ESTUDIANTIL

Más mujeres
Según el Anuario 2010 de Estadísticas Universitarias, de los 99.431 egresados en 2010, 49.367 fueron mujeres

Pocos ingenieros
Se recibieron en las universidades nacionales: 15 ingenieros hidráulicos, 24 ingenieros en petróleo, 3463 psicólogos y 10.258 abogados

Más ciencias sociales
Por cada egresado de una carrera de ingeniería, se graduaron casi 5 estudiantes de las carreras de ciencias sociales

Presupuesto por alumno
El presupuesto anual promedio de las universidades nacionales fue de $ 9777 por estudiante, lo que significa un 0,89% del PBI, y un aumento acumulado del 220% entre 2006 y 2010

 

Inundación en la ciudad de La Plata, Argentina (2 y 3 de abril de 2013)

El 2 de abril llovió en la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Cayeron 700mm de agua en un lapso de siete horas.

Estas son imágenes de una tragedia que no debería suceder nunca más. Hubo miles de personas afectadas, hubo más muertos de los que el gobierno comunicó.

Y como siempre hubo cómplices (por acción y por omisión en sus obligaciones como representantes de la gente) que siguen en sus funciones cobrando sus salarios, como siempre.

Funcionarios que no tienen vergüenza ni escrúpulos. Que no tienen moral.

Esos son los asesinos.

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Ludwig van Beethoven (1816-1818) Sonata para piano Nº 29 en si bemol mayor, op. 106, “Große Sonate für das Hammerklavier” / Daniel Barenboim, piano

“¡Acá hay una cosa que a los pianistas les dará un trabajo un poco duro cuando sea ejecutada dentro de cincuenta años!” (Ludwig van Beethoven).

Esta es una de las obras de Beethoven que más me gusta y el “trabajo” de Daniel Barenboim es sencillamente extraordinario.

 

Pecado Original, música

Pecado Original es un muy buen grupo oriundo de Pilar, provincia de Buenos Aires. Está integrado por Santiago Ferraro (voz), Matías Demelli (bajo y coros), Patricio Salas (guitarra), Maximiliano Minestrelli (guitarra) y Andrés Maggio (batería).

Publicaron dos albums, Animales de sangre caliente (2009) y Entre ruinas y utopías (2012).

www.pecado-original.com.ar
www.facebook.com/pecado.originalrock

Jaime Sabines / Algo sobre la muerte del mayor Sabines

PRIMERA PARTE

I

Déjame reposar,
aflojar los músculos del corazón
y poner a dormitar el alma
para poder hablar,
para poder recordar estos días,
los más largos del tiempo.

Convalecemos de la angustia apenas
y estamos débiles, asustadizos,
despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño
para verte en la noche y saber que respiras.
Necesitamos despertar para estar más despiertos
en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos.

Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas,
por eso es que este hachazo nos sacude.
Nunca frente a tu muerte nos paramos
a pensar en la muerte,
ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la
alegría.
No lo sabemos bien, pero de pronto llega
un incesante aviso,
una escapada espada de la boca de Dios
que cae y cae y cae lentamente.
Y he aquí que temblamos de miedo,
que nos ahoga el llanto contenido,
que nos aprieta la garganta el miedo.

Nos echamos a andar y no paramos
de andar jamás, después de medianoche,
en ese pasillo del sanatorio silencioso
donde hay una enfermera despierta de ángel.
Esperar que murieras era morir despacio,
estar goteando del tubo de la muerte,
morir poco, a pedazos.

No ha habido hora más larga que cuando no
dormías,
ni túnel más espeso de horror y de miseria
que el que llenaban tus lamentos,
tu pobre cuerpo herido.

II

Del mar, también del mar,
de la tela del mar que nos envuelve,
de los golpes del mar y de su boca,
de su vagina obscura,
de su vómito,
de su pureza tétrica y profunda,
vienen la muerte, Dios, el aguacero
golpeando las persianas,
la noche, el viento.

De la tierra también,
de las raíces agudas de las casas,
del pie desnudo y sangrante de los árboles,
de algunas rocas viejas que no pueden moverse,
de lamentables charcos, ataúdes del agua,
de troncos derribados en que ahora duerme el rayo,
y de la yerba, que es la sombra de las ramas del cielo,
viene Dios, el manco de cien manos,
ciego de tantos ojos,
dulcísimo, impotente.
(Omniausente, lleno de amor,
el viejo sordo, sin hijos,
derrama su corazón en la copa de su vientre.)

De los huesos también,
de la sal más entera de la sangre,
del ácido más fiel,
del alma más profunda y verdadera,
del alimento más entusiasmado,
del hígado y del llanto,
viene el oleaje tenso de la muerte,
el frío sudor de la esperanza,
y viene Dios riendo.

Caminan los libros a la hoguera.
Se levanta el telón: aparece el mar.

(Yo no soy el autor del mar.)

III

Siete caídas sufrió el elote de mi mano
antes de que mi hambre lo encontrara,
siete veces mil veces he muerto
y estoy risueño como en el primer día.
Nadie dirá: no supo de la vida
más que los bueyes, ni menos que las golondrinas.
Yo siempre he sido el hombre, amigo fiel del perro,
hijo de Dios desmemoriado,
hermano del viento.
¡A la chingada las lágrimas!,dije,
y me puse a llorar
como se ponen a parir.
Estoy descalzo, me gusta pisar el agua y las piedras,
las mujeres, el tiempo,
me gusta pisar la yerba que crecerá sobre mi tumba
(si es que tengo una tumba algún día).
Me gusta mi rosal de cera
en el jardín que la noche visita.
Me gustan mis abuelos de Totomoste
y me gustan mis zapatos vacíos
esperándome como el día de mañana.
¡A la chingada la muerte!, dije,
sombra de mi sueño,
perversión de los ángeles,
y me entregué a morir
como una piedra al río,
como un disparo al vuelo de los pájaros.

IV

Vamos a hablar del Príncipe Cáncer,
Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata,
que se divierte arrojando dardos
a los ovarios tersos, a las vaginas mustias,
a las ingles multitudinarias.

Mi padre tiene el ganglio más hermoso del cáncer
en la raíz del cuello, sobre la subclavia,
tubérculo del bueno de Dios,
ampolleta de la buena muerte,
y yo mando a la chingada a todos los soles del mundo.
El Señor Cáncer, El Señor Pendejo,
es sólo un instrumento en las manos obscuras
de los dulces personajes que hacen la vida.

En las cuatro gavetas del archivero de madera
guardo los nombres queridos,
la ropa de los fantasmas familiares,
las palabras que rondan
y mis pieles sucesivas.

También están los rostros de algunas mujeres
los ojos amados y solos
y el beso casto del coito.
Y de las gavetas salen mis hijos.
¡Bien haya la sombra del árbol
llegando a la tierra,
porque es la luz que llega!

V

De las nueve de la noche en adelante,
viendo televisión y conversando
estoy esperando la muerte de mi padre.
Desde hace tres meses, esperando.
En el trabajo y en la borrachera,
en la cama sin nadie y en el cuarto de niños,
en su dolor tan lleno y derramado,
su no dormir, su queja y su protesta,
en el tanque de oxígeno y las muelas
del día que amanece, buscando la esperanza.

Mirando su cadáver en los huesos
que es ahora mi padre,
e introduciendo agujas en las escasas venas,
tratando de meterle la vida, de soplarle
en la boca el aire…

(Me avergüenzo de mí hasta los pelos
por tratar de escribir estas cosas.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!)

Quiero decir que no soy enfermero,
padrote de la muerte,
orador de panteones, alcahuete,
pinche de Dios, sacerdote de penas.
Quiero decir que a mí me sobre el aire…

VI

Te enterramos ayer.
Ayer te enterramos.
Te echamos tierra ayer.
Quedaste en la tierra ayer.
Estás rodeado de tierra
desde ayer.
Arriba y abajo y a los lados
por tus pies y por tu cabeza
está la tierra desde ayer.
Te metimos en la tierra,
te tapamos con tierra ayer.
Perteneces a la tierra
desde ayer.
Ayer te enterramos
en la tierra, ayer.

VII

Madre generosa
de todos los muertos,
madre tierra, madre,
vagina del frío,
brazos de intemperie,
regazo del viento,
nido de la noche,
madre de la muerte,
recógelo, abrígalo,
desnúdalo, tómalo,
guárdalo, acábalo.

VIII

No podrás morir.
Debajo de la tierra
no podrás morir.
Sin agua y sin aire
no podrás morir.
Sin azúcar, sin leche,
sin frijoles, sin carne,
sin harina, sin higos,
no podrás morir.
Sin mujer y sin hijos
no podrás morir.
Debajo de la vida
no podrás morir.
En tu tanque de tierra
no podrás morir.
En tu caja de muerto
no podrás morir.
En tus venas sin sangre
no podrás morir.
En tu pecho vacío
no podrás morir.
En tu boca sin fuego
no podrás morir.
En tus ojos sin nadie
no podrás morir.
En tu carne sin llanto
no podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
No podrás morir.
Enterramos tu traje,
tus zapatos, el cáncer;
no podrás morir.
Tu silencio enterramos.
Tu cuerpo con candados.
Tus canas finas,
tu dolor clausurado.
No podrás morir.

IX

Te fuiste no sé a dónde.
Te espera tu cuarto.
Mi mamá, Juan y Jorge
te estamos esperando.
Nos han dado abrazos
de condolencia, y recibimos
cartas, telegramas, noticias
de que te enterramos,
pero tu nieta más pequeña
te busca en el cuarto,
y todos, sin decirlo,
te estamos esperando.

X

Es un mal sueño largo,
una tonta película de espanto,
un túnel que no acaba
lleno de piedras y de charcos.
¡Qué tiempo éste, maldito,
que revuelve las horas y los años,
el sueño y la conciencia,
el ojo abierto y el morir despacio!

XI

Recién parido en el lecho de la muerte,
criatura de la paz, inmóvil, tierno,
recién niño del sol de rostro negro,
arrullado en la cuna del silencio,
mamando obscuridad, boca vacía,
ojo apagado, corazón desierto.

Pulmón sin aire, niño mío, viejo,
cielo enterrado y manantial aéreo
voy a volverme un llanto subterráneo
para echarte mis ojos en tu pecho.

XII

Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.

Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.

Apagarse es morir, lento y aprisa
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza.

XIII

Padre mío, señor mío, hermano mío,
amigo de mi alma, tierno y fuerte,
saca tu cuerpo viejo, viejo mío,
saca tu cuerpo de la muerte.

Saca tu corazón igual que un río,
tu frente limpia en que aprendí a quererte,
tu brazo como un árbol en el frío
saca todo tu cuerpo de la muerte.

Amo tus canas, tu mentón austero,
tu boca firme y tu mirada abierta,
tu pecho vasto y sólido y certero.

Estoy llamando, tirándote la puerta.
Parece que yo soy el que me muero:
¡padre mío, despierta!

XIV

No se ha roto ese vaso en que bebiste,
ni la taza, ni el tubo, ni tu plato.
Ni se quemó la cama en que moriste,
ni sacrificamos un gato.

Te sobrevive todo. Todo existe
a pesar de tu muerte y de mi flato.
Parece que la vida nos embiste
igual que el cáncer sobre tu omóplato.

Te enterramos, te lloramos, te morimos,
te estás bien muerto y bien jodido y yermo
mientras pensamos en lo que no hicimos

y queremos tenerte aunque sea enfermo.
Nada de lo que fuiste, fuiste y fuimos
a no ser habitantes de tu infierno.

XV

Papá por treinta o por cuarenta años,
amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,

te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo,
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre,
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.

Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo.

Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento.

XVI

(Noviembre 27)

¿Será posible que abras los ojos y nos veas
ahora?
¿Podrás oírnos?
¿Podrás sacar tus manos un momento?

Estamos a tu lado. Es nuestra fiesta,
tu cumpleaños, viejo.
Tu mujer y tus hijos, tus nueras y tus nietos
venimos a abrazarte, todos, viejo.
¡Tienes que estar oyendo!
No vayas a llorar como nosotros
porque tu muerte no es sino un pretexto
para llorar por todos,
por los que están viviendo.
Una pared caída nos separa,
sólo el cuerpo de Dios, sólo su cuerpo.

XVII

Me acostumbré a guardarte, a llevarte lo mismo
que lleva uno su brazo, su cuerpo, su cabeza.
No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.

Eras, cuando caía, eras mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo,
y eras el pan caliente sobre la mesa.

Amputado de ti, a medias hecho
hombre o sombra de ti, sólo tu hijo,
desmantelada el alma, abierto el pecho,

Ofrezco a tu dolor un crucifijo:
te doy un palo, una piedra, un helecho,
mis hijos y mis días, y me aflijo.

SEGUNDA PARTE

I

Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos,
poco a poco te acabas.
Yo te he ido mirando a través de las noches
por encima del mármol, en tu pequeña casa.
Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas,
otro día sin garganta,
la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose,
tronchando obscuramente el trigal de tus canas.
Todo tú sumergido en humedad y gases
haciendo tus desechos, tu desorden, tu alma,
cada vez más igual tu carne que tu traje,
más madera tus huesos y más huesos las tablas.
Tierra mojada donde había tu boca,
aire podrido, luz aniquilada,
el silencio tendido a todo tu tamaño
germinando burbujas bajo las hojas de agua.
(Flores dominicales a dos metros arriba
te quieren pasar besos y no te pasan nada.)

II

Mientras los niños crecen y las horas nos hablan
tú, subterráneamente, lentamente, te apagas.
Lumbre enterrada y sola, pabilo de la sombra,
veta de horror para el que te escarba.

¡Es tan fácil decirte “padre mío”
y es tan difícil encontrarte, larva
de Dios, semilla de esperanza!

Quiero llorar a veces, y no quiero
llorar porque me pasas
como un derrumbe, porque pasas
como un viento tremendo, como un escalofrío
debajo de las sábanas,
como un gusano lento a lo largo del alma.

¡Si sólo se pudiera decir: “papá, cebolla,
polvo, cansancio, nada, nada, nada”
!Si con un trago te tragara!
¡Si con este dolor te apuñalara!
¡Si con este desvelo de memorias
-herida abierta, vómito de sangre-
te agarrara la cara!

Yo sé que tú ni yo,
ni un par de valvas,
ni un becerro de cobre, ni unas alas

sosteniendo la muerte, ni la espuma
en que naufraga el mar, ni -no- las playas,
la arena, la sumisa piedra con viento y agua,
ni el árbol que es abuelo de su sombra,
ni nuestro sol, hijastro de sus ramas,
ni la fruta madura, incandescente,
ni la raíz de perlas y de escamas,
ni tío, ni tu chozno, ni tu hipo,
ni mi locura, y ni tus espaldas,
sabrán del tiempo obscuro que nos corre
desde las venas tibias a las canas.

(Tiempo vacío, ampolla de vinagre,
caracol recordando la resaca.)

He aquí que todo viene, todo pasa,
todo, todo se acaba.
¿Pero tú? ¿pero yo? ¿pero nosotros?
¿para qué levantamos la palabra?
¿de qué sirvió el amor?
¿cuál era la muralla
que detenía la muerte? ¿dónde estaba
el niño negro de tu guarda?

Ángeles degollados puse al pie de tu caja,
y te eché encima tierra, piedras, lágrimas,
para que ya no salgas, para que no salgas.

III

Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo
y van y vienen máscaras.
Amanece el dolor un día tras otro,
nos rodeamos de amigos y fantasmas,
parece a veces que un alambre estira
la sangre, que una flor estalla,
que el corazón da frutas, y el cansancio
canta.

Embrocados, bebiendo en la mujer y el trago,
apostando a crecer como las plantas,
fijos, inmóviles, girando
en la invisible llama.
Y mientras tú, el fuerte, el generoso,
el limpio de mentiras y de infamias,
guerrero de la paz, juez de victorias
-cedro del Líbano, robledal de Chiapas-
te ocultas en la tierra, te remontas
a tu raíz obscura y desolada.

IV

Un año o dos o tres,
te da lo mismo.
¿Cuál reloj en la muerte?, ¿qué campana
incesante, silenciosa, llama y llama?
¿qué subterránea voz no pronunciada?
¿qué grito hundido, hundiéndose, infinito
de los dientes atrás, en la garganta
aérea, flotante, pare escamas?

¿Para esto vivir? ¿para sentir prestados
los brazos y las piernas y la cara,
arrendados al hoyo, entretenidos
los jugos en la cáscara?
¿para exprimir los ojos noche
a noche en el temblor obscuro de la cama,
remolino de quietas transparencias,
descendimiento de la náusea?

¿Para esto morir?
¿para inventar el alma,
el vestido de Dios, la eternidad, el agua
del aguacero de la muerte, la esperanza?
¿morir para pescar?
¿para atrapar con su red a la araña?

Estás sobre la playa de algodones
y tu marca de sombras sube y baja.

V

Mi madre sola, en su vejez hundida,
sin dolor y sin lástima,
herida de tu muerte y de tu vida.

Esto dejaste. Su pasión enhiesta,
su celo firme, su labor sombría.
Árbol frutal a un paso de la leña,
su curvo sueño que te resucita.
Esto dejaste. Esto dejaste y no querías.

Pasó el viento. Quedaron de la casa
el pozo abierto y la raíz en ruinas.
Y es en vano llorar. Y si golpeas
las paredes de Dios, y si te arrancas
el pelo o la camisa,
nadie te oye jamás, nadie te mira.
No vuelve nadie, nada. No retorna
el polvo de oro de la vida.

* * *

Jaime Sabines nació el 25 de marzo de 1926 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México y falleció el 19 de marzo de 1999 en México D.F., México.

Obras:

  • Horal (1950)
  • La señal (1951)
  • Adán y Eva (1952)
  • Tarumba (1956)
  • Diario semanario y poemas en prosa (1961)
  • Poemas sueltos (1951-1961)
  • Yuria (1967)
  • Tlatelolco (1968)
  • Maltiempo (1972)
  • Algo sobre la muerte del mayor Sabines (1973)
  • Otros poemas sueltos (1973-1994)
  • Nuevo recuento de poemas (1977)
  • Los amorosos: cartas a Chepita (2009)

Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte / Le prénom (2012) El nombre

Le prenom

Le prénom (coproducción de Francia y Bélgica, 2012) fue escrita por Alexandre de La Patellière (1971) y está basada en la obra de teatro de Matthieu Delaporte, quien hizo también la adaptación cinematográfica. Ambos tuvieron a su cargo la dirección. En el caso de de La Patellière es su debut detrás de cámaras y para Delaporte es su segundo film luego de La jungle (2006).

Hay varios invitados a cenar esta noche en casa de Élizabeth (Valérie Benguigui) y Pierre (Charles Berling). Ella es profesora de Literatura y él es profesor universitario de Letras y autor de libros no muy trascendentes, aunque está creído de su importancia.

Llegan Vicent (Patrick Bruel), hermano de Élizabeth, un cuarentón económicamente exitoso que va a ser padre por primera vez con Anna (Judith El Zein).

También está Claude (Guillaume de Tonquedec), trombonista en una orquesta sinfónica y amigo de la infancia de Élizabeth.

Un hecho casi sin importancia como conocer el nombre que tendrá el hijo de Vincent pondrá en marcha esta comedia que por momentos adquiere tonos serios y que refleja la hipocresía en el seno de una familia, a la hora de prejuzgar conductas.

Nada más es posible adelantar, sólo recomendar esta película inteligente, graciosa y por momentos también seria. Las actuaciones son, como en casi todo el cine francés, excelentes.

(En Buenos Aires esta obra está siendo representada en el Multiteatro, bajo la dirección de Arturo Puig.)

Lune / Leave The World Behind (Dejá el mundo atrás)

Leave the World Behind es una canción de 2009 del grupo Swedish House MafiaAxwell, Sebastian Ingrosso y Steve Angello, el holandés Laidback Luke y la vocalista canadiense Deborah Cox. En 2013, este tema es relanzado en una versión menos “trance” y con voces a cargo de Lune para una campaña de la empresa de automóviles Volvo en Suecia.

Fuente: www.clubbingspain.com

Mariela Solesio / El 28,3% de los adolescentes, en situación de “rezago educativo”

(Publicado en Perfil, 19.5.2013, www.perfil.com)

Un informe elaborado por la UCA advierte sobre las fallas de la inclusión en la escuela secundaria, a pesar de la inversión educativa. Asignatura pendiente: la jornada completa.

Un informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia –UCA– advierte que el 8,4% de los adolescentes de zonas urbanas no asisten a la escuela y que el 19,9% lo hace con sobre-edad, es decir que el 28,3% de los adolescentes están en situación de “rezago educativo”.

El informe se apoya en los datos generados a partir de una muestra de 5.334 niños y adolescentes pertenecientes a 2.653 hogares de una muestra total de 5.636 hogares, realizada en el año 2012, representativa de 19 conglomerados urbanos.

Si bien, según el estudio, en el nivel inicial (sala de 5 años) y en la escuela primaria la tasa de escolaridad es casi plena, en la secundaria existe un déficit importante, a pesar de que en 2006 se sancionó la Ley de Educación Nacional, que resolvió su obligatoriedad.

Estos números son todavía superiores si incluimos el resto de las zonas, alejadas de los centros urbanos.

Según el censo nacional de 2010, del total de jóvenes entre 15 y 17 años, el 18,4% no va a la escuela. 

Sobre una población secundaria de alrededor tres millones y medio de alumnos, tendríamos que casi 650 mil jóvenes se encuentran fuera del sistema educativo formal. 

Si bien es cierto que el Gobierno nacional ha puesto un fuerte acento en sus discursos sobre políticas de inclusión y ha legislado en materia educativa, también lo es que la tasa de escolaridad ha registrado la menor disminución de los últimos cuatro censos nacionales.

Entre 1981 y 1991, la inasistencia de adolescentes a la escuela secundaria se redujo 24,4 puntos porcentuales; entre 1991 y 2001, lo hizo en 16,8 puntos y entre 2001 y 2010 (último censo nacional) sólo 2,2 puntos.

Los déficits. Como parte de las metas de inclusión, el Gobierno estableció, a través de la Ley de Financiamiento Educativo, que entre 2005 y 2010 se debía lograr que el 30% de los estudiantes escolarizados concurrieran a escuelas de jornada extendida o completa, priorizando a los sectores más bajos. 

Sin embargo, “para el año 2012, la jornada extendida no alcanza los dos dígitos en ninguno de los niveles educativos”, según los resultados del monitoreo que realizó el Barómetro de la Deuda Social, que señala que nueve de cada diez chicos escolarizados de zonas urbanas asiste a escuelas de jornada simple.

En 2012, sólo el 7,7%, de la población estudiantil primaria, y el 9,8% de secundaria, concurren a escuelas de jornada extendida. Dentro de estos pequeños porcentajes, la oferta se concentra casi exclusivamente en escuelas de gestión privada y el acceso, entre la población media y alta, a contramano de la Ley de Educación que plantea la jornada extendida especialmente para los sectores más vulnerables.

Según el estudio, más del 60% de los niños entre 5 y 12 años no suele realizar actividades deportivas o actividad física programada en espacios extraescolares, y más del 80% no realiza actividades artísticas.

Estas cifras se elevan en los chicos de estrato social más bajo (25% inferior), donde el 71,5% no realiza actividades deportivas extraescolares frente al 49,6% en el estrato medio. 

“Hoy, en la mayoría de las chicos, las únicas vías de socialización son la escuela y la familia. No tienen muchas oportunidades de ubicarse en roles diferentes; esto limita la posibilidad del armado de una red, de generar un capital social”, señaló a este diario Ianina Tuñón, coordinadora del estudio.

Por eso, se entiende que la doble jornada sea un elemento de inclusión trascendental a la hora de brindar oportunidades a los jóvenes de bajos recursos en cuanto al acceso a actividades artísticas, deportivas, científicas y aprendizaje de idiomas, entre otras áreas formativas importantes para el desarrollo humano y social de los niños y adolescentes.Es también una herramienta que ha probado ser eficaz para generar un ambiente más seguro y que estimula el aprendizaje.

“Se supone que podría ser muy útil para fortalecer los procesos de acompañamiento del trayecto educativo de los chicos con apoyo escolar, pero también porque un mayor tiempo en la escuela posibilitaría el desarrollo de actividades que los chicos de los sectores medios desarrollan de modo extraescolar”, agregó Tuñón.

Según el estudio, las desigualdades son más significativas en la adolescencia, donde se registra el doble de diferencia entre los sectores del estrato social muy bajo y sus pares del estrato medio-alto en cuanto a la no realización de actividades deportivas programadas.

Silvia Stang / La pobreza afecta al 39% de los chicos y adolescentes

(Publicado en La Nación, 21.5.2013, www.lanacion.com.ar)

Son casi 5 millones, según un informe de la UCA; 800.000 son indigentes

En la Argentina, las carencias materiales marcan la vida de casi cuatro de cada diez chicos y adolescentes. Calculada con datos que se relevaron a fines de 2012, la pobreza afecta al 38,8% de los que tienen menos de 18 años, según un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). Si se proyecta esa tasa a todo el país -según la información del censo nacional de 2010-, es posible estimar que unos 4,8 millones de chicos viven en hogares sin ingresos suficientes para comprar los bienes y servicios necesarios para la vida cotidiana. Y de ellos, 800.000 (el 9,5%) están en la indigencia, porque sus familias no pueden cubrir siquiera la alimentación básica.

El relevamiento, que abarcó a 5700 hogares de los centros urbanos con al menos 50.000 habitantes, detectó un avance de la pobreza respecto de 2011, cuando había sido de 37,2%. El informe señala que las tasas serían aún mayores de no ser por la Asignación Universal por Hijo (AUH).

El avance de la tasa de pobreza entre los menores ocurrió por efecto de la inflación y de la caída de la actividad económica, que afectó con especial fuerza a sectores de la sociedad que en buena medida dependen de trabajos informales y sin continuidad. La crisis en ese segmento es un hecho del cual da indicios, por ejemplo, la suba de la tasa de subempleo (trabajo de jornada semanal inferior a las 35 horas) que se inició en 2012 y continúa este año.

El informe señala que si el Estado no pagara la AUH ni la pensión prevista para madres de siete o más hijos, la pobreza y la indigencia entre los menores llegarían a 42,9 y a 15,9%, respectivamente. Y si no se hubiera creado la asignación por hijo, pero se hubieran mantenido otros programas previos, las tasas serían de 40,4 y de 14,9 por ciento.

Sin embargo, más allá de ese efecto de la AUH, los analistas en cuestiones sociales advierten que los programas de transferencias de ingresos no son la salida para la problemática social. Son planes necesarios para dar respuestas de corto plazo, pero que no abarcan las cuestiones estructurales que condicionan el desarrollo de las personas, y conllevan el riesgo de que se genere una dependencia transmisible entre generaciones, sobre todo si no son acompañados por otras medidas.

El informe señala que el pago de planes sociales representa, en promedio, el 26,9% de los ingresos en hogares indigentes y el 16,2% en el caso de familias pobres. Y advierte que el hecho de que se den mejoras sociales gracias a esas transferencias refleja la existencia de un déficit grande en materia de autonomía económica de los hogares. “Las mejoras alcanzadas en el nivel de vida y bienestar de los hogares con niños y adolescentes menores de 18 años a través de la asistencia pública, aunque por demás imprescindibles, están lejos de ser una plataforma para la inclusión social”, se destaca.

“El problema de la pobreza y la desigualdad estructural no se resuelve con transferencias, sino que debería proveerse a la población de un mejor hábitat urbano, una mejor educación y de doble jornada y trabajos más estables”, dijo a LA NACION Agustín Salvia, investigador jefe del observatorio de la UCA. Agregó que para contribuir a ese último objetivo podría haber un plan para la creación de empleos productivos de cercanía, que incluyan la capacitación y que ofrezcan beneficios concretos a la comunidad, como el cuidado de chicos en guarderías.

Según Salvia, la asignación brinda una seguridad alimentaria mínima para las familias, pero de ninguna manera puede ser pensada como una vía para la salida de la pobreza.

Para Daniel Arroyo, ex secretario de Políticas Sociales de la Nación, la AUH ofrece como hechos beneficiosos el incentivo al consumo en comercios cercanos y la equiparación del mercado de trabajo formal con el informal (en cuanto a ese derecho social). “Pero lo que está faltando es un plan de políticas complementarias que incluyan a la gente en el mercado de trabajo”, consideró. Según dijo, sería necesario apuntar a tres áreas: el desarrollo de la infraestructura, el empleo y la problemática de los jóvenes, entre quienes hay una alta tasa de inactividad.

La situación de vulnerabilidad social afecta, en términos relativos, mucho más a la población infantil que a la adulta, en gran medida a causa de la composición de los hogares que están en la pobreza.

La medición de la UCA arroja que 26,9% de todos los habitantes de la Argentina son pobres, según se conoció días atrás, en tanto que la indigencia afecta la vida de 5,8% de las personas. Las tasas, claro, distan mucho de las informadas por el Indec, que con una importante subestimación de los precios de los artículos de la canasta básica logra que su matemática arroje un resultado extraño enfrentado a la vida real. Para el Gobierno, la pobreza y la indigencia son realidades que afectan apenas al 5,4 y al 1,4% de los habitantes de la Argentina.

EL EMPLEO EN PROBLEMAS

En sentido contrario al de la tendencia de esos índices oficiales -para los que nada detuvo la caída, por lo menos hasta el segundo semestre de 2012-, los resultados del relevamiento de la UCA reflejan un incremento del número de pobres. Una razón fue el comportamiento que tuvo el mercado laboral: primero se estancó la creación de empleo y luego se destruyeron puestos en la actividad privada, lo que provocó la caída de los ingresos en muchos hogares -en especial, en los que dependen de tareas de la economía informal-. A eso se sumó al deterioro del valor de los ingresos por efecto de la creciente inflación. Esa pérdida de dinámica del empleo tuvo como causas, a su vez, la caída del nivel de inversión y de actividad. Y la baja siguió este año, según marca el informe de situación laboral difundido ayer por el Indec, que da cuenta de una suba del desempleo, de 7,1 a 7,9% en un año (ver página 10).

En la población que está en el núcleo duro de la pobreza, hay muchos que dependen de trabajos cuentapropistas, muchas veces de las llamadas “changas” que aparecen en forma intermitente. “Estos hogares quedan muy vulnerables” frente a contextos de inflación y menor actividad, afirmó Salvia.

En ese contexto, la AUH no logró evitar el crecimiento de la cantidad de niños en situación de pobreza, ni aun cuando en septiembre pasado el monto de la ayuda se elevó de 270 a 340 pesos mensuales. En rigor, mes tras mes se cobra el 80% de esa cifra y el resto se otorga una vez al año contra la certificación de la asistencia a la escuela de los niños y el cumplimiento de requisitos en materia de sanidad.

Un aspecto importante por tener en cuenta es que estos índices que marcan la problemática social sólo se refieren a la insuficiencia de ingresos en el hogar en el que se vive para acceder a determinados bienes y servicios. Queda al margen la observación de las condiciones en que viven las personas o en que crecen los niños, como la calidad y las prestaciones de sus viviendas, la posible contaminación del entorno o el nivel de acceso a servicios de educación y de sanidad que resulten adecuados.

INGRESOS QUE NO SON SUFICIENTES

El índice de pobreza se mide teniendo en cuenta los ingresos de los hogares y el costo de una canasta de bienes y servicios que varía según la edad y el sexo de las personas. En las familias donde el dinero resulta insuficiente, sus integrantes son considerados pobres.

De acuerdo con el relevamiento del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el ingreso promedio por niño en los hogares indigentes es de $ 256,7 mensuales; en los hogares pobres es de $ 546.

Los planes sociales con transferencias del Estado mejoran el nivel de ingresos, sin ser una solución de fondo para la problemática social. Para las familias indigentes es un 26,9% del ingreso; para las pobres, representa el 16,2% del dinero obtenido.

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